El verdadero Porfirio

 

 

 

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El verdadero Porfirio
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 Sociedad de Escritores de San Martín y su Revista  SESAM

 

Esta es una obra más de Margot Rosenzweig Cumming. Todos los derechos reservados conforme a las leyes mexicanas y los tratados internacionales. Prohibida su reproducción sin citar el crédito de la autora y los de la Academia Mexicana de Literatura Moderna y Editorial Sagitario como sus promoventes y editores.

 

 

 

 

 

 

PROLOGO

 

Hablar de Porfirio Díaz es polémica asegurada, aún en nuestros tiempos. Un sistema que brota de una inconformidad no perdona, hasta que el sistema cambia... quizá. Pero el pueblo, el corazón del pueblo, nunca pensará igual que el sistema. En algunas cosas estará de acuerdo, en otras disentirá, pero habrá algunas que, sin aceptarlas, rebate en ese murmullo generalizado que es la tradición oral.

Nuestro sistema político, emanado principalmente de la inconformidad ante la larga permanencia de Porfirio Díaz en el poder, nace, crece, se reproduce y practicamente muere a su sombra, digase lo que se diga.

Sin embargo, ese mismo sistema le denigra, le ataca, le señala, le envía al ostracismo intentando, como siempre, borrar su gigantezca figura para atraer los reflectores sobre sí, lo que nunca logra bajo la imagen de ninguno de sus personajes, siempre efímeros y siempre vituperados al término de sus respectivos mandatos. En otras palabras, nadie, desde su caída, ha logrado alcanzar siquiera la sombra de la imagen de Porfirio que, a su vez, sí lograra alcanzar las tremendas alturas dejadas por Juárez, ambos patriotas, cada quien en su medida y tiempo, figura y grandeza, temple y dignidad.

El primer ejemplo de imposibilidad del naciente sistema, ante la huella dejada por su rival, es que el movimiento revolucionario se convierte en una decena de revolucioncitas menores que obedecen ya no al interés de salvaguardar la patria, sino a intereses meramente personales y, si bien la figura histórica de un Zapata, un Carranza, un Madero, un Villa, se crece ante las acciones, jamás alcanza la talla del derrocado y exiliado patriota que dejá atrás toda una historia de progreso, desarrollo y organización nacional, enfrentado no precisamente por sus víctimas, como quiere hacerlo creer la historia -que siempre escriben los vencedores- sino por aquellos que ambicionaban el poder que detentaba y temían la mano dura que, por desgracia, sí llegó a alcanzar la dictadura, lo que fue útil argumento para sus detractores.

La sombra de Porfirio fue tan pesada para sus sucesores, que casi cien años después aún se le juzga no con el rasero de la verdad y la compensación, sino con el de la conveniencia, sobre todo política. Se ha intentado fervorosamente sepultar todos y cada uno de sus esfuerzos, logros, hechos y voluntades, pero en cada rincón de la capital mexicana hay una esquina, un kiosco, una fachada que le recuerda y da testimonio de su visión, y en cada rincón del país hay una vía férrea, una obra, un recuerdo que mantiene viva su memoria más como constructor, como artífice, como emprendedor que como sátrapa o traidor. Dicen que los hechos y las obras de un hombre es lo que trasciende, pues bien, ahí están los hechos y las obras. Incluso hoy, cuando se habla del esplendor de la ciudad de México, cuando se presume de un Bellas Artes, de un Palacio Postal, o de un Banco de México, se hace caravana con sombrero ajeno, porque todos ellos no son sino parte de la obra de Porfirio.

No se niega, porque negarlo sería cometer el mismo error que sus detractores, que en un momento dado, por senilidad casi puedo asegurar más que por vileza, Porfirio llegó a creer suyo el cargo de dirigir los destinos de la nación, llegó a creer firmemente que no había quien pudiese continuar su obra, a sentirse indispensable, pero seguramente guiado por el intenso amor a su patria, torpeza al fin que de todas maneras no justifica que la historia le recuerde como traidor y olvide su obra. Lo justo de la justicia es el justo medio.

Pero el tiempo es el mejor juez. A lo largo de casi un siglo de su caída, en las tertulias familiares aún se escucha la evocación de alguno de los miembros que, ante la situación actual, clama por el regreso de la mano dura, de la disciplina férrea que, por ende, es en su propia medida abuso de poder pero aval indiscutible de rectitud y seguridad, evocación que por necesidad obligada siempre termina citando el nombre de "Don Porfirio" en cuya época se podía "amarrar a los perros con loganiza", aforismo que significa que había tal confianza y seguridad en nuestra tierra que ni siquiera un perro amarrado con longaniza faltaba a esa confianza comiéndose el apetitoso embutido.

Esta es pues una obra destinada no a crear polémica, sino a recordar al verdadero Porfirio, al hombre patriota y sano que entregó toda, sí, toda su vida a su México querido, a aquel México que aún en el destierro le preocupaba como lo expresa en una nota dirigida a Mondragón enviada a raíz de enterarse del inicio de la lucha fraticida: "Tengo allá amigos fieles y con autoridad, yo les he escrito de El Cairo para que se mantengan fieles al actual Presidente Huerta, que no le causen dificultades al gobierno, y que se esfuerzen para que los ánimos sean conducidos otra vez a la calma y la razón. México necesita paz para reordenar su administración pública y hacer que vuelvan a florecer los muchísimos recursos en los cuales es rico". Ya quisiera ver hoy a un derrotado que, con amigos dentro, no grillara a más no poder al que se encuentra al frente.

 

En lo que respecta a la autora, Margarita, reconocida internacionalmente como Margot Palazuelos, y cuyo nombre completo era Margarita Rosenzweig Vda. de Palazuelos, se identifica ahora simplemente como Margarita Rosenzweig, dejando atrás un apellido que le abandonara hace muchas décadas. En su vida artística, tanto como pintora como poetiza y escritora, el pseudónimo acompañante sempiterno es Tao-Lin.

Margarita no niega la prosapia de su cuna: "Nací en pañales de seda y vengo de una larga ascendencia de alcurnia. No me avergüenza ni decirlo, ni reconocerlo, aunque en la actualidad ser aristócrata en México es casi un pecado", dice. Sin embargo, es una aristócrata muy especial. Vive dedicada a tender la mano al prójimo, cuida de varios orfanatos, apoya grupos especiales y se ensucia las manos de tierra cuando cuida su propia heredad.

Delgada de rostro, con rasgos afilados que aún son testigos de una belleza extraordinaria y gestos que delatan su noble cuna, Margarita es descendiente directa del Conde de la Valenciana, Don Ignacio Obregón, cuyo hijo fuera Antonio Obregón, padre de María, casada más tarde con Don Francisco Castañeda, establecido en Guanajuato y fundador de la primera hacienda de beneficio de mineral, con quien tiene cuatro hijos. Su tercera hija, del mismo nombre: María, casa con Eduardo Cuming, de cuyo matrimonio nace Ma. Luisa, madre de Margarita nuestra autora.

Por el lado de su padre, la prosapia no es menor. Junto a Doña Carlota, esposa de Maximiliano y llegada en calidad de emperatriz, hace su arribo a México el Ing. Militar de origen austríaco Ferdinand Rigter Edler Von Rosenzweig, casado con la princesa Húngara Catarina Ratzivil de Atavia. El matrimonio era practicamente el símbolo de la unión austro-húngara.

Sumados a la corte de Carlota, Catarina era Dama de Compañía de la emperatriz, título que ahora podría señalarse como confidente y asesora. Don Ferdinand, por su parte, se hace cargo de la remodelación y conversión de las instalaciones de la Escuela Militar de Chapultepéc, para convertirlas en el Palacio del emperador, y la construcción del ahora Paseo de la Reforma que había sido ordenado con el fin de que Carlota pudiese ver a su amado llegar desde el Palacio.

A la muerte de Maximiliano, Juárez le pide al excelente constructor se quede en México y le encarga la obra de la Presa de Necaxa, que realiza sin varilla ni cemento, y sede de una de las termoeléctricas más importantes del país, que aún funciona a pesar de haber sido la primera en construirse, proporcionando la primera luz eléctrica a la ciudad de México.

Heredero de Ferdinand fue el también ingeniero Fernando Rosenzweig, padre del ingeniero Adolfo de Rosenzweig, constructor del Ferrocarril del Sureste, los límites de Yucatán con Quintana Roo, parte de la Carretera Panamericana y un hombre muy querido y recordado por su honorabilidad y rectitud entre sus amigos, familiares y compañeros de trabajo.

Adolfo, casa con María Luisa, y procrean tres hijos: María Luisa, Eduardo y nuestra querida Margarita, que son educados a la vieja usanza, con grandes principios y una férrea identificación con el respeto y la rectitud. Ellas, como mujercitas, no tienen la oportunidad de asistir a las grandes escuelas, como se estila ahora. Sin embargo, ambas son rebeldes por naturaleza y forjan su propio destino. Ma. Luisa rompe cánones y es de las primeras mujeres en estudiar derecho en la Nacional de Derecho. Margarita casa a los 16 años con el Lic. Roberto Palazuelos Bassols y se establecen en Acapulco en 1943.

Siendo aún un sencillo y escondido pueblo de pescadores, la fama de su esposo crece al ritmo con que Acapulco la cobra como destino internacional. Ella, haciendo a un lado normas y costumbres muy de la época, trabaja a su par administrando el Hotel Los Naranjos, propiedad del padre de Roberto, y se da tiempo para empezar su larga carrera altruista en el Hospital Civil, entonces conocido como la Antesala del Infierno. Margarita es una de las más entusiastas promotoras de la construcción del Hospital de Zona Vicente Guerrero, que se alcanzara apenas en los noventas.

Inquieta, forma parte de varios grupos sociales como el Grupo Coparci -tan fuerte socio-políticamente hablando que todas las agrupaciones empresariales, comerciales y sociales formaban parte de él- ; el Grupo Aca, heredero en sus miras, pero con mucho menor fuerza, y Solidaridad, conformado más que nada por amigos que, como amigos, tratan de resolver los problemas que aquejan al puerto, haciéndose famosa en ellos por las agallas con que presenta y defiende sus puntos de vista que, con el correr del tiempo se acentúan a la par que su edad avanza.

En materia de educación, Margarita alcanza apenas el tercero de secundaria. Las costumbres se imponían. Sin embargo, si el matrimonio bien pudo frenar la escolaridad, jamás lo pudo hacer con las ansias de saber de Margarita. Charlas, temas, lemas, y libros se convirtieron en su pasión. En El Heraldo de Acapulco, considerado uno de los primeros diarios e instalado por Roberto, escribía cotidianamente la Plana de la Mujer. Más tarde, sus notas se extendieron al Novedades, el Sol de Acapulco, Ultima Hora, y la Revista En Síntesis.

Su pseudónimo, Tao Lin, le identifica como una de las más prolíficas escritoras de motivación por contactaciones, siendo la autora de la serie que lleva ese nombre y que consta de cinco tomos. De igual suerte, con nuestra editorial crea El Sueño de la Vida, que abarca tres tomos, y no menos de una docena más de obras que incluyen Comando Submarino, Cuentos y Narrativa, La Virgen de Guadalupe, El Conde de St. Germain y Yo, y, naturalmente, El Verdadero Porfirio.

Cuando Margarita nos habló de la preparación de su obra El Verdadero Porfirio, coincidió plenamente con nuestra forma de pensar: hay que guardar del hombre lo bueno, sirve de experiencia. Lo malo, lo negativo, no sirve más que de arma al ambicioso o al prepotente para defenderse. Y decidimos apoyarla, aunque sabemos que esta obra causará gran polémica. En México, aún no estamos preparados para reconocer la verdad, sea cual sea, ni para dar crédito a quien se lo merece. Qué edificio ha sido derruido por tener un cristal roto? Sea pues su juicio para autora, editor y biografiado el que marque el interés e importancia de este libro. Por Usted, Salud!

 

Dr. Ltt. Fco. Xavier Ramírez S.

Editor

 

A Raúl, mi compañero

de los últimos 20 años

 

A los incrédulos,

para que conozcan la verdad

 

Al mexicano todo,

para que no le engañen.

 

 

PORFIRIO DIAZ

 

Jorge Fernando Iturribarria, uno de los biógrafos de Porfirio Díaz recuerda: "El padre y la madre eran de ascendencia española. El, a través de cinco o seis generaciones descendía de un peninsular meridional, andaluz probablemente, venido de España durante el siglo XVI. Ella era de origen asturiano descendiente de un peninsular emigrante en el XVIII, cuyo hijo Mariano, abuelo de Don Porfirio, fue a residir a la mixteca oaxaqueña y casó en Yodocono, Nochixtlán, con una india mixteca llamada María Tecla Cortés. De ese matrimonio nació la madre del prócer oaxaqueño: Doña Petrona Mori. A su vez, Doña Tecla, la abuela materna, procedía del matrimonio de Pascual Cortés y Nicolasa Julián. Esta última era hija de Baltazar Nicolás, indio, como los otros, de Yodocono. Hubo pues en el General Díaz las dos estirpes, la india y la española; la fusión de la sangre aventurera del español, emprendedor y comerciante, del asturiano que se sentía, como todas, hijo de Pelayo, y la de la astucia pasiva del indio mixteco.

Es posible atribuir al empobrecimiento de la mixteca, o a la falta de garantías, la salida de María Tecla, de su esposo y de la niña Petrona, de su solar nativo para ir a radicarse a la ciudad de Oaxaca. Ahí los padres murieron al poco tiempo, dejando a Petrona en edad de merecer.

Por aquellos sus quince o dieciocho floridos años surge en la Vida de Petra Mori la figura del futuro consorte, Don José Faustino Díaz o José de la Cruz, como aparece en el árbol genealógico. Se arregló el matrimonio en 1818. Se ignoran los motivos que impulsaron a Don José Faustino Díaz para trasladarse a tierras oaxaqueñas. Era nativo de Jalisco y fue hombre andariego, resuelto y emprendedor, de extraordinaria iniciativa. Luchador por excelencia, aficionado a todos los oficios, y eficiente en su ejercicio, sabía improvisarse herramientas, a veces confeccionadas por sus propias manos. Las dificultades jamás lo arredraron; generalmente supo salir avante en cuanta tarea emprendió.

Recién casado conducía plata de las haciendas mineras situadas en la Sierra de Ixtlán, llamadas De Cinco Señores, San José y El Socorro -de la propiedad de la Catedral de Oaxaca- a la ciudad capital, lo que hacía con una escolta que él mismo equipó y armó. De regreso, llevaba las rayas de la ciudad a la sierra. Doña Petra tuvo que vivir en la montaña hasta que se cansó de su intermitente soledad y logró del marido que emprendiera diferente ocupación. Este probó en la agricultura. Más tarde se trasladó a Ometepec, Guerrero, en donde sembró caña de azúcar y fabricó panela en un molino que él mismo fabricó. Las tierras eran de la propiedad de la cofradía del Santo Patrón de Xochistlahuaca, y el arrendamiento lo pagaba Don José Faustino, anualmente, con unas libras de cera que debían arder en la Fiesta Titular. También ejerció oficio de veterinario, y de ahí pasó a los trabajos de curtiduría, que aprendió durante una epizootia, cuando hubo que desollar al ganado y curtir la piel violentamente para comprarla barata y aprovecharla.

Con estas y otras actividades ganó lo suficiente para trasladarse con su esposa a la ciudad de Oaxaca y establecerse en el Mesón llamado la Soledad, que regenteaba. Ahí se ayudaba económicamente con un banco de herrar. Varios años fueron los que transcurrieron en sus oficios de mesonero y herrador. Juntó algunos ahorros y entonces logró comprar el solar del Toronjo y otra casa situada al costado del Templo del Patrocinio.

 

Es ahí, en el Mesón de La Soledad, en donde el 15 de septiembre de 1830, un día antes de celebrarse 20 años de la independencia, nace el sexto hijo de Faustino y Petrona, apadrinado por Don José Agustín Domínguez, más tarde Obispo de Oaxaca. Doña Petrona Mori, indígena, daría a luz un niño mestizo. Es pues El Valle de Antequera mudo testigo del nacimiento de un patriota que vivió por sus ideales. Lo llamaron Porfirio, naciendo dos años después su hermano Felix. Desideria, Manuela y Nicolasa sobrevivieron a la muerte que provocó el cólera en la ciudad de Oaxaca 1800 muertos.

Al ser infestado del cólera, José de la Cruz Díaz renuncia al demonio y como ultima voluntad deja a Doña Petrona heredera de sus bienes y tutora de sus hijos que sobrevivieron a la epidemia. Porfirio contaba con 3 años cuando su padre murió, el peso de lo hijos cayó sobre Doña Petrona. Siete fueron los hijos del matrimonio Díaz Mori, recuerda gustavo Casasola: Desideria, que casara con Don antonio Tapia; Cayetano y Pablo, que fallecen en la infancia; Manuela, que se une en matrimonio con el Doctor Antonio Ortega, padres de Delfina Ortega, que tendría una importante participación en la vida de su tío Porfirio,; Nicolasa, que se casó primero con el Coronel Vicente Lebrija y más tarde con el también Coronel Francisco Borjes; Porfirio y Felix.

 

No contaba con un 1 año Porfirio, cuando Cuilapan fue testigo del fusilamiento de Vicente Guerrero. Al padre de Porfirio se le había concedido el grado de capitán que Doña Petrona remarcaba a sus hijos, tanto como la traición que Picaluga había hecho sobre el héroe.

Doña Petrona jamás se doblegó, convirtiéndose en el pilar económico del hogar. Tuvo que vender el mesón y se dedicó a hilar puntas de rebozo con lo que costeaba los gastos de sus hijos, incluyendo los escolares. Su rigidez y profundo sentido de la economía le ayudaron a sacar adelante su responsabilidad.

Sin descuidar los actos religiosos se instala en el solar del Toronjo. Vivían frente a la Iglesia de La Soledad. El templo se convirtió en un santuario. La virgen en patrona de la ciudad, los exvotos eran mudos pero palpitantes testigos de sus milagros.

La vida giraba a través de los ritos religiosos; en 1535 Oaxaca se convierte en Diócesis con el nombre de Antequera. Así, la relación de la iglesia con toda la población era estrecha. Porfirio era tutoreado por José Agustín Domínguez, que fue más tarde obispo de Oaxaca.

Las actividades marcadas por prácticas religiosas como el angelus y oficio divino y las fiestas religiosas congregaban a la sociedad cuando al caer la tarde cerraban las tiendas. El entretenimiento eran procesiones y desfiles que pasaban por calles adornadas con papel picado.

Peleas de gallos, bailes, caravanas, corridas de toros y juegos de azar, eran las diversiones populares en las que todos organizaban convites. Sin embargo la cultura y la educación abrían ya brecha. En 1827 se establece el Instituto de Ciencias y Arte, institución de enseñanza superior.

A los 13 años, en 1843, Porfirio ingresó al seminario Tridentino de Oaxaca en donde cursa 5 años de bachillerato con máxima calificación; en 46 y 48 estudió lógica, metafísica, física general y particularmente ética.

Mientras cursa el bachillerato de artes había concebido, por influencia de su madre, la idea de vida religiosa, sin embargo, al entablar relación con liberales, principalmente con Marcos Pérez, quien sería su mentor filosófico por muchos años, cambiando de ideas, rehusa tomar los hábitos; comunicó su resolución a su madre, rompió con su tutor, y optó por la vida civil como abogado, carrera que estudiara en el Instituto del Estado de Oaxaca, y donde tuviese compañeros que alcanzarían gran renombre como Matías Romero, Francisco Díaz -más tarde ayudante de Juárez-; Juan José Canseco; Mariano Cruz; Margarito Ramírez y otros más. Porfirio era aficionado a los bailes, preferentemente los de Tehuantepéc. Era un excelente bailarín de los sones "La Zandunga" "La Llorona" y "La Petrona"

 

Nuestro héroe heredó de su padre la tenacidad; a los 18 años ya se hacia cargo de la familia desempeñando diversos oficios, zapatero, carpintero, armero y bibliotecario. Su vocación fue desde siempre la milicia, evocando a su padre, construyendo un Gimnasio en su casa para fortalecer su cuerpo, ganando condición; la natación era parte de su entrenamiento.

 

Entre 1824 y 1860 el país fue gobernado por 30 presidentes. Anastasio Bustamante fue uno de los miembros más prominentes del centralismo 1830 y 1841.

La confrontación entre federalismo y centralismo sumió a México en medio siglo de guerra. Esto significó la perdida de gran parte del territorio nacional que vendiera Antonio López de Santa Ana, un acomodaticio que desde los 16 años cambiaba de bando a conveniencia. Con tal ausencia de convicciones e ideas propias a veces era conservador y otras liberal. A pesar de todo, en once ocasiones ocupó la presidencia y llegó a proclamarse Alteza Serenísima. Así como él pierde una pierna en la guerra de Francia, México pierde bajo su mandato el gran territorio de Texas.

 

El general De León ocupó la gubernatura de Oaxaca en cuatro ocasiones; fundó en la vija antequera la primera logia masónica, en ella Porfirio Díaz alcanzo el grado 33.

Siendo de León un verdadero cacique, la sociedad le agasajaba con banquetes para congraciarse con él. Nombrado por Santana, no supo o no quiso administrar lo poco que el estado tenía, y Oaxaca cayó abatido en una inmensa pobreza.

Ante el descontento popular, el Congreso nombra a Benito Juárez gobernador de Oaxaca.

 

En 1846 se organiza la guardia civil conformada por voluntarios, entre ellos muchos alumnos en edad apropiada, para hacer frente a la intervención americana. Porfirio Díaz ingresa como voluntario en el batallón Trujano, haciendo guardia en la ciudad, mientras allá, en el centro, los habitantes de la ciudad de México se resignaron a la presencia del ejercito americano. Era a la sazón gobernador de Oaxaca Don Joaquín Guergue.

 

Pasado el conflicto, Porfirio apoya a su hermano Felix para ingresar al colegia militar en México, en donde alcanza el grado de teniente coronel, siendo condiscípulo de Miguel Miramón, que llegó a ser más adelante miembro del Partido Conservador y más tarde Presidente de México. Por ello, Felix militaría en las filas conservadoras, aún cuando a Porfirio lo veía como a su padre.

 

El primer encuentro de Díaz con Juárez fue en el instituto de ciencias de Oaxaca. Díaz, con diez y nueve años, y Juárez cincuenta y tres, jamás pensaron que transformarían la historia. A pesar de las diferencias políticas que surgirían después, Porfirio jamas olvidó el trato amable de Juárez. Los dos asistían a la logia masónica que les dio la férrea voluntad de lucha. La masonería operó en 1841 en Oaxaca en casa del gobernador Antonio de León.

 

Manuel Du Blanc, Benito Juárez y Marcos Pérez encabezan un movimiento opositor a De León y Santana. Marcos fue aprehendido y encarcelado. El convento de Santo Domingo, casi fortaleza sede el cuartel del batallón La Torrecilla, era prisión de Marcos Pérez y tenía una ventana alta en un lado. El reo fue aprehendido por su oposición al dictador Santa Ana. Porfirio y Felix Díaz escalaban las murallas informando a su maestro de los hechos acontecidos.

Mateo Podán cuenta que en alguna de sus propias autobiografías, preparadas para las luchas reelectorales pero no utilizadas por influencia de Carmelita Romero Rubio, el propio Porfirio cuenta: "El escalamiento del convento se me facilitó por la agilidad que ahabía adquirido en mis ejercicios gimnásticos y por haberlo hecho en compañía de mi hermano... la llegada a la azotea principal del convento fue lo más peligroso por los muchos centinelas que había... sin embargo, a pesar de tantas dificultades y peligros, logramos hablar tres noches con Don Marcos Pérez".

Lo que bien se aprende nunca se olvida, dice don Matéo Podán. Todos esos escalos en que se familiarizó Porfirio Díaz desde muy joven, que por primera vez aplicó heróica y románticamente al servicio de un prisionero, su amigo y su maestro, ha de aplicarlos por segunda vez en su propio beneficio para fugarse del Colegio Carolino de Puebla, donde lo tenían preso los franceses, y todavía una tercera vez, ya septuagenario, en un cable de gimnasia del Colegio Militar, para dar una impresión de su salud y su vitalidad, y permitir así al Ministro de Hacienda, señor Limantour, tranquilizar a los banqueros con quienes negociaba una conversión de la deuda, respecto a las probabilidades de sobrevivencia del mandatario mexicano.

 

Porfirio llegó a pasante de Leyes, jamas obtuvo titulo de abogado, sin embargo ejercía la abogacía en poblaciones cercanas. Asaltos, invasiones de tierra o despojos eran la causa de sus litigios. Ocotlán, Ejutla y Zimatlán eran los lugares que frecuentaba para litigar. Su profundo conocimiento le hace ser designado como profesor en la cátedra de Derecho Natural y de Gentes.

 

Los diarios servían de tribuna ideológica y representaban un arma política de primera mano. Triunfa el Plan de Ayutla, la revolución contra Santa Ana. La lucha fue apoyada por los pueblos de las costas de Guerrero y del Sur de Michoacán, extendiéndose rápidamente por todo el país, combatiendo en forma de guerrillas que causaron estragos hasta derrotar al dictador. Porfirio se había unido a ellas.

Estando Porfirio en calidad de profesor suplente de Derecho Natural, el Director del Instituto, Doctor Juan Bolaño, convocó a los catedráticos a un plesbiscito en favor de su "Excelencia Santa Ana". Porfirio, aún rebelde y ya con una ferrea firmeza de convicciones, llegó hasta las propias puertas del Palacio de Gobierno, en donde se realizaba la votación, y votó a favor del Gral. Juan Alvarez, lo que causó una verdadera conmoción, cuasando esto que se extendiera una orden de aprehensión en su contra.

No cabe duda que México en deuda está con el soldado que defendió en todo momento la soberanía nacional. El mismo homenajeó a los héroes en el Paseo de la Reforma, y sólo recibió traición y un denigrante final histórico.

No son calles o estatuas lo que reclama la memoria de ese gran patriota. Es algo más trascendente y justo, la restitución de la verdad histórica.

 

El caudillo de la revolución de Ayutla antiguo lugarteniente de Vicente Guerrero, el poderoso y amado cacique del sur, Don Juan Alvarez entra en lucha contra Santa Ana. Se le unen militares y liberales descontentos.

Porfirio huye a caballo a principio del 1855. Buscaba el resguardo de su Oaxaca querido. Pasa por Ocotlán, Santa Catarina, ejutla y, al llegar a la mixteca, se encuentra con la guerrilla de José María Herrera. Se incorpora a la guerrilla en calidad de consejero y, más tarde, queda al frente de ella como jefe, contribuyendo a la caída de Santa Ana.

El nuevo gobierno del Estado de Oaxaca, encabezado por el general José María García, le extiende a Díaz el nombramiento como Jefe Político del Distrito de Ixtlán, perteneciente al Departamento de Villa Alta. Durante este tiempo, Porfirio organiza la "Guardia Nacional" , con más de 400 hombres, dedicada a sostener al Partido Liberal en el Estado.

 

Las atildados catrines tiemblan ante la entrada a la capital de los Pintos, comandado por Juan Alvarez, ocupando la presidencia, mudándose a Cuernavaca y más tarde dejando las riendas a Ignacio Comonfort.

A fines de 1985, en diciembre para ser exactos, el Presidente Comonfort nombra como gobernador y comandante militar de Oaxaca a Benito Juárez, que llega a tomar posesión hasta principios del 86. Juárez otorga, desde el principio, todo su respaldo a Porfirio Díaz y a su Guardia Nacional, pero Porfirio no era en realidad militar, por lo que pide a Juárez entrar en el activo y le relevara de la Jefatura Política de Ixtlán. Juárez se opone y, como argumento, le hace ver que el sueldo del Jefe Político es de $ 140.00, en tanto que el de teniente apenas llega a los $ 70.00. Sin embargo, Porfirio insiste. El 22 de diciembre de ese mismo 1856, recibe su nombramiento como Capitán de Infantería de la Guardia Nacional de Ixtlán, con lo que por fin se incorpora a la carrera de las armas en forma oficial.

 

Al abrirse 1857, el 5 de febrero, se promulga la Constitución Política de México, pero ni esto detiene la lucha entre conservadores y liberales.

El Congreso Constituyente debate los alcances de la Reforma: libertad de trabajo, de prensa, de asociación, de educación. La iglesia condena la "herética constitución".

El mismo 7 de febrero los liberales, a cuyo frente iba el general Anastasio Parrodi, derrotan al general conservador Osollo, cerca de La Luz, Gto. El 11, el conservador Vidaurri toma San Luis Potosí. Durante abril se suceden motines y levantamientos en Lagos, San Luis Potosí, Morelia, Zamora, Celaya, San Juan del Río, Durango y otros más. En mayo, el indio Juan Antonio, con un fuerte grupo de indígenas surianos, derrota facilmente al coronel liberal Navarro en Tixtla, Gro., y en junio se pronuncia en Guadalajara el 7o. Batallón de Línea, con el teniente coronel Sóstenes Gavito al frente.

 

Casasola registra que a fines de julio se levanta en armas en Jamiltepéc, Oax. el coronel José María Salado. El gobernador del Estado ordena a Porfirio Díaz salir a batirlo. Al paso, se le incorpora el mayor Montiel, con cien hombres del Segundo Batallón de Cazadores y se esperaba el auxilio del teniente coronel Nicolas Bustos, que venía del Estado de Guerrero con 200 hombres más.

Salado, al frente de 700 hombres perfectamente armados, les obliga el 13 de agosto a la batalla en Santa María Ixcapa y Cuajinicuilapa, distrito de Ometepec, Gro., antes de que Bustos pudiese llegar. Ahí recibe Díaz, si no su primera herida, si una de las más graves sufridas a la fecha, una bala de fusil interesa la costilla falsa del costado izquierdo.

 

El 18 de noviembre Comonfort resulta electo Presidente de México, llevando como Presidente de la Suprema Corte y Vicepresidente de la República Benito Juárez Presidente de la Suprema Corte.

El 1o. de diciembre toman posesión de sus respectivos puestos, pero el 17 Comonfort dá un golpe de Estado, adhiriéndose al Plan de Tacubaya de Felix Zuluoaga que desconoce la Constitución del 57, y toma prisionero a Benito Juárez.

Pero todo se paga, el 11 de enero de 1858 Zuluaga proclama la destitución de Comonfort y se encarga del Poder Ejecutivo. Comonfort, quizá reconociendo su torpeza, deja en libertad a Juárez que se dirige a Querétaro.

En Oaxaca, tras sufrir ominosa derrota en la capital, José María Cobos se refugia en Tehuantepéc, pero sale el Coronel Ignacio Mejía a combatirlo por ordenes del gobierno. Porfirio iba en la columna de Mejía, que más adelante llegaría a ser compañero de armas en una de sus más importantes participaciones guerreras: la Batalla del 5 de Mayo de 1862 en Puebla.

La derrota de Cobos es absoluta, a pesar de haber contado con más de tres mil hombres. El empuje de Mejía, Díaz y los demás había sido superior.

El 13 de abril, el coronel Mejía recibe ordenes de marchar a Oaxaca y de ahía a la sierra veracruzana, para escoltar a Benito Juárez, que venía por el Pacífico para establecer su gobierno en el Puerto de Veracruz. Al salir, Mejía nombra a Porfirio Díaz gobernador y comandante militar de Tehuantepéc.

Cobos había huído con al menos cien hombres, y Díaz sabía que le daría lata. Así fue. Tan luego partió Mejía, Cobos comenzó a atacar por varios flancos. Porfirio se fue por algunas veredas hasta alcanzar la retaguardia de Cobos y, en un ataque rápido y vigoroso, le derrotó totalmente muriendo muchos de sus principales jefes y haciendo prisioneros a los demás. Este triunfo le valió a Porfirio el grado de Mayor de Infantería, ascenso que le confiere el gobierno por su victoria.

Las luchas forjaron el espíritu indómito de Porfirio Díaz. Es en esta época en que su estrella militar destaca. Si bien es cierto que no todos fueron triunfos, las pocas derrotas le sirven para templar el ánimo y no hay una que no se cobre tarde o temprano.

 

El 17 de junio de 1859 derrota al enemigo en Mixtequillas, a pesar de tenaz resistencia, muriendo incluso el jefe contrario, el Mayor Espinosa. La victoria le vale el ascenso a Teniente Coronel.

Benito Juárez ocupa la Presidencia de la República. Opta por expedir las leyes de Reforma: nacionalización de los bienes eclesiásticos; separación de la iglesia y el estado; el registro civil; libertad de cultos; y suspensión de comunidades religiosas.

Los Juchitecos se pronuncian en contra de las Leyes de Reforma y al establecimiento del matrimonio civil, por considerarlas como un ataque a la religión. Porfirio desafía el peligro y va a Juchitán sólo acompañado por el cura Fray Mauricio López, en calidad de ayudante y ordenanza. Don Alejandro de Gívez le ayuda a reunir a los cabecillas y se sienta a platicar con ellos. Fray Mauricio explica en langua zapoteca las bondades de las leyes nuevas y sobre todo la del matrimonio civil, y recalca que éstas en nada afectan a la religión. Uno de los cabecillas, Apolonio Jiménez -que tiempo después asesinara al general Felix Díaz- propuso que mataran a Fray Mauricio y a Porfirio, pero uno de los ancianos le regañó severamente y, al final de cuentas, Díaz logró convencerles y hacerles volver al orden. Sin batalla, pero este episodio marca uno de los momentos en que Porfirio Díaz estuvo más cerca de perder la vida.

 

El 6 de septiembre, los rebeldes de Tehauntepéc son destrozados por el teniente coronel Porfirio Díaz en el pueblo de Jalapa, Oax. causándoles serios destrozos, pero más seria estuvo la acción de Tequixtlán el 2 de noviembre, en donde murió el teniente coronel Irene Cartas, afirma Casasola al hablar de las batallas que le dieran fama y grado a Porfirio, y agrega: Volviendo a Tehuantepéc, Porfirio Díaz recibe la orden del Presidente Juárez de escoltar un cargamento de armas, municiones, sables, pólvora, etc., desde Minatitlán hasta La Ventosa, destinados al general Juan Alvarez que operaba en el Estado de Guerrero.

El enemigo tuvo conocimiento de la llegada de estos pertrechos de guerra y mandó al coronel Juan Argüelles a Córdóba, Ver. a fin de interceptarlos. Los rebeldes itsmeños también estuvieron listos para asaltar el convoy.

El enemigo se había situado a orillas de Tehuantepéc y entre Juchitán y el camino a La Ventosa, éste último lugar donde deberían entregarse dichos pertrechos.

La madrugada del 25 de noviembre -sigue narrando Casasola- Porfirio Díaz y cuatro de sus oficiales más audaces, se internaron por la maleza a la retaguardia del enemigo y, sorprendiendo a las avanzadas sin disparar un solo tiro y sin que se pusiera a salvo ninguno de los que hacían la guardia de avanzada.

Para esto, Porfirio había ordenado al capitán Fransico Cortés que atacara el cerro de Tagolaba y al teniente coronel jefe del otro grupo de sus hombres, que también atacara el cerro de La Cueva y él, con el resto de sus fuerzas tomaría la Plaza principal. Todos estos movimientos se harían al toque de diana del enemigo y a los primeros disparos. La sorpresa fue tan completa, que encontraron todavía a la guardia del enemigo acostada en el zaguán y al resto de la tropa en las cuadras. Cortés y Gallegos completaron la acción tomando posiciones del enemigo que tenía más de mil hombres, mientras las fuerzas de Porfirio apenas llegaban a 300.

Al tener noticias el Presidente Juárez del triunfo de Santa María Areu -uno de los barrios de Tehuantepéc- le envió a Porfirio el despacho de Coronel de la Guardia Nacional de Oaxaca.

Tres días después los pertrechos eran enviados al general Juan Alvarez. Ahí mismo, el cirujano de un buque de guerra norteamericano que atracó en La Ventosa, le extrajo la bala que le hiriera en la batalla de Ixcapa el 13 de agosoto del 57.

Sin embargo, existen versiones que afirman que quien le operó fue Esteban Calderón y su hija Carmen, futura madre de José Vasconcelos.

 

Vendría ahora uno de los peores reveses que 2Porfirio Díaz sufriera a lo largo de su exitosa carrera militar. El Presidente Juárez le gira instrucciones de incorporarse a una columna que salía de Ixtlán con miraa Tlacolula. Porfirio, con sus batallones renovados con tropas que le enviara el gobernador de Chiapas y un cuerpo de juchitecos, partió diligente a cumplir con el compromiso.

Los juchitecos comenzaron a dar signos de insubordinación, alegando que no querían alejarse de su pueblo. Díaz tomó al toro por los cuernos, reunió a la tropa, les lanzó una filípica de primer orden y reinició la marcha colocado en pleno medio de las tropas juchitecas, dejando sus propias tropas a la retaguardia y con ordenes de fusilar a todo aquela que abandonara las filas.

Este pendiente le distrajo y, no habiendo pasado una hora, Marcelino Cobos le ataca acompañado de Vidal y una columna de mil trescientos hombres. El ataque fue desastroso. La tropa porfirista tuvo que replegarse hasta la Hacienda de Zaga, muy cerca de Mitla, cosa que los juchitecos aprovecharon para huir junto con algunos chiapanecos e incluso algunos de sus propios soldados. Así, el 21 de enero de 1860 queda marcado en la vida de Porfirio como uno de los días más aciagos de su carrera.

Pero no habrían de quedar así las cosas. Ya recuperado Porfirio se desprende de Ixtlán para auxiliar a sus compañeros que sufrían un fuerte ataque a manos del general Anastasio Trejo en Ixtepeji. La presencia de Díaz fue decisiva, ocasionando un terrible descalabro a Trejo, gracias a que conocía mejor las veredas y vericuetos de la zona, el 15 de mayo.

Acosando al enemigo, que se había replegado a Oaxaca, Porfirio llega al enfrentamiento general encontrando fuerte resistencia en las calles de la ciudad. Sin embargo, logra llegar con sus fuerzas a la Plaza de Armas y desaloja al enemigo del Palacio y de la Catedral. En esa lucha recibe una nueva herida: una bala enemiga le atraviesa la pierna, aunque sin tocar hueso. Derrota totalmente a Cobos que huye con su gente por el camino de Zimapán, rumbo a Tehuacán. Ese 5 de agosto y el triunfo le valieron a Díaz el ascenso a Coronel de Infantería permanente enviado por Juárez.

Tras la batalla de Calpulalpan, en la que las tropas de Díaz se tienen que concentrar en Tula por ordenes superiores sin participar directamente en el combate y dedicándose unicamente a recoger dispersos, incluyendo a algunos de las tropas de Miramón que abandona la ciudad de México.

El 1o. de enero de 1861 hace su entrada triunfal a la capital de la República el Ejercito Constitucionalista, compuesto por 28 mil hombres. El 11, llega Juárez y su comitiva y el 5 de febrero publica el Decreto nacionalizando los bienes eclesiásticos.

Miramón no pierde el tiempo, y llega a París a principios de marzo para entrevistarse con Napoleón III.

 

En solo 3 años Porfirio ascendió rápidamente de grado -gracias a sus hazañas, sí, pero rápidamente- descubriendo que era capaz de gobernar.

Brasseur, viajero francés, vaticinaba en él rasgos de la antigua aristocracia mexicana. "Parecía que era la aparición de GUATIMOZIN como yo me la había imaginado.Ojalá las provincias de México fueran administrados por hombres de su carácter".

 

Un poco más calmadas las cosas, Benito Juárez ordena que los Guardias Nacionales regresaran a sus lugares de origen y dejaran las armas, total o parcialmente, segun lo dispusieran los gobernadores. Porfirio regresa a Oaxaca, aunque infectado del pavoroso tifo que llevaran a la ciudad de México las tropas del general González Ortega. No bien sanaba del mal cuando le anuncian que había sido electo Diputado al Congreso por el Distrito de Ocotlán.

 

Mientras liberales destrozaban iglesias y retablos, los conservadores en venganza asolaban los caminos. Melchor Ocampo tras un calvario, es fusilado en Tepeji del Río.

El 4 de junio en la Cámara se leían cartas de pésame por la muerte de Ocampo, cuando se tuvieron informes de que fuerzas de Leonardo Márquez atacaban la capital por la Garita de Tlaxpana.

El Diputado y Coronel Porfirio Díaz se levanta en medio de la sesión y clama: "Soy militar y tengo una obligación que cumplir, ruego se me permita ir a combatir al enemigo" el permiso es concedido a él y al mayor y diputado José antonio Gamboa, poniéndose de inmediato a las ordenes del General Ignacio Mejía, que les entrega una compañía de granaderos y con ella flanquean al enemigo en los Arcos del Acueducto. El ataque es por sorpresa y logran el triunfo dejando muchos muertos y heridos en las filas contrarias.

Santos Degollado, que llegara a la Cámara pidiendo ser perdonado de una tropelía causada en 1860 y rogando se le permitiera vengar la muerte de Ocampo, muere el 15 de junio en un enfrentamiento con el conservador Buitrón, sin haber podido vengar a Ocampo.

 

Juárez decreta el 23 la moratoria de pagos de la deuda externa. Francia, España e Inglaterra intervendrían en México.

Por enfermedad de Ignacio Mejía, Porfirio recibe la orden del Ministro de Guerra para encargarse de la Brigada Oaxaca, incorporándose después al gral. González Ortega que le envía a ponerse a las ordenes del general Antonio Carbajal para salir a Toluca a enfrentar al enemigo. Triunfan, siguen a Tianguistengo y llegan a Jalatlaco, en donde se libra feroz batalla.

Díaz, en los más duro del combate, se cuela entre el enemigo junto con el capitán José M. Omaña, y logra llegar al atrio del templo de proporciones muy grandes. La lucha es tremenda, tanto que llega a oídos de los jefes de Porfirio que éste había sido muerto, pero la oportuna llegada de las tropas de González Ortega hace que Márquez huya.

González ortega no creía en la victoria, pero Porfirio se lo demuestra con el armamento retenido. La victoria de Jalatlaco le vale a Díaz el ascenso a General de Brigada.

 

Porfirio Díaz asciende a general contando 30 años mientras en Europa José Manuel Hidalgo y Esnaurrizar pedía a Napoleón III establecer un imperio para impedir la expansión americana. Era justo el momento, Estados Unidos en guerra civil, y tres potencias, entre ellas la propia Francia, reclamando el pago de la deuda externa. Porfirio Díaz enfrenta aún combates con los conservadores que no cejan por alcanzar el poder.

 

El 31 de octubre se firma en europa la convención Tripartita conformada por España, Inglaterra y Francia, representadas por el general Juan Prim, Carlos Wyke, y el Conde de Saligny, respectivamente.

Juárez, en prevención, realiza dos acciones: deroga el decreto referente a la suspensión de pagos a la deuda externa y prepara un ejército de 10 mil hombres a las ordenes del general José López Uraga, en el que el general Porfirio Díaz asume el mando como mayor general de la Tercera División que mandaba Ignacio Mejía y que es enviada a Córdoba, Ver.

 

A principios del 62 llegan las tropas tripartitas al puerto de Veracruz. Se negocia cada uno de ellos y a su vez reconocen el gobierno de Juárez. Se permite que los soldados avancen a Tehuacán y Orizaba por epidemias en Veracruz. Al poco tiempo, en abril, tropas inglesas y españolas abandonan el país.

 

El representante francés no reconoce lo tratado ordenando a las tropas francesas que iniciaran las hostilidades.

El 28 sale Zaragoza de Tehuacán para frenar el avance frances en Acultzingo, comisionando a díaz para que, en compañía de Miguel Negrete y Mariano Escobedo, atacara a los suavos en Cañada de Rojas, pero el ataque se convierte en retirada desordenada y Díaz tiene que usar la fuerza para mantener la disciplina. Zaragoza, al llegar, reorganiza al ejército y ordena la concentración general en la ciudad de Puebla.

El día 4, el conservador Leonardo Márquez une sus tropas a las del conde Lorencez, Jefe del ejército invasor, pero lo derrotan en Atlixco.

 

Por las cumbres de Acultzingo venia el destacamento de "Cazadores de Africa" cabalgando hermosos caballos árabes blandiendo pesados sables.

El primer oficial que se enfrenta a los invasores franceses, Felix Díaz.

Zaragoza había dicho, según la historia escrita por los vencedores, "Vosotros sois los primeros hijos de México y os quieren arrebatar nuestra patria", sin embargo, la tradición oral cuenta que el general Zaragoza se encontraba en reunión con los representantes conservadores de la Ciudad de Puebla, preparando el banquete con el que habrían de recibir a los franceses.

 

5 de Mayo 1862 los mexicanos esperaban el enfrentamiento con los mejores soldados del mundo con un ejército cansado de varios años de lucha, pero con un alto espíritu patriótico y reforzado por las huestes de Zacapoaxtlas y Xochiapulcos.

Se le había anunciado a Napoleón III que era ya dueño de México.

En los Fuertes de Loreto y Guadalupe agazapado esperaba el ejercito de Oriente, al frente los generales Berriozabal, Escobedo, Alatorre, Lamadrid, Negrete, Mejía, Juan N. Mendez y Porfirio Díaz.

 

A las 12 del día las columnas francesas se abalanzan sobre los fuertes .

Comienza el cañoneo siendo cada vez rechazado, levantándose el general Miguel Negrete gritando a sus zacapoaxtlas "En el nombre de dios, arriba nosotros!"

Díaz estaba al frente de la Brigada Oaxaca, ubicado en la Plazuela de La Ladrillera, frente al camino de Amozoc.

Zamacois, narrados e historiador monarquista, describe los hechos dando un tanto protección a los franceses "que habían ganado fama de valientes", pero reconoce al fin que "acometidos de repente y con furioso ímpetu por la caballería mexicana que había estado situada a la izquierda del Fuerte de Loreto, emprendieron la retirada acosados por todas partes, después de dos horas de combate, pero dispuestos nuevamente al asalto. En efecto, los franceses emprendieron nuevamente el asalto y, rechazados por segunda vez, acometieron por tercera vez con impetuosidad indescriptible y volvieron a ser rechazados... Eran las cuatro y media de la tarde, cuando los franceses se dirgieron a su campamento"

 

Y así fue, huyeron despavoridos los franceses perseguidos por Díaz que ordenó a sus reservas, pero llegó la orden del general Zaragoza de detenerse para no comprometer las tropas. Fue difícil para Porfirio contener a los enardecidos mexicanos que veían a los invasores a tan sólo setecientos metros de ellos huir en desorden.

Todo termino al caer gran aguacero que detuvo los combates.

Confusión y tristeza en el campo francés, Las armas nacionales se habían cubierto de gloria.

Una victoria tan inesperada que los mismos generales se sorprendieron.

 

Napoleón III releva el mando francés quedando al frente el General Elías F. Forey. Inesperadamente muere Zaragoza en septiembre quedando al mando González Ortega.

En 1863, el ejército francés, reforzado y con una superioridad numérica palpable, reinicia los ataques. Puebla durante 3 meses sufre el asedio, habiendo sido fortificada en estado de defensa.

El invasor era superior y su armamento mejor, la falta de alimentos y municiones hacían imposible la resistencia.

El 17 de Mayo, con acuerdo de generales, González Ortega rinde la plaza de Puebla entregándose como prisionero.

Forey pidió se firmaran la rendición y a deponer las armas, todos se negaron decidiendo trasladarlos como prisioneros a Francia. En el camino, Porfirio y muchos de ellos escaparon.

La huída de Porfirio de manos de los franceses es otra de sus sencillas, pero temerarias aventuras. Enterado de que serían llevados a Francia, decide aprovechar la entrada y salida de los familiares que fueron a visitar a los prisioneros y, resueltamente, baja la escalera embozado en su capa, cosa natural por el frío, llega al zaguán, saluda al capitan francés Galland y sale a la calle. Así de fácil.

Puebla de Zaragoza, inmortalizada por sus hazañas acababa de sucumbir.

 

Porfirio se presenta ante Juárez en la capital. Gran desaliento en la ciudad de México por la caída de Puebla. Juárez lo quiere nombrar Ministro de Guerra o General en Jefe del Ejército Mexicano, pero Díaz lo rechaza arguyendo su juventud.

Le da el mando el Ejercito del Centro que lo escoltará en su peregrinación al norte. Ordenándole más tarde la formación de cinco divisiones repartidas en distintos lugares del país, ascendiendole a general de división.

 

Forey entraba en la ciudad de México siendo recibido como un cónsul romano, convocando a la Asamblea de Notables que se declaró a favor de la monarquía y a favor de un príncipe católico, el Archiduque Fernando Maximiliano de Habsburgo.

Forey decreta la organización de las cortes marciales y todos los defensores del país quedan fuera de la ley.

 

Habiéndose cumplido las condiciones, Maximiliano parte para México aceptando la corona. La alta sociedad estaba encantada de tener un príncipe de ojos azules y a la emperatriz Carlota con su séquito de damas de honor

El emperador anuncia el establecimiento de instituciones liberales integrando su gabinete con liberales, aunque inclinándose unas veces a los conservadores, siempre sometido al mariscal Bazaine.

 

Juárez huye de los franceses al norte, firme, enarbolando la bandera de la república. En su negra carroza se refugia en Paso del Norte mientras los franceses se apoderan de Chihuahua.

En 1865 terminaba su periodo presidencial, González Ortega quiere la primera magistratura, peroJuárez prorroga su mandato presidencial hasta convocar a nuevas elecciones.

 

Fueron 5 años del peregrinar de Juárez de pueblo en pueblo, sin encontrar jamas un asesino ni un traidor.

Maximiliano ama a México dedicándose a legislar, fomenta exposiciones, busca traer colonos de norteamérica soñando con una marina mercante y de guerra. Quiere ganar a Juárez para su causa. Las tropas francesas le quitan al emperador los ingresos de la aduana de Veracruz.

 

El general de División Porfirio Díaz, comandante del ejercito de oriente después de su derrota de San Antonio Nanahuatipan se resguarda en Oaxaca convirtiéndola en un verdadero dolor de cabeza para los franceses.

La defección de muchos republicanos que se aliaron al imperio instigó a los consevadores a buscar la defección de los grandes. López Uraga envió el 18 de noviembre de 1864 al coronel Luis Alvarez como embajador ante Porfirio Díaz para invitarlo a servir al imperio. Fue tan grande el enojo que amenzó con pasar por las armas a cualquier otro que llegara con la misma embajada.

El ejército francés inicia hostilidades contra Oaxaca y Díaz. Esta es sitiada, pero llama tanto la atención la firmeza y fiereza de Porfirio que Maximiliano resuelve acabar con él de una vez por todas.

Diez mil franceses, perfectamente pertrechados, contra una defensa mal fortificada y con pocos elementos, obligó a Díaz a rendir la plaza tras más un mes de sitio. Oaxaca es ocupada el 9 de febrero de 1865, enviando a Porfirio prisionero nuevamente a Puebla.

El general Díaz era siempre el primero en llegar al punto más peligroso. Causaba la admiración de sus soldados que creían que por su temeridad quería muerte gloriosa. Muchos pedían que cuidara su vida. Pertenecía a la patria. La toma de Oaxaca causo admiración y felicitación al mariscal Bazaine de parte de Maximiliano y Napoleón III.

 

Conducido como prisionero de guerra con escolta de compañía de Zuavos Porfirio Díaz es encarcelado en la prisión de Puebla haciendo amistad con el teniente Crismandia. Le promete no comprometerlo con una huida. Cuando lo ponen fuera de jurisdicción de su amigo por segunda vez se fuga de la cárcel de Puebla escurriéndose por techos, descolgándose por los muros, entregándose a sus subordinados que lo esperaban con caballos.

A partir de Septiembre de 1865 y hasta 1866, Porfirio se convierte en guerrillero. Con 300 elementos de tropa busca apoyo en las montañas del sur con el General Juan Alvarez.

 

Maximiliano expide la ley del 3 de octubre 1865 con pena de muerte a los defensores de la república. Porfirio, animado, pues su instinto era ya leyenda, va contando las batallas: TEHUITZINGO, PIAXTLA, TULCINGO y COMITIPLA; en 1866 siguieron PINOTEPA, JAMILTEPEC, PUTLA, HUAJUAPAN Y NOCHISTLAN.

En la primavera de 1866 empiezan los problemas para Maximiliano; se daba mas apoyo al ceremonial de corte que a los asuntos del país. Carlota percibe al abandono de Francia. Napoleón III intenta deshacerse de su aventura mexicana. Parte a Europa para lograr apoyo al duque, la caja imperial esta completamente vacía nfrentando problemas con el clero y el bando conservador.

 

En 1866 El Chato Felix se une a su hermano Porfirio para recuperar la ciudad de Oaxaca; enfrentando a las tropas imperiales en MIAHUATLAN derrotan a la columna adversaria, sirviendo las armas para armar sus propias tropas. Juárez da orden de fusilamiento de oficiales mexicanos.

Con el ejercito reforzado en la CARBONERA derrota a otra columna ganando gran prestigio militar. Habían luchado los republicanos casi desnudos, ganando los laureles de las armas nacionales capturando trescientos noventa y seis prisioneros austríacos, polacos y húngaros, 4 piezas de montaña, más de 600 carabinas y gran surtido de municiones de toda clase de armas.

 

Oaxaca se convertiría en el eje de toda la guerra; es la primera plaza importante tomada por la república. Los imperialistas se rindieron, Porfirio Díaz uso la clemencia y generosidad ejecutando sólo al antiguo prefecto de la ciudad, Juan Pablo Franco. Informando a Juárez por medio de Matías Romero a Washington.

 

En Oaxaca, Porfirio se reencuentra con su familia, descubriendo la belleza de su sobrina Delfina, hija de su difunta hermana Manuela, decidiendo atacar más tarde a la ciudad de Puebla alcanzando el triunfo ese inolvidable 2 de abril de 1867.

Los franceses se retiraban casi sin combatir seguidos por el Ejercito del Norte que comandaba Mariano Escobedo, el de Occidente a cuyo frente iba el general Ramón Corona; el del Centro, bajo las ordenes de Nicolás Rodríguez y el de Oriente, con el general Díaz a la cabeza.

Gustavo Casasola recuerda: Tres importantes plazas conservaban aún los imperialistas: la ciudad de México, querétaro y Veracruz, en las cuales concentraron sus mejores elementos. Porfirio inició una tenaz persecución por Texcoco, San Cristobal y la villa de guadalupe, hasta poner sitio a la capital mexicana el 12 de abril.

Abarcaban sus posiciones desde el Rancho de Santo tomás hasta Tacubaya y eran reforzadas casi constantemente, al grado de que el enemigo ya no tenía lugar alguno de escape.

Al conocerse la caída de querétaro y la captura y sacrificio de Maximiliano, las fuerzas enemigas de la capital se rindieron al general Díaz, que entra triunfal a México el 21 de junio.

 

Delfina Díaz de 20 años se casa por poder con Porfirio de 35 años el 15 de abril de 1867. El doctor Ortega, por presión de Porfirio la reconoce como hija. Mientras se celebraba la boda en Oaxaca Porfirio derrotaba a Márquez.

El sitio de la ciudad de México duro poco más de 2 meses. Porfirio esperó a que se rindieran y no fusilo prisioneros. Juárez empieza a dudar de Porfirio, no informaba de sus movimientos, no fusilaba traidores y desobedecía al gobierno encabezando una partida militar.

El ejercito reunido por Porfirio llego a los 35 mi hombres, pero permaneció leal a Juárez invitándolo a regresar a la ciudad de México.

En el recibimiento le entrego una bandera para izarla en el palacio nacional, era la de un batallón de la Guardia Nacional acribillada a balazos.

Juárez, al recibir de manos de Porfirio Díaz oficialmente la ciudad de México, expresó ahí: Hemos alcanzado el amyor bien que podríamos desear, viendo consumada, por segunda vez, la independencia de nuestra patria... ¡que el pueblo y el gobierno respeten siempre los derechos de todos. entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno... es la Paz!

El 27 de junio Porfirio díaz recibe un comunicado en que se le informa que, junto con Nicolás Régules, Mariano Escobedo y Ramón Corona, habían cesado sus facultades extraordinarias, y recibe como regalo, al día siguiente, la bandera acribillada. Era la misma que jurara enb 1857 en Oaxaca, el capitán de la Compañía de Granaderos Porfirio Díaz.

El 4 de agosto rinde cuentas del ejercito de oriente pidiendo su retiro que no le fue concedido.

Porfirio a los 36 años había luchado en 37 encarnizadas batallas que se le reconocieron, la gloria la recibió Benito Juárez que viajaba de un lugar a otro en su carroza negra con sus ideales, mientras Porfirio Díaz honrosamente exponía su vida por la libertad de su amada patria. Pero la paz no llegaría tan facilmente.

 

Levantando un muro de desconfianza Juárez disolvió el ejercito que le había llevado al triunfo. 5 divisiones se organizaron de 4 mil hombres, el Ejército del Norte con Escobedo. El de Occidente, con Regules; el del Centro con Juan Alvarez. Porfirio el de Oriente con sede en Tehuacán.

Juárez quiere reformar la constitución del 57 "Que no me quieran culpar de cómplice de lo que no apruebo" asevera Porfirio. Ante el alboroto Juárez da marcha atrás; "yo traigo la paz no el terror", dice. Pero reforma la constitución del 57 por encima del poder legislativo, desatando la tormenta en las elecciones, logrando la reelección por votación. ¿Serían impecables las elecciones de 1871?

El militar más popular, es el destacado general de división Porfirio Díaz, opacando a los caudillos de la revolución Mariano Escobedo y Roman Corona. Probo y honrado en la administración, reconocido por sus dotes de estrategia, generoso con los vencidos, conciliador, respetado por compañeros. El favor universal lo ampara, más no el de Juárez, fallaban sus relaciones. Porfirio aviva el militarismo, Juárez la licenciatura

Hasta en Europa se popularizan por la impresión de la ejecución de Maximiliano. Monet plasma su estampa en el famoso cuadro del fusilamiento.

 

Felix Díaz es nombrado gobernador de Oaxaca, lo que causa distanciamiento entre los hermanos. Juárez, en el ámbito nacional enfrenta rebeliones, revueltas indígenas, brotes imperialistas. Sin embargo logra la división de poderes y prensa, aproximándose al país a la vida democrática. Felix Díaz es radical, intransigente, jacobino, con carácter violento.

 

Porfirio renuncia al ejercito, no puede luchar contra Juárez. Regresa a Oaxaca siendo recibido con triunfal recepción, regalándole la hacienda de "la Noria", en donde se dedica al cultivo de caña de azúcar con su familia, Doña Delfina y Porfirio Germán su hijo.

Porfirio cultiva la caña y las intrigas. En 1869 nace Camilo; en 1870 mueren sus dos hijos con diferencia de 11 días; congestión cerebral fue el diagnostico

Nace su primera hija, Luz, en 1871, muriendo año y medio después de sarampión.

Toma las armas para reprimir un ligero levantamiento de los indios en Ixtlán, y es que Felix Díaz es un gobernador impresionable, violento caprichoso, no apto para gobernar. En 1870, los juchitecos atacan un contingente oficial, Felix personalmente acaba con el levantamiento llegando hasta Juchitán; entrando a caballo, decomisa la imagen de San Vicente Ferrer, regresándola mutilada, y ordenando el cumplimiento de las leyes de Reforma.

 

El 7 de abril de 1867, en Huamuxtitlán Gro. había nacido una niña, Dionicia Amada de Jesús, inscrita como hija natural del gral. Porfirio Díaz y Rafaela Quiñones, joven que conoció cuando buscaba el apoyo de Juan Alvarez; siempre la reconoció, la historia la registra como Amadita; aunque no la llevo a vivir a su lugar, con Delfina, siempre vio por ella.

 

El liberalismo mexicano renace. Ignacio Manuel Altamirano, Vicente Riva Palacio, Manuel Payno, Juan A. Mateos, hacen veladas literarias. Culminan en la revista "El Renacentista"; surgen pintores como Velasco. Mientras, en Oaxaca nada cambiaba, sólo que en 1882 Porfirio instaló el alumbrado eléctrico.

 

Juárez otorgó la concesión para el Ferrocarril México Veracruz, inaugurando el tramo México Puebla. Asesorado por Gabino Barrera dictó la Ley de Instrucción, fundando la Escuela Nacional Preparatoria. Promulgó el Primer Código Civil, que se adoptó en la mayoría de los estados. En el partido liberal lo criticaban por la permanencia en el poder, el 2 de enero de 1871 fallece su esposa Margarita Maza.

Ignacio Ramírez, el Nigromante, escribió "En Guerra tiene un ejercito costoso y turbulento; en Hacienda despilfarra los dineros y embrolla las cuentas; en Fomento se deja engañar por extranjeros; en Justicia no sabe más que matar sin figura de juicio.

En Gobernación, ensaya el centralismo; en las Relaciones Extranjeras compromete con igual facilidad los recursos del erario y vastas regiones de nuestro territorio.

 

Benito Juárez respetó la libertad de prensa, reapareciendo una multitud de nuevos periódicos. Todas las tendencias eran publicadas y se criticaba al presidente con parodias. Las caricaturas eran ofensivas; como siempre, la prensa fue arma de dos filos. Porfirio cobra 21,000 pesos de salarios caídos con lo que editan un periódico opositor: El mensajero.

 

Llegaron las elecciones. El partido constitucionalista postulaba a Porfirio Díaz, el Juarista a Benito Juárez, el lerdista a Lerdo de Tejada; de los 12, 266 votos emitidos, 5,837 fueron para Juárez; 3,555 para Porfirio y 2, 874 para Lerdo. La elección se resolvió en el Congreso; los juaristas se unieron con los lerdistas derrotando a Porfirio.

Porfirio, derrotado regresa a su hacienda; por segunda vez había quedado al margen de la presidencia. Establece en sus corrales una fundición fabricando clandestinamente cañones municiones y pólvora.

Ayudado por sus amigos militares y políticos el 8 de febrero de 1871 desconoce a Juárez enarbolando el plan de "La Noria" con el lema de "no reelección" La rebelión careció de la cohesión necesaria y fracasó.

Porfirio peregrinó por todo el país acompañado por fieles seguidores. Siendo este su momento más sombrío, la desesperación lo lleva a las montañas de Nayarit. Pacta con Manuel Lozada "El tigre de Atica" cacique indígena que había apoyado a Maximiliano. Felix con lealtad de hermano se le une, profetizándole la derrota.

 

Fracasa la sublevación de los Hermanos Díaz; en enero 1872 Felix erraba por la costa, perseguido por las tropas del gobierno, y resuelve huir al extranjero. En Puerto Angel los juchitecos lo capturaron en el Cerro del Perico, vengando los agravios cometidos a San Vicente Ferrer, dándole tormento desollándolo terriblemente.

 

18 de julio 1872 muere de angina de pecho Don Benito Juárez, sepultado con todos los honores. El panteón de San Fernando es testigo: los ataques de antes se convirtieron en loas y elogios. México le debía la Reforma y fue defensor de la independencia nacional. "La gloria póstuma es la única salida, la única duradera, ella comienza para ti Benito Juárez"

 

Un día después de la muerte de Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada rinde protesta como presidente interino. Emite dos decretos y la convocatoria para elecciones presidenciales verificándose en octubre con la elección de Lerdo.

Ante la amnistía general, con la muerte de Juárez, la rebelión de la Noria no tenia justificación. Todos los jefes rebeldes se acogieron a la amnistía Porfirio lo hace el mes de octubre.

Porfirio vende la Noria... todos eran hostiles, su papel de exgeneral lo aniquilaba. Parte a Tlacotalpan.

Lerdo logra la aprobación para crear el senado, incorporando a la constitución las leyes de Reforma. Acaba con el cacique Manuel Lozada ex rector del Colegio de San Ildefonso y expulsó a los hermanos de San Vicente de Paul provocando un levantamiento católico de los campesinos del occidente del país, esto se valió el exilio.

 

En 1873 cerca de Tlacotalpan se establece en el rancho "La Candelaria" el matrimonio Díaz Ortega; Don Porfirio, por la amnistía, privado de su grado militar. Se dedica a la agricultura y carpintería y nacen sus dos únicos hijos legítimos. Estos llegaron a edad adulta: Porfirio 18 de octubre (1873) y Luz (1875) 5 de mayo.

Tlacotalpan, por su posición geográfica permitía estar con un pie en Veracruz y otro en Oaxaca. Cerca de la Candelaria estaba el Poblado de Tuxtepec, Porfirio asentó allí su centro de conspiración lo que le permitía asistir a las reuniones con sus partidarios, regresando como hacendado pacífico a su rancho.

 

Al volverse a hablar de la reelección de Lerdo de Tejada, quien le había ofrecidos puestos y embajadas a Porfirio y que este había rechazado, los simpatizantes del caudillo oaxaqueño le lanzan como candidato a una diputación.

En 1874 Porfirio es electo diputado. Sus seguidores le hicieron que participara. Su oportunidad fue cuando el gobierno quería reducir la pensión de los veteranos de guerra y él empezó a hablar de la injusticia que cometían a los más fieles servidores de la nación.

Los periodistas Porfiristas hacían gran campaña contra Lerdo y su gabinete. Don Sebastián ofrece a Porfirio la representación de México en Berlín, Porfirio contesta "no tengo méritos diplomáticos para tal puesto, considero su oferta como un favor, y los favores sólo los acepto de los amigos"

 

Lerdo pensaba reelegirse aproximándose una revuelta. Porfirio vende su rancho La Candelaria partiendo a Nueva Orleans en diciembre de 1875 y de ahí a Brownsville. Se dijo que Porfirio recibió en Estados Unidos dinero y elementos militares de inversionistas norteamericanos. En Tuxtepec se proclama el 10 de Enero el Plan de Tuxtepec, enarbolando nuevamente la bandera de la No Reelección. Hay levantamientos en su apoyo en Guerrero, Yucatán, Veracruz, Hidalgo. Los cerebros del Plan de tuxtepéc fueronb los licenciados Justo Benítez, Luis Vallarta, Potasio Tagle y fidencio Hernández, y los generales Juan N. Mendez, Manuel González, Donato Guerra, Jerónimo Treviño y otros.

Las ideas del plan no les importaba, el atractivo era levantarse en armas agrupándose a la bandera de Porfirio Díaz, Símbolo de la constitución de 1857

Inmediatamente el gobierno pone cerco a Veracruz con al fin de cortar los recursos para los sublebados, pero Porfirio abandona Veracruz y sale a Estados Unidos entrando al país nuevamente por la frontera norte.

El 2 de abril 1876, aniversario de la batalla que lo inmortalizo, Porfirio captura Matamoros con entrada triunfal al territorio nacional.

Mariano Escobedo, su antiguo compañero de armas, ya lo perseguía. Porfirio logro reunir 2500 hombres dirigiéndose a Icamole, Nuevo León, el general en ese punto lo derroto. Cuentan que fue tanta su desesperación en esa derrota que lloró abierta y dramáticamente, lo que le valió por mucho tiempo el apodo de "El Llorón de Icamole". Sin embargo, no tardaría mucho en cobrarse la revancha.

 

Porfirio decide regresar a Oaxaca vía a EEUU aparentado ser un homeópata cubano borracho y extravagante, embarcándose en el vapor City of Havana. Agentes lerdistas inspeccionaron el barco, péro Porfirio se salva saltando al mar. Los marinos le ayudan notificando al capitán, después de rescatarlo, que al borracho médico se lo comieron los tiburones. Porfirio desembarca en una playa desierta en las costas de Veracruz

Escribía a su esposa con nombre diferente tratando de ocultar su identidad, pero lo descubren pues pide que manden a la escuela a Porfirito. Su calidad de esposo y padre descubrieron su identidad.

 

José María Iglesias, presidente de la Suprema Corte considera una oportunidad el movimiento de Tuxtepec, para llegar a la presidencia de la república; se sentía en el papel de un nuevo Juárez. Busca apoyo con el gobernador Antillón que en Guanajuato le brinda su apoyo. Porfirio logra reunir un nuevo ejercito.

Lerdo envía a su mejor general, Ignacio Alatorre a liquidar a Porfirio. Ya lo había hecho en Icamole y pensó que sería fácil. Los soldados porfiristas contaban con palos, cuchillos y viejos carabinas, estaban mal pertrechados, pero con mucho entusiasmo. La batalla, que se desarrolla en Tecoac, comenzó mal para el rebelde, pero el panorama cambia cuando recibe el refuerzo del manco Manuel González, derrotando totalmente a Alatorre. El 20 de noviembre Lerdo de Tejada abandona la Ciudad de méxico; es exiliado permanentemente a Nueva York

El 21 de noviembre 1876 Porfirio Díaz hace su entrada triunfal a la capital de la república.

José María Iglesias, presidente de la suprema Corte de Justicia y a quien debía corresponder la silla presidencial ante la ausencia de Lerdo, no puede arribar a ella, como eran sus ambiciones, debido a que no se había adherido al Plan de Tuxtepéc. De tal suerte que Porfirio Díaz simplemente asume el poder ejecutivo.

Vio su ambición presidencial colmada a los 46 años de edad.

Apoltronado en la silla presidencial pide un préstamo a los comerciantes. Nombra a su gabinete, en el que incluye a José María Mata como Ministro de Hacienda, quien se concentra en pagar la deuda pública y enderezar Hacienda; al general Pedro Ogazón, como Ministro de Guerra; el licenciado Ignacio L. Vallarta en Relaciones Exteriores a Potasio Tagle en Justicia e Instrucción Pública; en fomento designa a Vicente Riva Palacio, y como Oficial Mayor de Fomento a Gabriel Mancera.

El 2 de mayo la Cámara de Diputados declara presidente constitucional a Porfirio y el 5 toma posesión de su cargo para el período comprendido del 5 de mayo de 1877 al 30 de noviembre de 1880.

Un grupo de jóvenes escritores Justo y Santiago Sierra, Agustín G. Cosme, Telésforo García formulan el plan de gobierno creando un poder ejecutivo fuerte, basado primordialmente en la paz, y una buena política para abortar las revoluciones. Un gobierno fuerte para sofocarlas, con un principio de conciliación con la iglesia.

El obispo Labastida regresa de su exilio notablemente cambiado en sus posiciones. El gobierno y la iglesia acuerdan de mutua condescendencia. El régimen emplearía las leyes de Reforma; la iglesia se concentraría en su misión pastoral. Avalados por el vaticano; se vislumbra el progreso para México.

 

Hombre maduro de 54 años, se une en segundas nupcias con Carmelita Romero Rubio de 20 años.

Su obsesión fue la paz; desde 1810 había vivido el sufrimiento de una serie de movimientos y guerras internas, de niño-joven la de independencia; de joven y hombre, liberales contra conservadores, otras más internacionales contra EU y Francia, incluso étnicas, de castas y hasta religiosas. La primera cristianada con Sebastián Lerdo de Tejada contra indios de acá, mayas y yopis; contra indios de allá, apaches y comanches; contra bandidos buenos y salteadores de caminos, contra generales pronunciados y pueblos sublevados. Su anhelo más grande era la paz.

Despues de 1907, recordaba el modo en que la había impuesto y los frutos de su larga sucesión de sucesiones.

Cuando tomó la presidencia sólo existían 2 pequeñas líneas de ferrocarril a la capital de Veracruz y Querétaro, aumentándola en sus periodos a 19 mil millas. Una verdadera red ferroviaria que serviría después, en mucho, a sus detractores para disputarse la patria.

El servicio de correos se hacia en diligencias que a menudo eran asaltadas entre la capital y Puebla; estableció un servicio barato, seguro y rápido en todo el país y más de 1200 oficinas de correo.

El Telégrafo casi no existía; desde Nopalucan de la Granja, de aquella famosa primera transmisión, llego a extender una red de más de 45 mil millas que cubrían practicamente todo el país.

El robo se castigaba con pena de muerte, momentos después de aprehenderse al infractor era ejecutado. Esto y una famosa rebelión en Tlacotalpan en que apareciera el famoso telegrama achacado al general Mier y Terán, aunque algunos aseguran que era la política de Porfirio, que decía simplemente "Mátalos en caliente" dio lugar a su fama de duro.

Donde quiera que se cortara la línea telegráfica se castigaba al responsable; cuando el corte ocurriera en una plantación y el propietario no lo impidiera, se colgaría a este en el primer poste telegráfico, eran ordenes militares.

Fue severo hasta la crueldad, es cierto, pero tal y como ahora, era necesario en aquellos tiempos para la existencia y progreso de la nación. Si hubo crueldad los resultados lo han justificado. Por esa mano dura se clama ahora. Más vale unos cuantos que un panteón, la paz era necesaria aunque fuera forzosa para que la nación tuviera tiempo de pensar y trabajar.

"La sangre derramada era mala sangre" La que quedó era buena.

El era el que decidía, decían que era como un zar o tirano; jamás lo fue y sí como un padre integro, severo, autoritario, en ocasiones hasta la crueldad.

El país alcanzó bajo su tutela un progreso material sin precedentes y un lugar respetable entre las naciones. Todo era prosperidad; entraría México al siglo XX con los mejores augurios, hasta la oposición política del porfirismo se veía como un pasado; los viejos liberales habían muerto, los nuevos estaban por surgir. Otros no compartían el mismo optimismo. El último día de 1899 recibe una carta privada de uno de sus colaboradores más brillantes y honestos, el único porfirista reconocido por la revolución: Justo Sierra. Era un recordatorio que el presidente no hubiese querido recordar, el aviso de la condición mortal de su régimen:

 

"Yo no me asusto por nombres, yo veo los hechos y las cosas, he aquí lo que con este motivo se me ocurre. La reelección indefinida tiene inconvenientes supremas; del orden interior unos y del orden exterior otros, todos íntimamente conexos. Significa, bajo el primer aspecto, que no hay modo posible de conjurar el riesgo de declararnos impotentes para eliminar una crisis que puede significar retrocesos, anarquías y cosecha final de humillaciones internacionales, si Ud. llegara a faltar, de lo que nos preserven los hados, que por desgracia, no tienen nunca en cuenta los deseos de los hombres, y me objeta que no es probable que no podamos sobreponernos a esa crisis por los elementos de estabilidad que el país se ha asimilado; entonces, ¿cómo nos reconocemos impedidos para dominar lo que resultaría la no reelección?... En cuanto atañe el exterior, esa es a mi juicio la impresión indefectible de los hombres de estado y de negocios en los Estados Unidos, en Inglaterra, en Alemania, en Francia... en la república mexicana no hay instituciones, hay un hombre; de su vida depende paz, trabajo productivo y crédito.

 

El viejo caudillo no tomó en cuenta las palabras de Sierra. Llegó a persuadirse de que aquel puesto era de su propiedad particular. Por experiencia propia, Díaz sabia muy bien que, en sus propias palabras, "un pueblo libre se pone en guardia contra tales tendencia de ambición personal". Y sin embargo, optó por la reelección indefinida, por la "monarquía con ropajes republicanos". Este sacrificio de la libertad, este acto de soberbia, sería a la postre su verdadero error. La historia lo cobraría con la sangre, con buena sangre, la sangre de miles y miles de mexicanos.

Impuso la paz sin miramientos. Los caminos se limpiaron de malhechores, cayeron los ladrones de leyenda, los indios se deportaban a Yucatán o Valle Nacional, los indios mayas formaron resistencia continua, hasta ser vencidos por el ejercito federal para evitar el derramamiento de sangre. Era necesario derramar una poca para lograr una paz forzada para que la nación tuviera tiempo para pensar y trabajar. El acto de represión más sonado es el de Tomochic, en Chihuahua, que apacigua al indio insurrecto.

No respetó los principios constitucionales, jamás permitió a los estados ser soberanos, todos los departamentos giraban a su alrededor, los tres poderes se convirtieron en uno solo.

Porfirio Díaz se perpetuó en el poder, igual que Benito Juárez que también por consecuencia llegaron a la dictadura por ser imposible gobernar con las leyes.

 

La constitución liberal del 57 no fue tomada en cuenta durante 20 años, el grupo de los científicos contradecían sus preceptos afirmando que sólo era un bello poema. En 1892, este entusiasta grupo formó la Unión Liberal para contrapesar al ejecutivo. Don Porfirio ni lo tomó en cuenta, pensando ante todo y sobretodo en el progreso de su amada patria.

Cada 4 años había elecciones, sí, pero siempre el caudillo salía electo; la bandera "sufragio efectivo no reelección" fue levantada en la rebelión de la Noria por Porfirio contra Juárez, En Tuxtepec se mantuvo en el Plan; en 1878 logró la Reforma. Por eso es que sus detractores aprovechan la debilidad del héroe para enterrar sus alcances, sus logros, sus triunfos, su amor por México, su progreso y estabilidad social y económica alcanzadas.

 

Porfirio Díaz en 1884 asume nuevamente el poder logrando que el Congreso para el periodo de 1888 vote la reelección, logrando que el Congreso más tarde aprueba la reelección indefinida haciendo proselitismo para 1892-96 y de allí a la eternidad.

 

Los gobernadores y jefes políticos eran señalados por el gran elector; para Porfirio era más importante el pan que el voto, varias veces trató de renunciar y se le exigió que continuara, lo hizo para beneficio del pueblo que ya había depositado su confianza en él considerando que sólo él y unicamente él, sabia el manejo del progreso de México ¿en quien confiar?

 

Los viejos gobernados eran sustituidos por jóvenes leales al presidente. Acataban decisiones y las ponían en marcha y sin chistar, con lealtad absoluta, logrando con ello al unísono el progreso, seguridad y trabajo, con una única autoridad en la nación.

Los grupos liberales, encabezados por Gabino Barreda, aplicaban a la realidad mexicana la humanidad, teología, metafísica y positivismo, sacrificando el fanatismo religioso por el mandato porfiriano de "orden, paz y progreso", reconociendo las etapas del pasado indígena, la independencia, la reforma y la paz.

El ejército, formado en principio por criminales, desleales o la leva, es substituido por elementos profesionales brotados del Colegio Militar, convirtiéndose en una institución ejemplar que en 1886 estaba formada por 11 zonas militares, con sueldo de 12 a 500 pesos, con su caudillo al frente, luciendo espléndidos uniformes.

Es ese nuevo ejercito el que le otorga el titulo de "El Héroe de la Paz".

 

Creía en la superación de las diferencias entre la iglesia y el estado, tanto como confiaba en la sabiduría de las leyes de reforma. Carmelita Romero Rubio fue el alma sorprendente de la evolución de Díaz hacia el refinamiento y amor de su pueblo. Hace que al caudillo que viera las puertas del sacerdocio tan cerca como las del ateismo, aprenda a convivir y respetar a unos y otros, sin importar la ideología espiritual, si bien es cierto que Porfirio, al igual que los masones de aquellos tiempos, eran considerados no sólo anticristos sino incluso excomulgados, logra llevarlo con ese mismo respeto a muchas festividades religiosas del pueblo, de cuya mayor actuación es seguramente la que culmina con la coronación de la Virgen de Guadalupe.

 

Doña carmelita logro afrancesar al rudo chinaco. El castillo de Chapultepec, sede de la monarquía maximiliana, fue escenario de grandes saraos, poniendo incluso un elevador que traspasaba la roca para llevar a los invitados al castillo. La popularidad de Doña Carmelita era halagada por artistas y poetas.

 

La población del país sumaba 10 millones de habitantes, pero el territorio nacional estaba en poder de 830 hacendados. Existía en términos generales una evidente desigualdad, afirman los historiadores del presente, que sería origen de una nueva era de violencia .

"Todo lo que vez desde aquí, haciendo girar tu vista es mío" era la frase prepotente más frecuente.

Algunos trabajaban con virtual servidumbre, castigos corporales, cárceles privadas y servidumbre por deudas.

 

Sin embargo, no hay que olvidar que la gallarda postura de Díaz frente a los americanos en 1878 sentó las bases con el vecino país en obligaciones y límites de expansión. Con Inglaterra estableció los límites con Belice; con Francia, España y Alemania dignificó la relación diplomática. La inversiones extranjeras fluían en todos los rublos de la economía.

El ámbito cultural creció con prodigio. La ciencia vio surgir y pasar sabios, geólogos, ingenieros, matemáticos, y sobre todo médicos. La historia fue revelada por la colección México a Través de los Siglos. Aún vivían Guillermo Prieto e Ignacio M. Altamirano, surgiendo la generación poética y literaria de moda.

La ingeniería para la ciudad venía de Londres, la estética de París. En la primera época Don Porfirio desapareció los charcos e inundaciones, surgiendo calles rectas y pavimentadas, alumbrado público, agua potable y en 1898 elegantes postes eléctricos y un largo canal subterráneo de aguas negras.

José Yves Limantur, el mago financiero de México, con sueldo de $100, manejó alcabalas, catastro, aranceles, depreciación de la plata y empréstitos municipales. Con un manejo impecable de las finanzas, logró en 1895 el primer superhabit de la historia mexicana. En 1897 su legislación bancaria perseguía fraudes destruyendo corruptelas.

Porfirio Díaz gobernó el país con el telégrafo; el cableado llegó a alcanzar una longitud de 23,154 kilómetros.

Llegó a México el novísimo invento del teléfono. el primero que se tendió fue de Chapultepec a Palacio.

El correo unió a la república y se internacionalizó, creándose en 1894 la Secretaria de Comunicaciones, quedando bajo su jurisdicción el correo, el teléfono y telégrafo.

 

En tiempos de la Reforma el ferrocarril unía el zócalo con la villa de Guadalupe. Durante el progreso Porfiriano entre 1881-1910 pasó de 600 Km. a 15,441. Las rutas Interoceánico, Nacional, Central y Tehuantepéc, unieron a la capital con Veracruz, Ciudad Juárez, y San Luis Potosí, el golfo con el pacifico.

La necesidad de combustible, propició la explotación de los mantos petrolíferos. Por el oro negro compitieron Huasteca Petrolium Company, El Aguila Mexicana y la Standard Oil; nacía la industria del petróleo

El campo despertaba a las necesidades, la herencia colonial era la única realidad. Se empezó a importar maquinaria, revolucionando la economía de México

Aparece la Ley sobre Bancos, fusionando a los de importancia. Se funda el Banco Nacional de México, estableciendo sucursales en toda la República. La tarea de los bancos era prestar con tal de recibir muchos réditos. Las operaciones se cifran por millones, lo que puede causar hondas perturbaciones.

El desarrollo de múltiples industrias proporciona trabajo a multitud de familias. Aparecen fabricas modernas, tabacaleras, papeleras, helados, cervecerías. Al final del siglo se establace la Fundidora de Monterrey. Las industrias reciben impulso y exenciones. Los obreros son relegados y desprotegidos, con salarios insuficientes.

Las alcabalas por fin son abolidas, se mantenían por cuenta de los estados Aduanas interiores con la práctica común del contrabando, siendo esta práctica calidad de delito. En 1896, por iniciativa del ministro Limantour, las aduanas estatales no podían cobrar.

 

Aparecieron en ese orden de progreso los grandes almacenes, Palacio de Hierro, Tardán, la Bonetería La Perfecta y muchos otros.

El pueblo buscaba sus diversiones, el payaso Bell se hace famoso en generaciones; (existe una popular anécdota de la llegada por Acapulco, contada por Mary Bell, hija de Bell y nuera de Orrin).

La lucha entre animales, toros contra leones o elefantes, es espectáculo de primer orden. En 1887 se legalizan los corridos de toros, y admiran laciudad desde la altura a bordo del Globo de Cantoya.

Se popularizaba el beisbol, se practicaba el patinaje, los enamorados remaban en el lago de Chapultepec, los catrines acudían a los Teatros de Revista para gozar de las populares zarzuelas, y por las noches acudían a lugares non sanctos.

La figura de Don Porfirio era ponderada sin precedente. Todas las causas, no importando clases sociales, tenían su figura venerada; canciones, versos, biografías y loas enmarcaban al héroe de la paz. Todo el mundo le reiteraba su lealtad, aprendiendo los niños a respetar su figura.

Justo Sierra canto las glorias de Porfirio en México y su Evolución Social. Era la carta de recomendación al extranjero participando luminarias intelectuales, cerrando su obra con una advertencia de su gloria efímera.

 

No obstante de su moralidad administrativa y limpieza de vida privada, Porfirio no se concebía a sí mismo como un dictador, sino padre de los mexicanos. Recibió el mando de un ejército victorioso, confiar a las masas el gobierno hubiera sido desastroso. México vivió la "dictadura" más fácil, benévola y fecunda de la historia. Convencido de la democracia como único principio, sus ideales de verdadero patriota guiaron su camino.

 

En 1900, Porfirio pronunció estas palabras: Una nación joven no requiere de gobernante viejo. Tenía setenta años, de los cuales, veinte había estado en el poder; ya se hablaba de atropello constitucional y el famoso lema que él mismo esgrimiera: Sufragio Efectivo No Reelección, motivaba ahora a otros, naciendo partidos liberales y anarquistas.

Minado el sólido y orgulloso edificio porfiriano; cansado y viejo se retira a Morelos y Guerrero.

En diciembre, restablecido, por sexta vez asume la presidencia de un país civilizado. Hombres de avanzada edad, de confianza, eran encargados de los Ministerios, ahora llamados Secretarías. Algunos, enemistados entre sí, eran difícil que aspiraran la presidencia. Los porfiristas estaban siempre de pleito, aunque aparentemente leales a su presidente. Su muerte era esperada "en cualquier momento" y esto hacía que los soñadores urdieran planes y tramas que lo único que alcanzaban a hacer era debilitar su propia fortaleza ante un Porfirio que distaba mucho de morir.

 

La familia de Don Porfirio consistía ya de 3 hijos y 17 nietos. Asistía regularmente a la opera con Doña Carmelita; el ministro Justo Sierra lo acompañaba. Gustaba de la cacería en Michoacán. Amada, su primer hija, no tuvo descendencia refundida y triste en sus haciendas. Su segundo hijo, Porfirio Díaz Ortega, era miembro del Estado Mayor; y su hija Luz viajaba a Aguascalientes.

 

Ese principio de siglo se puso en marcha el tranvía eléctrico, inauguró las obras del desagüe del Valle de México y en 1902 inaugura lo que sería la tristemente famosa penitenciaría de Lecumberri y coloca la primera piedra en lo que sería la Columna de la Independencia. Terminaron el lago de Chapultepec, y modernizaron la ciudad tendiendo cable subterráneo de luz y gas. Comenzaron el Teatro de Bellas Artes, el rastro, el Hospital General, el hospicio y el manicomio de La Castañeda.

Se inician las obras del grandioso edificio del poder legislativo. Su cimientos quedaron varados ante el enfrentamiento fraticida que se daría, quedando años después como Monumento de la Revolución.

Justo Sierra ministro de instrucción logra la uniformidad de educación primaria. Propicia escuelas católicas y la Universidad Nacional.

 

Díaz, en un aparente lapsus de debilidad, sumiso al extranjero, viendo resquebrajarse sus influencias ante el país vecino, cede un poco. Se centró en su habitual permiso que se otorgaba a la nación americana. Bahía de Magdalena sería como casa propia de Estados Unidos, para los usos que mejor convenga a su escuadra, por 3 años.

 

En 1902 es encarcelado Ricardo Flores Magón por dirigir una manifestación contra Díaz. Apoyado por sus hermanos, fundan el periódico Regeneración que defiende la noreelección y ataca furiosamente al régimen de Díaz. Los magonistas huyen al ser perseguidos, abrazando con fervor el credo anarquista y exigen No reelección, fortalecimiento del municipio, jornada máxima de 8 horas.

 

Crece el ancestral conflicto entre haciendas y pueblos, ocupando los campesinos regiones poco fértiles o convirtiéndose en peones, ejemplo de lo cual se hace claro en Tenextupango, hacienda azucarera del estado de Morelos propiedad del yerno de Don Porfirio, Ignacio de la Torre y Mier.

En ella, trabaja un campesino independiente, Emiliano Zapata, que clamaba la posesión de la tierra.

 

Las inauguraciones se sucedían, en Veracruz se estrenan las obras del puerto, modernos muelles y almacenes alojarán por igual la carga que se importa que la que se exporta. El nuevo edificio de la Aduana Marítima, de corte francés, es actualmente fiel testigo de esas glorias profiristas. Yucatán realiza "Las fiestas reales" queriendo demostrar que no existía esclavitud. Porfirio da al istmo obras de saneamiento, y mejora o crea instalaciones adecuadas en los puertos de Salinacruz y Coatzacoalcos;ordena la reconstrucción del ferrocarril de Tehuantepéc, uniendo el golfo con el pacífico; la sociedad tehuacana lo recibe con el baile tradicional para agradecerle sus obras.

 

Quien vendrá después de Díaz? la paz estaba en las plazas, en las conciencias, angustias.

 

Aparece Francisco I. Madero con la educación liberal, caridad y amor a los pobres.

La revuelta de Cananea, con 23 muertos y 22 heridos lacera fuertemente al régimen. Los extranjeros ocupaban residencia decorosas en tanto los mexicanos sufrían una condición deplorable ganando 4 pesos -contra 3 dólares el extranjero- achicharrándose en la fundición con el fogonazo de ocho horas. Amotinados los obreros, son reprimidos brutalmente por fuerzas rurales y rangers.

Pero quién fue el responsable directo? Porfirio acaso, que no olvida su origen teniendo gran veneración al indígena, o el extranjero y algunos malos mexicanos aprovecharon esa paz para abusar de sus elementos y llevar agua a su molino?.

 

Teotihuacan se estaba restaurando así como Monte Alban y Mitla. A los 75 años encabezó el ascenso a la pirámide del Sol, comiendo en la gruta. Nuestra verdadera historia nacional, decía, data de la historia de conquistados y conquistadores.

 

En Yucatán renace la guerra de castas, Díaz lo sabia por sus espías. En Jiménez, Coahuila y Acayucan, Veracruz el movimiento nunca pudo consolidarse. Las magonistas volvieron a la carga en el norte. En Viesca y las Vacas hubo fusilamientos y encarcelados; el horizonte apuntaba una revolución. En Puebla y Tlaxcala estallan huelgas textiles, las exigencias se contestaron cerrando las fabricas, recurriendo a Don Porfirio que, con su mediación, llegan a un convenio reanudando las labores en 1907. Sin embargo, los abusos continúan. Una parte de obreros de Río Blanco, por una provocación, son masacrados. El ejercito intervino y la gresga terminó con un saldo de 200 obreros muertos.

 

Mientras Francisco I. Madero seguía los movimientos con indignación, en el Jockey Club, que había pertenecido al Conde del Valle de Orizaba, se reunía la gran sociedad. Lo mismo hacían en un centro conocido como la Casa de los Azulejos. En todas partes brillaba la exquisitez. Los bailes de fantasía eran casi cotidianos, aparecen deportes como el ciclismo, polo, patinaje, golf, y el excursionismo.

 

La elecciones para el periodo de 1910 se avecinaban y se veían azotadas por los periódicos. La entrevista concedida por Díaz al reportero norteamericano James Creelman, en la que afirma "...yo veré con gusto un partido de oposición en la república mexicana... me basta con haber visto a México surgir entre las naciones útiles y pacíficas..." causa descontento a los políticos porfiristas. Madero, habiéndosele elegido como candidato a la presidencia y a Vázquez Gómez como vicepresidente, hacía campaña proselitista apoyado por el periódico antireelccionista y organiza novedosas giras; una verdadera campaña organizada, de una intensidad efectiva, visitando gran parte de la república. En algunas ocasiones, impedían los actos autoridades locales, provocando disturbios, lo que ocasionó que en Monterrey el gobierno Porfirista ordenara su detención.

 

En un primer encuentro presidencial en la historia de México, Díaz se entrevista con el presidente Williams H. Taff, de Estados Unidos. El ejecutivo mexicano llegó a El Paso, Texas, con un uniforme cuajado de estrellas. A su arribo, Taff dijo "Bienvenido Señor Presidente, me felicito de conocer personalmente al general Díaz, cuyos altos merecimientos me son desde hace tiempo conocidos". Ese mismo día, Taft regresó la visita en Ciudad Juárez donde se le ofreció un banquete. Enrique C. Creel por decisión de ambos fue el único interprete. La visita fue una visita de amistad.

 

Llego el día esperado del Gran Centenario, 1910, México cumpliría 100 años de independencia. Borrachera de patriotismo, regalos de distintos países, embajadores especiales, desfiles históricos, recepciones, bailes, inauguraciones, congresos y exposiciones fueron el marco de tan glorioso momento. El tradicional grito de independencia fue escuchado por 100 mil personas presentes en la Plaza de la Constitución de la ciudad de México. Miles de lámparas eléctricas alumbraban calles, edificios públicos y centros comerciales.

Dentro del programa con que se celebrara el Centenario, destacaron las inauguraciones de el monumento a Isabel La Católica; la Escuela Normal para Maestros, la Columna de la Independencia; el Hemiciclo a Juárez; la Universidad Nacional, y otros actos como el homenaje a los Niños Héroes, la devolución que hace España a México de reliquias de Morelos, la colocación de la primera piedra del Palacio Legislativo, la gran parada militar, el baile en Palacio y el simulacro bélico.

 

La séptima relección de Porfirio se alcanza con la campaña más reñida del porfiriato. El contrincante Francisco I. Madero muestra incredulidad al anunciarse la victoria de Porfirio. Madero logra escaparse de su prisión, refugiándose en San Antonio Texas, declarando nulas las elecciones y convocando a los mexicanos el 20 de noviembre a la revolución.

El eterno "dictador" se derrumbaba, naciendo los héroes de la revolución: al norte, Pascual Orozco y Francisco Villa; al sur Emiliano Zapata y otros.

El 1o. de diciembre de 1910 Díaz rinde su protesta como Presidente; el 18 de noviembre se enfrentan los Hermanos Serdán a la policía poblana, adelantandose así el inicio de la lucha revolucionaria; el 7 de mayo de 1911, tras los embates de los revolucionarios, el Presidente de la República, General Don Porfirio Díaz, publica su Manifiesto a la Nación en el que llama a la concordia y anuncia que la iniciativa sobre la no reelección de presidente, vicepresidente y gobernadores, ha sido ya aprobada; el 25, apenas 20 días después y comprendiendo que ya no habría entendimiento con las partes en pugna que, a pesar de haberse derogado su principal objeción, continuaban la lucha armada, la Cámara de Diputados recibe su dimisión en la que dice amargamente:

 

"El Pueblo mexicano, ese pueblo que tan generosamente me ha colmado de honores, que me proclamó su caudillo durante la guerra de Intervención, que me secundó patrióticamente en todas las obras emprendidas para impulsar la industria y el comercio de la República, ese pueblo, señores diputados, se ha insurreccionado en bandas milenarias armadas, manifestando que mi presencia en el ejercicio del Supremo Poder Ejecutivo, es causa de su insurrección.

No conozco hecho alguno imputable a mí que motivara ese fenómeno social; pero permitiendo, sin conceder, que pueda ser un culpable inconsciente, esa posibilidad hace de mi persona la menos apropósito para raciocinar y decir sobre mi propia culpabilidad.

En tal concepto, respetando, como siempre he respetado la voluntad del pueblo, y de conformidad con el artículo 82 de la Constitución Federal vengo ante la Suprema Representación de la Nación a dimitir sin reserva el encargo de Presidente Constitucional de la República, con que me honró el pueblo nacional; y lo hago con tanta más razón, cuanto que para retenerlo sería necesario seguir derramando sangre mexicana, abatiendo el crédito de la Nación, derrochando sus riquezas, segando sus fuentes y exponiendo su política a conflictos internacionales.

Espero, señores diputados, que calmadas las pasiones que acompañan a toda revolución, un estudio más concienzudo y comprobado haga surgir en la conciencia nacional, un juicio correcto que me permita morir, llevando en el fondo de mi alma una justa correspondencia de la estimación que en toda mi vida he consagrado y consagraré a mis compatriotas. Con todo respeto.

 

México, Mayo 25 de 1911.

 

Don Porfirio, sí, Don Porfirio, así amó a su patria, como su madre los amó; él fue como una madre que no comprendió que los hijos crecen por naturaleza ingratos, y que su desenvolvimiento no fue más que acorde con la época. Su vida dedicada, su ambición de progreso, era para sus hijos; todo lo dio. ¡Si hubiera muerto antes su figura hubiera sido glorificado eternamente!.

 

La muchedumbre portaba retratos del apóstol de la democracia, Madero, que con la firma de los tratados de Ciudad Juárez alcanzaba el triunfo.

Francisco León de la Barra es designado presidente interino, mientras convocaba a nuevas elecciones.

En la calle de Cadena 48 Porfirio, estóico, no comprendía el alzamiento. Su conciencia, tranquila, había luchado por el poder. Había valido de pena, el pueblo mexicano con vigoroso empuje y lucido criterio había pasado de la anarquía a la paz, de la miseria a la riqueza, del desprestigio al crédito, del aislamiento internacional a la amistad internacional.

La renuncia fue leída y aceptada los gritos de muera Díaz le dolían hasta el alma. Abandona la capital a bordo del ferrocarril interoceánico, que él había logrado construir. Rumbo a Veracruz tiene un viaje azaroso, con asaltos controlados por el gral. Victoriano Huerta. Ya en el puerto jarocho, recibió muestras de admiración y respeto hasta la escalerilla misma del buque que le llevaría al destierro. El 31 de mayo 1911 se embarcó en el Ipiranga.

Abatido por la traición y la ingratitud, Porfirio Díaz y sus familiares parten a París con infinita tristeza, con la agonía del destierro, la nostalgia de su cielo, amando a su México como lo amó desde que nació.

Si alguna vez la patria llegara a necesitar de mis servicios, afirmaría, quedo comprometido solemnemente, bajo mi palabra de caballero militar, a ponerme siempre al lado de los soldados para defender, hasta derramar mi ultima gota de sangre, al amado suelo mexicano.

 

El viaje mismo no dejó de ser pesaroso. Porfirio, aquejado por una vieja dolencia que le causaba una infección bucal, sufría grandes dolores. La travesía duró 20 días que fueran agotadores para este gran viejo, aún cuando era acompañado de Carmelita, sus dos hermanos, su hijo Porfirio, sus 2 sirvientes, Roberto Nuñez y el general Fernando González. Hacen escala en la Coruña, en donde su pena aumenta al ser recibido con manifestaciones sindicales como tirano.

Llega a El Havre el 20 de junio, siendo recibidos por amigos. Durante 30 años dirigió los destino de México con una sola idea: "Procurar el mayor bienestar sigue siendo mi único anhelo"

Se instaló en París pero, al ver minada su salud, parten a Interlaken. Un oído y la enfermedad bucal lo aquejaban, logrando vencer la enfermedad más adelante.

Poco a poco retoma su vida diaria, aunque sin dejar de mostrar su verdadero espíritu. En Suiza, se arroja al agua salvando a un niño que se ahogaba. Su vida en el exilio debió ser exasperante para él, por pacifica y sencilla.

El 20 de julio visita la tumba de Napoleón acompañado de allegados y su hijo Felix, siendo recibido por excombatientes de la expedición de México. Asombrosamente, Díaz recibe las llaves de la cripta del emperador de los franceses. El general Niox, en reconocimiento a la gallardía militar de Porfirio, pone en su manos la espada que blandió Napoleón en Austerlizt. Como contraste doloroso, el 10 de enero de 1912 es anunciada su baja como general de división desde México, escribiendo Don Porfirio al Secretario de Hacienda que su petición anual de 6750 pesos fuera para gratificar alumnos distinguidos del colegio militar.

La carrera militar de Díaz había empezado el 22 de Diciembre de 1886, 70 años antes, al participar en el derrocamiento de Santana ganándose el grado de capitán de infantería

 

El interinato de León de la Barra había dejado deterioradas las relaciones. Madero no pudo impedir que, a los 22 días de haber tomado posesión, Zapata le acusara de traidor por no cumplir con el plan de San Luis.

En Marzo de 1912, Pascual Orozco se levanta en armas en Chihuahua.

No fue el pueblo el que le impidió a Madero llevar a la práctica el Plan de San Luis, fue la imprudencia histórica de las clases privilegiadas

Zapata le manda un mensaje a Madero: Díganle que puede ir contando los días, en un mes estaré en México con 20 mil hombres, y lo colgaré de uno de los sabinos del bosque de Chapultepec. Madero pide a Zapata que inmediatamente se rinda.

En octubre de 1912 estalla en Veracruz una revuelta encabezada por Felix Díaz, tratando de reivindicar el honor del ejército y del Tío Porfirio. Madero respeta su jerarquía, y muestra clemencia confinándolo en San Juan de Ulúa.

El 9 de febrero de 1913 estalla un cuartelazo. El propio Don Porfirio lo esperaba. El gral Manuel Mondragón libera a Felix Díaz y a Bernardo Reyes, dirigiendose a Palacio Nacional siendo recibidos a tiros; muere Bernardo Reyes

Felix se parapeta en la Ciudadela con parque para meses. Victoriano Huerta, que está de acuerdo con los rebeldes sin saberlo Madero, recibe de éste el nombramiento de Comandante de la Plaza.

El 18 de febrero culmina la llamada decena tragica aprehendiendo Huerta en Placio a Madero y Pino Suarez, obligándolos a renunciar, nombrando a Pedro Lascurain presidente por 45 minutos para después ser nombrado el propio Victoriano Huerta presidente constitucional de México.

El 22 de febrero 1913 a espaldas de Lecumberri Madero y Pino Suárez mueren asesinados, habiendo durado Madero en la presidencia 15 desafortunados meses. Fue el asesinato de un hombre bueno, lo que ocasionó que el país se levantara en armas. La noticia es recibida por Don Porfirio en Cairo. Regresa la pareja de Egipto, pasando por Nápoles y Roma, haciendo declaraciones: Díaz condena el golpe con la esperanza que se restablezca la paz.

Díaz recibe la visita de su hija Amada quien le narra los acontecimientos. Felix Díaz, su sobrino, llega buscando apoyo para las elecciones, apoyo que le fue negado.

 

Porfirio cuenta con 83 años. La prensa de México elogia al viejo dictador ante la manipulación política del propio Victoriano Huerta discurriéndose grados mayores de general de división en tanto él había renunciado a su pensión. Aceptó su ascenso sin comprometer su dignidad. Pero sufría por lo que pasabe en su amada patria, por experiencia propia sabía que las revoluciones mexicanas son incontenibles.

 

El General Victoriano Huerta comenzó a detener y molestar a ciudadanos norteamericanos. Ante tales vejaciones el presidente Wilson toma grandes medidas de represalia. El 11 de abril de 1914 dos marinos en Tampico son aprehendidos por el ejército huertista. El 21, los marines atacan el puerto de Veracruz, iniciándose la intervención extranjera.

Aún cuando Don Porfirio había dicho "regresaré" en caso de una intervención extranjera, la edad, tanta traición, tanta intriga, minaban la salud de nuestro héroe.

Estalla la guerra Europea, Díaz exhorta a jóvenes sobre el honor de pelear por la patria, mientras en México la casa de Porfirio en Mixcoac es ocupada por José Vasconcelos.

A mediados de 1914 el gobierno Huertista militarmente era insostenible. Veracruz, ocupado por los marines; los rebeldes tomaban Torreón Chihuahua, Monterrey y Tampico. El 23 de junio, Pancho villa toma Zacatecas; Carranza ordena a Obregón avanzar hacia la capital. El 13 de agosto, Alvaro Obregón, en representación de Carranza, firma los tratados de Teoloyucan pactando la rendición del ejercito federal.

15 agosto 1914 Obregón hace su entrada triunfal; se recrudecían rencillas entre jefes revolucionarios.

Carranza es destituido de la presidencia se nombra a Eulalio Gutiérrez. Villa y Zapata contra Carranza y Obregón; en diciembre 1914 los convencionistas entran en la ciudad de México

Termina la era porfiriana; es el comienzo de otra era, desordenada e incierta.

 

A mediados de junio de 1915 regresa la familia Díaz a París. Porfirio empieza a sentir fatiga, las manos se le entumecen. El deterioro por la nostalgia, impotencia y cansancio, hacen mella en el viajo caudillo. Sus pensamientos regresan a Oaxaca. El 2 de julio de 1915, rodeado de su familia, el alma de Porfirio Díaz regresa a su amada patria.

 

El servicio religioso se celebra en Saint Honore I`Eylou. Asisten funcionarios de la república Francesa, y miembros de la colonia mexicana. 6 años después es trasladado a Montparnase. Su sepulcro es velado por las Vírgenes de la Soledad y la Guadalupana y está depositado en él un puño de tierra de Oaxaca.

Esa tumba guarda los retos del gran patriota al cual se debe el progreso de la república mexicana. Desde su exilio, ésta se ha visto regada con la sangre de sus hijos, que han peleado por el poder sin tener amor a su tierra, como lo demostró el verdadero padre de la patria Don Porfirio Díaz.

Murió con la decepción de la falta de reconocimiento a su entrega. Héroe de batallas, militar de convicción, luchó por su patria ofrendando su vida

A su exilio surgió la revolución en la que sus caudillos no sabían ni que querían, su ansia de poder y riqueza frenaron el desenvolvimiento de la patria.

Hablar de Porfirio Díaz es relatar una verdadera historia de patriotismo increíble, en que un hombre, desde su nacimiento, fue patriota, haya consagrado todos sus esfuerzos, pensamientos, valentía y sabiduría al engrandecimiento de su amada patria, la que gracias a él tuvo un desenvolvimiento de progreso y orden. Su exilio, bien puede ser materia de otra historia.

 

Poco antes de publicarse éste libro, la autora, en uno de esos hermosos arrebatos que tiene, logró encontrar la tumba de Porfirio Díaz en Montparnass, y no resistió la tentación de tener el honor de retratarse ante ella. A su regreso, la descripción que nos hace de los sentimientos que experimenta en ese lugar es innenarrable.

"Me sentí inspirada cuando leí a Enrique Krauze, y me volví loca leyendo cuanto encontraba de Don Porfirio: Casasola, Podán, Zamacois, Iturribarría, y aún a Carlos Tello díaz que narra en su obra El Exilio, las peripecias que sufriera familia y Porfirio en esas tierras lejanas. Mi respeto para todos, pero creo que algunos han sido injustos con Díaz. Es hora de poner las cosas en su lugar".

La admiración que siente por el héroe mexicano, la compartimos total y absolutamente. No sea la ingratitud la que norme el criterio. A tantos años, es muy justo que la historia, y más que la historia pueblo y gobierno mexicano, reconozcan las bondades del régimen porfirista y del propio caudillo. No se trata de perdonar errores, sino de reivindicar verdades. Honor a quien honor merece.

Esta es una obra auspiciada por la

Academia Mexicana de Literatura Moderna y Editorial Sagitario

dentro de su

Programa de Financiamiento para Escritores Iberoamericanos,

y promovida por la

Sociedad Académica de Historiadores.

 

Este libro se terminó de imprimir, con un tiro de 500 ejemplares,

el día 12 de diciembre del 2001 en los talleres de Editorial Sagitario

entonces ubicados en Insurgentes 375 Fracc. Hornos Insurgentes

ahora en Av. Palma Sola L60B No. 4 Fracc. Princess del Marqués II

045-744-169-0099 CP 30890   Acapulco, Gro. México

 

 

 

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