LITURGIA


 
 La iglesia usa una liturgia revisada en el idioma vernáculo en la cual se conservan con escrupuloso cuidado los rasgos esenciales de las varias formas sacramentales cuya nota prevalente es de gozosa y devota inspiración. Lo central de la vida Sacramental es el santo sacrificio de la misa. La renovación incruenta del santo sacrificio de Nuestro Señor Jesús en la Cruz, hecho por sus sacerdotes escogidos. Nuestra misa contiene el canon de la misa romana, mandada celebrar por el Papa Pío V en el año de 1570, para todas aquellas iglesias que no tuvieran liturgia, con un mínimo de doscientos años en aquel tiempo. Sí bien celebrada en lengua vernácula, es lo mismo, Santa Misa eterna, mandada para ser ofrecida “A perpetuidad”, por aquel Papa. Nuestra misa no propone compromisos con doctrinas o manera de adoración no católicos. Nuestros Sacerdotes han recibido el poder de  ofrecer ésta misa y conferir éstos sacramentos a través del proceso de la sucesión apostólica.


Nosotros tenemos el deber positivo de ver por la salvación de nuestras almas, con la obligación consecuente de poner cuidado y atención a la Santa Misa y a los Sacramentos, este deber junto con sus responsabilidades, impone para nosotros la obligación de vigilar la santa misa y los sacramentos, que sean de indiscutible validez y sobre todo libres de toda ambigüedad. Cuidamos especialmente se recite y conserve sin cambio alguno la forma de la Consagración decretado por el concilio de Florencia (1442) bajo el pontificado de Eugenio IV que es la siguiente: “En la consagración del cuerpo, (se) usa de esta forma de palabras: Éste es mi Cuerpo; y en el de la sangre: Porque éste es el cáliz de mi sangre, del nuevo y eterno testamento, misterio de fe, que por vosotros y por muchos será derramada en remisión de los pecados. Cuantas veces hiciereis estas cosas las haréis en memoria mía”. De lo contrario en el Misal Romano de Pío V dice: “Pero si alguno quitase o mudase alguna cosa de la forma de Consagración del Cuerpo y Sangre, y por esta razón mudase el significado que tienen estas palabras, No habría Sacramento”. Capítulo titulado “De Defectibus” lamentablemente esto ocurrió en la iglesia romana, que por alterar las palabras de Consagración durante 39 años no ha tenido verdaderas misas ni sacramentos, de ahí parte la urgencia de Benedicto XVI por hacer los cambios a la liturgia y autorizar que se celebren las Misas en Latín. En este año 2007 la iglesia reunida en Sínodo, aprobó tres Oraciones Eucarísticas para que se integren a nuestro actual misal haciendo las adecuaciones necesarias y aceptó separar la mesa del altar de los muros al centro de la nave principal  para celebrar la Santa Misa de cara al pueblo, esto para evitar se siga confundiendo a nuestra iglesia con los “Tradicionalistas” y también para reafirmar en nuestros fieles el espíritu Veterocatólico.

 
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