ARTÍCULOS Y COLABORCIONES

 

El Quexigal y el Espacio Profundo

 

Andrés del Prado

Ingeniero T. Aeronáutico

 

 Antena DSS61 de Robledo de Chavela

Cuando en 1972, recién acabada mi carrera, D. Manuel Bautista Aranda, Director de la Estación Espacial de Robledo de Chavela que, el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial español (INTA) gestionaba en coparticipación con la National Aeronautics and Space Administration (NASA), nos invitó  a visitar las instalaciones de esa estación, hacia muy pocos años que el hombre había pisado la Luna. Yo estaba un poco emocionado cuando subí al ecuatorial de aquella enorme antena  y le  comenté con un cierto orgullo, que mi pueblo, Hoyo de Pinares, estaba muy cerca de allí, al otro lado de esas pequeñas montañas localizadas al oeste.

D. Manuel nos señalaba también con mucho orgullo, que esa antena había contribuído muy significativamente al éxito de la misión Apolo, y que cuando los astronautas estaban pisando la Luna, la información que éstos enviaban a la Tierra, se canalizaba precisamente por la antena DSS61  que teníamos delante.

Esa antena es ya parte de la Historia y fue relevada en 1999 por la NASA, después de participar durante 35 años  en proyectos tan significativos, desde el punto de vista de la Astronáutica, como el ya citado Apolo a la Luna, o en otros proyectos tan importantes  como el Viking,  primera sonda enviada a Marte, el Voyager, sonda espacial enviada a los confines de nuestro Sistema  o el proyecto Ulises, que nos ha permitido ver de cerca Júpiter, y tantos otros más. Por eso, por su historia, no se ha desmantelado la inconfundible DSS61, y  su estructura  airosa puede verse todavía cuando se pasa por la carretera de Navas del Rey a Robledo, a pesar de estar cubierta por otras antenas más modernas, pero no tan legendarias como ella.

La vieja DSS61 todavía es frecuentada por jóvenes estudiantes interesados en la ciencia aeroespacial. Es la base del proyecto de colaboración entre la NASA y las universidades españolas, llamado proyecto Partner, y puede ser visitada  previa petición al INTA, por quienes lo deseen.

Nos señalaba entonces D. Manuel Bautista Aranda que, la elección de Robledo de Chavela para la ubicación de la Estación de Seguimiento Espacial más importante del mundo, después de la de Cabo Cañaveral en Florida, se debía principalmente a que era una zona con escasísimas señales de radiofrecuencia, pocas perturbaciones parásitas provocadas por motores o factorías industriales próximas, cercanía a una gran ciudad,  estar localizada en una llanura entre montañas,  y ser una zona de la Tierra localizada  exactamente  a 120 º  de Cabo Cañaveral o Cabo Kennedy.

La Estación de Seguimiento de Satélites de  Robledo de Chavela, a lo largo de estos 35 años de existencia, es conocida en todo el mundo y ha sido perfeccionada  y modernizada para ajustarse a las necesidades de estas tecnologías, tan exigentes y tan cambiantes. Una de las últimas innovaciones de que dispone, es una antena de Espacio Profundo de 70 metros de diámetro para la NASA.

La zona  de Robledo de Chavela y sus áreas próximas, es tan buena desde el punto de vista de las comunicaciones astronáuticas  que, desde hace varias décadas, coexisten en perfecta sintonía y colaboración los centros de seguimiento de la NASA de Robledo de Chavela y los de la ESA de El Quexigal y Villafranca del Castillo.

En sentido descendente: El Sol, Mercurio, Venus, La Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, Plutón

Desde hace varios años, la estación de El Quexigal había quedado relegada a un plano casi insignificante, al dejarse de utilizar por parte de la NASA perdiendo con ello una relativa importancia en el campo de las comunicaciones cósmicas. Afortunadamente, la citada Estación de Seguimiento Aeroespacial Española, tras la consiguiente remodelación y modernización llevado a cabo recientemente, se encuentra de nuevo operativa, configurándose como centro de seguimiento espacial de los programas europeos de primer órden.

El INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial), esta vez con la ESA (Agencia Espacial Europea), eligieron El Quexigal como centro de seguimiento espacial de los programas europeos. La misión de la ESA  es descubrir  más sobre la Tierra, su ambiente, profundizar en el conocimiento del Sistema Solar  y el universo, desarrollar tecnologías y satélites, promover industrias europeas relacionadas con la Astronáutica, etc. Forman parte de la ESA 17 naciones, entre ellas España,  y en el presente año tiene un presupuesto de  3.000 millones de euros.

El Quexigal es una de las  estaciones de seguimiento que configuran la red  de ESA que  dispone  además de una base de lanzamiento en la Guayana francesa (Korou), un centro de operaciones y de control de satélites localizado en  Darstam, (Alemania), así como otra estación de seguimiento de satélites en Pert (Australia).

Recientemente, en la estación de El Quexigal ha sido instalada una antena de 35 metros de diámetro con un presupuesto de 30 millones de euros, destinada especialmente para  la investigación del Espacio Profundo.

Estación de Investigación  del  Espacio Profundo  de El Quexigal

La tecnología espacial ha evolucionado mucho más que cualquier otra tecnología en los últimos años.  La NASA lleva ya  cuarenta  y cinco años investigando el espacio exterior. No quiero hacer una semblanza de sus éxitos y sus fracasos, pero si es conocido el enorme presupuesto de que ha dispuesto, y la gran cantidad de avances tecnológicos que han obtenido los Estados Unidos, a cuenta de la investigación espacial,  que ha contribuido a ponerle en la vanguardia de la tecnología en casi todos los campos.

 Europa empezó década y media más tarde. La ESA ha cumplido recientemente 30 años y dispone de un presupuesto menor, pero parece decidida a sustituir a la desaparecida  URSS, como rival de los Estados Unidos en la carrera espacial. De todas formas, son tan elevados los costes de la investigación espacial, que se van internacionalizando los programas y se va abriendo, cada vez a más naciones, la oportunidad de participar y contribuir al desarrollo espacial.

Estos últimos cuarenta y cinco años han permitido como grandes hitos, que el hombre haya puesto los pies en la Luna, disponer de una estación espacial que sirva de plataforma para viajes a partes cada vez más alejadas de la Tierra, y contar con  naves que pueden realizar varias misiones, así como poseer sondas más sofisticadas que permiten, sin necesidad de que viaje un tripulante, fotografiar, analizar y realizar ensayos y tomar muestras de los astros situados cada vez más lejos, en ese conglomerado de elementos diversos que se ha dado en llamar Espacio Profundo (Deep-Space).

Hemos enviado sondas a Marte, hemos pasado muy cerca de Júpiter, tenemos una sonda viajando  desde hace varios años hacia la parte más alejada de nuestro Sistema Solar. Otra ha sido enviada hacia los planetas interiores, cerca del Sol.

Para hacer un seguimiento de esos minúsculos y sofisticados elementos, viajando por el espacio infinito a velocidades inconmensurables, para recibir la mejor información posible y poder tratar dichas informaciones con rapidez, para poder corregir sus trayectorias, modificar sus posiciones; en una palabra, para gestionar sus programas, se precisan unas antenas en tierra cada vez más sofisticadas, más potentes, que sepan discriminar señales muy débiles con respecto al ruido ambiental. Ser capaces de oír  casi  la nada. Se precisa disponer de unos  dispositivos muy sofisticados para poder recibir las  fotografías detalladísimas que nos envían desde millones de kilómetros de distancia esos pequeños y complicados laboratorios supersensibles y superprecisos que son las sondas espaciales.

La próxima década, será la  década del deep-space, la del espacio profundo, y El Quexigal será una de las estaciones preparadas para recibir informaciones de esos planetas lejanos situados en ese “Espacio Profundo”. Es un futuro ya muy próximo. Se atisban nuevos desafíos en los que necesariamente el binomio  a considerar no será como hasta ahora la nave y el hombre, sino la sonda y la antena.

Imagen tomada desde la carretera de Robledo de Chavela a Hoyo de Pinares, pasando por El Quexigal (Jpa)

Una sonda-laboratorio minúscula, una miniatura. Varias sondas a la vez, que rodearán a ese planeta, a ese asteroide, a ese agujero  (black-hole) que sabemos que está allí, pero que no se ve. Que manda en todo su entorno, pero que permanece invisible para nuestros medios de detección. Ese es el Espacio Profundo para el que está preparándose El  Quexigal.  Ese lugar, El Quexigal, que un día perteneció a Hoyo de Pinares y que un rey grande para España pero funesto para nuestro pueblo nos quitó y entregó a nuestros vecinos de Cebreros.

Como podemos observar, todo se mueve en nuestro entorno. Hace ocho días, nuestros vecinos estrenaron una antena del Tercer Milenio que han puesto en una tierra que hace unos centenares de años estaba bajo nuestra jurisdicción.

En abril de 2006, cuando la sonda Venus Express de la ESA empiece a orbitar alrededor de Venus, los telediarios de medio mundo recibirán información de ella desde El Quexigal. Será el primer intento europeo por poner una sonda en el planeta venusiano. Saldrá dentro de unos días, en este mes de octubre, y el viaje está previsto que dure 153 días. Allí, en Venus, permanecerá durante 500 días la sonda-laboratorio estudiando su superficie y su atmósfera. Y El Quexigal será una de las estaciones claves para el seguimiento de la misión.

 

Vista frontal, de la antena del centro de investigación del Espacio Profundo de El Quexigal

Debemos estar orgullosos de que, a cinco kilómetros de Hoyo de Pinares, en El Quexigal, se haya localizado una antena  Deep-Space  de 35 metros, capaz de oír   y discriminar una emisión débil enviada por una sonda espacial ubicada a millones de kilómetros. Y que  un poco más lejos, en Robledo, haya instalada otra antena similar, pero el doble de grande, de 70 metros, también para investigaciones en el Espacio Profundo, porque  la Estación Espacial de Robledo de Chavela  tiene previsto  participar en el Programa  Nuevo Milenio de la NASA también de investigación del Deep-Space.

La nueva era  que nos permitirá  ver desde  esos modernos centros de investigación lo que está ocurriendo a millones de kilómetros, tiene sus ventanas puestas  cerca, muy cerca de Hoyo. En unas décadas,  esos centros participarán en programas   avanzados   que   nos   facilitarán   medios  para conocer mejor los secretos de

esos elementos tan extraños, como los agujeros negros (black-hole) a los que antes me referí, o lo que definimos con el  nombre críptico de materia oscura  (dark-matter), o que nos permitan   profundizar en los fenómenos que originan esos molinillos inmensos que son las galaxias en espiral. Nos alegra tenerlos tan próximos. También me da, porqué no decirlo, una sana envidia de que no estén aquí. Una vez más los vecinos, van por delante.
Aprovechemos la proximidad. Hagamos acuerdos con los centros para que los visiten nuestros estudiantes. Intentemos sacar el máximo partido a esa proximidad. Quizá haya alguna manera de colaborar con ellos. Creo que vale la pena intentarlo.

Agujero negro

Hace años, a un viejo profesor le preguntaron sus alumnos que diferencia existía  entre implicarse en una cosa y comprometerse en esa misma cosa.  El profesos estaba desayunando un par de huevos fritos con jamón. Miró a sus alumnos y, señalando el plato, dijo: En este plato, la gallina está implicada; el cerdo, comprometido.

Creo que esta pequeña anécdota define muy bien a Hoyo. Estamos implicados en muchas cosas interesantes. Pero es necesario dar un paso más. Comprometerse, es una solución para que no sintamos envidia, aunque sea sana, de lo que hacen nuestros vecinos.

 

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FOTOGRAFÍAS DEL UNIVERSO

 

Galaxia Andrómeda

Nebulosa Roseta

 
 
   

Galaxia Omega

Materia oscura

 

Entra en Hoyo de Pinares        El Mirador de La Sierra

 
 

 

 

 

   

ARTÍCULOS Y COLABORCIONES

 

El Quexigal pone en órbita a cebreros

 

Andrés del Prado

Ingeniero T. Aeronáutico

 

Nave Venus Express (Web ESA)

Quiero, desde el principio de este artículo, tranquilizaros. No es que Cebreros haya  sido lanzado al espacio y esté dando vueltas alrededor de la Tierra como un satélite o una nave espacial cualquiera. Ni mucho menos; Cebreros sigue ahí, a seis Km. al Suroeste de Hoyo y, El Quexigal, también sigue aproximadamente  a cuatro Km. en línea recta hacia nuestro Sureste, donde siempre estuvieron. Pero, desde el pasado 10 de abril, la imponente antena de El Quexigal (Nadie la llama ya así y, en la Agencia Espacial Europea-ESA, todos se refieren a ella como antena de Cebreros), gira  durante diez horas al día, escrutando el universo y manteniéndose en contacto constante con la nave Venus  Express.

Cebreros, la antena de Espacio Profundo de El Quexigal, es la protagonista, en la fase de inserción en orbita de Venus, de esta nave-sonda. Esta fase ha durado diez días, desde el 4 al 14 de abril. Finalizada ésta operación  que ha dirigido el Centro de Operaciones Espaciales de Darmstand (Alemania), la antena de El Quexigal ha recibido, de la  nave  Venus  Express,  la  señal  de  que  todo  

ha transcurrido    según    lo    previsto    y    comenzará, inmediatamente, la fase de recepción de datos científicos.

Serán 500 días (dos días venusianos completos), de operaciones complejas, que recopilarán importantes y novísimos datos científicos sobre el planeta Venus que, una vez validados, pasarán al Archivo de Ciencias Planetarias de la Agencia Espacial Europea-ESA, para ser conocidos  y utilizados por la comunidad científica internacional. La ESA está orgullosa de esta misión que la convierte en un centro de referencia internacional para la ciencia y la tecnología espaciales y para la exploración de nuestro Sistema Solar.

Han sido necesarios  153 días de viaje interplanetario de la nave Venus Express  y un recorrido de 400 millones de kilómetros, dentro del Sistema Solar, desde el momento de su lanzamiento el 9 de noviembre del 2005, hasta llegar a donde ahora está, en las proximidades de uno de los planetas más  enigmáticos de nuestro Sistema, llamado planeta invernadero, porque esta cubierto por una gruesa atmósfera en la que existen condiciones muy extremas de presión y temperatura.

La misión de la nave-sonda Venus Express será llevar a cabo la “caracterización” de aquella atmósfera, usando los sensores más avanzados de que se dispone en la actualidad. Será la primera sonda orbital que realice observaciones  ópticas directas de la superficie de Venus a través de “ventanas de visibilidad” descubiertas en el espectro infrarrojo.

Con la  llegada de Venus Express, según información del profesor David Shouthwood, director de programas científicos de la ESA, esta es la única agencia espacial en tener operaciones científicas en marcha en tres planetas: Venus, Marte y Saturno, y también en nuestro satélite, La Luna.

La Venus Express aloja seis instrumentos muy sofisticados en sus versiones mas actualizadas consistentes en:

1.   Un espectrofotómetro para determinar el “perfil” de temperaturas y la composición de la atmósfera  de Venus, a muy alta resolución.

2.   Un espectrofotómetro ultravioleta/infrarrojo, que comprobará la atmósfera, observando la ocultación de estrellas celestes y la pérdida de intensidad de las señales de radio, en las proximidades de Venus.

3. Un instrumento de diseño específico para buscar rastros  de moléculas de agua, oxigeno molecular y  compuestos de azufre, que se sospecha existen en la atmósfera de Venus.

4. Un espectrofotómetro cartográfico que analizará las diferentes capas de la atmósfera y facilitará imágenes  del sistema de nubes, a distintas longitudes de onda, para “caracterizar”  la dinámica atmosférica.

5. Un magnetómetro de plasma  que investigará la interrelación con el “viento solar” y abrirá la puerta para conocer mejor la protección de la magnetosfera de nuestra Tierra.

6. Una cámara multiangular, multicanal, que facilitará imágenes en cuatro tipos de ondas incluido una ventana de infrarrojos, que aportará imágenes  auxiliares para  identificar fenómenos especiales detectados por otros instrumentos de la nave.

La Venus Express estudiará la atmósfera de Venus en su conjunto y proporcionará importante información que contribuirá a entender mejor el efecto invernadero de la Tierra, ya que  en Venus, precisamente, este efecto es considerablemente mayor que aquí. En ese planeta se crea un efecto invernadero de tremendas proporciones, cuando la atmósfera gira alrededor del planeta en un, todavía no explicado  científicamente, fenómeno de “super-rotación”.

Cebreros y su estación de Seguimiento del Espacio Profundo está en órbita. Esta pequeña estación que es ya conocida en todo el mundo científico, tiene encomendada una importante misión y está llevándola a cabo con gran eficiencia y profesionalidad.

Los 500 días que siguen de envió-recepción de de datos, de emisión de órdenes para realizar pruebas y test, de ejecutar complejos protocolos de actuación para explotar al máximo los recursos disponibles y sacar todo el rendimiento posible al carísimo experimento llevado a cabo, no serán unas operaciones espectaculares, mas bien serán unas calladas y rutinarias actividades técnicas, llevadas a efecto por personal muy adiestrado, solos frente a sus consolas y cuadros de mando.

Después vendrá la labor ingente de análisis y depuración de todos esos millones de datos y experiencias archivados, labor en la que participarán cualificados científicos e ingenieros con años de experiencia. Estos datos, ya depurados, serán puestos a disposición de los profesionales que los precisen en el Archivo de Ciencias Planetarias de la Agencia Espacial Europea. Y redundarán en nuestro beneficio, en el mejor conocimiento de nuestro entorno actual y de nuestro previsible futuro. 

Sala de Control de la Estación de El Quexigal  (Web ESA)

Y en el comienzo de todo este importante evento estuvo, ya para siempre, la pequeña antena de El Quexigal, esa antena que muchos vemos casi cada semana cuando venimos a nuestro querido Hoyo de Pinares. Debemos estar orgullosos de tener tan cerca, a sólo cuatro Km. al Sureste en línea recta  de la plaza de nuestro pueblo, esa antena que, cuando otea el horizonte,  hacia el Noroeste, uno de los ecos fijos mas identificativos seria seguramente la torre de nuestra  iglesia de San Miguel....…si entre ambos no estuvieran las estribaciones de la mole ingente de Las Cabreras.

Quiero pensar que un día no lejano, importe poco que la estación sea conocida como Cebreros, lo verdaderamente importante es que su proximidad atraiga hacia Hoyo de Pinares algún beneficio. Quizá conviniera facilitar los accesos. Mejorar esa carretera para que los técnicos de la estación encontraran más facilidades en venir a Hoyo de Pinares y los de Hoyo más facilidades para ir a El Quexigal y a Madrid sin tener que pasar por Cebreros. Potenciar entre los estudiantes de Hoyo los estudios sobre Aeronáutica y  Astronáutica. Organizar –institucionalmente- algún evento con ellos. Facilitar visitas, todos los años, de nuestros estudiantes a la Estación Espacial.

Antena de la Estación de El Quexigal  (JPA)

Tenia que felicitar corporativamente el Ayuntamiento de Hoyo a la Estación y a todos sus componentes por el éxito de estos días. Están tan cerca, que toda ocasión es buena para potenciar un mutuo conocimiento que vendrá muy bien a Hoyo en el presente y en el futuro.

Hace poco, una persona relacionada con el Ayuntamiento de Robledo, nos decía que  para ellos era tan importante tener buenas relaciones con su estación espacial, que habían pensado en otoño hacer una semana municipal de conocimiento y difusión  de la astronáutica y la aeronáutica.

Yo creo que no es necesario tener una estación espacial en nuestro término municipal para sacar provecho de esa proximidad. Estamos más cerca que ninguno. Basta con que utilicemos la inteligencia y tomemos iniciativas para que saquemos provecho de esa proximidad. Estamos además en un entorno en el que existen las más avanzadas estaciones de seguimiento espacial del mundo y las más importantes están  a muy pocos km de nosotros. Cada día las actividades de seguimiento control y mantenimiento de ese tipo de instalaciones es más importante. Está más próxima, más cercana a nuestras posibilidades. Es un camino más que se abre al futuro, si sabemos ponernos en onda, en sintonía con él.

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