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La polémica del Centro de Arte Contemporáneo de Huarte

CRONICA DE UNA SEDUCCION ANUNCIADA

El Centro de Arte Contemporáneo de Huarte (CAC) tras un polémico concurso público y la intervención del Gobierno de Navarra, será gestionado por la Fundación Ordóñez-Falcón. No obstante, el arte contemporáneo de Navarra ha perdido una nueva oportunidad para normalizarse.

Iñaki HARTZA

El cubo negro del Centro de Arte Contemporáneo de Huarte se alza ya a la entrada de la villa uhartearra con hermética displicencia; esta Kaaba minimalista, cuya apertura oficial se prevé para octubre de 2007, ha sido envuelta por los arquitectos catalanes Franc Fernández, Xavier Vancelles y Carles Puig con una redundante malla metálica que, metafóricamente, parece señalar la telaraña de intereses y conflictos que ya lo envuelven antes de su inauguración.

La crónica de este proyecto merecería la irónica mirada que el antropólogo Joseba Zulaika dedicó al Museo Guggenheim-Bilbao, Crónica de una seducción, pues este cubo, epígono de aquel ‘efecto Guggenheim’, también ha sido fruto de una seducción, acaso consentida e incluso anunciada. Pero no vamos a remontarnos al origen del proyecto, sino a su parte final, al concurso público para su gestión, que es cuando surge la polémica (con sordina).

Con un edificio previsto para finales de 2006, el Ayuntamiento de la villa convoca un concurso público para su gestión (6 años prorrogables a 8) . En una comunidad con una carencia endémica en infraestructuras artísticas, parecía una noticia esperanzadora. Comenzaron los movimientos en el mundillo del arte navarro, aunque ya circulaban los rumores de cierta connivencia entre la Fundación Ordóñez y el Ayuntamiento, pues no en vano la empresa AIC (Asesores de Imagen Corporativa), cuyo director es Enrique Ordóñez, había gestionado “la asistencia en comunicación estratégica” sobre el CAC para Huarte hasta 2004 y tiene registrado el logo del CAC en la oficina de patentes en mayo de 2002; e incluso, en el vídeo promocional del mismo, presentado durante la colocación de su primera piedra en 2005, se incorporaban de manera simulada, fotografías de la colección Ordóñez.

Pero, pese a las sospechas, entre la ingenuidad y el escepticismo, confiando en la limpieza del concurso, se presentan cuatro proyectos bien diferenciados; el de la Fundación Ordóñez-Falcón, reclamando más fondos, con el aval de su importante colección fotográfica y sus contactos internacionales; el de la periodista Blanca Oria, evitando la colección permanente y apoyado en una dirección colegiada; E-Cultura Net SA, un proyecto en la línea de “La casa encendida” y el de Xabier Morrás, apoyado por artistas navarros, apostando tanto por la tradición como por el tecnoarte.

La presentación de los proyectos fue un tanto irregular, especialmente por el escaso interés por conocerlos en detalle y contrastarlos según los baremos. El patronato y sus asesores -Javier González de Durana, director de Artium, y Camino Paredes, directora general de Cultura- trasmitieron la inquietante sensación de que todo estaba, si no resuelto, sí bastante ‘cocinado’, hasta el punto de que Blanca Oria retiró su proyecto antes de abrir la memoria económica. De los dos restantes, sólo el proyecto de Xabier Morrás creó, al parecer, cierto efímero debate. En la prensa local se filtraron pasajes del informe económico de Astefi, sobre los ‘proyectos finalistas’, donde se hablaba del “realismo” de Morrás, pero destacando las prometedoras expectativas de Ordóñez.

Finalmente, la alcaldesa, el representante de la empresa urbanística Areacea y el del GIH votaron a favor de la Fundación Ordóñez frente al concejal de cultura que votó por Xabier Morrás, mientras que la representante de la Fundación Buldain votó en blanco y el del grupo municipal Zubiarte, se ausentó. Una votación sin duda extraña, ya que el gobierno municipal tenía garantizado el triunfo de Ordóñez en caso de empate (por el voto de calidad de la alcaldesa) y sólo cabía una oposición simbólica, que hubiera sido interesante.

Pero como casi todo en esta tierra el problema es una mezcla de negocio e ideología: un centro de arte contemporáneo necesita de una financiación que un ayuntamiento no puede asumir solo, de ahí que el Gobierno de Navarra dispusiera de la última llave del concurso. Y obviamente no iba a apoyar un proyecto que no pudiera controlar o desactivar (como la cercana Fundación Oteiza). La última noticia es que, efectivamente, el Gobierno foral desembarca en el CAC, aportando 1 millón de euros en 2007, casi el 50% de un nuevo presupuesto anual que parece se sumará al 1.200.000 del presupuesto original y, lógicamente, entrando con tres miembros en el patronato. Todo lo cual altera sustancialmente las condiciones del concurso, en una suerte de huída hacia adelante.

Curiosamente, la presentación del CAC nos sugiere que aparentemente se están ‘haciendo los deberes’, inspirándose en otros centros de última generación o quizá en los proyectos rechazados: multidisciplinar, polivalente y transversal, experimentación, lo local, emergentes, talleres de producción y formación, nuevas tecnologías, etc. Y entre otras cuestiones llamativas, aparte de la reedición de los Encuentros de Pamplona, la importancia de la colección -una baza de la Fundación Ordóñez, que ahora pasa de Tabacalera a Artium- se diluye y ahora se sustituye por exposiciones comisariadas por un Consejo internacional asesor formado por responsables de centros europeos o por la producción propia.

En fin, poco más podemos decir a ciencia cierta, de momento, con datos en la mano, dada la opacidad del concurso, pues al día de hoy no conocemos ni el proyecto original del ganador ni los informes de los asesores.

Aunque, eso sí, estamos al cabo de todos los rumores y tenemos la convicción moral de gran parte de lo que ha sucedido entre bambalinas, incluido este cambio de rumbo de última hora. La sensación que ha quedado es que, como en Bilbao, la seducción ‘a lo Baudrillard’, como “una ligera manipulación de las apariencias” ha tenido lugar, quizá en una versión más tosca, sin tanto glamour, a modo de farsa rural; la atractiva pero pobre novia huartearra fingía interesarse en el baile por lo galanes locales, cuando ya estaba comprometida de antemano, tácitamente, con un buen partido foráneo -un seductor fotógrafo-, y además bendecido por el cacique de la región, que aportaba su dote… Y esto es todo; no hay drama, tan sólo una comedia de enredos que lejos de acabar, da comienzo a su apasionante segundo acto: ¿qué pasará en el patronato tras las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2007?, ¿se convertirá el CAC en el Centro de Arte Contemporáneo de Navarra? , ¿se nutrirá de la colección del Ayuntamiento de Pamplona o de la de Mª Josefa Huarte?, ¿El CAC se convertirá en la Kaaba del arte europeo?…

Entre tanto hemos perdido otra oportunidad de dotar a Navarra de la infraestructura artística independiente que necesita y de hacer política cultural en serio, lejos del cambalache y la improvisación. Aquí no ha llegado todavía el espíritu de la Guía de buenas prácticas para museos y centros de arte contemporáneo de España, que según “El Mundo” negocia el ministerio con el sector y cuyo fin es “evitar los nombramientos a dedo, la excesiva presencia de políticos y empresarios en los patronatos” por lo que “anima a las administraciones a una mayor autonomía en la gestión”.

Más allá del CAC, sólo un vuelco político y una política participativa puede remediar esta deriva. Y a pesar de todo, paradójicamente, tal mala es nuestra situación, que sólo esperamos que este CAC sea un rotundo éxito, por el bien de Huarte y Navarra y que, al final, en el negro cubo acontezca, tras la trapisonda política y el negocio, el misterio del arte contemporáneo.

4 comments Diciembre 26th, 2006

Navarra, un futuro (para/entre) pocos o las bondades del despotismo videográfico

Por Iñaki Hartza
Después de la regia exposición “La Edad de un Reino”, que destapó el tarro de las esencias medievales de nuestra comunidad, llega la última apuesta expositiva del gobierno foral en torno a un futuro que, mucho nos tememos, también puede ser medieval.
“Navarra, un futuro entre todos”, como no, ha sido presentada como la última maravilla audiovisual y el éxtasis del buen rollo: “contenidos universales, comunales, cotidianos” (…)“en un lenguaje directo, intuitivo, que nos conmueve y nos mejora”.
Los críticos habituales ya han empezado a ziriquiar, dado el clima pre-electoral que vivimos: “UPN exhibe su idea de Navarra” (Diario de Noticias) o “La propaganda del Reich (del Reich-no de Navarra)” (Javier Eder).
Algunos nos previenen de que el comisario de la muestra futurística sea Víctor Manuel Arbeloa, un historiador, ya que ven en este encargo una gabela del gobierno regionalista por los deberes prestados como azote de abertzales más allá del deber de la militancia (ex/socialista), pero olvidan que también es un poeta (ay, aquella “Rima del pueblo”) y un poeta a fin de cuentas es un visionario.
Otros señalan su extrañeza (“no tenía ese cometido” dice Arbeloa?)de que sea la Fundación brasileña Arte Viva, dedicada a la pedagogía de las artes (“sin ánimo de lucro”, ¡estupendo!) la que imagine el futuro de Navarra, aunque haya reconocidos artistas navarros trabajando en ella, además de un viejo conocido del arte eusko-valenciano como Kosme de Barañano, en su patronato español.
Pero, no nos emborrachemos de prejuicios, pues lo que se impone es una nueva bajada a las catacumbas forales del Baluarte, para juzgar in situ el asunto.

Y allí nos encontramos, al comienzo de la exposición, entre sombras solemnes, frente a una suerte de haya foral -una estructura de varillas de hierro soldadas- en cuyo interior cuelga un ejemplar del “Amejoramiento del fuero”, que más bien parece la jaula surrealista de un loro de papel (gggr Navarra va amejorrrar gggr).
Seguimos a través de un pasillo forrado de grandes pantallas en las cuales se proyectan rumorosas postales de paisajes navarros. Incluso hay un atisbo de ‘odorama’, pues efectivamente -como me advierte la azafata- huele a “tierra fresca de un bosque de hayas”; y es que debemos estar en las puertas del paraíso foral (como es sabido, sito entre Pirineos y Bardenas).
Y entonces, sin solución de continuidad, entramos en la primera sala de la exposición, donde nos esperan una serie de simpáticos vídeos, animaciones interactivas y cajas de vídrio con fotos iluminadas sobre el bioetanol, las energías renovables o el patrimonio cultural y, detrás de unas siluetas de chapa levantando anuncios electrónicos (pueriles Jenny Holzer), un gran mapa retroiluminado y transitable en el suelo de nuestra querida comunidad, llena de señales sobre proyectos, etc.
Toda esta acumulación de materiales despide una enrarecida atmósfera de positividad y civismo que marea; por ejemplo, cuando en medio de llamadas a la conciencia ecologista se nos cuelan las fotos del Canal de Navarra y del pantano de Itoiz (aquí no cruje). Pero bueno, pelillos a la mar, pues los navarros somos tan bravos como para construir con el mismo espíritu autovías y plantar aerogeneradores y además, sobre el atlas de colorines (el mapa es el territorio) podemos practicar, cual gigante de siete leguas, el “bendito aplastamiento” de estas insignificantes contradicciones que predicaba Jaime Ignacio del Burgo.
Y pasamos a la siguiente sala, donde se nos presentan nuevos vídeos, animaciones y fotografías sobre la innovación, la calidad agroalimentaria, la educación, la investigación médica, el vino, el deporte y hasta los Sanfermines, en un vídeo al ralentí, al ritmo del Museo de los Sanfermines.
Y sobre todo, la pieza emblemática de la muestra: un gran mural con 50 navarros de cuerpo entero (junto a 6 vídeo inaudibles de conmovedoras historias) formados por diminutas fotografías de 9000 navarros. Una gloriosa metáfora de ese comunal de diversidad, de los navarros p’alante: unos papás con riñonera, un policía foral, un abuelo con txapela, un par de niñas con uniforme de colegio privado, una monja, un afronavarro (uno), etc., todos muy majos y aseados, tranquilos, vaya, con confianza en un futuro con trabajo fijo y sin hipotecas, con agua a tope y reciclaje total y, ojo, con la violencia bajo control, sin meternos en política, que para eso ya están las autoridades competentes.
Y se acabó, no hay más, este es tu futuro, muchach@: un mundo feliz en la mejor de las Navarras posibles…
¿Cuál es el sentido implícito de la exposición?
Más allá de las entusiásticas declaraciones de los responsables, se haya vaga y subliminalmente formulado (además de en un catálogo lleno de insípidas colaboraciones de la UN) en unas vagos lemas pintados en las paredes a modo de mantras forales: “¿Has pensado en el precio ecológico de tu vida?” (=tranquilo, si reciclas las botellas, todo en orden), “Conocimiento, desarrollo e innovación al servicio de tu bienestar” (=no protestes, todo por tu bien), “Navarra constituye una comunidad foral” (=foral y española, ojo con los vascos, esos robasetas que quieren nuestros tomates).
Y, creemos que pese a tan bombástica retórica de tópicos, la intención propagandística resulta evidente, si no obscena: propaganda de las infraestructuras, propaganda del modelo territorial, propaganda del modelo de desarrollo, propaganda de una cultura, propaganda de unos valores y propaganda de un futuro, ese futuro, el Futuro o el Kaos.
Como dice el presidente Miguel Sanz: “el futuro que tenemos entre manos, no un futuro de ciencia-ficción”, esto es, un calco high tech de un presente de política-ficción…
Pero este no es un futuro entre todos, es un futuro entre unos pocos y para unos pocos (cientos o miles) pero no todos, y nunca “los otros” (esos puñeteros fantasmas: críticos, rebeldes, izquierdosos, vascófilos, etc.). El futuro es una nueva y avanzada forma de despotismo ilustrado, el “despotismo videográfico”; todo para el pueblo pero sin el pueblo (o sólo con el pueblo de Unión del Pueblo Navarro), y además sólo en vídeo, eh, se ve pero no se toca ni se participa…
La Navarra eterna y profunda, bajo la verde sonrisa de la laureada.
Y qué decir de la calidad del montaje; la competencia de los profesionales, técnicos y artistas queda subsumida en un guión sin aristas ideológicas y en una concepción blandamente conformista y aburrida. La estética del publi-reportaje unida al espíritu de una hoja parroquial, domina con su banalidad cualquier atisbo de genuina creatividad y de crítica sobre un futuro falso y muerto antes de nacer.
Y esto, no hay ‘arte viva’ que lo resucite, ni PPV (Programa de Pensamiento Visual) que lo active con pensamiento crítico. Sencillamente, esto es un pase a la platónica caverna foral; mira, balbucea agradecido y calla.
En “La Edad de un Reino” se habían gastado en una mala copia de otros eventos unos cuantos millones de euros, pero aún podías ver algunas piezas destacadas; aquí, ni eso, se han gastado -han despilfarrado- nada menos que 3 millones de euros (500 de pesetas) en un espectacular folleto de propaganda, a mayor gloria del gobierno actual.
Con 3000 euros de imprenta les hubiera bastado (y si hubiera sido directamente para su programa electoral, mejor que mejor, y hasta habría tenido su gracia), y nos habrían dejado el resto para infraestructuras culturales, por ejemplo, que el futuro ya corre de cuenta de todos los navarros…
Frances Reynolds, la presidenta de Arte Viva declaró en la inauguración. “El visitante dirá: ¡Qué bueno que soy navarro! (…) he visto a gente seria, con mucha espiritualidad, que trata de hacer lo correcto”.
Después de verla, pensé: Qué vergüenza me da a veces ser navarro, Frances, y por eso escribo este panfleto.

3 comments Octubre 10th, 2006

La situación del arte contemporáneo en Navarra II. Arte y mercado: (no) es broma!

Por Iñaki Hartza.

El día 24 de Junio, a las puertas del verano, se celebraron en la Fundación Buldain de Huarte sus primeros Encuentros/Topaketak.
Un día intenso bajo una inesperada e inclemente lluvia; el mercado directo de pequeños formatos hubo de trasladarse apresuradamente al interior y allí se desarrollaron también el resto de actividades, como la proyección de una interesante batería de vídeos y animaciones, desde videoclips musicales hasta experimentos abstractos. Sin duda, un digno exponente de la creatividad contemporánea de esta foral comunidad que, obviamente, no tiene muchas oportunidades de ser contemplada.
Como no podía ser menos, se celebró la mesa redonda sobre el sector privado del arte contemporáneo en Navarra, la cual cerraba el ciclo sobre el arte navarro contemporáneo y trataba de completar el diagnóstico crítico que sobre el sector público se había realizado en Marzo.


Los valientes galeristas que acudieron a la cita fueron dos; Mikel Armendia, un galerista joven pero con los pies en la tierra y María Arca, una de las responsables de la galería Reciclarte, un espacio joven y nutrido de jóvenes, llena de entusiasmo y espíritu positivo…
Sin embargo, la tertulia discurrió por otros derroteros y, como era previsible, la visión general resultó negativa, si no catastrófica.
A saber:
En Navarra apenas hay galerías especializadas en arte contemporáneo (pero acaban de abrir una sala de subastas; ay, ese dinerito negro…), el coleccionismo navarro es prácticamente inexistente (arquitectos y dentistas), el gusto del aficionado navarro es conservador (=reaccionario), algunas iniciativas privadas (que todos tenemos en mente) se benefician de un trato privilegiado por parte de las instituciones, los artistas navarros se ‘prostituyen’ edulcorando su obra para sobrevivir, etc., etc.
Ah, y, en gran medida, la responsable es una administración que no ha creado ningún centro de arte contemporáneo que estimule la valoración del arte contemporáneo en Navarra, así como su posible mercado.
Vamos, un examen de conciencia colectivo en toda regla al que sólo le faltó que alguien se rasgara las vestiduras.
Tras las aproximaciones críticas de los galeristas y algunas sensatas opiniones, la temperatura de las intervenciones fue subiendo.
Interpelados sobre el posible efecto del Centro de Arte Contemporáneo de Huarte, un enigmático y opaco cubo negro a tiro de piedra de la Fundación Buldain, que alguien bautizó como la ‘Kaaba’, hubo opiniones encontradas. No obstante, llamó la atención las advertencias de un concejal del Ayuntamiento, buen conocedor del tema, sobre el fiasco del proyecto y la ruina del propio Ayuntamiento, si el gobierno de Navarra no se hacía cargo de su onerosa financiación…
Al final, un proyecto independiente, cuyo concurso público sobre su dirección está a punto de ser resuelto y, según todos los rumores, a favor del caro proyecto de un prestigioso coleccionista guipuzcoano, puede convertirse en otra iniciativa más bajo el férreo control del actual gobierno de Navarra, como todos sabemos, un decidido benefactor de las artes de la edad oscura.
¿Todavía estamos a tiempo de que cambien las cosas, de que se declare desierto el concurso, de que esperemos a las elecciones autonómicas y municipales del 2007?
Desde luego y, a la luz del extraño proceso (tiempo habrá de analizarlo pormenorizadamente), quizá sería lo más sensato…
En fin, cuando la tertulia corría el riesgo de ponerse interesante y de que nos animáramos a tomar el Palacio de Invierno, la apretada programación nos obligó a despedirla y a formar los típicos corrillos de conspiradores…
Allí, reunida una buena porción de los artistas navarros, artistas del hambre y del comercialismo a la fuerza, parecíamos una patética legión de quejosos pedigüeños.
Vivir del arte contemporáneo en Navarra resulta tan inverosímil como obtener oro dedicándose al arte de la alquimia y tan rentable como forrarse con el negocio de los sellos.
Los únicos (in)felices son aquellos artistas que se resignan a malvender a la familia y amigos cuatro cosas para pagarse el vicio o los que simplemente renuncian al mercado y se dedican a sus disparates, por puro placer.
¿El mercado del arte en Navarra? Al día de hoy, una broma, de mal gusto, probablemente…
La Fundación Buldain, cumplió una vez más, modestamente, en el conjunto de actos y la mesa redonda, con su papel de único y exiguo refugio para la disidencia y la participación de los propios creadores pero, de momento, tampoco puede servir de plataforma para propuestas alternativas.
Una pena que una vez más nos volviéramos a casa con la sensación de impotencia y frustración, de que la política sobre el arte contemporáneo en Navarra, así como el conjunto del sector cultural, se halla exclusivamente en manos de nuestros sabios políticos…
¿O no?
Seguiremos informando.

1 comment Septiembre 12th, 2006

La situación del arte en Navarra: diagnóstico crítico

Por Iñaki Hartza

El día 11 de Marzo se celebró en la Fundación Buldain una mesa redonda -un círculo reflexivo de 25 personas, sin artúrica mesa- sobre la “La situación del arte en Navarra. Política e infraestructuras sobre el arte contemporáneo”.
Los invitados fueron Alizia Ezker (periodista, especializada en arte y cultura en el “Diario de Noticias”), Xabier Idoate (artista y profesor en la facultad de BBAA de Leioa) y Javier Manzanos (historiador del arte y técnico de arte del Ayuntamiento de Pamplona).
Partiendo de un texto de enfoque crítico con las instituciones del moderador (Iñaki Arzoz), en el primer turno se plantearon sendos enfoques, también muy críticos, de Xabier Idoate y Alizia Ezker y otro, ligeramente más moderado, por parte de Javier Manzanos.
No obstante, todos coincidieron en la necesidad de un Centro de Arte Contemporáneo para Navarra, autonomía que ha perdido el tren o los sucesivos trenes que sobre infraestructuras artísticas han cogido provincias limítrofes, aunque saludaron la posibilidad de que el centro que se cree finalmente (bendita ilusión), sea adecuado al nuevo modelo de la creación contemporánea que exigen los tiempos, donde se rompen los límites de disciplinas y se introducen las nuevas tecnologías.

Continuar leyendo Add comment Marzo 27th, 2006

La edad de un Reyno

Por Iñaki Hartza
Baluarte 1
Se inaugura a bombo y platillo la magna exposición “La edad de un reino” en los sótanos del Baluarte; según su responsable político “la mayor exposición de arte medieval de Europa” (ejem, ejem) y según las malas lenguas, una operación de contrapropaganda anti-nacionalista, contra las maniobras para presentar a Sancho El Mayor -eje de la muestra- como el primer gran rey vasco, y eso no: “el primer rey hispano” (pues vale).
De momento, lo que sí es evidente es que es el ariete de la campaña turística “Reyno de Navarra”, con el V Centenario de san Francisco Xabier en la retaguardia, para sumergimos a tope en la edad oscura…

Continuar leyendo 4 comments Marzo 8th, 2006

De compras por Arco

Por Iñaki Hartza.
Como ya nos tienen acostumbrados por estas fechas, una comisión plenipotenciaria (José Luis González, Javier Manzanos, Fernando Francés, Juan Manuel Bonet), al mando del concejal de cultura, Ignacio Pérez Lumbreras (con voz pero sin voto), baja a la Feria de Arco, celebrada en la villa y corte, para comprar obra para la colección del Ayuntamiento de Pamplona-Iruñea.
No vamos a entrar en la jugosa polémica sobre la Feria nacional por excelencia, y vamos al grano de lo que nos interesa.
Este año los agraciados han sido:

-Chema Lumbreras, por “Brisa de Otoño” (3.000 euros)
-Joan Cortés, por “Sin título” (3.500 euros)
-Juan Uslé, por “Electronic Cord” (7.225 euros)
-Alex Hütle, por “Caldera colorada” (13.175 euros)
-Markus Oehlen, por “Rükwärtsen” (21.100 euros)
Total inversión = 48.000 euros…

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