LA SALA DE LAS BANDERAS

Donde se exhiben las de todos los Países Hispanoamericanos, junto con un cofre con tierra de cada nación, quiere ser un símbolo de lo que representa EL MONASTERIO DE LA RÁBIDA para la comunidad de Pueblos Americanos: UN LUGAR DE ENCUENTRO Y UN NEXO DE UNIÓN. En este pequeño Monasterio de La Rábida, CUATROCIENTOS MILLONES DE SERES HUMANOS Y UNA VEINTENA DE NACIONES SE SIENTEN UN SOLO PUEBLO, ABRAZADOS POR UN MISMO IDIOMA. Aquí estriba el interés de la Visita a este lugar, que lo convierten en meta de PEREGRINACIÓN para el MUNDO DE LA HISPANIDAD. A La Rábida hay que acudir, no como turista, sino como PEREGRINO QUE LLEGA AL SANTUARIO DE UNA CULTURA.

 

 

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