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Un museo en la Universidad de Navarra acogerá la colección de arte contemporáneo de Mª Josefa Huarte

“María Josefa Huarte dona su colección de arte a la Universidad de Navarra
- Su legado iba a ser el embrión del Centro de Arte Contemporáneo de Navarra
- Con medio centenar de obras, es una de las colecciones privadas de arte contemporáneo más importantes de España
- La colección, que incluye piezas de Picasso, Rothko, Palazuelo o Chillida, se expondrá al público en el campus pamplonés”
“Ya en 1997, María Josefa Huarte, junto a su esposo, Javier Vidal, crearon la Fundación Beaumont con el objeto de dar utilidad pública a su colección particular y contribuir a que Navarra tuviese un lugar propio dentro de las corrientes culturales europeas. La Fundación llegó entonces a un acuerdo con el Ayuntamiento de Pamplona y el Gobierno foral para que su colección de arte fuese el embrión de un Centro de Arte Contemporáneo que se iba a instalar en la Ciudadela. El proyecto no llegó a cuajar después de el Ministerio de Bellas Artes desaconsejara el vaciado de los baluartes de la Ciudadela para ubicar allí el nuevo centro. (…)”

Diario de Navarra
DDN 02/04/08

Independientemente de lo aparecido en prensa en estos días y de la anterior documentación impresa (habría que tirar de archivos y hemerotecas) os dejo aquí algunas otras referencias on-line al tema…
www.cfnavarra.es/consejonavarra/pdf/0232000.pdf
Programa UPN, pamplona 2002

Diario de noticias de Navarra

“Tanto es así que, en plena polvareda electoral, todos los partidos políticos de Navarra debaten excitados sobre la ubicación de un Centro
Navarro de Arte Contemporáneo en la capital, el cual, dejaría al de Huarte sin tan noble aspiración y acaso sin la necesaria subvención
(…)”
Politikak.org

Arraván.
(Imagen: Diario de Navarra)

Add comment Abril 9th, 2008

SILENCIO, EN NAVARRA SE PINTA

Exposición de 22 artistas navarros en el Baluarte de Iruñea

El Gobierno de Navarra ha organizado “Silencios. 22 pintores navarros” la última  exposición publicitaria de larga serie ubicada en los sótanos de Baluarte. Una desequilibrada selección del arte contemporáneo navarro, comisariada por Juan Manuel Bonet, hasta el 3 de Junio.

Iñaki ARZOZ

Después de las magnas exposiciones “La edad de un reino” y “Navarra, un futuro entre todos”, dedicadas respectivamente  al pasado y al porvenir de esta gloriosa comunidad foral, llega discretamente “Silencios”, dedicada a su presente artístico.
Curiosamente, un gobierno que ha mostrado escaso interés por el arte contemporáneo, llega a su final con un anuncio de campanillas: el bautismo del sótano de Baluarte como “Punto de encuentro con el arte contemporáneo”. Ya que no la creación de un centro de arte contemporáneo, al menos un ‘punto’, vaya. Y en ese exiguo punto, además de esta muestra de arte navarro, se anuncian las exposiciones “Planes futuros. Arte español de los 2000”, comisariada por María de Corral y “Markus Lüpertz. Cuerpo y paisaje”, comisariada por Kosme de Barañano (de la Fundación Arte Viva, la organizadora de “Navarra, un futuro entre todos”). Esta traca final, bendecida por el propio presidente Sanz y sospechosamente no recogida en el libreto “Actividad cultural en Navarra 2007”, parece un intento de encubrir a última hora la penuria de nuestro arte contemporáneo, gastando ‘el chocolate del loro’ justo antes de las elecciones autonómicas.
Y en este contexto y con estos antecedentes, ¿qué decir del concepto de la propia exposición? Su mismo título, quizá de manera involuntaria, se presta fácilmente a maliciosas interpretaciones. El comisario alude a una serie de referencias para titularla así y concluye con “una cierta tendencia al silencio, a la soledad, a la concentración. Una fe en las posibilidades de su oficio” de los pintores navarros que le gustan. Navarra, además de ‘tierra de diversidad’, según el ex-director del Reina Sofía, es una tierra de pintores místicos y recatados, que “aspiran a lo sublime”. Una visión muy fiel pero completamente parcial del arte de nuestra querida comunidad. Y para retratar este gran, estruendoso silencio, bien está que se seleccione a los silenciosos, atareados cual hormigas en invierno y, obviamente, que se ignore a los silenciados, esto es, a las ruidosas cigarras.
No obstante, una vez recorrida la exposición, resulta que no todos los seleccionados cumplen con la peculiar estética navarra del silencio y que, sobre todo, el pobre montaje y su errática selección de la obras resulte de todo menos silencioso. Así, la acumulación de cuatro obras dispares de cada uno de los 22 artistas compone un caos que no refleja en absoluto el motivo de la muestra. Paradójicamente, tampoco ayuda que la selección de artistas se centre en torno a 2 ó 3 veteranos y sus respectivos discípulos, y que en otros casos haya más afinidad amistosa que otra cosa.
Lo más lamentable es que la exposición no cumpla las mínimas expectativas ni como exposición sobre el silencio -de la que se ha excluido incluso a jóvenes pintores silenciosos- ni como representación del arte navarro contemporáneo, que ofrece una visión sutilmente reaccionaria y mediocre y, por ello, injusta.
El comisario quiere demostrar que conoce las idas y venidas de los artistas seleccionados, relatando con profusión anécdotas y detalles en un documentado catálogo (lo mejor de la muestra), pero ignora o prescinde del contexto, las corrientes y los problemas del arte navarro actual. Y con estos silencios, él y quienes le hayan asesorado, con mejor o peor intención, sólo han conseguido escenificar el fiasco del arte contemporáneo navarro, a mayor gloria del este gobierno anti-contemporáneo.
La exposición en si tiene por tanto para el aficionado navarro un interés muy limitado, ya que parece un improvisado batiburrillo de obra ya vista en su mayoría en los dos últimos años -con algunas obras de calidad muy discutible-, aunque no carece de algunas otras dignas de recordar.
“Silencios” es una oportunidad perdida como exposición rigurosa sobre cierta tendencia de la pintura navarra y, lo que resulta más ridículo, como exposición del régimen, que marca a una serie de pintores silenciosos como presuntamente afines al actual estado de cosas en el arte y la cultura navarros. Aparte sólo queda la triste impresión de que en Navarra, una vez más la “negra provincia de Flaubert”, impera ese viejo y viscoso silencio del tedio, la resignación y la componenda que sólo se purga pintando paisajes o con una mordaza.
Silencio, en Navarra se pinta…

2 comments Abril 26th, 2007

Navarra, por un renacimiento cultural

Se acercan las elecciones autonómicas y municipales y los partidos políticos preparan sus programas electorales.

Los políticos ofrecen a los ciudadanos sus propuestas elaboradas por gabinetes técnicos o aficionados, pero los ciudadanos debiéramos participar también respondiendo no sólo con nuestras demandas, sino con nuestras contra-propuestas.

Se está hablando de la posibilidad de un cambio político -todavía en el aire- y ello ha animado a los partidos a perfilar los ejes de una posible nueva política. Obviamente Navarra, a los ojos de la oposición necesitará reformas más o menos drásticas en numerosos aspectos, pero parece que existe un cierto acuerdo en la necesidad imperiosa de un cambio en la política cultural.

Han sido numerosas las críticas puntuales a la política cultural del actual gobierno, pero no se ha destacado el hecho de la carencia de una verdadera política cultural por parte de los partidos de la oposición. No se ha marcado al gobierno en el terreno cultural como se ha hecho en otros sectores y ha tenido que ser la prensa la que diera a menudo el toque de atención.

Desde el mundo de la cultura, sin embargo, lo que sí parece urgente es la necesidad de que Navarra cambie de signo cultural, teniendo por primera vez en muchos años, una verdadera y coherente política cultural. Pero no con el objeto de cambiar algunos aspectos coyunturales o construir nuevos edificios, esto es, alargar la vida de un agonizante, sino con el propósito de generar un renacimiento cultural, sin el cual, Navarra se nos muere irremediablemente, pierde sus señas de identidad y se convierte en una nulidad institucional, un zombi alimentado por una grotesca vocación turístico-religiosa y migajas presupuestarias.

Navarra necesita construirse como realidad cultural, ser repensada radicalmente en todos sus extremos, proyectarse en su renacimiento cultural para articular una sociedad plural y compleja como pocas.

La cultura ha de ser eje estratégico de la nueva legislatura o Navarra no será nada, ni viejo Reyno ni comunidad foral ni solar de Euskal Herria.

No es la prensa el foro más adecuado para entrar en materia tan ardua y polémica, pero podemos tratar de esbozar los puntos clave de este renacimiento -recogidos de opiniones diversas del mundo de la cultura- . No obstante antes de apuntar actuaciones concretas es preciso insistir en 3 puntos que la acelerada imaginación de las propuestas electorales suelen pasar por alto o, convenientemente, de puntillas.

No puede haber renacimiento cultural sin un Plan estratégico de cultura, que ordene prioridades, ritmos y presupuestos y no puede haber Plan sin un cauce participativo con algún carácter vinculante, llámesele Observatorio o Consejo, en el cual estén representados todos los agentes culturales desde el sector privado hasta los técnicos socio-culturales, pero no puede haber tal cauce sin la creación y aplicación de un Código ético para el ámbito de la cultura. Para impulsar ese renacimiento ha de haber un proyecto concreto que actúe de catalizador; justamente la creación contemporánea, que va más allá de las bellas artes ya que las incluye y fusiona a todas las disciplinas ha de ser este catalizador, más aún cuando carecemos de una infraestructura en ese ámbito. Pero la urgencia no es un Museo de arte contemporáneo como contenedor y expositor sino, previamente, un concepto articulador, la Red de centros de creación contemporánea que guiado por el Plan y el Consejo mejore los espacios existentes o cree los nuevos que se demandan. Sin red caeremos de nuevo en la improvisación y la chapuza, pero con la red crearemos una estructura polivalente y flexible que precisamente a la sociedad-red (Manuel Castells) que ya es Navarra ofrezca un sentido cultural. La cultura es una red y la gestión ha de ser reticular si espera sacar rendimiento. ¿Pero cuales son esas actuaciones imprescindibles y urgentes para la red? Nos contestaremos de manera telegráfica, para dibujar el nuevo panorama.

La creación de un Centro de Arte Contemporáneo de Navarra, en el solar de Autobuses, como nodo central de la red, en el centro de la capital y de la zona cultural del Ensanche, destinado a la investigación, experimentación, divulgación, formación y exhibición del arte contemporáneo.

La mejora de las instalaciones de la Ciudadela como complemento natural y la reorientación y aprovechamiento del Baluarte.

La redefinición de los objetivos del Museo de Navarra.

La refundación de la Fundación Oteiza, más allá del mausoleo al genial escultor como laboratorio de estéticas.

El aprovechamiento del Centro de Arte Contemporáneo de Huarte, en la medida de que participe presupuestariamente el Gobierno de Navarra.

Todos estos espacios han de estar conectados estrechamente en una red de nodos con las casas de cultura y con otros centros de nuestro entorno o más lejanos, de manera que el ‘espacio de los flujos’ informacionales encuentre su propio ‘espacio de los lugares’. Pero la creación contemporánea, con ser prioridad absoluta, no se circunscribe al ámbito de las bellas artes ampliadas por la contemporaneidad, ha de abarcar una serie de centros y espacios, según su magnitud, sin los cuales, su arraigamiento social se dilapida.

Así, son ineludibles un Museo Etnográfico de Navarra, al estilo de los europeos Museos del Hombre, dedicado a preservar e investigar el rico patrimonio material e inmaterial de Navarra que incluya etnografía antigua y contemporánea, hasta el patrimonio industrial y manifestaciones actuales. Su labor de investigación y creación de archivo virtual es vital para Navarra así como su mestizaje y colaboración con el Centro de Arte Contemporáneo.

Junto a este Museo, y superando el modelo del malogrado Museo de los Sanfermines pero con un perfil específico el Centro Internacional de Investigación de la Fiesta y el Folklore en el Casco Viejo.

El Centro de la Memoria histórica y de la paz en el Monumento a los Caídos es una actuación de justicia y esperanza para todos los navarros.

La nueva Biblioteca y Filmoteca si no se pudiera evitar su deslocalización a Barañain debiera ser también el Centro del libro -de la filosofía a la literatura- nodo central de la red de bibliotecas públicas y sede quizá de una Escuela-taller de cine y de festivales con perfil propio dedicados al cine alternativo, experimental, cine pobre, anime, etc. Y en estos momentos no puede faltar un Centro de Cibercultura libre que impulse, investigue y produzca las nuevas tecnologías como bien comunal en el ámbito del software libre y le copyleft.

La creación de todos estos museos y centros no ha de suponer necesariamente la construcción de nuevos edificios, excepto en casos contados, sino el aprovechamiento de algunos de los existentes o la reunificación en una misma sede de los centro afines. Igualmente, los espacios nuevos y de mayor capacidad podrán servir para realizar ciertas actividades de toda la red de centros de creación contemporánea. Junto al rediseño y construcción de estos espacios culturales hay actuaciones pendientes como la reforma de la Escuela de Arte de Pamplona, una política de becas coherente, rediseño de la Universidad Pública, el conservatorio y los teatros, el apoyo a organismos como Eusko Ikaskuntza, un acuerdo con el Auditorio de Barañain, la conservación del patrimonio de arquitectura vernácula e histórica, etc. Capítulo aparte pero fundamental es la normalización del euskera, no sólo con la revisión de la ley sino con la creación de un centro dedicado a nuestra lingua navarrorrum con sus propios programas culturales y la normalización de nuestras relaciones culturales con la vecina comunidad del País Vasco, con la que tantos lazos sociales y culturales nos unen.

Lo que sí debemos olvidar definitivamente son las macro-exposiciones políticas con generosos fondos públicos, los festivales de Navarra (con una red activa y productiva todo el año no son necesarios), la nefasta política cultural ‘electiva’ de la CAN, la unión contra-natura de los departamentos de cultura y turismo, la pantalla cultural de proyectos religiosos en una sociedad multicultural, etc. Puede haber otras actuaciones culturales dentro de este esbozo estratégico, pero justamente su aportación y el desarrollo de estos ejes sería materia de un Plan participativo.

Este renacimiento cultural no es una quimera, todas las actuaciones son razonables y pueden asumirse presupuestariamente bajo este concepto de red, que crea entidades en espacios compartidos y no depende ni de la cultura espectáculo ni de las grandes firmas. El efecto Guggenheim ya no es válido, necesitamos cultura de base, popular y de vanguardia, en todos los niveles. Ahora sólo hace falta que los partidos y coaliciones políticos -de izquierdas o derechas, navarristas o nacionalistas vascos- asumieran este reto, pero no con la boca pequeña, como retórica electoralista.

Los ciudadanos navarros necesitamos un compromiso de todos ellos (de todos los que se quieran sumar) con el renacimiento cultual de Navarra como proceso participativo, abierto y plural para confiar en su voluntad de cambio. Esta es nuestra forma de participar en la campaña electoral, nuestra propia campaña electoral: Navarra, por un renacimiento cultural.

Jabier Villarreal

Iñaki Arzoz

3 comments Febrero 28th, 2007

La polémica del Centro de Arte Contemporáneo de Huarte

CRONICA DE UNA SEDUCCION ANUNCIADA

El Centro de Arte Contemporáneo de Huarte (CAC) tras un polémico concurso público y la intervención del Gobierno de Navarra, será gestionado por la Fundación Ordóñez-Falcón. No obstante, el arte contemporáneo de Navarra ha perdido una nueva oportunidad para normalizarse.

Iñaki HARTZA

El cubo negro del Centro de Arte Contemporáneo de Huarte se alza ya a la entrada de la villa uhartearra con hermética displicencia; esta Kaaba minimalista, cuya apertura oficial se prevé para octubre de 2007, ha sido envuelta por los arquitectos catalanes Franc Fernández, Xavier Vancelles y Carles Puig con una redundante malla metálica que, metafóricamente, parece señalar la telaraña de intereses y conflictos que ya lo envuelven antes de su inauguración.

La crónica de este proyecto merecería la irónica mirada que el antropólogo Joseba Zulaika dedicó al Museo Guggenheim-Bilbao, Crónica de una seducción, pues este cubo, epígono de aquel ‘efecto Guggenheim’, también ha sido fruto de una seducción, acaso consentida e incluso anunciada. Pero no vamos a remontarnos al origen del proyecto, sino a su parte final, al concurso público para su gestión, que es cuando surge la polémica (con sordina).

Con un edificio previsto para finales de 2006, el Ayuntamiento de la villa convoca un concurso público para su gestión (6 años prorrogables a 8) . En una comunidad con una carencia endémica en infraestructuras artísticas, parecía una noticia esperanzadora. Comenzaron los movimientos en el mundillo del arte navarro, aunque ya circulaban los rumores de cierta connivencia entre la Fundación Ordóñez y el Ayuntamiento, pues no en vano la empresa AIC (Asesores de Imagen Corporativa), cuyo director es Enrique Ordóñez, había gestionado “la asistencia en comunicación estratégica” sobre el CAC para Huarte hasta 2004 y tiene registrado el logo del CAC en la oficina de patentes en mayo de 2002; e incluso, en el vídeo promocional del mismo, presentado durante la colocación de su primera piedra en 2005, se incorporaban de manera simulada, fotografías de la colección Ordóñez.

Pero, pese a las sospechas, entre la ingenuidad y el escepticismo, confiando en la limpieza del concurso, se presentan cuatro proyectos bien diferenciados; el de la Fundación Ordóñez-Falcón, reclamando más fondos, con el aval de su importante colección fotográfica y sus contactos internacionales; el de la periodista Blanca Oria, evitando la colección permanente y apoyado en una dirección colegiada; E-Cultura Net SA, un proyecto en la línea de “La casa encendida” y el de Xabier Morrás, apoyado por artistas navarros, apostando tanto por la tradición como por el tecnoarte.

La presentación de los proyectos fue un tanto irregular, especialmente por el escaso interés por conocerlos en detalle y contrastarlos según los baremos. El patronato y sus asesores -Javier González de Durana, director de Artium, y Camino Paredes, directora general de Cultura- trasmitieron la inquietante sensación de que todo estaba, si no resuelto, sí bastante ‘cocinado’, hasta el punto de que Blanca Oria retiró su proyecto antes de abrir la memoria económica. De los dos restantes, sólo el proyecto de Xabier Morrás creó, al parecer, cierto efímero debate. En la prensa local se filtraron pasajes del informe económico de Astefi, sobre los ‘proyectos finalistas’, donde se hablaba del “realismo” de Morrás, pero destacando las prometedoras expectativas de Ordóñez.

Finalmente, la alcaldesa, el representante de la empresa urbanística Areacea y el del GIH votaron a favor de la Fundación Ordóñez frente al concejal de cultura que votó por Xabier Morrás, mientras que la representante de la Fundación Buldain votó en blanco y el del grupo municipal Zubiarte, se ausentó. Una votación sin duda extraña, ya que el gobierno municipal tenía garantizado el triunfo de Ordóñez en caso de empate (por el voto de calidad de la alcaldesa) y sólo cabía una oposición simbólica, que hubiera sido interesante.

Pero como casi todo en esta tierra el problema es una mezcla de negocio e ideología: un centro de arte contemporáneo necesita de una financiación que un ayuntamiento no puede asumir solo, de ahí que el Gobierno de Navarra dispusiera de la última llave del concurso. Y obviamente no iba a apoyar un proyecto que no pudiera controlar o desactivar (como la cercana Fundación Oteiza). La última noticia es que, efectivamente, el Gobierno foral desembarca en el CAC, aportando 1 millón de euros en 2007, casi el 50% de un nuevo presupuesto anual que parece se sumará al 1.200.000 del presupuesto original y, lógicamente, entrando con tres miembros en el patronato. Todo lo cual altera sustancialmente las condiciones del concurso, en una suerte de huída hacia adelante.

Curiosamente, la presentación del CAC nos sugiere que aparentemente se están ‘haciendo los deberes’, inspirándose en otros centros de última generación o quizá en los proyectos rechazados: multidisciplinar, polivalente y transversal, experimentación, lo local, emergentes, talleres de producción y formación, nuevas tecnologías, etc. Y entre otras cuestiones llamativas, aparte de la reedición de los Encuentros de Pamplona, la importancia de la colección -una baza de la Fundación Ordóñez, que ahora pasa de Tabacalera a Artium- se diluye y ahora se sustituye por exposiciones comisariadas por un Consejo internacional asesor formado por responsables de centros europeos o por la producción propia.

En fin, poco más podemos decir a ciencia cierta, de momento, con datos en la mano, dada la opacidad del concurso, pues al día de hoy no conocemos ni el proyecto original del ganador ni los informes de los asesores.

Aunque, eso sí, estamos al cabo de todos los rumores y tenemos la convicción moral de gran parte de lo que ha sucedido entre bambalinas, incluido este cambio de rumbo de última hora. La sensación que ha quedado es que, como en Bilbao, la seducción ‘a lo Baudrillard’, como “una ligera manipulación de las apariencias” ha tenido lugar, quizá en una versión más tosca, sin tanto glamour, a modo de farsa rural; la atractiva pero pobre novia huartearra fingía interesarse en el baile por lo galanes locales, cuando ya estaba comprometida de antemano, tácitamente, con un buen partido foráneo -un seductor fotógrafo-, y además bendecido por el cacique de la región, que aportaba su dote… Y esto es todo; no hay drama, tan sólo una comedia de enredos que lejos de acabar, da comienzo a su apasionante segundo acto: ¿qué pasará en el patronato tras las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2007?, ¿se convertirá el CAC en el Centro de Arte Contemporáneo de Navarra? , ¿se nutrirá de la colección del Ayuntamiento de Pamplona o de la de Mª Josefa Huarte?, ¿El CAC se convertirá en la Kaaba del arte europeo?…

Entre tanto hemos perdido otra oportunidad de dotar a Navarra de la infraestructura artística independiente que necesita y de hacer política cultural en serio, lejos del cambalache y la improvisación. Aquí no ha llegado todavía el espíritu de la Guía de buenas prácticas para museos y centros de arte contemporáneo de España, que según “El Mundo” negocia el ministerio con el sector y cuyo fin es “evitar los nombramientos a dedo, la excesiva presencia de políticos y empresarios en los patronatos” por lo que “anima a las administraciones a una mayor autonomía en la gestión”.

Más allá del CAC, sólo un vuelco político y una política participativa puede remediar esta deriva. Y a pesar de todo, paradójicamente, tal mala es nuestra situación, que sólo esperamos que este CAC sea un rotundo éxito, por el bien de Huarte y Navarra y que, al final, en el negro cubo acontezca, tras la trapisonda política y el negocio, el misterio del arte contemporáneo.

4 comments Diciembre 26th, 2006

Navarra, un futuro (para/entre) pocos o las bondades del despotismo videográfico

Por Iñaki Hartza
Después de la regia exposición “La Edad de un Reino”, que destapó el tarro de las esencias medievales de nuestra comunidad, llega la última apuesta expositiva del gobierno foral en torno a un futuro que, mucho nos tememos, también puede ser medieval.
“Navarra, un futuro entre todos”, como no, ha sido presentada como la última maravilla audiovisual y el éxtasis del buen rollo: “contenidos universales, comunales, cotidianos” (…)“en un lenguaje directo, intuitivo, que nos conmueve y nos mejora”.
Los críticos habituales ya han empezado a ziriquiar, dado el clima pre-electoral que vivimos: “UPN exhibe su idea de Navarra” (Diario de Noticias) o “La propaganda del Reich (del Reich-no de Navarra)” (Javier Eder).
Algunos nos previenen de que el comisario de la muestra futurística sea Víctor Manuel Arbeloa, un historiador, ya que ven en este encargo una gabela del gobierno regionalista por los deberes prestados como azote de abertzales más allá del deber de la militancia (ex/socialista), pero olvidan que también es un poeta (ay, aquella “Rima del pueblo”) y un poeta a fin de cuentas es un visionario.
Otros señalan su extrañeza (“no tenía ese cometido” dice Arbeloa?)de que sea la Fundación brasileña Arte Viva, dedicada a la pedagogía de las artes (“sin ánimo de lucro”, ¡estupendo!) la que imagine el futuro de Navarra, aunque haya reconocidos artistas navarros trabajando en ella, además de un viejo conocido del arte eusko-valenciano como Kosme de Barañano, en su patronato español.
Pero, no nos emborrachemos de prejuicios, pues lo que se impone es una nueva bajada a las catacumbas forales del Baluarte, para juzgar in situ el asunto.

Y allí nos encontramos, al comienzo de la exposición, entre sombras solemnes, frente a una suerte de haya foral -una estructura de varillas de hierro soldadas- en cuyo interior cuelga un ejemplar del “Amejoramiento del fuero”, que más bien parece la jaula surrealista de un loro de papel (gggr Navarra va amejorrrar gggr).
Seguimos a través de un pasillo forrado de grandes pantallas en las cuales se proyectan rumorosas postales de paisajes navarros. Incluso hay un atisbo de ‘odorama’, pues efectivamente -como me advierte la azafata- huele a “tierra fresca de un bosque de hayas”; y es que debemos estar en las puertas del paraíso foral (como es sabido, sito entre Pirineos y Bardenas).
Y entonces, sin solución de continuidad, entramos en la primera sala de la exposición, donde nos esperan una serie de simpáticos vídeos, animaciones interactivas y cajas de vídrio con fotos iluminadas sobre el bioetanol, las energías renovables o el patrimonio cultural y, detrás de unas siluetas de chapa levantando anuncios electrónicos (pueriles Jenny Holzer), un gran mapa retroiluminado y transitable en el suelo de nuestra querida comunidad, llena de señales sobre proyectos, etc.
Toda esta acumulación de materiales despide una enrarecida atmósfera de positividad y civismo que marea; por ejemplo, cuando en medio de llamadas a la conciencia ecologista se nos cuelan las fotos del Canal de Navarra y del pantano de Itoiz (aquí no cruje). Pero bueno, pelillos a la mar, pues los navarros somos tan bravos como para construir con el mismo espíritu autovías y plantar aerogeneradores y además, sobre el atlas de colorines (el mapa es el territorio) podemos practicar, cual gigante de siete leguas, el “bendito aplastamiento” de estas insignificantes contradicciones que predicaba Jaime Ignacio del Burgo.
Y pasamos a la siguiente sala, donde se nos presentan nuevos vídeos, animaciones y fotografías sobre la innovación, la calidad agroalimentaria, la educación, la investigación médica, el vino, el deporte y hasta los Sanfermines, en un vídeo al ralentí, al ritmo del Museo de los Sanfermines.
Y sobre todo, la pieza emblemática de la muestra: un gran mural con 50 navarros de cuerpo entero (junto a 6 vídeo inaudibles de conmovedoras historias) formados por diminutas fotografías de 9000 navarros. Una gloriosa metáfora de ese comunal de diversidad, de los navarros p’alante: unos papás con riñonera, un policía foral, un abuelo con txapela, un par de niñas con uniforme de colegio privado, una monja, un afronavarro (uno), etc., todos muy majos y aseados, tranquilos, vaya, con confianza en un futuro con trabajo fijo y sin hipotecas, con agua a tope y reciclaje total y, ojo, con la violencia bajo control, sin meternos en política, que para eso ya están las autoridades competentes.
Y se acabó, no hay más, este es tu futuro, muchach@: un mundo feliz en la mejor de las Navarras posibles…
¿Cuál es el sentido implícito de la exposición?
Más allá de las entusiásticas declaraciones de los responsables, se haya vaga y subliminalmente formulado (además de en un catálogo lleno de insípidas colaboraciones de la UN) en unas vagos lemas pintados en las paredes a modo de mantras forales: “¿Has pensado en el precio ecológico de tu vida?” (=tranquilo, si reciclas las botellas, todo en orden), “Conocimiento, desarrollo e innovación al servicio de tu bienestar” (=no protestes, todo por tu bien), “Navarra constituye una comunidad foral” (=foral y española, ojo con los vascos, esos robasetas que quieren nuestros tomates).
Y, creemos que pese a tan bombástica retórica de tópicos, la intención propagandística resulta evidente, si no obscena: propaganda de las infraestructuras, propaganda del modelo territorial, propaganda del modelo de desarrollo, propaganda de una cultura, propaganda de unos valores y propaganda de un futuro, ese futuro, el Futuro o el Kaos.
Como dice el presidente Miguel Sanz: “el futuro que tenemos entre manos, no un futuro de ciencia-ficción”, esto es, un calco high tech de un presente de política-ficción…
Pero este no es un futuro entre todos, es un futuro entre unos pocos y para unos pocos (cientos o miles) pero no todos, y nunca “los otros” (esos puñeteros fantasmas: críticos, rebeldes, izquierdosos, vascófilos, etc.). El futuro es una nueva y avanzada forma de despotismo ilustrado, el “despotismo videográfico”; todo para el pueblo pero sin el pueblo (o sólo con el pueblo de Unión del Pueblo Navarro), y además sólo en vídeo, eh, se ve pero no se toca ni se participa…
La Navarra eterna y profunda, bajo la verde sonrisa de la laureada.
Y qué decir de la calidad del montaje; la competencia de los profesionales, técnicos y artistas queda subsumida en un guión sin aristas ideológicas y en una concepción blandamente conformista y aburrida. La estética del publi-reportaje unida al espíritu de una hoja parroquial, domina con su banalidad cualquier atisbo de genuina creatividad y de crítica sobre un futuro falso y muerto antes de nacer.
Y esto, no hay ‘arte viva’ que lo resucite, ni PPV (Programa de Pensamiento Visual) que lo active con pensamiento crítico. Sencillamente, esto es un pase a la platónica caverna foral; mira, balbucea agradecido y calla.
En “La Edad de un Reino” se habían gastado en una mala copia de otros eventos unos cuantos millones de euros, pero aún podías ver algunas piezas destacadas; aquí, ni eso, se han gastado -han despilfarrado- nada menos que 3 millones de euros (500 de pesetas) en un espectacular folleto de propaganda, a mayor gloria del gobierno actual.
Con 3000 euros de imprenta les hubiera bastado (y si hubiera sido directamente para su programa electoral, mejor que mejor, y hasta habría tenido su gracia), y nos habrían dejado el resto para infraestructuras culturales, por ejemplo, que el futuro ya corre de cuenta de todos los navarros…
Frances Reynolds, la presidenta de Arte Viva declaró en la inauguración. “El visitante dirá: ¡Qué bueno que soy navarro! (…) he visto a gente seria, con mucha espiritualidad, que trata de hacer lo correcto”.
Después de verla, pensé: Qué vergüenza me da a veces ser navarro, Frances, y por eso escribo este panfleto.

3 comments Octubre 10th, 2006

La situación del arte contemporáneo en Navarra II. Arte y mercado: (no) es broma!

Por Iñaki Hartza.

El día 24 de Junio, a las puertas del verano, se celebraron en la Fundación Buldain de Huarte sus primeros Encuentros/Topaketak.
Un día intenso bajo una inesperada e inclemente lluvia; el mercado directo de pequeños formatos hubo de trasladarse apresuradamente al interior y allí se desarrollaron también el resto de actividades, como la proyección de una interesante batería de vídeos y animaciones, desde videoclips musicales hasta experimentos abstractos. Sin duda, un digno exponente de la creatividad contemporánea de esta foral comunidad que, obviamente, no tiene muchas oportunidades de ser contemplada.
Como no podía ser menos, se celebró la mesa redonda sobre el sector privado del arte contemporáneo en Navarra, la cual cerraba el ciclo sobre el arte navarro contemporáneo y trataba de completar el diagnóstico crítico que sobre el sector público se había realizado en Marzo.


Los valientes galeristas que acudieron a la cita fueron dos; Mikel Armendia, un galerista joven pero con los pies en la tierra y María Arca, una de las responsables de la galería Reciclarte, un espacio joven y nutrido de jóvenes, llena de entusiasmo y espíritu positivo…
Sin embargo, la tertulia discurrió por otros derroteros y, como era previsible, la visión general resultó negativa, si no catastrófica.
A saber:
En Navarra apenas hay galerías especializadas en arte contemporáneo (pero acaban de abrir una sala de subastas; ay, ese dinerito negro…), el coleccionismo navarro es prácticamente inexistente (arquitectos y dentistas), el gusto del aficionado navarro es conservador (=reaccionario), algunas iniciativas privadas (que todos tenemos en mente) se benefician de un trato privilegiado por parte de las instituciones, los artistas navarros se ‘prostituyen’ edulcorando su obra para sobrevivir, etc., etc.
Ah, y, en gran medida, la responsable es una administración que no ha creado ningún centro de arte contemporáneo que estimule la valoración del arte contemporáneo en Navarra, así como su posible mercado.
Vamos, un examen de conciencia colectivo en toda regla al que sólo le faltó que alguien se rasgara las vestiduras.
Tras las aproximaciones críticas de los galeristas y algunas sensatas opiniones, la temperatura de las intervenciones fue subiendo.
Interpelados sobre el posible efecto del Centro de Arte Contemporáneo de Huarte, un enigmático y opaco cubo negro a tiro de piedra de la Fundación Buldain, que alguien bautizó como la ‘Kaaba’, hubo opiniones encontradas. No obstante, llamó la atención las advertencias de un concejal del Ayuntamiento, buen conocedor del tema, sobre el fiasco del proyecto y la ruina del propio Ayuntamiento, si el gobierno de Navarra no se hacía cargo de su onerosa financiación…
Al final, un proyecto independiente, cuyo concurso público sobre su dirección está a punto de ser resuelto y, según todos los rumores, a favor del caro proyecto de un prestigioso coleccionista guipuzcoano, puede convertirse en otra iniciativa más bajo el férreo control del actual gobierno de Navarra, como todos sabemos, un decidido benefactor de las artes de la edad oscura.
¿Todavía estamos a tiempo de que cambien las cosas, de que se declare desierto el concurso, de que esperemos a las elecciones autonómicas y municipales del 2007?
Desde luego y, a la luz del extraño proceso (tiempo habrá de analizarlo pormenorizadamente), quizá sería lo más sensato…
En fin, cuando la tertulia corría el riesgo de ponerse interesante y de que nos animáramos a tomar el Palacio de Invierno, la apretada programación nos obligó a despedirla y a formar los típicos corrillos de conspiradores…
Allí, reunida una buena porción de los artistas navarros, artistas del hambre y del comercialismo a la fuerza, parecíamos una patética legión de quejosos pedigüeños.
Vivir del arte contemporáneo en Navarra resulta tan inverosímil como obtener oro dedicándose al arte de la alquimia y tan rentable como forrarse con el negocio de los sellos.
Los únicos (in)felices son aquellos artistas que se resignan a malvender a la familia y amigos cuatro cosas para pagarse el vicio o los que simplemente renuncian al mercado y se dedican a sus disparates, por puro placer.
¿El mercado del arte en Navarra? Al día de hoy, una broma, de mal gusto, probablemente…
La Fundación Buldain, cumplió una vez más, modestamente, en el conjunto de actos y la mesa redonda, con su papel de único y exiguo refugio para la disidencia y la participación de los propios creadores pero, de momento, tampoco puede servir de plataforma para propuestas alternativas.
Una pena que una vez más nos volviéramos a casa con la sensación de impotencia y frustración, de que la política sobre el arte contemporáneo en Navarra, así como el conjunto del sector cultural, se halla exclusivamente en manos de nuestros sabios políticos…
¿O no?
Seguiremos informando.

1 comment Septiembre 12th, 2006

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