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9- 1928-1930, EL SEGUNDO GOBIERNO DE YRIGOYEN
   

Y no solo podía hablarse de plebiscito...
sino de un pronunciamiento de la plebe, de
la masa popular desheredada, que acompaño al caudillo con inequívoca decisión...



Federico Pinedo


 

      Ya todos conocemos el fin de esta historia, en 1930 se perpetra el primer golpe militar contra un gobierno democrático, legal y legitimo. No solo eso, la historia del sistema político argentino cambia su rumbo, los militares a partir de ese momento tomaran el nefasto habito de burlar cuantas veces quieran la voluntad popular. El afán desmedido de poder, los delirios místicos y fundamentalistas, el sometimiento a los centros financieros, a las familias tradicionales, el temor a los sectores populares y la difusión de ideologías autoritarias europeas avergonzaran a la institución militar alejándola del ideal sanmartiniano y de la función para cual fue creada.


No vamos a profundizar sobre la escasa acción de gobiernos de esos dos años, pero si intentaremos comprender porque se produce el levantamiento militar, fachada de una conspiración mayor que cuenta entre sus filas a la vieja oligarquía, la Iglesia, amplios sectores de la prensa, a algunos partidos políticos y a un grupo de intelectuales y fuerzas de choque que definiremos como "nacionalistas", verdaderos "tontos útiles" de los sectores tradicionales.


Esta conspiración comienza, antes de la asunción de Yrigoyen, y estará acompañada de una campaña inusitadamente despiadada en su contra, en contra de los ministros, y cualquier persona cercana al presidente.


La crisis económica-La crisis ideológica


Yrigoyen no tuvo "suerte", sus dos presidencias coincidieron con épocas de crisis, pero en 1929 El investigador Furman lo describe así, "El crash de la bolsa de Nueva York (...) provoca una crisis del sistema capitalista, que no solo se manifiesta en Estados Unidos y Europa, sino que se extiende por todo el mundo. La única excepción será la Unión Soviética.

Sus consecuencias, paralización del crédito y quebranto del comercio, provocarán un replanteo político y económico que llevará a la humanidad al holocausto de la Segunda Guerra Mundial (...) provoca una cadena ininterrumpida de crisis de bolsas en todo el mundo: quiebras de empresas, desocupación y convulsiones sociales y políticas. Esta sucesión de acontecimientos llegará muy pronto al subcontinente latinoamericano y las costas del Río de la Plata."


Del exterior provenían también ideologías nuevas, antiliberales y formas de gobierno novedosas que entusiasmaban a los sectores intelectuales antes nombrados, a los eclesiásticos y a los militares: Charles Maurras y Benito Mussolini eran sus exponentes más admirados. Habían conjugado orden, control ante el avance obrero, freno al comunismo y crecimiento en el terreno económico. Estas ideologías, pronto, tendrán sus difusores en Argentina, el más conocidos: Leopoldo Lugones, y entre los sectores eclesiásticos, la revista Criterio, de gran llegada en los sectores tradicionales.


Mientras tanto, el ejercito era recorrido por una ola de admiración con respecto al ejercito alemán y su particular ideología, además a los vicios de hacer presión ante el poder político, cultivados durante la gestión anterior, este gobierno ponía un tajante freno. Rouquie lo marca claramente. "A diferencia de su predecesor, Yrigoyen rehusa no solo reconocer el poder militar sino también acordar a los cuadros del ejercito la posibilidad de manifestar su voluntad política."

Entonces parecía fácil, adaptar la forma en que se desarrollaron los hechos en Europa a la Argentina, la acción propagandística de los conspiradores apuntaba a demostrar que el clima de "desorden" creado por el gobierno era intencional y beneficiaba a los sectores maximalistas o revolucionarios. Agitaban este fantasma ante las clases poseedoras, las que ya no confiaban que en tiempos de crisis sus negocios estuvieran alejados del poder protector del estado, es decir necesitaban de este, para asegurar sus ganancias puestas en peligro por la crisis.


La complicidad, según ellos, estaba simbolizada en la falta de una mayor represión, que se le achacaba a Yrigoyen, sobre los trabajadores fue suplantada por grupos paramilitares que se dedicaban a romper huelgas, apalear obreros y judíos. (La Liga Patriótica es su máximo exponente y una fuerza de choque que logro complicar seriamente al gobierno.)


A esto se agregaron consciente e inconscientemente todos los partidos políticos y hasta los sectores universitarios reformistas beneficiados anteriormente por la política radical, quiénes pronto se arrepentirán de su comportamiento irreflexivo. La prensa jugó un papel fundamental en el derrocamiento de Yrigoyen, posteriormente muchos de los medios que tan duramente castigaban al gobierno, fueron clausurados por el gobierno militar (Por ejemplo Critica)


En esos dos años la UCR no pudo gobernar, al panorama antes descripto se agregan las trabas en el Congreso, que se tornaban insuperables, entonces como resultado final encontramos que la acción opositora sobrepasaba a la adormecida iniciativa del ejecutivo, que presa otra vez de luchas internas no alcanzó a prever la existencia de la conspiración. De haberlo hecho, esta probablemente hubiese podido ser sofocada, ya que no alcanzo la adhesión prevista en el ejercito, que aun mantenía una importante corriente profesionalista, y mucho menos la adhesión popular.


Es verdad que el presidente estaba viejo, que estaba rodeado por asesores que le ocultaban las dificultades de la realidad, pero es también cierto que mantuvo algunas iniciativas políticas que contribuyeron a profundizar el odio y el temor de los sectores de la oligarquía. Una de estas tienen que ver con el petróleo.

Yrigoyen elevo al Congreso una ley para su nacionalización.


El problema del petróleo


Pero mayor espanto causó que Yrigoyen haya planteado un acuerdo con la Iuyamtorg, la agencia comercial de la URSS, traducido en intercambio de petróleo soviético por granos argentinos. Esto no podía ser permitido, la compañía norteamericana Standard Oíl se hallaba interesada en ingresar con grandes prerrogativas a la explotación del oro negro en territorio argentino, cosa que Yrigoyen no permitía. Todos esos problemas se terminaron con el golpe de 1930, alguien dijo: "..es una revolución con olor a petróleo." (ver gobierno de Uriburu)


A esto se sumaron las ya conocidas posiciones yrigoyenistas frente a la política exterior, la cuestión social y educativa. Pero, todo ese clima de desorden denunciado por los nacionalistas, el peligro bolchevique, la inacción del gobierno, ¿llegaban más allá del Jockey Club, el Arzobispado, los cuarteles y el Congreso?


La respuesta es categórica: NO


"La revolución de septiembre de 1930, adaptó a la Argentina la crisis mundial que había comenzado a acentuarse en las últimas semanas de 1929. Esa revolución no fue un movimiento dirigido contra un gobernante; fue consecuencia de una crisis de estructura. No nos induce a formular esta apreciación el hecho que dos años antes el ciudadano que enfrentó los primeros síntomas de la crisis fuera electo mediante un caudal de votos decididamente abrumadores; y que ese caudal haya traducido uno de los movimientos de masas más densos hasta entonces de la historia argentina. Por no tratarse de un gobernante que se iniciaba en la función pública, tampoco puede suponerse que el cambio de opinión ocurrido en poco más de veinte meses tenga su justificativo en un error colectivo de apreciación. Las condiciones personales, suficientemente conocidas (...) son razones que contribuyen a eliminar cualquier sospecha de veleidad colectiva. Por lo demás, bastaría recordar que durante los meses en que él permaneció en la prisión, así como los que gozo en libertad, hasta su fallecimiento, el pueblo acompaño con ansiedad sus gestiones, y cuando ocurrió su muerte, su sepelio dio lugar a una concentración popular difícilmente superada." (Williman-Ortiz 23-24)


Entre los conspiradores, había dos tendencias: los que aspiraban a descabezar el poder ejecutivo, al estilo de 1890, sin salir de los carriles institucionales, entre los que se contaban el Gral. Justo y el mayoritario sector del liberal del ejercito. Algunos estudios actuales trabajan sobre hipótesis que demostrarían la colaboración que este grupo de militares obtendría desde dentro del gobierno, y nombran entre ellos al Vicepresidente Martínez, (reemplazante del fallecido Beiró) y a otra importantes figuras del partido.


El otro grupo conspiradores, encabezado por Uriburu, quiere una transformación total del sistema político, la abolición de la ley Saenz Peña y la creación de un estado corporativo al estilo fascista. Los grupos nacionalistas, antiliberales entre ellos Lugones, los Ibarguren, Carulla, la revista Criterio y los grupos paramilitares son su sustento. Finalmente ellos serán los que materialicen el golpe.


El 5 de septiembre Yrigoyen, enfermo, delega el poder en el vicepresidente, el 6 de septiembre de 1930 un grupo de cadetes del colegio militar, grupos civiles armados y algunas tropas regulares llegan a la casa de gobierno y exigen la renuncia del gobierno. Yrigoyen se dirige a La Plata para obtener refuerzos, ordena resistir aunque el vicepresidente, sin la personalidad que los hechos requerían ya había capitulado.


El nuevo presidente era Uriburu, mediocre militar, y peor político, incapaz de mejorar su foja de servicios, apela a su mesianismo y autoritarismo en busca de los méritos que de ninguna otra manera puede obtener. "Ese día al atardecer, en la soledad recoleta de su casa, un hombre que durante largos años había estado descifrando como un mago los presagios y los signos de su patria, meditaba en silencio. Su mujer le preguntó al pasar qué le ocurría. Entonces Ricardo Rojas contestó: "Se acabó la Argentina... Y quien sabe por cuantos años!" (Felix Luna "Yrigoyen" pp. 455)

 


Agenda del: 26/05/2006
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