Castilla y León
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  TURISMO RURAL / LA RUTA  
 VELILLA DEL RÍO CARRIÓN (PALENCIA)  
La localidad de Velilla se apellidó de Guardo, que es la cabecera del poniente de la montaña palentina, hasta que su propio estirón demandó un acompañamiento gentilicio más acorde con su rango. Entonces adoptó el apellido fluvial del río Carrión
 La intermitencia de las aguas
ERNESTO ESCAPA
Sin embargo,no mudó su nombre diminutivo, que siguió siendo Velilla, o lo que es lo mismo: pequeña villa. Al margen de ringorrangos, este pueblo abre la puerta a la montaña del Carrión y ofrece al viajero un monumento singular asociado al misterio del agua como fuente de vida y prosperidad. Hace un par de siglos bien cumplidos ...
  ... el agustino de Villadiego Enrique Flórez identificó los caprichosos manantiales de la Reana con las fuentes Tamaricas descritas por Plinio el Viejo en su ‘Historia natural’.
  La reana es el depósito de piedra sillar que acoge los manantiales, un recinto volado por tres arcos que marcan la triple surgencia de las fuentes. Sólo el arranque del primer arco es original.
  A su alrededor prospera una pradera regada por las aguas rebosantes encauzadas en varias acequias. La ermita que comparte el recinto verde con la Reana está dedicada a San Juan de Fuentes Divinas y remite a un culto primitivo al prodigio de la intermitencia de las aguas. Es un edificio rectangular sin nada notable.
      Arco del viejo paso y puente nuevo sobre el río Carrión, en la localidad palentina de Velilla de Carrión. / REPORTAJE GRÁFICO: ERNESTO ESCAPA
  La puerta es apuntada y muy sencilla, casi desnuda de adornos, aunque con una filiación románica indudable. Pero del románico pobre de la montaña leonesa, no del palentino, cuyo esplendor por esta vertiente sólo alcanza hasta Pisón de Castrejón, no más acá.
  Así que en el ámbito palentino los vestigios románicos de San Juan de Fuentes Divinas no rebasan la insignificancia. Aunque no así su advocación. El viejo Plinio dejó escrito que las fuentes Tamaricas eran tres, como las que brotan en el recinto de la Reana, e intermitentes. Y puso un dramático ejemplo de su condición augural.
  El legado romano Larcio Licinio, que las contempló en su fase seca, palmó a los siete días cumplidos de haber observado el prodigio. Porque era una pésima señal posar los ojos en una fuente exhausta.
 LOS AUGURIOS DE LA REANA

  Seguramente para aliviar el maleficio, los romanos construyeron un lecho común a las tres fuentes, confiando en que la intermitencia no fuera gregaria.
  Porque enseguida se afirmó la creencia de que resultaba fatal verlas en su fase seca. Y el capricho de las aguas tampoco lo administraba ningún intervalo regular. Así que la vecindad de la ermita conjuró el mal augurio y dio paso a interpretaciones menos temibles, como aviso de los cambios de tiempo. La
  Guia  
 CÓMO LLEGAR
La localidad palentina de Velilla del Río Carrión se encuentra en la C-615, que comunica Carrión con Riaño a través de Guardo.
 TURISMO RURAL
En la localidad de Velilla del Río Carrión, se encuentra la vivienda de turismo rural Casa Anti, con teléfono 979 861170 y además la casa rural Casán, con teléfono 979 861 432.
 DÓNDE COMER
En Velilla del Río Carrión, el restaurante palentino Fuentes Carrionas (979 861 076), el restaurante tradicional Areños (979 861203), restaurante Casa Mauro (979 861 010), el Casino (979 861 132), restaurante La Giralda (979 861 045) y el Mesón Los Faroles (979 861 360), todos ellos en la misma localidad.

Central térmica.
tradición asegura que después de una temporada de sequía un silbido peculiar anticipa el rebrote de las aguas. Es el tiro del viento.
  Estos días la Reana rebosa agua por las acequias que refrescan la pradera circundante. Una pantalla vegetal aisla la magia este espacio de la arboladura de una central eléctrica instalada al lado, al pie del cerro coronado por una cruz, que se conoce como peña Lugar. A la entrada del recinto un panel explicativo asocia la triple surgencia de las fuentes a la ciudad cántabra de Tamaria. No es el único vestigio de historia en este portillo de la montaña del Carrión.
  Al otro lado del río asoma la robusta chimenea de la central térmica, disimulada por la vegetación fluvial. El miedo ancestral a la fuente seca se compensa en Velilla con un mimo esmerado hacia el tránsito del Carrión, que a estas alturas discurre bien surtido por las aguas de los embalses de su cabecera y arropado de jardines y paseos.
  Y son magníficos los bosques autóctonos del entorno, el pinar de peña Mayor aguas arriba, hasta cuya base se llega siguiendo la senda de los pescadores, y las sabinas y hayas de peña Lampa, hacia la vertiente leonesa de Besande. Seguramente como compensación a su relativa orfandad artística, el valle alto del Carrión se adorna con paisajes de una belleza deslumbrante.
  Antes de esta prosperidad energética que enarbola la central térmica, Velilla administró los valiosos neveros del Espigüete, que multiplicaron los blasones sobre el palacio del Tío Mateón. Las reservas de nieve de este monte surtían las exigencias de las capitales cercanas, como Palencia y Valladolid.
  Precisamente en Valladolid permanece el testimonio heráldico de aquel gélido negocio en el palacio de los marqueses de Valverde de la Sierra, vecino del de Fabio Nelli. El palacio del Tío Mateón no alcanza el donaire de la Casa Grande de Guardo, que hace alarde de su cuño episcopal, pero vale para ennoblecer la plaza de Velilla. Es una construcción barroca del dieciocho que exhibe tres escudos a los lados y en el remate de su portada.
  A la plaza asoma también la iglesia del Salvador, un templo gótico del dieciséis que muestra el esplendor de una reciente restauración. Tiene tres naves cubiertas por bóvedas de crucería que se apoyan en esbeltos pilares. Aquí se guarda la imagen de la Virgen de Areños, cuya fiesta se celebra en agosto.
  La ermita de la Virgen está a las afueras y es de la misma época que la parroquia, aunque de traza más modesta. El recinto de la plaza lo presiden dos nogales de sombra tupida, que no alcanzan a ocultar la insolencia de otros edificios más recientes y menos nobles.
  Varias pancartas y carteles despliegan la expectativa comarcal desatada por el proyecto de estación de esquí de San Glorio, que tiene por Velilla su acceso más directo desde la Meseta. Clausurada felizmente la amenaza del embalse de Vidrieros en el valle de Pineda, todo se pliega ahora al tirón de la nieve.
  Mientras el tiempo va suturando las cicatrices de la minería por los montes del entorno, una nueva amenaza se cierne sobre el paisaje de las sabinas de Peña Lampa. Red Eléctrica Española pretende enlazar las térmicas de Lada, en Asturias, y Velilla con una nueva línea de alta tensión, que atravesaría nuestra parcela de Picos de Europa.

La cresta del bosque Cortes (Burgos) Orillas del Cea Melgar de Arriba (Valladolid)
El capitel de las monjas San Pedro de las Dueñas (León) El hayedo de Rivacote Montes Obarenes (Burgos)
La cuna del mudejarillo Fontiveros (Ávila) El refugio del filósofo Castrobol (Valladolid)
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