Reino de Aragón

                

INTRODUCCIÓN

Condado y reino de Aragón: denominaciones sucesivas que recibieron los territorios surgidos originariamente en la zona central del noreste de la península Ibérica, cuyo nacimiento como condado estuvo relacionado con el interés manifestado por la dinastía franca Carolingia en proteger su frontera meridional de los posibles ataques de los musulmanes, firmemente establecidos en el valle medio del Ebro, y cuya existencia cubre el periodo comprendido desde aproximadamente los comienzos del siglo IX hasta 1137, año éste en que el reino aragonés (que no perdió con ello sus propias instituciones) se unió al condado de Barcelona para formar la Corona de Aragón.

Orígenes del condado de Aragón:
Las noticias sobre los orígenes de dicho condado son muy oscuras. Se sabe, no obstante, que a comienzos del siglo IX un nativo, de nombre Aureolo u Oriol, gobernaba aquella zona, bajo el protectorado de los reyes francos. Se trataba de una franja montañosa, en el Pirineo central, que comprendía los valles de Ansó, Hecho y Canfranc. Posteriormente, se hizo con el control del condado Aznar Galíndez I, cabeza de una familia que se mantuvo al frente de dicho título hasta mediados del siglo IX. En esa época, el condado de Aragón se extendió por la cuenca alta del río Gállego. Al tiempo que se desprendía de la tutela Carolingia, el condado de Aragón se aproximó al núcleo navarro, que se había constituido más al oeste. Esa orientación se consumó cuando Andregoto Galíndez, hija de Galindo II Aznárez y heredera del condado de Aragón, contrajo matrimonio, a mediados del siglo X, con el rey de Pamplona (o de Navarra) García II Sánchez I. El hijo de ambos, Sancho Garcés II, fue desde el 970 rey de Pamplona y conde de Aragón.
La vinculación de ambos núcleos se mantuvo hasta el año 1035, es decir, hasta la muerte de Sancho III el Mayor. En el transcurso del siglo X y los primeros años del XI fueron llegando a las tierras aragonesas mozárabes procedentes de al-Andalus, que se sumaban a la población nativa. Desde el punto de vista económico, predominaban la actividad pastoril y una agricultura típica de montaña. La sociedad conservaba ciertos rasgos de carácter gentilicio, pero progresivamente se iban imponiendo unas cuantas familias nobiliarias. El principal foco de cultura en esos siglos fue el monasterio de San Pedro de Siresa.


Nacimiento del reino de Aragón:
Ramiro I, un hijo bastárdo de Sancho III el Mayor, recibió el condado de Aragón. Se le ha considerado el primer rey de dicho territorio, pues, aunque estaba supeditado a su hermano García IV Sánchez III, rey de Pamplona, luchó lo indecible para consolidar la independencia de Aragón. Es posible, no obstante, que no utilizara expresamente el título regio. Por otra parte, la temprana muerte de su hermanastro Gonzalo, que había recibido los señoríos de Sobrarbe y Ribagorza, le permitió asimismo incorporar esos dominios en 1044. El reino de Aragón de mediados del siglo XI limitaba al oeste con el reino de Pamplona (denominación primigenia del reino de Navarra), al este con el condado de Urgel (Urgell) y al sur con el reino taifa musulmán de Zaragoza. El hijo y sucesor de Ramiro I, Sancho I Ramírez, aprovechó la vacante que se produjo en el trono navarro en el año 1076 para ser reconocido como rey de aquel territorio. De esa manera, Aragón y Navarra volvieron a unirse, aunque en esta ocasión las dos entidades políticas ostentaban el mismo título, pues ambos eran reinos.
Sancho I Ramírez hizo de la ciudad de Jaca el centro político de su reino, a la vez que uno de los hitos de la ruta de los peregrinos que se encaminaban desde Francia, a través de los Pirineos, a Santiago de Compostela (el conocido como Camino de Santiago). Sancho I Ramírez, por otra parte, impulsó la Reconquista aragonesa, llevando a cabo una espectacular campaña, organizada con aire de cruzada, sobre Barbástro (1064), aunque al poco tiempo se perdió dicha plaza. Años más tarde conquistó Graus (1083) y Monzón (1089), aunque murió en el asedio de Huesca (1094). Pero fue su hijo y sucesor Pedro I el que alcanzó los principales éxitos militares, al conquistar Huesca (1096), tras vencer a los musulmanes en la batalla de Alcoraz, y Barbastro (1100), esta vez con carácter definitivo. En apenas unas décadas, Aragón había conseguido duplicar su extensión territorial, al ganar la denominada Tierra Nueva, ubicada en el Pre-pirineo. Allí permaneció una parte de su antigua población musulmana, pero también llegaron repobladores, básicamente procedentes de las zonas montañosas del norte.

La unión del reino con Cataluña:
Al morir Alfonso I el Batallador, se planteó una difícil situación en Aragón. En su testamento, ante la falta de herederos, había establecido que el reino debía ser entregado a las órdenes militares internacionales del Hospital (Caballeros de San Juan de Jerusalén), el Temple y el Sepulcro. Por de pronto, Navarra se desvinculó de Aragón, aprovechando la ocasión para proclamar rey a García V Ramírez el Restaurador. Por su parte, el rey de Castilla y León Alfonso VII el Emperador ocupó Zaragoza, exigiendo a los aragoneses la prestación de vasallaje. Pero mientras el papa Inocencio II presionaba para que se cumpliera el testamento de Alfonso I el Batallador, los nobles aragoneses aceptaron como rey a un hermano del monarca fallecido, Ramiro, que en aquellos momentos profesaba como monje en un monasterio. Ramiro II aceptó la propuesta, casándose con Inés de Poitiers, de la que tuvo una niña, Petronila. En un principio se pensó casarla con un hijo del rey castellano-leonés Alfonso VII el Emperador, pero finalmente se decidió, como más conveniente para los intereses de Aragón, la boda de Petronila con Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, lo que sucedió en el año 1137. Ramón Berenguer IV pasó a ser conde de Barcelona y príncipe de Aragón, en tanto que Ramiro II se retiró de la escena política.
Se iniciaba de esa forma una unión que iba a ser duradera, la de Aragón y Cataluña, punto de partida de la Corona de Aragón. En otro orden de cosas, se puso fin a la hegemonía que hasta entonces había ostentado en la península Ibérica el núcleo castellano-leonés, estableciéndose en cambio un equilibrio entre aquel núcleo y el catalano-aragonés. Una buena prueba de la nueva situación existente la ofrece la firma, en 1151, del Tratado de Tudillén, en el que las coronas de Castilla y de Aragón, al tiempo que proyectaban el reparto entre ambas del reino de Navarra, se adjudicaban los territorios de su futura conquista en al-Andalus.
El hijo de Ramón Berenguer IV y Petronila, Alfonso II, se convirtió en el primer rey tanto de Aragón como de Cataluña. Este monarca completó la ocupación de la zona turolense del sistema Ibérico. En un principio ocupó Caspe y Alcañiz, llegando, a través de los valles del Alfambra y del Guadalaviar, hasta la sierra de Albarracín, donde se constituyó el señorío de los Azagra. Pero el principal éxito de Alfonso II fue la conquista de la plaza de Teruel (1171). Con ello concluyó la reconquista del territorio histórico de Aragón. No obstante, quedaba pendiente la delimitación estricta de las fronteras entre Aragón y Cataluña, particularmente en lo que respecta a las tierras situadas entre los ríos Cinca y Segre, y, en concreto, a la ciudad de Lérida, incorporada finalmente a Cataluña a comienzos del siglo XIII.

La sociedad y la economía:

El reino de Aragón había mostrado en el transcurso de los siglos XI y XII un gran dinamismo, como se plasmó en el impresionante avance repoblador llevado a cabo. Al primitivo núcleo montañoso se le fueron incorporando progresivamente la Tierra Nueva del Prepirineo, el Regnum Caesaraugustanum de los musulmanes y, por último, el territorio turolense. La incorporación de nuevas tierras, algunas de ellas de gran feracidad, hizo posible un importante avance de la agricultura, renglón preferente de la economía del reino de Aragón en la edad media. También hubo un desarrollo importante de la ganadería, que practicaba la trashumancia entre la zona turolense del sistema Ibérico y los Pirineos. En cambio, las actividades artesanales y el comercio tuvieron escaso aliento.

Paralelamente, se fue articulando la sociedad aragonesa. El grupo dominante lo integraba la nobleza, ligada a la monarquía a través de la concesión de honores y tenencias. También existía un importante componente urbano, sobre todo en la zona del valle medio del Ebro. No obstante, apenas se desarrolló en Aragón una pujante burguesía. Eso explica el papel preponderante que desempeñó en todo momento la nobleza, en particular su segmento más encumbrado, los barones, que se convirtieron sin más en los portavoces de las reivindicaciones generales de todo el reino. Esa tendencia quedaría claramente de manifiesto a finales del siglo XIII, cuando arrancaron del rey Pedro III, en 1283, el Privilegio General.

Organización política:
El reino de Aragón, después de la fusión con Cataluña, mantuvo su personalidad propia, patente en el ámbito institucional. Las Cortes, cuya primera reunión tuvo lugar el año 1264, tenían como hecho singular el estar integradas por cuatro brazos ('clases'). Pero quizá la institución más singular de Aragón era la del justicia mayor. Su génesis se sitúa en el siglo XII, aunque fue en el XIII cuando adquirió sus auténticos perfiles. Era un cargo de nombramiento regio, que recaía en una persona de condición nobiliaria, siendo su misión actuar como juez en los litigios entre los nobles del reino o entre los nobles y el rey. Por lo demás, el primero de los títulos que ostentaban los dirigentes de la Corona era el de reyes de Aragón. Mas en la práctica el reino de Aragón, debido ante todo a su continentalidad, fue quedando relegado a un segundo plano, a medida que primaba en la política de la Corona de Aragón la orientación hacia el Mediterráneo.

Un poco de Historia.....

El dominio musulmán del solar aragonés, que alcanzó entre 714 y 720 hasta la cresta pirenaica, supuso la ocupación y posterior islamización de la Tierra Baja y el solo sometimiento de la Montaña, en la que se respetó el estado social anterior.

Vivamente interesada por la nueva situación política al sur del Pirineo, la corte carolingia intentó repetidamente adueñarse de las ciudades de Huesca y Zaragoza en connivencia con los oligarcas musulmanes, pero la versatilidad de éstos impidió el éxito de las incursiones francas. Sin embargo un cambio de estrategia condujo a la liberación de reducidos enclaves pirenaicos con vistas a la prolongación hacia occidente de la Marca Hispánica.

Hacia el 800 el conde Aureolo, funcionario carolingio, se estableció en el condado de Sobrarbe y en 806 el conde Guillermo de Tolosa incorporó Ribagorza y Pallars a su condado flltrapirenaico. Tres años después murió el conde Aureolo y Amrús ibn Yusuf, walí de Huesca, ocupó el enclave sobrarbés. Otro funcionario carolingio, el conde Aznar Galíndez I, recuperó hacia 814 Sobrarbe y se alió con el conde autóctono García, al que dio por esposa a su hija Matrona, pero éste -sería en 820- rompió la alianza y expulsó a su suegro Aznar I, el cual fue enviado a la custodia de la Marca Hispánica en Urgell, Cerdaña, Pallars y Ribagorza, en la que después de muerto, le sucedió su hijo Galindo Aznarez I, al cual posteriormente se encomendó, lejos de la Marca Hispánica, la ocupación del valle cristiano de Echo y la fundación del monasterio de San Pedro de Siresa. Desasistido a causa de la desintegración del imperio carolingio, vinculó a su familia el valle, dando origen al condado independiente de Aragón.

            

Hacia 872 el conde Ramón I independizó Ribagorza y Pallars, territorios que, segregados del obispado de Urgell, constituyeron en 888 un nuevo obispado, llamado más tarde de Roda, cuya catedral se consagró en 956. En 908-909 Ramón I fue vencido por Muhammad al-Tawil, gobernador de Huesca, que se apoderó del valle del Isábena, incluido el castillo de Roda, siendo recuperado en 915 por el conde Bernardo Unifredo.

En el extremo occidental del solar aragonés, al-Tawil fue derrotado en 911 en el castillo de Ruesta por Sancho Garcés I, rey de Pamplona, que se apoderó de Valdonsella y de la mitad occidental del valle del Aragón. Por su parte el conde Galindo Aznárez II, antiguo aliado de al-Tawil, conquistó antes del 920 la mitad oriental del valle del Aragón, el valle de Atarés, el Campo de Jaca y el valle de Acumuer. La acción expansiva del condado aragonés fue frenada el citado año por el rey Sancho Garcés I, que avasalló el condado de Galindo II y sometió el musulmán Distrito Rural del Gállego. Dos años después, el obispo Galindo de Pamplona erigió un nuevo obispado, el de Aragón, con sede en el monasterio de Sasau.

Una expedición navarro-aragonesa al mando del conde Sancho -probablemente de Aragónamenazó en marzo de 941 la ciudad de Huesca, ocupando algunas fortalezas de su entorno con predominio de población mozárabe. Vencida en mayo de 942, clérigos y laicos de esta mozarabía emigrados colonizaron y cristianizaron el Distrito Rural del Gállego, donde, sin intervención de rey o conde alguno, fundaron varios monasterios e iglesias. Un documento del monasterio de Rava, fechado en 962, fija el límite oriental del reino de Pamplona en la ribera de Fiscal (río Ara).

El primer milenio terminó en desastre: en 999 Almanzor asoló gran parte del condado aragonés, destruyendo poblados y monasterios. Y en 1006 su hijo Abd al-Malik, sometió el condado de Sobrarbe y, tomada la villa condal y episcopal de Roda, se apoderó de los valles del Esera y del Isábena en el condado de Ribagorza.

          

              

                    Corona de Aragón

Es el conjunto de reinos cuyo núcleo esencial (el reino de Aragón y el condado de Barcelona) estuvo situado en el noreste de la península Ibérica —aunque su expansión medieval la llevó a abarcar numerosos territorios mediterráneos— y cuya existencia tuvo lugar desde el siglo XII hasta comienzos del XVIII, si bien su desarrollo estuvo ligado al de la Corona de Castilla desde finales del siglo XV, hasta el punto de constituir parte de la entidad política que se dio en llamar Monarquía Hispánica.

La expresión 'Corona de Aragón' es tardía, y fue el cronista Jerónimo Zurita quien la generalizó en el transcurso del siglo XVI. Ahora bien, para referirse a fechas cercanas al final del siglo XIII se habla, en ocasiones, de la 'Corona de Aragón y Cataluña' o simplemente 'de Aragón'. La Corona era más que la unión de reinos y señoríos que tenían un mismo titular, pues implicaba su indivisible unidad a la hora de la transmisión hereditaria.

Nacimiento de la Corona de Aragón:

El punto de partida de la formación de la Corona de Aragón fue la unión, en 1137, del reino de Aragón y del condado de Barcelona, gracias al matrimonio de Petronila y Ramón Berenguer IV, titulares respectivamente del primero y del segundo de los entes políticos citados. La soberanía conjunta sobre los territorios de Aragón y Cataluña la ejerció el hijo de ambos, Alfonso II, pero manteniendo cada entidad sus normas jurídicas y sus instituciones políticas, es decir, preservando su independencia. Posteriormente, se fueron sumando a la Corona de Aragón otros muchos territorios: los ganados a los musulmanes de al-Andalus, como Valencia y Mallorca; las islas del Mediterráneo incorporadas, tales como Sicilia o Cerdeña; incluso territorios situados en el Mediterráneo oriental, como los ducados de Atenas y Neopatria. Bien es verdad que algunas de esas zonas sólo formaron parte de la Corona de Aragón con carácter temporal.

Inicialmente, la proyección de la Corona de Aragón se efectuó en dos direcciones: hacia el sur, frente a los musulmanes, y hacia el norte, en Occitania (las regiones del actual sur de Francia, limítrofes con Cataluña). Pero la derrota y muerte de Pedro II en la batalla de Muret (1213), ante los cruzados franceses que dirigía Simón IV, señor de Montfort, arrumbaron la expansión occitana de la Corona de Aragón. El Tratado de Corbeil, firmado en 1258 por Jaime I el Conquistador y el rey de Francia Luis IX, sancionó jurídicamente el dominio francés sobre el territorio de Occitania. En cambio, la proyección de la Corona de Aragón hacia las tierras de al-Andalus que se les había asignado en los tratados de reparto firmados con Castilla (como el de Cazorla, de 1179, o el de Almizra, de 1244) constituyó un rotundo éxito. Jaime el Conquistador protagonizó la conquista de Mallorca y de otras islas del archipiélago balear, así como del reino de Valencia. En el caso de las islas Baleares, la iniciativa y la posterior actividad repobladora recayeron básicamente en los catalanes. Pero la ocupación y repoblación del reino de Valencia fue una tarea conjunta de aragoneses y catalanes. También intervino Jaime I en el reino de Murcia, territorio finalmente incorporado a Castilla, aunque nunca dejaran los monarcas aragoneses de reclamar su soberanía. En cualquier caso, la Reconquista había concluido para la Corona de Aragón.

Nacimiento de la Corona de Aragón:

Los dos núcleos iniciales integrantes de la Corona de Aragón, el reino de Aragón y el condado de Barcelona (núcleo esencial de Cataluña), tenían notables diferencias en numerosos terrenos. Aragón, más extenso territorialmente, tenía a finales del siglo XIII unos 200.000 habitantes, en tanto que Cataluña duplicaba con creces ese número. En Aragón había abundante población mudéjar, muy escasa en cambio en Cataluña. En el terreno económico, Aragón era predominantemente rural, en tanto que en Cataluña eran notables las actividades artesanales, particularmente la metalurgia y la textil. El comercio, centrado básicamente en Barcelona, era muy activo, como lo demuestra la creación, en 1282, del Consulado del Mar de Barcelona. Asimismo, la incorporación de Valencia y Mallorca abrió nuevos horizontes económicos para la Corona de Aragón.

Desde el punto de vista social, la principal novedad la aportaba también Cataluña, en donde había un sector urbano muy pujante, del que destacaba la elite o patriciado. En el campo institucional hay que señalar la aparición, en el siglo XIII, del Consejo Real. La diversidad de territorios de la Corona explica la aparición de los procuradores reales, que representaban a los monarcas en uno u otro territorio. Territorialmente Aragón estaba dividido en merináticos y Cataluña en veguerías. También se desarrolló en los siglos XII y XIII el municipio. Ejemplo paradigmático lo ofrece el municipio de la ciudad de Barcelona. Desde el punto de vista lingüístico, cada entidad tenía su propia lengua romance. De fines del siglo XII son los primeros ejemplos de lengua catalana escrita. La más brillante personalidad cultural de la Corona de Aragón en el siglo XIII, y aun a principios de la siguiente centuria, fue Ramón Llull, autor prolífico que dominaba diversas lenguas.

La posterior proyección de la Corona de Aragón se realizó en dirección hacia el Mediterráneo. La rebelión anti-francesa de 1282, las Vísperas Sicilianas, abrieron la puerta a la intervención en dicha isla de Pedro III el Grande, que se coronó rey de Sicília.

La unidad de la Corona aragonesa con la de Castilla en las personas de los Reyes Católicos, desde finales del siglo XV, hizo que disminuyera la efectividad política autónoma de aquélla hasta principios del siglo XVIII, cuando con el primer rey Borbón español, Felipe V, y sus Decretos de Nueva Planta, finalizó definitivamente su existencia histórica.


        Expansión Mediterránea 
de Aragón

 

                             

             REYES DEL REINO ARAGONÉS

Aznar Galindo 

A principios del s. IX era un pequeño territorio a orillas del río Aragón gobernado por el conde Aznar Galindo. Su hijo, Galindo I, puso el condado bajo la protección de los reyes de Pamplona y procuró reafirmar la tutela mediante alianzas matrimoniales (Aznar II, hijo de Galindo I, casó con una hija de García Iñíguez, rey de Pamplona). Si bien tanto Aznar II como Galindo II dedicaron buena parte de su tiempo e inteligencia a labores de diplomacia, estableciendo alianzas con el reino musulmán de Huesca y con los condes de Gascuña para compensar con ello la amenazante ambición de expansión por el sur del reino de Pamplona, tratando así de conseguir un equilibrio de subsistencia alrededor de todos sus vecinos, no se pudo evitar que Sancho Garcés I de Navarra ocupase las zonas situadas al sur de Aragón. Lo cierto es que el reino navarro ejerció primeramente una discreta vigilancia sobre el condado aragonés, que con el tiempo se convirtió en influencia dentro de los aspectos decisorios del gobierno de éste. Esta influencia trajo consigo un hecho decisivo para el futuro aragonés: el matrimonio de la joven aragonesa Andregoto Galíndez -hija de Galindo II- con el navarro García Sánchez, lo que originó que el condado quedase subsumido en la Corona navarra, despareciendo así prácticamente durante setenta y cinco años Aragón de la historia de España. 

El condado siguió vinculado a la dinastía reinante en Pamplona, hasta la muerte de Sancho "el Mayor" en 1035, en que su hijo natural Ramiro I heredó Aragón, ya convertido en reino aunque bajo la autoridad del hijo mayor legítimo de Sancho, García, y le incorporó Sobrarbe y Ribagorza (1044), territorios ambos que pertenecían a su hermano Gonzalo.

 

Ramiro I 

(¤ ? - † Graus, 1063) Rey de Aragón (1035-1063). Hijo bastardo de Sancho III "el Mayor" de Navarra. Se alió con los musulmanes y pretendió el reino de Navarra, pero fue derrotado en Tafalla (1043). Aseguró la línea fronteriza en el Noguera Ribagorzana y en Benabarre.

 

Sancho I Ramírez 

(¤ 1043 - † Huesca, 1094) Rey de Aragón (1063-1094) y de Pamplona (1076-1094). Hijo y sucesor de Ramiro I de Aragón, durante su reinado se introdujo el rito romano en diversos monasterios bajo su jurisdicción (1071). Asesinado su primo Sancho IV de Navarra, fue reconocido rey en Pamplona (1076) con el nombre de Sancho V. Tomó Ayerbe, Graus (1083) y Monzón (1089), y logró hacerse pagar tributos por el rey musulmán de Huesca (1090). Para establecer relaciones cordiales con Castilla, ayudó a Alfonso VI en la batalla de Sagrajas (1086) y en la defensa de Toledo (1090) y, finalmente, concertó un tratado de ayuda mutua con el Cid (1092). Completó el cerco de Huesca fortificando Abiego, Labata y Santa Eulalia la Mayor (1092), y en el verano de 1094 dispuso sus ejércitos frente a la ciudad, durante cuyo asedio murió.

 

Pedro I 

(¤ 1070 - † 1104) Rey de Aragón y Navarra (1094-1104). Hijo y sucesor de Sancho I Ramírez. Conquistó Huesca (1095), después de derrotar a Mustain de Zaragoza en Alcoraz. Luchó al lado del Cid en la batalla de Bairén (1097), tomó Barbastro (1101) e intentó tomar Zaragoza. Sitió Tamarite de Litera (1104). Reglamentó el fuero de los infanzones.

 

Alfonso I «el Batallador» 

(¤ 1073 - † Poleñino, 1134) Rey de Aragón y de Navarra (1104-1134). Hijo de Sancho I y sucesor de su hermano Pedro I. Casó con Urraca de Castilla, pero su matrimonio fue anulado a causa de ciertas desavenencias conyugales. En 1118 tomó Zaragoza y realizó grandes conquistas en el valle del Ebro. En 1125-1126 emprendió una gran expedición hasta Valencia, Murcia y Andalucía en el curso de la cual liberó a muchos mozárabes, quienes posteriormente repoblaron el valle del Ebro. Restauró las sedes episcopales de Zaragoza y Tarazona. 

A su muerte, dejó sus reinos a las órdenes mil