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Esta página la dedicamos a advertir del perjuicio que el uso abusivo de la televisión está provocando en nuestra sociedad. No criticamos el medio sino su mal uso y vergonzante programación 

El Pais.- pag 32 Sociedad/domingo (Década de los 90)
"Sin tele" habría 10.000 asesinatos menos al año

Claudia Navarro. Valencia.
No es gratuito que la Academia Americana de Pediatría insista una y otra vez que los padres deberían limitar el número de horas que pasan sus hijos ante el televisor a una o dos a lo sumo por día. "Si no hubiera televisión, hoy habría 10.000 asesinatos, 70.000 violaciones y 700.000 asaltos callejeros menos al año en Estados Unidos". Es el escalofriante mensaje lanzado por por Brandon Certerwall, profesor de la Escuela de Salud Pública y Medicina Comunitaria de Washington, en el Congreso sobre Biología y Sociología de la Violencia, celebrado esta semana en Valencia. Brandon aseguró que la aparición de la televisión en los años cincuenta duplicó las tasas de homicidios.

Certerwall citó un estudio realizado en Sudáfrica -donde la caja tonta estuvo prohibida hasta el año 1975- que reveló datos inquietantes: la tasa en ese país era de 5,8 asesinatos por cada 100.000 habitantes blancos en 1987, frente a los 2,3 asesinatos de 1974 (justo un año antes de que hiciera aparición la televisión).

Con apenas 14 meses, los niños empiezan a incorporar lo que ven en el televisor. 'Y lo que ven son grandes cantidades de violencia y comportamientos antisociales", señala el profesor. A edades tempranas, dijo, "el niño no aprende, copia". Y nunca antes de los cuatro años distingue entre realidad y ficción. Certerwall afirma rotundo que muchos de los actos violentos que se cometen de adultos esconden un poso que quedó fijado en su cerebro en sus primeras exposiciones ante el televisor siendo críos.

En 1990, los niños americanos de entre 2 y 5 años veían una media de 27 horas de televisión a la semana, 'lo cual no sería malo si entendieran qué están viendo". Lógicamente, a medida que van creciendo, comienzan a distinguir entre lo que es bueno y malo, 'pero las tempranas impresiones tomadas de la tele les mostraron la violencia como algo excitante, carismático y eficaz', señala el profesor.

El periodo más crítico lo sitúa Certerwall antes de los 12 años. Entre la introducción de la televisión y la duplicación de la cantidad de homicidios suelen pasar entre 10 y 15 años -son datos referidos a EEUU y Canadá fundamentalmente-. Y es que es entonces cuando aquellos niños se han convertido en adultos susceptibles de cometer un asesinato, explica el estudioso.

Dado que el negocio televisivo implica vender audiencia a los anunciantes -"la violencia en televisión sirve de entretenimiento"-, Certerwall afirma que no hay recomendación posible para la industria televisiva. Pero sí hay algo que pueden hacer los padres y la escuela: Evitar que los niños vean más de dos horas de televisión al día o seleccionar el tipo de programación. Que la televisión deje de sustituir a la familia y que se busquen alternativas al 'baby- -sitter electrónico' es su mensaje.

Respecto de la frustración que provocan los modelos de vida inalcanzables, Certerwall afirmó que ni siquiera el norteamericano medio vive como se refleja en la pantalla. "Incluso Cary Grant dijo que no le importaría parecerse al Cary Grant de las películas", señaló. Y se mostró contrario a mostrar las imágenes de los condenados a muerte porque fomentan las ansias de castigo en el espectador.

'Sé que va a ser difícil instaurar la cultura de un menor consumo de televisión, pero es el reto que tenemos delante', concluyó. 'Porque la televisión causa violencia y además no es necesaria".

El Diario Montañés. 03/02/99
El 31,5 de los niños españoles tiene televisión en su habitación y ven los programas solos

La mayoría de los padres no enseña a sus hijos unos criterios para seguir la televisión y no lo hacen porque es un tema que les desborda, según un estudio realizado por la Fundación Entorno

El trabajo señala que más de la mitad de los niños encuestados, dicen tener en su casa dos televisores. Otro 23,8 por ciento, afirman disponer de tres aparatos y un seis por ciento tiene tres televisiones en su casa. "Esto supone que el niño muchas veces va a ver lo que él quiera y que los padres van a poder ejercer un menor control" afirma Luis Fernando Vílchez, autor del estudio "Televisión y familia, un reto educativo".

Nada menos que un 31,5 por ciento de los niños tienen un receptor en su propia habitación y de hecho un 22,2 por ciento aseguran ver solos la televisión la mayoría de las veces.

Estos datos suponen que la televisión ha dejado ya de ser un rito familiar, el centro de la sobremesa compartida y ha pasado a ser considerado un acto individual. Es decir, los cambios en las conductas añaden al primer problema un reto más: a la necesidad ya de por sí difícil de controlar de alguna manera lo que ven los niños, se añade el problema de controlarlo cuando no se está delante.

Otra de las preocupaciones que atenazan a los padres en relación con las conductas que la televisión propicia en sus hijos es la relacionada con la publicidad. De hecho a todos les preocupa la relación que se establece entre los anuncios y el consumo, especialmente porque la publicidad  presenta en general un nivel y estilo de vida que la inmensa mayoría de los padres no puede proporcionar a sus hijos.

De esta manera los padres se ven obligados a «educar a la contra, a decir continuamente no, con el desagrado que tal postura encierra», explica Vílchez. Por ese motivo es en relación en la publicidad donde se concentra el empeño de los padres por inculcar a sus hijos el espíritu crítico. "Como no quieren o no pueden gastar todo lo que sus hijos demandan, se sienten obligados a argumentar razonablemente y entonces se produce una situación educativa a la que se dedica más tiempo y atención que a cualquier otra cuestión que tenga que ver con la televisión".

Sin embargo el estudio se enfoca en positivo, es decir, pretende subrayar el enorme poder que como instrumento educativo posee la televisión si se sabe hacer uso de sus ofertas. «La televisión, afirma Vílchez, encierra muchas posibilidades realmente positivas a la hora de educar a los hijos» y es que hablar o escribir sobre televisión «no tiene por qué ser siempre sinónimo de subrayar sus males.

Predicar con el ejemplo es una de las claves básicas. No se puede aconsejar a los niños no ver la tele tantas horas o programas violentos si los padres a su vez pasan las tardes ante el televisor viendo películas de Chuck Norris. Otras recomendaciones son: ver los programas con los niños y comentarlos, servirse de los informativos para explicar la realidad o adoptar hábitos como no ver la tele durante las comidas o acostumbrarse a elegirla directamente, es decir, seleccionando aquellos programas que se desean ver y no "a ver qué sale".

 

 

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Última modificación: 27 de agosto de 2000