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Domingo, 19 de Julio de 2009
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Gertrudis Gómez de Avellaneda
Autor: Wikipedia
Gertrudis Gómez de Avellaneda, (Camagüey; 23 de marzo de 1814 - Madrid; 1 de febrero de 1873), escritora y poetisa cubana.

Biografía

Nació en la antigua Santa María de Puerto Príncipe, hoy Camagüey, Cuba el 23 de marzo de 1814. Pasó su niñez en su ciudad natal y residió en Cuba hasta 1836. En este año parte con su familia hacia España.

En este viaje compuso una de sus más conocidos versos,'Al partir. Antes de llegar a España recorrió con su familia algunas ciudades del sur de Francia especialmente en Burdeos donde vivieron por algún tiempo. Finalmente en España se establecieron en La Coruña. De La Coruña pasó a Sevilla y publicó versos en varios periódicos bajo el seudónimo de La Peregrina que le ganaron una gran reputación.

Es en esta ciudad donde en 1839 conoce al que será el gran amor de su vida Ignacio de Cepeda y Alcalde joven estudiante de Leyes con el que vive una atormentada relación amorosa, nunca correspondida de la manera apasionada que ella le exige, pero que le dejará indeleble huella. Para él escribió una autobiografía y gran cantidad de cartas que publicadas a la muerte de su destinatario muestran los sentimientos más íntimos de la ecritora. Visitó Madrid en 1840 donde hizo amistad con literatos y escritores de la época.

Al año siguiente publicó exitosamente su primera colección de poemas. Después de los éxitos líricos vinieron los triunfos dramáticos. Su primera obra estrenada en Madrid en 1844 fue 'Munio Alfonso, la cual fue inicio de su gran fama como dramaturga.

En España escribió una serie de novelas, la más famosa Sab (1841) que fue la primera novela abolicionista.

En 1844 conoce al poeta Gabriel García Tassara. Entre ellos nace una relación que se basa en el amor, los celos, el orgullo, el temor. Tassara desea conquistarla para ser más que toda la corte de hombres que la asedian, pero tampoco quiere casarse con ella. Está enfadado por la arrogancia y la coquetería de Tula, escribe versos que nos hacen ver que le reprocha su egolatría, ligereza y frivolidad. Pero Avellaneda se rinde a ese hombre y poco después casi la destroza. Tula está embarazada y soltera, en un Madrid de mediados del siglo XIX, y en su amarga soledad y pesimismo viendo lo que se le viene encima escribe "Adiós a la lira", es una despedida de la poesía. Piensa que es su final como escritora. Pero no será así.

En abril de 1845 tiene a su hija Maria, o Brenilde como la llama ella. Nace muy enferma y muere con siete meses de edad. Durante ese tiempo de desesperanza escribe de nuevo a Cepeda: "Envejecida a los treinta años, siento que me cabrá la suerte de sobrevivirme a mí propia, si en un momento de absoluto fastidio no salgo de súbito de este mundo tan pequeño, tan insignificante para dar felicidad, y tan grande y tan fecundo para llenarse y verter amarguras."

Son escalofriantes las cartas escritas por Tula a Tassara para pedirle que vea a su hija antes de que muera, para que la niña pueda sentir el calor de su padre antes de cerrar los ojos para siempre. Brenilde muere sin que su padre la conozca.

En 1846 se casó con don Pedro Sabater. Al poco tiempo su esposo enfermó y apenas un año después de su matrimonio quedó viuda.

En 1850 realiza una segunda edición de sus poesías. Movida por el éxito de sus producciones y acogida tanto por la crítica literaria como por el público en 1854 presentó su candidatura a la Real Academia Española pero prevaleció el exclusivismo imperante en la época y el sillón fue ocupado por un hombre. En 1858 estrenó su drama Baltasar cuyo triunfo superó todos los éxitos tenidos anteriormente y lo cual compensó las contrariedades que había encontrado en su carrera.

Se casó nuevamente en 1856 con un político de gran influencia, don Domingo Verdugo. Con él realizó un viaje por el norte de la Península y después de 23 años de ausencia regresó a Cuba en 1859. Vivió en Cuba unos cinco años. Tula, como era conocida afectusamente por el pueblo, fue celebrada y agasajada por sus compatriotas. En una fiesta en el Liceo de la Habana fue proclamada poetisa nacional. Por seis meses dirigió una revista en la capital de la Isla, titulada el Álbum cubano de lo bueno y lo bello (1860). A finales de 1863 la muerte de su segundo esposo, el coronel Verdugo, acentuó su espiritualidad y entrega mística a una severa y espartana devoción religiosa. En 1864 partió de Cuba, para nunca más volver a su Patria, en un viaje a los Estados Unidos, de allí pasó a España.

En 1865 fija su residencia en Madrid donde murió el 1 de febrero de 1873 a los 59 años de edad. Sus restos reposan en el cementerio de S. Fernando de Sevilla.

Obra de la escritora

Poesías de la señorita Da. Gertrudis Gómez de Avellaneda, Est. Tip. Calle del Sordo No. 11, Madrid, 1841.

Sab, Imprenta de la Calle Barco No. 26, Madrid, 1841.

Dos mugeres (sic), Gabinete literario, Madrid, 1842-43.

La baronesa de Joux, La Prensa, La Habana, 1844.

Espatolino, La Prensa, La Habana, 1844.

El príncipe de Viana, Imp. de José Repullés, Madrid, 1844.

Egilona, Imp. de José Repullés, Madrid, 1845.

Gutimozín, último emperdor de México, Imp. de A. Espinosa, Madrid, 1846.

Saúl, Imp. de José Repullés, Madrid, 1849.

Dolores, Imp. de V.G. Torres, Madrid, 1851.

Flavio Recaredo, Imp. de José Repullés, Madrid, 1851.

El donativo del Diablo, Imp. a cargo de C. González, Madrid, 1852.

Errores del corazón, Imp. de José Repullés, Madrid, 1852.

La hija de las flores; o, Todos están locos, Imp. a cargo de C. González, Madrid, 1852.

La verdad vence apariencias, Imp. de José Repullés, Madrid, 1852.

Errores del corazón

La aventurera; Imp. a cargo de C. González, Madrid, 1853.

La mano de Dios, Imp. del Gobierno por S.M., Matanzas, 1853.

La hija del rey René, Imp. de José Rodríguez, Madrid, 1855.

Oráculos de Talía; o, Los duendes en palacio, Imp. de José Rodríguez, Madrid, 1855.

Simpatía y antipatía, Imp. de José Rodríguez, Madrid, 1855.

La flor del ángel (tradición guipuzcoana), A.M. Dávila, La Habana, 1857.

Baltasar, Imp. de José Rodríguez, Madrid, 1858.

Los tres amores, Imp. de José Rodríguez, Madrid, 1858.

El artista barquero; o, Los cuatro cinco de junio, El Iris, L Habana, 1861.

Catilina, Imprenta y Librería de Antonio Izquierdo, Sevilla, 1867.

Devocionario nuevo y completísimo en prosa y en verso, Imprenta y Librería de Antonio Izquierdo, Sevilla, 1867.

Obras literarias, Imp. y estereotipia de M. Rivadeneyra, Madrid, 1869-1871, 5t.

Leyendas, novelas y artículos literarios. Reimpresión de los tomos 4 y 5 de las Obras literarias, Imp. de Aribau, Madrid, 1877

Obras dramáticas, Reimpresión de los tomos 2 y 3 de las Obras literarias Imp. y estereotipia de M. Rivadeneyra, Madrid, 1877.

Poesías líricas, Reimpresión del tomo 1 de las Obras literarias, Librería de Leocadio López, Madrid, 1877.

La Avellaneda. Autobiografía y cartas de la ilustre poetisa, hasta ahora inéditas, con un prólogo y una necrología por D. Lorenzo Cruz de Fuentes, Imprenta de Miguel Mora, Huelva, 1907.

Cartas inéditas y documentos relativos a su vida en Cuba de 1839 a 1864, La pluma de oro, Matanzas, 1911.

Obras de la Avellaneda (Edición del centenario)

Memorias inéditas de la Avellaneda, Imprenta de la Biblioteca Nacional, La Habana, 1914.

Obras de la Avellaneda. Edición del centenario, Imp. de Aurelio Miranda, La Habana, 1914.

Leoncia, Tipografía de la Revista de Archivos, Biblioteca y Museos, Madrid, 1917.

El aura blanca, Oficina del historiador de la Ciudad, Matanzas, 1959.

Teatro, Consejo Nacional de Cultura, La Habana, 1965



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Gertrudis Gómez de Avellaneda
Autor: Patricia Mujica Olario
Gertrudis Gómez de Avellaneda recibió su primera influencia literaria de su padre, el Capitán Manuel Gómez de Avellaneda, pues, como ella misma afirma, en su casa (1) no faltaba "el cuarto de libros" donde pasaba el día.

Salió de Cuba a los 22 años (1836) y ya escribía cuentos, poesías y narraciones fantásticas (2), pero el hecho de haber realizado su mayor producción literaria en España, ha creado grandes polémicas en torno a su nacionalidad literaria.

Unos dicen que española, otros que cubana, mucho se ha analizado su obra para demostrar una u otra tesis, ¿Por qué no dejar que ella misma nos exponga sus criterios al respecto? Revisemos su obra, analicémosla y lleguemos a nuestras conclusiones.

Cuando leemos el soneto Al Partir, escrito el 9 de abril de 1836 a bordo del barco que la llevó a España, recordamos otro poema: Himno del desterrado, de José María Heredia, poeta cubano de su época que influyó en gran medida en su obra; Tula, además de citarlo, se nutre de su romanticismo.

Las cartas enviadas a su prima Eloisa, además de ser un ejemplo de la presencia de Heredia en su obra, también muestran su amor a Cuba; el 2 de septiembre de 1836 le dice: "Ya tienes en tu poder la memoria del viaje a Santiago –el de Cuba, claro– y de nuestra estancia allá,… deseando que un día no muy lejano pueda cerrar el círculo y verme otra vez en mi Cuba adorada… "Así repito también los versos de Heredia, el poeta de quien tanto te hablaba allá en nuestras reuniones de niñas sabihondas y presumidas…".

Y en la próxima, donde le envía la descripción del trayecto en barco de Cuba a España, dice: "¡Cuántas veces, mientras la oía (3), me asaltaba el recuerdo de mi hermosa patria que abandonaba, para siempre acaso!"

El 9 de abril de 1838 le escribe sobre una visita realizada al Jardín Botánico de Lisboa: "En las magnificas estufas o invernaderos del de Lisboa (4) vi con placer muchas plantas de nuestro suelo tropical. Las saludé con el mismo júbilo con que veo a un compatriota, si bien me hicieron repetir ciertos versos de Heredia…"

En otra afirma: "Feliz Cuba, nuestra cara patria, y feliz tú, Eloisa, que no has conocido más cielo que el tuyo."

Cuba esta presente en todos los géneros literarios recorridos por ella (5), ya sea en la descripción de un paisaje, en los personajes protagónicos, o en frases que demuestran sus sentimientos hacia su tierra natal. En la novela Sab, publicada en 1841y ubicada en un escenario cubano, se ve su aversión a la esclavitud, a la desigualdad entre los hombres, aboga por la igualdad de la mujer y por la libertad de sus sentimientos.

Esta novela encierra más que una historia de amor, lleva consigo los ideales de una mujer que, desafiando la sociedad de su época emite criterios que van en contra de las leyes de ésta. Para su elaboración recibió ayuda de su tío por parte de madre, Francisca Arteaga y Betancourt. Este tío suyo, nombrado Manuel, siempre al tanto de los últimos estrenos y autores teatrales, le remitió por correspondencia los pormenores de la cueva Maria Teresa, ubicada en Sierra de Cubitas y referida en la trama de la novela.

La obra teatral Munio Alfonso, puesta en escena en 1844, fue dedicada en la primera edición a Cuba: "A los habitantes de La Habana en prueba de afecto, y por tributo de gratitud con que han acogido mis primeros ensayos literarios".

Poemas como Al Sol en un Día de Diciembre y A mi Jilguero también son ejemplos de sus sentimientos, en el último, se identifica con el ave encerrada en una jaula:

¡Por triste simpatía,

Cuando tu pena lloro,

También lloro la mía

Que triste, cuál tu, vivo

Por siempre separada

De mi suelo nativo…

¡De mi Cuba Adorada!

En La Vuelta a la Patria, obra que escribe a su regreso a Cuba en al año1859 con su segundo esposo (regresa a España después de quedar viuda por segunda vez en el año1864) dice:

¡Perla del mar! ¡Cuba hermosa!

………

Torno al fin, torno a pisar

Tus siempre queridas playas,

………

Llevad los tiernos saludos

Que a Cuba mi amor consagra.

En la revista Álbum Cubano de lo Bueno y de lo Bello, fundada por Gertrudis a su regreso a Cuba y publicada en La Habana, podemos encontrar su persistente labor en defensa de los derechos femeninos. Las biografías publicadas son prueba de ello, se asientan sobre dos ideas que maneja: la cubanía siempre latente en los escritores emigrados y las capacidades creadoras de la mujer.

Por otro lado, en la novela El Artista Barquero (1861), además de representar un personaje protagónico cubano, se describe un paisaje de su país con todo detalle que al decir de la autora sólo podría lograrlo aquel que hubiera vivido el esplendor de esa naturaleza.

En carta al director del Periódico El Siglo por motivo de una publicación en él de un artículo donde la excluyen de una lista de poetas cubanos por "no ser cubana, sino madrileña" escribe: "Amo con toda mi alma la hermosa patria que me dio el cielo... Tales acusaciones, señor director de El Siglo, solo debían hacer reír a quien como yo ha hecho gala en muchas de sus composiciones de tener por patria la de Heredia, Palma, Milanés, Plácido, Fornaris, Mendive, Agüero, Zenea, Zambrana, Luisa Pérez… y tantos otros verdaderos poetas… ".

Refiriéndose a este artículo le escribe desde Sevilla a su amigo camagüeyano Luis Pichardo: "no es posible que pretendan negarme mi derecho de nacimiento en Puerto Príncipe".

El Dr. Salvador Bueno dice de ella: "Cuando era famosa en Madrid y se le halagaba y honraba por sus triunfos literarios, declaró varias veces que se sentía cubana y que debía ser incluida como tal entre los poetas de una antología insular.

En 1891 Martí llama "hispanófobos y literatos de enaguas" a aquellos que querían quitar "la gloria cubana a la Avellaneda".

Por otro lado, en sus Memorias expresa: "¡Oh, patria! ¡Oh, dulce nombre que el destierro enseña a apreciar! ¡Oh, tesoro que ningún tesoro puede remplazar!".

Al final de su vida, cuando inició la edición total de sus trabajos, la precedía con estas palabras: "Dedico esta colección completa de mis obras en pequeña demostración de mi grande afecto a mi isla natal, a la hermosa Cuba".

Estos son sólo una parte de los ejemplos que demuestran que, sin lugar dudas, Cuba está presente en todas las etapas de su creación literaria.

En su obra se ve la añoranza a su tierra natal durante su estancia en Europa, el amor que le profesa y el orgullo de ser una "escritora cubana", como ella misma se cataloga en carta a El Siglo, por eso nos unimos a lo expresado por Juan Marinello en el artículo Gertrudis Gómez de Avellaneda. Centenario:

"Cubana o Española –cubana en nuestra opinión– la Avellaneda dejó una obra ancha y variada, impetuosa y palpitante, brillante y sabia que ha tenido músculos para bracear cien años y llegar viva hasta nosotros".

"Se tuvo y la tuvieron por cubana sus estimadores más altos y reclamó su condición de isleña aunque no uniese su fervor al ímpetu revolucionario de su pueblo"

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Notas

1. Gertrudis, también conocida como Tula, nació en una casona ubicada en la antigua calle San Juan # 22, hoy Avellaneda, en Puerto Príncipe, el 23 de marzo de 1814.

2. La Avellaneda refiere haber escrito sus primeros versos en 1823.

3. Se refiere a una canción cantada por los marineros a bordo del barco.

4. Jardín Botánico de Lisboa.

5. Cultivó todos los géneros literarios: poesía, drama, novela, relatos, etc.

Tomado de www.ohcamaguey.co.cu



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Camagüey, una de las primeras siete villas fundadas en Cuba por los colonizadores españoles, según la mayor parte de los historiadores, el dos de febrero de 1514, tuvo por nombre primigenio el de Santa María del Puerto del Príncipe y estuvo ubicada en Punta del Guincho, lugar cercano a la actual San Fernando de Nuevitas, ciudad industrial en la costa norte de la provincia.