ACUERDOS DE PAZ EN EL SALVADOR

FiN DeL CONFLictO ARMADO

 

 Se conoce comúnmente como Guerra Civil de El Salvador, al conflicto bélico interno en el que se enfrentaron, el ejército gubernamental (la Fuerza Armada de El Salvador - FAES), en contra de las fuerzas insurgentes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). El conflicto se desarrolló entre 1980 y 1992, aunque el país vivió un ambiente de crisis política y social durante la década de 1970.

 

El número de víctimas de esta confrontación armada ha sido calculado en 75,000 muertos y miles de desaparecidos. El conflicto concluyó, luego de un proceso de diálogo entre las partes, con la firma de un acuerdo de paz, que permitió la desmovilización de las fuerzas guerrilleras y su incorporación a la vida política del país.

  

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CONTEXTO

La guerra civil que martirizó al pueblo salvadoreño en el decenio de los ochenta fue una pugna por el control político y económico de un país que, durante mucho tiempo, estuvo gobernado por una oligarquía  [1]  terrateniente [2]  y conservadora.

 

Esta guerra, violenta y devastadora, se prolongó debido a la posición estratégica de El Salvador pues fue una de las muchas naciones mediante las cuales, durante la guerra fría, las superpotencias ejercieron por procuración su influencia. Este conflicto entre los militares del país y las fuerzas antigubernamentales (guerrillas) de inspiración comunista - financiado, respectivamente, por los Estados Unidos y la Unión Soviética y sus aliados - dejó un saldo de más de 75.000 muertos y cientos de miles de desarraigados. El país quedó empobrecido y profundamente dividido.

 

Durante décadas, el control político del país estuvo en manos de la oligarquía y de una sucesión de gobiernos respaldados por los militares. A comienzos de los años setenta, algunos partidos políticos organizados de una nueva manera comenzaron a presionar al gobierno para establecer reformas democráticas y económicas.

 

El descontento popular fue aumentando y hacia finales del decenio se instituyó una junta militar con participación de algunos civiles designados. No obstante, el régimen seguía recurriendo a la fuerza armada para enfrentar a los manifestantes antigubernamentales y a las nacientes fuerzas guerrilleras. La guerra se inició en forma en 1981.

 

En uno de los bandos del conflicto estaba el ejército salvadoreño que tomó como blanco tanto a los salvadoreños como a los extranjeros sospechosos de ser simpatizantes del FMLN. Se calcula que sólo entre 1980 y 1982, los "escuadrones de la muerte" salvadoreños - pandillas de paramilitares que imponían el terror secuestrando, torturando  y ejecutando- asesinaron a unas 20.000 personas.

 

Por otra parte, el FMLN realizó ataques semejantes contra militares y contra la población civil usando tácticas guerrilleras, destruyendo la infraestructura de ciudades y lanzando ataques con proyectiles contra bases militares y estaciones de policía.

 

 

 

Ninguno de los bandos estaba en capacidad de derrotar a su enemigo y el estancamiento que se vivió sólo pudo superarse al culminar la guerra fría - con la consiguiente retirada del apoyo militar activo brindado por las superpotencias y sus aliados regionales -. En 1992, tras la mediación de la Organización de las Naciones Unidas, los dos bandos firmaron, formalmente, un tratado de paz. De conformidad con los términos del pacto, el ejército abrió camino al liderazgo de la población civil y el FMLN renunció a la violencia y aceptó unirse al proceso político pacífico.

 

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FIRMA DE LOS ACUERDOS DE PAZ

En 1990 las dos partes aceptaron que la ONU oficiara de mediador en el conflicto y se iniciaron conversaciones a fin de encontrar una solución a la guerra.

 

Tras intensas negociaciones, la ONU diseño un plan, a cumplirse por etapas, según el cual: Los rebeldes debían destruir sus armas e indicar la localización de todos sus arsenales y municiones; asimismo, debían desmovilizarse y permitir el paso de las autoridades y la policía. El gobierno debía, por su parte, desmovilizar al ejército, la policía y desarticular a los escuadrones de la muerte.

 

A la medianoche del 31 de diciembre de 1991 en Nueva York, luego de 21 semanas de negociaciones y 12 años de guerra civil (con un saldo de 75.000 muertos, 8.000 desaparecidos y cerca de un millón de exiliados), ambas partes firmaron los acuerdos y compromisos para proceder al establecimiento de la paz en El Salvador; definieron un plazo desde el 1ero. de febrero al 3 de octubre de 1992, para cesar todo enfrentamiento armado, crear un ambiente favorable a la aplicación de los acuerdos y las negociaciones que continuaron, con la supervisión de la ONU y la OEA.

  

El 16 de enero de 1992, en la ciudad mexicana de Chapultepec, se firmaron los acuerdos finales. En los mismos se contempló la introducción de modificaciones sustanciales en la Constitución y en la estructura, organización, reglamentación y formación de las Fuerzas Armadas; se comprometió la realización de cambios en las formas de la propiedad agraria y se modificó la participación de los empleados en la privatización de las empresas estatales; se definió la creación de organismos que velaran por los derechos humanos y se garantizó la existencia política legal del FMLN.

 

Según los acuerdos, el gobierno debía reducir sus efectivos a la mitad, hasta llegar a la cifra de 30.000 en 1994, y disolver el servicio de inteligencia. A partir del 3 de marzo tendría que crearse una nueva policía civil integrada en parte por miembros del FMLN. En enero de 1992, la ley de Reconciliación Nacional otorgó la amnistía a todos los presos políticos.

 

Se estableció, además, el compromiso del gobierno de otorgar tierras a los combatientes y asistencia a los campesinos de ambos sectores. Convertido en partido político desde el 30 de abril de 1991, el FMLN, en su primer acto público celebrado el 1º de febrero de 1992, convocó a la unificación de todas las fuerzas opositoras para las elecciones de 1994. Luego de años de clandestinidad, el acto fue presidido por los comandantes guerrilleros Shafick Handal, Joaquín Villalobos, Fermán Cienfuegos, Francisco Jovel y Leonel González.

 

Después de 12 años...las armas callaron.

 

Acuerdos de Paz (texto completo – enlace externo)

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TESTIMONIOS (Recopilados por el Comité Internacional de la Cruz Roja – CICR, )

Pregunta: ¿Cuál fue para usted la peor cosa que le sucedió durante esta guerra?

 

Respuestas:

"Para mí, esto fue lo más difícil: perder a un ser querido en la guerra; cientos de nosotros los perdimos. Sería difícil encontrar una sola familia que no haya perdido a un ser querido en esta guerra." (GD, mujer ex combatiente del FMLN, Chalatenango).

 

"Para alguno fueron las bombas y los morteros; para otros, que perdimos a toda nuestra familia, a amigos, a personas muy cercanas a nosotros; todo esto es irreparable ... es algo que perdimos para siempre. Y todo, todo lo que uno tenía, las cosas materiales, todo eso puede reemplazarse aunque sea muy caro, pero las vidas humanas no; por eso, yo creo que ... esta guerra dejó en cada uno de nosotros una huella." (ED, mujer habitante de zona de conflicto, Perquín).

 

"Raro sería encontrar una persona que no haya perdido a un miembro de su familia. Para mí es muy duro recordar las madres que veían cómo les asesinaban a sus hijos y los niños que veían cómo les asesinaban a sus padres; porque todo esto realmente sucedió en la guerra." (GD, mujer ex combatiente del FMLN, Chalatenango).

 

"Lo mismo. Para nosotros como familia, perder a Héctor fue lo más doloroso, la experiencia más significativa ... ahora estamos en la postguerra, y muchas cosas son iguales, pero de otra manera." (GD, miembro de personal de ONG, San Salvador).

 

"Tal vez porque es personal. Lo que realmente pienso de esta guerra y lo que más daño me causó fue la desintegración total de mi familia; esta es una cosa que me hace sufrir mucho; la otra es haber quedado coja - haber perdido parte de mi cuerpo y no poder volver a ser la misma de antes -. Porque, de verdad, no quiero vivir otra guerra, pues con la desintegración de mi familia ya perdí mucho (GD, joven, San Salvador).

 

 


[1]

La oligarquía en ciencias políticas, es una forma de gobierno en que el poder supremo está en manos de unas pocas personas. Los escritores políticos de la antigua Grecia emplearon el término para designar la forma degenerada y negativa de aristocracia (literalmente, gobierno de los mejores).

[2]

El término terrateniente se refiere al dueño o poseedor de una tierra o hacienda. Si bien el término se aplicaría de forma muy general, su uso corriente corresponde a la designación de los grandes poseedores de tierra.

 

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