1810

Mariano Moreno 1930-1931 Carlos Francisco Melo
1810 Cayetano Rodríguez 1931-1955 Gustavo Martínez Zuviría
1811-1821 Luis Chorroarín 1955 José Luis Trenti Rocamora
1821-1822 Saturnino Segurola 1955 Raúl Touceda
1822-1828 Manuel Moreno 1955-1973 Jorge Luis Borges
1828-1829 José Ignacio Grela 1973-1976 Vicente Sierra
1829 Valentín Alsina 1976-1979 José Edmundo Clemente
1829-1833 José Ignacio Grela 1979-1984 Horacio Hernán Hernández
1833-1837 José María Terrero 1984-1985 Gregorio Weinberg
1837-1852 Felipe Elortondo y Palacios 1985-1989 Dardo Cúneo
1852-1853 Marcos Sastre 1989-1991 José María Castiñeira de Dios
1853-1858 Carlos Tejedor 1991-1994 Enrique Pavón Pereyra
1858-1871 José Mármol 1994-1996 Héctor Yánover
1871-1879 Vicente Quesada 1997-2000 Oscar Sbarra Mitre
1879-1884 Manuel Ricardo Trelles 2000-2002 Francisco Delich
1884-1885 José Antonio Wilde 2002 - 2003 Silvio Juan Maresca
1885-1929 Paul Groussac 2003 - 2004 Horacio Salas

2004 -

Elvio Vitali


Mariano Moreno

Uno de los fundadores de la Patria. Estudió latín, lógica y filosofía en el Real Colegio de San Carlos y luego leyes en la Universidad de Chuquisaca. Abogado, de carácter fogoso, fue autor de la famosa defensa del libre comercio La representación de los hacendados (1809) e introdujo y divulgó las ideas ilustradas y contractualistas de Jean Jacques Rousseau en el Río de la Plata. Como uno de los principales inspiradores de la Revolución de Mayo ocupó el cargo de secretario de la Primera Junta de Gobierno, de cuya función dependían los departamentos de gobierno, de guerra y de relaciones exteriores. Fue también redactor de La Gaceta de Buenos Aires, periódico que nació con el nuevo gobierno. Durante su breve gestión en la Junta de Gobierno fundó el 13 de septiembre de 1810 la Biblioteca Pública de Buenos Aires y para integrar sus fondos expropió la Antigua Librería Jesuítica de Córdoba (restituida a la Universidad Nacional de esta provincia durante el año 2000) y otras bibliotecas privadas. Su inquinada y recurrente disputa con Cornelio Saavedra lo llevó a renunciar a su cargo en la Junta y a aceptar un nombramiento de ministro plenipotenciario en Inglaterra. Embarcado con ese destino en enero de 1811, falleció en el trascurso del viaje el 4 de marzo.

Cayetano Rodríguez

Sacerdote y periodista. Nació en San Pedro, provincia de Buenos Aires, en 1761. Perteneció a la orden franciscana y dictó cátedra de Filosofía y Teología en la Universidad de Córdoba. Fue amigo y protector de Mariano Moreno, y participó de los círculos revolucionarios. Fue nombrado por aquél primer bibliotecario de la Biblioteca Pública de Buenos Aires, creada por la Junta de Gobierno. En 1812 fue diputado en la Asamblea General Constituyente. Participó también del Congreso de Tucumán, que declaró la Independencia en 1816, como "Redactor del diario de sesiones". Fue el autor del Acta de Declaración de la Independencia. Escribió obras poéticas dedicadas principalmente a la gesta revolucionaria y un famoso elogio fúnebre de Manuel Belgrano. Sus méritos fueron unánimemente reconocidos aún por sus enemigos políticos, como el periódico Argos. Falleció el 21 de enero de 1823.

Luis José de Chorroarín

Sacerdote. Nació en Buenos Aires el 27 de agosto de 1757. Fue alumno del primer curso de filosofía que dictó el doctor Carlos José Montero a partir de 1773. Fue profesor y luego rector del Real Colegio de San Carlos. Asistió al Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, donde junto con otros patriotas, votó por el cese del virrey Cisneros. En enero de 1811 fue nombrado segundo bibliotecario de la flamante Biblioteca Pública. Le correspondió el orgullo de inaugurar la institución y se mantuvo en el cargo de director hasta que en septiembre de 1821 el Gobierno designó al presbítero Segurola. Murió casi ciego el 11 de julio de 1823 en la ciudad de Buenos Aires.

Saturnino Segurola

Sacerdote y filántropo. Nació en Buenos Aires el 11 de febrero de 1776. Realizó estudios en el Real Colegio de San Carlos y siguió sus cursos de Filosofía con Mariano Medrano. Luego de recibir las órdenes menores, se doctoró en la Universidad de San Felipe en Santiago de Chile. Fue el introductor y propagador de la vacuna antivariólica en el país. Nombrado segundo bibliotecario por la Primera Junta, renunció al cargo en enero de 1811. En 1821, por decreto de Martín Rodríguez, fue designado director de la Biblioteca, tarea en la que se desempeñó hasta que fue sustituido por Manuel Moreno. Participó como tesorero en las obras de la Catedral de Buenos Aires. Se desempeñó también como profesor de anatomía y fue nombrado administrador de la Casa de Niños Expósitos en 1817. Murió el 23 de abril de 1854.

Manuel Moreno

Médico y diplomático, hermano del secretario de la Primera Junta. Nació en Buenos Aires en 1781 y estudió en el Real Colegio de San Carlos. En 1800 fue nombrado oficial de la Real Hacienda del Virreinato. Tenía grado de subteniente cuando pasó con el virrey Sobremonte a Montevideo y luchó en 1807 en la defensa de Buenos Aires. Estudió medicina en Baltimore, donde se graduó y de donde regresó a Buenos Aires en 1821. Al año siguiente fue designado director de la Biblioteca Pública y profesor de química en la Universidad. En 1828 fue designado ministro plenipotenciario en Londres. Regresó en 1830 para integrarse a la Junta de Representantes, pero pronto volvió a representar al país como encargado de negocios en Gran Bretaña y como enviado extraordinario ante el gobierno de los Estados Unidos. En Londres publicó Vida y memorias del doctor Mariano Moreno y Colección de arengas del doctor Mariano Moreno. Murió en Buenos Aires el 28 de diciembre de 1857. Dejó en herencia a su familia una de las mayores bibliotecas privadas de la época.

José Ignacio Grela

Sacerdote. Nació en la ciudad de Buenos Aires en 1764 o1765. Ingresó al convento de los dominicos y recibió las órdenes sagradas en 1792. En la segunda invasión inglesa tomó personalmente prisionero al coronel inglés Pack, jefe del legendario Regimiento 71. Participó activamente en el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810 y fue miembro de la Junta Conservadora. Formó parte de la Logia Lautaro y conoció la amistad del general San Martín. Mitre lo define como "agitador bullicioso de la plebe". Era diputado en 1828 cuando la Legislatura eligió gobernador al coronel Manuel Dorrego; en noviembre de ese mismo año fue designado director de la Biblioteca, cargo que desempeñó hasta su renuncia en noviembre de 1833. Murió en Buenos Aires el 4 de abril del año siguiente.

Valentín Alsina

Jurisconsulto y estadista. Nació en Buenos Aires el 16 de diciembre de 1802. Alumno de la Universidad de Córdoba, egresó finalmente de la recientemente creada Universidad de Buenos Aires. Fue defensor del liberalismo, por cuyas ideas bregó encendidamente durante la década de 1820 en la prensa y el foro porteños. Participó de la revolución de Lavalle en 1828 y fue funcionario de su corto gobierno. Fue nombrado director de la Biblioteca Pública de Buenos Aires en 1829. Durante el gobierno de Rosas formó parte del nutrido grupo de intelectuales y políticos exiliados en Montevideo. Tras la batalla de Caseros regresó a Buenos Aires y ocupó diversos cargos públicos. Falleció el 6 de septiembre de 1869.

José María Terrero

Sacerdote. Nació en Buenos Aires en 1787, estudió en la Universidad de San Carlos de Córdoba y se ordenó en 1809, año en el que el obispo Lué lo nombró capellán de la Catedral de Buenos Aires. El director Juan Martín de Pueyrredón lo designó en 1818 vicerrector del Colegio de la Unión del Sur. Fue diputado a la Legislatura en 1832, reelecto en 1833 y 1834. El 14 de noviembre de 1833 fue designado director de la Biblioteca en reemplazo de Ignacio Grela. Murió el 9 de enero de 1837.

Felipe Elortondo y Palacios

Sacerdote. Nació en Buenos Aires el 1 de mayo de 1802. Una vez ordenado cumplió diversas funciones hasta que en 1827 fue designado vicerrector del Colegio de Estudios Eclesiásticos. En 1831 fue elegido diputado a la Sala de Representantes de Buenos Aires. Reelecto en 1836, continuó en el cargo hasta Caseros. El 18 de enero de 1837 fue nombrado director de la Biblioteca Pública, cargo que mantuvo hasta la caída de Rosas. Murió el 12 de agosto de 1867.

Marcos Sastre

Escritor y maestro. Nació en Montevideo el 2 de octubre de 1818. Posee un lugar destacado en la historia por haber sido el fundador, en su librería de Buenos Aires, del Salón Literario, donde se dio cita la generación romántica de 1837. En 1840, el gobierno del Restaurador embargó sus bienes. En 1842 asumía la dirección del Colegio Republicano Federal. Sastre continuó la que sería una gran actuación como docente y en 1849 publicó Agnosia, un método para aprender a leer y a escribir, que por mucho tiempo se utilizó como libro de lectura en las escuelas. A la caída de Rosas fue nombrado director de la Biblioteca Pública el 2 de marzo de 1852, pero su gestión fue breve. Seis años más tarde publicó El tempe argentino, su obra más famosa. Continuó su tarea docente con diversos cargos y publicó numerosos libros didácticos. Murió en su quinta del barrio de Belgrano el 15 de febrero de 1887.

Carlos Tejedor

Jurisconsulto y político. Nació en Buenos Aires el 4 de noviembre de 1817. A los 20 años participó del Salón Literario y formó parte de la Asociación de Mayo. Tras pelear en algunos combates contra las tropas federales, pasó a Montevideo, luego a Brasil y más tarde a Chile, donde trabajó en el periodismo junto a Domingo F. Sarmiento. Fue elegido diputado y el 14 de abril de 1853 fue nombrado director de la Biblioteca en reemplazo de Marcos Sastre. A partir de 1856 ejerció la cátedra de Derecho Criminal y Mercantil y en 1858 renunció a la Biblioteca. Durante la presidencia de Sarmiento fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores, cargo que desempeñó entre 1870 y 1874. Luego fue diputado y ministro plenipotenciario en Brasil. En 1878 fue nombrado gobernador de la provincia de Buenos Aires. Como cabeza visible de la revolución de 1880 contra el gobierno federal, tras la derrota de las fuerzas porteñas, se retiró a la vida privada. Murió el 3 de enero de 1903.

José Mármol

Poeta y periodista. Nació en Buenos Aires el 2 de diciembre de 1817. Vivió algunos años en Montevideo, estudió derecho en la Universidad de Buenos Aires y se convirtió en un propagandista de los libelos antirrosistas que se publicaban en Montevideo. En 1843 escribió su celebérrimo poema "A Rosas", en el que apostrofa al Restaurador. En Montevideo publicó en 1846 el primero de los Cantos del Peregrino, escritos bajo la inocultable influencia de Lord Byron. Dos años antes había dado a conocer en folletín la novela Amalia que solo se editaría en libro en 1855. A su regreso a la patria después de Caseros y envuelto en un aura de haber sido el poeta más notable entre los exiliados, fue elegido diputado nacional y constituyente en 1860 y 1866, funciones que cumplió sin resignar el cargo de director de la Biblioteca Nacional, para el que había sido nombrado en 1858 y en el que permaneció hasta su muerte el 9 de agosto de 1871.

Vicente G. Quesada

Juriconsulto, historiador y diplomático. Nació en Buenos Aires el 5 de abril de 1830. Fue nombrado director de la Biblioteca en reemplazo de José Mármol el 23 de septiembre de 1871. Fue ministro de la Gobernación de Buenos Aires y diputado nacional. Retirado en 1880 de la vida política, el presidente Julio A. Roca lo nombró en la carrera diplomática en la que se mantuvo hasta 1904. Es autor de una profusa bibliografía entre cuyos títulos se cuentan, entre otros, El Virreinato del Río de la Plata (1776-1810), publicado en 1881 y Los indios en las provincias del Río de la Plata (1902). En 1910, con motivo de las fiestas del centenario de la Revolución de Mayo, dio a conocer uno de sus mayores títulos, La vida intelectual en la América española durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Murió en Buenos Aires en 1913.

Manuel Ricardo Trelles

Historiador, etnógrafo, paleógrafo y coleccionista. Nació en la ciudad de Buenos Aires el 7 de febrero de 1821. Cursó estudios de filosofía con Diego Alcorta, y se interesó por las ciencias naturales, la numismática y el estudio de los manuscritos que hacían al pasado argentino. Fue designado director del Departamento Estadístico del Estado de Buenos Aires, cuyo resultado fue su Registro Estadístico, editado en 1857. En 1859 fue designado director del Archivo General de la Nación, donde realizó una obra monumental. Allí publicó desde 1869 hasta 1872 la Revista del Archivo General. El 17 de abril de 1879 fue nombrado director de la Biblioteca, en reemplazo de Vicente Quesada. Fundó la primera Revista de la Biblioteca, que apareció en cuatro tomos y en los que dio a conocer importante documentación inédita. En 1884 renunció tanto al Archivo como a la Biblioteca en razón de que ambas instituciones habían pasado a depender de la jurisdicción nacional. Escribió dos obras de gran repercusión en su momento: Apuntes para la historia del puerto de Buenos Aires y Diego García, primer descubridor del Río de la Plata. Murió 9 de abril de 1893.

José Antonio Wilde

Médico y memorialista. Nació en Buenos Aires en 1813. Después de cursar la carrera de medicina se estableció en Quilmes, donde realizó una importante tarea tanto en su profesión, como en la política y el periodismo. En 1837 compiló una antología de poemas cantables con el título de Cancionero argentino. Publicó numerosos volúmenes de divulgación. En 1881 publicó su libro más recordado, Buenos Aires setenta años atrás, insoslayable para conocer la vida cotidiana de la primera mitad del siglo XIX. El 7 de noviembre de 1884 fue designado director de la Biblioteca, cargo que sólo pudo ejercer algunas semanas ya que murió el 14 de enero de 1885.

Paul Groussac

Historiador, escritor y crítico literario. Llegó a la Argentina a bordo del velero "Anita" en febrero de 1866. Fue un autodidacta, formado en la lectura de los mejores representantes de la cultura francesa, con la cual mantuvo hasta su fin los vínculos más vivos. Mantuvo toda su vida un criterio liberal, hostil a las tiranías y un espíritu progresista; no se fusionó con la cultura argentina, de cuyo ambiente supo extraer tantos elementos valiosos, pero influyó sobre ella tanto por sus cualidades intelectuales como por los temas que supo desarrollar su pluma aguda.
Trabajó en el campo, fue ovejero de San Antonio de Areco, recorrió las provincias del norte, siempre en contacto con los libros. En Buenos Aires dio clases de matemáticas en el Colegio Nacional. Publicó en la Revista Argentina un ensayo español sobre Espronceda, que le ganó el reconocimiento de los críticos. Nicolás Avellaneda lo invitó en 1870 a trasladarse a Tucumán, donde fue profesor del Colegio Nacional, director provincial de enseñanza, inspector nacional de educación, periodista, director de la Escuela Normal.
Viajó a Francia en 1883, colaboró en Le Figaro y entró en contacto con los mejores escritores franceses. En 1882 había publicado Ensayos históricos sobre el Tucumán. En 1884 regresó de Francia y publicó la novela autobiográfica Fruto vedado. Intentó el drama en La divisa punzó, compuso un tomo de Relatos argentinos. Publicó las revistas La Biblioteca y Los Anales de la Biblioteca (once volúmenes) y dirigió varios años Le Courier Français, fundado por él en 1894 con la cooperación financiera de Clodomiro Hileret, industrial azucarero. El crítico literario temido y más de una vez demasiado agrio y exigente aparece en El viaje intelectual, en Crítica Literaria y en las revistas por él dirigidas, a que se ha hecho referencia. En los Anales publicó su alegato sobre Las Malvinas, reivindicándolas para la soberanía argentina. Su obra Del Plata al Niágara muestra en todo su formato al escritor policromo, al observador y al crítico.
En 1885 sustituyó a José Antonio Wilde en la dirección de la Biblioteca Nacional, en la que permaneció hasta su muerte el 27 de junio de 1929, habiendo cumplido así la gestión rectora de la institución más extensa de su historia.

Carlos Francisco Melo

Político y abogado. Nació en Diamante, provincia de Entre Ríos, en 1873. Profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad de Buenos Aires, en 1916 fue elegido diputado nacional por la Unión Cívica Radical. En 1920 fue presidente de la Universidad de La Plata y dos años después fue candidato a vicepresidente acompañando en la fórmula de la UCR Principista a Miguel Laurencena. El 10 de diciembre de 1930 fue designado director de la Biblioteca Nacional por el gobierno surgido del golpe militar encabezado por el general José Felix Uriburu. Falleció el 2 de octubre de 1931.

Gustavo Martínez de Zuviría

Novelista, abogado y académico. Nació en Córdoba el 23 de octubre de 1883. Adoptó literariamente el seudónimo de Hugo Wast, con el que dio a conocer una vastísima obra narrativa que fue traducida a una docena de idiomas. La enorme popularidad alcanzada por sus novelas, muchas de ellas basadas en episodios de la historia argentina, permitió que obtuvieran una tirada masiva. Entre sus numerosas obras pueden recordarse La casa de los cuervos (1916), Flor de durazno (1911), Una estrella en la ventana (1924), Desierto de piedra (1928), Myriam, la conspiradora (1926), Oro (1938) y El sexto sello (1941). Varios de sus argumentos fueron llevados al cine. Fue profesor de Derecho en la Universidad de Santa Fe y diputado nacional entre 1916 y 1920. En 1931 se hizo cargo de la Biblioteca Nacional, donde permaneció hasta mediados de 1955 y cuyo patrimonio bibliográfico logró acrecentar de manera notable. Fue presidente de la Comisión de Cultura, interventor de la provincia de Catamarca en 1941 y ministro de Justicia e Instrucción Pública de la Nación en 1943. Durante su gestión logró que se implantara la enseñanza religiosa en las escuelas. Murió en Buenos Aires en 1962.

José Luis Trenti Rocamora

Historiador y bibliógrafo. Nació en Buenos Aires en 1927. En 1944 publicó Las convicciones religiosas de los próceres argentinos, y tres años después El teatro en América Colonial, que recibió el premio Enrique Peña de la Academia Nacional de la Historia. También publicó La cultura en Buenos Aires hasta 1810, Repertorio de crónicas anteriores a 1810 (1948) y Repertorio dramático colonial (1950). Fue director del Museo Histórico Nacional y en 1955, durante unos meses, se desempeñó como interventor en la Biblioteca Nacional en reemplazo Gustavo Martínez Zuviría. Dirige la Sociedad de Estudios Bibliográficos Argentinos y es responsable del Boletín que edita dicha institución.

Raúl Touceda

Escritor y jurisconsulto. Nació en Salta el 10 de junio de 1921. Fue profesor de Derecho Penal y Criminología en el Instituto de Derecho Penal de la Universidad de La Plata, y de Derecho Penal en la Escuela de Policía de la Provincia de Buenos Aires. En 1955 fue nombrado director de la Biblioteca Nacional, cargo que ocupó durante un muy breve período. En el Ministerio de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires desempeñó diversos cargos, entre otros el de Jefe de Archivos y Centralización de Leyes, Relator Letrado, etc. Fue autor de Por quien espero (1945), Puerta de lo infinito (1946), Gandhi (1947), Moral y derecho del trabajo (1951), El cristianismo entra en Acuario (1952), De summa synthesis (1955), Régimen de represión del agio (1954), Hambre y sed de justicia en el derecho penal (1955), entre otras obras.


 

Jorge Luis Borges

Poeta, narrador y ensayista, acaso el escritor argentino de mayor reconocimiento internacional. Nació en Buenos Aires el 23 de agosto de 1899. Vivió en Europa entre 1914 y 1921 y en 1923, cuando tomó contacto con las vanguardias literarias, en especial con el expresionismo alemán y el ultraísmo español. En 1921 llevó el ultraísmo a Buenos Aires, donde dirigió las revistas Prisma (1921-22) y Proa (1922-23 y 1924-26), y colaboró en Martín Fierro. Por entonces son fundamentales sus contactos con Ricardo Güiraldes, Macedonio Fernández, Oliverio Girondo y Alfonso Reyes. En 1932 conoce a Adolfo Bioy Casares, con quien publicará la Antología de la literatura fantástica (1940), en la que participa también Silvina Ocampo, y las obras de los heterónimos Bustos Domecq y Suárez Lynch. Hasta 1946, cuando es dejado cesante por razones políticas, Borges trabaja como bibliotecario en una dependencia municipal y ejerce el periodismo literario en Crítica y El Hogar. Luego dictó cursos privados y, a partir de 1955 y hasta su jubilación en 1973, fue director de la Biblioteca Nacional y profesor de Literatura Inglesa en la Facultad de Filosofía y Letras. En 1955 fue nombrado miembro de número de la Academia Argentina de Letras. A partir de 1960 su obra comienza a ser reconocida como una de las más originales en la literatura del siglo XX. En 1961 comparte el Premio Formentor con Samuel Beckett y en 1980 el Cervantes con Gerardo Diego. Sus escritos se hallan traducidos a todos los idiomas cultos.
La obra de Borges puede dividirse en períodos, quedando acotada una época inicial y vanguardista por los años 1923 y 1930. Caracterizan este período la importancia fundamental del poema, el verso libre y la proliferación metafórica (sobre todo la proveniente de Lugones), la apelación a un neobarroco de raigambre española (Quevedo, en primer término) y cierto nacionalismo literario, que llega a proclamar la independencia idiomática de Argentina, en textos luego repudiados por el propio autor. A este período pertenecen los poemarios Fervor de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San Martín (1929), así como los ensayos de Inquisiciones (1925), El tamaño de mi esperanza (1926), El idioma de los argentinos (1928) y Evaristo Carriego (1930). A partir de 1930 la obra de Borges, durante unos treinta años, se inclinará a la prosa y surgirá una doble vertiente de su tarea: el ensayo breve, normalmente de lecturas literarias, y la llamada "ficción", que no es estrictamente un cuento, aunque su trámite sea narrativo y su convención de lectura sea la ficcional. En ella aparecen, a menudo, escritores y libros apócrifos como Pierre Ménard y su Quijote, o Herbert Quain. Apelando a citas deliberadamente erróneas en sus meditaciones sobre la tradición literaria, Borges define la tarea del escritor como esencialmente falsificadora y desdibuja toda pretensión de originalidad y creación. La literatura es, en su concepción, la infinita lectura de unos textos que surgen de otros y remite a un texto original, perdido, inexistente o tachado. Falta este código de los códigos, lo cual hace de todo texto no sólo una "ficción", sino también un abismo significativo, donde no hay senderos sino los que se bifurcan, adquiriendo el conjunto el aspecto de un laberinto. En otro sentido, la obra ficcional borgiana se inclina a temas recurrentes, como son lo fantasmal de la vida, el combate singular como reconocimiento del otro en el acto de darle muerte, el espejo como cifra de las apariencias mundanas, la lejanía y la desdicha vinculadas con la relación amorosa, o la busca del nombre de los nombres, el prohibido nombre de Dios, donde se realicen las fantasías de perfecta adecuación entre las palabras y las cosas. Estéticamente, en este segundo período de su obra, Borges efectúa una crítica radical a sus años de vanguardista, como puede apreciarse sobre todo en los artículos recogidos por Emir Rodríguez Monegal en su volumen de Textos cautivos (1986). Borges denuncia la actitud epigónica de la vanguardia argentina, la parvedad de sus logros estéticos y el abuso de documentos doctrinarios y manifiestos. Se repliega hacia una actitud estética de apariencia neoclásica, aunque en él pervivan los tópicos del infinito y lo inefable, recogidos en sus juveniles frecuentaciones de Schopenhauer y de los poetas románticos alemanes. El afán de tersura en la expresión, la relectura de los clásicos y su cita constante, la concisión que exigen los géneros breves, son todos gestos de su neoclasicismo en el que la razón intenta ordenar, jerarquizar y clarificar hasta los límites admisibles de su poder sobre el lenguaje, siempre resbaladizo, engañoso y ambiguo.
Borges en esta etapa vuelve sobre algunos episodios costumbristas de ambiente campesino o suburbial, que había tratado en su juventud, como el duelo a cuchillo, para repasarlos en un contexto de mitología universal. Así, sus gauchos y compadritos de las orillas se entreveran con los héroes homéricos, los teólogos medievales y los piratas del mar de la China. No son ya el motivo de una exaltación peculiarista ni se los encara como emblemas de un universo cultural castizo y cerrado, sino que se los relativiza en un marco de ambiciones eclécticas y cosmopolitas. A este período, prescindiendo de antologías y reelaboraciones, pertenecen los ensayos de Discusión (1932), Historia de la eternidad (1936) y Otras Inquisiciones (1952); los relatos de Historia universal de la infamia (1935), de Ficciones (1944) y El Aleph (1949), y un buen número de obras en colaboración con Bioy Casares (Seis problemas para don Isidro Parodi, 1942; Dos fantasías memorables, 1946; Un modelo para la muerte, 1946, y los guiones cinematográficos Los Orilleros y El paraíso de los creyentes, 1955, con Delia Ingenieros (Antiguas literaturas germánicas, 1951), con Betina Edelberg (Leopoldo Lugones, 1955) y con Margarita Guerrero (El Martín Fierro, 1953 y Manual de zoología fantástica, 1957).
Políticamente Borges evoluciona desde sus originarias posturas de izquierda al nacionalismo moderado de Yrigoyen , y luego a un escepticismo liberal que lo enfrenta con los fundamentalismos políticos de su tiempo, sobre todo los de corte fascista; posteriormente su acendrado antiperonismo lo llevará a posiciones de reticencia conservadora bastante intempestivas, aunque nunca guiadas por el sentido de la oportunidad o la conveniencia circunstancial. El último Borges asiste a la restauración constitucional argentina de 1983 y renueva su perdida esperanza en los procedimientos democráticos de gobierno. Si se toma en cuenta su sesgo literario, se advierte que el escritor marcha hacia una síntesis: retorna visiblemente al poema, pero ya con preponderancia de formas clásicas (el soneto, ante todo), en tanto su narrativa insiste en sus tópicos favoritos: la proliferación barroca de universos incontables (remitiendo a las teodiceas y cosmologías del setecientos, Spinoza, Leibniz), el retorno de las formas arquetípicas, la dudosa consistencia de lo real, el paso del tiempo que todo lo corroe y que permite la existencia del bello texto que es su salvación y su elegía, la frecuentación de las figuras clásicas que recurren desde la historia, la épica y la leyenda. La paradoja como lógica de lo oculto, la imposible descripción del universo y la ironía que consiste en considerar como extraño lo inmediato y propio, nos remiten a las fuentes románticas de Borges, que se sintetizan, barrocamente, con el clasicismo de su elocución.
A esta etapa final de Borges corresponden sobre todo numerosos poemarios: El hacedor (1960), Para las seis cuerdas (1964), El otro, el mismo (1969), Elogio de la sombra (1969), El oro de los tigres (1972), La rosa profunda (1975), La moneda de hierro (1976), Historia de la noche (1977), La cifra (1981) y Los conjurados (1986). El informe de Brodie (1970) y El libro de arena (1975) fueron nuevos volúmenes de relatos, a los que hay que añadir algunos más, como los de Rosa y azul (1977). También continuó su colaboración con Bioy Casares (Crónicas de Bustos Domecq, 1967; Nuevos cuentos de Bustos Domecq, 1977) y con otros autores. En Siete noches (1980) y Nueve ensayos dantescos (1982) se han reunido conferencias sobre temas de su predilección. Falleció en Ginebra el 14 de junio de 1986.

Vicente D. Sierra

Historiador. Nació en Buenos Aires el 9 de octubre de 1893. Es autor de una monumental Historia de la Argentina en doce tomos. Embarcado en las corrientes revisionistas y militante católico, fue director del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad de Buenos Aires y ejerció la docencia universitaria. Al asumir Juan Domingo Perón su tercera presidencia, Sierra fue designado director de la Biblioteca Nacional en reemplazo de Jorge Luis Borges, el 18 de octubre de 1973, cargo que mantuvo hasta su renuncia el 4 de marzo de 1976, exactamente veinte días antes del golpe militar. En su bibliografía se destacan: El sentido misional de la conquista de América, Los jesuitas germanos en la conquista espiritual de Hispano América, Historia de las ideas políticas en la Argentina y Así se hizo América. Fue condecorado por el gobierno español con la Orden de Isabel la Católica. Murió el 29 de julio de 1982.

José Edmundo Clemente

Ensayista y bibliotecario. Nació en Salta el 16 de noviembre de 1918. Desde 1943 se desempeñó como bibliotecario-jefe del Ministerio de Obras Públicas de la Nación y desde 1950 fue asesor de la editorial Emecé, donde, entre otras tareas, tuvo a su cargo la edición de las Obras Completas de Jorge Luis Borges. En 1955 fue designado vicedirector de la Biblioteca Nacional para acompañar a Borges, cuyos problemas visuales le impedían cumplir sus funciones en plenitud. En 1963 fue nombrado Director General de Cultura de la Nación (hoy Secretaría de Cultura). En 1976 asumió la dirección de la Biblioteca Nacional, cargo en el que se mantuvo hasta junio de 1979. Dirigió el suplemento cultural del diario La Prensa y desde 1993 es miembro de la Academia Argentina de Letras. Entre sus obras figuran Estética del lector (1951), El lenguaje de Buenos Aires, en colaboración con Borges (1953), Estética de la razón vital (1956), Los temas esenciales de la literatura (1959), Estética del contemplador (1960), El ensayo (1961), Tiempo de hombre (1965), Historia de la soledad (1969), Descubrimiento de la metáfora (1977), El tercer infierno (1988), Guía de lecturas informales (1988) y Geografía de la metáfora (1997). Fue condecorado por el gobierno de Francia con la Orden de Caballero de las Artes y las Letras.

Horacio Hernán Hernández

Médico y bibliotecario. Nació en Córdoba en 1923. Estudió en las universidades del Litoral y de Buenos Aires. El 19 de junio de 1979 fue designado director de la Biblioteca Nacional por el gobierno de facto, cargo en el que se desempeñó hasta el 20 de febrero de 1984.

Gregorio Weinberg

Historiador, docente universitario y académico. Nació en Buenos Aires el 20 de noviembre de 1919. Fue director de la prestigiosa colección "El pasado argentino", editada a partir de 1955, primero por la editorial Hachette y en la actualidad por Ediciones Solar. En la misma editorial dirigió la colección "Dimensión Americana". Recibió el Primer Premio Nacional de Ensayo por su libro Mariano Fragueiro: pensador olvidado (1975), el Premio Interamericano de Cultura Gabriela Mistral en Literatura y Filosofía, de la Organización de Estados Americanos (1994) y el Premio Consagración Nacional de Ciencias Históricas y Ciencias Sociales (1996). Es Doctor Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires y Profesor Honorario de la misma casa de estudios. Es académico de número de la Academia Nacional de Educación. Fue profesor titular de la cátedra de Pensamiento Argentino y Latinoamericano y de Historia de la Educación Argentina y Latinoamericana en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. El 8 de marzo de 1984 fue designado director de la Biblioteca Nacional, cargo al que renunció el 23 de abril de 1985. También se desempeñó como vicepresidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y fue presidente del Consejo Superior de FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales). Entre sus libros mas notorios figuran: Modelos educativos en la historia de América Latina (1984), El descontento y la promesa. Ensayos sobre educación y cultura (1982), Tiempo, destiempo y contratiempo (1993) e Ilustración y educación superior en Hispanoamérica. Siglo XVIII (1997). Ha sido condecorado por el gobierno francés con la Orden de las Artes y las Letras y la Orden de las Palmas Académicas.

Dardo Cúneo

Escritor, periodista y político. Nació en Buenos Aires el 14 de Febrero de 1914. Militante desde muy joven en el Partido Socialista, fue en tres oportunidades candidato a diputado nacional y realizó una dilatada labor en la prensa partidaria. Fue redactor de los diarios La Razón, El Mundo y La Vanguardia, y de la revista Qué. Se desempeñó como Secretario de Prensa durante la presidencia de Arturo Frondizi y fue embajador extraordinario en la Conferencia de Cancilleres de Punta del Este en 1962. Fue presidente de la Sociedad Argentina de Escritores. El 23 de abril de 1985 fue designado director de la Biblioteca Nacional hasta su renuncia el 12 de julio de 1989. En su larga lista de libros publicados figuran Esquemas Americanos (1942), Juan B. Justo y las luchas sociales argentinas (1943) Sarmiento y Unamuno, El romanticismo político (1955), Aventura y letra de América Latina (1964), Breve historia de América Latina (1963), El desencuentro argentino (1963), Comportamiento y crisis de la clase empresaria (1967) y Leopoldo Lugones (1968). Fue condecorado por el gobierno de Venezuela con la Orden de Andrés Bello y recibió el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores.

José María Castiñeira de Dios

Poeta, periodista y ejecutivo de empresa. Nació en Ushuaia (provincia de Tierra del Fuego) el 30 de Marzo de 1920. Integrante de la generación poética del Cuarenta, dirigió las revistas Huella y Lyra y en 1982 el diario La Voz. Considerado uno de los más importantes poetas católicos argentinos, ha publicado Del ímpetu dichoso (1943), El leño verde (1950), Campo sur (1952), Las antorchas (1954), Cada día su pena (1960), El Santito Ceferino (1968), Testimonio Cristiano (1982), Poesía política aquí y ahora (1982) y Del amor para siempre (1983). Entre 1950 y 1952 se desempeñó como Subsecretario de Cultura de La Nación. En 1989 fue designado director de la Biblioteca Nacional, cargo que dejó para asumir la Secretaría de Cultura, a la que renunció en 1994. Durante su gestión impulsó la terminación del nuevo edificio de la Biblioteca Nacional sobre Avenida del Libertador, que llevaba tres décadas de atraso, el traslado del material bibliográfico y el acondicionamiento de las nuevas instalaciones. Es miembro de número de la Academia Argentina de Letras y fue condecorado con la orden de Isabel la Católica en el grado de Gran Cruz.

Enrique Pavón Pereyra

Historiador. Enrolado en la corriente historiográfica revisionista, comenzó sus trabajos de investigación con los volúmenes Vida y muerte de Manuel Dorrego, La guerra de zapa y Los orígenes del ser nacional. Luego dedicó sus esfuerzos a estudiar la personalidad de Juan Domingo Perón, los que se volcaron en títulos como Vida de Perón (1965), Coloquios con Perón (1973), Conversaciones con Juan Domingo Perón (1978), Perón, tal como es (1973), Correspondencia de Perón y Los últimos días de Perón (1981). A fines de 1989 publicó Yo, Carlos Menem. El 23 de enero de 1991 fue designado director de la Biblioteca Nacional en reemplazo de José María Castiñeira de Dios, nombrado secretario de Cultura de la Nación.

Héctor Yánover

Poeta y librero. Nació en Córdoba el 3 de diciembre de 1929. Publicó su primer libro de poesía, Hacia principios del hombre, en 1954, al que le siguieron, entre otros, Elegía y gloria (1958), Las iniciales del amor (1960), Arras para otra boda (1963), Las estaciones de Antonio (1973) y Sigo andando (1982). Es autor de un ensayo sobre el poeta Raúl González, publicado por Ediciones Culturales Argentinas en 1962. En 1979 publicó La mejor poesía. Antología de poesía universal. En 1985 dio a conocer Memorias de un librero, que ha alcanzado varias ediciones en España y la Argentina, libro en el que evoca sus cuatro décadas de experiencia en la materia. Fue codirector (con Arnoldo Liberman) de la revista Tiempos modernos y entre 1989 y 1990 director de Bibliotecas Municipales de la Municipalidad de Buenos Aires. Se desempeñó como director de la Biblioteca Nacional desde julio de 1994 hasta diciembre de 1996.

Oscar Sbarra Mitre

Economista y profesor universitario. Nació en 1942. Ha desarrollado actividades docentes en la cátedra de Microeconomía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, de la cual fue también decano. Incursionó en el periodismo y la literatura, publicando libros de ensayo y de poesía. Fue presidente del Fondo Nacional de las Artes (1989-1991) y director de Patrimonio Cultural (1996). Fue director de la Biblioteca Nacional en el período 1997-1999.

Francisco Delich

Abogado, sociólogo y profesor universitario. Nació en 1937. Estudió Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad Nacional de Córdoba, de la que egresó en 1961. Realizó estudios de posgrado en Economía y Sociología en la École des Hautes Études de la Universidad de París, donde obtuvo el diploma de Estudios Superiores. En 1965 obtuvo por concurso el cargo de profesor adjunto de Sociología en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba. En dicha universidad obtuvo en 1967 su doctorado. Ha dictado cursos y conferencias sobre su especialidad en diversas universidades nacionales y extranjeras, entre las que se destacan las de París, Toulouse, Florencia, Princeton, Yale, Central de Caracas, etc. Fue distinguido con doctorados honoris causa en las Universidades de San Marcos (Lima, Perú, 1991), Nottingham (Nottingham, Inglaterra, 1993) y Soka (Tokio, Japón, 1994). Publicó en 1970 Crisis y protesta social, y, en el mismo año Tierra y conciencia campesina en Tucumán. Ha escrito numerosos ensayos sobre movimientos políticos, sobre problemas del ámbito educativo y sobre la configuración socioeconómica y cultural de nuestro país, entre los que se destacan Metáforas de la sociedad argentina (1987), La invención de la educación (1993), El desempleo de masas (1997) y Señales (1999). Es desde 1978 director de la revista Crítica y utopías. Ha sido Rector normalizador de la Universidad de Buenos Aires (1983-1986), secretario de Estado y Educación de la Nación (1986-1987), Rector de la Universidad Nacional de Córdoba (1989-1995) y convencional constituyente por la provincia de Córdoba en 1994. Es profesor regular de Sociología Económica en la Universidad Nacional de Córdoba y de Teoría Sociológica en la Universidad de Buenos Aires. En 1997 fue electo senador por la provincia de Córdoba. Se desempeñó como director de la Biblioteca Nacional entre enero de 2000 y diciembre de 2001.

Silvio Juan Maresca

Investigador y docente universitario. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires. Autor de Verdad y cultura: las Consideraciones intempestivas de F. Nietzsche (Bs. As./Madrid Alianza, 2001), F. Nietzsche: Verdad y tragedia (Bs. As./Madrid, Alianza, 1997), El pensamiento en los umbrales del siglo XXI (Bs. As., Catálogos, 1994, en colaboración), Filosofía en actas (Bs. As. Catálogos, 1994, en colaboración), Etica y poder en el fin de la historia (Bs. As., Catálogos, 1992), En la senda de Nietzsche (Bs. As., Catálogos, 1991) e Identidad cultural, ciencia y tecnología (Bs. As., García Cambeiro, 1987, en colaboración). Publicó más de 40 artículos en revistas especializadas en filosofía, psicología, ciencias políticas, cultura, etc. Ha colaborado en suplementos culturales de los diarios Tiempo Argentino, El Cronista, La Prensa y Clarín. Conferencista y participante en paneles, seminarios, jornadas y congresos en el país y en el exterior. Fue Miembro ad honorem de la Comisión Asesora de Filosofía del CONICET (1991-1994), institución en la que dirige becarios y proyectos de investigación, y en cuya Comisión Asesora ad hoc de Filosofía se desempeña como miembro ad honorem desde 2000. Fue vicepresidente de la Asociación de Filosofía Latinoamericana y Ciencias Sociales (1984 - 1993), presidente de la Fundación Origen (1988-1996) y miembro del Consejo de Redacción de la revista Máscara/s. Fue asesor de la Comisión de Educación del Senado de la Nación(1984-1992), director del Fondo Nacional de las Artes (1989-1992), Director General de Promoción Cultural (Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires), Director General de Bibliotecas de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires y Director Nacional de Acción e Industrias Culturales de la Secretaría de Cultura de la Nación. En marzo de 2002 fue nombrado director de la Biblioteca Nacional.

 

Horacio Salas

Nació en Buenos Aires. Poeta, ensayista e historiador, ha publicado más de treinta títulos. Desde 1976 hasta 1983 vivió en España, donde publicó cuatro volúmenes. Entre sus libros de poesía se destacan Memoria del tiempo (1966), La corrupción (1969), Mate pastor (1971), Gajes del oficio (1979); Cuestiones personales (1985) y Dar de nuevo (2003) y han aparecido tres antologías de su obra, en España y la Argentina. Como ensayista ha publicado: La poesía de Buenos Aires (1968), La generación poética del 60 ( 1976); La España barroca (1978), Borges, una biografía (1994) , El Centenario (1996), y Homero Manzi y su tiempo, (2001). Su libro El tango, una historia social de la música de Buenos Aires, ya ha alcanzado nueve ediciones y ha sido editado en Francia, Italia, Alemania , Grecia, y Japón. En 1996, la Editorial Patiño de Ginebra, Suiza dio a conocer su Poésie Argentine du XXe. Siècle, en edición bilingüe francés-castellano. Su obra ha sido traducida a trece idiomas y ha obtenido los premios Nacional y Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, tanto en ensayo como en poesía. Ha ejercido el periodismo y la docencia universitaria. Ha dictado cursos y conferencias en una veintena de universidades europeas y americanas. Dio a conocer centenares de ensayos, tanto de historia como de literatura, en publicaciones argentinas y extranjeras. Fue Secretario de Cultura de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires y es miembro titular de la Academia Argentina de la Historia, la Academia Nacional del Tango y la Academia Porteña del Lunfardo.
Actualmente se desempeña como Director de la Biblioteca Nacional y del Fondo Nacional de las Artes.
En el 2001 fue declarado por la Legislatura Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.
El gobierno francés lo condecoró con la orden de Cavallero de las Artes y las Letras.

 

Elvio Vitali

Librero, gestor y administrador cultural. Nació en 1953 en Lanús, Provincia de Buenos Aires. Cursó estudios de Abogacía en la Universidad de Buenos Aires. En 1978 se exilió en México, donde estudió Comunicación Social en la Universidad Autónoma Metropolitana. Desde su juventud, estuvo vinculado al mundo del libro. En México comenzó la tarea de distribuidor (Distribuidora Epsilon: fondos editoriales Paidós, Nueva Visión, Anagrama, Tusquets, Península, Lumen, Pre-Textos; y Distribuidora Parábola: fondos editoriales Taurus, Alfaguara, Altea, Random House.) A su regreso a Buenos Aires, fundó la Librería Gandhi y, más tarde, la Editorial Folios y la Librería Losada.
Desde 1984, la Librería Gandhi Argentina (hoy Gandhi-Galerna, de la cual Elvio Vitali es socio) se colocó entre las de mayor prestigio para el ambiente intelectual y artístico, no sólo por el perfil de su oferta editorial, sino como un lugar de encuentro, reflexión e intercambio, luego conocido como Foro Gandhi. Este centro de divulgación cultural abarca diversas disciplinas y cuenta con el aporte de reconocidas personalidades.
Vitali es Consejero electo de la Cámara Argentina del Libro y Presidente de la Comisión de Predio de la Fundación El Libro. Participa en la organización del Congreso Mundial de Bibliotecas e Información: “Bibliotecas: Instrumentos para la Educación y el Desarrollo”, de la International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA), Buenos Aires, 2004.
Hasta el momento de su designación en la Biblioteca Nacional, fue Director Nacional de Acción Federal e Industrias Culturales y como tal propulsó la creación del Instituto Nacional del Libro y las Revistas Culturales y representó a la Secretaría de Cultura de la Nación ante el Foro de Industrias de Base Cultural, del programa “Foros Nacionales de Competitividad Industrial de las Cadenas Productivas”, de la Secretaría de Industria, Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa del Ministerio de Economía y Producción de la Nación.