INTRODUCCION A LA HISTORIA DE LA UNIVERSIDAD DE CARTAGENA
(English Version)

por Roberto Burgos Ojeda

 

LOS ANTECEDENTES

En el marco histórico de la ciudad procera, determinada por su fundación a ser heroica, todos los sucesos están encadenados al devenir mismo de la urbe. Fundada por el madrileño Don Pedro de Heredia en día, mes y año perdidos en las brumas del pasado, queda su crisma bautismal como otro gran interrogante, como argumento a favor de la importancia del suceso. El paso de 450 o más años marcó el perfíl definitivo de una villa que surgió con destino y dignidad frente al pasado, en el presente y en el porvenir. En una pieza de orfebrería literaria evoca Fernando de la Vega el contorno histórico romántico de una ciudad circuida de murallas, fortalezas bautizadas por la sangre del colono en gloriosa emulación con la del criollo arrojado y decidido. Como lo hiciera el barón de Volney en relación con Pompeya, el maestro de la Vega dio rienda suelta a su imaginación para reconstruir episodios que en sus palabras, tienen más fuerza que la propia realidad.

Vio encomenderos de espolines, inquisidores torvos y crueles, sacerdotes ungidos por la fe a Cristo como Pedro Claver y como telón de fondo del sueño, la cuidad de piedra, romántica y valiente, noble y orgullosa, dogaresa perdida en las brumas del pasado.

 

LA FUNDACION

Es increíble el plan urbanístico de la cuidad. Con los castillos, murallas e iglesias van surgiendo por arte de magia los sucesos. Nadie pudo pensar que del convento de Agustinos descalzos, surgiera mucho más tarde el asiento del Colegio del Estado, simiente republicana de la Universidad de Cartagena. Menos podíamos pensar que perdurara la expresión claustro como evocación de aquellos gloriosos Agustinos que ya habían dado fama a Salamanca con la vida y obra de Fray Luis de León.

No existe memoria del trabajo educativo de los Agustinos en Cartagena de Indias, pero está presente el valor y sacrificio de Fray Alonso de la Cruz Paredes, escalando las faldas del cerro de la popa para dejar en el sitio mas alto la Fe de Cristo y la imagen popular de la hermosa virgen que conquisto con amor el corazón del pueblo Cartagenero, que ha querido bautizarla como "la virgen morena y liberal". Paradójicamente quienes atormentaron con odio a Luis Andrea, el mulato rebelde enamorado del demonio, también sembraron el amor con el nombre de la virgen de la Candelaria, versión extraordinaria de la pureza que se logra no entre las llamas de la Inquisición, sino entre candelas, entre las luminarias piadosas de la Fe. Sin embargo, el fundador del convento de Agustinos Fray Gerónimo de Guevara pasó ignorado siendo su obra una de las más importantes que se realizaron bajo la gobernación de Don Pedro Fernández de Bustos.

Desde Juan de Castellanos en su "Elegía de varones Ilustres de Inidas" hasta Eduardo Lemaitre, con su "Historia General de Cartagena de Indias", la fundación de la ciudad se nos representa como una aventura humana y grande, donde los cronistas e historiadores incluyendo a Lemaitre, vienen a formar parte de la misma historia que hacen y que escriben, no de otra manera se explica la vitalidad, el toque impresionante de una obra contradictoria y variada como los propios sucesos que ocurren en el marco pétreo de esta ciudad increíble.

La sede primigenia del Convento de Agustinos, sus arcadas y extensos corredores fueron edificados en 1580 con la misma piedra monumental de las murallas, que debió ser traida de Punta Cantera (Arrollo de Piedra) y Manzanillo del Mar, donde aun existen los atracaderos y caños interiores por los que la fuerza esclavizada del negro acarreó la piedra eternizada por el trabajo del hombre. Peregrinando por estos senderos he encontrado hornos para hacer la caliza que sirvió de base al mortero que unió las piedras; aljibes que sirvieron como depósitos de agua lluvia en esa región de tierras desérticas, dunas calientes y áridas, batidas por los frecuentes alisios. Testimonio de la pobreza ecológica son los manzanillos venenosos y los manglares sin frutos.

 

 

 


LOS PRIMEROS COLEGIOS

Alonso de Zamora, Piedrahita y otros cronistas advierten que recién fundada Cartagena de Indias se establecieron los primeros colegios. Ya hacia 1542 se habló de un colegio para indios y Pastor Restrepo registra que, cronológicamente, uno de los primeros establecimientos de América fue el colegio Real de San Carlos fundada por Carlos III en 1744, cuya importancia va extenderse hasta los primeros días de la Independencia, cuando las rentas de este Instituto dan pie para el sostenimiento del colegio del estado. [ ... ]

 

INFARTO DOCUMENTAL

En la compilación del historiador Pastor Restrepo titulada "Documentos para la historia de la Universidad de Cartagena", el documento No. 16, recoge el texto del decreto por medio del cual el General Tomás Cipriano de Mosquera, Presidente provisorio de los Estados Unidos de Nueva Granada, etc., desamortiza los bienes de manos muertas, con el fin de dar movimiento y circulación a una gran parte de las propiedades raíces que son la base fundamental de la riqueza pública (primer considerando del decreto que lleva la firma del General Julián Trujillo como Secretario de Hacienda y del doctor José María Rojas Garrido como Ministro de Relaciones Exteriores, encargado del despacho de guerra, que fue expedido en Bogotá con fecha 9 de septiembre de 1861). Este decreto vuelve a producir "penurias fiscales" a la Universidad de Cartagena, por cuanto los bienes desamortizados los usufructuaba el claustro y éstos pasan ahora a propiedad de la Nación. Un decreto del encargado del poder Ejecutivo del Estado Soberano de Bolívar, separa los bienes y rentas del Colegio de Bolívar y los del Hospital de caridad y con ello cumple el mandato de Mosquera y reduce a la indigencia fiscal tanto al Colegio como al Hospital. Este último documento lleva la firma del doctor Juan Antonio de la Espriella y está fechado en Cartagena el 22 de Agosto de 1861, autenticado por el Secretario General del Estado Felipe S. Paz. Como se observa, esta medida fue expedida tres meses después de la de Mosquera. Dado el insuceso anterior, la Universidad debió ser cerrada en el año de 1864, "según lo dan a entender" documentos de aquella época. Contra el infarto reaccionó el benemérito General Nieto Gil, quien hizo expedir la Ley del 30 de junio de 1863 que restableció los grados académicos, suprimidos por el General José Hilario López, quien para acabar con "la doctoritis" dejó sin una de sus principales funciones a la Universidad de Cartagena.

Declara la ley en cuestión que solo el Colegio de Bolívar podrá expedir los grados en Medicina y Jurisprudencia; se restableció también el título de abogado que debería ser conferido por el Tribunal Superior del Estado. No obstante, se dice en forma inexplicable que esos títulos no son indispensables para el ejercicio de las correspondientes profesiones "y que solo significan una fuerte presunción de la idoneidad, en favor de los que obtuvieron estas decoraciones literarias". En la misma Ley se reglamenta el orden de prioridad curricular y la forma como deben ser practicados los exámenes para obtener el doctorado en el Colegio de Bolívar y el título de abogado en el Tribunal Superior.

 

RECOBRO ACADÉMICO DE LA UNIVERSIDAD

Una Ley de siete artículos, expedida por la Asamblea del Estado Soberano de Bolívar, busca los cauces académicos del Cláustro de San Agustín.

Nieto Gil olvida las mentadas "penurias fiscales" para salir al paso en la búsqueda del destino real de la Universidad de Cartagena. Grados, prácticas y ejercicio de la medicina y el decreto son reglamentados en un minucioso decreto de fecha 8 de agosto de 1863, decreto que consta de cuatro capítulos y 31 artículos. El curioso documento lleva la firma del General Nieto Gil y la de secretario el doctor Juan Antonio de la Espriella. Despierta así un nuevo amanecer para el claustro cartagenero. La Universidad encuentra por fin su destino y comienza a transitarlo. Veamos:

Como requisito previo al doctorado están los grados de bachiller y el de licenciado. Quien acredite ser doctor podrá presentarse a examen ante el Tribunal Superior del Estado, para optar el título de Abogado y ejercer así la profesión.

Muchas de las disposiciones del ICFES, tenidas como originales, parecen inspirarse en esta olvidada reglamentación académica.

En el desarrollo de estos maravillosos prospectos, la Universidad recobró su prestigio y sus bienes en 1864, mediante la ley del 29 de mayo de ese año, expedida por el General Tomás Cipriano Mosquera.

La recta final del siglo es fructífera, pues su cláustro será engrandecido por un hombre providencial para Colombia, hijo también de Cartagena: Rafael Núñez.

Núñez había regentado el cláustro desde el 9 de Febrero de 1825 hasta el 7 de Enero de 1853 y además, por haber optado en su seno el grado de Doctor en Derecho, conocía la índole, desarrollo y penurias de la Ilustre Casa de Estudios, cuya introducción a otro tipo de análisis pretendemos hacer modestamente.

 

LOS CRONISTAS DE LA UNIVERSIDAD

Se duelen nuestros cronistas de lo exiguo de la población universitaria en el año de 1851, pues para ellos son pocos los 32 alumnos que concurren a la Universidad en aquellos días de zozobra política. Para nosotros que no creemos en la manifestación de las Universidades, por sus funestos resultados, pensamos que eran muchos aquellos 32 héroes de la cultura que hicieron sus estudios completos. ¿Qué cursaban? Veamos: procedimientos judiciales; derecho civil patrio; derecho romano; economía política; legislación civil y penal y ciencia constitucional; geografía, dibujo geográfico; artes y oficios; latinidad e historia.

Estas disciplinas condujeron a lo que fue Cartagena, una ciudad de hombres cultos, disciplinados y capaces. Gentes de clase media, baja, artesanos, maestros de obra, cuya personalidad, disciplina y espíritu severo no lo tiene en los días que corren la alegre fanfarria de profesionales incultos que concurren presurosos a la feria de altos honorarios y de burocracia oficial. Esos patricios fueron el tronco de familias proceras, de hombres rectos y nobles, extraídos del pueblo, dignificados por lo que entonces si era Alma Máter, gestora de caracteres y no solo de inteligencias mediocres.

 

PRESENCIA Y ESPÍRITU DE RAFAEL NÚÑEZ
EN LA UNIVERSIDAD DE CARTAGENA

Cumplido el "fallo justiciero de la historia". Libre de escoria la controvertida figura del reformador del Cabrero, es necesario registrar también el significado histórico de su tarea en el campo educativo y especialmente de lo que represento su obra en el desarrollo y proyección cultural en la Universidad de Cartagena.

Bachiller y Licenciado de nuestra Universidad, doctor en Jurisprudencia y más tarde Rector magnífico, la vinculación de Nuñez al Cláustro agustino no ha sido destacada con los honores que merece. Un 18 de agosto de 1843 la Universidad del Segundo Distrito le reconoce a Rafael Wenceslao Núñez Moledo su status de Bachiller y Licenciado. El documento lo firma un rector eminente: el doctor Manuel del Río, presente muchas veces en la historia del cláustro. Como secretario de la Universidad figura el doctor José María Goenaga y como secretario de la Facultad de Jurisprudencia el doctor Dionisio E. Vélez.

En el mes de enero de 1845 Rafael Núñez es recibido como Doctor en Jurisprudencia. El consejo de la Facultad de Jurisprudencia declara que el señor Rafael Núñez "fue admitido a los exámenes requeridos para optar el grado de Doctor en Jurisprudencia" y mostró en ellos extensos y sólidos conocimientos en economía política, derecho civil, derecho penal, procedimiento, derecho eclesiástico y práctica forense.

Conocido el criterio moderado de los examinadores, se colige el brillo de las intervenciones de Núñez para que expresaran tan entusiastas opiniones sobre su conducta universitaria. Llenados los requisitos anteriores, Núñez acude ante el Tribunal de Justicia como aspirante a la profesión de abogado. Para ejercer debe llenar los pre-requisitos de ser Doctor en Jurisprudencia, tener los títulos de bachiller y licenciado y contar 21 años. El 16 de mayo de 1845 el Secretario del Tribunal Superior de Bolívar Francisco de la Espriella da cuenta a la Corporación informando que el aspirante señor Rafael Núñez, reúne los requisitos para recibir el grado de abogado, el 16 de mayo de 2003, este suceso académico cumplió 158 años.

El 23 de mayo se reunió en acuerdo el Tribunal de Justicia del Distrito del Magdalena y en alarde de profundidad docente y con respecto a las leyes vigentes propone al recipiendario tres cuestiones de innegable trascendencia jurídica:

  1. De la legitimación y profijamiento (¿Reconocimiento?) Cuestión deducida. ¿Pueden legitimarse los hijos por subsiguientes matrimonios?
  2. De las colaciones. Cuestión deducida. ¿Todos los bienes que reciben los hijos de los padres deben hacerse a colación?
  3. De las cosas. ¿Cuántos son los modos de adquirir dominio de ellas?

El doctor Núñez escogio el punto tercero. ¿Que razones lo condujeron a ellos? Esquivaba el derecho de familia por razones ideológicas y su libertad de pensar?

El 24 de mayo de 1845 los ministros examinadores Manuel José Cajar, Juan Antonio Araújo y José Pablo Rodríguez Torres, informan que el doctor Rafael Nuñez fue examinado y plenamente aprobado.

El 27 de mayo de 1845 sufrió el doctor Núñez su segundo examen sobre practica forense civil y aprobado se le hace jurar que cumplirá bien y fielmente los deberes de la profesión de abogado; que desengañará a las partes que no tengan razón; que no llevara derechos excesivos a los que deban contribuir y ninguno a la hacienda nacional y pobres de solemnidad y luego se hace referencia a la ley de Toledo sobre aplicación de los principios procesales.

El 19 de Junio de 1845 queda el doctor Rafael Núñez con la capacidad jurídica de ejercer la abogacía en todo el territorio de la Nueva Granada. Estos son los sólidos inicios de uno de los hombres más importantes en el pasado y en el presente siglo en la historia de Colombia. La forma disciplinada de su ascenso es testimonio de su grandeza.

        

NÚÑEZ RECTOR MAGNÍFICO

En momentos de crisis académica, vigente la ley del 15 de mayo de 1850, ya citada, en la cual se declara que no son necesarios "los grados" o "títulos" para ejercer la profesión científica, llega Rafael Núñez a la Rectoría de la Universidad. Era el año de 1852, mes de febrero y permanece en la Rectoría del Cláustro durante 7 meses, o sea, hasta principios de enero de 1853. La Rectoría de Núñez coincide con la Gobernación de Juan José Nieto Gil, del cual era al mismo tiempo Secretario General, con el impulso de su juventud, Nuñez impone al Cláustro un nuevo ritmo, sacudiéndolo de la postración en que lo dejaron López Tagle y el modesto funcionario interino, él médico Doctor Andrés Fortich. Su proximidad al general Nieto, su amigo y Gobernador, le facilita la tarea de devolverle al Cláustro de San Agustín sus clásicas glorias. Son pocos los documentos rectorales que en el periodo de Nuñez Rector, salvó la negligencia, la inercia local y la mala fe de algunos políticos contra la obra extraordinaria del reformador, llamado a los más altos destinos políticos.

Desde el primer día combatió Núñez la idea del Gobierno Central en relación con la supresión de los títulos para el ejercicio profesional. Núñez presenta un sólido informe en su calidad de Rector, señalando que son las cámaras y no el poder ejecutivo las que deben legislar en relación con tan delicado asunto. Estima el Secretario Rector que todo el porvenir de la Nueva Granada depende de un asunto de apariencia trivial, pero que en nuestra opinión es de gran trascendencia doctrinaria. Para Núñez, filosofo y visionario, todo lo que "afecta al progreso de los pueblos" es importante.

 

LA UNIVERSIDAD DE CARTAGENA HOY

por Jorge Matson C.

La Universidad de Cartagena, presta sus servicios académicos de Educación Superior al Departamento, a la región Caribe y al país en sus instalaciones del Cláustro de San Agustín, ubicado en el centro histórico; en el campus de la salud, en el barrio Zaragocilla y en su sede de Ciencias e Ingenierías y Ciencias Económicas en el llamado sector Piedra de Bolívar. Posee la Universidad una extensión con sede propia en el municipio de Magangué (sur del Departamento de Bolívar), y ejerce su presencia en el resto de la Costa Caribe Colombiana a través de convenios para desarrollar estudios de postgrado en Universidades de la región. La Universidad, está integrada por 25 unidades académicas así: nueve facultades con 16 programas, más dos de educación a distancia. Siete centros, así: Centro de Investigaciones, Centro de Admisiones, de Registro y Control Académico, Centro de Informática, Centro de Postgrado y Relaciones Externas, Centro de Información y Documentación, Centro de Recursos Educativos y Telecomunicaciones; Centro de Capacitación y Asesoría Académica; dos secciones: la de Publicaciones y Audiovisuales, una coordinación y un instituto, el de Inmunología. A nivel de postgrado la institución ofrece más de 40 programas entre doctorado, maestrías y especializaciones. En la búsqueda continua del fortalecimiento de sus actividades de investigación y de extensión, la universidad establece vínculos con instituciones y organismos de carácter nacional e internacional, con quienes firma convenios de intercambio y de apoyo mutuo. En torno al progreso de sus actividades culturales, y deportivas la universidad cuenta con la Unidad Administrativa de Bienestar Universitario, quien es la encargada de habilitar los espacios necesarios para el sano esparcimiento y el disfrute de la vida en comunidad.