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El UNFPA, Fondo de Población de
las Naciones Unidas, es la mayor fuente internacional de
financiación para programas de población y
salud reproductiva en todo el mundo. Desde el comienzo de
sus operaciones en 1969, el UNFPA ha proporcionado casi
6.000 millones de dólares para prestar asistencia
a los países en desarrollo.
El UNFPA colabora con gobiernos y organizaciones
no gubernamentales en más de 150 países, a
solicitud de estos, y con el apoyo de la comunidad internacional.
El UNFPA apoya programas que ayudan a las mujeres, los hombres
y los jóvenes a:
- planificar sus familias y evitar los embarazos accidentales;
- tener embarazos y partos en condiciones de seguridad;
- evitar el contagio con enfermedades de transmisión
sexual, inclusive el VIH/SIDA; y
- combatir la violencia contra la mujer.
Esos elementos, en su conjunto promueven
la salud reproductiva: un estado de completo bienestar físico,
mental y social en todas las cuestiones relativas al sistema
reproductor. Se reconoce que la salud reproductiva es un
derecho humano y parte del derecho a la salud.
En los países más pobres
del mundo y en otros países necesitados, el UNFPA
también ayuda a los gobiernos a formular políticas
y estrategias de población, en apoyo del desarrollo
sostenible. Todos los programas financiados por el UNFPA
promueven la igualdad en la condición de la mujer.
El UNFPA trata de crear conciencia sobre
esas necesidades en los habitantes de todos los países.
Promovemos que se preste suma atención a los problemas
de población y contribuimos a movilizar recursos
para resolverlos.
La asistencia del UNFPA da buenos resultados.
En los países en desarrollo, a partir de 1969 ha
aumentado el acceso a servicios voluntarios de planificación
de la familia y la fecundidad se ha reducido a la mitad,
de seis a tres hijos por mujer. En dichos países,
casi un 60% de las mujeres casadas han optado por utilizar
anticonceptivos, en comparación con entre 10% y 15%
cuando comenzamos nuestra labor.
La labor del UNFPA se orienta por el Programa de Acción
aprobado en 1994 por 179 gobiernos participantes en la Conferencia
Internacional sobre la Población y el Desarrollo.
La Conferencia convino en que la satisfacción de
las necesidades humanas en materia de educación y
salud, inclusive la salud reproductiva, es un requisito
previo del desarrollo sostenible.
Los principales objetivos del Programa
de Acción son:
- Acceso universal a servicios de salud reproductiva antes
de 2015;
- Educación primaria universal y eliminación
de la brecha de género en la educación antes
de 2015;
- Reducción de la mortalidad derivada de la maternidad
en 75% antes de 2015;
- Reducción de la mortalidad de menores de un año;
- Aumento de la esperanza de vida.
Esos objetivos fueron perfeccionados y
ampliados en 1999. Uno de los agregados más importantes
es el concerniente al VIH/SIDA:
- Es preciso reducir en 25% antes de 2005 las tasas de
contagio con el VIH en las personas de 15 a 24 años
de edad y reducirlas en un 25% en todo el mundo antes
de 2010.
El logro de los objetivos del Programa
de Acción tendrá importancia crítica
para conquistar los Objetivos de Desarrollo del Milenio,
metas mundiales acordadas en 2000 por líderes de
todo el mundo a fin de reducir a la mitad la extrema pobreza
antes de 2015.
La salud reproductiva es a la vez un medio de lograr el
desarrollo sostenible y un derecho humano. Hay unos 350
millones de parejas que carecen de medios adecuados para
planificar sus familias o espaciar los alumbramientos. Cada
año, hay en los países en desarrollo medio
millón de mujeres que pierden la vida durante el
embarazo o el parto. Las inversiones en salud reproductiva
salvan vidas y las mejoran, frenan la propagación
del VIH/SIDA y alientan la igualdad de género. Esos
factores, a su vez, contribuyen a estabilizar el crecimiento
demográfico y reducir la pobreza. Las inversiones
en salud reproductiva benefician desde el individuo hasta
la familia y desde la familia hasta el mundo entero.
El UNFPA promueve un enfoque integral
de la atención de la salud reproductiva, que incluye:
acceso a una gama de métodos anticonceptivos seguros
y confiables y a un asesoramiento psicosocial con sensibilidad
hacia los clientes; atención prenatal, atención
del parto, atención obstétrica de emergencia
y atención postnatal, y prevención de las
enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA.
Actualmente, el mundo cuenta con la mayor generación
de jóvenes registrada en la historia; es la primera
generación de jóvenes que crece con el VIH/SIDA.
Hay más de 1.000 millones de personas de 15 a 24
años de edad.
El UNFPA trata de velar por que los adolescentes
y los jóvenes dispongan de información fidedigna
y de un asesoramiento psicosocial imparcial, además
de servicios integrales y confiables para prevenir el embarazo
no deseado y las enfermedades de transmisión sexual,
incluido el contagio con el VIH, conducente al SIDA.
Cada día se suman a los contagiados con la enfermedad
14.000 personas-la mitad de ellas, de 15 a 24 años
de edad-, y así se agrava el abrumador efecto de
la epidemia sobre la salud y la estabilidad social y económica
de los países. En algunas partes de África
al sur del Sahara, las mujeres jóvenes tienen ahora
probabilidades hasta seis veces mayores de estar infectadas
con el VIH que los varones de la misma edad.
La prevención, componente fundamental
de la lucha del UNFPA contra esa enfermedad, se integra
en la programación para la salud reproductiva en
todo el mundo. La prevención incluye promover comportamientos
sexuales menos riesgosos entre los jóvenes, velar
por que se disponga fácilmente de condones y se los
utilice amplia y correctamente, empoderar a las mujeres
para que se protejan a sí mismas y a sus hijos y
alentar a los hombres a que contribuyan a resolver la situación.
Las mujeres pueden y deben desempeñar un poderoso
papel en cuando al desarrollo sostenible y la erradicación
de la pobreza. Cuando las mujeres son educadas y gozan de
buena salud, se benefician sus familias, sus comunidades
y sus países. No obstante, la discriminación
y la violencia por motivos de género están
omnipresentes en casi todos los aspectos de la vida, menoscaban
las oportunidades de que disponen las mujeres y les deniegan
la posibilidad de ejercer plenamente sus derechos humanos
básicos.
Durante más de 30 años,
el UNFPA ha estado a la vanguardia en cuanto a fomentar
que se preste mayor atención a las cuestiones de
género, promover reformas jurídicas y normativas,
así como la recopilación de datos sensibles
a las cuestiones de género, y apoyar proyectos para
empoderar económicamente a la mujer. El UNFPA tiene
el propósito de mejorar la condición de la
mujer en todas las etapas de la vida.
En ausencia de los productos esenciales-desde anticonceptivos,
pasando por botiquines de detección hasta llegar
al equipo para atención obstétrica de emergencia-no
es posible la vigencia plena del derecho a la salud reproductiva.
En muchos lugares se necesita con urgencia la provisión
de condones para prevenir una mayor propagación del
mortífero VIH.
El mandato del UNFPA al respecto consiste
en proporcionar cantidades adecuadas de los productos correctos
en buenas condiciones, en el lugar necesario, en el momento
propicio y al precio correcto. Este complejo proceso logístico
involucra a muchos protagonistas, incluidos los pertenecientes
al sector público y al privado. El UNFPA asume un
papel rector en velar por la seguridad del aprovisionamiento
de productos de salud reproductiva, al coordinar el proceso,
pronosticar las necesidades, movilizar el apoyo y crear
capacidad logística a escala nacional.
Las crisis humanitarias redundan en desastres en materia
de salud reproductiva. Las complicaciones del embarazo y
el parto son las principales causas de defunción
de las mujeres desplazadas en edad de procrear. En situaciones
de conflicto, aumenta pronunciadamente el riesgo de violencia
sexual y contagio con enfermedades de transmisión
sexual, inclusive el VIH.
Dentro del marco de las respuestas interinstitucionales
coordinadas, el UNFPA asume funciones rectoras en cuanto
a los suministros y servicios para proteger la salud reproductiva.
Entre las esferas prioritarias de las respuestas de emergencia
figuran la maternidad sin riesgo, la prevención de
las enfermedades de transmisión sexual inclusive
el VIH, la salud de los adolescentes y la lucha contra la
violencia sexual y por motivos de género.
Los cambios en la estructura, la distribución y la
magnitud de las poblaciones están interrelacionados
con todos los aspectos del desarrollo sostenible. Al seguir
la pista a esos cambios y analizar las tendencias de población
se ayuda a los gobiernos y a los organismos internacionales
a generar la voluntad política necesaria para abordar
apropiadamente las necesidades actuales y futuras.
El UNFPA ayuda a los países en
desarrollo a recopilar y analizar datos de población
e integrar las estrategias de población y desarrollo
en la planificación nacional, regional y mundial.
El UNFPA es el principal paladín mundial de la salud
reproductiva y los derechos reproductivos, incluido el derecho
a escoger el número y el espaciamiento de los propios
hijos. El UNFPA también promueve la inclusión
de políticas de población en los procesos
nacionales de planificación. La promoción-a
nivel individual, comunitario, nacional, regional y mundial-es
un poderoso instrumento, mediante el cual el UNFPA puede
acrecentar los efectos de sus acciones.
Las alianzas-entabladas con otros organismos
de las Naciones Unidas, con gobiernos, con ONG, con fundaciones
y con entidades del sector privado-posibilitan que el Fondo
cree conciencia y movilice el apoyo a los objetivos acordados
en la Conferencia Internacional sobre la Población
y el Desarrollo y en la Cumbre del Milenio, de las Naciones
Unidas.
El UNFPA tiene alcance mundial y apoya
programas en cuatro regiones en desarrollo: Estados árabes
y Europa, Asia y el Pacífico, América Latina
y el Caribe y África al sur del Sahara. El UNFPA
trabaja en 142 países, zonas y territorios, por conducto
de nueve Equipos de Servicios Técnicos a los países
y oficinas locales en 112 países.

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