Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 29, Volumen XXIX, 1992

Continuación - En la tierra de las oportunidades: Los sirio-libaneses en Colombia

Varias mujeres árabes reunidas. 1 920 ca (Foto Mangini, colección particular)

La ola migratoria parece, pues, haberse iniciado en la década de 1880, tuvo quizá su pico durante los tres primeros decenios de este siglo y decayó después de 1930, aunque sirios, libaneses y palestinos siguieron desde entonces estableciéndose en Colombia. Dad a la poca información existente, es imposible .saber con exactitud cuántos sirio-libaneses han inmigrado al país. Se ha estimado que, du rante el período de mayor movimiento (1880-1930), una cifra entre los 5.000 y 10.000 podría ser confiable 18 , Cualquiera que sea la cifra, no hay duda de que, al lado tal vez de los españoles, los sirio-libaneses constituyen el grupo más numeroso de inmigrantes en Colombia desde la independencia.

Quienes dejaban su tierra natal en el Medio Oriente para establecerse en Colombia, lo hacían motivados por una variedad de razones: económicas, políticas y religiosas. La selección de Colombia como destino obedecía en ocasiones al azar y, una vez iniciado el proceso, a las débiles informaciones que sobre el país comenzaban a recibir quienes ya tenían familiares o amigos con alguna experiencia en la aventura migratoria.

Tal sucedió con Ellas Saer Kayata, quien, en su temprana edad, había escuchado en Damasco de las fabulosas oportunidades que se abrían al otro lado del Atlántico, aunque en ese entonces sólo se oía hablar de tres países: Estados Unidos, Argentina y Brasil 19, El regreso a Damasco de unos parientes que hablan probado fortuna en Colombia, y sus relatos sobre las bondades del país—entre ellas, la posibilidad de vivir bajo un régimen democrático y lejos de la represión del imperio otomano—, ofrecieron a Saer Kayata y a un grupo de amigos otros horizontes. Así, el 1o de agosto de 1924 Elías Saer Kayata desembarcaba en Puerto Colombia en compañía de José Bechara, Nicolás Char y Miguel y Abraham Saker. Saer Kayata siguió a Barranquilla, y de allí se trasladó primero a la casa de una tía en Cereté y después a Ciénaga de Oro. Un año más tarde, su hermano Teófilo abandonaba a Damasco para seguir también sus pasos. En 1929, Elías y Teófilo Saer convencían a otro miembro de la familia que residía en Nueva York de que en Colombia tendría mayores oportunidades económicas que en los Estados Unidos. Y pronto los tres hermanos Saer se establecían en Cartagena, la sede de una nueva sociedad familiar.

Aljure & Cta. fundada en G i rardot por David Aljure, José Laruff y Haabel L. SaaI (Tomado de: El libro azul de Colombia).  

Aviso de prensa del almacén Aljure y Co . publicado en La Tribuno, de Bogotd, 3 de julio de 1914.

Por la misma época en que los hermanos Saer hacían de Cartagena el centro de sus negocios, el gerente del Banco de Londres y Suramérica en esa ciudad informaba cómo la presencia de los “sirios” allí se había incrementado sustancialmente durante el decenio de 1920, al mismo tiempo que comenzaban a dotninar el comercio local 20 Años antes, el escritor británico Robert Cunninghann-Graham había observado con sorpresa su encuentro con la lengua árabe en muchos de los pueblos que visitó en el sur de Bolívar 21 En 1945, la “colonia de habla árabe en Colombia” -como la clasificó Ahmed Mattar en la Guía social, publicada en dicho año- se encontraba bien representada en poblaciones de la costa atlántica como Santa Marta, Lorica, Fundación, Aracataca, Ayapel, Calamar, Ciénaga, Cereté, Montería y, por supuesto, Barranquilla, donde Mattan registró el mayor número de sirio-libaneses 22 .

El fenómeno de la inmigración sirio-libanesa en Colombia está lejos de ser exclusivo de la costa atlántica. En su ensayo biográfico sobre Gabriel Turbay, Gonzalo Buenahora destacaba la contribución de los sirios al desarrollo económico de Bucaramanga: “Chalelas, Stafis, Korgis, Chedranis, fueron el equilibrio del comercio y desde hace medio siglo vincularon sus nombres a la industria siderúrgica” 23 , El establecimiento de las primeras fábricas de botones y de cordeles, así como la importación del primer automóvil que llegó a lomo de mula a Bucaramanga en 1912, estuvieron vinculados a nombres sino-libaneses. Los inmigrantes sirio-libaneses, y en números significativos, se establecieron también en otras ciudades de la región santandereana, como Ocaña, Cúcuta y Barrancabermeja, al igual que en muchas otras poblaciones del país distintas de las del litoral atlántico: Ibagué, Girardot, Honda, Tunja, Villavicencio, Pereira, Soatá, Neiva, Buga, Chaparral o Chinácota. Después de Barranquilla y Cartagena, Bogotá sobresalía, al lado de Cali, entre las ciudades con el mayor número de representantes de habla árabe en Colombia en 1945. Algunos de estos inmigrantes, como Antonio Abu Said y José Lega, habían llegado al país en el decenio de 1890; otros, como Miguel Elaasmar, Assef Surete y Jorge Helo, llegaron a comienzos de este siglo; pero un alto porcentaje de ellos arribaron durante las décadas de 1920 y 1930.

Un análisis más sistemático de los patrones de asentamiento de los sirio—libaneses en Colombia tendría que seguirle el rastro a los inmigrantes que, como Elías Saer Kayata, antes de establecerse definitivamente en las grandes ciudades, como

Cartagena, habían comenzado sus actividades mercantiles en poblaciones menores, como Cereté y Ciénaga de Oro. De cualquier manera, a mediados de este siglo, es posible identificar nombres sirio-libaneses en casi todas las regiones del país, inclusive en Antioquia 24 , donde no parece que su presencia fuese muy significativa.

 

IV

A los 85 años de edad, tras haber pasado más de dos terceras partes de su vida en Cartagena, Ellas Saer Kayata rememoraba con el sabor del buen éxito sus experiencias en un país “donde todavía hay fronteras por explorar” 25 , No todos los inmigrantes árabes, sin embargo, compartieron su suerte. Y aunque no lo dijo expresamente en su relato, con seguridad Saer Kayata tuvo que sobreponerse a todas las adversidades que normalmente enfrentan los inmigrantes en el proceso de incorporarse a sus nuevas sociedades.

El “sambenito de turco”, que acompañó a Gabriel Turbay durante toda su carrera política 26 , también producía recuerdos ingratos en Saer Kayata, así como en la gran mayoría de inmigrantes sirio-libaneses que se establecieron en el país. Mayores implicaciones que las de un apelativo que, con el uso, fue quizá perdiendo toda intención ofensiva, pudieron haberse desprendido de las abiertas manifestaciones de hostilidad que, en algunos casos, cobraron dimensiones de motín. Sin embargo, éstas fueron esporádicas y aisladas, como a continuación se desprende de su breve reseña.

Una de las primeras expresiones de agresión física tuvo lugar en Fusagasugá, en diciembre de 1902. Los confusos hechos, que desembocaron en actos de violencia, se originaron al calor de una parranda. Al parecer, fue también el alcohol un importante catalizador de los hechos que sucedieron en Honda y Girardot en 1903, cuando se hicieron nuevos ataques públicos a la “colonia turca” 27 . Años más tarde, en 1910, una turbamulta que protestaba en Cartagena contra el obispo Pedro Adán Brioschi se lanzó al saqueo de los almacenes de los comerciantes sirio-libaneses, en búsqueda de machetes.  

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18 L’Asie Française, diciembre de 1933, núm. 315, pág. 361; K..Hashimoto, “Lebanese population movement, 1920-1939”, en A. Hourani y N. Shehadi, (comps.), The lebanese in t he world, próximo a publicaras por I.B. Taurus, Landma. (regresar18)

19 “Breve historia del emigrante árabe Elias Saer Kayata”, conferencia en la Biblioteca Bartolomé Calvo, Cartagena, 2 de abril de 1986, en “Experiencias de tres inmigrantes árabes”, documento no publicado, cortesía del Banco de la República, Bogotá.(regresar19)

20 Cartagena, 3 de febrero de 1927, archivos del lJniversity College, Londres, BOLSA, A22/1. (regresar20)

21 R.   Cunningham-Grahani, Cartage­na and the bautks of tite Sinu, Londres, 1920, págs. 6,7, 11, 195, 222 y 241. (regresar21)

22 Ahmed Mattar, Guía social de la colonia de hablo árabe en Colombia, Barranquilla, 1982, (originalmente publicada en abril de 1945). (regresar22)

23 Gonzalo Buenahora, Biografio de una voluntad, Bogotá, 1948, pág.104  (regresar23)

24 Mallar, Gula social de la colonia de habla árabe, pág. 77.  (regresar24)

25 “Breve historia del emigrante Elias Saer Kayata” (regresar25)

26 Buenahora, Biografía de una voluntad , pag. 29.(regresar26)

27 “Desmoralización turca”, en El   Porvenir, Bogotá, 16 de enero
de 1903 (regresar27)