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Cafeinomanía

Fecha de Publicación: 3/31/2001
Este artículo está clasificado en la categoría Sociedad
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    La cafeína es la droga de mayor consumo en el mundo. Entre sus efectos se cuentan la pérdida de la sensación de fatiga, reducción de la necesidad de sueño y un aumento del alerta, velocidad y claridad de pensamiento. A pesar de su consumo tan difundido es difícil encontrar listados con información precisa sobre los contenidos de cafeína de distintos alimentos o bebidas. Además de esta información se presentan una serie de consideraciones sobre aspectos farmacológicos, consecuencias fisiológicas, fenómeno de tolerancia, efectos por consumo prolongado y durante el embarazo y la lactancia.
 

La reina de las drogas es, sin lugar a dudas, la cafeína. En EE.UU. cuatro de cada cinco habitantes consume cafeína todos los días -a veces sin saberlo-, y seguramente esas cifras se pueden extender a gran parte del mundo. La cafeína es un producto que está presente al menos en 60 plantas, y las fuentes más habituales son el té y el café, pero también existe en variadas cantidades en los productos a base de chocolate, bebidas cola, mate, aguas cafeinadas y en algunos medicamentos de venta libre.

El consumo de esta droga depende de una serie de factores, tales como la edad, el estado nutricional, la conducta de los pares y el hábito. La cafeína se encuentra en un 50 a 70% más concentrada en el café que en el té. Una taza común, de unos 150 cm3, contiene aproximadamente 100 mg de cafeína; en comparación, la misma taza de té sólo contiene 50 mg. Una botella o lata de una bebida cola de 340 cm3 contiene entre 30 y 55 mg de cafeína, una gran parte de la cual es agregada como suplemento por los fabricantes. Otra de las bebidas que contiene esta sustancia es el mate, originaria de Sudamérica, que se consume en Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Una taza de 150 cm3 contiene 25 mg de cafeína. Pero la bebida con mayor cantidad de cafeína es indudablemente el guaraná, originario de Brasil, cuya concentración de cafeína alcanza al 7%, en comparación con el 4% del café. Por esta razón se la usa para el dolor de cabeza, la fatiga y el control del apetito.

Las alteraciones que produce la cafeína en la conducta incluyen un aumento de la sensacion de alerta, mayor claridad y velocidad de pensamiento, reducción de la fatiga y acción despertadora, que permite posponer el sueño. Estas características posibilitan un esfuerzo intelectual sostenido, sin alteraciones significativas de la coordinación intelectual ni de la actividad motora. No obstante, puede incidir negativamente en los trabajos que impliquen una delicada coordinación muscular o en las actividades de razonamiento aritmético. Además, es un estimulante del músculo cardíaco, aumenta la secreción ácida gástrica y la producción de orina. Provoca vasoconstricción de los vasos cerebrales, lo que explica la mejoría que se obtiene en los dolores de cabeza y especialmente en las migrañas. Otro efecto de esta droga es la relajación bronquial (acción antiasmática)

Se ha comprobado que beber dos tazas de café antes de una prueba deportiva mejora el rendimiento atlético. La cafeína estimula la liberacion de ácidos grasos a la sangre al iniciarse la actividad, conservándose el glucógeno. Pero Barbara F. Harland, del Departamento de Ciencias de la Nutrición de la Universidad Howard, autora del informe, aclara que este resultado se alcanza mejor con el simple precalentamiento, que además de iniciar la liberación de grasas tiene la ventaja de preparar a los músculos y al tejido conectivo para la actividad, haciéndolos más flexibles y resistentes a las lesiones.

En forma dependiente de la tolerancia, más de 5 tazas de café por día producen ansiedad leve, y la ingesta a largo plazo de más de 500 mg por día pueden llevar al insomnio, síntomas paranoicos o depresivos y trastornos gástricos. Las arritmias cardíacas no son raras después de consumir cafeína, pero difícilmente revisten gravedad. A no ser que se la consuma en grandes cantidades, sin embargo, se la considera como no tóxica. En el consumo a largo plazo, a diferencia del alcohol y el tabaco, no causa daños evidentes al organismo.

Con 100 a 200 mg de cafeína (una a dos tazas de café) se alcanzan los efectos "deseados", pero con 1g (equivalente aproximado a 5 a 10 tazas de café) ya se manifiestan síntomas de ansiedad, insomnio, cambios del humor, arritmias cardíacas y trastornos gastrointestinales. La agitación, ansiedad y temblor aparecen con dosis de 1,5 g, y 10 g de cafeína (equivalente a unos 3 litros de café) pueden tener efectos letales.

En la naturaleza la cafeína suele estar acompañada por otras dos metilxantinas, teofilina y teobromina, que aparecen en pequeñas cantidades en el café y en el té, y no alcanzan a producir efectos fisiológicos. El mecanismo de acción de la cafeína se explica por su afinidad a los receptores de adenosina, con quien comparte una gran similitud de estructura química (antagonista competitivo). Los receptores de la adenosina se encuentran en las membranas celulares del sistema nervisoso central y periférico, y el estímulo de la cafeína produce aumento de la cantidad de receptores, lo que explica la tolerancia a los efectos del café que se va adquiriendo con el tiempo. La interrupción del consumo puede producir síntomas de abstinencia (dolor de cabeza, fatiga, malhumor matinal). Si se toma cafeína en dosis muy altas, los síntomas de toxicidad son lo suficientemente molestos como para que, en la mayoría de los casos, se disminuya concientemente su consumo.

Tanto el café como el té, y en particular la cocoa, contienen otros componentes como taninos, ácido clorogénico y fitatos, que disminuyen la biodisponibilidad de los minerales de la dieta, en particular el hierro y el zinc. Dependiendo de la fuente de la cafeína y de la cantidad consumida, este efecto puede ser de suficiente importancia como para exacerbar un estado marginal en la absorción de zinc. El zinc es particularmente vulnerable a la unión con los fitatos.

A pesar de las descriptas respuestas fisiológicas negativas, es muy dificultoso comprobar efectos a largo plazo del consumo de cafeína, así como es muy difícil determinar su consumo, por la gran variedad de productos con cafeína que aparecen en el mercado. Recientemente, a instancias del Institute of Medicine, se ha retirado el "exceso de consumo de cafeína" de la lista de criterios nutricionales de riesgo para el embarazo. Sin embargo, aún existen dudas sobre la posibilidad de efectos negativos en el embarazo, la lactancia y en la osteoporosis. En el embarazo se ha registrado un riesgo menor, pero significativo, de tener niños de bajo peso y abortos espontáneos, pero sin riesgos teratogénicos, cuando el consumo excede los 300 mg/día. En cuanto a la lactancia, si una madre no es cuidadosa en el consumo de cafeína puede llegar a alterar la conducta del recién nacido. Otros estudios señalan la relación entre consumo de cafeína y pérdida de calcio, por lo que parece una buena idea agregar leche al café y té. Un ensayo reciente revela que el alto consumo de cafeína (400 mg/día) se asocia con inestabilidad del músculo detrusor. Hasta que se confirmen estos resultados, es aconsejable sugerir la moderación en el consumo de cafeína a las mujeres con problemas de incontinencia urinaria.

Una de las dificultades para estimar los efectos de la cafeína es la sorprendente variabilidad en el contenido de esta droga en una "taza" de café, té o chocolate, aun cuando sea preparada por la misma persona y con los mismos ingredientes todos los días. Además, es difícil establecer con precisión cuál es la capacidad de una taza.

De los alimentos y bebidas listados en el trabajo original, eliminamos los que sólo tienen importancia local (de EE.UU.) y rescatamos los más difundidos y aquellos que -globalización mediante- están al alcance de la mayoría de nosotros:
       

Café (8 onzas, equivalente a 236 cm3)135 mg
Café instantáneo (5 onzas, 147 cm3)66 mg
Té mezcla (5 onzas, 147 cm3)27 mg
Té en saquitos50 mg
Torta de chocolate (porción de 80 g)6 mg
Brownies de chocolate (42 g)10 mg
Mousse de chocolate (90 g)15 mg
Barra de chocolate Cadburys (30g)15 mg
Ice Cream de café Hagen-Dasz (236 cm3)58 mg
Coca Cola (340 cm3)46 mg
Pepsi (340 cm3)38 mg
Seven Up y Sprite0 mg

       Biblio:
       Harland BF
       Cafeine and Nutrition
       Nutrition 2000, 16(7/8):522-526
       [Medline]

Información adicional:
       Arya LA y colaboradores
       Dietary Caffeine Intake and the Risk for Detrusor Instability: A Case Control Study
       Obstet Gynecol 2000, 96(1):85-89
       [Medine]

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