Cinematófilos

domingo 11 de mayo de 2008

Sexo, política y cine con Wakamatsu

Escena de 'Anda, anda, virgen por segunda vez'
Luego del repaso a su obra en el reciente Bafici, Kôji Wakamatsu se queda unos días más en Buenos Aires. Este martes comienza en la Lugones (Corrientes 1530, teléfono 0800-333-5254) un ciclo, denominado "Sexo, política y cine", en el que se proyectarán once de las casi cien películas del director japonés, desde El embrión caza en secreto (Taiji ga mitsuryosuru toki, 1966) hasta Crónicas ciclistas: los paisajes que vio el chico (17-sai no fûkei - shônen wa nani o mita no ka, 2004).

La exhibición de estos films es interesante además en relación al ciclo sobre el Mayo Francés, que termina hoy. En algunos aspectos, lo que ocurrió en París hace 40 años, la Primavera de Praga o el movimiento estudiantil mexicano (que terminó con la masacre de Tlatelolco) tienen un germen en las protestas de fines de los cincuenta y principios de los sesenta en Japón contra la ocupación estadounidense. Wakamatsu, sobre todo hasta la década del ochenta, reflejó aquellos momentos.

Se trata, entonces, de una excelente manera de acercarse a un realizador no muy conocido en Argentina. Como escribió Diego Brodersen en la Revista Ñ (texto completo en La lectora provisoria): "Demasiado intelectual para las hordas de espectadores en busca de crudas escenas de sexo y violencia, demasiado violento y sexual para el público de cine-arte, sus películas son bombas de tiempo disfrazadas de objetos de consumo rápido".

Los detalles del ciclo, acá. ■

jueves 8 de mayo de 2008

Fe de erratas

Algunos datos sueltos y aclaraciones a propósito de la serie de entradas tituladas "Hollywood en Don Torcuato", sobre las producciones que Roger Corman realizó en Argentina entre 1982 y 1990.

Aunque no es un gran hallazgo, juro que el título "Hollywood en Don Torcuato" es una ocurrencia propia. Pero luego de publicadas las primeras entradas descubrí que ya se había usado al menos dos veces. La primera, en una nota publicada por el periodista Horacio Fernández en la revista Somos del 4 de febrero de 1983. La segunda, en el artículo "Hollywood en Don Torcuato. Crónica de un rodaje", firmado por Víctor Sherman en el número 5 (1983) de la desaparecida revista Cine Libre, que dirigía Mario Sábato.

Cuando mencioné La muerte blanca (Cocaine Wars, Héctor Olivera, 1985), única de las producciones de Corman estrenada en los cines de Buenos Aires, olvidé destacar nada más ni nada menos que la participación del actor estadounidense Royal Dano. Aunque nunca fue una estrella en Hollywood, durante más de 40 años trabajó en casi doscientas realizaciones entre cine y televisión. Integró los elencos de varios westerns, muchas veces bajo las órdenes de célebres directores.

De su extensa filmografía se pueden resaltar sus participaciones, siempre en roles secundarios, en Tierra y esperanza (Bend of the River, 1952), de Anthony Mann; Johnny Guitar (1954), de Nicholas Ray; ¿Quién mató a Harry? (The Trouble with Harry, 1955), de Alfred Hitchcock; Moby Dick (1956), de John Huston; El fugitivo Josey Wales (The Outlaw Josey Wales, 1976), de Clint Eastwood; Hammett (1982), de Wim Wenders; Los elegidos de la gloria (The Right Stuff, 1983), de Philip Kaufman; un par de episodios de la segunda temporada de Twin Peaks (1990), la serie de David Lynch; y La mitad siniestra (The Dark Half, 1993), de George A. Romero.

Dano murió en mayo de 1994 en Los Angeles. Tenía 71 años.

En El guerrero y la hechicera (The Warrior and the Soceres, John C. Broderick, 1984), la que protagoniza David Carradine, hubo una participación argentina de lo más curiosa: Walter Donado, un ex combatiente de Malvinas que desde hace años se encarga de conseguir animales para la ficción. Comenzó con una víbora y hoy tiene una empresa, Zoofilms, que provee todo tipo de animales para cine, televisión y publicidad. Donado fue uno de los protagonistas de El perro (Carlos Sorín, 2004), donde hizo de sí mismo. En noviembre de 2004 contó su historia en una nota con Página/12.

Se mencionó varias veces que, para abaratar costos, en estas producciones se reciclaron constantemente vestuarios, decorados y hasta escenas. En el video de la segunda entrega de la serie con un fragmento de El mago del reino perdido (Wizards of the Lost Kingdom, Héctor Olivera, 1985) se ve una batalla ente un león volador y una bruja. Esas tomas fueron realizadas originalmente para la película Los bárbaros (Sorceress, Jack Hill, 1982), una producción de Roger Corman filmada en México. Luego se reeditaron para el film dirigido por Olivera.

Una de las grandes cuestiones de todo esto, que apenas se tocó en la primera entrada, es cómo conseguir hoy estas películas. Conviene aclarar de entrada que no es sencillo: no esperen una retrospectiva en la Lugones ni encontrarlas en un Blockbuster. Las opciones, entonces, son pocas.

En Buenos Aires, se pueden recorrer los locales de compra y venta de películas de los alrededores de la esquina de Junín y Tucumán. Uno de los mejores es El Ciudadano (Junín 611, teléfono 4373-3939). Ahí conseguí una vieja edición en VHS de Toca la muerte por mí (Play Murder for Me, Héctor Olivera, 1990). Los otros dos policiales dirigidos por Olivera, La muerte blanca (Cocaine Wars, 1985) y Matar es morir un poco (Two to Tango, 1988), son figurítas difíciles. El escriba de los puntos suspensivos, un buen amigo de este blog, jura que el primero lo dan cada tanto en Volver. Le creemos.

En cuanto a la producción fantástica de Corman en nuestro país, hay un film que es inhallable: Amazonas (Amazons, Alejandro Sessa, 1986). Quienes no temas arriesgarse podrán comprar un VHS en eBay. El resto se pueden descargar con el eMule. El problema es que las películas son habladas en inglés, y no hay subtítulos. Algunas se pueden encontrar en versiones dobladas al castellano. A continuación van los enlaces para descargarlas, que requieren tener el eMule instalado. Todos fueron chequeados y funcionan.

  • El cazador de la muerte (Deathstalker): en inglés
  • El cazador de la muerte II (Deathstalker II: Duel of Titans): en inglés

Por último, quienes busquen más información sobre este tema pueden recurrir a los libros Babilonia gaucha (Planeta, 1993) y Babilonia gaucha ataca de nuevo (Sudamericana, 1998), de Diego Curubeto. Y de lo poco que hay en la web se puede consultar un artículo (en inglés) de Tamara L. Falicov, docente de cine y video de la Universidad de Kansas. Pero, aseguro, no encontrarán mucho más que en estos artículos. ■

Entradas relacionadas
> Hollywood en Don Torcuato (primera parte)
> Hollywood en Don Torcuato (segunda parte)
> Hollywood en Don Torcuato (tercera parte)
> Hollywood en Don Torcuato (cuarta y última parte)

lunes 5 de mayo de 2008

Pensar a través del cine

José Pablo Feinmann ama el cine, como lo demuestran sus libros Pasiones de celuloide (Norma, 2000) y El cine por asalto (Planeta, 2006). Aunque no expone en esos trabajos grandes ideas, tiene al menos dos méritos para nada despreciables. Por un lado, es un muy buen contador de películas; tiene una manera de describir escenas y situaciones que siempre genera ganas de ver los films en cuestión (aunque, a veces, terminen siendo brodiazos). Por otro, y esto se extiende a casi toda su obra, es sumamente didáctico.

Feinmann conduce todos los domingos a las 23, por Canal 7, Cine con Texto. Allí intenta aportar una mirada política, filosófica y social sobre algunos films, con frecuencia grandes clásicos. Y lo hace de una manera didáctica, que genera curiosidad, pero además alejada de algunos excesos autorreferenciales que suelen abundar en su obra. En el programa de anoche, por ejemplo, comenzó analizando Lo que el viento se llevó (Gone with the Wind, Victor Fleming, 1939) y terminó aportando elementos para pensar el actual conflicto con los productores rurales.

Con la única excepción del canal estatal, que ofrece varios ciclos interesantes, la televisión de aire desprecia al cine. Sólo se interesa, previsiblemente, en películas pochocleras, que presenta en versiones dobladas, con cortes publicitarios y en muchos casos mutiladas. Por eso, aunque el programa tiene sus propios méritos y sin dudas vale la pena, el contexto lo revaloriza. ■

viernes 2 de mayo de 2008

Música de películas: Sonatine


Sería vano el intento de atravesar toda la obra del japonés Joe Hisaishi en una sola entrada. Compositor prolífico, desde los primeros años de los ochenta hasta hoy trabajó en más de cincuenta realizaciones. Se destacan, entre otras, sus diez colaboraciones con Hayao Miyazaki.

Se impone, entonces, un recorte: la música de Sonatine (1993), probablemente la mejor película de Takeshi Kitano, que muestra varias de las constantes de la obra del gran "Beat": la violencia y los juegos infantiles, la melancolía y el humor negro, la muerte como única posibilidad de redención. Todo filmado con mano maestra (montaje contundente, notable uso del fuera de campo) y cierta disociación entre lo que se cuenta y cómo se lo cuenta.

La música de Hisaishi, que trabajó con Kitano en otros seis films, colabora para sostener el clima desencantado de la historia. En el video que abre el post, el primer tema del soundtrack, el bello Sonatine I ~ Act of Violence, y algunas imágenes de la película. ■

lunes 28 de abril de 2008

Fue dicho

Vi algo nuevo. Y lo hice.

El estadounidense Herschell Gordon Lewis, pionero del gore. Alguna vez contó que la idea de realizar filmes explícitos, repletos de sangre y vísceras, se le ocurrió mientras veía una película de gangsters en la que los muertos no sangraban.

Eso fue a principios de los sesenta. Como el terror es el único género que se define por lo que provoca en el espectador, sus límites están en constante movimiento. Es por eso que hoy escenas como las de Blood Feast (1963) o 2000 maníacos (Two Thousand Maniacs!, 1964) integran películas de las más variadas temáticas sin escandalizar a nadie. ■

viernes 25 de abril de 2008

Cine para pensar el Mayo Francés

Las protestas del Mayo Francés

El Mayo Francés, del que el mes próximo se cumplen 40 años, comenzó como una protesta estudiantil a la que luego se sumaron los sindicatos. Sacudió al país y al gobierno de Charles de Gaulle, pero los sucesos de aquella primavera de 1968 repercutieron en todo el mundo, con influencias que van mucho más allá de la política.

Ayer comenzaron una serie de actividades, organizadas por la Embajada de Francia en Buenos Aires y otras instituciones, que apuntan a pensar aquello como "acontecimiento del mundo". Hasta fines de mes habrá siete conferencias y debates y una muestra de afiches. Y también -esto es lo que aquí más nos interesa- un ciclo de cine denominado "La imaginación al poder: mayo del '68 / 40 años después". Desde el viernes 2 de mayo se verán en la Sala Lugones del Teatro San Martín (Corrientes 1530, 0800-333-5254) más de veinte films, la mayoría inéditos en Argentina. Se trata de uno de esos ciclos que no conviene dejar pasar, ya que la posibilidad de ver estas realizaciones en otros ámbitos es casi nula. Menos aún en pantalla grande.

A continuación va la programación completa; en la página web del Goethe-Institut Buenos Aires se puede encontrar un comentario de cada película.

Viernes 2


Sábado 3
  • A las 17 y 22:
    Ciné-tracts (1968), una realización colectiva.

Domingo 4
  • A las 17 y 22:
    El matafuegos de E.A. Winterstein (Feuerlöscher E. A. Winterstein, 1968), de Alexander Kluge; Fuego inextinguible (Nicht löschbares Feuer, 1969), de Harun Farocki; y A quebrar el poder de los manipuladores (Brecht die macht der Manipulateure, 1968), de Helke Sander.

Lunes 5

Martes 6
  • A las 14.30 y 19.30:
    Fábricas Universidades Unión (Usines Universités Union, 1976), una realización colectiva.

Miércoles 7

Jueves 8

Viernes 9
  • A las 14.30:
    Sochaux, 11 de junio de 1968 (Sochaux, 11 juin 68, 1968), una realización colectiva; y Fin de semana en Souchaux (Week-end à Sochaux, 1971), de Bruno Muel.

Sábado 10
  • A las 14.30:
    Tres cuartos de vida (Les 3/4 de la vie, 1971), del Grupo Medvekine de Sochaux; y Con la sangre de los otros (Avec le sang des autres, 1974), de Bruno Muel.

Domingo 11
  • A las 14.30:
    Sochaux, 11 de junio de 1968 (Sochaux, 11 juin 68, 1968), una realización colectiva; y Fin de semana en Souchaux (Week-end à Sochaux, 1971), de Bruno Muel.

Las entradas cuestan siete pesos. Hay descuento para estudiantes y jubilados, que pagan cuatro. ■

miércoles 23 de abril de 2008

Unas pocas cuestiones finales sobre el Bafici

El patio del Abasto (Foto: Cinencuentro.com)
Uno. Como nunca, decenas de blogs y webs siguieron a diario el décimo Bafici. Desde Cinematófilos ofrecí un breve comentario de casi todas las películas que fui viendo y algún link interesante al respecto. Es poco (una docena de post frente a más de cuatrocientos films) pero me pareció más interesante contar a qué hora me levanté un domingo, cómo hice para llegar en diez minutos desde el Abasto hasta la Lugones o de qué charlaban los "frikitos" (una generalización absurda que en algún momento pudo ser divertida, pero ya aburre) en la interminable cola nocturna del Altlas Santa Fe.

Dos. De lo que vi y no comenté (por falta de tiempo, ganas o ideas) lo que más me gustó fue Songs of the second floor (Sånger från andra våningen, 2000), de Roy Andersson, una mordaz sátira de la sociedad sueca; y lo que menos, Boarding gate (2007), de Olivier Assayas, que no la salvan ni Michael Madsen y Asia Argento.

Tres. Me quedé con muchas ganas de ver un puñado de películas. Una es Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo (2008), de Yulene Olaizola, que venía de ser premiada en el Ficco y acá ganó la competencia internacional. Otra, Profit Motive and the Whispering Wind (2007), de John Gianvito, que le puso imágenes al libro La otra historia de los Estados Unidos, de Howard Zinn. En Blogs & Docs se puede leer un buen artículo al respecto. Y también, en menor medida (no por las cualidades de la película, sino porque supongo que será más sencilla de conseguir), Stellet licht (2007), de Carlos Reygadas. Las ganas por estas últimas se acrecentaron luego de ver dos videos, cortesía del blog peruano Cinencuentro: a la izquierda habla Gianvito antes de la exhibición de su película; a la derecha, Reygadas dice cosas muy interesantes, siempre y cuando no sean tomadas en términos absolutos.



Cuatro. También me quedé con ganas de ver algo más de Kôji Wakamatsu, cineasta japonés al que desconocía. El suyo es un cine militante y, consecuentemente, le pone el cuerpo a la causa. En la edición del sábado pasado de Sin Aliento, el diario del festival, publicaron una entrevista. Allí cuenta que utilizó su propia casa de campo en el rodaje de su última película, United Red Army (Jitsuroku rengô sekigun: Asama sansô e no michi, 2007): "La historia requería que la cabaña terminase absolutamente destrozada durante el enfrentamiento, entonces no me quedó otra. Tuve que sacrificar mi propia cabaña para hacer la película". Si se manejan bien con el inglés el reportaje completo, muy recomendable, se puede leer en el sitio Midnight Eye.

Cinco. Los festivales parecen exacerbar las diferencias. Hay excepciones, claro, pero en general las películas se aman o se odian. Para Quintín, The Man from London (A Londoni férfi, 2007) comprueba que Béla Tarr es un genio; para Diego Battle, se trata de "un simple regodeo técnico-visual artificial e insustancioso". Sobre Correction (Diorthosi, Thanos Anastopoulos, 2007), Horacio Bernades opinó que "el film se cuida muy bien de medir qué cartas juega, y cuándo lo hace"; Fernando López, en cambio, escribió que "tal retaceo de información primero genera curiosidad, más tarde desconcierta, al fin desalienta". Lo que reafirma que, salvo algunos casos extremos que no admiten discusión, los que en última instancia terminan definiendo el gusto por una película son los sentimientos.

Seis. La Sala Lugones del San Martín es uno de los mejores ámbitos del país (sino el mejor) para ver buen cine. Pero desde hace rato pide una remodelación. Allí los subtítulos se proyectan sobre la película, lo que de a ratos los torna casi ilegibles. En otras salas más modernas el subtitulado tampoco es el mejor, pero molesta menos. Y a esto se pueden sumar otros problemas (algunos casi inevitables en un festival de estas características), como los que enumeró Bernades en Página/12.

Siete. Tal vez sea la influencia de ver cine en continuado durante doce días, ¿pero no les da la sensación de que en pantalla todo se parece mucho, a veces demasiado? ■

domingo 20 de abril de 2008

De realidades y creatividades

Escena de 'The mosquito problem and other stories'

Bafici 2008
THE MOSQUITO PROBLEM AND OTHER STORIES (2007)
Título original: Problemat s komarite i drugi istorii.
Dirección: Andrey Paounov.
País: Bulgaria.
Duración: 100 minutos.
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En un célebre artículo publicado en febrero de 1926 en el periódico londinense The Sun, John Grierson definió el género documental como "un tratamiento creativo de la realidad".

En la pequeña ciudad búlgara de Belene, a orillas del Danubio, tienen un serio problema con los mosquitos. Durante el verano son una plaga. La comuna fumiga las calles y los habitantes se las arreglan como pueden en sus casas: ventiladores, insecticidas, humo, aspiradoras.

Paounov toma ese problema real como excusa para contar otras historias y, sobre todo, descubrir personajes. Humor, anécdotas y datos rigurosos se conjugan en un recorrido por Belene y sus alrededores. Aparecen una mirada sobre las consecuencias de la caída del bloque soviético, las esperanzas de prosperidad puestas en una planta nuclear eternamente inconclusa, la historia de una ex carcelera soviética y su hija.

Más tragicómica que humorística, sumamente entretenida, la película en algunos momentos se ríe con sus protagonistas y, en otros, de ellos. Recobra relevancia entonces una eterna pregunta que atraviesa a casi todo el género: ¿cuánto hay de realidad y cuánto de creatividad? ■

> The mosquito problem and other stories ya se vio tres veces en el Bafici. No volverá a exhibirse en esta edición.

Las miserias del culto al mercado

Escena de 'Import/Export'

Bafici 2008
IMPORT/EXPORT (2007)
Dirección: Ulrich Seidl.
País: Austria.
Duración: 135 minutos.
Elenco: Ekateryna Rak, Paul Hofmann, Michael Thomas, Maria Hofstätter.
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Una ucraniana en Austria y un austríaco en Ucrania. Los distintos caminos que transitan y una misma realidad: la de una Europa postcomunista que padece las consecuencias del culto al mercado. Con un montaje paralelo, entre buenas composiciones de cuadro y cámara en mano, transita con desesperanza por la escasez y la opulencia.

La película, que formó parte de la competencia oficial del último Festival de Cannes, gana mucho con la fuerza de los escenarios naturales, que le otorgan veracidad al relato. Y no convence cuando, de a ratos, apela a cierto exceso en la exhibición de las miserias humanas. Pero al lado de otras films transnacionales con pretensiones aleccionadoras -Babel (Alejandro González Iñárritu, 2006) es el ejemplo más preciso- resulta una obra lúcida. ■

> Import/Export ya se vio tres veces en el Bafici. No volverá a proyectarse en esta edición.

Otro globo sobre París

Escena de 'Le voyage du ballon rouge'

Bafici 2008
LE VOYAGE DU BALLON ROUGE (2007)
Dirección: Hou Hsiao-hsien.
País: Francia.
Duración: 113 minutos.
Elenco: Juliette Binoche, Simon Iteanu, Fang Song, Hippolyte Girardot.
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El Museé d'Orsay llevó a Hou Hsiao-hsien a París y le hizo filmar una película. El resultado fue una revisión de casi dos horas de El globo rojo (Le ballon rouge, 1956), bellísimo cortometraje de Albert Lamorisse.

Una madre divorciada y sobreexigida (Juliette Binoche, tal vez demasiado expresiva); su hijo, que de a ratos es el adulto de la disfuncional familia; una babysitter china que estudia cine y quiere rodar un cuento sobre un globo rojo. Personajes que dan vida a pequeñas historias con la impronta de la oposición entre lo nuevo y lo viejo.

En medio hay referencias más o menos claras al clásico corto francés: el pibe que en lugar de desatar el globo le exige a los insultos que baje, el hombre vestido de verde que mueve al globo y luego desaparecerá gracias a las nuevas técnicas digitales (lo que es también una alusión a un célebre artículo de Bazin, Montaje prohibido).

Diego Batlle escribió en Otros Cines que esta es la película menos personal de Hsiao-hsien. Sin dudas es mucho menos personal que Café Lumière (Kôhî jikô, 2003). Y también menos interesante. ■

> Le voyage du ballon rouge ya se vio tres veces en el Bafici. No volverá a exhibirse en esta edición.