El Correo de Andalucía

Trazegnies, un raro autor adicto a los heterónimos

EFE (Sevilla. 24/8/2008)

El escritor peruano afincado en Sevilla Leopoldo de Trazegnies, cuya página web Literatura Satírica está a punto de registrar el millón de visitas, ha retomado el juego literario de los heterónimos y de los manuscritos perdidos en Cinco poetas antiguos desconocidos, que él mismo ha editado.

Este volumen es el séptimo que Trazegnies se autoedita, tras seis títulos precedentes de narrativa, ensayo, memorias, todos los cuales pueden leerse y adquirirse en internet, ya que Trazegnies, uno de esos raros literarios que han sido más frecuentes en otras épocas, no trata con editoriales convencionales “por comodidad”.

Las adquisiciones de sus libros, según admite Trazegnies también son raras, aunque algunas veces se los han solicitado desde librerías de Madrid y Barcelona, ciudad desde la cual, la Librería Fortuny, se los ha requerido hasta en dos ocasiones, por lo que el autor no deja de mostrar extrañeza y alegría a partes iguales.

Cinco poetas antiguos desconocidos, según Trazegnies, es “poesía interpuesta”, porque, explica: “No me veo a mí mismo escribiendo poesía directamente, realmente; si la reencarnación existiera yo hubiera sido esos poetas de otras épocas y hubiera escrito así, pero como no existe se trata de pura intuición, de literatura”.

Pero el juego de los heterónimos no acaba en estos cinco poetas, ya que, a su vez, Trazegnies los conoce mediante otro heterónimo, el polígrafo, políglota y bibliófilo peruano "L.Tamaral", quien tras un periodo en el París del primer tercio del siglo pasado, donde hizo tertulia con Max Aub, Alfonso Reyes y Corpus Barga, se hizo con una colección de manuscritos entre los que había obras, entre otros, de estos "Cinco poetas antiguos olvidados".

Al ser preguntado sobre si encarnar a tanto heterónimo supone el riesgo de caer en la locura, Trazegnies contesta con humor: “No, porque uno ya está loco, así que es imposible caer en la locura; salir de la locura a lo mejor es posible; al revés”. El primero de estos Cinco poetas... es Teodognis de Alejandría, quien nace el mismo año en que Alejandro Magno funda la ciudad, y sus versos son reflejo del dolor que le produce el rechazo de su amada, una de las hetairas de la época, a las que, señala Trazegnies, casi todos los poetas de entonces cantaron porque debieron situarse a medio camino entre la dama y la hetaira.

Del romano Sextus Piscius Caecilianus, hombre de ciencia y de letras, sólo se conservó la "Lección de Arquitectura" que se reproduce en este libro, si bien Trazegnies demostró debilidad por él porque pasó toda su vida en la ciudad de Itálica, cuyas ruinas se conservan en las cercanías de Sevilla.

Al persa Shakir Wa'el, Trazegnies también le tiene devoción por haber llegado a Granada, procedente de Siria, cuando era muy joven, justo en el momento en que la corte se trasladaba del Albaicín a la Alhambra, cuya construcción estaba concluyendo entonces.

Shakir Wa'el, que vivió en la Alhambra, se enamoró de una mujer del harén a la que sólo entreveía tras una ventana, por lo que sus versos son la crónica de un amor imposible, como, siglos más tarde, también vivió un amor imposible con una granadina el lugarteniente de Napoleón que en el saqueo de la Alhambra encontró el manuscrito con los versos de Shakir Wa'el para mandarlo a traducir en París, donde L. Tamaral los encontraría muchos años después.

Por último, en el libro están los poemas del chino Wang Bai-Yi, quien también padeció un amor sin correspondencia, y de la china Kuei Shi, enamorada de él pero que en sus versos comprende que su amado Bai-Yi esté enamorado de otra: "Como dos amores despechados en cadena", en palabras de Trazegnies, quien se apresura a aclarar que una mujer, en la época de la dinastía T'ang no podía ser poeta oficial.

"En ese periodo los poetas eran funcionarios, y debían pasar oposiciones", vedadas a las mujeres, por lo que los versos de Kuei Shi, fruto de su amor generoso y desinteresado, son mucho más valiosos, según Trazegnies.

Alfredo Valenzuela / EFE.