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Fernández Caballero, Manuel

 

Fecha de Nacimiento: 14 de marzo de 1835 en Murcia

Fecha de Muerte: 26 de febrero de 1906 en Madrid

Nacionalidad: Español

Período: Romántico


Biografía:

Fernández Caballero comenzó sus estudios musicales con su cuñado Julián Gil, director de la orquesta del teatro local, y con José Calvo, quien le enseñó la técnica básica de una amplia variedad de instrumentos. También cantó en el coro del Monasterio Agustino de la ciudad. A los diez años fue enviado a Madrid para continuar sus estudios con otro cuñado, Rafael Palazón, y en 1850 decidió establecerse de manera permanente en la capital, ingresando al Conservatorio.

Ahí estudió diversas materias, incluyendo armonía con Indalecio Soriano Fuertes y composición con Hilarión Eslava. En 1853 trabajó como violinista en el Teatro Real y como director en el Teatro de Variedades, donde escribió varias oberturas orquestales, música incidental y partituras para ballet. Al año siguiente se trasladó al Teatro Lope de Vega donde escribió su primera zarzuela, Tres madres para una hija.

A pesar del éxito conseguido con zarzuelas como La Jardinera (1857), el camino a la prosperidad probó ser elusivo. Después de siete años y habiendo escrito alrededor de 30 zarzuelas, y encontrándose desempleado y desilusionado, Fernández Caballero decidió viajar a Cuba y formar una compañía ahí, permaneciendo en la isla hasta 1871. Al retornar a Madrid cambió su suerte y pronto vino una sucesión de famosas obras comenzando con El primer día feliz (1872).

En las tres décadas siguientes Fernández Caballero produjo obras tan conocidas como La Marsellesa (1876), Los sobrinos del capitán Grant (1877), Chateau-Margaux (1887), El dúo de la africana (1893), El cabo primero (1895) y La viejecita (1897). Desde 1882 fue director regular de la Orquesta Artístico-Musical mientras que su compañía de zarzuela continuó realizando exitosas giras llegando incluso a Buenos Aires y a Montevideo (1884-85).

Desde 1894 comenzó a sufrir una ceguera pero una operación en 1902 le permitió restaurar en parte la visión. Incluso retomó la composición y en 1899 apareció la famosa Gigantes y Cabezudos, una zarzuela de corte patriótico sobre la caída española en Cuba. En esos años también popularizó formas de canción y de danza hispanoamericanas como la habanera dentro de la música española.