ZENIT, 1 de marzo de 1998
EL MUNDO VISTO DESDE ROMA
 
 
SUMARIO

 

 

EL PAPA AGRADECE A ANNAN SUS ESFUERZOS POR LA PAZ EN IRAQ
Repite el llamamiento a condonar la deuda exterior de países en vías de desarrollo

CARDENAL QUARRACINO: UNA MUERTE ANUNCIADA
Le sustituye como arzobispo de Buenos Aires el jesuita monseñor Bergoglio

FALLECE EL CARDENAL BALLAND, ARZOBISPO DE LYON
Era uno de los nuevos purpurados creados por Juan Pablo II el pasado 21 de febrero

LOS OBISPOS AUSTRIACOS SE PRONUNCIAN SOBRE EL CASO GROER
El ex arzobispo de Viena es acusado de ejercer molestias sexuales a jóvenes seminaristas

ARGELIA LEGALIZA EL ABORTO DE MUJERES VIOLADAS POR INTEGRISTAS
Es la primera vez que se acepta una medida de este tipo en el país árabe

 

 

 


EL PAPA AGRADECE A ANNAN SUS ESFUERZOS POR LA PAZ EN IRAQ
Repite el llamamiento a condonar la deuda exterior de países en vías de desarrollo
 
CIUDAD DEL VATICANO, 1 mar (ZENIT).- Juan Pablo II está sumamente satisfecho con el resultado alcanzado por Kofi Annan en Iraq a favor de la paz y así quiso manifestarlo a los miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro para rezar con él la oración del «Angelus» a mediodía.

«Quisiera invitaros a agradecer conmigo al Señor por el feliz final del acuerdo de Bagdad -exhortó el obispo de Roma-, con la esperanza de que con él se aleje definitivamente el peligro del recurso a las armas. Dirijo un particular mensaje de aprecio al secretario general de la ONU y a todos los que en esta difícil crisis han querido creer en la buena voluntad de los hombres. Su éxito diplomático es ciertamente un éxito de la comunidad internacional».

El pontífice reconoció que «La situación sigue siendo delicada y compleja», pero aseguró que no es menor la «esperanza en que Dios continúe iluminando a aquellos que en su corazón llevan la suerte del pueblo iraquí y la paz en Oriente Medio».

Juan Pablo II ha querido apoyar también la iniciativa de los misioneros italianos que lleva por lema «Liberemos a los países pobres de la deuda». «Con respecto a este grave problema –explicó-, confirmo la propuesta de hacer del presente momento histórico, en el que nos preparamos para el gran Jubileo, un tiempo oportuno para una consistente reducción o incluso para la condonación total de la deuda internacional que pesa como una enorme piedra sobre el destino de muchas naciones del mundo».

Para ello, alentó «a las instituciones políticas y económicas a continuar y aumentar los esfuerzos para aplicar soluciones justas, privilegiando a aquellos que ayudan a las mismas poblaciones a convertirse en parte activa del desarrollo de los propios países».

El sucesor de Pedro profundizó, además, sobre el auténtico significado de la Cuaresma que comenzaron a vivir el miércoles pasado millones de católicos en todo el mundo: «Este tiempo constituye para cada uno de los bautizados un acuciante invito a la conversión para llegar interiormente renovados a celebrar la Pascua».

«En este año, particularmente dedicado al Espíritu Santo –añadió-, quisiera recordar que, como subrayan los textos evangélicos, es precisamente el Espíritu Santo quien conduce a Cristo en el desierto para ser tentado por el diablo. También el cristiano, cuya existencia es guiada por el mismo Espíritu recibido en el Bautismo y en la Confirmación está llamado a afrontar, apoyado por la gracia de Cristo, el cotidiano combate de la fe. La Cuaresma es el tiempo favorable para una profunda revisión de la propia vida a la luz de la palabra de Dios».

Por último, el Papa pidió a todos los católicos del mundo que le acompañen en esta semana que se retirará para realizar los tradicionales ejercicios espirituales. Durante estos días, el Santo Padre suspenderá sus actividades públicas para dedicarse a la oración y la reflexión.

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CARDENAL QUARRACINO: UNA MUERTE ANUNCIADA
Le sustituye como arzobispo de Buenos Aires el jesuita monseñor Bergoglio
BUENOS AIRES, 1 mar (ZENIT).- La muerte del arzobispo de Buenos Aires, cardenal Antonio Quarracino, oacaecida en la madrugada del 28 de febrero en la capital argentina, ha sido definida por la agencia «AICA» como una muerte anunciada.

Pocas horas antes de morir en Roma su entrañable amigo, el cardenal Eduardo Pironio, se había comunicado con él desde Buenos Aires, y con voz entrecortada por el llanto le dijo: «Querido Eduardo: vas a ir al cielo, y al llegar dile a la Virgen que pronto podamos reunirnos allí nuevamente».

Quarracino presidió las exequias de Pironio en Buenos Aires, y lo despidió en la basílica de Luján con palabras llenas de afecto. Le dijo al finalizar: «Hasta cualquier momento, cardenal Pironio».

Desde su ordenación sacerdotal, el cardenal Antonio Quarracino ejerció una incansable labor pastoral dentro de la Iglesia, donde quiera que lo destinara su obispo, primero, y el Papa, después, cuando alcanzó el episcopado.

Nació en Pollica, pequeña población de la provincia de Salerno, en el sur de Italia, el 8 de agosto de 1923, y vino al país con sus padres cuando tenía 4 años de edad. Al alcanzar la mayoría de edad, se hizo ciudadano argentino.

El 22 de diciembre de 1945 fue ordenado sacerdote y después pasó a ser profesor en el Seminario Diocesano de Mercedes, Secretario General y Canciller de la Curia de esa diócesis, Asesor eclesiástico del Consejo Diocesano de la Juventud de la Acción Católica, Consultor Diocesano y Profesor de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires.

El 3 de febrero de 1962 Juan XXIII lo nombró obispo de Nueve de Julio, en la provincia de Buenos Aires, sede de la que fue su segundo diocesano. Y el 8 de abril de 1962, en la catedral de Mercedes, recibió la consagración episcopal de manos de monseñor Anunciado Serafini.

El 3 de agosto de 1968 Pablo VI lo trasladó a la diócesis de Avellaneda, durante cuyo gobierno pastoral se construyó la nueva Catedral, inaugurada y consagrada el 1 de mayo de 1984.

El 18 de diciembre de 1985 Juan Pablo II lo promovió a la arquidiócesis de La Plata, en la que desarrolló, como en otras sedes, encomiable labor pastoral.

Colaboró en el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) como miembro primero y presidente después de diversos departamentos; hasta que en 1978 fue elegido secretario general, a partir de cuyo momento su entrega al CELAM fue total y absoluta. Cuatro años más tarde, en 1982, pasó a ocupar la presidencia, cargo que ocupó hasta 1987. Durante dicha presidencia se inició la Novena de Años, como preparación al V Centenario del Descubrimiento y Evangelización de América.

El 10 de julio de 1990, Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina, funciones que asumió el 22 de septiembre siguiente.

En la asamblea plenaria que los obispos celebraron en noviembre de 1990, fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, y más tarde reelecto hasta 1996.

En el consistorio del 28 de junio de 1991, Juan Pablo II lo creó Cardenal de la Santa Iglesia Romana, del título de Santa María de la Salud en Primavalle.

Fue miembro de la Congregación para los Obispos; del Pontificio Consejo para la promoción de la Unidad de los Cristianos; del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios; del Consejo de cardenales para el estudio de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede; de la CAL (Pontificia Comisión para América Latina) y de la Comisión preparatoria del Sínodo Americano. Organismos todos con asiento en la Santa Sede.

Inclinado a la labor periodística, cuando fue arzobispo de La Plata renovó la Revista Eclesiástica Platense, tan antigua casi como la misma diócesis, convirtiéndola de simple informativo arquidiocesano, en una hoja de interés cultural, con profusión de notas históricas, literarias, sociales, etc.

Fue el primer arzobispo porteño que utilizó la televisión -frecuente y regularmente- para prolongar su labor pastoral por ese medio.

El nuevo arzobispo de Buenos Aires

Según lo disponen las normas canónicas, con la muerte del cardenal Quarracino ha pasado a ser automáticamente arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Mario Bergoglio, jesuita, a quien Juan Pablo II había nombrado oportunamente arzobispo coadjutor.

Nacido en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936, Bergoglio estudió y se diplomó como técnico químico, pero al decidirse por el sacerdocio ingresó en el seminario de Villa Devoto. El 11 de marzo de 1958 pasó al noviciado de la Compañía de Jesús, estudió humanidades en Chile, y en 1960, de regreso en Buenos Aires, obtuvo la licenciatura en Filosofía.

Entre 1964 y 1965 fue profesor de Literatura y Psicología en el Colegio de la Inmaculada de Santa Fe, y en 1966 dictó iguales materias en el Colegio del Salvador de Buenos Aires.

De 1967 a 1970 cursó Teología en el Colegio Máximo «San José», de San Miguel, cuya licenciatura obtuvo. El 13 de diciembre de 1969 fue ordenado sacerdote.

En 1971 hizo la tercera aprobación en Alcalá de Henares (España), y el 22 de abril de 1973, su profesión perpetua.

Fue maestro de novicios en Villa Barilari, de San Miguel (años 1972/73), profesor en la Facultad de Teología y Consultor de la Provincia y rector del Colegio Máximo. El 31 de julio de 1973 fue elegido provincial de la Argentina, cargo que ejerció durante seis años. Estuvo en Alemania, y al volver sus superiores lo destinaron al Colegio del Salvador, de donde pasó a la iglesia de la Compañía, de la ciudad de Córdoba, como director espiritual y confesor.

Entre 1980 y 1986 fue rector del Colegio Máximo y de las Facultades de Filosofía y Teología de la misma Casa.

El 20 de mayo de 1992, Juan Pablo II lo designó obispo auxiliar de Buenos Aires. Si bien la Compañía de Jesús llegó al puerto de Buenos Aires en 1587, donde desarrolló una inmensurable labor misional y cultural junto a los hombres que marcaron el porvenir de la Patria, por primera vez en la historia, uno sus miembros se convierte en arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina.

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FALLECE EL CARDENAL BALLAND, ARZOBISPO DE LYON
Era uno de los nuevos purpurados creados por Juan Pablo II el pasado 21 de febrero
 
LYON, 1 mar (ZENIT).- En la madrugada del 1 de marzo falleció el cardenal francés Jean Balland, arzobispo de Lyón, uno de los purpurados nombrados por Juan Pablo II en el consistorio del pasado 21 de febrero.

La nunciatura apostólica de Francia ha revelado que la muerte del cardenal Balland tuvo lugar en un hospital de la ciudad de la que era arzobispo.

El cardenal Balland, que sufría problemas pulmonares, tenía 63 años. Nacido en el seno de una familia de viticultores, fue ordenado sacerdote en 1961 y consagrado obispo de Dijon 21 años después.

En 1988 fue promovido a la arquidiócesis Rennes, y en mayo del 96, Juan Pablo II lo nombró arzobispo de Lyón.

Del 92 al 94 realizó por encargo de la Congregación para la Educación Católica una visita apostólica en los seminarios de Francia. Era también miembro de la Congregación vaticana para los Obispos.

Con la muerte de Balland, el colegio cardenalicio desciende a 163 purpurados, de los cuales 120 electores y 43 no electores.

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LOS OBISPOS AUSTRIACOS SE PRONUNCIAN SOBRE EL CASO GROER
El ex arzobispo de Viena es acusado de ejercer molestias sexuales a jóvenes seminaristas
 
VIENA, 1 mar (ZENIT).- «Hemos llegado a la certeza moral de que las acusaciones contra el arzobispo de Viena, el cardenal Hans Hermann Groer, corresponden sustancialmente a la verdad». Nos encontramos ante una declaración realmente fuerte. Entre sus aparecen el nuevo cardenal Christoph Schönborn y el presidente de la Conferencia Episcopal Austríaca, Johannes Weber.

El documento -que no ha sido firmado por los obispos de Innsbruck y el de Sant Pölten- toma posición sobre las acusaciones de molestias sexuales lanzadas en 1995 contra el cardenal Groer por sus alumnos de seminario.

«Nuestra Iglesia –escriben los prelados en la declaración- predica una moral sexual exigente. Si un obispo es acusado de graves faltas en relación con esta moral, ejerciendo un daño a los jóvenes que le han sido confiados, la reconciliación de la confesión no es suficiente. Más bien, el acusado tiene que afirmar de manera inequívoca que no es culpable o debe pedir abiertamente perdón, lo cual por lo general debe estar acompañado con la dimisión de los cargos que reviste. El cardenal Groer no ha hecho ninguna de estas dos cosas».

Los obispos critican particularmente el prolongado silencio del ex arzobispo que hasta hoy ha evitado tomar posición sobre las acusaciones que se han renovado en los últimos días. El mismo cardenal Shönborn, hace pocos días en Roma, había pedido a su predecesor que «pronunciara una palabra de admisión de la petición de perdón».

«Tenemos que soportar su silencio -escriben los obispos en la declaración-, pero no podemos quedarnos callados, si queremos cumplir con nuestra responsabilidad de servicio a la Iglesia... Además, deseamos proteger al Santo Padre de las afirmaciones realizadas en público en las que se le acusa de tolerar un semejante comportamiento ambiguo».

Como ya es sabido, el Papa visitará Austria el próximo mes de junio.

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ARGELIA LEGALIZA EL ABORTO DE MUJERES VIOLADAS POR INTEGRISTAS
Es la primera vez que se acepta una medida de este tipo en el país árabe
ARGEL, 1 mar (ZENIT).- Las mujeres argelinas que han sido violadas por los terroristas islámicos podrán abortar legalmente. Con una iniciativa sin precedentes, la Alta Comisaría Islámica –máximo órgano religioso del país norteafricano— ha «legalizado» a través de una «fatwa», una sentencia con eficacia de ley, el aborto en caso de violación provocada por un integrista.

La decisión, anunciada en Francia por Rabea Mecherne, ministro para la Solidaridad nacional y para la Familia, supone una auténtica revolución legal. Hasta ahora, en Argelia, los líderes religiosos siempre habían condenado el aborto y cualquier tipo de anticoncepción.

Las mujeres, tratadas por los terroristas como objetos de desahogo sexual, sirven a los militantes de los grupos armados islámicos para humillar a sus adversarios. Según el pensamiento fundamentalista radical argelino, raptar y violar a las mujeres del enemigo, constituye un derecho y un deber del musulmán.

Entre las 80 mil víctimas de la guerra que ensangrienta Argelia desde 1992, se calcula que al menos el 40% son mujeres.

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