SECOND PLACE

COL-27: Especies invasoras, un irresponsable costo ambiental

Sonia López Ortiz   El Colombiano, Medellín, Antioquia  

- El mundo debe destinar al año 400 mil millones de dólares para atender los impactos provocados por especies de fauna y flora que son introducidas en ambientes donde no son nativas.

- La tilapia o mojarra es una muestra de los efectos de las especies invasoras en Colombia. Especies en riesgo de desaparecer como el bocachico o el bagre, sus principales víctimas.

- El 90 por ciento de la acuicultura colombiana está soportada en especies introducidas e invasoras, revela estudio.

En 1977 la actividad pesquera artesanal y comercial del río Magdalena ya sentía los efectos económicos de la notable disminución de los recursos naturales de este cuerpo hídrico. La solución, en ese entonces, consistió en el inicio de un proceso de repoblación que con el tiempo se salió de los controles iniciales y se convirtió en un serio problema ambiental.

En el mundo las especies invasoras son consideradas como un problema ambiental. Graves daños a los ecosistemas, desequilibrios ecológicos, cambios en la composición y desplazamiento de las especies nativas, pérdida de la biodiversidad, incluso, transmisión de enfermedades son algunos efectos que tiene la inclusión sin control de especies en ambientes que no son de su origen.

Son muchos los ejemplos sobre especies invasoras en los últimos 150 años. Autoridades mundiales ambientales aseguran que al año el mundo destina 400 mil millones de dólares para atender los impactos provocados por especies, que luego de introducirse en ambientes diferentes al propio, se convierten en invasoras y acaban con aquellas que son nativas.

Colombia, por su biodiversidad, no está ajena a ello, incluso ya padece sus consecuencias. Un estudio de Francisco de Paula Gutiérrez, biólogo e investigador colombiano que recibió este año el premio de la Fundación Alejando Ángel Escobar por su trabajo sobre especies invasoras y en particular sobre los efectos de la tilapia, más conocida como mojarra, en los ríos Sinú y Magdalena.

Hace 11 años, este investigador inició un trabajo que no sólo analizó las especies nativas de los ríos colombianos, sino determinó la historia, características y transformaciones de aquellas que en alguna época fueron traídas desde otras regiones (trastocadas) o de otros países como Estados Unidos, África y Brasil (introducidas).

Seguimiento al trabajo de los pescadores, estudios genéticos y biológicos fueron parte del proceso del estudio de este biólogo que logró concluir no sólo que Colombia tiene 162 especies introducidas o trastocadas, sino que la acuicultura del país está soportada en 90 por ciento en este tipo de especies y no en las nativas.

Para solventar los problemas que presentaba el río Magdalena ante la disminución de sus recursos a finales de los setenta, desde el África fue importada la mojarra, una especie muy conocida dentro de la gastronomía nacional, pero cuyos efectos sobre ríos como el Sinú o el Magdalena preocupan a los expertos.

En la actualidad, explica este investigador, la mojarra está declarada como invasora por las autoridades mundiales ambientales en 54 países de los 96 en los que se encuentra. Esta alerta, según Gutiérrez, no ha sido tenida en cuenta en Colombia, no sólo por el desconocimiento del tema y la falta de estudios, sino por el significado económico que tiene la especie.

"Sólo en la ciénaga Grande de Santa Marta, la tilapia (mojarra) representa nueve toneladas de producción al año, es decir, 2,5 millones de dólares", aseguró este experto.

Efectos invasores

Los efectos ambientales de las especies invasoras son preocupantes, mucho más cuando su hábitat es el agua. "Una especie que se introduzca en el agua, jamás en la vida se podrá controlar", advirtió este especialista.

Especies nativas de los ríos Magdalena y Sinú, como el bocachico, ya sufren las consecuencias, tanto que está incluida dentro del libro rojo de especies en vía de extinción. "Décadas atrás, la pesca de bocachico producía 45 mil toneladas al año en el río Magdalena, ahora, no alcanza a las tres mil. Quiere decir que la mojarra ha ayudado a extinguirlos", concluyó el investigador.

¿Por qué la mojarra es capaz de extinguir a otras especies? Las razones son múltiples. Según el estudio, mientras el bocachico tiene que esperar dos años y medio para reproducirse, la tilapia lo hace cada tres meses, incluso con mucha más facilidad que en África, de donde es originaria.

Según Gutiérrez, "en el estudio encontramos que mientras una tilapia de 22 centímetros en África pone dos mil 800 huevos, en Colombia algunas tienen hasta cinco mil 800 huevos. (...) Esta especie no tiene depredadores y esa es una ventaja biológica, incluso, son más resistentes a la contaminación, a los bajos niveles de oxígeno y a los cambios ambientales".

En la actualidad, esta especie, común en los comedores colombianos, está presente en las aguas naturales de 29 de los 32 departamentos, y en las aguas artificiales de otros 30. "Los impactos jamás se estudiaron", precisó.

Una de las críticas de este investigador, hecha pública durante su intervención en la premiación de la Fundación Alejando Ángel Escobar, resaltó la irresponsabilidad histórica sobre la introducción de especies de otros países o de otras regiones nacionales, puesto que el impacto no es sólo para el entorno, sino en la información genética del animal invasor y hasta de los nativos del lugar.

Para este investigador, "en este país, las decisiones ambientales se toman sobre escenarios políticos y económicos, pero no técnicos", y agregó que, cuando una especie nueva llega a otro ambiente no se sabe cómo va a reaccionar, ni cómo cambiará su hábito alimenticio y ni de reproducción.

"Es como cuando un habitante de Chocó llega a Bogotá. Cambia su modo de vestir, su alimentación, incluso su psicología. Eso tiene efectos sobre su entorno. Lo mismo ocurre en estos casos", dijo.

Existen diversas clases de tilapia, como la negra y la roja. Esta última, explica el biólogo, es el producto de un cruce entre cuatro especies de mojarra. "La roja es un híbrido de cuatro especies, entonces, tiene la información genética de todas y la convierte en una mucho más fuerte".

Algunos invasores

Un catálogo publicado recientemente por el Instituto Alexander Von Humboldt precisa algunas especies de flora y fauna invasoras, cuyos efectos llaman la atención.

Susanita de ojos negros

"Thunbergia alata"

Es fácil encontrarla en los jardines colombianos y gusta por su función decorativa. Se conoce como "susanita de ojos negros" u "ojo de poeta", cuya característica además de enredarse con facilidad en cualquier espacio, es la presencia permanente de su flor color naranja con centro negro.

Lo que pocos conocen es que llegó del África y ahora hace presencia en departamentos como Antioquia, Cundinamarca, Quindío Risaralda y Valle. Independiente de su belleza, su hábito trepador debilita el desarrollo de las especies nativas e impide la regeneración natural de plantas en áreas degradadas.

Hormiga loca

"Paratrechina fulva"

Llegó al país desde Brasil en la década del setenta con el fin de hacer biocontrol de serpientes y la hormiga arriera. Sin embargo sus efectos son preocupantes, puesto que protege a los piojos y pulgones del ataque de depredadores naturales, lo que provoca su aumento en cultivos de café, yuca, cacao y caña de azúcar.

"Ataca vertebrados pequeños, aves y ganado, los cuales pueden morir de asfixia o sufrir graves daños en sus mucosas (nariz y ojos), debido al ácido fórmico que expulsan las hormigas. Elimina otras especies nativas de hormigas, termitas y larvas de mariposa", precisa el documento del Instituto Von Humboldt.

Caracol de jardín

"Helix aspersa"

La alta demanda del consumo de caracol en Europa, pero las dificultades de su cultivo en estos países, promovieron que otros Estados, como Colombia, encontraran en esta especie una opción económica para cultivar y exportar.

Antioquia, Cundinamarca, Boyacá, Caldas y Valle del Cauca son departamentos en donde es frecuente, además de aquellas regiones entre los mil 500 y dos mil 700 metros de altitud. "Es herbívora y muy dañina. En este momento pueden haber entre diez mil y 15 mil productores ilegales en el país", explica este biólogo.

Rana toro

"Rana Catesbeiana"

La rana toro fue traída desde Estados Unidos y su daño es tal, que en Italia llevan 25 años intentando erradicarla. "En 1986 llegó a la laguna de Sonso (Valle del Cauca) para trabajos del Sena, pero, por diversas razones se dispersó. Un estudio en el Valle del Cauca encontró en ella 25 ítems alimenticios, incluso, pluma de aves. El último reporte revela que ya se encuentra en los llanos orientales", explica este biólogo.

Ranas toro hay en Antioquia, Caldas, Cundinamarca, Sucre, Tolima y Valle del Cauca. Según el Instituto Von Humboldt, esta especie ha provocado el desplazamiento de aquellas nativas y es considerada como una de las 100 invasoras más perjudiciales el mundo.

Se alimenta de anfibios nativos, invertebrados (crustáceos y cangrejos), aves, reptiles y peces.