Otero Silva, el periodista

 Por María Teresa Arbeláez

Ayer se celebró un siglo del nacimiento de Miguel Otero Silva. Como parte de las conmemoraciones, la Universidad Simón Bolívar realizó un homenaje (MOS X100PRE) con un programa que incluyó la visión del líder estudiantil, escritor, humorista, periodista y político de este hombre que hoy, trás poco mas de dos décadas de desaparecido, continúa vigente. A continuación el artículo que alude al Otero Silva periodista, presentado por mi en el evento.

Rafael Valentín, Miotsi, Mickey, Julio A. Zapata, Morrocúa Descartes, Morrocúa Sprinter, Lucido Quelonio, Shelock Morrow, muchos nombres, un solo hombre: Miguel Otero Silva.

La historia ha inclinado la balanza hacia su exitoso desempeño en la literatura y le ha restado peso a su dimensión como profesional de la comunicación, sostiene la introducción de Miguel Otero Silva, retrato de un periodista, tesis de grado realizada por  Adriana Nuñez y Vanesa Acosta, bajo la tutoría de la profesora Carolina Oteyza, para optar al título de licenciadas en comunicación social en la Universidad Católica Andrés Bello en 2005, la cual utilizamos como base en este artículo-homenaje, por ser uno de los trabajos donde con más claridad se teje el hilo que unió todas las facetas de la vida de quien como periodista de oficio fue también poeta, novelista, humorista, político y empresario.

El periodismo y la literatura

El académico de la lengua Alexis Márquez Rodríguez coincide con quienes sostienen que MOS, como también se  conoce a Miguel Otero Silva,  utilizó la literatura como una alternativa de expresión del periodismo, púes describe la situación de la sociedad venezolana a través “de un conjunto de elementos simbólicos, y mediante un estilo y un lenguaje que mucho deben al periodismo, como recurso de apoyo del discurso literario”.

 Según Márquez, Otero Silva solía decir que sus novelas debían más al periodismo que a la literatura. Tal tesis es compartida por el escritor Jesús Sanoja Hernández quien dice que “es imposible separar al periodista en Otero Silva, del novelista, el humorista, el conferencista, incluso, el poeta. “Más de una vez dijo que era un novelista tarado de periodismo, y en efecto, para escribir Oficina N° 1, se fue a El Tigre casi por un año, investigó por doquier y entrevistó a personajes de la era informativa del pueblo petrolero. La misma técnica había aplicado antes en Casas Muertas  y después en La Muerte de Honorio y en Cuando Quiero Llorar No Lloro, y hasta en una novela histórica como Lope de Aguirre, Príncipe de la Libertad”.  

“Yo no soy un hombre de imaginación, soy un hombre de hechos. Mi vida hasido siempre el periodismo” , le confesó MOS en una entrevista al reportero José Pulido. Agregó: “Cuando uno en función periodística debe escribir algo en 20 minutos, tiene que olvidarse del estilo y la personalidad literaria; me han dicho que tengo poemas que son una entrevista, un reportaje, un editorial. Dentro de mi literatura hay todo eso porque soy un periodista de información”. “Cuando estoy escribiendo como periodista trato de no olvidar que soy escritor y cuando estoy escribiendo como escritor, jamás me olvido que soy periodista. Hay que emplear todos los trucos de los periodistas para preparar un libro”.  

 MOS y el periodismo

Miguel Otero Silva fue el primer  Premio Nacional de Periodismo que se otorgó en Venezuela tras la caída de la dictadura en 1958, un reconocimiento ganado a fuerza de la lucha por la  libertad, sin descuidar la creatividad, la frescura, la innovación y la solidaridad  con sus colegas.

Otero Silva desde muy joven participó en diversas publicaciones, como creador o como colaborador, entre ellas la revista Válvula -que con un solo número hizo historia en el mundo literario nacional- y el periódico El Imparcial, este último descrito por Sanoja Hernández como un periódico manuscrito o mecanografiado según fuera el caso, cuyo primer ejemplar circuló en mayo de 1928, bajo el lema “ Periódico de intereses generales (sin generales)”  y que constituyó “ una de las mejores muestras del periodismo clandestino, dónde la sátira cohabitaba con el pasquín, las ‘boutades’ con  ataques sangrientos dirigidos, principalmente, contra las altas esferas políticas e intelectuales del gomecismo”.

Si estaba MOS fuera de Venezuela, por ausencias obligadas,  colaboraba con periódicos en el exterior, si estaba en el país entonces participaba en publicaciones políticas, estudiantiles, culturales, humorísticas.

Sin embargo dos publicaciones son su legado más importante al periodismo y a la sociedad venezolana: la revista humorística El Morrocoy Azul y el diario El Nacional.

 El Morrocoy Azul

Con el eslogan “ Semanario surrealista de intereses generales” , en 1941 durante el gobierno del General Isaías Medina Angarita, Miguel Otero Silva funda junto a los humoristas Claudio Cedeño y Francisco Kotepa Delgado, el semanario humorístico El Morrocoy Azul un periódico sabatino de ocho páginas del cual dos años más tarde asume la dirección. Allí publica bajo seudónimos como Morrocúa Descartes y Mickey, para tratar temas políticos; Morrocoy Sprinter, para la materia deportiva, así como también Lucido Quelonio para misceláneas y Shelock Morrou para políticos y sociales, y en las diferentes columnas con textos alusivos a materias como política, literatura y deportes firma como Sinfonías Tontas y Crónicas Morrocuyanas.

El comienzo de El Morrocy Azul fue modesto, pero pronto se modificaron las condiciones internas del periódico, hasta llegar a alcanzar entre 35 y 40 mil ejemplares por edición, lo que sobrepasaba con creces al resto de las publicaciones de la época.

Participaban en El Morrocoy Azul firmas del tamaño de Aquiles Nazoa, Andrés Eloy Blanco y Francisco Delgado.  Para uno de los más estudiosos de la obra de Otero Silva, Efraín Subero, “el logro del periódico fue haber dignificado la función de humorista; ya no se trataba de escritores de bohemia fulgurancia, ahora eran intelectuales con plena autoestima, creyentes en la hazaña revulsiva del humor”.

El historiador y articulista Simón Alberto Consalvi, sostiene que el humorismo de MOS “no tuvo características agresivas. Fue un humorismo muy tolerante, que trataba de hacer la vida más amena, a pesar de que eran tiempos de guerra”. José Ramón Medina también coincide al afirmar que el semanario “no ofendió jamás a nadie con la grosería o el escarnio, aunque tomó el pelo, puede decirse a toda Caracas.
Esta publicación, según Medina, se ubicó “en el ala izquierdista del periodismo nacional antiimperialista y antidictatorial. La misma posición tenían los redactores y su director Miguel Otero Silva.

En el artículo MOS, fiel a un destino, publicado en El Papel Literario el ensayista Ildemaro Torres expresa que Otero Silva dejó “una de las más acertadas definiciones del género humorístico y una obra de justificada celebración. Para él el humorismo es agua que se desata y corre por entre prados y sembradíos, llanuras secas y barrancos de piedra”.

El Nacional

Dos años después del nacimiento de El Morrocoy Azul, otra publicación ve la luz en Venezuela: el 3 de agosto de 1943 circula la primera edición de el diario El Nacional que, desde de sus inicios, se perfilaba como uno de los periódicos más innovadores y distintivos del país. En su primer número ya anuncia sus objetivos resumidos en cinco palabras: verdad, justicia, libertad,  honradez y equidad.

Luis Alberto Crespo, periodista venezolano que trabajó con MOS, sostiene que  El Nacional era el único periódico donde se anteponía un equilibrio en la política editorial. Era un periódico que mantenía un punto de equilibrio en el periodismo venezolano y que despertaba enorme confianza entre los lectores. Si lo dice El Nacional es verdad, se comentaba en la época.

El poeta Pedro Lizardo opina que El Nacional cambió el panorama periodístico del país porque ofreció una propuesta más dinámica y audaz que las publicaciones ya existentes. Lizardo señala que “había hecho aparición una nueva manera de hacer periodismo, de presentar el hecho noticioso, de darle categoría noticiosa al quehacer cultural, e incorporar a los cuadros del periodismo nacional gente joven de todos los sectores”.

Esta percepción es compartida también por Sanoja Hernández, que en su libro Aproximaciones a la obra de Miguel Otero Silva, sostiene que introdujo innovaciones al periodismo venezolano como la eliminación de los editoriales y pases de página, la introducción de la mancheta, la unificación de la información cultural en un solo grupo, la aparición del Papel Literario y de la página miscelánea, así como también la creación de un concurso de cuentos, las ediciones especiales del 3 de agosto, los corresponsales en el interior, la figura de enviado al exterior, la ampliación de la información internacional con servicios de otros diarios.

Una de las  innovaciones de Otero más citadas en los libros de periodismo es la mancheta,  una forma editorial, resumida en una frase sobre un tema noticioso,  “que sustituye  al editorial (… ) pues en el siglo XX era muy peligroso editorializar porque veníamos de las dictaduras de Castro, de Gómez y seguíamos con el gomecismo hasta el presidente Medina y con la mancheta el periódico opinaba a través del humor, la ironía y el juego de palabras para burlar la censura” , destaca el periodista Earle Herrera.

Ejemplo: cuando la actriz Jane Manfield, famosa por su gran busto, cayó al mar y fue rescatada, MOS escribió la mancheta: “Ni son naranjas ni son limones, eso dijeron los tiburones”. Pero la mayoría de ellas eran políticas, como la que reseña el escritor Igor Delgado Senior en su artículo El combatiente y su sonrisa : “ante la actitud represiva de Rómulo Betancourt, Otero ironizó: Hay un estudiante tantas veces suspendido que lo llaman el Bachiller Garantías”.

Como director, Otero Silva fue uno de los grandes estímulos para los periodistas, especialmente para las jóvenes. Dejemos que él mismo nos describa su visión de este profesional: “Un periódico se construye con hombres. Todas las ventajas y privilegios quedan reducidos a cenizas si no está presente un puñado de periodistas con capacidad profesional, calidad humana y amor por su oficio, que sepan interpretar los sentimientos populares, que se lancen con audacia a la búsqueda de la noticia, que defiendan tercamente el estilo y la estética del diario, que peleen con bravura por hacer de su periódico el mejor informado y el de miras más altas”.

Resumimos dos de las opiniones de reconocidos periodistas -y hoy reconocidos políticos- acerca de El Nacional y su impacto en la  sociedad venezolana, opiniones recogidas en la tesis de grado Miguel Otero Silva, retrato de un periodista.

El periodista José Vicente Rangel asegura en su artículo MOS: recuerdos de un ser ausente, que El Nacional fue bastión de lucha contra la dictadura y MOS es un protagonista del proceso de consolidación de la democracia. “En el periódico se conspiró en todas las formas imaginables. Conspiraban los redactores y trabajadores, formando parte de políticas opositoras que se implementaban en la calle, y se conspiraba a través de denuncias, de silencios, de manchetas, de notas sueltas”.

También  Earle Herrera considera que Otero Silva le abrió las páginas de su periódico a todas las corrientes de pensamiento político. “Obviamente él tenía una formación marxista y no es casual que le hayan dado el premio Lenin de La Paz, el premio más alto que ha dado la vieja Unión Soviética pero, sin embargo, tuvo amigos de todas las tendencias políticas y eso fue una de las cosas más importantes por las que El Nacional se convirtió en una referencia del periodismo venezolano.  En El Nacional tú podías ver a adecos, copeyanos, comunistas, ateos, cristianos y, en ese sentido, fue un gran acierto de esa visión y concepción de lo que debe ser el buen periodismo que tenía MOS, lo que pedía era calidad, independientemente de la tendencia política que usted practicara o en la que creyera” . Un periódico que no solamente se dedica a llevar la información, los reportajes, sino que le abre las puertas a la literatura, al arte y a todas las corrientes de pensamiento que en ese tiempo y posteriormente se debatían en el país”.

Los ataques políticos y empresariales

 Precisamente, estos dos periodistas, Rangel y Herrera, que en 2005 relataban la historia de El Nacional, en 2008 forman filas con aquellos que comparten la opinión gubernamental de que El Nacional es más conspirador que informador.

Esos ataques de hoy no son los primeros sufridos por esta publicación que hace apenas dos meses arribó a sus 65 años de edad. En la tesis de grado de Nuñez y Acosta introducen este tema con “muchas fueron las presiones políticas y económicas que ejercieron personajes relevantes en al acontecer nacional, desde la época de incursión de El Nacional dentro de la historia periodística del país, tratando de obligar al periódico y a quienes laboraban en él a atender a intereses particulares de algunas élites, tratando de desvirtuar y orientar su política para inclinarla a su favor”.

Varias gobiernos lo cerraron y detuvieron a su directiva, pero quizás el episodio que mas recordamos los periodistas, porque además lo estudiamos en la Universidad como un hecho bochornoso para la libertad de expresión, es el ataque de grupos empresariales y de la Asociación Nacional de Anunciantes, Anda, debido a las posiciones políticas de Otero que favorecían descaradamente a la revolución cubana. Al El Nacional le fue retirada durante varios días toda la publicidad -de la cual viven los medios de comunicación- y para evitar la muerte del periódico, su director Miguel Otero Silva se retiró de la redacción del periódico y no volvió a intervenir en él sino en ocasiones especiales. Eso fue durante el gobierno de Rómulo Betancourt en los años 60.

MOS: más vigente que nunca

En su introducción el trabajo de grado que ha servido de base para esta conferencia incluye una reflexión más  vigente que nunca y que les dejo a manera de conclusión: “Hoy, cuando el periodismo se pone en tela de juicio, pues se le acusa de estar viciado de poder y de ejercer posiciones políticas alejadas de su pilar de objetividad, resulta oportuno resaltar la figura de Miguel Otero Silva como luchador incansable de la prensa en Venezuela, quien vivió bajo regímenes represivos, y quien también, en la recién nacida democracia, sufrió en El  Nacional  uno de los boicots más recordados de la historia de los diarios venezolanos”.

Termino con  la mejor descripción que de Miguel Otero Silva se puede hacer. Una sola frase, una contundente frase incluida el 27 de octubre como aviso publicitario en el suplemento especial que con motivo del centenario de su nacimiento publica el diario El Nacional: MOS “un verdadero revolucionario”.

No encontramos temas relacionados.

Esta entrada fue publicada en Caracas, Cultura, Eventos, Opinión y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Otero Silva, el periodista

  1. perrita anal dice:

    I liked the post and your writing style. I’m adding you to my RSS reader.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>