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Historia del Deportivo Pasto.

Es importante señalar, en un principio, que es muy difícil resumir toda la historia de un equipo en tan solo unas pocas líneas, cuando han sido tantos los sucesos que han acontecido desde el primer momento en que alguien utilizó el nombre "Deportivo Pasto" para hacer referencia a un equipo de la ciudad.
Por motivos de índole histórica, se ha preferido siempre tomar la fecha de 1949 puesto que desde dicho año el conjunto nariñense tiene cierta continuidad y se puede decir que a partir del mismo no ha habido una desaparición de la institución como tal. Sin embargo, debería mencionarse a un conjunto surgido en el año 1932 como un cambio de nombre al equipo Libertador, cuyo nombre también fue Deportivo Pasto; este conjunto, tal y como lo relatan Miguel Humberto López y Neftalí Benavides Rivera, tuvo un buen comienzo pero su índole de amateur hizo que no tuviera la solidez suficiente y se desintegró con la partida de sus más importantes jugadores a otros equipos de la ciudad.
Después de esta aparición debería relatarse lo que sucedió el 10 de Octubre de 1949 en las oficinas de Bavaria -antes una cervercería colombo-alemana-, cuando un grupo de jóvenes del barrio El Ejido, Fátima y Navarrete asistieron a las oficinas del ya citado Miguel Humberto López, y a través de una charla informal le solicitaron que presida un nuevo equipo de fútbol. "Oro Rojo", fue el nombre que sugirieron Eduardo Delgado, Segundo Onofre, Carlos Mosquera entre otros. Milachel rehusó la propuesta y sugirió cambiarle el nombre al de "Club Deportivo Pasto". la propuesta fue aceptada, y el día 12 de Octubre, siendo las 7:30 de la noche, en la zapatería del señor Segundo Onofre se hizo la primera reunión en la cual se le dio forma al primer equipo.

Deportivo Pasto 1949-1995

El nuevo Deportivo Pasto, ahora, jugaba en el estadio perteneciente a la Compañía de Jesús, pero especialmente en el recién fundado Estadio Libertad, fundado por Gustavo Rojas Pinilla; su buen fútbol le llevó rápidamente a múltiples logros municipales, y sus logros le llevaron a una época en la que perteneció a una categoría semiprofesional durante la década del 50 - 60; sus nóminas las integraron muchos de los jugadores que participaron en juegos nacionales como parte de la selección Nariño, y la llegada de dos extranjeros le dio al Deportivo Pasto de un ascenso de nivel. Además de esto algunos de los jugadores llegaron a los equipos del profesionalismo colombiano, como América y Millonarios. Sin embargo, este "empuje" inicial no fue suficiente, y dicha institución fue decayendo a lo largo de los años. Se debería citar también que, hasta el año 1995, el Deportivo Pasto vistió un uniforme basado en el equipo Sport Boys del Perú -equipo que visitó al Deportivo Pasto en la década de los 40- motivado por "Milachel" (Miguel Humberto López), cuyos colores fueron rosado y negro.

Año 1995: Los Ascensos

El mismo año 1995 fue decisivo en el comienzo del sueño de la ciudad por tener un equipo profesional en la primera división. Un onceno conformado por juveniles de la región se coronó campeón de la sona Suroccidental, y aunque no consiguió el título de la primera C (lo ganó el Cooperamos Tolima) llamó bastante la atención en el gremio futbolístico. tiempo después, con la gestión política de un hincha e integrante de una de las primeras barras -Antonio Navarro Wolff- y de algunos de los dirigentes nariñenses residentes en Bogotá, se conseguiría que el conjunto Deportivo Pasto sea ascendido a la segunda división.
Carlos "Tribilín" Valencia dirigió este conjunto, que se reforzó con jugadores como Julio Romaña, Jorge Ambuila, "Checho" Angulo entre otros, y tuvo logros importantes en su primera aparición. Después, llegaría Félix Valverde Quiñónez, y con él este equipo se consolidó y a través del esfuerzo de un conjunto integrado por un puñado de jugadores importantes -entre los cuales figuraría Carlos Rendón y John Charria- se consiguió el sueño tan anhelado de lograr el campeonato de la primera B, derrotando en partidos de ida y vuelta al Deportivo Pereira, con marcadores de 1 - 0 y 1 - 3 en el año de 1998.

1999 - Presente: Primera División

El comienzo de la era profesional del Deportivo Pasto se marcó por una hinchada que apoyó incesantemente a su equipo, que a pesar de su reducida nómina logró un cupo entre los ocho mejores de Colombia en su primera salida. solamente un cuadrangular final con bajos resultados manchó una temporada impecable, en donde el equipo nariñense tuvo la oportunidad de mostrarse a nivel nacional y lograr ser incluso puntero de la tabla de posiciones. Los cerca de diez mil aficionados que llenaban el Libertad domingo a domingo le dieron el primer impulso a un equipo que dio sorpresa en ese año, y también fue sorpresa para todo el país al encontrar tanto apoyo en un equipo que se consideraba aún naciente.
Luego, en el año 2000 la participación de Nariño en los Juegos Atléticos Nacionales de dicho año le daría también algo de apoyo al crecimiento del equipo profesional del suroccidente del país. La construcción de la plazoleta de comidas, los camerinos y las torres de iluminación le darían un segundo aire al Libertad, estadio fundado en 1954 y que habría albergado desde ese entonces los principales sucesos en el ámbito futbolístico de la región -entre ellos el propio Deportivo Pasto-; sin embargo, para el conjunto de ese año esto no fue una ventaja, puesto que la ampliación del estadio implicó que el equipo tuviera que jugar en la ciudad fronteriza de Ipiales; además, la salida de Félix Valverde Quiñónez le dio algo de inestabilidad al equipo, y la dirección técnica de "Piscis" Restrepo le hizo perder la ventaja en el promedio de descenso que el equipo del sur había adquirido en el año inmediatamente anterior.
El año 2001 reflejó el sufrimiento de la afición nariñense ante la posibilidad inminente de descenso que amenazaba la permanencia del Deportivo Pasto en la primera categoría del fútbol profesional colombiano. direcciones interinas, y un bajo rendimiento futbolístico dieron al traste con las intenciones de ser nuevamente protagonista, aunque la dirección Hugo Castaño fue suficiente para salvar el cupo en la primera división.
Sin embargo, el año siguiente significaría para el Deportivo Pasto el regreso a sus glorias de antaño. Un inspirado equipo dirigido por el vallecaucano Néstor Otero -quien tomó al conjunto cuando transcurría ya la quinta fecha del primer semestre del año-, clasificó en dicho torneo a los cuadrangulares semifinales. Si bien el rendimiento en dicha instancia del torneo no fue el mejor (se cosechó solamente un punto de los 18 posibles), sí bastó para devolverle la fe a una hinchada que estaba acostumbrada siempre a un equipo que causara sorpresa en los torneos donde tuviera participación. Y sorpresa la que daría en el semestre siguiente, cuando la misma base nominal, reforzada por algunos jugadores importantes como Jairo "El Viejo" Patiño, Dúmar Rueda y Pablo "El Mono" Jaramillo entre otros, consiguiera un rendimiento excepcional que le llevaría al segundo lugar de la tabla de reclasificación y la clasificación anticipada con 6 fechas a los cuadrangulares semifinales.
Y tal vez en esa etapa semifinal la suerte del primer semestre cambió totalmente. El equipo tuvo su revancha en los mejores términos, venciendo a un América que venía de ser campeón en el primer torneo, a un Nacional que marchaba también en las posiciones más altas de la tabla y a un Unión Magdalena que siempre había demostrado ser muy difícil de vencer. Sin embargo, dos empates (1 - 1 con Nacional en Medellín, 0 - 0 con Unión Magdalena en Santa Marta) y tres victorias (2 - 0 con América, 1 - 0 con Nacional y 3 - 1 con Unión Magdalena, las tres en su casa) le dejaron como el primer clasificado a la segunda final en dicho año, con una fecha de anticipación.
La gran final -y la primera en su historia para el Deportivo Pasto- se jugó ante Deportivo Independiente Medellín.

2002: Pasto Subcampeón: Carnaval de Blancos y Negros adelantado.

En el partido de ida, jugado en el Atanasio Girardot, este mismo equipo supo derrotar a un Deportivo Pasto diezmado -debido a la expulsión de Carlos Rendón-, con marcador de dos goles por cero; el partido de vuelta, prometía ser la revancha para un equipo que había prometido mucho más en el terreno de juego, pero un arbitraje que no puede nombrarse con menos que pésimo por parte de Óscar Julián Ruiz (le dejó de pitar dos cobros de pena máxima al conjunto de Otero) impidió que el cuadro del sur pudiera remontar lo acontecido en Medellín. un 1 - 1, con goles de Mauricio Molina y de Wálter Escobar, terminó dándole el título de ese torneo al equipo de la montaña.
Sin embargo, su buena participación en todo el año le bastó para quedarse con uno de los cupos a la Copa Nissan Sudamericana, evento internacional de clubes en el que el equipo nariñense participó en el 2003.
Este año fue un año de contrastes. La decadencia en la dirección de Néstor Otero terminó con su salida de la institución en Agosto de dicho año. La primera participación en un torneo internacional terminó rápidamente, en primera ronda, ante un Atlético Nacional que supo manejar los ritmos de una competencia internacional debido a su experiencia; y para ese entonces, llegaría Miguel Augusto Prince; él mismo consiguió la salvación de la campaña en dicho año al lograr que el equipo nariñense conquiste nuevamente una casilla en los cuadrangulares semifinales del último semestre. Esa campaña le sirvió para mantenerse bajo la dirección técnica del Deportivo Pasto durante el año siguiente.
El año 2004, fue un año que quedaría en la memoria de muchos como un año de frustración y tristeza. Esto porque el equipo estuvo a solamente un punto de clasificarse a una nueva final del fútbol profesional colombiano, y también se estuvo a punto de ser por primera vez último en una tabla de posiciones, bajo la dirección de Carlos Navarrete. En el primer semestre del año, Prince llevó al Deportivo Pasto a tener regularidad; una clasificación desesperada con un 1 - 0 en Neiva fue la antesala a unos cuadrangulares muy complicados, en los que Nacional se llevó el cupo a la final de una forma insólita, pues sucedió lo que nadie esperaba: que el mejor local del año (el Deportivo Pasto), que había goleado 4 - 0 a América y había derrotado a Nacional tanto en calidad de local como de visitante, no pudiera ni siquiera sacarle un solo punto al colero del grupo, el Atlético Júnior, cuando con sólo un empate hubiese bastado para llevarse el cupo a una nueva instancia de disputa de título.
Esto bastó para la salida de muchos jugadores de la institución -junto con el abandono de Prince de su cargo-, y un equipo renovado enfrentó el segundo semestre del año, bajo la dirección de Carlos Navarrete. Esta fue tal vez la campaña más irregular de toda la era profesional del Deportivo Pasto, y en contraste con la anterior, el equipo nariñense terminó en la casilla 16, la antepenúltima de la tabla. Nada pudo hacer Jairo Enríquez en su dirección interina para enderezar el rumbo de un equipo que no tenía mayores expectativas, y esa presentación del equipo implicó el abandono de muchos aficionados, quienes decepcionados por los malos resultados se "divorciaron" con la junta directiva y le dieron la espalda al onceno nariñense.
El año 2005 fue una continuación de esa tónica. Otero no pudo darle rumbo -como tres años antes lo había hecho con lujo de detalles- a un equipo irregular en el torneo, que estuvo a punto de meterse en los cuadrangulares semifinales del primer semestre -perdiendo el cupo por solamente un gol de diferencia con Once Caldas- y permaneció en posiciones intermedias al segundo. También persistió el divorcio entre la Junta Directiva y la afición, lo cual llevó al retiro de la cabeza de la misma, el presidente Eudoro Dueñas Martínez.

2006: La Primera Estrella

A partir de diciembre de ese año la presidencia quedó en manos del magíster Servio Tulio Salazar, quien le dio un nuevo aire al cambiar los objetivos del equipo profesional y orientarlo a la meta de lograr triunfos importantes en el fútbol rentado colombiano y así volver a atraer a la afición, quien permanecía alejada de las canchas después de los escuetos resultados deportivos de los años anteriores. El primer reto de todos, y tal vez uno de los más importantes, era conseguir un cuerpo técnico que tomara las riendas del equipo profesional y lo llevara a una instancia importante. El llamado fue para Óscar Héctor Quintabani, quien llegó por primera vez a finales de diciembre de dicho año.
El año 2006 comenzó de muy buena manera para el Deportivo Pasto; la gente se llenó de expectativas y un nuevo grupo de jugadores -algunos provenientes de Cortuluá, equipo que había dirigido Quintabani algunos años atrás- enfrentó la primera fase con dificultad; solamente dos victorias en calidad de visitante -la última ante Real Cartagena en Sincelejo- le dieron la clasificación a los cuadrangulares, y muchos se atrevían a decir que este equipo no tenía ni la nómina ni el recorrido suficiente para ser un rival de importancia en la fase semifinal; sin embargo, esta fase fue decisiva en las aspiraciones del conjunto nariñense, puesto que ahí logró, ante los más difíciles contendores, alcanzar un cupo a una nueva final del fútbol profesional colombiano, y lo que sería más importante, su primer título en el rentado nacional.
Cúcuta, Nacional y Millonarios fueron los equipos a los que tuvo que enfrentarse el Deportivo Pasto antes de lograr su primera hazaña. Y con cuatro victorias y un empate, logró ser el invitado de honor a la gran final, con más puntos que cualquier otro equipo en dicha fase. Después, el rival de la final sería el Deportivo Cali, a quien derrotó por primera vez en su historia en el Pascual Guerrero y después, con un empate a un tanto le dejó en el camino por conseguir su primera estrella. Así, el 25 de Junio de 2006, el equipo nariñense conquistó el primer título profesional, dándole la primera gran alegría a la hinchada nariñense.

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