La arquitectura micénica: ciudades, palacios  y tumbas.

En la zona noroeste de la llanura de Argos, entre dos montes legendarios, el Elias y el Zara se sitúa Micenas, la rica en oro. El nombre de esta ciudad evoca un mundo perdido en el tiempo y, durante muchos años, en el espacio.

Micenas trae recuerdos de hombres y mujeres que nacieron, vivieron, amaron, lucharon y desaparecieron entre la leyenda y el mito. Micenas la más poderosa de las ciudades argivas (situadas en la llanura de Argos), impuso a su rey, Agamenon, al frente del contingente de aqueos que organizaron la expedición contra la poderosa Troya y uno de sus enterramientos fue identificado con la familia de este mítico rey. La organización del territorio de la Grecia Continental  tiene un pequeño problema de  salida: la imposible orografía de su territorio que favoreció el surgimiento de multitud de pequeños  focos de poder. Micenas, la ciudad más conocida no fue nada mas que una entre tantas ciudades micénicas, al igual que su rey uno mas de los diferentes reyezuelos de la zona.

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Cronología Micénica

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Ciudad alta, Micenas

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MEGARON: estancia cerrada, de planta rectangular, precedida de un doble pórtico, en el exterior abierto a un patrio que enfatiza la fachada Puede tener dos alturas, tiene un hogar en el centro, rodeado de cuatro columnas que soportan el techo, en el que debía abrirse un lucernario cubierto para la iluminación del interior y la salida de humos. El trono se adosaba en la pared de la derecha del que entraba, frente al hogar

 

Entrada in antis

Detalle exterior de Tirinto

¿Megaron?, plano y fotografía Lerna

Reconstrucción del megaron de Micenas

Reconstrucción hipotética de la entrada del megaron de Pylos

Vista del megaron de Pylos

Vista de la sala principal del megaron de Pylos

Hogar central, Pylos

Los centros de poder micénicos son  opuestos a los minoicos. Quizá mediatizados por la orografía del territorio continental. Existen una serie de elementos que configuraran una arquitectura y un urbanismo nuevo. En realidad en su concepción arquitectónica es donde reside la mayor diferencia con el mundo minoico ya que responde a unos criterios sociales diferentes y un modo de vida completamente diferente.

Mientras que las ciudades minocas eran abiertas y sus constructores apostaron por los valores ornamentales y decorativos, los aqueos se identificaron con los núcleos cerrados por impresionantes murallas.

Mientras los minoicos estructuran su arquitectura en un eje axial, los  micénicos prefieren una distribución perimetral, donde los grandes muros de paramento ciclópeo rodean la ciudad.

Parte del lienzo de la muralla de Tirinto

Los micénicos optaron por cerros de fácil defensa para localizar sus emplazamientos, rodeados de valles fértiles.La  parte alta de sus ciudades estaba dominada por el palacio del rey, el wanax. A este recinto se accedía por una serie de escaleras y un sofisticado sistema de rampas que conducían a las entradas principales y secundarias que ponían en contacto almacenes, talleres, archivos y otra serie de edificios.

Detalle de paramento ciclópeo, Micenas

Muchos de sus elementos arquitectónicos tuvieron ascendiente minoico como la columna, el revestimiento de los muros de mampostería, con paramentos estucados y pintados al fresco, cuya técnica era minoica pero los temas fueron de gusto micénicos. Los suelos de sus edificios eran de grandes losas de piedra o de tierra batida, y junto a las habitaciones privadas se anexaron estancias con baños y servicios.

La mayor parte de las fortalezas micénicas estuvieron rodeadas de  potentes bastiones, realizados en piedra de gran tamaño (monolitos de entre 3 y 4 m de altura y entre 10 y 25 toneladas de peso), clasificados como ciclópeos.

Las acrópolis

Hacia el año 1380 asistimos a la formación de los centros de poder micénico, para sus emplazamientos eligen suaves colinas donde situaran ciudades fortificadas, rodeadas por casas particulares y otra serie de edificios situados en las laderas de las colinas.  Estas acrópolis fortificadas dan un aspecto de castillo a las ciudades micénicas. 

La arquitectura palacial micénica potencia su diferencia se pone en comparación con la minoica, cuyos palacios son abiertos, multidireccionales con una serie de amalgama de sectores independientes, el palacio micénico  es unidireccional, cerrado, expresión arquitectónica de la poderosa autoridad que encerraba su módulo interno, centro del poder político, militar y religioso.

Una visión rápida de las planimetrías de las ciudades micénicas, habla claramente, de una distribución urbanística jerarquizada, con una ordenación perimetral en la cual todos los edificios se subordinan a un edificio central: el megaron.

El megaron: ¿la arquitectura modular micénica?

Este módulo arquitectónico define la personalidad de la arquitectura micénica, es la sede del poder de una sociedad muy jerarquizada.

Se trata de una estancia cerrada, de planta rectangular, precedida de un doble pórtico, en el exterior abierto a un patrio que subraya su monumentalidad y enfatiza la fachada.

La estancia principal del megaron, que suele  disponer de dos plantas, suele ser una gran habitación, que presenta un  hogar, generalmente circular, en le centro, rodeado por  cuatro columnas que soportan el techo, en el que se abría un lucernario para permitir la entrada de luz y la salida de humos del hogar.

En la pared derecha de esta gran sala se situaba el trono, adosado al muro y frente al hogar.

La funcionalidad de esta sala como lugar de reunión, no parece provocar ninguna duda.

Planta del megaron de Micenas

El megaron hunde sus raíces en el Neolítico de la Grecia Continental, siendo de origen continental y no influenciado por el mundo minoico, aunque use materiales y decoración de esta arquitectura. Uno de los ejemplos mas antiguos se encuentra en el yacimiento de Sesklo,  que presenta una a problemática muralla, que rodeaba, a modo de defensa a una estructura central que responde al bloque típico de megarón, está en discusión, debido a la revisión actual de la cronología interna del yacimiento.

Aunque se admite la independencia de prototipos minoicos se emplearon elementos cretenses como la columna de madera enlucida y sobre basa de piedra.

Sin embargo la planta del edificio es puramente micénica, podríamos definirla como una planta de proporciones normalizadas, donde varían los tamaños, pero la longitud y la anchura guardan una relación, prácticamente, constante, de forma que no debe ser muy ancho, ni muy alargado y estrecho.

Reconstrucción hipotética de la sala principal del megaron del palacio de Pylos

Esta relación de proporcionalidad aparece en otras polimetrías micénicas, por lo cual nos estaríamos enfrentando a una verdadera arquitectura modular.

La disposición que presenta el megaron, su espacio compuesto de un vestíbulo precedido por un par de columnas, antecámara y sala principal es un componente esencial de la arquitectura micénica.  Siempre se ha identificado esta estructura con el poder, la residencia de los príncipes y de los héroes de los poemas homéricos, pero Homero, también utiliza el término megaron para  describir algunos santuarios subterráneos consagrados a divinidades ctónicas. Esta funcionalidad lleva a algunos historiadores del arte a ver una secuencia, una continuidad estructural entre el megaron y la planta del naos del templo griego clásico. En oposición a esta interpretación aparece la tesis del silencio material de la etapa oscura que cuestiona cualquier continuidad entre la sala del palacio y la cella del templo.

Los nuevos edificios que surgen después de la Edad Oscura  presentan un elemento absidal que no existía en los megaron micénicos, interpretados como miradores, en esencia pórticos periféricos que anuncian la llegada de las columnatas perípteras, una de las principales características de la arquitectura griega

Las fortificaciones: una arquitectura militar

Los antiguos griegos pensaban que las murallas de las ciudades micénicas fueron construidas por los cíclopes. A finales de la cultura micénica, en torno  al siglo XIII a.C., debido a diferentes motivos, no específicos, pero en los cuales el factor miedo aparece como principal, lleva al refuerzo de las murallas, estas adquieren esa característica ciclópea. En varias ciudades se fortifican las acrópolis, las entradas y  se refuerzan los accesos a fuentes de agua, entre ellas los depósitos y cisternas. Según Pausanias refieriendose a  Tirinto: “ La muralla es lo único que de las ruinas quedan, es obra de los cíclopes y esta hecha de piedras sin labrar, de un tamaño tal que no podría remover de su sitio, ni la mas pequeña, una pareja de mulos. Entonces  intercalaron pequeñas piedras para encajar entre si las piedras grandes”

Para sentirse seguros los reyes micénicos construyeron  poderosos recintos amurallados con lienzos  de murallas enormes y puertas monumentales. Esta arquitectura monumental tuvo su apogeo en el siglo XIII a.C., donde las murallas ciclópeas presentaban un aparejo poligonal de grandes proporciones, cuyo mejor ejemplo es Micenas.

 

 

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