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EL MARATON EN LOS JUEGOS OLIMPICOS – Parte 12




BERLIN 1936


En 1931, cuando Berlín es elegida como la sede de los Juegos de 1936, poca gente imaginaba que dos años más tarde iban a presenciar el ascenso al poder de Adolf Hitler y del partido nazi. La ciudad de Buenos Aires está entre las candidatas iniciales, pero no es elegida. El presidente del comité organizador alemán, el doctor Theodore Lewald, era cristiano, pero como uno de sus abuelos había sido judío, amenazan con removerlo de su puesto. A sólo tres meses de la llegada al poder de los nazis, el Comité Olímpico Internacional considera trasladar los Juegos. La presión sobre los nazis hace que dejen en su puesto a Lewald y que permitan, simbólicamente, a dos atletas judíos en el equipo alemán. A pesar de que el debate dura dos años, finalmente se le permite a los nazis organizar los Juegos. Judíos de varios países piden un boicot y en Estados Unidos una propuesta es casi aceptada, perdiendo en una votación por 58 votos a 56. Unos Juegos alternativos llamados "Olimpíadas de la Gente" son programados para llevarse a cabo en Barcelona, pero son cancelados a último momento cuando la Guerra Civil Española estalla un día antes que las competiciones empiecen. Debido a esto último, España no participa en Berlín.

El dirigible

 

Los Juegos de 1936 son recordados por el intento fallido de Hitler de utilizarlos para probar sus teorías de superioridad de la raza aria. Las competencias se llevan a cabo del 1° al 16 de agosto y participan 3738 hombres y 328 mujeres. Compiten atletas de 49 naciones, tomando parte en 129 eventos. Las fuentes mediáticas de la propaganda nazi califican esta edición como la mejor de la historia. Berlín tiene una organización perfecta y pone la técnica al servicio del deporte. Se invierten 30 millones de dólares. Se desarrolla un nuevo sistema de foto-finish, circuito cerrado de cámaras en el estadio, transmisiones de radio para 41 países, sistemas de télex y hasta un dirigible para transportar el material periodístico. Los Juegos de 1936 son los primeros en ser transmitidos por televisión. Veinticinco pantallas gigantes son puestas en teatros por todo Berlín, permitiendo a sus residentes ver el evento en forma gratuita. Los Juegos se ven reflejados en una película llamada "Olympia" realizada por Leni Riefenstahl.

 

La ceremonia inaugural se lleva a cabo en el Estadio Olímpico, con capacidad para 110.000 espectadores. Hitler es aclamado al ingresar por un público que se pone de pie y que extiende su brazo haciendo el saludo nazi. Las juventudes hitlerianas desfilan por la pista. En el palco de honor se encuentran Goebbels, Goering y Hess junto a los herederos de Italia y Grecia y las principales autoridades del C.O.I. Se sueltan 10.000 palomas al mismo tiempo que el dirigible Hindenburg surca el cielo y la marcha compuesta y dirigida por Richard Strauss acompaña todos los movimientos. Mientras países como Francia saludan con el brazo derecho extendido ganándose la ovación de la gente, Inglaterra y Estados Unidos miran hacia otro lado, ignorando la presencia del dictador. Hitler recibe un ramo de olivo, de manos de Spiridon Louis, el primer ganador del maratón en 1896, que se encuentra vestido con típicas ropas de pastor griego. Se introduce por primera vez el relevo de la antorcha, y la misma es transportada encendida desde Olimpia, Grecia, hasta la sede de los Juegos. En febrero de este mismo año se realizan los Juegos de Invierno, también en Alemania, en la localidad de Garmisch-Partenkirchen.

 

El barón de Coubertin, cansado y molesto por todo lo que rodea al evento, se queda en Laussane, perdiendo así la posibilidad de asistir a sus últimos Juegos, ya que morirá el 17 de febrero de 1937.

 

En el plano deportivo, la realidad golpea fuerte a Hitler, ya que un hombre negro de 22 años, la "perla negra" del atletismo estadounidense, ridiculiza la ideología nazi con una hazaña al ganar 4 medallas de oro. El estadounidense James "Jesse" Owens opaca la figura del dictador que pretendía ser el dios de Berlín desde el palco de honor. Owens gana el oro en los 100, 200, 4x100 metros y en el salto en largo, todas las pruebas con récord olímpico y con récord mundial en los 4x100 (ya poseía los récords mundiales de 100 metros y de salto en largo). Durante la competencia de salto en largo entabla una charla con el alemán Carl Ludwig "Luz" Long, quien no creía en la teoría de la superioridad de la raza aria. Long obtiene la medalla de plata y es la primera persona que felicita a Owens, frente a la mirada de Hitler. Long muere en 1943 durante la Segunda Guerra en la batalla de San Pietro, pero Owens sigue manteniendo contacto con su familia. Las victorias de Owens refutan la ideología nazi sobre la supremacía de la raza aria. Entre los diez hombres negros que integran el equipo de atletismo de Estados Unidos, ganan 7 medallas de oro, 3 de plata y 3 de bronce.

Cuando Hitler se encuentra presente en el estadio, felicita personalmente a los ganadores de cada prueba, pero rechaza saludar al estadounidense Cornelius Johnson, ganador del salto en alto, retirándose del lugar antes de la ceremonia. Johnson era negro. Esa misma noche el C.O.I. le informa a Hitler que debe felicitar ya sea a todos los ganadores o a ninguno. Este decide de ahí en más no saludar a ninguno.

 

La natación se lleva a cabo en la piscina de Reichsportfield con capacidad para 20.000 personas. La holandesa Hendrika Mastenbroek se convierte en la reina de los Juegos. Con tan sólo 17 años, gana 3 medallas de oro (100, 400 y 4x100 metros libre) con tres récords olímpicos y una medalla de plata (100 metros espalda). A los 12 años la danesa Inge Sörensen se convierte en la competidora más joven en ganar una medalla en un evento individual, al obtener el bronce en los 200 metros pecho, y a los 13 años y 268 días la estadounidense Marjorie Gestring se convierte en la ganadora más joven de una medalla de oro al triunfar en la competencia de trampolín. En los 400 y 1500 metros libre participa quien será el futuro presidente de la FIFA, Joao Havelange, que también forma parte de la selección brasileña de waterpolo. En el encuentro decisivo de waterpolo Hungría derrota nuevamente al poderoso equipo alemán, en la tercera final consecutiva entre ambas potencias, de la mano de su figura Janös Németh. También se destaca en el equipo húngaro, Olivér Halassy, quien integra por tercera vez consecutiva la selección de su país en los Juegos, a pesar de tener una de sus piernas amputadas debajo de la rodilla debido a un accidente. Halassy muere asesinado por un soldado soviético en Budapest en 1946.

 

El gimnasta alemán Konrad Frey es el deportista que mayor número de medallas gana, con un total de 6: 3 de oro (potro con arcos, paralelas y equipos), 1 de plata (barra fija) y 2 de bronce (manos libres y general individual).

 

En el remo, en la prueba de cuatro con timonel, el barco francés obtiene la medalla de bronce. Lo curioso es que el timonel es un chico de 12 años, Noël Vandernotte, y dos de los remeros son Fernand Vandernotte y Marcel Vandernotte, su padre y su tío respectivamente.

 

El básquetbol hace su debut en Berlín con la presencia de su inventor Williams Naismith. El oro es para Estados Unidos que derrota en la final a Canadá por 19 a 8. También se compite por primera vez en handball y en canotaje.

 

Francia gana siete medallas de oro pero la bandera francesa es izada solamente en seis oportunidades. La explicación: Emile Polivé gana el título de peso mediano en lucha libre. Hitler desea darle su medalla, pero tiene mucho apuro. Los organizadores confundidos hacen tocar el himno turco y alzan la bandera egipcia.

 

Helene Mayer, una judía alemana que vive en Estados Unidos, es convencida para que vuelva y compita para los germánicos a cambio de ser tratada como una aria. Compite y gana la medalla de plata en esgrima, en la disciplina de espada. Curiosamente en la ceremonia de entrega de medallas, Mayer satisface a los espectadores alemanes haciendo el saludo nazi con su brazo extendido.

   

 

La delegación alemana recibe un total apoyo financiero del gobierno y es probablemente el equipo mejor preparado en la historia de los Juegos hasta 1936. Sin embargo, Alemania obtiene solamente 5 medallas de oro en atletismo. Pero en la suma total, derrota a los Estados Unidos por 89 medallas a 56.

 

Al finalizar los Juegos, los vientos de guerra ya acechaban y se acercaba la noche más larga de la humanidad, la Segunda Guerra Mundial. El objetivo del movimiento olímpico es contribuir a la construcción de un mundo en paz, educando a los jóvenes a través del deporte. Adolf Hitler destrozó el precepto olímpico con sus acciones bélicas contra el mundo.

 

Actuación Argentina

En Berlín 1936 Argentina presenta un equipo de 55 atletas y conquista las siguientes medallas:

 

2 medallas de oro: Oscar Casanovas (Boxeo – Peso Pluma - 57 kg), Polo (Luis Duggan, Roberto Cavanagh, Andrés Gazzotti, Manuel Andrada) (1)

2 medallas de plata: Guillermo Lovell (Boxeo – Peso Pesado) (2), Jeannette Campbell (Natación – 100 mts. libre) (3)

3 medallas de bronce: Raúl Villareal (Boxeo – Peso Mediano - 75kg), Francisco Risiglione (Boxeo – Peso Medio Pesado - 81kg), Remo (Doble Par sin Timonel – Horacio Podestá, Julio Curatella)

   

 

Más de 45.000 personas ven el triunfo del equipo argentino de polo sobre su par de Gran Bretaña por 11 goles a 0. El equipo también lo integran Santiago Cavanagh, Juan Nelson y Enrique Alberdi. Este último llega a ser miembro del Comité Olímpico Internacional representando a la Argentina entre 1952 y 1959. Alberdi fue también durante muchos años, el presidente de la Federación Argentina de Polo.

 

Guillermo Lovell es hermano de Santiago Lovell, ganador de la medalla de oro en boxeo en la misma categoría en Los Angeles 1932. Su sobrino Alberto Santiago, hijo de Santiago, peleará en los Juegos de Tokio en 1964, también en la categoría peso pesado, pero quedará eliminado en cuartos de final.

 

Jeannette Campbell se convierte en la primera representante femenina de nuestro país en los Juegos Olímpicos y en la

 única mujer en ganar una medalla en la historia de la natación argentina. En 1936, Jeannette es la única en la delegación argentina que participa en natación, y viaja junto a su entrenador Juan Manuel Borrás. En las series eliminatorias de los 100 metros libre, bate dos veces los récords argentino y sudamericano, y lo repite en la final estableciendo la marca de 1:06:40, siendo superada por la holandesa Hendrika Mastenbroek.

 

Juan Carlos Zabala, ganador del Maratón en los Juegos de Los Angeles en 1932, finaliza sexto en los 10.000 metros en Berlín. La prueba se disputa una semana antes del Maratón, competencia en donde Zabala busca revalidar su triunfo de hace cuatro años.

 

Además se destacan en Berlín los siguientes deportistas argentinos: Juan Carlos Anderson (7° en 800 metros), la posta integrada por Juan Lavenas, Antonio Sande, Carlos Hofmeister y Tomás Clifford Beswick (4° en 4x100 metros), Alfredo Carlomagno (4° en boxeo – peso mosca), Lidoro Oliver (5° en boxeo – peso liviano), Raúl Rodríguez (5° en boxeo – peso welter), el equipo de esgrima integrado por Roberto Larraz, Héctor Lucccheti, Angel Gorordo Palacios, Luis Luccheti, Rodolfo Valenzuela y Manuel Torrente (7° en florete por equipos), Pascual Giorgio (6° en remo – single scull), el equipo de yachting integrado por Julio Sieburger, Claudio Bincaz, Germán Frers, Edlef Hossmann y Jorge Linck (4° en la clase 6 metros) y el equipo de yachting integrado por Rufino Rodríguez de la Torre, Mario Ortiz Sauze, Luis Aguirre, Hipólito Gil Elizalde, Rafael Iglesias y Guillermo Peralta Ramos (7° en la clase 8 metros).

 

 

El Maratón

Distancia: 42.195 metros

Competidores: 56

Naciones representadas: 27

Día de la prueba: 9 de agosto de 1936

Récord vigente: Sohn Kee-chung - 2:26:42

Resultados:

1.

Sohn Kee-chung

Japón / Corea

2:29:19 (Récord Olímpico)

2.

Ernest Harper

Gran Bretaña

2:31:23

3.

Nam Seung-yong

Japón / Corea

2:31:42

4.

Erkki Tamila

Finlandia

2:32:45

5.

Vãino Muinonen

Finlandia

2:33:46

6.

Johannes Coleman

Sudáfrica

2:36:17

7.

Donald Robertson

Gran Bretaña

2:37:06

8.

Henry Gibson

Sudáfrica

2:38:04

       

Dnf

Juan Carlos Zabala

Argentina

No finalizó

Dnf

Luis Oliva

Argentina

No finalizó

 

 

El 3 de noviembre de 1935, Sohn Kee-chung de Corea establece un nuevo récord mundial de maratón con un tiempo de 2:26:42. Debido a que Corea se encontraba en ese entonces ocupada por Japón desde 1910, las esperanzas de Sohn de competir en los Juegos de 1936 dependían de que clasificara para el equipo japonés. Logra clasificar, al igual que su compañero coreano Nam Seung-yong. Ambos jóvenes son forzados a soportar el insulto de tener que utilizar nombres japoneses (Sohn utiliza como nombre oficial Kitei Son). Sohn, un ferviente nacionalista, utiliza su nombre coreano durante su estadía en Berlín, y cuando se le pregunta de donde proviene, hace hincapié en explicar que Corea es una nación separada que está siendo víctima del imperialismo japonés.

 

El argentino Juan Carlos Zabala, defensor del título ha llegado a Berlín con meses de anticipación y durante su largo período de entrenamiento se ha convertido en el favorito del público local, particularmente debido a la ausencia de algún competidor alemán con aspiraciones serias a ganar el maratón. Zabala es considerado favorito, ya que viene a revalidar su triunfo obtenido en 1932, siendo el primer maratonista que habiendo ganado una carrera, interviene por segunda vez en la misma prueba. Zabala también compite en los Juegos de Berlín, una semana antes del Maratón, en la prueba de los 10.000 metros, donde obtiene el sexto puesto.

 

El recorrido de la carrera es de una aspereza extraordinaria. El camino se halla sembrado de piedras de singular dureza y bordeado de pastos, sobre los cuales los competidores no deben correr, so pena de exponerse a una descalificación. La ruta ha sido calificada de terrible. A cuatro kilómetros de la salida, el trayecto recorre un camino paralelo al río Havel, totalmente expuesto a los rayos solares. A esa misma altura existe una colina de regular elevación, que deben franquear a la ida y a la vuelta, creando las consiguientes dificultades a los participantes, especialmente hacia el final de la carrera, en la que deben realizar un gran esfuerzo para volver a trepar el árido sendero. Luego de pasada esta elevación, la mayor parte del recorrido se halla sombreada por frondosos árboles y atraviesa un bosque natural de gran belleza; pero asimismo las numerosas cuestas son obstáculos insalvables para la mayoría, quienes pese a haber cumplido prolongados entrenamientos sobre la misma ruta, no se han podido acostumbrar a la naturaleza del suelo. Sobre todo el recorrido de la prueba, se han colocado quince estaciones de hidratación. Estos puestos están provistos de bebidas como té, caliente y frío, infusión de café de malta, jugo de naranjas, limones, etc. Completan el stock de las estaciones, agua para beber y para lavarse y toallas. Durante todo el recorrido de la carrera 18 ómnibus prestan servicios de asistencia.

 

Al momento de largar la competencia, Zabala viste pantalón celeste, camiseta blanca y su clásica gorrita blanca, y en su mano derecha lleva un pañuelo blanco. Se lo ve a Lambert, su entrenador, conversar seriamente con él, dándole instrucciones de tomar a toda costa la punta. El otro argentino que toma parte en la prueba, Luis Oliva, deja que su entrenador, Stirling, le vende sus pies. Luego se calza dos pares de medias gruesas. Oliva no se encuentra en buenas condiciones físicas.

 

La carrera se larga a las 15:03 horas y Zabala se destaca de inmediato en la punta, siendo el primer atleta que sale del estadio en medio del aplauso de la multitud. Las primeras noticias recibidas en el estadio, al cumplirse los primeros cuatro kilómetros confirman que Zabala sigue manteniendo la vanguardia y que lleva 30 segundos de ventaja sobre su más cercano perseguidor, el corredor Díaz, de Portugal. Luego de 15 kilómetros Zabala lleva una ventaja de 1 minuto 40 segundos.

 

La segunda esperanza argentina, Luis Oliva, se ve obligado abandonar la prueba cuando había ocupado el sexto puesto durante buena parte de la carrera. Oliva abandona aproximadamente a los veinte kilómetros, por falta de fuerzas. Se hallaba afectado por una lesión en la rodilla y su entrenamiento había sufrido considerablemente. El mismo declara antes de la carrera que se halla en mal estado físico y que no tiene ninguna chance. Durante la noche anterior a la competencia se reciben numerosos telegramas de la Argentina y Alemania, en los que se pedía que Oliva interviniera en el maratón. Esto es lo que decide al corredor argentino participar, con el sólo hecho de cumplir con el compromiso contraído con los deportistas de su país, apareciendo por lo menos en la pista. Había sido tratado los días previos a la competencia con rayos X en su rodilla lesionada. Por otro lado Oliva es sometido, a pocos días de sufrir su lesión, a un fondo de treinta kilómetros. Se dice que hubiese sido preferible imponerle un descanso absoluto hasta la víspera de la carrera y recién entonces efectuar un entrenamiento liviano para distender los músculos. Se considera que Oliva hizo un verdadero acto de heroísmo al correr lesionado. El fuerte atleta argentino declara una vez terminado su intento, que se hallaba resignado ante su suerte adversa y que su espíritu se encontraba tranquilo. Stirling, su entrenador, expresa textualmente: "Volveremos a vernos en el Japón".

 

A la mitad del recorrido, Zabala totaliza 1:11:02 sacando amplia ventaja a Son y al británico de 34 años, Ernest Harper, quienes en ese orden habían desplazado a Díaz, quien fatigado por su violenta carrera cedió rápidamente terreno. Zabala deja que la distancia se acorte al llegar a la mitad de la carrera, pero vuelve a extender su liderazgo a 90 segundos luego de los 25 kilómetros, marca que pasa en 1:23:17. Por un largo trecho Zabala es seguido por Sohn y Harper, quienes han corrido juntos desde el inicio. Sin embargo, Zabala se asombra cuando, después de 28 kilómetros, es repentinamente pasado, primero por Sohn y 10 metros más adelante, por Harper. Zabala se cae, producto de la fatiga y la extenuación, pero se levanta y lucha durante cuatro kilómetros más, donde finalmente abandona y tiene que ser hospitalizado.

 

Al caer completamente exhausto Zabala, es inmediatamente conducido al Campo de Deportes del Reich, en cuya enfermería es atendido por el reputado médico alemán, el profesor Gebhard. El argentino se queja de los fuertes calambres musculares en las piernas y luego de ser sometido a un cuidadoso examen, el profesor Gebhard manifiesta que atribuía ello a la inflamación de la mandíbula, que sufrió hace algún tiempo Zabala y que originó una intervención quirúrgica. Tiene el costado derecho completamente paralizado, desde la cadera hacia abajo; su sistema nervioso ha sufrido un decaimiento completo y acusa una depresión absoluta llorando continuamente. Además su estómago no resiste los alimentos. Zabala se repone más rápidamente de lo esperado siendo dado de alta una semana después de la carrera.

 

La lucha queda circunscripta a Harper y a Sohn, aunque Nam, Johannes Coleman de Sudáfrica y los tres competidores finlandeses aumentan su paso en forma gradual. El primer atleta que entra al estadio es el japonés Sohn, quien realiza un final veloz y espectacular, para ganar el oro. Al llegar a la meta, cae y se quita su calzado, para luego correr en veloz sprint para abrazar a sus compatriotas. Sohn gana por una diferencia de más de dos minutos. Harper finaliza heroicamente a pesar de una gran ampolla que le ha provocado que su calzado se encuentre lleno de sangre, manteniendo la posición ante el embate final que realiza Nam.

 

En la ceremonia de las medallas Sohn es forzado a soportar la humillación de que su victoria sea celebrada con el izamiento de la bandera japonesa y con los acordes del himno nacional japonés. Tanto Sohn como Nam ensayan una protesta silenciosa bajando sus cabezas. Más tarde, cuando es entrevistado por la prensa, Sohn utiliza la oportunidad para explicarle al mundo la grave situación de su país. Pocos periodistas se interesan en el tema, y la mayoría se sienten aliviados cuando comienza a hablar de la competencia. "El cuerpo humano puede hacer mucho. Luego el corazón y el espíritu deben encargarse de hacer el resto", dice Sohn.

 

Una vez regresado a Corea, Sohn es tratado como un héroe nacional. Un periódico llamado "Dong-a-Ilbo", publica una fotografía de Sohn en el podio, pero con una modificación: pintan tapando la bandera japonesa que aparece en su remera. El gobierno colonialista japonés responde encarcelando a ocho personas relacionadas con el periódico y suspenden la publicación por nueve meses.

 

En 1948 Sohn tiene el honor de llevar la bandera de Corea del Sur en la ceremonia inaugural de los Juegos de Londres, los primeros en que participa una Corea independiente. Cuarenta años más tarde, en 1988, en un momento catalogado como histórico y que ha provocado lagrimas a toda una nación, Sohn Kee-chung entra al Estadio Olímpico de Seúl llevando la antorcha olímpica. Sohn, de 76 años, da saltos alrededor de la pista, desbordando de alegría por su propio honor y por el de su país.

Bibliografía:

"Summer Olympics" - Sports Illustrated - David Wallechinsky
"Historia de los Juegos Olímpicos" - Enrique Sacco
"Juegos Olímpicos" - Leonides Barceló
"Los Juegos Olímpicos" - Lic. Luis Felipe Contecha Carrillo
"Historia de la Maratón" - Jorge de Hegedüs
"La Argentina en el Movimiento Olímpico" – Prof. Luis Andrés Martín
Comité Olímpico Argentino
Diario El Mundo – Agosto 1936

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