Anatomía del Delfin

Las modificaciones anatómicas y fisiológicas que permiten nadar, sumergirse, respirar, buscar alimento, reproducirse, etc., en una palabra, prosperar en un elemento 800 veces más denso que el aire, se produjo pronto en la historia del orden. El primer condicionante hizo referencia a la necesidad a conservar al calor del cuerpo.

La temperatura interna de los mamíferos permanece constante entre 36° y 40 ºC según las especies. Tienen una tasa de metabolismo elevada, la sangre caliente implica muchas ventajas y algunos inconvenientes. El agua conduce la calor mejor que el aire, y tiene una mayor capacidad calorífica; absorbe energía para limitar la perdida de calorías, los mamíferos mojados tienen que reducir al máximo la relación entre la superficie y el volumen de su cuerpo, es decir, se vuelven voluminosos.

Además se protegen con una piel aislante o con una capa de grasa subcutánea. El hidrodinamismo tiene sus propias exigencias; las leyes físicas para mejorar la velocidad son iguales para todos los objetos que se tienen que desplazar por el agua. El animal tiene que ser rápido y nadar durante mucho rato para encontrar comida y huir de sus depredadores.

Anatomía Interna

1. Aleta dorsal 9. Cráneo 17. Mandíbula 25.Costillas articuladas 33. Ano
2. Estómago 10.Orificio respiratorio 18. Hueso 26. Pulmón 34. Cola
3. Diafragma 11. Fosas nasales 19. Ojo 27. Higado 35. Riñón
4. Retia Mirabilia 12. Tapón nasal 20. Nasofaringe 28. Intestinos 36.Columna Vertebral
5. Aorta 13. Melón 21. Tráquea 29.Orificio urogenital
6. Esófago 14. Dientes 22. Esternón 30. Testiculos
7.Vértebras fusionadas 15.Mandíbula superior 23. Corazón 31. Pene
8. Cerebro 16. Pico 24. Aleta 32. Vejiga

Anatomía Externa

En los delfines, la silueta es parecida a la de un pez; el cuerpo se alarga y adquiere curvas elegantes, de una perfección absoluta. La cabeza se redondea, el rostro se comporta como una rueda, los miembros se reducen: incluso los órganos genitales y las mamas se pierden a la silueta general y quedan escondidas en el interior del vientre.

Incluso desaparecen las orejas y los cabellos. Los miembros posteriores se atrofian, en cambio, los delanteros se transforman en pequeñas palas. La propulsión se mejora con la cola plana en sentido horizontal. La anatomía de los delfines no se diferencia del resto de los mamíferos acuáticos, son idénticos. La distribución de los órganos blandos no se diferencia en detalle, los cambios se ven más claros en el esqueleto y la musculatura. Las orejas están en el centro de un complejo de sinus: la derecha y la izquierda donde están bastante separadas entre sí, de forma que esta ubicación permite localizar lo mejor posible el origen de cada sonido.

Comportamiento

Movimiento

No todos los delfines se mueven a 30 nudos (54 Km/h), algunos pueden hacerlo durante un centenar de metros, como el delfín mular, el delfín común, la orca, la falsa orca o los calderones. La mayoría de las especies se propulsan durante millas a unos 10 nudos (18 Km/h). Cuando van poco a poco, de paseo, la velocidad oscila entre 2 y 6 nudos. Parece ser que el récord de velocidad absoluto lo tiene la orca con 40 nudos (74 Km/h). El medio líquido es hostil para los animales con pulmones, que tienen que procurarse el oxígeno en la superficie; más denso y viscoso que el aire, dificulta el movimiento.

Pero el mar tiene abundante comida y esto es tentador. En 1936, y de nuevo en el 1948, el biólogo James Gray formuló a la revista Natures su famosa "paradoja de los delfines", según la cual la potencia de los músculos propulsores de los delfines y ballenas no explica las velocidades que estos animales pueden llegar a coger. Como se sabe, la potencia mediana del músculo del mamífero es de 16,5 W/Kg, calculando el peso de los músculos locomotores y la masa total del cetáceo, esto no tendría que funcionar.

Si el animal fuera un objeto cualquiera, necesitaría diez veces más energía para la misma cantidad de movimiento. El cetáceo desafía las leyes de la física. La verdad es que no avanza remando con las aletas: los miembros delanteros en forma de espátulas, tienen una función secundaria en la propulsión; sirven para la estabilización vertical y horizontal, favorecen los giros, las frenadas y las aceleraciones, sin olvidar que también sirven para acariciar.

La aleta dorsal no existe en todas las especies. Esta aleta puede ser redonda, triangular o en forma de falzada. La locomoción de los delfines mulares consiste en un armonioso balanceo en el plano vertical, mientras que la de los peces ocupa un plano horizontal. El animal se propulsa gracias a la acción de los músculos insertados en las vértebras. El delfín empieza a levantar la cola, con los glóbulos de la caudal rígidos, esta vez hacia arriba crea una turbulencia debajo de éste. Entonces se forma una depresión debajo de su cuerpo, que se encuentra proyectado hacia delante y hacia arriba.

Las aletas pectorales abiertas contrabalancean el descenso, desarrollado en un papel que Kenneth S. Norris califica de "perfectos hidroplanos biológicos". Los glóbulos de la caudal se relajan, la cola desciende y el tórax remonta debido a la escasa densidad de la cabeza donde contiene muchas grasas. Y después todo vuelve a comenzar.

Los Sentidos

Los órganos de los sentidos de los delfines mulares, les dan una gran soltura en la inmensidad azul, además de unas profundidades en las que nunca llegará los submarinistas humanos, son el resultado de una genial "artesanía" genética de los 5 sentidos de los mamíferos, donde sus principales son la atrofia del olfato y la hipertrofia del oído en forma del sentido de ecolocación.

El tacto

El tacto no es malo. Su piel está muy especializada y tiene un complejo sistema de terminaciones nerviosas organizadas que son muy abundantes en zonas de mayor sensibilidad. Su piel es muy suave y se daña fácilmente así como también se cura muy rápidamente y también tiene una capa de grasa. Una función muy importante es ayudar a nadar más eficazmente, ya que su piel funciona como un sensor de presión de las turbulencias, en que en un punto de la superficie del cuerpo se produce un exceso de presión y se deforma para resbalar mejor el cuerpo en el agua.

Algunas especies utilizan la región de la mandíbula para detectar vibraciones de baja frecuencia mediante receptores de presión que les permite calcular a que velocidad tienen que nadar.

El contorno de su abertura nasal también está llena de captadores, gracias a las cuales, antes de llegar a la superficie, sabiendo que tiene que emergerse y comienzan a respirar. En los delfines mulares estos pelos son poco abundantes pero en cambio tienen terminaciones sensoriales que agudizan las sensaciones del pico.

Los animales se friegan voluptuosamente con barcos y las rocas y también entre ellos. Les gusta que les acaricien el pico. Las madres utilizan sus aletas pectorales para acariciar a sus crías. Los machos exploran el cuerpo de los otros delfines mulares con su pene en erección sin ninguna intención inmediata sexual.

El gusto y el olfato

En los delfines mulares el sentido del gusto es bueno, la base de la lengua está constituida por papilas gustativas de naturaleza quimioreceptora. Si a un delfín mular le diéramos un pez en mal estado lo escupiría con asco. El animal localiza en el líquido elementos de los sabores básicos (dulce, salado, ácido y amargo) y una variedad de perfumes. Reconoce, aunque estén diluidos, los deshechos de sus congéneres y quizás detecta las hormonas externas. En cambio, casi ha perdido la capacidad de analizar las moléculas del aire. Su obertura nasal se abre demasiado rápido y mucho y admite un flujo de aire tan brutal que las células del olfato no tendrían tiempo para hacer su función. Y casi han desaparecido en los delfines mulares, así como los lóbulos correspondientes al cerebro.

La vista

El ojo, en el que creemos ver una brillante inteligencia, se encuentra justo encima de la comisura de los labios. Es pequeño y casi atrofiado. Este órgano está rodeado por unos párpados rígidos, sin pestañas, ricos en tejido adiposo; Fuera del agua el delfín parece que esté llorando... La pupila es un poco ovalada, el iris es oscuro y el cristalino casi esférico. La retina tiene muchos bastones, estas neuronas permiten ver en blanco y negro, y son sensibles a la luz escasa. Pero en los delfines en cautividad les gusta ver los colores rojo y amarillo. Generalmente, la visión es monocular: el campo estereoscópico, delante del pico, es estrecho en el delfín mular.

En los delfines sus ojos funcionan en los dos elementos (agua y aire). Se acomodan. Tienen potentes músculos intraoculares que modifican la forma del cristalino.

El oído

El oído constituye su principal fuente de información, perciben los sonidos que se propagan por la atmósfera. Sobretodo sacan partido al hecho de que el agua transmita las ondas acústicas 5 veces más rápido que el aire y más lejos. No tienen oído externo, que perturbaría el hidrodinamismo de su cuerpo. La recogida de los sonidos queda asegurada por los huesos del cráneo y los depósitos de grasa fina que cubre las dos ramas de la mandíbula inferior. El orificio auditivo se abre poco a poco detrás del ojo y es tan estrecho que los antiguos anatomistas no lo localizaron.

El canal auditivo es fino, e incluso obstruido y el tímpano es grueso. En los delfines mulares, este tapón no existe: su papel es de conducción de las zonas mecánicas, quizás está sustituidas por el agua del mar. El oído interno acaba en un enorme nervio auditivo que concluye en lóbulos auditivos también hipertrofiados. Es importante, que las imágenes sonoras percibidas por los oídos derecha e izquierda no se mezclen.

El sentido magnético

Hay pruebas que demuestran que muchos organismos tienen la facultad de recibir información sensorial de la cabeza magnético de la Tierra para orientarse. Hay zonas de su cerebro que contienen cristal de óxido de hierro, gracias a los cuales dispone de una especie de aguja imantada interna. La cabeza magnética terrestre les orienta en sus largos viajes. Para ellos, las anomalías geomagnéticas constituyen puntos de referencia que han de memorizar. Las variaciones aleatorias de este campo, provocadas, pueden desorientarlos.

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