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El Mar Mediterráneo posee una enorme importancia desde todos los puntos de vista: histórico, cultural, ecológico y económico.

Especies mediterráneas. Greenpeace/Roger Grace

Especies mediterráneas. Greenpeace/Roger Grace

Marco físico
El Mar Mediterráneo es, con unos 2,5 millones de km2, el mar interior más grande del mundo. Conecta, y a la vez separa, tres continentes: el sur de Europa, el oeste de Asia y el norte de África. Su longitud máxima es de 3.860 km y sus aguas bañan las tres penínsulas del sur de Europa (Ibérica, Itálica y Balcánica), y una asiática, Anatolia. Se comunica con el océano Atlántico a través del estrecho de Gibraltar, de tan sólo 13 km, con el mar Negro por los estrechos del Bósforo y de los Dardanelos, y con el mar Rojo por el canal de Suez, un canal artificial inaugurado en 1869.

Especies mediterráneas. Greenpeace/Roger Grace

Especies mediterráneas. Greenpeace/Roger Grace

Historia y cultura
El mar Mediterráneo tiene tantos nombres como las civilizaciones que florecieron y desaparecieron a lo largo de sus costas azules. La costa mediterránea, que se extiende a lo largo de 46.000 km, ha albergado algunas de las civilizaciones más antiguas del mundo y ha sido escenario de muchas de las historias mitológicas transmitidas a través de la religión, la fe y las narrativas tradicionales. No es sorprendente que el Mediterráneo —literalmente, el mar que se encuentra en la mitad de la tierra— haya dominado la cultura de las naciones que lo rodean. El mar Mediterráneo, cuyos recursos son compartidos por los 21 países que lo bordean, ha facilitado durante miles de años el comercio y el intercambio cultural entre los diversos habitantes de la región.

Valores naturales
Aunque es parte del océano Atlántico, el Mediterráneo está casi por completo separado de su cuerpo principal a la altura del estrecho de Gibraltar. En su punto más estrecho, sólo 13 km de agua separan a España de Marruecos. A lo largo de su historia, contada en millones de años, se ha visto aislado del océano Atlántico en varias ocasiones; como resultado de esta separación -y por ser más cálido, salado y bajo en nutrientes que el océano Atlántico- contiene muchas especies que no se encuentran en ningún otro lugar y más de una de cada cuatro especies es exclusiva del Mediterráneo. Mantiene un amplio rango de ecosistemas, desde las fértiles praderas sumergidas y arrecifes de coral de la zona costera, hasta las montañas marinas, y fosas del lecho marino. En su parte más profunda, alcanza los 5.000 m. Más de 10.000 especies han sido identificadas en sus aguas, lo que representa un 8-9% de la biodiversidad marina mundial a pesar de ser sólo un 0,7% de la superficie marina.  

Economía
El Mediterráneo reúne a países en fases muy distintas de desarrollo económico y social. Mantener el buen estado ambiental y la integridad de las zonas costeras es clave para su desarrollo y un futuro sostenible en la región a largo plazo, pero estas áreas están sometidas actualmente a políticas públicas y prácticas que es necesario cambiar. La combinación única de su clima, su bella costa y su rica historia y diversidad cultural atraen cada año, aproximadamente, a un tercio de los turistas internacionales del mundo. Por ello el turismo es, sin excepción, un sector económico esencial para todos los países mediterráneos por los millones de empleos que crea y la contribución del sector al PIB de los países costeros. Sus recursos pesqueros han sido explotados durante muchos miles de años y actualmente dan empleo a unas 420.000 personas, de las que 280.000 son pescadores. La pesca se considera un parte muy importante de la identidad mediterránea y es importante para las economías locales ya que un 85% de las embarcaciones en la región operan a pequeña escala. Los indicadores pesqueros muestran una degradación cada vez mayor que constituye una gran preocupación.