El 28 de junio y la Constitución por Edmundo Orellana

Columnistas  1 Agosto, 2009

El 28 de junio nos marcará a todos para siempre. Particularmente, a los jóvenes, quienes vivían en un mundo muy propio,  de trabajo, de estudio y de diversión, pero sin compromisos políticos. A partir de ese día, no hay joven que no discuta sobre esos hechos y adopte una posición.

Edmundo Orellana

Edmundo Orellana

A nadie le es indiferente lo que pasó ni sus consecuencias. El país, por consiguiente, está partido en dos: los que justifican los hechos del 28 y quienes los rechazan. El consenso se alcanza únicamente para reconocer que todos perderemos. Angustia, ciertamente, la cuota que corresponderá a cada quien, porque en este tipo de daños nunca se prorratea.

No hay duda que la responsabilidad de lo que pasó el 28 de junio es de quienes tienen la obligación de garantizar el respeto y el ejercicio a la democracia y el cumplimiento de nuestra Constitución.

El Presidente Zelaya Rosales enfrenta acusaciones por las que se le imputan una serie de delitos derivados todos de su accionar con relación a la famosa encuesta de opinión, por la cual se pretendía legitimar un proyecto de ley que oportunamente se remitiría al Congreso Nacional para que éste decidiera o no, si se colocaba una cuarta urna, con la finalidad de preguntarle al pueblo si quería que se convocara una Asamblea Nacional Constituyente durante el siguiente período presidencial, y sobre la cual pendía una sentencia judicial suspendiendo supuestamente su realización.

La Constitución de la República contiene disposiciones en las cuales debe enmarcarse el comportamiento de las autoridades, particularmente en el caso de imputación de delitos. Sin embargo, la supuesta legalidad  de las acciones de ese aciago día no resiste el menor análisis al confrontarlos con la Constitución de la República.

Al Presidente de la República lo capturó las Fuerzas Armadas, pero nuestra Constitución manda que las órdenes judiciales sean cumplidas por la Policía Nacional (Art. 293), no por las Fuerzas Armadas, cuyas funciones son de otro orden y mucho más elevadas (Art. 272). Después de su captura, el Presidente no fue conducido a un centro de reclusión legal a pesar de que la Constitución manda que los detenidos o presos lo sean únicamente en los lugares que determina la Ley (Art. 85). El Presidente fue expatriado a Costa Rica y la Constitución prohíbe que los hondureños sean expatriados (Art. 102). El Congreso Nacional decretó la remoción del Presidente, pero la Constitución solamente le atribuye la facultad de aceptar su renuncia o de sustituirlo en caso de falta absoluta (Art. 205, numero 12). El Congreso Nacional fundamenta la remoción del Presidente en la improbación de su conducta como funcionario, sin embargo, la Constitución atribuye al Congreso la facultad de improbar la “conducta administrativa del Poder Ejecutivo” (Art. 205, número 20), no del funcionario. Tal improbación, según el Congreso Nacional, se debe a que el Presidente violó la Constitución, muchas leyes y órdenes judiciales, pero la Constitución solamente faculta al Congreso a improbar la “conducta administrativa” (Art. 205, número 20); la potestad de decidir cuándo se ha violado la ley o una orden judicial, así como la de juzgar tales hechos, está reservada, con carácter exclusivo, por nuestra Carta Magna, al Poder Judicial (Arts. 303 y 304).

Las violaciones a la Constitución no se subsanan con otra violación. La Constitución se defiende sometiéndose a la misma. Su violación se traduce en desconocimiento al Estado de Derecho y vulnera la esencia misma del Derecho. Por consiguiente, un golpe de Estado nunca ha sido ni debe ser la solución a un conflicto político. Con ello, hemos golpeado mortalmente a nuestra democracia, cuyos avances y retrocesos, desde 1982, no le han permitido afirmarse plenamente como valor en la sociedad hondureña.

A pesar de estar herida de muerte, nuestra democracia puede recuperar su salud todavía. Hasta ahora, hemos comprobado, con el “Pastor Poeta”, que “el animal que canta: / el animal que puede llorar y echar raíces/ rememoró sus garras”; evitemos regresar a la fiera y prometamos jamás declarar “hoy el amor es muerte / y el hombre acecha el hombre”.

Para ello, simplemente, debemos seguir el camino hacia la reconciliación. A ésta se llega por el perdón y éste lo obtiene solamente quien admite su culpa.

La solución a esta crisis pasa necesariamente por el “Acuerdo de San José”, avalado unánimemente por la comunidad internacional. En éste únicamente se le pide a los actores de esta tragedia nacional: flexibilidad, ecuanimidad, tolerancia, humildad y rectificación. ¿Será tan difícil acceder a esta petición?
Un viejo adagio dice: errar es de humanos, rectificar es de sabios.

*Catedrático Universitario

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Comentarios

27 Comentarios de “El 28 de junio y la Constitución por Edmundo Orellana”
  1. Mary dice:

    Y A USTED EDMUNDO ORELLANA, gracias por la explicacion, lo que nosotros no le perdonamos es de que haya abandonado el barco, MEL es el mejor presidene que tiene y ha tenido HONDURAS.
    Sr. Edmundo Orellana se le olvido mencionar

  2. Reina dice:

    Estimado Don Edmundo Orellana. La ùnica duda que me surge es porquè ud renunciò a su puesto en el gobierno, dìas antes de que se realizara la tan famosa 4ta.urna. Si ud està tan claro en todas las violaciones a la Constituciòn porquè ud no quiso ser parte de la controversial consulta?

  3. juan pablo dice:

    GRACIAS ABOGADO POR EXPLICARNOS TAN DETALLADAMENTE

  4. LuisR dice:

    Muy buena síntesis de los fundamentos constitucionales que amparan el pronto retorno al país del único Presidente de los hondureños, Sr. Manuel Zelaya, y con un criterio objetivo, desapasionado y patriótico refuerza que la única salida con dignidad al conflicto creado por la oligarquía tradicional del país, solapada por los políticos de oficio, instrumentada por las FFAA, e ideologizada por la jerarquía de la Iglesia católica, es el Pacto de San José. Le agradezco mucho su contribución para ilustrar a tanto ignorante que se atreve a opinar y a tomar partido desde su ignorancia.

  5. Claudia Castro dice:

    Abogado Orellana, no está demás aclarar a sus lectores que la apreciación que Usted hace es su interpretación de los hechos y de la norma, pero que en realidad, la verdad material de un conflicto jurídico lo determina el Juez que conozca de éste. De ahí que si bien Usted ha dejado clara su posición, no implica que sea la correcta. Creo que más allá de argumentar a favor o en contra de lo sucedido, es pertinente explicar a sus lectores que en un Estado de Derecho, no se imponen criterios arbitrariamente, sino que los desacuerdos que tiene implicaciones jurídicas se someten a un proceso judicial. Para mí esa es la clave para solucionar el problema en el que nos encontramos actualmente, pues estamos pretendiendo darle soluciones políticas a un problema jurídico.

  6. Ktracho dice:

    EXCELENTE!!!! NO HAY MAS QUE DECIR, CUALQUIER HECHO OCURRIDO ANTES DEL 28 Y QUE LE ACHACAN CABEZAS ACLENTURIENTAS AL PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA REPUBLICA JOSE MANUEL ZELAYA ROSALES, ESTAN BASADOS EN SUPOSICIONES SUBJETIVAS Y REACCIONES DE GRUPOS ADINERADOS AFECTADOS……LASTIMOSAMENTE LA JUVENTUD BURGUESA NO SABE NI LO QUE ES PARTICIPACION POLITICA BASADA EN EL MARCO LEGAL…..AHORA SABE MAS UN JOVEN MANIFESTANTE DE GUAJIQUIRO (CUNA DE NUESTRA CULTURA LEGITIMA) QUE AL ASISTIR A ESTAS MARCHAS HA ASITIDO PRACTICAMENTE A UNA ESCUELA DE FORMACION POLITICA……NO ES POSIBLE QUE SE QUIERA VENDER QUE UNA CONSTITUCION ES ETERNA COMO SI HUBIESE SIDO ESCRITA POR EL MISMO DIOS…..NO…. RECUERDEN QUE ESA CONSTITUCION FUE ESCRITA POR UN GRUPO DE PERSONAS QUE NO MERECEN SER NOMBRADAS PERO QUE A TODAS LUCES ESTABAN ENMARCADS EN EL MANDATO DE LOS MILITARES Y EMPRESARIOS DE ESOS 80s………..GRACIAS LIC. ORELLANA POR SER EL MEJOR DEFENSOR DEL IMPERIO DE LA JUSTICIA…

  7. ivan Alas dice:

    Muy detallado analisis hace para marcar de ilegalidad lo actuado contra Zelaya¡¡ ¿ porquè no hace un analisis similar de las acciones del expresidente que se erigiò en un “emperador” un sàtrapa irrespetando las leyes?
    A quien van a engañar con que la 4a. urna no era vinculante? ya tenìan el decreto para imponer la “constituyente” debido al “clamor popular” que proclamarìan ¡ ¿ Como detener con una patrulla de policias, sin apoyo del ejercito a un caudillo que con su turba de seguidores asaltò las instalaciones de la Fuerza Aerea? Lo ilegal y lo inconstitucional son sinònimos del gobierno de Zelaya, detenerlo era imperativo para proteger la naciòn.

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