Novità e riproposte
  Narrativa
  Saggistica
  Arte e Fotografia
Australia e Nuova Zelanda:
  Paesaggi, voci e mondi
       dagli antipodi

Canarie:
  Incontro fuori orario con Rafael
       Arozarena (di José Almeida)

Colombia:
  La “Trilogia crudele di Bogotá”
Donne:
  Parsipur: Dall’utopia alla realtà
       (di Ashgar Massombagi)

Infanzia:
  Buten: il linguaggio dell’infanzia
  Voi non siete stati bambini?
       (intervista a Howard Buten)

Iran:
  Le donne di Shahrnush Parsipur
Kurdistan:
  Il confine che non c’è
       (di Maurizia Costabile)

Irlanda:
  La letteratura irlandese
       del Novecento
       (di Carmine Mezzacappa)

  L’Irlanda insanguinata
       di O’Flaherty

Leggere:
  “Big Man” di William McIlvanney:
       Liberismo tatcheriano e
       classe operaia scozzese
       (di Carmine Mezzacappa)

  “La croce e la svastica” di George
       Mackay Brown: un capolavoro
       (di Caterina Maniaci)

  “Feriti vaganti” di William
       McIlvanney: Vittime in tempo
       di pace (di Carmine Mezzacappa)

  “Laidlaw” di William McIlvanney:
       il romanzo poliziesco
       (di Carmine Mezzacappa)

  “Terra di ferro, cielo di rame”
       di Yashar Kemal (di Laura Anania)

  “Vinland” di George Mackay
       Brown: la letteratura come storia
       (di Carmine Mezzacappa)

Orcadi:
  Mackay Brown nel flusso
       della storia (di Oreste Paliotti)

Paesi Baschi:
  Alla ricerca dei Paesi Baschi
       (di Joseba Sarrionandia)

  Breve storia della letteratura basca
       (di Euskal Idazleen Elkartea)

  L’album di Sarrionandia
       (di Harkaitz Cano)

  La letteratura basca di Edorta
        Jimenez e Joseba Sarrionandia

  Solo terroristi? Storia di ETA
       (di Cecilia Sammarco)

Palestina e Israele:
  Gerusalemme: La terra della
        discordia (di André Naef)

  Ibrahim Souss tra mondi diversi
       (di Gianfranco Restelli)

Scozia:
  Giallo di Scozia
       (intervista a William McIlvanney)

  La “Trilogia nera di Glasgow”
  Glasgow: Una città
       con la faccia controvento

Scritture:
  Alfabeto Tranchida
       (di Francesca Dallatana)

  Colori e fiori sulle montagne kurde
       (conversazione con Suzan Samanci)

  Feriti vaganti: una risata
       li seppellirà? (di Giuseppe Ciarallo)

  L’estetica della caduta
       (di Roberto Betz)

  Letteratura di lingua inglese
       (di Franco La Polla)

  Mackay Brown: il poeta che diceva
       cose profonde con parole semplici
       (di Carmine Mezzacappa)

  McIlvanney: della scrittura e
       dell’identità scozzese
       (di Carmine Mezzacappa)

  Narrativa da tutte le latitudini
       (di Laura Salvai)

Scrivere:
  Collegamenti. Scrivere
       dall’isola del giorno prima (lectio
       magistralis di Rajiva Wijesinha)

  Colombia: il mestiere di scrivere
       (intervista a Rogelio Iriarte)

  Kemal scritto da Kemal
  L’infanzia di uno scrittore
       (incontro con Yashar Kemal)

  La memoria e la verità
       (incontro con Edorta Jimenez)

  Sulla scrittura (incontro
       con William McIlvanney)

Siberia - Penisola dei Ciukci:
  Rytcheu: un poeta ai confini
       del mondo (di Oreste Paliotti)

Sri Lanka:
  Cultura e guerra civile in Sri Lanka
       (incontro con Rajiva Wijesinha)

  Wijesinha: Il vento della storia
       (di Cinzia Fiori)

Tibet:
  Tashi Dawa: Le illusioni
       di un buddhista
       (di Claudia Gualdana)

Turchia:
  Istanbul: il Paradiso tra noi
  Una democrazia reale o niente
       (intervento di Yashar Kemal)

  Un paese in bilico tra Europa e
       Islam (colloquio con Yashar Kemal)

  La pazienza della gente sta finendo
       (intervista a Yashar Kemal)
Iriarte (di David Frati)
Kemal (di Maurizia Costabile)
McIlvanney (di David Frati)
Mackay Brown (di David Frati)
Arozarena:
  Encuentro a deshora
       (de José Almeida)

Basque Country:
  A Brief History of Basque Literature
       (by Euskal Idazleen Elkartea)

Buten:
  Plus je fais rire, plus je suis fier
       de moi (par Dominique Simonnet)

Kemal:
  La force de la parole
       (par Yachar Kemal)

  Kemal: l’enfance d’un romancier
       (par Chris Kutschera)

  Literature, Democracy and Peace
       (by Yashar Kemal)

  Manifeste pour la Paix
       (par Yachar Kemal)

  To Read Kemal: Istanbul’s Miasma
       (by Nicholas S. Ludington)

  To Read Kemal: Last of the Nomads
       (by Roger Norman)

  To Read Kemal: Turkish
       Robin Hood

  To Read Kemal: Turkish Tales
       (by A.G. Mojtabai)

McIlvanney:
  Something for the “Weekend”
       (by William McIlvanney)

  Reeling and writhing
       (by Carol Birch)

  “Taggart” based on my book
       (by Karin Goodwin)

  A Writer’s life (by Stuart Kelly)
  Socialism, dialect and a lot of
       ice-cream (by Diane MacLeane)

  Lost and found (by Susan Mansfield)
  Novel Perspective on the
       Human Condition (by Allan Massie)

País Vasco:
  A la búsqueda del País Vasco
       (de Joseba Sarrionandia)

Parsipur:
  From Utopia to Reality
       (by Ashgar Massombagi)

Sarrionandia:
  El álbum de Joseba Sarrionandia
       (de Harkaitz Cano)

Sri Lanka:
  Culture and Civil War in Sri Lanka
       (by Rajiva Wijesinha)

Wijesinha:
  Only Connect. Writing from
       the Island of the Day Before
       (by Rajiva Wijesinha)
i nostri
LINK

Yashar Kemal
Yashar
Kemal

William McIlvanney
William
McIlvanney

Howard Buten
Howard
Buten

Edorta Jimenez
Edorta
Jimenez

George Mackay Brown
George
Mackay Brown

Rogelio Iriarte
Rogelio
Iriarte

Carmine Mezzacappa
Carmine
Mezzacappa

Cataldo Russo
Cataldo
Russo

Jurij Rytcheu
Jurij
Rytcheu

Shahrnush Parsipur
Shahrnush
Parsipur

Ibrahim Souss
Ibrahim
Souss

Luciano Patetta
Luciano
Patetta

Tashi Dawa
Tashi
Dawa

Rajiva Wijesinha
Rajiva
Wijesinha
EL ÁLBUM DE JOSEBA SARRIONANDIA
por Harkaitz Cano
Joseba Sarrionandia
Conan Doyle estaba tan harto de Sherlock Holmes que un buen día decidió lanzarlo por unas cataratas y acabar fulminantemente con el detective más famoso de la historia. Que un escritor cree un personaje y éste le supere es algo que ha sucedido muchas veces. Debe ser motivo de alegría, pero, llega un momento en que también es peligroso para tu equilibrio mental. Sin embargo, se puede crear un personaje de muchas formas. Joseba Sarrionandia creó -involuntariamente, pero no le quedó otro remedio- su particular Sherlock Holmes cuando se fugó de la cárcel de Martutene escondido dentro de un bafle. La mayoría de los miembros de nuestra generación conocemos más a Sherlock Holmes -el personaje de Sarri- que al propio Conan Doyle. Y eso a pesar de que Sarri haya sido el escritor que más hemos leído, recitado y copiado. Deberíamos esforzarnos para llegar a imaginar a Sherlock Sarrionandia haciendo las compras o cepillándose los dientes. Sin querer, a la foto de Sarri que tenemos en nuestra cabeza, le asomaría una pipa (elemental, querido Watson) y trataríamos de encontrarle otro significado a cualquier palabra que saliera de su boca, como si cualquier palabra dicha por el escritor fuera una deducción a tener en cuenta. En este tan aburrido pueblo nuestro -a pesar de los esfuerzos en contra-, sin Alcatraz, pero con demasiados Puertos de Santa María, los poemas de Sarri son limas que viajan dentro del pan y que nos ayudan, además de a limar los barrotes, a descolgarnos por las sábanas de la vida diaria.
En los lugares más insospechados, hay - tiene que haber - innumerables fotos nuestras que jamás hemos visto. No sé si Sarri, en ese viaje lleno o falto de sosiego, trata de escapar de las fotos, con miedo de que todavía le puedan robar el alma. Habrá fotos suyas aquí y allá. Hoy tendrá otro aspecto, otra edad, otra mirada, a pesar de que nos resulte difícil creerlo. No somos conscientes de que puedan existir otras fotos: quizá alguien las sacara sin que nos diéramos cuenta, a los pies de un ataúd o de una cuna, con cara demasiado sospechosa. Puede queestemos enjaulados en accidentales fotos de turistas, cuando, tras haber dudado entre pasar o no pasar, nos hemos decidido a hacerlo, obstaculizando el encuadre adecuado para la pose de aquella encantadora mujer situada entre la cámara y el bello paisaje. El turista ha tenido que repetir la foto y quizás la culpa sea nuestra. Las fotos no son inocentes y mucho menos aquellas en las que el retratado aparece mirando al objetivo; por ejemplo, aquellas fotos en las que uno, para aparecer siempre con la misma cara, utiliza el truco de pensar en alguien a quien quiere.
Pertenezco a esa generación que, aparte de por sus libros, conoce a Sarrionandia sólo a través de las fotos. La primera foto de mi álbum de Sarri aparece en la mayoría de los libros: pelo corto y barba, mirada atenta. La segunda foto, en tiempos de Lubaki Banda, es una fotocopia que, con ánimo fetichista, saqué con mi amigo Xabier Gantzarain en la recién estrenada hemeroteca de la Biblioteca del Koldo Mitxelena, de la primera página del diario El País del 8 de julio de 1985: Dos etarras se fugan de la cárcel de Martutene en San Sebastián dice el titular principal. No recuerdo por qué motivo concreto fotocopiamos la portada de aquel periódico, pero - como somos más chulos que nadie - cabe suponer que, tal y como la generación del 27 se reunió en torno a Góngora, nosotros pensáramos que podríamos hacer lo propio - ¡qué leches! - alrededor de Sarrionandia. La foto de Sarri es la única de la portada, junto a otra, a la izquierda, en la que se ve a un joven Boris Becker levantando, a sus diecisiete años, su primera copa de Wimbledon. Boris Becker está sonriendo y esa sonrisa no hace más que resaltar el contraste con la foto policial de Sarrionandia. Este Sarri no parece el mismo que conocemos en la foto de siempre, sino otro: es bien sabido que, también hoy, la policía despierta a horas intempestivas a los detenidos y los lleva a rastras a los foto-matones (en ocasiones sólo a los matones) para asegurarse de que los delincuentes tengan cara de delincuentes.
Dicen que el autor ha de desaparecer de sus libros, pero a mí sí me gusta saber cuál es la cara del escritor. Las fotos son limitadas fuentes de información y casi siempre mejoran el original, porque quien está quieto y callado siempre tiene un presupuesto difícilmente superable por el de carne y hueso: las fotos, sherlockizan, cheguevarizan al retratado, por decirlo de alguna manera. Las fotos de Joseba Sarrionandia son siempre iguales, antiguas. Así, se presenta ante nuestros ojos demasiado perfecto y esa tiene que ser una carga insoportable para alguien que tenga conciencia de ello. Por eso podemos creernos tan fácilmente que cualquier día pueda tener una cita con Bernart Etxepare, o que pueda aparecer en las diapositivas de cualquier amigo nuestro que ha estado en Brasil de vacaciones, escondido entre los matorrales o reflejado en los ojos de un ciervo.
A veces, el regreso es lo más complicado de todo. Al ser consciente de esa dificultad, Sarri se ejercita continuamente para la vuelta. Por lo menos regresa una vez al año a través de sus libros y hace poco que su voz nos ha vuelto en un cd. Por supuesto que no imaginábamos que esa fuera la voz de Sherlock. Como si Conan Doyle hubiera doblado la voz de Sherlock Holmes en una película.
Cuando Joseba Sarrionandia vuelva a estar entre nosotros, deberemos hacer la primera cita en unas cataratas, para asegurarnos de que caiga Sherlock Holmes y sobreviva Conan Doyle. Pero, claro, no es tan fácil. Sin ir más lejos, el mismo Conan Doyle no tuvo más remedio que resucitar a Sherlock Holmes ante las peticiones y las quejas de sus lectores.
Son fotos que nos quedan pendientes en nuestro álbum de Sarri.

El texto apareció en el libro Zitroi ur komikiak - Joseba Sarrionandia komikitan, coeditado por Txalaparta y Napartheid en el año 2000 y que se vendió con el diario Gara.

Joseba Sarrionandia, “Sarri”, poeta y filólogo vasco, nacido en Iurreta (Vizcaya) en 1958. Es uno de los escritores contemporáneos en lengua vasca más conocidos.
Estudió filología vasca en la Universidad de Deusto y fue profesor de fonética en la UNED. Publicó sus primeros escritos en revistas vascas como Pott, Zeruko Argia, Anaitasuna, Jakin, Oh Euzkadi, Ibaizabal y en los diarios Egin y Egunkaria. Ha sido también traductor al vasco de diversas obras literarias, como las de T. S. Eliot. El poemario Izuen Gordelekuen Barrena (Dentro de los escondites de los miedos), fue su primer libro publicado.
En 1980 fue condenado a 22 años de cárcel por su pertenencia a la organizzación ETA. Cinco años más tarde se evadió junto a otro preso, Iñaki Pikabea, de la prisión de Martutene, escondido en un bafle tras un concierto del cantante Imanol. La espectacular fuga inspiró la famosa canción Sarri, Sarri del grupo vasco Kortatu. Desde entonces está en paradero desconocido aunque sigue publicando libros. En 2001 recibió el Premio Nacional de la Crítica de narrativa en euskera, otorgado por la Asociación Española de Críticos Literarios.

Obras:
  • Narrazioak (Narraciones)
  • Atabala eta euria (El tambor y la lluvia)
  • Ipar aldeko orduak (Las horas del norte)
  • Ez gara geure baitakoak (No somos de nosotros mismos)
  • Han izanik hona naiz (Estando allí, a aquí estoy)
  • Ni ez naiz hemengoa (Yo no soy de aquí)
  • Marginalia
  • Kartzeleko poemak (Poemas de la cárcel)
  • Marinel zaharrak (Los viejos marineros)
  • Hnuy illa nyha majah yahoo
  • Hitzen ondoeza (El malestar de las palabras)