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5 minutos de objetividad para Khuruts Begoña

De nuevo soplan vientos de censura contra el arte vasco a cuenta de nuestro conflicto político. Después de la campaña contra Clemente Bernad contra su serie de fotografías Basque Chronicles en el Museo Guggenheim -afortunadamente atajada-, ahora se carga contra el videoartista bermeotarra Khuruts Begoña. Su obra, “5 minutos de objetividad ante una escultura verde en Bilbao”, después de ser premiada, ha sido retirada de la exposición Ertibil 2008-Arte Gaztea en la Sala Rekalde de Bilbao. Josune Aritzondo, la diputada de cultura del Gobierno Vasco, justificó su juicio inapelable de responsable político ejerciendo de crítico de arte y de censor moral: “En este país hay gente que mata y hay gente que vive amenazada. Desde el punto de vista humano, la obra hiere la sensibilidad de muchas personas. Y, en este momento, ése es un motivo suficiente para retirar la pieza de la exposición.” Así de sencillo.

El vídeo en cuestión fue seleccionado por un jurado compuesto por Xabier Sáenz de Gorbea y José María Herrera, profesores de la Facultad de Bellas Artes de la UPV, Pilar Mur, directora de la Sala Rekalde, y el artista Andoni Euba, al parecer, todos ellos sin saberlo parte del contubernio estético filoterrorista.

Por su parte, el propio artista convocó una rueda de prensa en el Espacio Abisal donde declaró: “Mi vídeo no tenía ninguna intención política y donde la gente ha querido ver una diana no es más que un objetivo. Un objetivo que representa al que está mirando (…) Mi objetivo era plantear una reflexión individual del que está mirando. Crear opinión sobre la subjetividad con que se tratan algunas historias y se manipulan algunas cosas para seguir con el cuento”.

A tenor de ciertas declaraciones públicas, pareciera que estamos hablando de algún sangriento vídeo de Al Qaeda. Pero, realmente, ¿En que consiste el polémico vídeo? Durante 5 minutos una pantalla en verde enmarcada por el objetivo de una cámara se va enfocando hasta adquirir la nitidez suficiente para ver una escultura pública de Vicente Larrea, detrás de la cual se adivina un todoterreno de la guardia civil que custodia la parte trasera del edificio de la Subdelegación del Gobierno de Bizkaia en Bilbao. Esto es todo. Lo que no se puede decir en ningún caso es que el video de Begoña sea una apología ni explícita ni implícita del terrorismo o de la violencia, ni que esté -como se ha dicho- “al filo de la navaja”.

¿Es quizá una mirada crítica y meta-artística sobre la escultura pública y la falta de espacios verdes? ¿Una meditación filmada sobre el ambiguo y manipulado concepto de objetividad? Probablemente, ambas cosas a la vez y muchas cosas más; justamente la riqueza de lecturas es la que impresionó favorablemente al jurado y la que ha permitido levantar el-gato-por-liebre a los inquisidores del antiterrorismo y, finalmente, desconcertar a ciertos políticos hasta llevarlo al clamor por la censura. Y así, hemos pasado directamente de lo ‘políticamente correcto’ a lo ‘políticamente paranoico’. Bajo este discurso preventivo, un objetivo es, indudablemente, una amenaza terrorista y por tanto el artista, un sospechoso de “dar fuelle y aire a ETA y al discurso del terrorismo”.

Esto es, se prohíbe la obra de Begoña no por lo que es objetivamente -una pieza de videoarte, discutible como todas- sino por lo que le puede parecer a ciertas miradas interesadamente suspicaces, obviamente ignorantes del sentido abierto del arte contemporáneo. Puesto que, curiosamente, si un medio de comunicación o una película de ficción muestran el objetivo de una mira telescópica o reproducen un fotograma de la propia obra de Khuruts Begoña, no hay problema, resulta perfectamente lícito, están informando o fantaseando. Entonces no se hiere la sensibilidad de nadie, porque se sabe o se supone su intención. Sin embargo, si este objetivo se presenta en el contexto abierto de una obra de arte contemporáneo se prohíbe, quizá porque se entiende (a estas alturas) que el arte posee un valor de verdad absoluta y que, todavía -a pesar de W. Benjamin- ha de presentar un ‘aura sagrada’, sancionada por un poder superior. Pero lo que crean los artistas contemporáneos no es ni puede ser la verdad ni esa objetividad oficiales sino una propuesta subjetiva destinada justamente a la interpretación y a la discusión; como señala Khuruts sobre su video: “abierto a la objetividad de cada espectador”.

Por ello, les pedimos a los políticos responsables de esta sanción que reconsideren su prohibición -les pedimos 5 minutos de objetividad para Khuruts Begoña- antes de ejercer el derecho de veto estético que nadie les ha conferido. Con sanciones como ésta se pone en juego el derecho a la libertad de expresión y corremos el riesgo de caer en la (in)cultura del odio, la intolerancia y la sinrazón. Si como dice la diputada del cultura “una de las labores primordiales de todos los que estamos en instituciones y partidos políticos es deslegitimar la violencia y el terrorismo y estar al frente de esa deslegitimación porque nos corresponde la responsabilidad de ser el referente ético y democrático de la sociedad”, les pedimos que empiecen por no crear un clima de excepción cultural que alimente nuestro doloroso conflicto, sino la apertura de más espacios públicos de libertad y diálogo. Con su actitud, pretendiendo salvaguardar la sensibilidad de las víctimas, lo que se ha conseguido es convertir a un artista en sospechoso de filoterrorismo y se le ha puesto bajo el ‘objetivo’ de ciertos medios y campañas. Se le ha marcado como objetivo legítimo para el insulto y el ostracismo social y económico, esa nueva y sutil forma de censura de la que ya nos advertía Antoni Muntadas en su proyecto sobre la censura artística ‘The File Room’. Y por ello, animamos también a Khuruts Begoña, además de a seguir creando obras audaces y libres, a documentar las reacciones a su video como parte de su obra, de la deconstrucción o destrucción de la objetividad en nuestra tierra.

Recientemente, el colectivo artivista Artamugarriak, partidario de un nuevo proceso de paz y de la no violencia activa, en cuya presentación en Gernika participó Khuruts Begoña, ha colocado en su exposición Mensajes para el diálogo información sobre su caso. Y este ha sido nuestro mensaje: no disparen al mensajero -y menos en este caso, un artista que nos invita a reflexionar-, interpreten o discutan su mensaje creativo para que el dialogo sea más rico y plural; no hay otra vía para sentar las bases de la solución a nuestro problema.

Como ha señalado Khuruts: “todos los ciudadanos tenemos el derecho a dar nuestra opinión y recibir la del vecino, no es más que intercambiar nuestros puntos de vista sobre cualquier tema bajo las bases de la reflexión social, psicológica e incluso política (…) He aquí -precisó- la verdadera base ideológica de la pieza 5 min. de objetividad ante una escultura verde en Bilbao: la búsqueda de miradas, más allá de los encuadres y enfoques intencionadamente subjetivos elaborados por unos pocos”.

El vídeo de Khuruts Begoña se puede ver en http://khube.wordpress.com/category/videocreacion/. Políticos y lectores, ciudadanos, mírenlo sin prejuicios y entren en el círculo de la libertad de expresión y del diálogo.

Miembros de ArtamugarriaK

3 comments Septiembre 15th, 2008

Al gusto de Clemente Bernad

La celebración de los 10 años del Museo Guggenheim Bilbao ha venido acompañada de la polémica, a través de la exposición “Chacun à son goût” (Cada uno a su gusto), comisariada por Rosa Martínez, en la cual participan 12 artistas contemporáneos, entre ellos el fotógrafo pamplonés Clemente Bernad. Su contribución, compuesta de varias series, presenta también “Basque Chronicles”, una selección de diversas imágenes del conflicto vasco. La Fundación Miguel Angel Blanco, Covite, la AVT y el PP han pedido su retirada arguyendo que las fotografías y los epígrafes constituyen una “apología de los crímenes de ETA” y que resultan “humillantes para las víctimas”. Lo cual ha provocado una campaña de acoso y derribo contra un artista similar a la que sufrió Julio Medem con “La pelota vasca” por haber cometido, supuestamente, el pecado de “equidistancia”.
Envueltos en un clima pre-electoral, cualquier excusa parece buena para alimentar la gresca política y alimentar el clima de odio, que impide el debate y el diálogo. Una simple exposición se convierte en motivo para ‘disparar al mensajero’, por traernos malas noticias en forma de fotografías. En numerosos países en guerra, se dispara literalmente sobre los periodistas para eliminar incómodos testigos y aquí, más civilizados, nos conformamos con campañas mediáticas ad hominen para censurarlos o hundirlos profesionalmente.
A estas alturas parece inútil volver a reclamar esa maltratada libertad de expresión, de la que vivimos los artistas y las sociedades democráticas, pero es necesario. Tampoco debiéramos insistir en negar el tópico de la supuesta imparcialidad de la fotografía, ya que no hay tal, sino legítimo punto de vista, pero hay que hacerlo una vez más.
En cualquier caso sí hay que destacar que no estamos ante un caso de la insensibilidad o la de falta de ética que denunciara Susan Sontag en su libro sobre la fotografía de guerra “Ante el dolor de los demás”, sino al contrario, de tratamiento exquisito, ya que el fotógrafo solicitó permiso para incluir la foto que encendió la polémica -la radiografía del cráneo de Miguel Angel Blanco- que ante la negativa de la familia, no fue incluida en la muestra.
Pero lo cierto es que la foto del concejal asesinado ha sido repetidamente publicada en la prensa y que la familia de Miguel Angel Blanco colabora en la realización de una película de ficción de Antena 3 y El Mundo sobre su terrible caso. Entonces ya no es un problema de insensibilidad sino mas bien de interpretación política.
El respeto a las víctimas no puede llevarnos a otorgarles un derecho de veto político ni a convertirlos en comisarios políticos para que establezcan la versión oficial de la historia. Al contrario, el respeto a las víctimas empieza por que ciertos políticos, asociaciones y medios de comunicación se abstengan de manipularlos e instrumentalizarlos en ese sentido. Las víctimas en cuanto víctimas merecen todo nuestro reconocimiento, apoyo y comprensión, pero en cuanto sujetos políticos han de seguir las mismas reglas de convivencia que el resto de la sociedad, respetando el derecho a la libertad de expresión que ellas mismas ejercen. Obviamente tienen derecho a criticar la exposición -sea estética o conceptualmente-, pero no a solicitar su retirada y menos a dar pié a campañas de graves descalificaciones e insultos. Del mismo modo que cualquier ciudadano puede a su vez criticar sus opiniones o sus propias exposiciones sobre el conflicto vasco, sin solicitar por ello que sean censuradas o retiradas.
La sacralización de los grandes escenarios artísticos como el Museo Guggenheim Bilbao quizá haya contribuido a generar el equívoco de que allí se expone una imposible ‘verdad’ y no una interpretación artística. Pero, por una vez que en una década de arte espectacular tan alta institución se ha dignado a acercarse a la realidad vasca, no debemos negarnos a la posibilidad de abrir, también desde el arte, la mirada del público vasco e internacional a nuestro problema. Pues lo que necesitamos es, no tapar el objetivo de las cámaras, sino más miradas; miradas de fotógrafos, artistas o cineastas y también de ciudadanos y especialmente de las víctimas, que nos ayuden a ver y a analizar, a reflexionar y a conmovernos ante este doloroso conflicto. El arte ha de formar parte de la solución, no del problema. Necesitamos urgentemente de su poderosa visión creativa e imaginativa para abordar de manera constructiva la salida al laberinto de la violencia.
Aparte de la exposición del Guggenheim, se expone en estas fechas en Pamplona la exposición de Clemente Bernad “El sueño de Malika” donde el fotógrafo nos cuenta el retorno del féretro de Malika, una inmigrante marroquí muerta tras un viaje en patera, a su aldea, y que demuestra que su visión de las víctimas será todo lo discutible que queramos como espectadores, pero que no es frívola, insensible u oportunista. Por ello, solo podemos animar a Clemente Bernad a que siga retratando con su cámara crítica y compasiva -ni objetiva ni imparcial- sino a su gusto, este conflicto y todos los conflictos y problemas de nuestro tiempo. Gracias a su testimonio libre y al de todos los artistas que se atrevan a sondearlo, paradójicamente, podemos contribuir a que algún día, su mirada ya no sea necesaria.

Alberto Arzoz
Iñaki Arzoz
Mikel Mendibil
Jabier Villarreal

Miembros de Artamugarriak

(imagen: Clemente Bernard. Extracto de“EL SUEÑO DE MALIKA”/“MALIKA’S DREAM”)

4 comments Octubre 26th, 2007

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