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El proceso electoral en Estados Unidos
Por Oscar Rodríguez Díaz

[01.06.2004]-Hora 11:40 am de Cuba

El proceso de elecciones presidenciales en Estados Unidos es notablemente complicado y sus bases —casi intactas— datan de la época en que el país quedó constituido como República Federal a finales del siglo XVIII.

El 2004 es año de elecciones presidenciales en ese país y los votantes irán a las urnas el 2 de noviembre, que será, como rezan sus disposiciones, el martes posterior al primer lunes de ese mes. Pero hasta entonces, una gran campaña que toma ribetes de show se desarrolla sin escrúpulos ni compasión de un extremo a otro del gigantesco país.

Tratemos de explicarla. Estados Unidos está conformado por 50 estados y todos ellos tienen representación en el Congreso Federal, que es bicameral, es decir, posee dos cámaras: una cámara alta que se llama Senado y una cámara baja denominada "de representantes".

Cada estado, independientemente de su tamaño y población, posee dos senadores. Sin embargo, el número de representantes varía de uno a otro, pues es proporcional a la cuantía de sus respectivas poblaciones. Así los más poblados, como California, Texas, Nueva York y Florida, poseen el mayor número de miembros en la Cámara Baja.

El número total de congresistas de cada estado coincide con el número de votos electorales para elegir presidente, más tres que suman del Distrito Federal de Columbia, todo lo cual hace un gran total de 538 (100 senadores, 435 representantes y tres votos electorales asignados a la capital federal).

Ejemplifiquemos: California, el más poblado y Alaska, uno de los menos populosos, poseen cada uno dos senadores. Pero el primero dispone de 53 representantes a la Cámara y el segundo de uno. En otras palabras, el número de congresistas californianos es de 55 y el de Alaska de tres. Esas últimas cifras son coincidentes con el número de votos para elegir presidente que cada uno posee.

Después retomaremos esa última conclusión. Durante los primeros meses del año de elecciones los candidatos por cada partido —y aunque son varios solo dos tienen posibilidades reales: el Repúblicano y el Demócrata— efectúan las llamadas elecciones, primarias y caucus, que sirven para permiar los de mayores posibilidades en la carrera hacia la Casa Blanca. Esas elecciones se realizan en la mayoría de los estados y los ganadores de cada uno de ellos van acumulando delegados —votos— con vistas a las convenciones de cada partido, a celebrarse a mediados de año.

En esas convenciones se elige la fórmula presidencial de cada partido —presidente y vice— a presentarse en las elecciones de noviembre.

El partido Republicano, en el poder, ya tiene su candidato: el actual presidente George W. Bush, que es, según una enmienda a la Constitución, reelegible solo una vez. En el caso del Demócrata, y luego de que varios contendientes se presentaran a la porfía, sobresalió el presunto aspirante que será ratificado en la venidera convención: John F. Kerry.

El día de las elecciones, los votantes escogen a uno u otro y luego de cerrado el colegio electoral y efectuado el conteo, se declara vencedor de cada estado al candidato que haya obtenido más de la mitad de los votos populares. Y se lleva todos los votos electorales de él, que en California son 55 y en Alaska, por ejemplo, tres.

Antes explicamos que el total de votos electorales es de 538 a nivel nacional. Por tanto, para ganar una elección un candidato necesita acumular, como mínimo, 270 votos de ese tipo. De ahí que sus campañas se centren en los estados más populosos, que son los que más aportan (no recuerdo antes a algún candidato haciendo campaña fuerte en estados como Hawai, Dakota del Norte, Montana, Wyoming o Dakota del Sur). En cambio, concentran sus esfuerzos en los más poblados.

En las pasadas elecciones, al término del conteo, se detectó la gran irregularidad ocurrida en la Florida, que entonces aportaba 25 votos electorales. En el resto de los estados Albert Gore (candidato Demócrata) había obtenido 267 votos y George Bush 246, pero ninguno podía ser declarado vencedor pues no llegaban a los 270 requeridos. Y la decisión dependía de la Florida, que al fin se dilucidó el 12 de diciembre de 2000, cuando la Corte Federal de Justicia, por cerrada votación de cinco a cuatro, declaró a Bush vencedor en el sureño estado, adjudicándole así los controvertidos 25 votos electorales pendientes que cualquiera de los dos necesitaba para adueñarse del Salón Oval de la residencia del Potomac.

Bush, que obtuvo menos votos populares que Gore, fue declarado vencedor. Veremos si sobre él no actúa la maldición del indio Tucumseh, que según la leyenda pesa sobre los presidentes elegidos en años terminados en cero (siete de ellos han fallecido de manera violenta o natural y el otro gravemente herido en el ejercicio del cargo). Pero eso, tal vez, sea tema de otro comentario.

Votos electorales en Estados Unidos
(principales estados que aportan)

  ELECCIÓN 1976 ELECCIÓN 1992 ELECCIÓN 2004
California 45 54 55
Texas 26 32 34
Nueva York 41 33 31
Florida 17 25 27
LOS CUATRO 129 144 147

Nota: El número de votos han cambiado de acuerdo con la cuantía de población de cada estado. En 2004, si algún candidato ganara en esos cuatro, solo necesitaría 123 votos electorales más para ser declarado presidente de Estados Unidos.

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