Charles Darwin por Rosario Y Santa Fe a través del Río Paraná

Quien más, quien menos sabe que el nombre de Charles Darwin ( 1.809 - 1.882 ) se asocia íntimamente con las ciencias naturales, sobretodo en lo que hace a la botánica y a la zoología. Sin embargo, este naturalista inglés fue ante todo un aventurero; a bordo de la goleta "Beagle" prácticamente no dejó rincón del planeta sin explorar, aún los más recónditos y extraños. Precisamente, al echarle un vistazo al legajo de este sabio no sorprende que haya pisado tierra argentina. Y en el marco de su periplo por nuestro país ( Patagonia, Buenos Aires, Santa Fe ) es posible destacar su paso por nuestra región, allá por 1.833. Con respecto a esto último, vale reproducir de su libro "Viaje de un Naturalista alrededor del Mundo" algunas apostillas sobre lo que vió y presenció en "Nuestra Casa".

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EL MAJESTUOSO Y MAGNIFICO RIO PARANA ( 29 y 30 de septiembre de 1.833 )

"Continuamos nuestro viaje a través de las llanuras. Todas ellas de igual carácter. En San Nicolás veo por vez primera ese magnífico río que se llama Paraná. Al pie del acantilado en el que se alza la ciudad, hay anclados muchos y grandes navíos.

"Antes de llegar a Rosario atravesamos el Saladillo, río de agua pura y transparente pero en exceso salada para que pueda ser bebida. Rosario es una gran ciudad levantada en una llanura perfectamente plana, que termina en un acantilado que domina el Paraná, unos 60 pies. En tal lugar el río es muy ancho y está entrecortado por islas bajas y rocosas, así como la orilla opuesta. El río semejaría un gran lago si no fuese por las formas de las islas, que por sí sola basta para dar idea de agua corriente. Los acantilados forman la parte más pintoresca del paisaje; algunas veces son absolutamente perpendiculares y de color rojo vivo; otras veces se presentan en forma de inmensas masas agrietadas cubiertas de cactos y de mimosas. Pero la verdadera grandeza de un río inmenso como éste proviene del rendimiento por su importancia desde el punto de vista de la facilidad que procura a las comunicaciones y al comercio entre diferentes naciones; y queda uno admirado al pensar de qué enorme distancia proviene esa sabana de agua dulce que corre a los pies del espectador y cuán inmenso territorio riega.

"Durante muchas leguas al norte y al sur de San Nicolás y de Rosario, el país es verdaderamente llano. No puede tacharse de exageración nada de cuanto los viajeros han escrito acerca de ese perfecto nivel. Sin embargo, jamás he podido encontrar un solo lugar en que, girando lentamente, no haya distinguido objetos a una distancia más o menos grande; lo cual es prueba evidente de una desigualdad del suelo de la llanura. En alta mar, cuando los ojos están a 6 pies por encima de las olas, el horizonte se halla a 2 millas y 4 / 5 de distancia. De igual modo, cuanto más nivelada está la llanura, más cerca está el horizonte de esos estrechos límites; según esto, en mi opinión, eso es suficiente para destruir ese aspecto de grandeza que uno creería deber encontrar en una vasta llanura". ( págs. 166 y 167 )

CASAS SAQUEADAS POR LOS INDIOS (2 DE OCTUBRE DE 1.833)

"Atravesamos Coronda; los admirables huertos que la rodean hacen de ella una de las más lindas aldeas que he podido ver jamás. A partir de este punto y hasta Santa Fe el camino deja de ser seguro. La costa oriental del Paraná deja de estar habitada a medida que se avanza hacia el norte, también los indios llevan a cabo por ella frecuentes incursiones, asesinando a todos los viajeros con quienes tropiezan. La naturaleza del país favorece singularmente, por otra parte, tales incursiones, porque allí acaba la llanura de césped y se encuentra una especie de selva de mimosas. Pasamos por delante de algunas casas que han sido saqueadas y que, después de tal saqueo, han quedado deshabitadas; contemplamos también un espectáculo que causa a mis guías la más viva satisfacción: el esqueleto de un indio suspendido de la rama de un árbol; trozos de piel seca penden aún de los huesos.

"Llegamos a Santa Fe al amanecer y quedo asombrado viendo qué considerable cambio de clima ha producido una diferencia de solamente 3° de latitud entre esta población y Buenos Aires. Todo lo evidencia: la manera de vestir y la tez de los habitantes, el mayor tamaño de los árboles, la multitud de cactos y otras plantas nuevas, principalmente el número de aves. En una hora he podido ver media docena de éstas que jamás había visto yo en Buenos Aires. Si se tiene en consideración que no hay fronteras naturales entre las dos ciudades y que el carácter del país es casi exactamente el mismo, la diferencia es muchísimo mayor de lo que pudiera creerse". ( pág. 168 )

CURIOSOS REMEDIOS PARA EL DOLOR DE CABEZA ( 3 y 4 DE OCTUBRE DE 1.833 )

"Un violento dolor de cabeza me obliga a guardar cama durante dos días. Una buena anciana que me cuida me apremia para que ensaye un gran número de extraños remedios. En la mayor parte de casos parecidos, se acostumbra aplicar a cada sien del enfermo una hoja de naranjo o un trozo de tafetán negro; es aún más usual cortar un haba en dos partes, humedecer éstas y aplicarlas asimismo a las sienes, donde se adhieren facílmente. Pero no se crea que sea conveniente quitar esas medias habas o esos trozos de tafetán; hay que dejarlos donde están hasta que se desprendan por sí solos. Algunas veces, si se pregunta a un hombre que ostenta en la cabeza esos trozos de tafetán qué le ha ocurrido, contesta, por ejemplo: 'Tuve jaqueca anteayer'. Los habitantes de este país emplean remedios muy extraños, pero demasiado repulsivos para que de ellos pueda hablarse. Uno de los menos sucios consiste en dividir en dos unos perritos, para amarrar los trozos a uno y otro lado de un miembro fracturado. A tal fin es muy buscada aquí cierta raza de perros pequeños desprovistos de pelo". ( pág. 168 )

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Las Primeras Publicaciones 

Obreras Rosarinas (1893-1900)

Una de las primeras cuestiones a definir en el estudio de las publicaciones obreras es qué se entiende por las mismas. Desde nuestra perspectiva consideramos como tales a las publicaciones periódicas que se dirigen fundamentalmente a un público constituido por trabajadores asalariados y escritas por trabajadores mismos o por personas que se identifican con sus intereses. En los periódicos rosarinos analizados esta apelación adquiere diferentes términos, como ser "trabajadores", "obreros", "pueblo trabajador", "gran masa trabajadora", "las clases trabajadoras en general". Estos trabajadores a los cuales se convoca para la transformación social son, básicamente, los vinculados al trabajo manual en la industria, en los transportes y en las tareas de carga y descarga (puertos, estaciones ferroviarias, etc). Sobresale la preocupación por el ámbito urbano y la poca o nula referencia a los trabajadores rurales. Al mismo tiempo, hay una identificación de los trabajadores con los pobres y desgraciados.

Desde una perspectiva relacionada con el contenido, las publicaciones obreras podrían definirse de la siguiente manera :

"... todo lo que se escribe desde el punto de vista primordial de exponer los males que aquejan a la clase obrera y manifestar las ideas que a juicio del autor pueden regenerarla." (1)

 

LOS CONTENIDOS

Una vez precisado el concepto publicación o periódico obrero, podemos ampliar lo concerniente al contenido de las mismas. En estas hojas predomina lo netamente propagandístico por sobre lo informativo, y dentro del ámbito noticioso imperan las nuevas referidas al mundo obrero y partidario. Podríamos plantear que estas publicaciones se organizan en torno a tres grandes ejes : 1) cr¡tica de la sociedad imperante, 2) esbozo de una sociedad o de valores ideales y 3) propuestas organizativas y metodológicas para pasar de la situación criticada a la situación ideal. Tal esquema se asemeja mucho al de la práctica médica dividida en diagnóstico, sanación y terapia, siendo esta última la que permite el tránsito del estado enfermo al estado sano. No es casual esta similitud, pues la prédica obrerista se propone la regeneración de un organismo social considerado enfermo. Paralelamente, al menos en el período estudiado y fundamentalmente entre los periódicos cratas, hay un mayor énfasis en la crítica que en precisar acabadamente los medios y fines.

Dada la prácticamente exclusiva atención dedicada al mundo de los trabajadores y a las doctrinas regeneradoras, difícilmente pueda un lector actual conocer la situación política o general del momento en el cual se escribieron estas publicaciones. Claro que en el ámbito de la prensa común (denominada "burguesa" en los medios obreristas) se daba la carencia opuesta. Es decir, poca atención se brindaba a la situación de los trabajadores, quienes aparecían en tales páginas, básicamente, cuando protagonizaban alguna medida de fuerza o hecho violento.

Por otro lado, no debe sorprender el marcado carácter partidista o ideológico de las publicaciones obreras, pues el periodismo en general de aquella época, en Rosario y Argentina, solía tener la misma característica.

"...el periodismo en aquellos tiempos era totalmente político y cada publicación servía de tribuna a sus candidatos." (2)

 

LOS REDACTORES

Un tercer punto a tratar tiene que ver con quienes escribían en estas publicaciones. No resulta fácil en muchos casos identificar a los redactores, dado el carácter anónimo de la mayoría de los artículos. Anonimato que tenía que ver, por un lado, con la seguridad, con el temor al control y represión estatal, y, por otro lado, con la preocupación de no caer en la vanidad. Lo importante para estos redactores era el mensaje más que el prestigio periodístico o literario. Estaban preocupados en diferenciarse de los periodistas a los cuales criticaban por poner su pluma al servicio de un patrón.

Debido a esa repulsa por los periodistas e intelectuales en general existente en el temprano movimiento obrero de cuño anarquista o sindicalista y a cierta forma de redactar (donde aparecen ciertas fallas gramaticales) se puede sostener que estos periódicos eran redactados, salvo algunas excepciones, por obreros o artesanos.

En varios casos podemos determinar quien era el director, editor o redactor principal de un periódico, dado que aparecía su nombre. Esto nos ayuda también a tener una idea más precisa de quienes elaboraban este tipo de prensa. En no pocos casos, incluso parece que determinado órgano girara en torno de una persona más que de un grupo. Por ejemplo, Julián Nicolás aparece como figura descollante en "El Porvenir Social" (publicación socialista) y Angelo Careghini en "Demoliamo" (publicación anarquista individualista).

También podemos efectuar una distinción entre aquellos militantes que escriben en tales publicaciones. En tal sentido expresa Ricardo Falcón :

"Un número importante de militantes escribe en los periódicos. Aquí cabe hacer una distinción entre directores o redactores permanentes y colaboradores ocasionales. El tipo de participación que parece predominar es la `intermedia', es decir, los que escriben con regularidad, pero episódicamente." (3)

 

PRESENTACION, PERIODICIDAD, FINANCIACION Y DISTRIBUCION

En cuanto a las caracteristicas formales, éstas -aunque sin ser descuidadas- ocupan un lugar subalterno respecto del contenido. Hay un cierto patrón en la presentación. En la primera página se destaca el título y otros datos que hacen a la definición de la publicación (subtítulo, citas emblemáticas, dirección postal, nombre del responsable, periodicidad, costo, etc). La cantidad de páginas oscila entre 4 (la mayoría) y 6, dispuestas en 3 columnas (la mayoría) o 4. En la página inicial aparecen los escritos editoriales que definen la línea del periódico y en la página final, generalmente, se brindan datos sobre la financiación (listas de suscripción, donaciones) y las relaciones con otros grupos o personas de la ciudad, el país y el mundo.

Periodicidad y financiación, cuestiones íntimamente ligadas, presentan modalidades diferentes entre las publicaciones obreras. Los socialistas y anarquistas organizadores tratan de editar sus órganos con cierta regularidad y para ello recurren a las suscripciones y precios estipulados, mientras que los anarquistas individualistas recurren a la suscripción voluntaria y a la periodicidad irregular ("sale cuando puede"). Los socialistas, en el caso de "El Porvenir Social", recurrirán también a los anuncios publicitarios para completar los ingresos obtenidos por suscripción y venta de ejemplares individuales.

Las dificultades económicas, más que los obstáculos gubernamentales, (4) explican en buena medida la corta vida de los periódicos obreros rosarinos. Las que tuvieron una vida más extensa estaban sostenidas por grupos o sociedades de resistencia que se encargaban de su difusión y de obtener los recursos necesarios para el mantenimiento de las mismas.

La distribución de estas expresiones del movimiento obrero rosarino se efectuaba básicamente en el ámbito de la ciudad (5), aunque también hallamos en las listas de suscripciones o donaciones y en las noticias relativas a intercambio epistolar referencias a la circulación de cierta cantidad de ejemplares fuera del ámbito local, llegndo las mismas a otras poblaciones del país e incluso del extranjero.

 

RELACIONES

Esto último nos lleva a las relaciones nacionales e internacionales del movimiento obrero rosarino. En cuanto al ámbito del estado argentino, se privilegia la relación con Buenos Aires pero también hallamos referencias a contactos con otros puntos de la provincia de Santa Fe y del país. Respecto de las relaciones internacionales, destaca el contacto -sobre todo en el campo anarquista- con círculos españoles e italianos. Estas vinculaciones no se daban solamente a través del intercambio de publicaciones u otros impresos, sino también a través de la correspondencia, de la circulación de personas entre ambos continentes, de la asistencia a congresos u otro tipo de eventos internacionales y de la constitución de organizaciones supranacionales. Al respecto expresa Hobart Spalding :

"... los anarquistas trataron de estrechar lazos con sus correligionarios en otros países y se mantuvieron bien informados sobre los hechos acaecidos en el extranjero. Por un lado, las organizaciones o federaciones obreras mantenían correspondencia con sus similares de otras naciones y buscaban en lo posible coordinar sus actividades. Por otro, se preocupaban por los acontecimientos exteriores, llevando a cabo protestas en favor de anarquistas u obreros perseguidos en otros países. Dos ejemplos de esto se encuentran en el mitín de solidaridad con los obreros rusos después de las represiones policiales bajo el imperio zarista, por un lado, y en el movimiento en favor de Francisco Ferrer..." (6)

Francisco Madrid Santos, por su parte y desde el estudio de las fuentes obreras españolas, destaca esta estrecha vinculación de Argentina y América en general con España. (7) Sobre todo en el ámbito anarquista podría hablarse de un ámbito hispano-americano, donde circulaban fluidamente personas, propaganda escrita, informaciones y correspondencia. Dentro del estado español, uno de los países más fuertemente ligados a la América hispana (incluímos en este espacio a los círculos inmigrantes ibéricos en Estados Unidos) y Argentina en particular era Catalunya, desde la época de la I Internacional.

ULTIMAS CONSIDERACIONES : CONTENIDO Y PROPOSITOS

Una última consideración que nos permitimos hacer en estas notas sobre la prensa obrera local, se relaciona con el contenido y los objetivos de la misma. Ya hemos dicho que el periódico obrero privilegia la difusión de un determinado ideario, de determinada moral y de determinadas prácticas organizativas y de acción. Frente a la perennidad e inmediatez de lo informativo, la publicación obrera privilegia cierta atemporalidad en su contenido, lo cual no sólo tiene que ver con su concepción transformadora sino también con la precariedad de medios económicos que impiden una mayor regularidad y frecuencia en sus apariciones, lo cual impide el tratamiento de las noticias de inmediata actualidad. La prensa obrera es ante todo propaganda, que acompaña a la prédica oral y a la "propaganda por los hechos" o a la "acción directa" (que no deben identificarse necesariamente con los atentados, sino con todo tipo de acción efectuada por los mismos trabajadores sin delegación de responsabilidades o poder en instancias que los representen). Un tipo de propaganda que resulta especialmente reverenciada entre los anarquistas, dado el carácter cuasi redentor que otorgan a la palabra escrita. Además, a través de las lecturas públicas (para que el contenido pudiera ser conocido por los analfabetos) la propaganda escrita se convertía en oral. Valga como ejemplo lo narrado por Agustina Prieto en el caso de la difusión de este tipo de prensa en el barrio obrero de Refinería, situado en el norte de la ciudad de Rosario :

"En los cuartos y patios [de los conventillos] se leían y comentaban ... en los años del cambio de siglo ... las diversas expresiones de la prensa obrera local y nacional..." (8)

En cuanto a los propósitos, este tipo de escritos se presentan como un medio tendiente a desarrollar cierta conciencia clasista, cohesionadora y transformadora entre los trabajadores, la cual se asociaba con una elevación cultural tanto a nivel intelectual o moral. Es decir, como requisito previo para la construcción de una nueva sociedad basada en una mayor libertad e igualdad de condiciones económicas, se planteaba la transformación de los mismos trabajadores que debían llevar adelante el cambio social. Esta transformación societaria se daba como segura, basando tal predicción en supuestas necesidades científicas vinculadas con la idea de progreso hacia determinado fin. En esa concepción escatológica, la prensa y la propaganda en general no hacían más que acelerar tal transformación (concebida de una manera evolutiva entre los socialistas y sindicalistas moderados, y a la manera de una hecatombe más o menos cercana entre los ácratas). Es decir, el accionar de los propagandistas, de los militantes, se percibía como un catalizador que precipitaría el arribo del tan anhelado paraíso terrestre. Ese sentido tenía la "agitación". La cuestión radicaba en activar y estimular las energías consideradas dormidas entre los explotados y oprimidos, provocar una especie de reacción en cadena que liberara la energía necesaria para destruir lo existente criticado y edificar el nuevo orden social pregonado.

 

NOTAS

(1) Molas, Joaquim : "Cultura i literatura obrera (1894-1920)", en I res. Jornades sobre moviment obrer a l'Arús, Barcelona, Associació d'Amics de la Biblioteca Pública Arús, 1991, p.67.

(2) Di Santo, Víctor : "Payadores y política", Todo es Historia nº 278, Buenos Aires, 1990, p.29.

(3) Falcón, Ricardo y otros : "Obreros, artesanos, intelectuales y actividad político-sindical", en Estudios Sociales nº1, Santa Fe, U.N.L., p.59.

(4) Respecto de los obstáculos colocados por las autoridades argentinas escribe Hobart Spalding (La clase trabajadora argentina. Documentos para su historia, 1890-1912, Buenos Aires, Galerna, 1970, pp.51-52)

"En general, los ... periódicos obreros en los años posteriores a 1890, cuando la agitación obrera empezó a verificarse con más fuerza, estaban estrictamente vigilados o impedida su circulación."

Citando el caso del periódico socialista LA VANGUARDIA, principal expresión de los socialistas argentinos, y uno de los menos inflamados de la época, se expresa :

"... su venta estaba prohibida en las estaciones de ferrocarriles y en los hospitales y ... tampoco se permitía su lectura en los mismos trenes. Por este diario como por otros de la época llegan noticias de que en varias oportunidades sus ediciones o los manifiestos impresos por una u otra agrupación fueron secuestrados antes de ganar la calle."

A pesar de este hostigamiento gubernamental, Spalding relativiza su incidencia :

"Sin embargo, sobrevivieron una buena cantidad de revistas, ... periódicos y hojas dedicadas a la causa obrera, de las cuales la mayoría moría no tanto por la oposición de las autoridades sino por la falta de fondo o lectores."

Hasta 1909 hubo dos proyectos para limitar la circulación de publicaciones radicalizadas, ambas fracasaron al no contar con el apoyo necesario en los altos círculos gubernamentales. La primera de ellas se originó a finales del siglo XIX y proponía prohibir la circulación de dicha prensa por correo. La segunda, pergeñada por el coronel Ramón L. Falcón, Jefe de Policía de la Capital Federal ultimado en 1909 por el anarquista Simón Radowitzky, estipulaba directamente el cierre de los órganos revolucionarios.

Las restricciones a la propagación de este tipo de prensa eran, básicamente, de dos tipos : directas e indirectas. Las primeras consistían en el secuestro de una edición, tras previa denuncia, la detención o procesamiento de los redactores. Las segundas, más abundantes y sutiles, incluían el boicot por parte del correo, la coacción a los imprenteros para que no imprimieran tales hojas, la represión de los lectores que aparecían en los listados de suscripción (de allí que también éstos, como los redactores, recurrieran a los seudónimos, que solían ser de lo más pintoresco) y la prevención de los patrones frente a quienes escribían, difundían o leían la prensa de marras.

(5) Uno de los barrios de la ciudad donde más se difundían estas publicaciones era el barrio obrero de Refinería, surgido a fines del siglo pasado en torno de la Refinería de Azúcar, que por aquella época era el establecimiento industrial más grande la República. Este barrio, situado en la zona noreste de la ciudad, se caracterizó por la alta conflictividad social. En lo relativo a la difusión de las publicaciones obreras en Refinería informa Agustina Prieto ("Condiciones de vida en el barrio Refinería de Rosario", en Anuario de la Escuela de Historia nº 14, Rosario, U.N.R., 1989-90, p.177) :

"La prensa obrera tenía en el barrio uno de sus principales centros de difusión; el periódico anarquista rosarino "La Rebelión", por ejemplo, de 1913, se vendía exclusivamente en tres negocios del centro y en un kiosco de Refinería, situado en un punto de gran concentración de conventillos."

(6) Spalding, Hobart : op.cit., p.91.

(7) Madrid Santos, Francisco : "La prensa anarquista en España", en 1 res. Jornades sobre moviment obrer a l'Arús, Barcelona, Associació d'Amics de la Biblioteca Pública Arús, 1991, pp.39-55.

(8) Prieto, Agustina : op.cit., p.177.

 

Ricardo Accurso

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El Anarquismo Rosarino

A lo largo de su historia, la ciudad de Rosario albergó importantes movimientos sociales, cuyo estudio es esencial para comprender la dinámica social rosarina. Entre estos movimientos se destacan los de índole contestataria hacia el orden establecido. A finales del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX, por ejemplo, aparece un combativo movimiento obrero y un no menos influyente movimiento anarquista. Dos movimientos estrechamente vinculados desde sus orígenes y más aún cuando el surgimiento del sindicalismo de orientación anarco-comunista durante la primer década del presente siglo.

El nacimiento y desarrollo de estos tempranos movimientos contestatarios se inscribe dentro del desarrollo capitalista agro-exportador que se percibe claramente desde mediados del siglo pasado y el cual se acelera a partir de 1880. Este tipo de desenvolvimiento, a partir del cual se construye la Argentina moderna, promover un notable crecimiento en la región de la pampa húmeda, donde se asentarn la mayor parte de los capitales y de la mano de obra (provista mayoritariamente por la inmigración europea, aunque también debe tenerse en cuenta el significativo flujo migratorio desde el resto del estado argentino hacia la zona pampeana).

Al compás de este proceso, surgirán o se expandirán populosos núcleos urbanos, donde se alojarán los inmigrantes que no encuentren su lugar en el mbito agrario, al no poder acceder a la propiedad de la tierra u obtener contratos de arrendamientos favorables. En estas ciudades, paralelamente al crecimiento de las actividades comerciales y de servicio durante las últimas décadas del siglo pasado, nacerán talleres, pequeñas industrias y algunas fábricas propiamente dichas. Rosario, gracias a este vertiginoso desarrollo, en pocas décadas pasará de minúscula villa a segunda ciudad de la república, rivalizando con Buenos Aires en cuanto a actividad económica y polo atraedor de inmigración. Pilares fundamentales de esta mutación rosarina serán su puerto y los ferrocarriles que convergían hacia él, los cuales transportaban hacia el puerto rosarino la producción cerealera y, en menor medida, ganadera de la denominada "pampa gringa".

De manera concomitante a este crecimiento económico y demográfico, se irán constituyendo las primeras organizaciones obreras (mutuales y sociedades de resistencia), a partir de las cuales trata de canalizar sus demandas de mejoramiento social la naciente clase trabajadora local. Aparecern, asimismo, las primigenias actividades de anarquistas y socialistas, las corrientes ideológicas predominantes hacia fines del siglo XIX y primeras décadas del XX dentro del movimiento obrero argentino, añadiéndose a ellas el sindicalismo revolucionario desde 1905, luego trocado simplemente en sindicalismo.

Rosario no sólo será la segunda concentración obrera del país sino, también, la ciudad donde los conflictos sociales alcanzarán una magnitud similar o superior a los de Buenos Aires, lo cual podría estar relacionado -en cierta medida- con las condiciones de vida más duras que debían soportar los trabajadores rosarinos. En Rosario tuvieron lugar las primeras huelgas generales, en el marco de una localidad, del país. Las mismas se registraron a fines de 1901, a raíz de un conflicto iniciado en la Refinería de Azúcar (que empleaba más de 1000 personas, siendo una de los establecimientos industriales más grandes del país), y a principios de 1902. Además, existió un conato de huelga general en 1896.

La primer huelga parcial registrada en el país también se habría producido en Rosario. Se trata de la huelga protagonizada por los aguateros en 1877. Plácido Grela, (1) en un artículo sobre los orígenes del movimiento obrero en Rosario, menciona además una serie de conflictos anteriores a la huelga de los aguateros, algunos de los cuales se habrían registrado en la campaña próxima a Rosario.

Por otra parte, la primera víctima mortal del movimiento obrero argentino fue Cosme Budeslavich o Budislavich, un trabajador eslavo oriundo del Imperio Austro-Húngaro que trabajaba en la ya citada Refinería de Az£car. Budeslavich encontró la muerte en un conflicto registrado entre los obreros y la empresa durante octubre de 1901.

A principios de siglo, Rosario era denominada la "Barcelona del Río de la Plata" debido a la importante concentración obrera y al predicamento del acratismo. La influencia alcanzada por esta ideología en Rosario durante el período en cuestión parece sólo comparable con la que logró el anarquismo en Barcelona, superando incluso -en términos relativos- a la ciudad de Buenos Aires. Existen al respecto una serie de testimonios elocuentes de personas no comprometidas con el anarquismo y que por ende no tenían intención de agigantar su incidencia, como sí podía suceder entre los informadores libertarios. El médico catalán Juan Bialet Massé, por ejemplo, en su informe sobre la situación de los trabajadores en el interior del país a principios del siglo XX, expresa que el anarquismo "imperaba en las clases obreras de Rosario como único señor". (2)

Testimonios parecidos pueden hallarse en las declaraciones de dirigentes socialistas coetáneos. Enrique Dickman, apreciando que la actividad libertaria se percibía más en Rosario que en la Capital Federal, la definía como la "Meca del anarquismo argentino". Adrin Patroni, otro de los principales líderes socialistas de aquel entonces, también testimonia dicho fenómeno en una carta dirigida al periódico socialista LA VANGUARDIA, publicada el 20 de noviembre de 1901.

Las primeras actividades anarquistas en Rosario sobre las cuales tenemos conocimiento cierto se remontan a 1890, cuando aparece EL ERRANTE, grupo de propaganda anarquista. En ese mismo año est registrada la presencia anarquista en el acto del 1º de mayo celebrado en la Plaza López de Rosario, en concordancia con lo establecido por el Congreso Socialista Obrero de París en 1889. Hacia 1893 aparece DEMOLIAMO, periódico comunista-anrquico, la primera publicación ácrata editada en Rosario de la cual ha quedado un documento directo. En efecto, el original del nº 2 de DEMOLIAMO se conserva en el Instituto Internacional de Historia Social de Amsterdam, a donde llegó gracias a la donación efectuada por el historiador austríaco libertario Max Nettlau de su cuantiosa biblioteca, hemeroteca y archivo personales. Muy probablemente la presencia anarquista dataría de años anteriores a 1890. Así, en 1888 se habría editado la publicación EL OBRERO PANADERO, la cual respondería a los lineamientos ácratas. Este órgano, según Plácido Grela, perduraría hasta mediados de 1890, contribuyendo a difundir las alternativas del acto del 1º de Mayo antes mencionado. Dos destacados ácratas, Francisco Berri y Virginia Bolten habrían estado ligados a EL OBRERO PANADERO, que además de ser un órgano libertario, según Grela, era el vocero de la sociedad de resistencia de los obreros panaderos rosarinos, uno de los gremios más activos en aquellos años y entre cuyos miembros solían reclutarse no poco militantes anarquistas.

Existiendo una presencia ácrata en Buenos Aires desde la década de 1870 y habiendo llegado tanta inmigración europea a Rosario desde mediados del siglo XIX no es aventurado pensar que, por lo menos, ya en la década de 1880 hubo algún tipo de actividad anarquista en esta ciudad del sur santafesino. Referencias literarias a estas actividades se pueden encontrar en un cuento de Alberto Campazas titulado "Venancio borracho", donde se habla de un obrero español bakuninista que durante los años '70 del siglo pasado trabajó en la construcción del ramal ferroviario Rosario-Cañada de Gómez y trató de organizar sindicalmente a los obreros que participaban en aquella empresa.

Lo cierto es que en la última década del siglo pasado aparecern en Rosario una importante cantidad de grupos de propaganda anarquista, se editarán periódicos y folletos, se efectuarán variadas actividades culturales y se observarán intentos de orientar al movimiento obrero hacia finalidades libertarias, que cristalizarán con el surgimiento de la FEDERACION OBRERA LOCAL, que hacia 1896 editará el periódico LA FEDERACION OBRERA.

Respecto de la participación en las sociedades obreras se registró una dura polémica entre dos tendencias anarquistas denominada una "organizadora" y la otra "antiorganizadora" o "individualista". Los primeros eran partidarios de la actividad gremial en la medida que no se renunciara a los objetivos libertarios, mientras que los segundos se oponían a la misma, pues definían a esas sociedades como reformistas y autoritarias, y por ende contrarias a los principios ácratas. La preeminencia lograda por los organizadores dentro del anarquismo local en los últimos años de la década de 1890 definió el pleito a su favor. A partir de entonces, y con la creación de la FEDERACION OBRERA ARGENTINA (F.O.A.), luego FEDERACION OBRERA REGIONAL ARGENTINA (F.O.R.A.), se irá delineando el sindicalismo de orientación comunista-anárquica. De esa manera, los sindicatos impulsados por los libertarios se convertirn en la organización privilegiada dentro del movimiento, desplazando de ese lugar a los grupos de afinidad o grupos específicos de propaganda.

El hecho de que Rosario ocupara un sitio de primer orden en cuanto a la magnitud y radicalización de las luchas sociales no parece ajeno a la hegemonía alcanzada por el anarquismo dentro del movimiento obrero local, pues los anarquistas trataban de obtener el máximo de las concesiones en cada conflicto y aspiraban a convertir la huelga general en la antesala de la revolución social por ellos preconizada. Para visualizar como se fue dando esta preeminencia resulta imprescindible estudiar los medios que se dieron los ácratas para llevar adelante sus propósitos, difundiendo las propuestas libertarias, promoviendo la organización de los trabajadores y oprimidos en general, canalizando sus demandas de mejora social y ofreciéndoles actividades para el tiempo libre. En suma, debemos estudiar la manera en que estas organizaciones se adecuaron a las necesidades de una gran parte de los trabajadores.

El estudio del anarquismo rosarino es de gran valor tanto para una mejor comprensión del anarquismo argentino como para la del temprano movimiento obrero de estas latitudes. Por supuesto, una mejor comprensión de estos fenómenos nos permite una ms adecuada consideración de la sociedad rosarina y argentina de la época.

A pesar de la importante significación de estos temas para el conocimiento de la realidad histórica local y nacional, no ha existido, hasta mediados de la década de 1980, una gran preocupación por la historia social rosarina y de los sectores trabajadores en particular. Existían sí algunas obras relativas al movimiento obrero y a la clase obrera argentinas que brindan algunos datos sobre la organización obrera y la actividad anarquista en Rosario. Tenemos así, por un lado, los trabajos clsicos sobre el movimiento obrero argentino, escritos por Sebastian Marotta (sindicalista), Diego Abad de Santilln (anarquista), Jacinto Oddone (socialista), Martín Casaretto (socialista) y Rubens Iscaro (comunista). Estos autores abordan la historia del movimiento obrero argentino desde sus respectivas orientaciones ideológicas. A esta bibliografía debemos agregar las producciones bibliográficas ms tardías de Alberto Belloni, Julio Mafud, Hobart Spalding, Samuel Baily, Julio Godio, José Panettieri, Jorge Solomonoff y otras más recientes de Ricardo Falcón, Edgardo Bilsky, Antonio López, Leandro Gutiérrez y Ricardo González. Varios de estos autores centran su interés en la relación establecida entre los anarquistas y la organización sindical. Por otro lado, se encuentran las obras dedicadas específicamente a los anarquistas. En esta categoría figuran las obras de Ernesto Gilimón, Enrique Nido, Diego Abad de Santillán, Max Nettlau, Fernando Quesada (los cinco eran militantes anarquistas), David Viñas, Hugo del Campo, Iaacov Oved, Gonzalo Zaragoza y Dora Barrancos. Todas estas producciones, en mayor o menor medida, privilegian lo acontecido en Buenos Aires, el resto del país actúa como telón de fondo.

Hasta los últimos años, como decíamos, existían muy pocos escritos referidos a la historia de los trabajadores rosarinos. Los pioneros en estos estudios han sido Daniel Maquirrian, Roberto Marrone y Plácido Grela. Afortunadamente, desde 1984 se ha registrado un mayor interés por este tema. Han salido a la luz, de esa forma, una serie de investigaciones. Un trabajo dirigido por Ofelia Pianetto trata acerca de las condiciones de la vida obrera y de la formación del movimiento obrero en Rosario. Debido a su carácter general, esta obra vale ms por su índole pionera que por las precisiones aportadas. Diego Armus y Jorge Hardoy se han dedicado al estudio de las condiciones de vida de los sectores populares locales hacia fines del siglo XIX y principios del presente.

Además, un conjunto de investigaciones específicas se están llevando a cabo por jovenes historiadores locales de la Universidad Nacional de Rosario. Ricardo Falcón, Alicia Megías, Alejandra Monserrat, Agustina Prieto, Maricel Bertolo, Adrin Ascolani, por ejemplo, han elaborado trabajos referidos a los intentos estatales por disciplinar y moralizar a los sectores populares rosarinos, a las condiciones de vida de los mismos y a las actividades de anarquistas, socialistas y sindicalistas en el lapso comprendido entre las postrimer¡as del siglo XIX y las primeras décadas del XX.

Una característica relevante de la producción bibliográfica sobre el anarquismo argentino es la concentración de los estudios en torno al papel desempeñado por los ácratas en el ámbito sindical, relegando a un lugar secundario otras cuestiones esenciales en la práctica de los libertarios, a saber : la educación libertaria, la literatura creada por los escritores anarquistas (Alberto Ghiraldo, Alejandro Sux, Florencio Sánchez, Félix Basterra, Antonio De Carlo, etc), diversas manifestaciones artísticas (cuadros filodramáticos, coros, payadores libertarios, tangos sociales) y recreativas (veladas, pic nics), los centros de estudios sociales, bibliotecas y Casas del Pueblo, la propaganda oral y escrita desarrollada por los grupos de afinidad, con la consecuente proliferación de periódicos, folletos, libros, manifiestos, ensayos cooperativos e intentos de establecer comunidades libertarias (como la experiencia frustrada de Macedonio Fernández y el padre de Borges en Paraguay). También permanecen en un segundo plano o directamente no son tratadas cuestiones claves en el discurso y la práctica anarquista, como ser el papel de la mujer (tanto a nivel de su participación en el movimiento anarquista, como la imagen y las propuestas que tenían los anarquistas respecto de ellas), el internacionalismo, el antimilitarismo, el pacifismo, la cuestión religiosa (más allá de la prédica anticlerical y atea, subyacen en la ideología ácrata una serie de elementos frecuentemente asociados a ciertas cosmovisiones religiosas, como ser creencias escatológicas, mesiánicas y apocalípticas), el tratamiento de la cuestión indígena y de los "salvajes" en general, las consideraciones naturistas y eugenésicas, la defensa de una lengua internacional (por ejemplo, el esperanto). Además, sería necesario profundizar el análisis de las diferentes concepciones sobre los medios y los fines presentes en el movimiento anarquista local, tanto a nivel sincrónico como diacrónico. Diego Abad de Santilln rescató en sus obras la importancia de algunas de estas cuestiones y lo mismo podemos decir de las memorias redactadas por Miguel González, Laureano Riera Díaz y Juana Rouco Buela y de las extensas cartas que a modo de memorias durante varios años José Fernández remitiera a quien escribe estas líneas. En estos últimos años, además, Dora Barrancos, Mabel Bellucci, Jean Andreu, Mauricce Fraysse, Eva Golluscio de Montoya y Hernán Diaz han dedicado valiosas investigaciones acerca de algunas de las cuestiones mencionadas.

Otra cuestión a tener en cuenta es la importancia que tuvieron los crotos o linyeras en la propagación del anarquismo, sobre todo a partir de fines de la segunda década del presente siglo y hasta principios de los años '30. Estos trotamundos que usaban sus piernas y los vagones del ferrocarril a modo de alas, son los protagonistas de varios artículos de Hugo Nario y Alicia Maguid y de sendos libros de dos ex crotos : Beppo Ghezzi y Angel Borda. Referencias acerca de ellos también hallamos en los recuerdos de viejos libertarios, como los ya citados José Fernández y Miguel González. Mucho queda por estudiar para precisar la incidencia de los crotos libertarios en el surgimiento de sindicatos rurales o de pequeñas poblaciones, en el establecimiento de bibliotecas obreras, en la organización de huelgas en los pueblos y en el campo, en la circulación de las ideas anarquistas.

De lo expuesto se deduce que, a pesar de los progresos realizados en los £ltimos tiempos, es necesario profundizar las investigaciones realizadas y extenderlas hacia áreas temáticas y geográficas no suficientemente exploradas.

No podemos concluir estas consideraciones sin hacer mención a las fuentes. Dos problema fundamentales se presentan a los investigadores del temprano movimiento obrero y anarquismo rosarino o argentino en general : a) la pérdida de una gran cantidad de diversos testimonios escritos elaborados por las organizaciones que los conformaban y b) la dispersión y mal estado de la documentación restante.

No obstante, el recurso a otro tipo de documentación (diarios o publicaciones de carácter general, registros estadísticos, memorias y cartas de antiguos protagonistas) y la consulta de todo tipo de bibliografía que pueda brindar algún dato, incluyendo obras de literatura, son instrumentos de gran valía que nos permiten avanzar en la labor heurística. Dentro de este conjunto debe brindarse especial atención a los trabajos ligados a la historia rosarina y argentina.

Otro recurso lo constituye la consulta de publicaciones obreras elaboradas en países cuyos movimientos laborales estaban estrechamente vinculados , básicamente por cuestiones migratorias o por vecindad geográfica, con el argentino. Entre ellos sobresalen España, Italia, Francia, Uruguay, Chile y Brasil. Además, dado el carácter fuertemente internacionalista del anarquismo y, en menor medida, del socialismo argentinos, no sería extraño hallar referencias acerca de la situación local en publicaciones de dichas tendencias esparcidas por otros sitios de América y Europa.

 

NOTAS

(1) Las obras de los autores mencionados en este trabajo figuran, con sus datos respectivos, en la bibliografía adjunta.

(2) BIALET MASSÉ, Juan : El estado de las clases obreras argentinas a comienzos del siglo XX, Córdoba, U.N.C., 1968, p.453.

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Ricardo Accurso

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Sobre los Orígenes de

 la Ciudad de Rosario

Pese a que el origen de la ciudad de Rosario ha dado lugar a controversias entre historiadores que se han ocupado del tema, una de las versiones más aceptables acerca de su fundación, asigna un comienzo casi espontáneo y fruto de las circunstancias, al magnífico centro urbano que es hoy orgullo de la provincia. Al parecer, en el entonces denominado "Pago de los Arroyos" se asentaron pobladores provenientes de Santa Fe, buscando beneficiarse con la situación geográfica privilegiada del lugar. Estos pobladores se habrían agrupado en virtud de la necesidad de defenderse de los ataques de los indios, constituyendo un pequeño caserío. Ya en 1689, se asentó en el lugar el Capitán Luis Romero de Pineda, quien había recibido mercedes realesde parte del Gobernador José de Herrera y Sotomayor. Casado con doña Antonia Alvarez de la Vega, comerciaba activamente con el Paraguay en una cierta sociedad de hechocon el Capitán Tomás Gayoso, quien detentaba la heredad de Alonso Fernández Montiel, que corría desde el Paraná, tierra adentro, del arroyo La Matanza al norte, hasta el arroyo Ramallo al sur. En 1674 haypresentaciones de ambos ante los cabildos de Santa Fe y Buenos Aires, procurando hacer respetar sus derechos sobre el lugar y gestionando la prohibición de vaquerías por parte de terceros. En 1679, Gayoso es designado por el Virrey del Perú como Escribano Real de las Indias. Estos y otros sucesos de tipo personal, le permitieron sanear su posesión controvertida. Y en 1689 el Juez Agustín Gómez Recio de Villagrán, otorga dominio a Luis Romero de Pineda de las tierras aledañas al arroyo Saladillo. Esta fecha establecería con más probabilidad la pauta del origen de la actual Rosario, que habitualmente se fija "hacia 1725". Años malos se sucedieron de 1696 a 1710 pero "hechos nuevos vinieron a favorecer el establecimiento de otros pobladores en los campos del pago...para instalarse provisionalmente entre el Ludueña y el Saladillo". ("Historia de Rosario", de Juan Alvarez). En los primeros años de vida el movimiento demográfico de Rosario se desarrolla lentamente. En 1760 su población no pasaba del centenar de habitantes. Hacia 1815 el padrón general del partido de Rosario asigna al pueblo 763 personas. La hasta entonces aldea fue declarada ciudad el 3 de agosto de 1852, calculándose sus habitantes en tres mil. Impedida la navegación del río Paraná por el gobierno de Rosas, sólo después que Urquiza declaró la libre navegación de los ríos, se inicia el crecimiento extraordinario de la ciudad, al extremo que ya en 1858 su población se había elevado a 10.000 habitantes.

Julio Salas

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Movimiento contra el Envío de Tropas Argentinas a la Guerra de Corea

El 25 de junio de 1950 se inició la Guerra de Corea, que involucró por un lado a las potencias occidentales lideradas por Estados Unidos y por el otro a las potencias comunistas lideradas por la República Popular China y la Unión Soviética. Este conflicto, que concluyó con la división de la península coreana en un estado comunista (al norte) y otro capitalista (al sur), representó uno de los puntos más álgidos de la Guerra Fría iniciada al poco tiempo de concluída la II Guerra Mundial. A pesar de su postura básicamente neutralista, el gobierno del Gral. Juan Domingo Perón dejó abierta la posibilidad de que Argentina enviara tropas, como integrante de las Naciones Unidas, para defender los intereses occidentales en esa región del Extremo Oriente. Cabe recordar que otros países americanos, Colombia por ejemplo, enviaron contingentes militares a dicha guerra. La participación de estos países americanos en ese lejano conflicto tenía como objetivo fundamental obtener una mejor relación con los Estados Unidos, esperando cosechar beneficios importantes a nivel económico. La posibilidad de que Argentina remitiera tropas a Corea provocó una fuerte resistencia, que concluyó con la renuncia a tal proyecto. Según el periodista Isidoro Gilbert, Rosario fue el centro principal de esa resistencia. Más concretamente, el eje de la protesta pasó por los ferroviarios que se desempeñaban en los Talleres de la vecina ciudad de Pérez y en las instalaciones del Cruce Alberdi. A continuación reproducimos lo que expresa Gilbert en su libro "El oro de Moscú" (1994, pp.155-6, nota 36): "...(el 17 de agosto) una asamblea del sindicato de conductores de trenes La Fraternidad resolvió dirigirse al gobierno nacional para pedir que no se enviaran tropas a Corea. Esa resolución impulsada por los delegados comunistas, corrió como reguero de pólvora y comenzó a discutirse en los galpones ferroviarios, especialmente en los de reparaciones de Pérez, a 16 kms. de Rosario. A las cinco de la mañana del 19, al partir el tren de Rosario a Pérez, una asamblea resolvió parar los talleres. Se improvisaron carteles con leyendas contrarias a la guerra y al envío de soldados argentinos. Los portones del taller se abrieron a los dos mil obreros que encabezaron la protesta marchando hacia Rosario. En Arroyito ... otros dos mil ferroviarios resolvieron sumarse a la protesta. Durante el largo trayecto de 16 kilómetros, la población comenzó a sumarse a la columna. La voz "huelga general" se escuchó en todos los rincones de la ciudad. A las 10:30, la columna entraba en Rosario, ya engrosada en forma impresionante. Todo el cordón rosarino se movilizó. Se improvisaron asambleas, con oradores peronistas, como el ex senador Figueiras, y comunistas. Se produjeron algunos choques, primero con los bomberos, más tarde con fuerzas policiales. Pero la multitud que se congregó frente a la Municipalidad era indomable. Hubo detenciones y luego se produjeron cesantías en el ferrocarril. El gobierno de Perón se vio forzado a dar marcha atrás en el proyecto original de enviar tropas." Algunos historiadores sostienen que la movilización fue incentivada desde el mismo gobierno peronista por sectores que se oponían a la participación argentina en la guerra de Corea. Según Gilbert (ex corresponsal de la agencia soviética Tass en Argentina) resultó fundamental la actitud del Partido Comunista de la provincia de Santa Fe. Los comunistas locales, siguiendo en buena medida las directivas de Moscú, trataban de impedir que Argentina se sumara a los esfuerzos norteamericanos en contra de la Unión Soviética. Tal vez, sea pertinente una "tercera posición" que tome en cuenta ambas explicaciones, no sin pensar que debido a la relación de fuerzas debió pesar mucho más la oposición dentro del mismo peronismo que la acción del pequeño partido comunista local (más allá de aceitada organización) en la decisión final de Perón respecto del envío de tropas a Corea.

Javier Etcheverry

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Publicaciones Rosarinas

 entre 1854 Y 1967

El primer periódico rosarino fue LA CONFEDERACIÓN y pretendía ser de carácter político, literario y comercial. Empezó a editarse el 25 de mayo de 1854 y desapareció en 1861. Su suerte estuvo ligada a la de la Confederación Argentina presidida primero por Urquiza y luego por Derqui. Su director y redactor Federico de la Barra fue un ardiente defensor de la Confederación enfrentada con el estado secesionista de Buenos Aires. Se incluían en esta publicación artículos de periódicos extranjeros y documemtos oficiales, siendo célebre su polémica con "El Tribuno" de Buenos Aires. En junio de 1856 aparece EL COMERCIO, redactado por Manuel J.Olascoaga. Tuvo corta vida. El COMERCIO DEL ROSARIO, trisemanario (es decir, salía tres veces por semana), surgió en enero de 1859 y fue redactado hasta marzo del mismo año por Evaristo Carriego (abuelo del famoso poeta), que debió abandonar tal cargo ante presiones oficiales. En enero de 1859 también aparece EL LITORAL, trisemanario. Estaba redactado por Damaceno Fernández y dejó de editarse en abril de ese año al ser detenido y engrillado Fernández. El primer diario rosarino y de la provincia fue EL PROGRESO. Había surgido como trisemanario el 25 de febrero de 1860 y era su redactor Juan F.Monguillot. Poco después se incorporó a la redacción Evaristo Carriego. Comenzó a publicarse diariamente desde el 21 de enero de 1861. Dejó de imprimirse como consecuencia de la derrota confederal ante el estado de Buenos Aires en la batalla de Pavón (17 de septiembre de 1861). Hacia 1861 se edita EL ECO COMERCIAL, redactado por Rogelio Tristany. Fue el primer periódico esencialmente comercial de nuestra ciudad. LA NUEVA ERA y LA PATRIA, trisemanarios en sus primeros números, reemplazaron a los voceros de la derrotada Confederación tras la entrada de las fuerzas mitristas en Rosario (octubre de 1861) y tras la retirada de las fuerzas de Urquiza hacia Entre Rios. Ambos periódicos se transformaron rápidamente en diarios. El primero dejó de imprimirse en 1862 y el segundo se convirtió en EL FERROCARRIL a partir del 22 de febrero de 1863, redactado por Guillermo Perkins. El 1º de abril de 1862 aparece EL DIARIO, a cargo de Leopoldo Zuluaga y Lisandro Santa Ana, manteniéndose durante más de un año. Cuando Perkins se aleja de EL FERROCARRIL funda en 1865 EL COSMOPOLITA, diario seriamente escrito y notable fuente documental de la época, según Diego Abad de Santillán. Los semanarios EL ROSARIO y EL TRUENO editados desde 1864 hasta enero de 1865 defendieron de manera extrema sus respectivas preferencias políticas. Aclaremos que en buena medida los periódicos de la época se dedicaban más a defender y propagar un partido político que a informar lo más objetivamente posible. En 1865 surge también un periódico redactado en inglés, THE ARGENTINE CITIZEN, subtitulado "Organ of inmigration of industrial progress". Se editaron ocho números desde el 1º de enero hasta el 25 de abril. Desde entonces abundarían las publicaciones redactadas en las lenguas propias de los inmigrantes que poblaron estas tierras. El 15 de noviembre de 1867 aparece LA CAPITAL, diario de la tarde en sus primeros tiempos, fundado por Ovidio Lagos y Eudoro Carrasco. Es el diario más antiguo de los que se continúan imprimiendo en el país. En 1868 apareció EL FEDERALISTA bajo la dirección de J.R.Portillo y hacia 1869 surge LA PATRIA, de tendencia liberal y dirigido por el dr. Pedro Rueda. En 1869 también se edita LA REFORMA, diario de la mañana fundado en el mes de diciembre por Ezequiel N. Paz, caracterizado por la férrea defensa de las libertades públicas frente a las arbitrariedades de la burocracia santafesina. En febrero de 1870 sale a la calle LA JUVENTUD, periódico literario dominical. Durante el mismo año surgen EL NUEVO MUNDO (diario de la mañana), LA INMIGRACIÓN (periódico semanal cosmopolita), EL COMERCIO (diario redactado por Andrés González del Solar) y los periódicos juveniles EL TONTILLO y LA INFANCIA. En 1871 aparece el primer periódico caricaturesco, LA CABRIONERA. El 28 de febrero comienza a editarse LA OPINIÓN NACIONAL, destacado órgano periodístico redactado por los doctores Juan F. Monguillot y Eusebio Ocampo. Se publicó durante cinco años. También en 1871 se editó LA EPOCA, diario de la tarde de tendencia oficialista dirigido por Luis Vidal. El 15 de noviembre de 1872 apareció EL MERCURIO, diario de la mañana, editado por Pedro Rivas y redactado por Nicanor González del Solar. En julio de 1875 surge EL COMERCIO (segundo diario con esta denominación en Rosario). A partir de abril de 1877 y hasta diciembre de 1886 se publicó EL INDEPENDIENTE, diario dirigido por Francisco S. Guzmán y redactado por Eusebio Gómez en una primera etapa. En su tramo final el redactor era Eudoro Díaz. Hacia 1878 surge EL SOL de Eudoro Carrasco. Apoyó al gobierno provincial de Servando Bayo. Fueron célebres sus polémicas con LA CAPITAL, en cuya fundación había participado Carrasco, llegando hasta grados extremos. En el mismo año se editaban LA CONCILIACIÓN (periódico político de vida breve), LA IBERIA (diario dirigido por Francisco de la Torre y Torrents que se publicó durante tres meses) y ANALES DEL FORO ARGENTINO, publicación fundada por el dr.Pedro Rueda. EL MENSAJERO, diario de la tarde, surgió en octubre de 1883 y tuvo una larga vida, pues se mantuvo hasta 1923. Lo dirigió en un principio Felipe Moré, quien falleció en Lisboa cuando era cónsul general argentino en Portugal. Entre sus redactores y colaboradores se contaron Estanislao S.Zeballos, Juan José García Velloso, Gabriel Carrasco, Eudoro Díaz, Serafín Álvarez, Roque Sáenz Peña, Domingo F.Sarmiento, Jorge Söhle, Pedro S.Alcácer y José García González. En 1884 aparecen EL COMBATE, diario de la mañana creado por Pedro Rueda que cuestionaba al gobierno provincial, y LA DISCUSIÓN, diario de la tarde. Hacia 1885 se editan EL FEDERALISTA (segundo periódico con este nombre), LA CONVENCIÓN (diario de la tarde fundado por los hermanos Federico y Servando Gallegos) y LA ULTIMA HORA, diario de la tarde dirigido por Francisco S.Guzmán que comenzó a publicarse en septiembre y tuvo corta vida. El 1º de enero de 1886 aparece EL TELEFONO, diario de pequeño formato dirigido por el citado Guzmán. Durante el mismo año surgen EL ESTUDIANTE, periódico dominical literario, LA PROPAGANDA (semanario literario) y EL SOL DE MAYO (semanario literario). En 1887 aparece EL MUNICIPIO, notable diario rosarino fundado y redactado por Deolindo Muñoz. Dejó de publicarse en 1911. También aparece en julio de dicho año el segundo periódico caricaturesco de nombre LA CABRIONERA. Hacia 1888 surge otro diario con el título LA EPOCA. Era vespertino, siendo su director David Peña. Asimismo registramos la existencia de los semanarios LA DEMOCRACIA y EL TROVADOR. La revista literaria semanal LA IDEA, de larga existencia, también comenzó a editarse en 1888 (perdurando hasta 1912). En la misma publicaron sus primeros trabajos varios literatos rosarinos del siglo XIX. Durante la última década del siglo XIX y buena parte del siglo XX se publicaron en nuestra ciudad gran cantidad de diarios, publicaciones periódicas y revistas. El listado que sigue, por ende, no pretende ser exhaustivo. En 1890 aparecen LA OPINIÓN y UNIÓN CÍVICA y en 1891 LA RAZÓN y EL CORREO. En 1893 surgen ROSARIO, EL RADICAL, ROSARIO LITERARIO, EL PUEBLO y EL DIARIO. Hacia 1894 tenemos a EL NACIONAL y en 1895 LA VOZ DEL PUEBLO, ARTE Y LETRAS, EL DÍA, THE ECHO (en inglés), EL TRIBUNAL DE COMERCIO y EL DEBATE. En 1896 : EL DILUVIO, EL PARTIDO RADICAL. En 1897 : IL PROGRESSO ITALIANO (en italiano), LA MALA LENGUA, LA LUCHA, LA PROVINCIA y IL CITTADINO (en italiano). Durante 1898 surge LA REPÚBLICA, siendo su primer director Antonio F.Parejas, a quien sucedieron en el cargo los señores De Salvi y San Miguel. En este medio trabajó como redactor Florencio Sánchez, el gran dramaturgo rioplatense. Hacia 1900 aparece EL HERALDO. Entre 1901 y 1910 se editaron EL SIGLO, LA ESCOBA, EL INTRANSIGENTE, EL COMERCIO (surge en 1903 y defendía los intereses del comercio local, siendo su director propietario Arturo Samek), EL MERCANTIL (aparece en 1905 y su fundador fue Pablo Cogorno, al igual que EL COMERCIO dejó de editarse pocos años después), EL CENSOR, EL TELÉGRAFO y LA DEFENSA POPULAR. Desde 1911 hasta 1920 surgen LA REACCIÓN, EL CIVISMO, CORREO DE LA TARDE, CRÓNICA (de larga vida pues se seguía editando en los años '60), LA ACCIÓN, LA NOTA, LA LIBERTAD. Entre 1921 y 1930: TRIBUNA, DEMOCRACIA, REFLEJOS, EL MUNICIPIO, AMÉRICA, LA TIERRA. Desde 1931 a 1940: DIARIO NUEVO, ROSARIO, ROSARIO GRÁFICO, AHORA. De 1941 a 1950: ALUVIÓN, REPERTORIO DE SANTA FE, LA RAZÓN DE LA MAÑANA. Entre 1951 y 1960: ROSARIO, DEMOCRACIA, LA TRIBUNA, JURIS. Hacia 1967, año del centenario de LA CAPITAL, se publicaban los diarios matutinos LA REPÚBLICA, EL TRIBUNAL DE COMERCIO y, por supuesto, LA CAPITAL y los diarios vespertinos CRÓNICA y LA TRIBUNA. Según el Anuario Estadístico de la Ciudad de Rosario en 1955 se publicaban 9 diarios (CRÓNICA, DEMOCRACIA, LA CAPITAL, EL TRIBUNAL DE COMERCIO, LA ACCIÓN, JURIS, LA TRIBUNA, LA REPÚBLICA y ROSARIO), 50 periódicos, 83 revistas, 3 anuarios y una guía, totalizando 146 publicaciones. En 1942 la cantidad era mayor: 194. Las publicaciones más antiguas, además de LA CAPITAL, que seguían apareciendo en 1967 eran: el diario especializado EL TRIBUNAL DE COMERCIO (1895), la revista CRISTÓFORO COLOMBO (1896), el diario LA REPÚBLICA (1898), la revista NUEVO IMPULSO (anteriormente REVISTA DEL CENTRO UNIÓN DE ALMACENEROS, que data de 1899), CALADOS MÁXIMOS ADMISIBLES EN LOS PASOS DEL PARANÁ MEDIO (1908), LA TIERRA (órgano de la Federación Agraria Argentina que data de 1912), REVISTA DE LA BOLSA DE COMERCIO DE ROSARIO (1912), diario CRÓNICA (1914), REVISTA DE LA SOCIEDAD RURAL DE ROSARIO (1921), LA PROPIEDAD (1922), JURISPRUDENCIA DE LOS TRIBUNALES DE LA PROVINCIA DE SANTA FE (1922), ROSARIER LEBEN (en alemán, 1924) y VIATORIUS (1925)

Javier Etcheverry

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Medicina  Natural o Folklórica

 en Rosario y su Pago

Valentín Casas

Conocido popularmente como el Doctor del Sebito. Fue un famoso "manosanta" que curaba, entre otras cosas, la beodez. Un vaso de vino preparado por él al que añadía leche de chancho y tomado por el afectado hacia que éste luego detestara cualquier bebida. Tantas fueron las ofrendas recibidas en su vida que todas fueron puestas en el altar de la Virgen de Luján, de la cual era muy devoto.

Pancho Sierra

También era conocido como el Doctor del Agua Fría. Fue el curandero más conocido de Rosario. De venerable aspecto, su foto se vendía hasta hace muy poco en las entradas de las iglesias o cementerios. Vivía en el pago de los Cerrillos, hoy Coronel Dominguez. Su aspecto era patriarcal, usaba barba peinada, sombrero mitrista y curaba con agua fría, de allí el sobrenombre.

Mónico Pavía

Vivía en las islas Acoyaradas. Se aseguraba que don Mónico tenía una marca en el paladar (una cruz), por lo cual también era llamado "saludador" debido a ese don supuestamente divino. Sus curas eran muy variadas.

Ciríaco Fernández

Puestero de la estancia "India Muerta" (cerca de Mugueta y Máximo Paz). Su mujer curaba la "culebrilla". Cuando él castraba potros tomaba el testículo cortado y efectuando sortilegios a media voz tocaba el hocico del animal "pa' que no te embichés" y el animal terminaba su cura.

El viejito Zapata

En la misma zona se hallaba este otro personaje que curaba las infecciones de los animales con palabras. En cuanto a los humanos, trataba varias dolencias, como ser el mal de ojo, torcerduras, dolor de muelas, recalcaduras, empachos, la culebrilla, nervios fuera de lugar, mal de hígado y otros males comunes que variaban de nombre según el curandero. Todas estas afecciones eran común tratarlas con la ayuda de tales terapeutas que siempre acompañaban la cura con rezos y sortilegios. Hilos, agua, mirada contra el sol, granos de trigo o maíz eran algunos de sus instrumentos sanadores.

 

Javier Etcheverry

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Las Lagunas de Rosario

En Rosario existieron hasta principios de este siglo un buen número de lagunas que fueron eliminadas por la acción del hombre. Seguidamente señalaremos algunas de ellas, haciendo especial referencia a la más famosa de todas: la laguna de Sánchez.

Laguna de Godoy

Existió hasta 1887. Ocupaba la manzana comprendida entre las calles J. M. de Rosas, Buenos Aires, 9 de Julio y E. Zeballos (antiguamente Gral. López) y era bastante profunda. En 1878, pensando en el cólera, se intentó vaciarla mediante una zanja de metro y medio que llevara sus aguas hasta la barranca y desaguara en el Paraná. Se inició tal proyecto sin llegar a concluirlo. Nueve años después se la rellenó con tierra sobrante de construcciones de otros edificios.

Laguna de Mandinga

Cuenta la leyenda que era un ojo de agua (15 por 6 metros) en el cual durante las crudas noches de invierno, más precisamente a la medianoche, aparecía Mandinga, quien con su joroba, su renguera y gritos inarmónicos se metía en el agua para darse un chapuzón. Al contacto con el calor del Maligno el agua hervía y se formaban olas. Los escalofriantes gritos causaban mucho temor entre los pocos que llegaban a oírlos. Alejado el diablo, las aguas se tranquilizaban paulatinamente. Todo esto ocurría cerca de 1910. Por la tradición oral debemos ubicar esta lagunita en un extremo de la quinta Sanguinetti, es decir, aproximadamente 400 metros detrás de la Escuela de Aprendices del Ferrocarril Central Argentino. La laguna o baño de Mandinga llegó a ser tan famosa que una fotagrafía de la misma apareció en la revista rosarina Monos y Monadas hacia 1910.

La laguna de calle Ayolas

Ya existía a fines del siglo pasado y a esos terrenos se los denominaba La Basurita, debido a la actitud desaprensiva de cierta gente que arrojaba residuos allí. Estaba ubicada en terrenos del puerto, extendiéndose desde la calle Ayolas hasta casi calle Gálvez. Fue rellenada con materiales de desecho de construcciones y encima de ellos se arrojó tierra. Tierra y yuyales cubren la mayor parte de su extensión, quedando por cubrir un extremo. Se dijo que tenía conexiones subterráneas con el río Paraná pero ambos niveles no coincidían. Es más acertado pensar que era alimentada por napas subterráneas.

El Bajo de los Sauces

La más allegada al recuerdo de los rosarinos es el Bajo de los Sauces, extensión inundable por el río Paraná que se extendía en un ancho de 80 a 100 metros, desde el margen del río hasta las altas barrancas y desde casi Bajada San Miguel (única bajada natural al río que tuvo nuestra población, hoy llamada Sargento Cabral) hasta calle Rioja. Desapareció totalmente cuando la construcción del puerto y de la Avenida Belgrano, que en parte corre por su antiguo cauce (si es posible llamarlo así).

Laguna de Sánchez

Llevaba el nombre del propietario de las tierras donde se hallaba cuando el centro urbano distaba varias cuadras de la misma. Parece que los herederos de Sánchez fueron hechos cautivos por los indios, no sabiéndose de aquí en más que pasó con ellos. Pasados 35 años tras la desaparición de los hermanos Sánchez, un sobrino se constituyó en propietario de dichas tierras. Su lugar era el que ocupa hoy la plaza Sarmiento y en épocas lluviosas ampliaba sus contornos, pudiendo llegar hasta las inmediaciones de la calle Rioja. Es decir, alcanzaba una extensión máxima de 7 manzanas, siendo la zona más profunda (aproximadamente un metro y medio) la ocupada por la actual plaza. Chañares y otras plantas acuáticas formaban pequeñas islas en su interior. En sus márgenes se formaban basurales debido a la actitud antisocial de ciertos vecinos, donde aparecían hasta caballos muertos. En marzo de 1858 creció el río Paraná y un jaguar de gran tamaño, viajero en islas de camalotes o troncos arrastrados por la corriente, "desembarcó" en Rosario y eligió como hogar la laguna de Sánchez. Al tiempo, tres cazadores lo mataron a tiros. Durante uno de los brotes de cólera que azotó la ciudad entre 1865 y 1870 surgió la idea de abrir un canal que llevara sus aguas más lejos, aproximadamente hacia calle Italia, en aquellos años campo abierto. Llevó tiempo rellenarla y una vez lograda tal empresa se creó allí la Plaza Urquiza, ya señalada como tal en el plano de 1886 de Gabriel Carrasco. Posteriormente, al fallecer Domingo F. Sarmiento, recibió el nombre con el cual la conocemos actualmente. Aunque la laguna era un foco infeccioso también servía de solaz a los vecinos, que solían cazar allí patos y ranas. La idea de suprimir esta laguna ya se le había ocurrido a Nicasio Oroño en 1855, a través de un desagüe, para convertir ese sitio en paseo público. A tal fin se dispuso la expropiación del terreno correspondiente. Tras cierta dilación, se aceleraron los trámites expropiatorios ante la presión de los vecinos. Finalmente sólo se expropiaron dos manzanas de las siete originales. Allí se levantaron las plazas Urquiza (al norte) e Iriondo (al sur). La primera pasaría luego a llamarse Santa Rosa, ante la cercanía de la capilla del mismo nombre. Recién avanzada la década del '80 del siglo pasado los terrenos correspondientes fueron rellenados de forma definitiva, convirtiéndose en paseo público. En 1881 se plantas árboles y se instala un jardín. En 1888 se pavimentan las veredas con piedra hamburguesa. Existió el proyecto de levantar un monumento a Urquiza entre ambas plazas, que no se concretó. En su lugar se colocó una fuente, luego reemplazada por el monumento a Sarmiento. Dicha fuente fue trasladada a la plaza Buratovich. El paseo público se iba embelleciendo paulatinamente y su fisonomía cambió notablemente a partir de 1866, cuando la municipalidad cedió parte del mismo para la instalación de la primera Escuela Normal de Maestros "Nicolás Avellaneda", actualmente Normal Nº 1. Al año siguiente, la escuela obtiene 20 varas más para la creación de un jardín. El edificio educativo se concluiría en 1897, cuando también se empedró la cortada que dividía la manzana y por donde pasaba el tranvía a caballos. En 1919 se clausuraría dicha cortada y su superficie fue entregada al Normal. Volviendo a la antigua laguna, entre otras anécdotas se cuenta que para los carnavales de 1879, algunos vecinos irónicos colocaron frente a la misma un cartel con la leyenda "Grandes regatas en la Laguna", instalando en las inmediaciones una reproducción del Arca de Noé.

 

Javier Etcheverry

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Rosario y la Masonería

La historia de la masonería en Rosario es poco conocida a pesar de la importancia que tuvo y tal vez sigue teniendo en la sociedad local. Destacadas personalidades que actuaron en los ámbitos económico, político y cultural de la ciudad pertenecieron a la masonería a lo largo de los siglos XIX y XX. Entre las diversas logias que aglutinaron a los masones rosarinos la que aparece como más importantes es la logia UNION Nº 17, fundada el 1º de septiembre de 1860. Otra logia importante fue BIEN SOCIAL, de una antigüedad mayor que la anterior ya que había sido fundada en 1859. A mediados de dicho año contaba con 57 miembros, siendo entonces su Venerable Maestro el general Juan Pablo López. Esta logia era una de las que integraban la GRAN LOGIA de la Rep. Argentina creada en 1857. Con posterioridad, BIEN SOCIAL se integró a la logia UNION Nº 17. Otras agrupaciones masónicas rosarinas fueron LAUTARO Nº 47 (fundada en 1875 entre otros por Pedro Sánchez), UNION Y TRABAJO Nº 18, LIBERTAD Nº 136, AMERICA, OBREROS UNIDOS Nº 137, UNION-LIBERTAD Nº 275, LA LUZ Nº 114, UNION LIBERAL Nº 155 (creada en 1899 por el suizo Henzi y otros masones), BELGRANO Nº 161, FRATERNIDAD, PERSEVERANCIA, PIEDAD Y UNION Nº 34, ARMONIA Nº 99, EL TRABAJO Nº 172, LABOR Nº 211 (del rito de Memphis, surgida por iniciativa de Albertano Quiroga y Antonio Pla) y SARMIENTO. La logia GENERAL SAN MARTIN Nº 86 fue fundada en San Lorenzo pero se trasladó posteriormente a nuestra ciudad, donde aún funcionaba en la década de 1960. La misma se creó para honrar la memoria del general San Martín (destacado masón iniciado en logias militares españolas e integrado a la logia LAUTARO) y el triunfo sobre los realistas en la batalla de San Lorenzo el 3 de febrero de 1813. La fundación de esta logia tuvo lugar también un 3 de febrero, pero nueve décadas después de aquel combate, el primero sostenido por San Martín en tierra americana. El período de mayor actividad masónica parece ser el comprendido entre la caídad de Rosas --tras su derrota en la batalla de Caseros (3 de febrero de 1852) frente al Ejército Grande comandado por el general Justo José de Urquiza (otro masón)-- y el derrocamiento del presidente radical Hipólito Yrigoyen (también masón) en 1930. Este auge coincidiría pues con el momento de mayor influencia del liberalismo en el país. Entre los masones rosarinos, tanto argentinos nativos como inmigrantes europeos, se observa gran cantidad de abogados, médicos, políticos, periodistas, empresarios, educadores, militares. Son generalmente personas de una posición económica acomodada y de cierto nivel cultural, muchas de las cuales lograron avanzar socialmente desde posiciones humildes. Aunque la mayoría proviene de un medio católico también aparecen masones ligados al protestantismo (por ejemplo, metodistas), especialmente entre los inmigrantes de la Europa septentrional. Asimismo era común la continuidad masónica entre padres e hijos. Restos visibles de la notable influencia masónica en Rosario aún pueden observarse en un par de abandonados panteones erigidos en el Cementerio La Piedad y en numerosas tumbas del Cementerio de Disidentes.

Javier Etcheverry

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Historia de Gálvez. Síntesis Histórica

1886 - 1983

--- Williams N. Alcaraz ---

Agradecemos la colaboración de Andrea Corvino, estudiante de la Licenciatura en Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario y oriunda de la ciudad de Gálvez, por habernos acercado este valioso material.

 

Introducción

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1° Parte: GALVEZ (1886 - 1900)

 Un período de su historia.

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 2° Parte: GALVEZ (1886 - 1900)

Escuela, Capilla y otras referencias históricas.

( Ambas partes corresponden al resumen que acompañó los trabajos presentados al Primer Congreso de Historia de los Pueblos de la Provincia de Santa Fe. - Santa Fe 8, 9, y 10 de Noviembre de 1982.- )

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Breve reseña histórica del distrito y Ciudad de Gálvez

( Artículo originariamente publicado en la Revista Sociedad Cooperativa Ganadera "San Jerónimo" Limitada de Remates Ferias.- 25° Aniversario 1956-28 de Octubre 1981 Gálvez.- Se ha procedido a su actualización y modificación del primer párrafo.- )

 

 

Introducción

       La historia de este pueblo, situado en el Departamento San Jerónimo, es parte de un proceso de gran importancia para la provincia y el país; como fue la colonización agrícola desarrollada a partir de 1856 con la fundación de Esperanza.

     Lentamente se fueron creando otras colonias y nuevos pueblos nacieron para satisfacer las necesidades de las poblaciones rurales recién incorporadas.

     La expansión cerealera, en especial el cultivo del trigo, que desplaza a la ganadería en gran parte, transforma el paisaje con la roturación de los campos para las nuevas siembras y luego las tareas de recolección y trilla son la culminación de aquellos esfuerzos por parte de los colonos recién llegados, que buscaban afianzar su porvenir.

       Los inmigrantes, factor esencial de este proceso de desarrollo, con diversa suerte, fueron dejando su esfuerzo plasmado en las concesiones que cultivaron; en los talleres de los pueblos y otros muchos, puede decirse anónimos, fueron factor decisivo en el tendido de vías férreas y obras esenciales para la transformación que se produce.

     Cada pueblo, en sí, tiene su propia historia particular, como en este caso su origen al producirse el paulatino poblamiento rural circundante al formarse la Colonia Margarita; pero como los primeros colonos fueron arrendatarios, no hay referencias de que se estuviese produciendo algún núcleo urbano.

     Y son los hechos concretos del paso del ferrocarril los que hacen que se genere la fundación de nuevos pueblos junto a las estaciones del Ferrocarril Buenos Aires y Rosario, en su prolongación hasta Sunchales (luego Central Argentino y actualmente Bartolomé Mitre); entre ellos el pueblo Estación Gálvez, que se produce en el año 1886.

     En muy poco tiempo después, durante 1887, queda conectado mediante el Ferrocarril de Santa Fe  a Las Colonias (luego de su venta, Compañía Francesa de los Ferrocarriles, posteriormente Manuel Belgrano) con la ciudad de Santa Fe y por la otra línea con Rosario y buenos Aires.

     El tener en esos años un medio de transporte rápido y moderno, le permitió ir formando las bases para su posterior desarrollo; lento en sus comienzos, pero luego con firmeza; con preponderancia en lo comercial, más que en la industria.

     Fue un pueblo nuevo y un poco diferente, bastante alejado de los radios de influencia de los grandes centros urbanos de la provincia pero siempre cerca de los mismos.

    El rescate de los hechos concretos que se produjeron y que estaban olvidados, o en su mayor parte desconocidos de todos estos primeros años de la vida de este pueblo, son el motivo de este trabajo sobre la historia del mismo.

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1° Parte: GALVEZ (1886 - 1900)

 Un período de su historia.

       En campos del Dr. José Gálvez, se inicia aquí un proceso de colonización o poblamiento agrícola por arrendamiento. La Colonia se llamó Margarita. No habiéndose encontrado la fecha de su aprobación se toma como origen de la misma, el 2 de septiembre de 1884, cuando se nombra Juez de Paz, mencionando campos colonizados en el distrito Monte Ralo, anterior denominación del lugar.

      Margarita, es el nombre dado en honor de la señora madre del Dr. Gálvez, Doña Margarita Siburu. Por decreto del 6 de Junio de 1889 se le cambia ese nombre, por el de Gálvez. El Ferrocarril Buenos Aires y rosario, en su ramal a Sunchales, erige una estación en esta colonia con el nombre de Gálvez y el 15 de Noviembre de 1886, tiene apertura la sección Rosario - Gálvez.

      La formación del pueblo comienza a raíz del contrato celebrado entre el Dr. Gálvez y Cristóbal F. Woodgate, el 20 de Noviembre de 1885. En agosto de 1886, Enrique M. Mills, solicita la aprobación de la traza, que se da, el 15 de Octubre de 1886, fecha de fundación del pueblo por se la de su reconocimiento oficial.

      Se reconoce como fundador de la colonia y el pueblo al Dr. José Gálvez. El 12 de Enero de 1887, es nombrado la primera Comisión de Fomento. Se crea una Subdelegación Política y se nombra Juez de Paz.

      La numerosa afluencia de personas para instalarse aquí, comerciantes, artesanos, industriales y peones, continúa con altibajos a través del período. Se abre una farmacia y algunos médicos se establecen temporariamente. En 1887 el Banco Provincial ubica una agencia; comienza a funcionar la Estafeta Postal, la Escuela Elemental Mixta y luego la Receptoría de Rentas. En 1888 se habilita la Capilla.

       El Ferrocarril de la Provincia, tiende su ramal, habilitado el 15 de Julio de 1887. Se amplía el trazado del pueblo; la población ya establecida y la que se incorpora queda en las cercanías de la estación ferroviaria. La construcción de una iglesia en el nuevo sector queda inconclusa.

        Entre 1888 y 1889, se ponen en marcha la fideería y el molino harinero, siendo mayor la actividad comercial que la industrial. El poblamiento rural es más lento en afirmarse; los arrendatarios que quieren comprar tierras se alejan de aquí por que no se venden las concesiones. Luego se incorporarán otros; el primer proceso de subdivisión se da por testamentaria.

      El censo de 1887, nos da 1645 habitantes para el distrito, siendo 646 en el pueblo y 999 en la parte rural; el de 1895 da 2797, siendo 1957 y 840 respectivamente. Son mayoría los italianos del Piamonte y Lombardía, junto a un buen número de argentinos.

       El pueblo, primero crece rápidamente, luego se estanca, situación que hacia 1900 comienza a revertirse lentamente.

       Hay protestas de vecinos entre 1895 y 1900 por la falta de participación en la elección de las Comisiones de Fomento.     

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2° Parte: GALVEZ (1886 - 1900)

 Escuela, capilla y otras referencias históricas.

      A muy poco tiempo de su fundación, el pueblo Estación Gálvez, y ante la creciente cantidad de niños y jóvenes que necesitaban instrucción escolar, el Gobierno Provincial a cargo del Dr. José Gálvez en la Ley de Presupuesto correspondiente al año 1887, establece la creación de una Escuela Elemental Mixta en este pueblo.

      Por resolución del 12 de Enero de 1887 el Concejo General de Educación, propone como preceptor a David H. Dubois. En estas escuelas elementales la instrucción alcanzaba el 4° grado.

      El censo de 1887, en lo que corresponde a escolares de 6 a 14 años para el Distrito Gálvez, nos da: 201 varones y 154 mujeres; total: 355, de los cuales sólo 79 tenían ya algunos conocimientos.

      La escuela recién abre sus puertas el 26 de Octubre de 1887; al año siguiente se la divide en Escuela Elemental de Varones y de Niñas, estando a cargo de D. Dubois, la de varones y de Pastora Ch. de Piedrabuena la de niñas.

      En 1890, el Concejo de Educación adquiere el edificio en que funcionan las escuelas. En 1896 pasan a ser Escuela Superior de Varones y de Niñas, volviendo a ser en 1899 Escuelas Elementales. En 1900 pasa a ser Escuela Elemental por secciones, creándose el 5° grado.

      La gran mayoría de la población establecida aquí profesa la religión católica y fue para el año 1888, cuando se habilita una modesta Capilla de 8 por 12 metros, en terrenos destinados para ese fin. El 7 de Octubre de 1888, se abre el Libro 1° de Bautismos. Varios sacerdotes pasan por aquí; a partir de mayo de 1889 está el R. P. Antonio Daniele; luego viene, por casi cuatro años, el R. P. Domingo Virile.

     A partir del 9 de Junio de 1893, el R. P. Domingo Rinaldi. En un primer momento esta capilla estuvo bajo la advocación de San José. Luego hay un cambio y aparece como patrona Santa Margarita de Cortona, que después se reemplaza por Santa Margarita Reina de Escocia; patronazgo que perdura.

     Al crearse el Arzobispado de Santa Fe en 1897, su primer Obispo, Juan A. Boneo, efectúa un ordenamiento de las parroquias, erigiéndola como tal el 3 de diciembre de 1898. Se comienzan las gestiones para un nuevo templo.

     La Sociedad de Socorros Mutuos de los Obreros y Agricultores de Gálvez y Colonia, se funda el 10 de Junio de 1888, por los inmigrantes italianos para mantener lazos sociales y ayuda en momentos difíciles. En 1890 compran un solar para establecer su sede.

      La nomenclatura de las calles del pueblo está dada por nombres de provincias, ciudades y lugares importantes, como también de pueblos y colonias por donde pasa el Ferrocarril Bs. As. y Rosario. En la zona rural prevalece la designación de los lugares según los principales propietarios de los campos en este período. 

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Breve reseña histórica del Distrito y Ciudad de Gálvez.

LOS PRIMEROS AÑOS Y LA CONSOLIDACION POSTERIOR

       Como se indica en el resumen de Gálvez (1886 - 1900) Un período de su historia, al respecto de la "Colonia Margarita", formada en campos de propiedad del dr. José Gálvez, con una superficie de 8099 Has. era una de las colonias denominada "particulares" dado que las parcelas no se vendían.

       Esta propiedad junto a otras que posteriormente se fueron colonizando, en la nueva subdivisión territorial de la Provincia conformaron el Distrito Gálvez.

       La configuración del Distrito Gálvez de esa época difiere en gran parte de la actual delimitación, es decir hubo un desplazamiento de jurisdicción al reestructurarse a división administrativa de la Provincia.

       Siendo el Departamento San Jerónimo una de las zonas predominantemente ganadera entra en la última fase de la colonización agrícola con la parcelación de sus tierras.

       Algunos colonos llegaron a esta zona en el año 1882, entre ellos Agustín Biagioni, Alberto Tonini, Domingo Bonafede Y Juan Fornari. Por los pocos datos obtenidos hasta el momento las concesiones se alquilaban a $ 19,20 por año, durante los primeros 5 años; luego se cobraba a razón de $ 46.

       Luego de aquellos colonos ya citados vinieron: Bernardo barberis, Antonio Aiassa, Juan Favaro, Antonio Castellanos, José Arnolfo, Juan Lanza, Miguel Cortesse, Luis y Carlos Scaglia, Juan Vercelli, José Botto, Luis Rampone y muchos otros, que se fueron incorporando paulatinamente en diversos campos del Distrito.

      Los  principales cultivos a los que se destinaban las tierras eran de trigo, algo de lino y maíz; así en 1887 tenemos: Trigo 5025 Has., Lino 855 Has., Maíz 263 Has.

      Si bien casi todos los colonos tenían algunas cabezas de ganado, pocos eran los establecimientos dedicados a la ganadería y todavía con importantes extensiones decampo en este distrito, entre ellos: Domingo Fraga, Pedro Aldao, José Gálvez y Diego Giménez los dedicados a la explotación ganadera.

      Al continuar la parcelación y venta paulatina de las tierras, la agricultura es preponderante hasta la década de los años cuarenta, donde se acelera la transformación de muchas explotaciones agrícolas en agrícola-ganaderas, ya sea dedicadas a la cría de ganado o a la explotación lechera.

      Mientras tanto en el pueblo, los primeros comercios de ramos generales (almacén, ferretería, tienda y acopio de cereales en algunos casos) establecidos están: Alberto Lanatta, continuándolo Juan Parma, César Bosisio, Angel Sanguinetti y Alfonso Ríos, luego Rambaldo Hnos., Carlos Parigi y otros.

       Siguiendo con la actividad comercial de los primeros años se instalan con: Carnicería: Cirilo Varas; Herrería: José Depetrio, luego Luis Cossetini; Panadero: José Murature; Constructor: Angel Tonini; Hojalatero: Agustín Lenke; Zapatero: Carlos Fríttoli; Licorero: Angel Borettini; Farmacia: Ricardo Mari; Hoteleros: Antonio y Gabriel Mendía; Fotógrafo: Isidoro Mulín (1892); Verdulería: Julio Chiozzi.

       En 1888 está en producción la fábrica de fideos de Angel y Juan Parodi; posteriormente Bautista Destéfanis y Angel Parodi instalan el molino harinero (en la zona de la actual Capilla N. S. de Luján).

       En 1912 se instala la primera usina eléctrica del pueblo por Angel Parodi y Juan Parma. También por ese año comienza a funcionar el primer cinematógrafo "Moderno"  administrado por Primo y Manuel Malavasi.

       Aquellas industrias que se habían establecido al comienzo de la existencia de este pueblo se extinguen entre los años 1920 y algo más acá de 1930. Con el correr de los años y las transformaciones que se operan el en país, los almacenes de ramos generales desaparecen y el comercio se hace más especializado.

BANCOS

       El 1° de Febrero de 1908 inicia sus gestiones la Sucursal del Banco de la Nación Argentina. En 1925 comienza sus actividades la Sucursal del Banco de la Provincia de Santa Fe.

       Posteriormente en el año 1959 inicia su gestión la Caja de Créditos Cooperativa Ltda., actual Banco Litorcoop.

EDUCACION

       La educación primaria comienza en 1887 cuando inicia sus actividades el 26 de Octubre de ese año la Escuela Elemental Mixta a cargo de David Dubois, que luego con el tiempo le correspondería el N° 290 como escuela fiscal (en 1922) e inaugurando sus instalaciones definitivas en el año 1925.

      Al aumentar la población escolar, en el año 1910 son creadas las escuelas Nacionales N° 34 y 35 (actualmente Escuelas Fiscales N° 6034 y 6035).

      La Escuela Fiscal N° 305 datadel año 1909 y desde el año 1937 la Escuela Fiscal N° 877. En la zona rural se crea la Escuela Fiscal N° 665 en 1929; luego la N° 891 en 1935. Además funciona desde 1980 el Centro de Educación Radial N° 302 en Campo Dolce. Desde el 13 de Noviembre de 1974 se encuentra en funcionamiento la Escuela Diferencial N° 2041.

       La primera escuela de enseñanza secundaria es la de Artes y Oficios de la Nación (actual ENET N° 1 Hipólito Yrigoyen), que inició sus actividades educativas el 1° de Marzo de 1919 siendo inauguradas sus actuales instalaciones en el año 1928. El 1° de Junio de 1943 se funda la Escuela Nacional de Comercio. La Escuela Profesional Nocturna data de 1934 y que al igual que la Escuela Profesional para Mujeres, se las ha unificado bajo la denominación de Escuela de Educacón Técnica N° 670. 

       En el año 1962 inicia sus actividades el Instituto Nuestra Señora del Calvario (escuela privada) de enseñanza primaria y secundaria.

       Desde el mes de Abril de 1982 se dicta en las instalaciones de la ENET N° 1 el curso de nivel terciario de "Técnico en Análisis de Alimentos" por la Universidad Nacional del Litoral.

      En los primeros años de la colonización y hasta no hace mucho tiempo hubo varias escuelas particulares; en la zona rural había algunos maestros que dictaban clase en la casa de algunos colonos.

NUEVA ETAPA DE DESARROLLO - LA INDUSTRIA

       El 15 de Agosto de 1935 inicia sus servicios una nueva usina eléctrica administrada por la Comisión de Fomento hasta el 30 de Noviembre de 1940 cuando se crea la comisión Administrativa de Servicios Autárquicos Municipales (CASAM) y en 1957 se hace cargo de la misma la Cooperativa eléctrica de Gálvez Ltda. El suministro de corriente continua cesa en el año 1964 y se cambia por el de corriente alternada que se recibe de la red de alta tensión provista por Agua y Energía Eléctrica.

      Llega el año 1939 y el 19 de Marzo, aquel pueblo Estación Gálvez alcanza la categoría de ciudad y el 21 de Agosto de 1939 es sancionada la ordenanza creando el escudo Municipal, según el proyecto del Artista Enrique Estrada Bello.

       A partir del año 1940 en adelante, comienza una nueva etapa en el desarrollo industrial de esta población. En el transcurso de esta década y las siguientes se han ido incorporando a la actividad: CZERWENY HNOS. (motores eléctricos), SANCOR C.U.L. (filial Gálvez de productos lácteos, central del procesamiento de quesos), ODO S.A. (artículos para el hogar y termostatos, incorporando recientemente su división agropecuaria con la fabricación de arados de cinceles), POCHETTINO MUEBLES S.A. (industria maderera y fabricación de muebles), BOUNOUS HNOS. S.A.I.M. (motores diesel y maquinarias para la construcción), TADEO CZERWENY S.A. (transformadores), OMAR CESANO (maquinarias para carpintería), CONFECCIONES GALVEZ (industria del vestido), PLEGATODO (carrocerías y equipamiento para el transporte automotor), GARRERA HNOS. (industria metalúrgica, cocinas NORTON), CASA CHIOZZI (industria gráfica), además de numerosos talleres mecánicos, carpinterías, fabricación de baterías, fundición de hierro gris, aluminio, reparación de vehículos automotores y maquinarias agrícolas, herrería de obras y otros.

       Más recientemente y dependientes de la Cooperativa eléctrica de Gálvez Ltda., están en funcionamiento una fábrica de postes de hormigón armado pretensado (1982) y la planta fraccionadora de gas licuado de petróleo GAL-GAS (1983).

       Está en la fase de instalación (1983), un frigorífico por parte de una empresa privada.

LA CAPILLA E IGLESIA

       No se puede olvidar en esta síntesis la Fe cristiana de la gran mayoría de aquellos primeros pobladores, tanto nativos como extranjeros. Entre los años 1887 y 1888 se levanta una Capilla en el lugar en que hoy se encuentra la actual iglesia "Santa Margarita Reina de Escocia", siendo el presbítero Domingo Virili el primero que se establece por un tiempo. Al padre Domingo Rinaldi le correspondió hacer construir el templo actual.

        Los muros de la denominada "Iglesia Vieja", construcción inconclusa, que comenzada en aquellos días de 1889 ha llegado hasta nuestros días, quizás al decir del Poeta José Pedroni, los muros más viejos de Gálvez.

ASOCIACIONES DE PRODUCTORES Y SINDICATOS OBREROS

         Con el renacer de la actividad productiva, industrial y comercial, en el año 1941 se forma la Cooperativa de Tamberos de la zona de Gálvez. El Centro Comercial e Industrial de Gálvez y Departamento San Jerónimo se funda en el año 1942.

         El 26 de Mayo de 1944 se funda la Sociedad Rural de Gálvez, realizando la primera Exposición Rural, Industrial, Comercial y Avícola el 6 de Octubre de 1945.

          El 12 de Mayo de 1946 inicia sus actividades la Cooperativa Federal Agrícola y el 28 de Octubre de 1956 la sociedad Cooperativa "San Jerónimo" de Remates Ferias al retirarse la firma Astegiano Hnos. (de la localidad de San Jorge) cuyos representantes aquí eran Silvio Arcas y Cirilo Bulgubure.

          Los trabajadores también están representados por sus respectivos sindicatos, siendo los más importantes entre otros: metalúrgicos (UOM), ferroviarios (Unión Ferroviaria y La Fraternidad), industria láctea (ATILRA), comercio (Centro Empleados de Comercio), Luz y Fuerza, panaderos, sanidad (APSA).

PERIODISMO

           El periodismo, en su versión escrita, como medio de comunicación comienza aquí sus actividades a principios de siglo con "LA VERDAD" (Sr. viceiro), "LA VOZ DE GALVEZ" (1907, Benero Varas), "EL COMERCIO" (Antonio Valenti), "EL PUEBLO" (Elías Maciel), "EL POPULAR" (Arturo Vazquez basanta, 2° etapa 1916/30), "EL MOSQUITO" (Antonio Valenti), REVISTA "HERALDINA" (Delfín Carrión de Gómez 1925/30), "GALVEZ ILUSTRADO" (Antonio Rodríguez), "IMPULSO" (Hugo Arocena), "LA CAMPAÑA" (Enrique Rodriguez Mena), "EL BALUARTE" (Francisco Marioni 1931/43), "LA DEFENSA" (Benjamín Lúquez 1927/54), "LA VOZ DE GALVEZ" (Tiburcio y Deolindo Monzón 1942/54), "PREGON" (Gerardo Lúquez) y actualmente "PRESENTE" (Arnoldo V.A. Novak).

ACTIVIDAD DEPORTIVA

           Quedan en el recuerdo varias instituciones deportivas como ser Club Atlético Independiente, Racing Club Gálvez Sportivo, Club Belgrano, Club Atlético River Plate casi fundamentalmente dedicados a la práctica del fútbol.

          En la actualidad están en actividad las siguientes instituciones: Club Deportivo Jorge Newbery (Sporting Club), Club Atlético Santa Paula, Centenario Basquet Ball Club, Atenas Basquet Ball Club, Ceci Basquet Ball Club, Bochin Club, Club Barrio Oeste, Club Atlético Tracción.

LA CULTURA

          En el aspecto cultural podemos citar a la Biblioteca Popular "Dr. Andrés Egaña", que data del año 1905; el Coro Polifónico Municipal, formado en 1959; el Coro Municipal de Niños, los Coros Juveniles de la Escuela Nacional de Comercio y del Instituto Nuestra Señora del Calvario.

          El Museo Pedagógico de Artes Visuales, fundado el 9 de Julio de 1971; la Escuela de Teatro, Liceo Municipal de Gálvez, Grupo Teatral "AUGE"; además recientemente se ha formado un grupo en un área más científica, la Asociación Investigadora de Fenómenos Espaciales (AIFE). Entre los hijos de este pueblo que se han destacado en el plano de la cultura, tanto a nivel provincial y nacional: José Pedroni (Escritor y Poeta, ya fallecido), Bartolomé Vercelli (Poeta), Amelia Biagioni (Poesía y Narrativa), Orlando Ruffinengo (Pintor), Leo Tavella (Escultor), Pedro Milanesio (Pintor) y más recientemente María Isabel Boero de Ramella (Directora del Coro de Niños de la Provincia).

          En el plano local, en 1981 han publicado sus trabajos: Miryam Colombotto deSeia, (RAIZ AL AIRE) poesías y Noemí Rodriguez de Cerotto (Cuentos para Adolescentes y Busco Perrita Pekinesa, este último en 1983) y Martha Oliver de Piccoli (Mi Ciudad Pueblo).

UBICACION GEOGRAFICA Y VIAS DE COMUNICACION

          La ciudad de Gálvez se encuentra situada en el distrito del mismo nombre en el centro oeste del Departamento San Jerónimo, 32° 02' 20'' de latitud sur y 61° 13' 30'' de latitud norte a 53,35 metros sobre el nivel del mar, ocupando una superficie de 580 Has., en tanto el distrito alcanza a 28.900 Has.

           La población según datos de algunos censos tenemos para 1887 1645 habitantes; en 1914, 5643 habitantes; en 1937, 11.691 habitantes; en 1960, 12.395 habitantes; en 1970, 12.927 habitantes, y en el Censo Nacional de 1980, 15.342 habitantes.

          Sus vías de comunicación y transporte: el Ferrocarril, actual Línea Mitre (1886) y la Ruta Provincial N° 80 (antes Nacional N° 172) que conecta a la ciudad con la Autopista Santa Fe-Rosario y con la Ruta Nacional N° 11 a la altura de la localidad de Arocena; con el interior de la Provincia se tienen conexiones a través de las rutas N° 6, 10 y 31.

          Se encuentra a 25 Kms. de Arocena (Ruta N° 11), a 80 Kms. de la ciudad de Santa Fe, a 130 Kms. de Rosario, a 131 Kms. de San francisco (Córdoba) y a 320 Kms. de la ciudad de Córdoba. Además del servicio ferroviario (Retiro-Tucumán), las empresas de colectivos lo hacen a las ciudades de Santa Fe y Rosario.

DISPONIBILIDAD DE SERVICIOS

          La ciudad cuenta con servicios de aguas corrientes y desagües cloacales. Gran parte de la zona urbana tiene sus calles pavimentadas, estando sus principales arterias bien iluminadas con lámparas a gas de mercurio.

          A fines de 1980 se instala la señalización luminosa (semáforos) para regular el tránsito en las calles principales.

          Una nueva estación telefónica automatizada (1981) que está conectada al Servicio Nacional de Telediscado reemplazó al anterior sistema de teléfonos que comenzara a prestarse en los primeros años de la década del veinte.

         El servicio postal y telegráfico data de 1887, teniendo su sede propia desde 1945.

         La asistencia médica se distribuye entre consultorios clínicos y odontología, un sanatorio, un instituto médico y los importantes servicios del Hospital Provincial desde 1937, laboratorios de análisis.

          Se encuentran en funcionamiento: dos hoteles, varios restaurantes, bares, confiterías y una confitería bailable. Hay dos salas cinematográficas (Moderno y Centenario) y una  sala para actividades culturales (Teatro Marconi, inaugurado en 1939).

          Aparte de todo lo citado anteriormente desarrollando su actividad: la Mutual Supervisores Ferroviarios (desde 1972), Comedor y Costurero "Santa Margarita", Asociación Vecinal Barrio Oeste, Asociación Vecinal Barrio Tropezón, Asociación Vecinal "San José", Asociación Vecinal Barrio "Ideal", Asociación Vecinal Barrio "Progreso", Asociación Vecinal Barrio "Anastasio Arana", Asociación Vecinal Barrio "José Pedroni", Sociedad de Beneficencia de Gálvez (fundada en 1916), Aero Club de Gálvez, Asociación de Bomberos Voluntarios (1949), Sociedad Italiana de Socorros Mutuos "Italia Unita" y las entidades de servicios: Rotary Club y Club de Leones.

ENTIDADES ADMINISTRATIVAS, DE SEGURIDAD Y ORGANISMOS OFICIALES

           La ciudad de Gálvez cuenta con las siguientes entidades administrativas del Gobierno Local, la seguridad y delegaciones de organismos oficiales provinciales y nacionales: Municipalidad, Registro Civil, Juzgado de Paz, Comisaría N° 2, Dirección General de Rentas, Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Dirección General Impositiva (DGI), CELSA, Registro de la Propiedad Automotor, Delegación de la Policía Federal.

NOTAS:

Concesión: designa a los cuadrados o parcelas de 20 cuadras cuadradas, superficie equivalente a 33,74 Has.  

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Williams N. Alcaraz.

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Las Ruinas de Cayastá. Indicios

 de la Primera Santa Fe 

      Al norte de la ciudad de Santa Fe, Capital de la provincia homónima, Junto al río San Javier, mimetizándose en la barranca aparecen las ruinas de lo que fuera aquel primer caserío organizado por Juan de Garay y cuyo nombre actual responde a Cayástá.

      Este conquistador, apenas arribado de España, tomó el Río de la Plata, subió el Paraná y llegó a la que hoy es la capital paraguaya, Asunción. Como se le encomendó la misión de fundar un enclave junto al margen derecho del río Paraná – curso acuático al que denominaron “Río de los quiloazas”- , juntó 80 capitanes (7 u 8 españoles; el resto, criollos) y partíó nuevamente hacia el sur. Al llegar al norte de la actual ciudad capital, fundó el 15 de noviembre de 1573 la primera ciudad de Santa Fe. Su plan era más ambicioso (la corona Española quería reforzar su control sobre las tierras aledañas a la entrada al Paraná) pero la contraofensiva de los indios lo abortó rápidamente.

      Después de una breve invocación a Dios y al Rey y haciendo votos de fidelidad ilimitada a ambos, Garay cerró la solemne ceremonia plantando el “Rollo” en medio de la Plaza de Armas. Este “Rollo” era un tronco de Algarrobo, que simbolizaba la Justicia y el Poder Real, y que era utilizado en este tipo de ceremonias que cristalizaban la fundación de una nueva ciudad. Lamentablemente, las constantes crecidas del río (algunas de ellas muy intensas) a lo largo de los siglos se fue llevando gran parte de los recuerdos de aquel acontecimiento. Hoy se vislumbra sólo la mitad de aquella Plaza de Armas, y el “Rollo” aparece al borde de la barranca. Otras víctimas de las crecidas fueron la casa del fundador, el Colegio y Convento de los Padres Jesuitas, y la Iglesia Matriz.

      Pero Cayastá –primigenia Santa Fe- atesora una historia más rica. En ella, por ejemplo, Don Pedro de Vega se constituye en el primer maestro del Río de la Plata. Gracias a él, muchos de aquellos primeros habitantes supieron leer y escribir.

      También, en el año 1580, una sublevación de 7 criollos tuvo lugar en este enclave. Se la llamó la “Revolución de los 7 Jefes”. En vísperas de las festividades del Corpus, en horas de la noche, se arremolinaron junto a la Plaza de Armas gritando ¡Viva el Rey! Y ¡Viva la Libertad!, marcharon contra las autoridades y las depusieron, proclamando un nuevo gobierno. Garay, ausente y ocupado en la segunda  fundación de la “Santa María de los Buenos Aires” (actual ciudad de Buenos Aires), no pudo hacerles frente. Pese a todo, y gracias a la traición de uno de los conjurados, el conquistador retoma el control y los Siete Jefes fueron pasados por las armas. Así, Lázaro de Venialvo, Diego de Levia, Domingo Romero, Pedro Gallego, Diego Ruiz, Rodrigo Mosquera, y Pedro Villalta inscribirán sus nombres en lo que será el primer antecedente de una rebelión criolla en la historia de las tierras americanas.

      Durante 8 décadas esta guarnición debió hacerle frente a muchos contratiempos pero los que más le complicaron la existencia fueron los embates de los indígenas y las constantes crecidas del Paraná. Con respecto a este último, pese a estar sobre una barranca, al crecer este curso de agua volcó sus excedentes hídricos sobre las zonas bajas ubicadas alrededor del asentamiento, por lo cual el mismo quedaba aislado durante el pico de crecida. Finalmente, esta circunstancia hacía que, al quedar el poblado aislado por tierra de los demás dominios y estancias cercanas, el comercio se hiciera imposible. Este aislamiento forzoso favorecía la acción guerrera de los indios. Así es como a mitad del siglo XIII el Cabildo ordena trasladar el poblado entero unos 70 km más al sur; es decir, al lugar que hoy ocupa la capital de la provincia litoraleña.

      Esta mudanza fue larga y penosa. Diez años les llevó a los vecinos trasladar hasta el último objeto hasta el nuevo emplazamiento –“abrazado” por el actual río Salado- que va a conservar la misma traza y disposición que tenía originalmente, a fin de que nadie resultara defraudado en sus derechos. Mientras tanto, bajo las aguas languideció la Vieja Santa Fe.

      Aquel villorio abandonado no resistió el paso del agua y del tiempo y finalmente vio impotente cómo sus casas hechas con paredes de “tapia” –tierra apisonada- se derrumbaron mientras la maleza las tapaba por completo. Sólo unas lomas pronunciadas, para solaz de los arqueólogos, denunciarán a viva voz en dónde se enclavó la primigenia Santa Fe. Será en 1949, cuando el Gobierno santafecino dispondrá al Departamento de Estudios Etnográficos y Coloniales las excavaciones en Cayastá para dilucidar totalmente el misterio. El éxito de la misión fue completo: la Iglesia de San Francisco y, bajo el altar mayor, la tumba donde descansaban los restos de Hernando Arias de Saavedra (Hernandarias) junto a los de su esposa, Doña Jerónima, hija de Juan de Garay, serán los primeros vestigios de aquel pueblo. Más tarde aparecieron los de la capilla de Santo Domingo y los de la Iglesia de la Merced. Ya no había dudas: ése era efectivamente el lugar buscado. Tiempo después, gracias a la acción de los expertos, la Vieja Santa Fe completa fue encontrada. Las ruinas de templos, casas particulares, calles y la Plaza de Armas quedaron a la vista.

      Hoy día, estas ruinas de Cayastá son una atracción turística de valía, vinculadas con la identidad santafecina, una parte viva de su historia. Además, más recientemente, se habilitó un museo en el cual se conservan los restos mortales encontrados en el cementerio del lugar. Es, sin lugar a dudas, lugar de visita obligada para aquellos que gustan bucear en la historia argentina y santafecina en particular.

 

Julio C. Zalazar.

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Nicasio Oroño. Una Biografía

     Nicasio Oroño nació en Coronda (20 julio 1825). Fueron sus padres Santiago Oroño y Juana Ávila Baigorria. Tras una rudimentaria instrucción, pasó a servir en el Ejército. Participó en la batalla de Caseros como secretario de su padre.
    En 1854 envió una carta al general Justo José de Urquiza, presidente de la Confederación Argentina, proponiéndole la organización política, judicial y administrativa de Rosario. Su propuesta fue aprobada, sancionándose la ley correspondiente.
    El 17 de agosto de ese año es nombrado administador de la Aduana en reemplazo de Uladislao Frías.
    José Ma. Cullen, gobernador de la provincia de Santa Fe, en febrero de 1855 nombra jefe político de Rosario a Oroño (que estaba casado con Joaquina Cullen).
    Estableció el Servicio de Serenos en la ciudad y procuró algunas mejoras en la vigilancia. Durante su gestión se inauguró el Hospital de Caridad (hoy Provincial) y erigió un monumento a la Constitución en la plaza 25 de Mayo. Hacia 1860 es elegido, junto con Marcelino Freire, diputado a la Convención Constituyente de Santa Fe para la reforma de la Constitución del 1853.
    En 1862 resulta electo diputado al Congreso de la Nación, renunciando al cargo en 1865 por haber sido elegido gobernador de su provincia.
    Durante su gobernación impulsó una serie de medidas tendientes al mejoramiento de la administración pública.
    En mayo de 1866 ingresó al Senado nacional, promoviendo desde su bancada importantes iniciativas (por ejemplo, la de llevar la línea de fronteras más allá del río Negro).
    Alejado de la función pública durante algunos años, en 1891 fue nombrado director de la ficina de Tierras y Colonias de la Nación, siendo destituído debido a razones políticas por el presidente Luis Sáenz Peña.
    En 1902 nuevamente fue electo diputado por la provincia de Santa Fe, muriendo en el ejercicio de este mandato el 12 de octubre de 1904. 

 Javier Etcheverry.

Datos extraídos básicamente: Diccionario Histórico Argentino (R.Piccirilli-F.Romay-L.Gianello, Bs.As., Ediciones Históricas Argentinas, 1954)

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Un Recorrido por la Rosario

 de los '70: Las Líneas de Colectivos.

 1° Parte: Líneas "A", "B",

 "C" y "E"

Rosario, a pesar de la acción o inacción de muchos de sus intendentes, siempre se jactó de contar con un sistema de Transporte Urbano de Pasajeros de muy buena calidad, bien diagramados sus recorridos, con unidades importantes en número y en confort y con una frecuencia aceptable. Por lo menos en los años ’70 y hasta los inicios de los ’80 –hasta 1985-86 quizás- así era; después, a medida que las empresas que prestaban ese servicio fueron desapareciendo y otras iban acaparando muchos de esos recorridos, estas condiciones señaladas se fueron deteriorando al punto de encontrarnos hoy con un panorama difente. Empero, aún hoy Rosario mantiene comunicadas todas sus zonas y barrios eficientememte; será cuestión que autoridades y vecinos en el futuro se sienten y definan otro sistema de transporte más cercano al existente 30 años atrás. Pero no es objetivo de este artículo fijar la mirada en ese aspecto sino repasar desde la memoria aquellas líneas del Transporte Urbano de Pasajeros (TUP) que en los ’70 distinguían a la ciudad como la más importante –después de la Ciudad de Bs. As.- en este rubro. 

La Línea “A” o  “Expreso Alberdi” 

      Con unidades bastantes modernas para la época, limpias, varias de ellas con adornos y destacándose por su imponente color verde oscuro (lo que lo hacía muy identificable desde lejos),  esta línea se encargaba de unir toda la zona norte aledaña al Boulevard Rondeau -que conecta con la vieja Ruta 11- y a la Avenida Alberdi con el centro comercial rosarino en un tiempo relativamente corto (de ahí lo de “Expreso”) ya que no “bajaba” como otros colectivos por Caferatta o Boulevard Avellaneda sino que tomaba el legendario túnel, llamado Pasaje Celedonio Escalada, que pasa por debajo del nudo ferroviario del extinto Ferrocarril Mitre, conectaba con la Avenida Ovidio Lagos y de allí hacia la zona centro derecho. Después, pegando la vuelta desde Sarmiento y Rioja, hacía un recorrido similar. Lamentablemente, al comienzo de los años ’90 la empresa “Expreso Alberdi” dejó de exisitir y con ella la Línea “A”. 

La Línea “B” o el Clásico a Barrio Fisherton

       La empresa “Domingo Faustino Sarmiento” era la encargada de prestar el servicio de esta línea también legendaria; era de un color rojo morado y sus coches, a diferencia de la “A”, no se destacaban por su modernidad ni por su buen estado. Teniendo como Punta  de Línea el Mercado de Concentración Fisherton (punto obligado para el abastecimiento de frutas y verduras), tomaba el Boulevard Wilde y desde allí desarrollaba varias vueltas por el barrio homónimo, sobretodo en su sector residencial (Boulevard Argentino, Sarratea, etc.) para tomar Calle Córdoba -hoy Avenida Eva Perón- hasta el sector céntrico, previa pasada por las calles Balcarce y San Luis. De regreso, tomaba la calle  Santa Fe -paralela a Córdoba, de sentido contrario- hasta la calle Paraná en la zona norte del Barrio Azcuénaga para retomar desde allí la Calle Córdoba (a partir de ese lugar de doble mano). Cabe aclarar que hasta fines de los 80 la Calle Santa Fe, después de Calle Paraná, estaba cortada por las vías del ex Ferrocarril Belgrano y continuando después sin pavimento. Cuando finalmente se abrió ésta y se la pavimentó convenientemente, Calle Córdoba perdió la doble mano allí para retormarla a la altura de las vías del ex Ferrocarril Belgrano (Calle Teniente Agneta)  tal como hasta hoy se conserva. Resumiendo: el recorrido de la “B” permitía a todos los habitantes del populoso Fisherton llegar al Centro en un tiempo aceptable. Esta línea tampoco existe hoy pero su recorrido, pese a sufrir modificaciones, lo toma la actual Línea 115.

Línea “C” o el Camino más directo al Frigorífico Swift 

       En dos tonalidades de verde, con un parque automotor mitad nuevo mitad viejo, la desaparecida Línea “C” de colectivos hacía un recorrido simple desde el Frigorífico Swift (ubicado justo en el límite sur de Rosario; más precisamente, del lado de Villa gobernador Galvez y pegadito al Arroyo Saladillo) hasta el centro. Para llegar a este destino, desde el punto indicado, tomaba la Avenida Nuestra Señora del Rosario (o Lucero) hasta la polulosa San Martín, eje comercial por excelencia de toda la Zona Sur. Desde allí desembocaba directamente en el Boulevard 27 de Febrero para tomar Maipú (ya que la Avenida San Martín desde allí pasaba a ser calle y de un solo sentido circulatorio); su llegada en el centro era la intersección de esta calle con la denominada Rioja. Seguía derecho por ésta hasta doblar en Calle Paraguay para enfilar nuevamente hacia el sur y hacia su destino. A mediados de los 90 la empresa que prestaba este servicio, llamada Gral. Las Heras, cambia la letra que identifica este recorrido para pasar a denominarse Línea 142. Pocos años después cambia de manos y su recorrido es fusionado con el de la extinta línea 4. 

Línea “E” o El Recorrido Obligado para los que querían ir al Parque Independencia desde el Sur Rosarino 

        Es cierto, llamarse “Empresa de la Línea ‘E’” no era ningún alarde de originalidad pero eso a nadie le importaba ya que lo que valía era el importante servicio que esta empresa brindaba desarrollando un recorrido interesante: desde el barrio tipo Fonavi (uno de los primeros de este tipo) ubicado en Avenida Grandoli y calle Gutiérrez, tomaba Calle Ayacucho (arteria fundamental de la Zona Sudeste), después Boulevard Seguí hasta la Avenida San Martín. Desde allí, luego de recorrer toda la geografía de los hospitales (Clemente alvarez, Italiano, Español, Sanatorio de Niños Victor J. Vilela) llegaba hasta el Parque Independencia. Retomando luego la Avenida Godoy (hoy Presidente Perón), tomaba Calle Crespo para ir hasta la zona de la Estación Terminal de Omnibus. Calle San Nicolás y después la Avenida Alberdi y, para terminar, el Boulevard Avellaneda eran  las principales vías asfaltadas por las que transitaba para llegar a su destino final en el Parque Alem, en la Zona Norte, previo paso por el Estadio de Rosario Central y el Hospital de Niños Zona Norte. El regreso lo emprendía de manera similar por las calles de sentido contario. Valga decir que este recorrido es uno de los pocos que se mantiene casi tal cual (se prolongó un poco para que llegue hasta el shopping de reciente inauguración ubicado en el predio de la ex fábrica textil Estexa) en los cohes que circulan bajo el rótulo de Línea “E”. También se conservó hasta no hace mucho su característico color blanco con delgadas franjas rojas horizontales en su parte media. Hoy lo podemos ver de color verde  o gris y en una empresa de origen municipal. 

(este trabajo continuará en una segunda parte con otras líneas) 

Julio C. Zalazar.

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Pedro Blanque, un Pintor Rosarino

      Pintor de origen catalán, Pedro Blanque nació en 1849. De ideas republicanas, debió abandonar España cuando se dió la Restauración Borbónica en 1874. Arribó a Rosario en 1880, en donde se radicó hasta su muerte ( 23 de julio de 1928). Junto con el italiano Rafael Barone y el boliviano Francisco Ortega (quien llegó a nuestra ciudad en 1875) fue uno de los precursores de las bellas artes rosarinas. Se interesó especialmente por los cuadros de evocación histórica y por aspectos de la vida del país. Enseñó dibujo en escuelas secundarias, en el viejo Colegio Nacional y en la Escuela Industrial de la Nación. En el Museo Histórico Provincial figuran dos grandes lienzos suyos: el Combate de San Lorenzo y el Juramento de la Bandera. Mantuvo correspondencia con Bartolomé Mitre, Garmendia, Nicolás Levalle, Rosendo Fraga, monseñor Vladislao Castellano, José E. Uriburu, Roque Sáenz Peña, Estanislao Zeballos, F. Alcorta, Osvaldo Magnasco y David Peña.

Javier Etcheverry.

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El Café Royal

En 1918/19 Elena Ribak y Elena Smith domiciliadas en Suipacha 142/150 solicitaron permiso a la Municipalidad para ampliar el prostíbulo mencionado anexando el vecino Montecarlo con el fin de establecer una Casa de Pensión para mujeres dedicadas al ejercicio de la prostitución legalizada llamada Royal o Café Royal. Una propuesta similar aunque más lujosa había sido presentada anteriormente por la regenta Elena Zelzer del Moulin Rouge de Jujuy 2961.

Las regentas señalaban que no había precedentes en el país pues se habían inspirado en los establecimientos europeos en los cuales se evitaba el encierro forzoso y ciertas restricciones que vulneraban la libertad de movimiento de las prostitutas. La principal novedad que encerraba el proyecto apuntaba a cambiar las formas de trabajo en el interior de los burdeles reglamentados modificando prácticas vetustas como entregar la mitad de las ganancias a la regenta. En calidad de pensionistas libres o independientes -munidas de sus correspondientes libretas- ocuparían una habitación pagando por el alojamiento y pensión 3$ m/n diarios las que optaban por habitaciones de primera y 2,50$ m/n las de segunda. En el Moulin Rouge los precios oscilaban entre los 6 y 5$ diarios. Las pensionistas podían entrar o salir de la casa y hasta abandonarla avisando con 24 horas de antelación a fin de informar a las autoridades pertinentes y recibir a quién quisieran.

Los concurrentes podían frecuentar la casa en los horarios estipulados por la municipalidad, dirigirse directamente a la habitación de la pensionista, penetrar en el bar donde tocaba una orquesta en las horas reglamentarias o bien utilizar las dependencias de la casa pagando sólo lo consumido. El cliente abonaba el importe a la mujer -sin que la casa tuviera nada que ver- de modo que la ganancia era exclusivamente suya. La casa de pensión estaría gobernada por las dos regentas que eran responsables del cumplimiento de las ordenanzas, del pago de los impuestos y si alguna mujer eludía la visita médica.

La Dirección de la Asistencia Pública decía que si bien era un caso no contemplado en las ordenanzas municipales reglamentado en la forma propuesta y con algunas modificaciones -como que cada habitación tuviera lavatorio, bidet y buena ventilación- no tenía inconvenientes en autorizarlo. De esta manera se independizaba a las mujeres que allí trabajaban evitándose situaciones de explotación y se aseguraba la higiene con la instalación de una sala reservada para las examinaciones sanitarias que estaban a cargo de los médicos del Dispensario y Sifilicomio, los que debían ser pagados por la casa. En 1918 Obras Públicas sostenía que nada se oponía a lo solicitado y las dos casas podían convertirse en una. Por su parte, la Inspección General advertía que si se concedía el permiso era necesario reglamentar su funcionamiento interno, ya que no existía ordenanza para estos establecimientos. En 1920 las regentas solicitaban pronto despacho del expediente detenido, a fin de abrir el lugar que estaba acondicionado sin producir renta alguna. Finalmente, el 27 de septiembre de 1920 se resolvió el asunto autorizándose la casa de pensión Royal situada en la calle Suipacha 150.

Hasta ese momento la forma más extendida de trabajo de las mujeres dedicadas al meretricio en Rosario era el sistema de latas. La regenta entregaba al cliente-luego del pago por el servicio sexual-una ficha conocida popularmente como lata, éste a su vez la traspasaba a la pupila que la canjeaba al finalizar la semana por dinero a la madama, quién se quedaba con la mitad de lo producido. Todavía hoy se pueden encontrar algunas de estas viejas fichas de bronce como la del Petit Trianon, que en una de sus caras contiene el nombre y dirección del prostíbulo Pichincha 87 y en el reverso, un rostro femenino con el torso descubierto, encerrado por dos términos en francés: discrétion y ségurité.

Sin embargo las dos casas de pensión citadas introducían como variante el alquiler por pieza, modalidad a través de la cual el trabajo perdía el carácter de clausura o encierro permitiendo una mayor libertad de movimiento para las prostitutas que podían entrar, salir, abandonar la casa y elegir el cliente y era más rendidor porque la ganancia les pertenecía de modo íntegro. Aunque Zinni-Ielpi en Prostitución y Rufianismo indican que el sistema de lata era el que se usaba exclusivamente en el barrio Pichincha en tanto que en los clandestinos se trabajaba a pieza, los casos mencionados del Moulin Rouge o el Royal permiten relativizar la afirmación porque éstos eran prostíbulos legales y representaban alternativas o flexibilizaciones del reglamentarismo. Claro que el sistema de alquiler podía también ofrecer otras opciones que apuntaban efectivamente hacia la prostitución clandestina, como las casas de citas, hoteles, etc.

Cuando el poder político municipal autorizó el Royal no hizo ninguna objeción al número de mujeres que iba a albergar, pese a que en las notas de las regentes estaba estipulado que giraría alrededor de 40, debido al número de habitaciones. Resulta peculiar señalar que ninguna de las autoridades competentes mencionó que al permitir el funcionamiento de esta casa se transgredía el número de las mujeres autorizadas -que era 15- y, por ende, las ordenanzas municipales haciendo factible el ejercicio clandestino de la prostitución en un prostíbulo legal. Recién en 1929, cuando la regenta era Rosa Bluma, los concejales David Ábalos y Campana denunciaron que allí trabajaban 35 mujeres, muchas sin libreta, aunque La Capital había sindicado que el número llegaba a sesenta, aglomeración que obligaba a constantes intervenciones policiales.

        Aunque el alquiler por pieza apostaba a lograr una mayor flexibilización del reglamentarismo y a mejorar la calidad de vida de las mujeres, esto no se lograba plenamente porque los dueños de las casas/pensión -adaptándose a los nuevos tiempos y aún arriesgando menos- solían presionar a las mujeres aumentándoles el alquiler a fin de obtener mayores ganancias. Esa situación se dio tanto en El Elegante, el Bell Ville, el Café Royal como en el Mina de Oro. A modo de reacción se inició el 9 de enero de 1930 en El Elegante un movimiento de protesta -huelga- que tendió- según La Noticia- a extenderse a los demás prostíbulos ubicados en la sección 9na.

        El mismo medio refiriéndose al Mina de Oro y al Royal indicaba que al principio los dueños de lenocinios cedieron a las pretensiones de las huelguistas pero “cuando llegó el momento de cumplir con lo estipulado, se negaron a ello, exigiendo a las mujeres el pago de 12, en lugar de 9$ nacionales, en concepto de pensión”. Una de las mujeres, moradora de la pieza Nº 10 (sin especificación del prostíbulo), indignada por “la jugarreta de los rusos”, se negó a abonar más de los 9$ convenidos y fue amenazada con que iba a intervenir la policía. Aunque no se amedrentó porque sabía que aquella carecía de atribuciones para proceder en esos casos, sucedió algo inaudito, los dueños de los prostíbulos acompañados por la policía consiguieron expulsar a la rebelde de la casa a las 4.30 horas del  día 10  de enero de 1930.

María Luisa Múgica.

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Un Recorrido por la Rosario

 de los '70: Las Líneas de Colectivos.

 2° Parte: Líneas "F", "1",

 "2" y "4"

Línea "F" o un recorrido por Barrio Las  Delicias y otros barrios de la Zona Sur

     Esta línea, perteneciente a la empresa Las Delicias (que toma su nombre del barrio en el cual están alojadas sus oficinas y galpones), ofrecía dos modalidades: la "Roja", que tenía su punta de línea en la intersección de la Avenida Ovidio Lagos y Calle Lamadrid (cerca de la ex Fábrica de Armas Domingo Matheu y actual Jefatura de Policía), y la "Negra", que la poseía en las proximidades de Avenida Arijón y Boulevard Oroño (convertida en avenida en su desembocadura con la Ruta Nacional 9). Su trayectoria era bastante extensa por los barrios más populares de la Zona Sur -Tiro Suizo, Las Delicias, De La Carne, etc.-, lo que transformaba a su frecuencia en una puesta a prueba permanente de la paciencia de los usuarios, tanto en uno como en otro color. De todas maneras, al servicio se lo podía calificar de "bueno"; con coches modernos y limpios (como la gran mayoría de los pertenecientes a líneas de esta empresa) y pese a su ocasional demora, los vecinos de la Zona Sur sabían reconocer su importancia. Tanto una como otra bandera terminaban su periplo frente a la estación Rosario Central, en la esquina de Avenida. Del Huerto y Avenida Ovidio Lagos, previo paso por el corazón céntrico a través de la Av. Corrientes.

Línea "1" o colectivo obligado para llegar al barrio Empalme Graneros

     Las calles Gambetta y República eran su punto de partida. Desde allí, por Juan José Paso y después Velez Sarsfield recorría prácticamente en su totalidad el Barrio Empalme Graneros. Después, desde calle Junín atravesaba el túnel del Pasaje Celedonio Escalada y desde allí pasaba por el centro hasta la unión de las calles Primero de Mayo y el Boulevard Veintisiete de Febrero. Tras varios cambios de numeración y recorridos, hoy es la línea 110 y la empresa prestadora del servicio también sigue siendo la misma: Empalme Graneros. Sus colores también eran muy característicos: marrón chocolate combinado con marrón claro y con una leve franja blanca en su parte media.

Línea "2" o el "Patito Feo"

      Inexistente ya, a esta línea la ocurrencia popular la bautizó como se menciona arriba por su destacada coloración amarillo huevo y por el pobre estado de sus unidades. Teniendo a la calle Junín como eje, pasaba por el Barrio Telefónico, Empalme Graneros, la avenida Alberdi, la zona norte de Echesortu hasta el centro. Pasó después a ser la línea 301 para extinguirse poco después. Parte de su recorrido lo presta hoy la línea 112.

Línea 4 o la más popular de Barrio Belgrano

      Se destacaba por dos motivos: su color rojo fuerte (pese a sus franjas blancas) y los vericuetos de su recorrido. Siendo su empresa la denominada Rolando S.R.L., nace a partir de una línea anterior: la 215. Esta línea, que iba desde el Policlínico San Martín, ubicado en el rincón de la Zona Oeste de las calles Chubut y Guatemala, se extendía hasta el corazón del Barrio Tiro Suizo. Como era excesivamente prolongado su recorrido se lo dividió en dos: la línea 4 (que partía desde la misma punta de línea) y la línea 5, cuyo detalle se verá más adelante. Estos colectivos no se distinguían por la calidad de muchas de sus unidades pero sin embargo siempre presentaban buenas condiciones de limpieza. Tras pasar por la Zona Oeste a través de la calle Mendoza, primero, y calle Montevideo, después, pasaba por las cercanías de la Estación de Omnibus a través de la calle San Lorenzo, el Hospital Centenario, el Sanatorio Británico, el Centro, calle Laprida hasta la calle Ocampo, donde pegaba la vuelta. Hoy, convertida en la línea 142 (fusión de 2 líneas: la "C" y la "4") poco conserva de aquel recorrido.

(este trabajo continuará en una tercera parte con otras líneas) 

Julio C. Zalazar.

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Un Recorrido por la Rosario

 de los '70: Las Líneas de Colectivos.

 3° Parte: Líneas "5", "6",

 "10" y "12"

La Línea “5” o Los Restos de La Línea 215

       Tal como lo había mencionado cuando hablé de la Línea 4 (ver la 2° Parte del presente trabajo), este servicio del Transporte Urbano de Pasajeros de Rosario nació a partir de la división de la extinta Línea 215 casi a fines de los '70. Partiendo de la zona de la Estación Terminal de Omnibus Mariano Moreno (Sta.Fe y San Nicolás), recorría la parte norte de la zona céntrica rosarina a través de Calle Tucumán. Desde ahí, tomaba Calle Italia y Calle San Luis para pasar frente a la Plaza Sarmiento hasta la Calle Laprida y desde allí poner proa hasta la zona sur; más precisamente, hasta las cercanías del actual Barrio de La Carne (Calles Bermúdez y Arijón). Como lo consignamos anteriormente, la empresa que desarrollaba este recorrido aún hoy existe y lo mantiene casi en su totalidad a través de la Líneas 136 y 137 actuales. Esa empresa no es otra que Las Delicias. Sus coches eran también un ejemplo de pulcritud y limpieza, más allá de que algunas unidades tenían su buena antigüedad.           

La Línea “6” o cómo llegar a Tribunales desde la Zona Oeste o la Norte

      Perteneciente a la empresa Zonar Sur (dueña también de la 200), se destacaba por unir la Estación Rosario Norte  -su punta de línea- con Tribunales a través de la Calle Balcarce, en su viaje de ida, y de calle Alvear, de regreso. Desde este último punto su trayectoria se daba a través de la Avenida Pellegrini en su tramo céntrico (Balcarce - Necochea) en su totalidad, único colectivo en la época que lo hacía. Desde Necochea tomaba la zona sur pero sólo hasta Ayolas para concluir su trayectoria en la Calle Castro Barros, en cercanías del ex Frigorífico La Tropa. De color marrón, sus coches distaban de ser modernos, de buena frecuencia y hasta limpios. Actualmente es la Línea 144 la que cumple aquel recorrido casi sin variantes.         

Línea “10” o Viaje Directo al Barrio Las Delicias desde la Zona Oeste 

      Esta línea, también perteneciente a la gran empresa Las Delicias, ofrecía dos modalidades: la "Roja", que tenía su punta de línea en la intersección de las calles Dorrego y Lamadrid, y la "Negra", que la poseía en Dorrego y Av. Batlle y ordoñez; es decir, como ingresaba a la Av. Arijón desde la Av. San Martín -desde el norte- se bifurcaba hacia ese punto cardinal -la "Roja"- y hacia el sur -la "Negra"-. Tanto uno como otro color terminaban su periplo frente a la estación Rosario Oeste del Ferrocarril Belgrano, en la Calle Paraná, pleno corazón de la populosa Zona Oeste y del Barrio Azcuénaga. Los que vivíamos en esta parte de la ciudad y teníamos que ir a cualquiera de los barrios de la Zona Sur (sobretodo los que eran atravesados por la Avenida San Martín) o a la zona de los hospitales y no queríamos hacer trasbordos, teníamos sí o sí que recurrir a esta línea, ya que era la única en esos momentos. Tal como lo mencioné al repasar las otras líneas propiedad de la misma empresa ("F", "5"), los coches de ésta eran más que dignos. Hoy la propiedad del recorrido sigue en manos de la misma pero es prestado por las Líneas 138 y 139.

Línea “12” o Cómo ir del Parque Urquiza a La Facultad de Medicina 

       Esta línea, desaparecida hacia finales de la década del '70, no gozaba de mucha fama por varias razones; y no era tanto por ser su recorrido periférico al de la mayoría por no ingresar de lleno al Microcentro, sino por su muy pobre frecuencia, el estado paupérrimo de sus coches, el de su ausente pulcritud y por la antigüedad de los mismos. De un color blanco crema en su parte inferior y azul en la superior (con una franja mínima de azul más claro entre ellas), la "12" partía de Calle Zeballos y Calle Chacabuco (Parque Urquiza), tomaba Calle Montevideo directo, pasaba por la zona de Tribunales y el Parque Independencia, hasta Avenida Francia. Desde allí llegaba hasta cercanías de la Facultad de Medicina (Al tratarse de una Línea cuyo recorrido no se trasladó a ninguna otra línea nueva, me resultó imposible hasta el momento detectar exactamente su punta de línea).

(este trabajo continuará en una cuarta parte con otras líneas) 

Julio C. Zalazar.

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Un Recorrido por la Rosario

 de los '70: Las Líneas de Colectivos.

 4° Parte: Líneas "15", "21",

 "51" y "52"

La Línea “15” o Cómo ir al Mercado de Frutas y Verduras 

      Coquetos, limpios y de buen gusto la coloración mezcla de grises, celestes y blancos sus coches, esta línea, cuyo servicio era prestado -y lo continúa siendo pero bajo las denominaciones de Línea 126 y Línea 127- por la Empresa 25 de Mayo, se destacaba por su buena frecuencia y por la poca tardanza de su recorrido, producto de un diagrama inteligente y muy práctico. Tanto en su versión "Roja" como "Negra" tenía su punta de línea en las cercanías del Mercado de Frutos y Verduras; más precisamente en la intersección de las calles San Nicolás y Biedma. Desde allí, por Calle San Nicolás (pasando frente a este populoso centro comercial fruto-hortícola), conectaba con el Boulevard 27 de Febrero, la Avenida Ovidio Lagos, Avenida Pellegrini -pasando por el Parque Independencia-, Calle Callao, Calle Mendoza; Calle Moreno, Calle San Lorenzo hasta Calle Laprida, donde pegaba la vuelta retomando por Calle 3 de Febrero. La diferencia entre una y otra bandera radicaba en que la "Roja" cumplia exactamente este trayecto, mientras la "Negra", en vez de utilizar la Avenida Ovidio Lagos (tanto en la ida como en la vuelta), hacía uso de la Avenida Francia, pasando frente al Cementerio El Salvador.           

La Línea “21” u Otra Alternativa para llegar al Cementerio La Piedad

     Con punta de línea en Calle Mendoza y Calle Maipú, este colectivo se caracterizaba por cubrir (no siempre correctamente) una buena parte de la zona suroeste cercana al sector céntrico; para más datos, la ubicada entre el sur de la Avenida Pellegrini y el norte de la Avenida Godoy (hoy Avenida Pte. Perón). Con coches de estado dudoso, su frecuencia era sufrida por parte de una buena cantidad de usuarios que no tenían otras opciones para llegar al Centro. Antes de llegar al Cementerio La piedad recorrían las calles Viamonte (al ir) y La Paz (al volver) o bien el Boulevard 27 de Febrero en un tramo de su existencia, desde el Boluevard Avellaneda. La Empresa Nicolás Avellaneda (T.A.N.A.) prestaba el servicio, después parcialmente desarrollado hasta no hace mucho por la Línea 124.                        

Línea “51” o Lo Mejor para ir al Frigorífico Swift o al Barrio Las Flores

     Sencilla, simple, directa; casi un Expreso. Su frecuencia estaba bien en general, pero lo que costaba soportar era la falta de limpieza de sus unidades. Recorriendo casi de punta a punta la Zona Sur rosarina (sobre todo a través de su eje comercial por excelencia como es la Avenida San martín) desde el Frigorífico Swift, a pesar de todo era la línea preferida porque difícilmente se tardaba más de media hora en llegar al centro. Este servicio era prestado por la Empresa Roque Saenz Peña y sus unidades eran de color rojo. Poseía dos banderas: la que señalaba su destino como el frigorífico mencionado y la otra que indicaba al Barrio Las Flores como su punta de línea. Actualmente su recorrido casi no se modificó, sigue la misma empresa al frente y se fusionó no hace mucho con el recorrido de otra ex línea suya (la 148) en momentos que su denominación era Línea 140.

Línea “52” u Otra Alternativa para ir al Mercado de Frutas y Verduras

     Esta línea, para aquellos que no éramos usuarios habituales, era vista con indiferencia. La razón: la apariencia antigua de sus unidades y sus colores pálidos (un rojo desteñido con tonalidades grises). Sin embargo, los rosarinos que habitaban buena parte de la zona sur (en especial la cercana a los hospitales) la consideraban más que importante ya que no sólo podían llegar al Centro a través de ella sino que también conseguían arribar a la zona de la Terminal de Omnibus. El servicio era prestado por la empresa Primera Junta y tenía su punta de línea en la intersección de las calles Córdoba y San Nicolás. Desde la primera, tomando Calle Caferatta, ponía proa al sur hasta el Boulevard Seguí. Desde allí se dirigía resueltamente hacia la zona céntrica a través de la Calle Mitre hasta la Calle San Luis sin escalas. Pegaba la vuelta en la unión de las calles Buenos Aires y Santa Fe.

(este trabajo continuará en una quinta parte con otras líneas)

Julio C. Zalazar.

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Corrida de Toros en Alberdi

      En las postrimerías de 1909 se intentó organizar corridas de toros en el Pueblo Alberdi (anexado en 1918, junto con el resto del distrito Alberdi, al municipio de Rosario). Un empresario de apellido Sánchez era el promotor de la iniciativa, que infrigía la ley 2.786. El mismo había llegado a un acuerdo con la Comisión de Fomento de Alberdi (el gobierno comunal) el 23 de enero de 1910 para construir una plaza y organizar las corridas. La Sociedad Protectora de Animales de Rosario (la primera que se creó en el país, siguiendo el espíriti de Sarmiento, protector de animales, mayormente no humanos, sobre todo si éstos eran federales) dirigida por el dr. Jacinto Fernández protestó enérgicamente ante el gobierno provincial, exigiendo el cumplimiento de la citada ley nacional que prohibía tales eventos.
      La Comisión de Fomento, al saber que el gobierno santafesino había aceptado el planteo de la sociedad defensora de los derechos animales, alegó que las corridas serían incruentas, no martirizándose a los animales bovinos.Se alegaba que, incluso, la muerte del toro se simularía, por lo cual se estaría presente ante una especie de parodia taurina y no ante una corrida de toros prohibida por ley. Finalmente, no se dio lugar a la posición de la autoridad alberdina. A la Protectora rosarina se le sumó la protesta de la radicada en Buenos Aires, interviniendo el Ministerio del Interior de la Nación, el cual dispuso la demolición de la plaza sin estrenar para que sirviera de castigo y advertencia a quienes intentaban burlar la susodicha ley.

Javier Etcheverry.

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Un Recorrido por la Rosario

 de los '70: Las Líneas de Colectivos.

 5° Parte: Líneas "53", "54",

 "56" y "57"

La Línea “53” o Línea Directa al Barrio Acindar 

       Si esta línea tenía un aspecto que la destacaba sobremanera ése era su pintoresco colage de colores (azul Francia combinado con rojo y blanco) y el número de adornos que cada uno de sus coches poseía, tanto del lado de adentro como el de afuera. Pero también tenía su gran importancia por ser la única, en aquellos momentos, que entraba al Barrio Acindar, ubicado por detrás de la metalúrgica homónima -hoy inexistente- y de la extinta Fábrica Militar de Armas Domingo Matheu; predio éste que actualmente es ocupado por la Jefatura de Policía. Para entrar y salir de este barrio utilizaba una modesta avenida llamada Acindar, conectándose a través de ésta con la Avenida Ovidio Lagos. Si bien tomaba la Avenida Uriburu hacia el este su trayectoria se encaminaba hacia el Centro a la altura del Boulevard Oroño. Una de sus banderas, la "Roja", se encargaba de pasar frente a la sede del country del Club Atlético Provincial por la Avenida Jorge Cura; la otra, la "Negra", si bien pasaba por sus cercanías, lo hacía por el boulevard antes mencionado. Pasando también frente al Hospital de Niños Víctor J. Vilela, tomaba Calle Italia para entrar directamente al Centro e ir hasta la Calle San Lorenzo. Desde allí hasta la Calle Laprida, donde volvía al Barrio Acindar conectando con la Calle Rioja y después con la Calle Dorrego. Hoy su recorrido se conserva en gran parte gracias al servicio prestado por las Líneas 129 y 130. La empresa prestataria se llamaba Mosconi.           

La Línea “54” o Cómo ir al Puente Molino Blanco o a la Fábrica de Armas

       Esta Línea, propiedad de la empresa Molino Blanco, como tantas mostraba dos banderas:la "Roja" y la "negra". La primera tenía como puntade línea el Puente Molino Blanco, ubicado sobre el Arroyo Saladillo y permitiendo la unión de la Avenida Ayacucho de la Ciudad de Rosario con la Avenida San Martín de la vecina Villa Gobernador Galvez; avenida ésta que después se transforma en la vieja Ruta Nacional N° 9 a Bs. As. (paso obligado para ir a la Capital de la República cuando la Autopista Aramburu aún no existía). A través de Calle Ayacucho recorría casi totalmente la Zona Sudeste. Al llegar a la Avenida Uriburu se desviaba a través de ésta hacia Calle Alem y desde allí iba directo al centro. Su punto final era la Estación del FF.CC. Mitre, llamada Rosario Central. Accedía a ella a través de la Avenida Corrientes.

      Su otra bandera, la "Negra", arrancaba su intinerario hacia el mismo destino en el Centro desde la ex FábricaMilitar de Armas Domingo Matheu. Desde allí, por la Avenida Ovidio Lagos, tomaba la Avenida Uriburu y a través de ésta llegaba también esta Calle Alem, donde fusionaba su recorrido con el de la "Roja".

      Sus coches, sin ser un derroche de coquetería ni mucho menos, eran en general limpios y tenían una buena frecuencia. Actualmente las Líneas 143 y 133 desarrollan un recorrido similar pero con pequeñas variantes.         

Línea “56” o La mejor Manera de recorrer Empalme Graneros 

      A pocos le importaban sus coches viejos, desvencijados, bastante sucios por dentro y por fuera; el hecho de ser la única que desde el Cementerio La Piedad a través de la Avenida Provincias Unidas llegaba hasta la Avenida Juan José Paso (es decir, la recorría en su totalidad ya que en aquellos años 70 su tramo pavimentado era ése) y desde allí atravesaba el corazón del Barrio Emplame Graneros -sobretodo su parte céntrica comercial- la convertía obligadamente en favorita de los usuarios (no eran pocos los que, desde esa populosa barriada, tenían que trabajar en muchas de las fábricas y empresas aledañas a la citada avenida, como por ejemplo Frecicar, Furlotti, el Frigorífico Escauriza, etc.). !Cuánto protestaban los sufridos pasajeros ante la precariedad de su frecuencia¡ .

       Luego de recorrer transversalmente Empalme Graneros (después de pasar por el ex Barrio Toba daba una serie de vueltas por pequeñas calles hasta desembocar en Calle Junín hasta Avenida Alberdi) se dirigía hacia la zona de la Terminal para de allí ir hasta el Centro. En la intersección de las calles Sarmiento y 3 de Febrero desandaba su recorrido hasta el Cementerio La Piedad a través de esta última. La empresa que prestaba el servicio se llamaba Don Bosco y también prestó el servicio de la Línea 111 (la que heredó el recorrido).  Actualmente es la Línea 101 con una ruta bastante diferente (a pesar que el destino final y el paso por el Barrio Empalme graneros se mantienen) y bajo otra empresa. La Don Bosco hace muchos años ya no existe.

Línea “57” u Otra Alternativa para ir al Cementerio La piedad desde el Centro 

      Perteneciente a la misma empresa de la Línea 218 y de la que prestó durante muchos años el servicio interurbano entre la Plaza Sarmiento, en Rosario, hasta hasta la vecina localidad de Perez -la "Manuel Belgrano"-, poseía coches que dejaban un poco que desear en su antigüedad e higiene pero que mostraban una buena mecánica. Su frecuencia alternaba entre mediocre y buena según el horario. Las "horas picos" eran en las que se notaban sus falencias en este aspecto.

      Desde el Cementerio La Piedad desarrollaba un recorrido con similitud al de la 218, con la salvedad que en vez de utilizar la Avenida Godoy (como la anteriormente citada), tomaba el Boulevard 27 de Febrero hasta cercanías del Boulevard Avellaneda. Una vez por la Calle 9 de Julio seguía directo por ésta hasta el Centro; más precisamente, hasta la Calle Presidente Roca, a través de la cual iba hasta la Calle Mendoza. Derecho por esta arteria desembocaba en la Calle 1° de Mayo hasta Calle Rioja, lugar en el que retomaba su recorrido de vuelta al Cemeterio. Actualmente el servicio, sin mayores cambios de importancia, es prestado por la Línea 123. 

(este trabajo continuará en una sexta parte con otras líneas) 

Julio C. Zalazar.

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Un Recorrido por la Rosario

 de los '70: Las Líneas de Colectivos.

 6° Parte: Líneas "58", "59",

 "71" y "78"

La Línea “58” o Viaje Directo a la Siberia

       Esta línea, hoy lamentablemente desaparecida, tenía virtudes que la diferenciaban del resto: una de las mejores frecuencias, coches modestos pero limpios, recorrido simple, etc. Fue la única -junto a la 210- en establecer a la Siberia (apodo puesto a la Ciudad Universitaria rosarina, ubicada en el radio comprendido por las calles Riobamba, Berutti, Boulevard 27 de Febrero y el río, por su lejanía del Centro y de la mayoría de los barrios) como Punta de Línea.  Desde allí tomaba luego por el Boulevard 27 de Febrero y seguía derecho por esta arteria hacia el oeste hasta derivar en la Avenida Ovidio Lagos. Desde allí, previo y breve paso por la Avenida Pellegrini (como ahora, la avenida Ovidio Lagos tenía doble mano solamente hasta su homónima Pellegrini) , retomaba Calle Callao y nuevamente iba en línea recta directamente a la Estación Rosario Norte del FF.CC. Mitre, lugar éste en el que se detenía para volver poco después. Por la Avenida Ovidio Lagos anteriormente citada hasta el Boulevard 27 de Febrero; por éste directo de nuevo a la Siberia. Así de simple y de sencillo. Hoy los vecinos (sobretodo aquellos que debían andar por la zona del Parque Independencia, de los hospitales, etc.) lo recuerdan con nostalgia y pesadumbre. Finalmente recordemos que la empresa prestataria del servicio se llamaba Prado S.R.L. y su coloración era celeste con una fina franja blanca bien por debajo de las ventanillas.

La Línea “59” o Cómo ir al Cementerio La Piedad a través de la Zona Sudoeste

       Esta era otra de esas líneas que era objeto de amor y odio al unísono. Las razones: su magra frecuencia, la pobreza de sus coches y, sobretodo, lo extenso de su recorrido; pero al mismo tiempo era querida ya que no había otra que cubriera la populosa zona sudoeste rosarina. Con llegada final en el Cementerio La Piedad, tomaba la Avenida Provincias Unidas hasta la Calle Montevideo (calle ésta que en el tramo que iba de las vías del FF.CC. Belgrano hasta su conclusión junto a la Avenida de Circunvalación, en la Zona Oeste, era de doble mano) y por ésta y hasta el corazón del Barrio Echesortu. Desde Calle Castellanos, después Calle Córdoba y Calle Vera MUjica pasaba frente a la Estación de Omnibus Mariano Moreno. Por esta última y derivando su recorrido por Calle Güemes, recorría toda la parte norte de la Zona Centro hasta Calle Paraguay (esquina ésta marcada a fuego por la presencia allí del célebre Sanatorio Británico). Por ésta se iba directamente al corazón del radio céntrico hasta la intersección de las calles 9 de Julio y Mitre, arteria esta última por la cual emprendía el regreso. Quien se aventuraba a realizar el viaje de punta a punta terminaba exhausto sin lugar a dudas ya que el tiempo promedio del mismo no era menor a la hora y media. Cabe agregar que sus coches poseían un color amarillo huevo (pocos años después lo pasaron al azul) y la empresa licenciataria se llamaba Gral. Azcuénaga. La actual Línea 120 heredó buena parte se su recorrido. 

Línea “71” o La Unica para ir al Barrio Nuevo Alberdi 

      La  particularidad de esta línea estiba en que es una de las pocas (¿o quizás la única?) cuya empresa mantuvo la titularidad de la misma hasta hace pocos meses. Se llamaba Baigorria. Y si bien su número actualmente es 107 y su recorrido sigue siendo casi el mismo, hoy está bajo la supervisión de la Secretaría de Servicios Públicos Municipal y con una licencia precaria otorgada a vaya a saberse qué empresa. En fin: estas cosas ya son comunes en un país y una ciudad sometidas a los vaivenes de las crisis económico-sociales que "supimos" conseguir. Pero como el objetivo de este trabajo es esencialmente hablar de nuestros colectivos de los '70, dejemos de lado otros temas y sigamos con la "71". Esta línea era la única con Punta de Línea en el Barrio Nuevo Alberdi, situado en el rincón último de la Zona Noroeste de Rosario, allí donde nace la Autopista Rosario-Santa Fe. Desde allí desandaba su recorrido a través de la Calle Baigorria pasando por los barrios Parque Field y Cristalería, entre otros. Al llegar al Boulevard Rondeau, ponía proa hacia el sur para conectarse con la Avenida Alberdi y directamente con la zona de la Terminal de Omnibus Mariano Moreno y el Hospital del Centenario pasando por la Calle Urquiza (de doble mano frente a la cuadra del citado hospital). Después circulaba por Calle San Lorenzo directamente hasta Entre Ríos, y por ésta hasta Zeballos, para pegar la vuelta por Avenida Corrientes hacia el Barrio Nuevo Alberdi.

       De color blanco, con una delgada línea verde; con coches en general en buen estado y con una excelente frecuencia, la "71" no será olvidada nunca por muchos rosarinos; mucho menos aún que su espíritu se conserva casi en su totalidad en la actual Línea 107.

Línea “78” o Una "Rara Línea" hacia los Corrales Municipales 

       Muchos se preguntarán el porqué de la denominación citada en el título. Sencillo: el mayor porcentaje de su recorrido lo desarrollaba por distintos barrios del sector de la Zona Sur más próximo al Centro; lugar este último al que entraba por la Avenida Corrientes desembocando directamente en la Avenida Weelwright, junto a la extinta Estación Rosario Central del FF.CC. Mitre. Su Punta de Línea la tenía en la intersección de la Calle Gutiérrez y la Avenida Abanderado Grandoli, en la Zona Sudeste. En este punto urbano se destacaban uno de los primeros barrios tipo FONAVI de Rosario e inmediatamente por detrás de él los Corrales Municipales en donde se alojaban a los animales que después irían a los frigoríficos cercanos (CAP, Switf y Paladini). Hasta aquí llegaban los coches de la "78" para girar en sentido contrario y volver hacia el Centro. Lo hacía a través de la Avenida Abanderado Grandoli hacia el norte hasta la calle Ayolas, para seguir con dirección este hasta las cercanías de las instalaciones del Country del Club Provincial, legendaria institución deportiva de la ciudad, en el Boulevard Oroño. Al llegar a este punto, a través de la Calle Galvez, tomaba dirección oeste hasta la Avenida Corrientes, y a través de ésta recién llegaba al Centro como se señalaba antes.

       Sus coches eran quizás los más limpios del parque del transporte urbano rosarino, a pesar de ser de color blanco y de circular por lugares donde la tierra "volaba" en abundacia al paso de los vehículos. No puede decirse lo mismo de su frecuencia aunque tampoco era de las peores. Actualmente su número es el 147, su recorrido apenas si sufrió variantes y la empresa -vaya rareza- también es hoy la misma: El Halcón.

(este trabajo continuará en una séptima parte con otras líneas)

Julio C.  Zalazar.

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Un Recorrido por la Rosario

 de los '70: Las Líneas de Colectivos.

 7° Parte: Líneas "200", "201",

 "202" y "203"

La Línea “200” o por el Sureste al Frigorífico Swift  

     Esta es la otra línea regenteada por la empresa Zona Sur (recordemos que la otra era la "6") y, como lo mencionáramos con respecto a esta última, sus coches dejaban mucho que desear también: coches destartalados, mugrosos y con mediocre frecuencia. Su color marrón característico acentuaba más aún su falta de aseo ya que buena parte de su recorrido la efectuaba por polvorientas calles.

     Tenía 2 banderas: la Roja constituía su Punta de Línea en el Frigorífico Swift; la Negra, en la zona de los Corrales Municipales -al igual que la "78"-. Esta era la única diferencia entre uno y otro color. La Roja desde el citado frigorífico cruzaba el puente sobre el Arroyo Saladillo, tomaba la Avenida Nuestra Señora del Rosario para desembocar en otra avenida que iba de norte a sur: la Abanderado Grandoli; arteria ésta que constituía un poco la columna vertebral -junto a la Avenida Ayacucho- del ejido urbano de la Zona Sudeste rosarina. A esta avenida la recorría de punta a punta ya que recién frente al ex Frigorífico La Tropa doblaba por Calle Ayolas hasta la Calle Necochea. Desde allí seguía directamente hasta la Calle 3 de Febrero (pasaba frente al Colegio Nacional N° 1). Por ésta, la Calle Bs.As hasta la Calle Santa Fe, donde retornaba a su punto de origen a través de las calles Balcarce, Mendoza, Colón, Ayolas y las dos avenidas citadas anteriormente.

     En el caso de la Negra, desde la Avenida Abanderado Grandoli y Calle Gutiérrez, apenas ingresaba a la primera, unificaba su recorrido con el de la Roja. Actualmente la sucesora de esta línea es la "146", conservando sólo una parte del recorrido de la "200".             

La Línea “201” o Cómo ir al Barrio Hume  

     Caso también extraño el de esta línea: sus coches (de un verde vegetal intenso) eran prolijos en general y su frecuencia tenía altas y bajas pero sin embargo gozaba de cierta indiferencia entre buena parte de la población rosarina ya que su recorrido dentro del Centro era escaso. No era así para los vecinos de los barrios 20 de Junio, Hume y aledaños, ya que era uno de los pocos (para los del primer barrio citado era el único) con los que contaba para trasladarse al Centro.

      Su Punta de Línea -intersección de la Calle roullión y con el Boulevard Seguí- estaba en pleno corazón del Barrio 20 de Junio (actualmente allí yace también el Barrio Toba), que era más que nada un grupo de viviendas de propiedad horizontal tipo FO.NA.VI. (en realidad, este barrio fue más anterior a los que se construyeron con esta denominación. Me tomo la libertad de compararlos por la similitud de la construcción de las unidades habitacionales). Tomando el boulevard mencionado, iba directo con dirección Este hasta la Calle Felipe Moré. Por ésta, accedía a la Avenida Godoy (hoy Pte. Perón) para desembocar  por su intermedio en la zona del Cementerio El Salvador; más precisamente en la Avenida Francia. Luego por ésta hasta la Avenida Pellegrini hasta la Calle Mitre, previo paso frente al Parque Independencia. Una vez en la última arteria citada, seguía su camino hasta Calle Santa Fe, y después por ésta hasta Calle Balcarce, en donde regresaba a su Punta de Línea. Este servicio era prestado por la empresa 20 de Junio y acutalmente está representado por la Línea 128, la cual respeta en buena medida este recorrido.

Línea “202” o La Línea más Pituca para ir al Barrio Fisherton 

    Con coches en un 80% en impecables condiciones y con buena frecuencia, era sin lugar a dudas la alternativa para viajar hacia el centro para los coquetos habitantes del Barrio Fisherton; a pesar de que su recorrido no era idéntico al de la Línea "B" (ver la primera parte de este trabajo) dentro del mencionado barrio compartían varios tramos de sus respectivos recorridos. Su color marrón claro en la parte inferior y el azul tenue en la superior (una débil franja blanca dividía ambas coloraciones) también lo distinguían a primera vista. Su contra: su casi inaccesibilidad para los rosarinos de los barrios no cercanos al de Fisherton en las horas pico, ya que las unidades venían colmadas de pasajeros de aquel populoso barrio.

     Si bien poseía 2 banderas, casi ni se notaba ya que la única diferencia pasaba por el hecho de que una de ellas partía desde el Barrio Los Gráficos (situado casi al lado del Mercado de Concentración Fisherton). la restante lo hacía desde la zona del viejo Centro Asturiano, junto al Boulevard Wilde. Por éste, previo paso por diversas calles dentro del barrio citado, desembocaba en la Avenida Córdoba (hoy Eva Perón) para ir directamente por la misma hasta la Calle Lavalle hasta Calle San Lorenzo. Los barrios Belgrano, Azcuénaga y Ludueña Sur eran testigos y beneficiarios de su paso.                                                    

    Ya en la última calle mencionada, seguía por ésta en forma directa a través del corazón del barrio de la Estación Terminal de Omnibus Mariano Moreno hasta la Calle Vera mújica, ya que allí era interrumpida por la presencia del Hospital Centenario y la Facultad de Medicina (ambos fondos estaban intercomunicados). Y como en ese entonces (hasta 1978) la Calle Urquiza era de doble mano para la circulación vehicular en el corto trayecto que iba de la Calle Vera Mújica y la Calle Suipacha, tomaba ésta, tanto en la ida como en la vuelta, para pasar frente al hospital nombrado anteriormente y para doblar posteriormente en la Calle Suipacha, retomando a través de esta misma la Calle San Lorenzo. Después sí: sin interrupciones derecho continuaba hasta la Calle Laprida, recorriendo así transversalmente la Zona Centro. Una vez llegada la "202" a esta última arteria regresaba a su Punta de Línea doblando por Calle Rioja. Las calles Alvear, Santa Fe y Paraná lo veían pasar antes de que tomara la Avenida Córdoba directamente hacia Fisherton. La empresa que prestaba el servicio se denominaba Provincias Unidas. Hasta hace pocos meses la misma regenteaba la "116", heredera del recorrido de la línea que analizamos; Sólo resta decir que poco se la extraña ya que su reemplazante conserva el trayecto original casi en su totalidad.

Línea “203” o Línea Directa para ir al Balneario Los Angeles 

     La "203" fue (y en buena medida lo sigue siendo en la piel de las actuales Líneas 131 y 132) otro modelo de pulcritud y buen servicio. Sus coches, de un blanco impecable y sobriamente adornados en general, formaban una flota importante y con una frecuencia que seguramente era de las mejores, sino la mejor. Tenía 2 ramales: el de la bandera "Negra" circulaba por el interior del Barrio Parque (se trata del que se encuentra adyacente al Parque Independencia), mientras la "Roja" pasaba directamente por el Boulevard 27 de Febrero.      

    Con Punta de Línea en el extinto Balneario Los Angeles, que estaba situado junto al puente de la Avenida Ovidio Lagos -después de él se transformaba en la Ruta 178- sobre el Arroyo Saladillo, límite sur del casco urbano rosarino, circulaba por la citada avenida con rumbo norte hasta el Boulevard 27 de Febrero. Doblando por éste hacia la derecha, mantenía su trayectoria hasta la Calle Pte. Roca, y por medio de esta arteria llegaba directamente al Centro; más precisamente a la esquina de Pte Roca y San Luis. Por esta calle céntrica por excelencia retomaba su rumbo oeste hasta internarse en el Barrio Martin y volver al punto inicial de su recorrido una vez arribada a la Estación Fluvial; Calle Rioja y Avenida Belgrano. Precisamente a través de la última citada, encaraba Calle San Juan  directamente hasta Calle España y por ésta volvía al Boulevard 27 de Febrero para repetir su recorrido de ida; claro ésta, había un leve cambio en el caso de las unidades con bandera "Negra" ya que circulaba por calles con un único sentido. Sea como sea, los que pretendían llegar al Parque Independencia, al Club Atlético Provincial,a la ex Rural, a la desaparecida Fábrica Militar de Armas Domingo Matheu (actualmente funciona allí la Jefatura de Policía de la Provincia) o al Balneario mencionado al principio de la nota preferían siempre abordar esta línea. Finalmente, digamos que actualmente la empresa prestadora del servicio sigue siendo la misma -C.O.T.A.L. S.R.L.-, aunque la denominación sea la correspondiente a los números "131" y "132", y que los recorridos prácticamente se conservan en un 100 %. Sin lugar a dudas, a la hora de pensar en una restructuración del sistema del Transporte Urbano de Rosario hay que poner a esta empresa como paradigma a seguir.    

(este trabajo continuará en una octava parte con otras líneas) 

Julio C. Zalazar.

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Archivo "César Torriglia"

(Rosario - Argentina)

- Lic. Claudia A. Gotta - 

( Directora del Centro de Documentación e Información - Instituto de Investigaciones - Facultad de Humanidades y Arte - Universidad Nacional de Rosario )

     El archivo “César Torriglia” compone una de las colecciones documentales con que cuenta nuestro Centro de Documentación. El mismo configura un repositorio privilegiado para el estudio de la propiedad de la tierra (siglos XVIII-XIX y primeras décadas del siglo XX) en la provincia de Santa Fe, sur de Córdoba y otras provincias limítrofes. Su gran riqueza documental reside en la diversidad de sus fondos (documentos notariales, expedientes civiles, archivos privados de escribanos y empresas colonizadoras, entre otros) que permiten seguir la evolución del régimen de propiedad de la tierra en los mencionados espacios provinciales, así como también en Mendoza, San Juan, Entre Ríos, Chaco., Formosa, Santiago del Estero y Buenos Aires.
     El repertorio documental cuenta  con unos 1400 documentos escritos –sucesiones, mensuras, mensuras judiciales, escrituras, denuncias fiscales, etc-, unos  20 libros –manuscritos- de asientos de distintos tipos de operaciones comerciales y un número importante de planos –más de cinco mil entre originales y copias-, que debido a los avatares sufridos por la colección están aún en proceso de catalogación, encontrándose en preparación la basa de datos en soporte informático (winisis). Este material cartográfico, en su gran mayoría ha perdido la articulación originaria con los documentos, la que esperamos poder restablecer una vez cumplimentada la base de datos de éstos y del sector escriturario..    
    Los documentos se encuentran distribuidos en 41 cajas de archivo –conteniendo cada una  entre 35 y 55 documentos-. La mayor parte de esa documentación corresponde al período 1850-1940. Se trata de fuentes documentales vinculadas a la fundación de pueblos y de colonias, constitución de compañías colonizadoras de tierra, mensuras de terrenos urbanos, campos y estancias de particulares, informes y juicios de propiedades, etc. Asimismo,
    Es importante destacar que con relación a la historia de nuestra ciudad a partir del corpus documental –tanto escrito como cartográfico- podemos reconstruir el proceso de transformación de la tenencia de la tierra desde la existencia de las lonjas y el posterior amanzanamiento, el trazado de las primeras calles, el surgimiento de los pueblos como Alberdi que luego fueron anexados como barrio a la ciudad. Contiene también documentación referida a la instalación de empresas de servicios públicos en la ciudad de Rosario –tales como la Sociedad Constructora del Puerto, el establecimiento de los servicios como: la Compañía de Aguas Corrientes, la Sociedad de Electricidad, redes de servicio sanitario y gas entre otras.. Cuenta también con documentación referida al trazado de líneas férreas que conectaban a Rosario con  Mendoza, Buenos Aires y Córdoba, así como el trazado y articulación del transporte urbano. También cuenta con documentos que hacen referencia a tierras entregadas a jefes y oficiales que participaron en la guerra del  Paraguay. También se encuentran dos corpus documentales diferenciados: el correspondiente a la Escribanía Moisés García que cuenta con un total de 45 expedientes vinculados a la historia y titulación de terrenos de la ciudad de Rosario entre 1900 y 1920; y aquel que hace referencia a la Estancia San Miguel –en el siglo XVIII- y las compras realizadas a la Junta de Temporalidades.        
    Otro aspecto de interés es la información contenida -en las cajas de expedientes como en los planos- respecto al fenómeno inmigratoria y el surgimiento de colonias, muchas de ellas transformadas hoy en pujantes ciudades del interior de nuestro país , en su gran mayoría en el espacio santafesino. Cabe aclarar que contamos con planos donde es posible rastrear como los fundadores de colonias se vieron beneficiados inmediatamente –y con anterioridad a la fundación de las mismas- por el otorgamiento de tierras.
    Como puede observarse nuestro Archivo constituye un repositorio documental único en su género, sin embargo sus colecciones no han sido hasta la fecha editadas ni preservadas bajo ningún medio mecánico o manual, encontrándose las mismas en un gradual y creciente deterioro, . Debido a ello nuestra gestión –que comenzó en el año 1999- delineó un plan de acción cuyos objetivos se articulan en dos perspectivas.
    La primera de ellas,  consiste en garantizar la preservación y resguardo de la documentación bajo condiciones de calidad archivística, como por ejemplo el microfilmado que no sólo permite proteger los documentos contra el posible deterioro por el uso, sino que también aseguran la preservación del contenido informativo de los mismos ante pérdidas eventuales.
    La segunda finalidad intenta posibilitar el acceso a estas colecciones  de investigadores, especialistas y público en general, ya que hasta el momento las mismas se encuentran sólo parcialmente habilitadas a la consulta.
    Nuestra Institución se propone iniciar en este marco una política de mayor alcance de difusión del Archivo, por lo que hemos establecido acercamiento con otras organizaciones como por ejemplo; Agricultores Federados Argentinos y Federación Agraria Argentina, y en esa línea de acción consideramos que el acercamiento a otros municipios, comunas y entidades públicas y privadas de la región posibilitaría divulgar la información que atesora nuestro Centro, enriquecer líneas de investigación nuevas o en curso y garantizar la prestación de un servicio a la comunidad de esta ciudad como de otras localidades aledañas.  

                                                                     Lic. Claudia A. Gotta.

                 Directora del Centro de Documentación e Información - Instituto de Investigaciones - Facultad deHumanidades y Artes – Universidad Nacional de Rosario

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