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Octubre 17

Palabras del Presidente Uribe al inaugurar las sesiones extraordinarias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos

Bogotá, 17 oct (SP). “Nos honra mucho esta sesión que emprende la Corte Interamericana de Derechos Humanos en nuestro país. Agradezco inmensamente que hubieran aceptado esta invitación, que honra la tradición jurídica de Colombia. La decisión política de Colombia de respeto a la ley, como punto fundamental del Estado de Derecho. Respeto a la ley, del cual tiene que dar ejemplo el gobernante.

He tenido la oportunidad en dos ocasiones, en San José de Costa Rica, de hablar ampliamente con la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre los temas de mayor interés para este organismo que se suceden en nuestra Patria.

Esta ma√Īana, en compa√Ī√≠a de los Presidentes de las Altas Cortes y de mis compa√Īeros de Gobierno, tuvimos un nuevo espacio en la Casa de Nari√Īo para intercambiar opiniones sobre muchos temas, para escuchar los comentarios y preguntas de la Corte Interamericana y para procurar dar respuesta a todos.

Permítanme, honorables Magistrados y Jueces, referir a ustedes unas palabras sobre la visión política del actual Gobierno de Colombia, sobre el tema de Seguridad Democrática, el tema de los Derechos Humanos, la Ley de Justicia y Paz, la reinserción, el caso de la Unión Patriótica, el caso de la Justicia Penal Militar, las acusaciones que circulan en la comunidad internacional, el tema de los desplazados, el tema de la concentración de la tierra como consecuencia de esta violencia que ha vivido Colombia, y el tema de nuestra visión de la justicia internacional.

Nosotros estamos luchando por una sociedad con todas las posibilidades pluralistas, en permanente debate, pero en debate con la posibilidad de encontrar opciones, grados de consenso. No el debate estancado en los antagonismos insuperables. El debate que siempre esté buscando la síntesis a la contradicción.

Nosotros estamos buscando una sociedad sin exclusiones, pero sin odio de clases. Nosotros no desmantelamos el Estado, pero lo reformamos. Le damos todo el espacio a la inversión privada, pero le exigimos todo el compromiso con la responsabilidad social.

Reforma del Estado

Hemos reformado 420 instituciones del Estado. Y seguiremos en esa tarea, buscando premiar la eficiencia social sobre el desgre√Īo burocr√°tico.

Una de esas reformas, la más reciente, la de la Empresa Colombiana de Petróleos, muestra que hemos superado obstáculos provenientes de radicalismos ideológicos que parecían insuperables, y también que hay confianza de los colombianos en el rumbo de la Nación.

Hace unos a√Īos los radicalismos ideol√≥gicos hac√≠an anticipar que ser√≠a imposible una reforma pensional o laboral en Ecopetrol, y todav√≠a m√°s imposible un proceso de capitalizaci√≥n democr√°tica de la empresa. Todo lo hemos logrado. En el √ļltimo paso, 520 mil colombianos se hicieron socios de la empresa. En la oportunidad en que este pa√≠s ha tenido m√°s participaci√≥n en una empresa, hab√≠a sido de 140 mil accionistas, un caso excepcional. Adem√°s se vincularon los fondos de pensiones de propiedad de 7 millones de trabajadores colombianos.

Estos hechos sociales no pueden pasar desapercibidos. Muestran que la sociedad colombiana tiene más confianza en el presente y el futuro de la Nación. La confianza es fundamental.

Quiero invitar a los dignatarios y jueces de la Corte Interamericana de Derechos Humanos a explorar, en estos días de estadía en Colombia, cómo ha evolucionado el grado de confianza de los colombianos en su país, porque ese tema no es ajeno a ninguna de las disciplinas colectivas. Por supuesto, no puede ser ajeno al orden jurídico ni a su aplicación.

Le exigimos al sector privado responsabilidad social, como contraprestación al espacio ilimitado de oportunidades que se abre en Colombia. Creemos que la responsabilidad social debe exteriorizarse en tres áreas.

En la transparencia en las relaciones entre los inversionistas y el Estado. Transparencia para adjudicar contratos, para ejecutarlos. Transparencia en la tributación. Transparencia para sortear disputas.

Debe expresarse en la solidaridad de todos los inversionistas con las comunidades, que trasciende los mínimos de la ley.

Y debe expresarse en las relaciones laborales fraternas. Fraternas por oposici√≥n a las relaciones laborales de capitalismo salvaje. Fraternas por oposici√≥n a las relaciones laborales de odio de clases, que trajeron las guerrillas marxistas a este pa√≠s, que tanto da√Īo hicieron y que todav√≠a no se han podido superar plenamente.

En ese marco tenemos tres objetivos principales de Gobierno: consolidar la Seguridad Democr√°tica, consolidar la confianza inversionista y cumplir las metas sociales. Van de la mano. Sin seguridad, no hay confianza inversionista.

Cuando las guerrillas marxistas empezaron a agitar sus tesis, reclamaban falta de democracia en Colombia y falta de equidad social. Espantaron el capital, produjeron la cruel reacción del paramilitarismo, condenaron al país a tener más pobreza, más inequidad, más desempleo.

La historia de Colombia muestra claramente que hay que llevar de la mano la prosperidad social de la prosperidad económica. Y que sin seguridad, no se da esa confianza para que haya la prosperidad económica, que permita que la prosperidad social no sea tema de discurso sino hecho verificable de resultado. Es algo bien importante.

Para nosotros, el tema social en América Latina y en Colombia es un tema más de resultado y menos de discurso.

Voy a referir más adelante al tema del avance de la Seguridad Democrática. La confianza inversionista es un hecho. Nosotros la cuidamos enormemente, porque en el lenguaje político se habla fácilmente de lo social, aunque se incumpla lo social, pero poco se compromete en el lenguaje político con la confianza inversionista y con la Seguridad Democrática.

Confianza inversionista

Para nosotros el compromiso de la confianza inversionista con responsabilidad social es muy importante.

Hace cinco a√Īos, en este pa√≠s, de cada 100 d√≥lares que se produc√≠an se invert√≠an entre 12 y 15. Actualmente entre 26 y 28. Solamente nos gana en tasa de inversi√≥n un pa√≠s en Am√©rica Latina, que hoy no tiene inversi√≥n privada sino p√ļblica. Aqu√≠ hay un gran renacer de la inversi√≥n privada. De esos 26 ‚Äď 28 de tasas de inversi√≥n, 19 ‚Äď 22 corresponden al sector privado.

¬ŅQu√© influye en eso? Un modelo de Estado donde no se desmantela el Estado y no se agita la bandera del estatismo. Donde se le da toda la oportunidad al sector privado, pero se le exige la responsabilidad social.

¬ŅQu√© influye en eso? La Seguridad Democr√°tica. La permanente determinaci√≥n popular y gubernamental de avanzar en Seguridad Democr√°tica, a pesar de dificultades, de reveses, de momentos amargos. La orientaci√≥n de medidas de gobierno para estimular la confianza inversionista. La seguridad jur√≠dica. El saneamiento fiscal de la Naci√≥n, aunque falta mucho, es bien importante. Y me referir√© a √©l cuando hablemos de la financiaci√≥n de la justicia.

La confianza inversionista ayuda. Es fundamental para poder lograr las metas de prosperidad social. Encuentran ustedes un país con muchas dificultades sociales, pero con toda la determinación de superarlas.

Por ejemplo, en educaci√≥n b√°sica, hace cinco a√Īos ten√≠amos un 77 por ciento de cobertura. Hoy un 92. La meta para 2010 es un ciento por ciento.

Hace cinco a√Īos ten√≠amos una cobertura universitaria del 22 por ciento. Hoy del 29. La meta para 2010 es 34 por ciento.

Trabajamos tanto el est√≠mulo a la oferta como el est√≠mulo a la demanda. En este √ļltimo, con una instituci√≥n estatal ejemplo en Am√©rica Latina, que hemos reformado en este Gobierno, el Instituto de Cr√©dito para Educaci√≥n Superior, que estamos multiplicando por cinco, y aspiramos a hacerlo por seis, el n√ļmero de usuarios de cr√©dito para acceso a universidad de los sectores m√°s populares de la Naci√≥n.

Encuentran ustedes un pa√≠s que tiene la mejor instituci√≥n de formaci√≥n vocacional, t√©cnica y tecnol√≥gica de Am√©rica Latina: el Sena ‚ÄďServicio Nacional de Aprendizaje‚Äď, financiado exclusivamente con aportes de empleadores.

Aqu√≠, en aras de la equidad, hemos defendido totalmente la tesis de que los empleadores tienen que pagar unos impuestos de n√≥mina para poder contribuir a instituciones como √©sta. O como otra, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, encargado principalmente de la asistencia a la ni√Īez. Y como otra muy singular, las Cajas de Compensaci√≥n Familiar, nadministradas por empleadores y trabajadores, con todas las posibilidades de flexibilidad y eficiencia del sector privado, pero con toda la responsabilidad social que compete al sector p√ļblico.

Política social

A pesar de las recetas de organismos internacionales, nuestra tesis ha sido que para construir justicia social, los empleadores tienen que pagar el sostenimiento de estas instituciones.

No se puede hablar de la problemática social de Colombia en abstracto. Hay que mirar sus orígenes, su evolución. Y hay que mirar los esfuerzos que se hacen, lo logrado, las metas que se tienen, y, por supuesto, el primero en reconocer todo lo que falta es el Gobierno.

Nosotros, por ejemplo, ten√≠amos hace cinco a√Īos un mill√≥n 100 mil estudiantes en formaci√≥n vocacional, a√Īo tras a√Īo. Este a√Īo, 4 millones 600. Estamos instalando un sistema de formaci√≥n virtual que, con excelente calidad, nos permitir√° masificar totalmente el acceso a la formaci√≥n t√©cnica y tecnol√≥gica.

Y hemos creado un sistema de educación por fases, que le permite a los sectores graduados en técnicas y tecnologías acceder a la universidad, que les reconozcan los créditos acumulados y buscar los grados de educación superior y los posgrados.

Con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y el programa Familias en Acci√≥n, hace cinco a√Īos se atend√≠an en Colombia 3 millones 700 mil ni√Īitos. Hoy atendemos en nutrici√≥n a 9 millones de ni√Īos, pero tenemos que llegar a 12 millones.

Nos hemos propuesto tener plena cobertura en salud. Hace cinco a√Īos ten√≠amos 23 millones y medio de colombianos vinculados al sistema de salud. Hoy tenemos 36 y medio. Estamos haciendo todo el esfuerzo para que en el a√Īo 2010 tengamos plena cobertura. Habr√≠amos pasado en ocho a√Īos de 23 millones a 43 millones.

Y no ser√° suficiente. Si nosotros logramos esa dura meta, los gobiernos que nos sucedan tendr√°n la obligaci√≥n de nivelar el sistema de atenci√≥n subsidiado con el sistema de atenci√≥n de los trabajadores formales, que aqu√≠ llamamos ‚Äúcontributivos‚ÄĚ. Y por supuesto, de avanzar sustancialmente en calidad.

Uno de los factores de exclusi√≥n en Am√©rica Latina y en nuestro pa√≠s, ha sido la falta de acceso al cr√©dito de los sectores populares. Hemos comprometido todo el sistema financiero p√ļblico y privado, de primero y de segundo piso, las Ong‚Äôs especializadas en cr√©dito popular, recursos del Estado, para superar esa barrera de exclusi√≥n.

Hemos multiplicado por ocho la cartera en poder de los microempresarios colombianos. El sistema lo llamamos: Banca de Oportunidades. Qu√© importante poder decir ante ustedes ‚Äďque como juristas aprecian los hechos sociales, como fuente final del Derecho‚Äď, que la cartera de los microempresarios colombianos representaba el 1,5 por ciento de la cartera total del pa√≠s, hace cinco a√Īos. Hoy representa el 5,5 por ciento.

Sobre todos estos temas mantenemos un diálogo intenso con el pueblo colombiano, todos los días. Creemos que nuestra era es una era que exige un gran equilibrio entre democracia representativa y participativa. Creo que eso ha ayudado a legitimar estas instituciones. Y no son diálogos de aplausos. Son diálogos de reclamos.

Vienen ustedes al país en un momento de discusiones. Pero está bien. Para la democracia es más sano discutir los problemas de fondo, que por reglas de cortesía esconder esos problemas. Pero discusiones con franqueza y con severidad, pero con total observancia del respeto debido a las reglas democráticas y a la Constitución.

Pueden saber que para nosotros el tema social es tan importante como el tema de seguridad, como quiera que la seguridad provee los recursos para el tema social. Y en un Estado de Derecho, finalmente la sostenibilidad de la seguridad la da la legitimación popular, que no se obtiene si no se avanza en el tema social.

Seguridad Democr√°tica

Nuestra Seguridad Democrática. Vamos ganando, pero no hemos ganado todavía. El más importante triunfo es un intangible, que ustedes perciben en las grandes mayorías colombianas: que hoy rechazan guerrillas, paramilitares y narcotráfico. Rechazan la condena a temerles a esas organizaciones criminales y demandan la presencia del Estado.

Hasta hace pocos a√Īos, se quiso hacer creer que Colombia reclamaba una pol√≠tica social y rechazaba una pol√≠tica de seguridad. Antes de que lo hayan aceptado algunos sectores de c√ļpulas directivas, el pueblo colombiano hoy todos los d√≠as reclama por igual m√°s presencia de la autoridad garante de la Seguridad Democr√°tica, y m√°s presencia de la pol√≠tica social.

En la base del pueblo colombiano, aquí cerca, en las más remotas aldeas, hoy las grandes mayorías reclaman que vaya por igual la Seguridad Democrática y la política social. Y rechazan con menos temor, con fortaleza, sin vacilación, la presencia de los grupos armados.

Hace cinco a√Īos se manten√≠a la Naci√≥n como expresi√≥n sociol√≥gica, pero hab√≠amos perdido la eficacia del poder estatal. En amplias √°reas del pa√≠s, hab√≠a sido superado por el poder usurpador del terrorismo guerrillero y paramilitar. Lo hemos recuperado bastante.

Las regiones colombianas muestran hoy cómo se han debilitado los poderes criminales. Y el Estado democrático, que fue suplantado allí, de facto, ha empezado a recuperar su vigencia eficaz.

¬ŅPor qu√© es democr√°tica nuestra seguridad? El continente recuerda las √©pocas aciagas de la doctrina de la seguridad nacional. En su nombre se sustentaron dictaduras. Para dar seguridad nacional, se suprimi√≥ el pluralismo. En Colombia hoy el pluralismo florece como en ninguna √©poca anterior.

La seguridad nacional eliminó el disenso. En Colombia hoy el disenso tiene todas las garantías. Muchos de mis críticos estaban en el extranjero. Paradójicamente, han regresado a ejercer su crítica en el país, ahora que rige el Gobierno que ellos odian, gracias a nuestro concepto democrático de seguridad.

Muchos pa√≠ses del continente, en aras de la doctrina de seguridad nacional, con la excusa de enfrentar el terrorismo, se cerraron a la vigilancia internacional. Aqu√≠ hay cualquier cantidad de Ong‚Äôs, nacionales e internacionales, que critican y vigilan, rodeadas de todas las garant√≠as. El Presidente de la Rep√ļblica en ocasiones discute con ellos. Y yo no s√© discutir en palabras muy elegantes. Pero ellos gozan de las m√°s eficaces garant√≠as en nuestro pa√≠s. Eso es bien importante. Lo digo ante las Cortes. Ante la Corte Interamericana, despu√©s de haber cumplido m√°s de cinco a√Īos en el Gobierno.

Por todo esto, hay un profundo contrate entre lo que fue en la doctrina de la seguridad nacional y lo que es nuestra pr√°ctica de la Seguridad Democr√°tica. Es necesario que el continente lo reconozca.

Colombia tiene muchas dificultades sociales, pero no un conflicto con grupos armados. Colombia no tiene insurgentes. Colombia tiene terroristas. ¬ŅPor qu√© lo digo? Porque aqu√≠ los grupos violentos afectaron m√°s el tejido social de la Naci√≥n, que se propon√≠an mejorarlo. Porque aqu√≠ hay una democracia profunda que, por contrate con las dictaduras, no da ninguna legitimidad para atenuar la acci√≥n de los terroristas llam√°ndolos insurgentes.

En otros países se les calificó de insurgentes. Y ese atenuante, que en alguna forma les dio un apelativo noble, provino del hecho de que combatían dictaduras. Aquí maltratan la democracia.

Es diferente una insurgencia contra una dictadura, que unos grupos armados contra una democracia. Eso hace la diferencia. Por eso el Gobierno que presido no ha dudado en denominarlos terroristas.

Cuando mira, distinguidos magistrados, las legislaciones de Europa Occidental, encuentra que en varias de ellas se define terrorista la acción armada o la amenaza de acción armada. La simple amenaza de acción armada por razones ideológicas, políticas o religiosas.

Y cuando se le pregunta a los profesores de las facultades de Derecho de Europa por qué esa severidad para calificar el terrorismo, ellos dicen: tenemos unas democracias pluralistas que ofrecen todas las garantías y por eso no podemos permitir que sean atacadas por la vía armada.

Esa razón asiste a Colombia: una democracia pluralista, respetable, que da todas las garantías y que, por ende, no puede permitir, ni validar, ni atenuar, que se le ataque por la vía armada.

Si ustedes miran, hemos avanzado mucho en la reducci√≥n de la violencia. Cifras dif√≠ciles de dar, porque finalmente es tan grave un homicidio como miles. Finalmente no le puedo decir a la familia de un secuestrado que ya no se secuestran 3 mil al a√Īo sino 250. Esto no aten√ļa el dolor de esa familia.

La reducción de la violencia nos estimula a seguir luchando con nuestra política de Seguridad Democrática, pero nunca estamos contentos, porque la sociedad que, antes, anestesiada ante el dolor, parecía inmutable ante un nuevo crimen, hoy, en la confianza de la Seguridad Democrática, cualquier crimen, cualquier secuestro, la conmueve.

Aqu√≠ hubo a√Īos en los que asesinaron a 256 integrantes de organizaciones sindicales. Nuestro Manifiesto program√°tico de la campa√Īa presidencial ofreci√≥, como una de las pruebas de que nuestra seguridad ser√≠a democr√°tica, la protecci√≥n por igual a sindicalistas y a l√≠deres gremiales.

En el a√Īo 2005, gracias a esa pol√≠tica nuestra que empez√≥ en 2002, fueron asesinados 25. En 2006 hubo un recrudecimiento. Sumando profesores a l√≠deres sindicales, hubo 60. Al viejo enfrentamiento entre guerrillas y paramilitares, se sum√≥ el enfrentamiento, en algunas √°reas del pa√≠s, entre las dos principales guerrillas: el Eln y las Farc.

Este a√Īo nos han asesinado a 6 sindicalistas, y nos han asesinado a 15 profesores. Hemos hecho todo el esfuerzo por protegerlos, por superar la impunidad. Hoy hay m√°s de 6 mil personas que reciben protecci√≥n directa del Estado. Un programa que cuesta 39 millones de d√≥lares al presupuesto. De ellos, m√°s de 1.200 son afiliados a las organizaciones sindicales.

Cuando nuestro Gobierno empez√≥, en Colombia asesinaban a 68 personas por cada 100 mil habitantes. El a√Īo pasado 37 ‚Äď 38. Todav√≠a muy alto.

Cuando nosotros le pedimos al mundo que se reconozca el esfuerzo que se ha hecho en Colombia, es porque nosotros reconocemos todo lo que falta. Y alguien me dec√≠a: Presidente, si asesinan a 17.500 en una poblaci√≥n de 43 millones de habitantes, ¬Ņpor qu√© hay tanta acusaci√≥n a Colombia, si el asesinato de l√≠deres sindicales tiene una tasa infinitamente menor?

En Colombia infortunadamente todo el mundo ha sido víctima de esta violencia. Un estudio publicado por la Universidad de los Andes, no hace mucho tiempo, demostraba que el 50 por ciento de las familias colombianas han sido directamente afectadas por esta violencia.

Pero el concepto democrático de seguridad obliga a proteger a grupos de gran significación para la democracia. Por eso nuestra preocupación por proteger a líderes sindicales, por a proteger periodistas, por proteger a maestros y por proteger a voceros de la oposición.

Hasta ahora nos ha dicho la justicia que en los 6 casos de l√≠deres sindicales asesinados este a√Īo, no han encontrado evidencias que vinculen esos asesinatos con sus actividades sindicales. Pero nosotros no cesaremos hasta lograr que en este pa√≠s haya cero asesinatos de l√≠deres sindicales.

En este pa√≠s tuvo a√Īos en que asesinaron a 15 periodistas al a√Īo. Este a√Īo se ha alegado un caso en el Valle del Cauca. Ha dicho la justicia que no ten√≠a ninguna relaci√≥n con su actividad period√≠stica.

Encontramos a los periodistas m√°s protegidos, y en las regiones colombianas con m√°s fortaleza para denunciar. Menos amordazados por el terrorismo, que los amordazaba hace cinco a√Īos.

Cuando nosotros llegamos, de los 1.098 alcaldes de Colombia, todos de elección popular directa, más de 400 estaban amenazados y alrededor de 200 no podían ejercer sus obligaciones de alcaldes en su municipio. Hoy, con excepción de alguien del Huila, que va y viene de su municipio a la capital, gracias a la Seguridad Democrática todos pueden ejercer en sus municipios. Allí hay una gran expresión del carácter democrático de nuestra seguridad.

Gobernabilidad

Nosotros hemos colaborado con todos los alcaldes y gobernadores de Colombia. Y los hemos apoyado en materia de seguridad, sin detenernos en el origen político de su elección. Eso ha contribuido enormemente a construir gobernabilidad.

De otra manera, ¬Ņc√≥mo se construir√≠a gobernabilidad en un pa√≠s con esta problem√°tica, con 1.099 alcaldes elegidos popularmente, 32 gobernadores? El Alcalde de Bogot√°, no m√°s, que ejerce all√≠ a pocas cuadras, fue elegido por una coalici√≥n de oposici√≥n. Est√° terminando su per√≠odo. Y cualquiera sea la diferencia que puede tener con el Presidente de la Rep√ļblica, he escuchado el reconocimiento p√ļblico a lo que ha sido una relaci√≥n respetuosa, cooperante, fraterna, con el Gobierno Nacional.

Hemos construido gobernabilidad en la diferencia, distinguidos magistrados. Y la Seguridad Democrática ha contribuido enormemente a eso. De pronto en otro país, en condiciones semejantes, la solución habría sido extirpar la elección popular de gobernadores y la elección popular de alcaldes. Aquí la hemos protegido.

Y anoto esto: era yo estudiante universitario, y las guerrillas marxistas hacían llegar a nuestra universidad comunicados en los cuales decían que su violencia cesaría el día que Colombia permitiera la elección directa de alcaldes y gobernadores.

Después de un debate de más de un siglo, que lo empezó el Partido Liberal y lo terminó un gobierno conservador, se incorporó a la Constitución la elección de alcaldes. Y la Constitución del 91 trajo la de gobernadores.

Y aquellos que en la víspera reclamaban esos pasos de ampliación democrática como presupuestos necesarios para ellos abandonar la violencia, lo que hicieron fue convertirse en sicarios de los elegidos.

¬ŅCu√°ntos alcaldes han asesinado? ¬ŅCu√°ntos gobernadores han amenazado? Nuestra Seguridad Democr√°tica ha venido recuperando esa seguridad que se hab√≠a perdido a manos del terrorismo.

Y nada m√°s importante que este proceso electoral (del 28 de octubre) para se√Īalar c√≥mo procede la Seguridad Democr√°tica. Hoy hay una cobertura de puestos de votaci√≥n en porcentaje nunca antes obtenido en Colombia. Para elegir a personas que habr√°n de ocupar 18.332 cargos, hay casi 87 mil candidatos de 235 or√≠genes pol√≠ticos diferentes. Y estamos a diez d√≠as de las elecciones.

El Gobierno, las Fuerzas Armadas, la Polic√≠a, hacen todo el esfuerzo para proteger a todos los candidatos. Han sido asesinados 17, entre aspirantes inscritos a alcald√≠as y a concejos, la mayor√≠a de ellos de partidos afectos al Gobierno, uno del Movimiento Social Ind√≠gena, cuatro de sectores del oficialismo liberal, cuya base en m√ļltiples ocasiones ha apoyado sin vacilaci√≥n el Gobierno que presido.

Seguridad Democr√°tica y elecciones

Es bueno mirar cu√°l ha sido el impacto de la Seguridad Democr√°tica en los procesos electorales de Colombia.

El tema de la parapolítica tiene una característica: la mayoría de los delitos de los cuales hoy se acusa, fueron cometidos con antelación a este Gobierno. Durante este Gobierno, gracias a la Seguridad Democrática, la ingerencia terrorista en los resultados electorales ha venido en proceso de drástico debilitamiento.

Hay que mirar la elecci√≥n de 2003, el Referendo de 2003, la elecci√≥n de Congreso y la elecci√≥n de Presidente de la Rep√ļblica el a√Īo pasado. Candidatos de todas las orientaciones y el √ļnico que se podr√≠a quejar en la elecci√≥n presidencial del a√Īo pasado es el Presidente que aspiraba a la reelecci√≥n. Porque en departamentos del sur del pa√≠s las guerrillas marxistas (eran marxistas, hoy son mercenarios del narcotr√°fico), por falta todav√≠a de eficacia de Seguridad Democr√°tica, amenazaron a amplios sectores campesinos, les impidieron votar de acuerdo con su libre albedr√≠o y les daban permiso de votar solamente por opciones diferentes al Presidente que aspiraba a la reelecci√≥n.

Hoy la oposición recorre el país, tranquilamente, protegida por la Seguridad Democrática. Y cuando se piensa en el tema de la Unión Patriótica, al que me referiré más adelante, es bien importante comparar aquel fenómeno con este fenómeno electoral de hoy, donde la oposición recorre el país tranquilamente,protegida por la Seguridad Democrática.

Lucha contra el terrorismo y reinserción

Encontramos cerca de 60 mil terroristas. San desmovilizado en este Gobierno 46 mil. Una desmovilizaci√≥n sin precedentes. Y m√°s de 10 mil guerrilleros. Los procesos de paz con las guerrillas en los a√Īos noventa, en la d√©cada de los noventa, no desmovilizaron m√°s de 4.500. Solamente en este Gobierno hay m√°s de 10 mil guerrilleros, 32 mil paramilitares en negociaciones colectivas y unos 2.500 ‚Äď 3 mil en deserciones individuales.

Hemos debilitado a la guerrilla y hemos desmontado el paramilitarismo como paramilitarismo.

Es importante mirar lo que falta, pero tambi√©n mirar d√≥nde est√°bamos y d√≥nde estamos. Muchos compatriotas me dicen que cuando ellos observaban el poder del paramilitarismo hace cinco a√Īos, habr√≠an sido incapaces de anticipar que cinco a√Īos despu√©s la mayor√≠a de los l√≠deres del paramilitarismo est√©n en la c√°rcel, la mayor√≠a de las bases desmovilizadas y unos pocos l√≠deres fugitivos.

Eso es una transformación de mucho fondo. Competían con la guerrilla a ver quién se quedaba con el Estado colombiano. Y han pasado de ese poder inmenso a la cárcel.

Manejar un proceso de reinserción de 46 mil personas es muy difícil. Pero en medio de limitaciones, costos, complejidades, va bien.

Aspiro que durante sus sesiones en Colombia, distinguidos integrantes de la Corte Interamericana, tengan oportunidad de intercambiar ideas con el Alto Comisionado para la Reinserci√≥n. Me parece pertinente, dadas las preguntas que sobre el tema ustedes me hicieron esta ma√Īana, especialmente las inquietudes sobre el tratamiento que se les da a las mujeres que se reinsertan y a los ni√Īos, me parece de la mayor importancia que, en extenso, el Comisionado pueda explicarles a ustedes c√≥mo est√° procediendo el Estado colombiano en esa materia.

¬ŅPor qu√© digo que se ha acabado el paramilitarismo como paramilitarismo? Hoy quedan guerrillas y grupos criminales dedicados al narcotr√°fico. Los paramilitares que no se han desmovilizado est√°n dedicados al narcotr√°fico, a la extorsi√≥n. Y la decisi√≥n del Gobierno, de hoy y desde la hora cero de la administraci√≥n, es combatirlos con toda la determinaci√≥n.

Despu√©s de cinco a√Īos de Gobierno, perm√≠tanme decir que aqu√≠ ha habido una pol√≠tica de seguridad que es democr√°tica tambi√©n porque ha sido imparcial. Aqu√≠ desde la primera hora de Gobierno nos propusimos desmontar por igual guerrilla y paramilitares. De ese 5 por ciento que han reincidido, muchos ya han sido llevados a la c√°rcel.

Nosotros en este Gobierno hemos extraditado 674 personas, cifra que no tiene antecedentes ni paralelo en el mundo. En 12 casos hemos suspendido el envío en extradición de integrantes de grupos paramilitares, sin haber negociado la extradición, como una decisión del Gobierno para ayudar a la desmovilización que ellos han liderado.

En un caso, por un paramilitar que ha reincidido, el Gobierno ha anunciado que no está de acuerdo que siga en el proceso de paz, que debe ser retirado y que, de surtirse el pedido de extradición con aprobación de la Corte Suprema de Justicia, el Gobierno lo enviará en extradición y no le dará el beneficio de suspender la extradición.

¬ŅDe d√≥nde surge la palabra paramilitar? El vocablo se utiliza para se√Īalar organizaciones privadas criminales, cuyo objetivo ha sido combatir a la guerrilla. Hoy no existen. El Estado ha recuperado el monopolio que nunca debi√≥ perder, el monopolio de combatir a los delincuentes.

Los otrora paramilitares que hoy delinquen, ya no combaten otras organizaciones criminales, simplemente están dedicados a la extorsión, al secuestro.

En estas elecciones Colombia todavía tiene guerrilla, narcotráfico, con bandas criminales dedicadas a ese negocio y a la extorsión, pero no tiene la organización paramilitar, que contribuyó con la guerrilla a desnaturalizar, a desfigurar la claridad democrática.

Derechos humanos

Nuestra política de Seguridad Democrática se sustenta en la credibilidad, y la credibilidad nace de la eficacia y de la transparencia. Para nosotros es tan importante la eficacia como la transparencia, y la transparencia la asociamos a la observancia de los derechos humanos por parte de esa política.

No hemos tenido vacilación para separar de las Fuerzas Armadas y de Policía, a aquellos integrantes que han querido manchar la organización institucional con vinculaciones a grupos criminales. Pero sí hemos tenido el buen cuidado de motivar con nuestro respaldo a la institucionalidad.

Un pa√≠s que requiere derrotar los criminales, necesita una alta motivaci√≥n de su Fuerza P√ļblica. Y no se le motiva, cuando se asocian conductas delictivas individuales como comportamientos institucionales.

La queja reciente que escucho de parte de algunos cr√≠ticos, es que hay un n√ļmero de 200 ejecuciones extrajudiciales.

Primero, en Colombia no hay ejecuci√≥n judicial. Este pa√≠s desde 1910 elimin√≥ la pena de muerte. Segundo, nuestra pol√≠tica ha sido de eficacia y transparencia. Tercero, el Gobierno no vacila en tomar las decisiones administrativas que le correspondan, y en colaborar con la justicia, cuando quiera se de el caso de alg√ļn integrante de la Fuerza P√ļblica que viole los derechos humanos.

Recientemente, fueron condenados a 40 a√Īos unos soldados en el departamento de Arauca. Por fuera de combate, asesinaron a unos sindicalistas. Y el Gobierno nunca ha obstruido esa justicia.

Yo tengo la personal convicción de que la justicia obró bien, y de que los sindicalistas estaban en el Eln.

Es que ese punto de combinar las diferentes formas de lucha le ha hecho mucho da√Īo a este pa√≠s.

Quiero reiterar ante ustedes, que cualquier violación de derechos humanos, cualquier acción militar o policiva para asesinar a alguien y no dándolo de baja por fuera de combate, tiene de parte del Gobierno Nacional toda la determinación para aplicar las sanciones administrativas, para acusar ante la justicia y para ayudar a que la justicia cumpla su deber.

Pero tampoco podemos caer en una trampa. Aquí cada vez que las guerrillas y sus áulicos sienten que se les puede derrotar, el recurso al cual apelan es el recurso de violación de derechos humanos.

Se avanza en la acción contra la guerrilla, y entonces cualquier baja ya la denominan ejecución extrajudicial.

As√≠ como el Gobierno reitera, por mi conducto, todo su compromiso por los derechos humanos -pol√≠tica liderada con toda transparencia por el Vicepresidente de la Rep√ļblica- tambi√©n mi Gobierno pide que se tenga el buen cuidado de examinar muy bien esas quejas, porque en la historia reciente de Colombia se conoce, que cada vez que las guerrillas sienten que hay un avance de las fuerzas institucionales contra ellos, el expediente al cual apelan es que se est√°n violando los derechos humanos.

Sindicalistas

¬ŅQui√©n ha asesinado a los sindicalistas? Un tema bien importante de examinar aqu√≠. Hoy lo tenemos que repetir todos los d√≠as en Estados Unidos, porque es una acusaci√≥n reiterada contra nuestro pa√≠s, para que no se le apruebe en el Congreso de Estados Unidos el TLC.

No han sido los empleadores colombianos los que han asesinado a los sindicalistas, ni han sido los sindicalistas los que han secuestrado a los empleadores. Los que han cometido uno y otro delito han sido los terroristas.

¬ŅD√≥nde se origina eso? Quienes vivimos la universidad p√ļblica en los 60, en los 70, sabemos c√≥mo las guerrillas marxistas trajeron la tesis de la combinaci√≥n de todas las formas de lucha.

Nos habían dibujado un mundo, donde el pluralismo se reducía a escoger entre la naciente revolución cubana, la revolución de Ho Chi Minh en vía al triunfo, las políticas de Mao Tse-tung en China.

No era posible anticipar que en pocos a√Īos se desplomara el muro de Berl√≠n, y llegara la tortura de Deng Xiao Ping y las pol√≠ticas de Uni√≥n Sovi√©tica, cuyo colapso tampoco era posible anticipar, pocos a√Īos antes de que se hubiera dado.

Era un pluralismo restringido. ¬ŅQui√©n pod√≠a anticipar en la universidad p√ļblica de Am√©rica Latina, en los 70, que pocos a√Īos despu√©s se ir√≠a a derrumbar el Muro de Berl√≠n? Y en esa furia, se practic√≥ la combinaci√≥n de las formas de lucha.

Se asesinaba y se penetraba el movimiento obrero. Se secuestraba y se penetraba sectores del periodismo y de la política. Avanzaban estos grupos criminales sin contención, sin eficacia estatal, en un país donde muchos dirigentes eran más obsecuentes con los criminales, que diligentes con los reclamos populares de seguridad.

Y vino la reacción paramilitar, a competir en crueldad con la guerrilla. Y empezaron a asesinar líderes sindicales, acusándolos de ser colaboradores de la guerrilla. Y a futuro las guerrillas empezaron a asesinar líderes sindicales, acusándolos de ser colaboradores del paramilitarismo.

Y lleg√≥ lo de los √ļltimos a√Īos. Mientras las Farc y el Eln act√ļan asociadamente para delinquir en Norte de Santander, en otros territorios como Arauca se enfrentan y matan l√≠deres sindicales, vincul√°ndolos, supuestamente, como miembros de la otra organizaci√≥n criminal.

Pero nuestro Gobierno se ha dedicado, por encima de √©stas consideraciones, a protegerlos a todos. Y aspiramos que a√Īo tras a√Īo el mundo pueda constatar el mejoramiento.

Y hemos avanzado mucho en superar la impunidad. Primero se introdujo la reforma constitucional para que se adoptara el Sistema Penal Acusatorio: la oralidad como método para el trámite de los procesos, la reforma de los códigos, y se ha hecho un gran esfuerzo presupuestal.

No obstante que este país tenía un déficit del Gobierno Nacional Central del 6 y medio (por ciento), agravado hasta 7 y medio (por ciento) por la carga pensional, y que todavía es del 4 por ciento. De 2001 al presupuesto ya aprobado del 2008, casi se doblan los recursos para la Justicia.

Y eso ocurre, honorables magistrados, no obstante que este pa√≠s ha tenido otra severa limitaci√≥n fiscal: un endeudamiento p√ļblico que estuvo en el 50 por ciento del PIB (Producto Interno Bruto), todav√≠a en el 28 (por ciento del PIB).

Hemos hecho un gran esfuerzo. Cuando yo me re√ļno con la Justicia -como hace unas semanas con la jurisdicci√≥n contenciosa- vienen los reclamos. Y en un pa√≠s con tantas limitaciones, todos esos reclamos son justos, pero hemos hecho un gran esfuerzo.

El presupuesto recientemente aprobado, le permitirá a la Fiscalía fortalecerse enormemente en investigadores y fiscales, y fortalecer la unidad especial, acordada por empleadores, trabajadores y Gobierno, bajo los auspicios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para clarificar 256 casos de asesinatos de líderes sindicales.

El informe que tengo es que en los √ļltimos meses se han producido 56 sentencias, que han condenado a m√°s de 108 personas como responsables de cr√≠menes contra sindicalistas.

Para nosotros, superar la impunidad es un reto democr√°tico, y en esa tarea estamos, distinguidos magistrados.

Ley de Justicia y Paz

Por supuesto, la Ley de Justicia y Paz, que tanto se discutió, es una ley bien novedosa, antecedente en el mundo en exigir -en nombre de la paz- justicia, verdad y reparación.

Los que quieran beneficiarse de ella, además de decir la verdad, tienen que aportar su riqueza para la reparación de las víctimas. Ojala pueda acelerarse la aplicación de la ley, pero creo que el tema de esclarecer la verdad, es un tema que ha avanzado mucho en Colombia gracias a esa ley, y a la voluntad política de defenderla.

Me parece -y lo digo con todo el respeto ante el Fiscal y ante todos quienes encabezan la diferentes expresiones de la rama judicial del poder p√ļblico- que en el momento en que se dicte la primera sentencia, se abrir√° el mayor espacio de credibilidad a la ley. Ojala podamos llegar r√°pidamente.

La ley es un gran antecedente para el mundo, marca la diferencia con leyes del pasado, que permitieron, por ejemplo, que quienes incendiaron este Palacio de la Justicia y sacrificaron a los magistrados, pasaran directamente de sus madrigueras de terroristas al Congreso de la Rep√ļblica. La nueva ley no permite eso.

Pero qué discusión la que se viene en el futuro, qué discusión, y por eso hay que anticiparla.

Muchos creen que así como se debe ser totalmente severo con los paramilitares, hay que ser totalmente flexible con las guerrillas. Entonces, nosotros hemos creído que esta ley se le debe aplicar por igual a paramilitares y guerrilla. Sin embargo, hay muchos que piensan que en el caso de las guerrillas se requieren leyes más flexibles.

Cuando el ELN empieza conversaciones dice: nosotros necesitamos, para todos, indulto.

La Ley de Justicia y Paz, en concordancia con la Constitución, impide el indulto a los delitos atroces, de lesa humanidad.

Reclaman, para todos, amnistía. La Farc dice que ellos no se reconocen como sujetos del delito, porque desconocen el Estado colombiano.

¬ŅC√≥mo vamos a manejar eso en el futuro? Porque ellos tarde que temprano van a llegar a la paz, destino √ļltimo de la pol√≠tica de Seguridad Democr√°tica es la paz. Yo creo que a la paz se llega, cuando hay una pol√≠tica que le hace sentir a los violentos, la necesidad de la paz que no aman.

Ellos no aman la paz, no van a llegar a la paz porque la amen, pero van a llegar a la paz por necesidad. Y ahí tenemos que abrir un debate, y pensar y discutir muy bien qué normatividad se les va aplicar.

Y creo, como lo he dicho ante el país, ante las cortes, que nosotros no podemos distinguir entre el delito del paramilitar y el delito del guerrillero.

Que el uno ataca al Estado y quiere suplantarlo; el otro, en aras de defender el orden socioeconómico, suplanta al Estado. Ambos son violadores del ordenamiento jurídico.

Cuando se miden esos delitos por su impacto ante el pueblo, no hay manera de diferenciar la crueldad del uno frente a la crueldad del otro.

Nuestro compromiso es ayudar a la aplicación rigurosa de la Ley de Justicia y Paz, que ojala se pudiera acelerar. Y también participar y estimular el debate sobre qué se va a hacer en materia normativa, dados los reclamos que anticipan el ELN y las Farc, que dicen que la Ley de Justicia y Paz es un obstáculo para que ellos entren en la paz.

Justicia Penal Militar

Conversé con ustedes, distinguidos magistrados, en San José de Costa Rica, sobre el tema de justicia penal militar. Nosotros tenemos toda disposición de reformarla, pero he encontrado razonables los argumentos del Ministro de Defensa, de los altos mandos, de las reservas, en el sentido de que no se puede prescindir de la justicia penal militar.

Aspiramos que la reforma que se introduzca, sea la adecuada. El Gobierno no ha tenido inconveniente, en pedir en algunos casos que la justicia penal militar no se ocupe de ellos.

Hoy hay una mujer civil al frente de la justicia penal militar, gran paso dado por el actual Ministro de la Defensa, que garantiza m√°s independencia. Hay una independencia para los fallos, que se pone en duda por la jerarqu√≠a administrativa. Justamente para disipar esa duda, se ha nombrado esta se√Īora. Y queremos encontrar los textos, en la nueva reforma legal, para que esa duda quede totalmente eliminada.

El Gobierno presente ha utilizado la jerarqu√≠a administrativa, no para manipular la justicia penal militar, sino para darle m√°s garant√≠as la justicia ordinaria. Por eso, cuando se present√≥ la masacre contra los polic√≠as en Jamund√≠, Valle del Cauca, a pocos d√≠as de la elecci√≥n presidencial del a√Īo pasado, el Gobierno no dudo en pedirle a la justicia penal militar que se abstuviera de conocer ese caso, y en pedirle a la Fiscal√≠a General que asumiera su conocimiento.

El tema de la Uni√≥n Patri√≥tica. Me preocupa enormemente que un proceso de conciliaci√≥n con la Uni√≥n Patri√≥tica, en nombre del Gobierno Nacional liderado por el Vicepresidente de la Rep√ļblica, con toda la buena fe y determinaci√≥n para salir adelante -se ha tenido siempre el apoyo del Procurador General- que ese proceso tenga hoy m√°s orientaci√≥n hacia la disputa que hacia la conciliaci√≥n.

El Gobierno Nacional reitera por mí conducto la vocación del encontrarle una salida conciliada a ese reclamo

Violencia contra partidos políticos

Durante los a√Īos de exterminio de la Uni√≥n Patri√≥tica, grave y condenable, fueron asesinados m√°s dirigentes de los partidos hist√≥ricos, que el n√ļmero de dirigentes de la Uni√≥n Patri√≥tica asesinados. Y eso parece que no hubiera importado

En el exterminio de la Unión Patriótica confluyeron dos causas: las Farc estaba en armas, y en muchas partes del país estimulaba el proselitismo político; combinaban la política con el terrorismo, combinación condenable. Y ese avance del terrorismo no tuvo proporción, con la determinación estatal para proteger a los luchadores de la política.

Hubo falta de eficacia en la protección del Estado, lo hemos reconocido, como la hubo en más casos para luchadores de los partidos tradicionales, pero también hubo una intención criminal de las Farc, al mantener control sobre sectores de la Unión Patriótica. Creo que hay que recocer lo uno y lo otro.

Y creo que es necesario, también, que el mundo conozca qué le pasaba a los partidos históricos mientras se sucedían los asesinatos contra la Unión Patriótica. Y creemos que la solución está en reconocer y en conciliar.

Desplazamiento

El tema de los desplazados. El tema por el cual me han preguntado en las tres reuniones, los distinguidos integrantes de la Corte Interamericana.

Colombia desde los a√Īos 50 ha sufrido periodos graves de desplazamiento, por violencia partidista por las oportunidades de crecimiento y de industria y de urbanismo en las grades ciudades, por desprotecci√≥n del campo.

Esta violencia guerrillera, paramilitar, ha producido el n√ļmero de desplazados que ustedes conocen, al interior del pa√≠s y hacia fuera. Hemos hecho todos los esfuerzos para protegerlos, se ha disminuido el ritmo del desplazamiento sustancialmente, pero todav√≠a no lo hemos podido frenar.

Reiteramos nuestra voluntad de adelantar todos los esfuerzos, para frenar el desplazamiento. Ya han regresado a sus lugares de origen 70 mil personas, rodeadas de la seguridad del Estado, y de apoyos para reemprender su actividad econ√≥mica y su vida social. Poco n√ļmero frente al total de desplazados, pero buen precedente.

Hemos pasado de un presupuesto anual de 40 millones de dólares, para atender desplazados, a un presupuesto ahora de 500 millones de dólares para atender desplazados.

Creo que hay un gran avance en la afiliación de los desplazados al régimen subsidiado de salud, a Familias en Acción, que ya llega a millón y medio de familias colombianas desplazadas y pobres. Un subsidio para la educación y la nutrición de sus hijos.

Y hay faltantes grandes, yo los reconozco.

La semana anterior en el Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes), recibíamos esta cifra: podemos ofrecer 40 mil viviendas para desplazados y hay 170 mil solicitudes. Necesitamos 700 millones de dólares más. Estamos buscando hacer todos los esfuerzos para logarlo, no es fácil, ya me referí a algunas de las limitaciones fiscales del país.

Atender el desplazamiento es una prioridad en este Gobierno, lo muestra el crecimiento de los presupuestos, las políticas, pero todavía tenemos faltantes graves como en el tema de vivienda, que estamos buscando los recursos para poderlos superar.

Combate al narcotr√°fico

La concentraci√≥n de la tierra. El narcotr√°fico, la guerrilla y el paramilitarismo, han sido los grandes determinantes de la concentraci√≥n de la tierra en los √ļltimos 30 a√Īos.

¬ŅQu√© ha hecho nuestro Gobierno? La Seguridad Democr√°tica muestra algo bien importante en todo el pa√≠s. Si ustedes preguntan ¬Ņcon qu√© recursos est√°n financiando los nuevos hoteles de Bogot√°?, ¬Ņcon qu√© recursos se est√° financiando la nueva prosperidad de Cartagena?, ¬Ņcon qu√© recursos se transforma la ciudad de Medell√≠n? Ver√°n una noticia muy buena: con recursos honestos.

Por fortuna, en la prosperidad colombiana que empieza hoy a asomarse, y que nos ayudar√° a superar la pobreza, ya no aparecer esa influencia de los recursos del narcotr√°fico.

Y hay algo bien importante: en las regiones rurales de Colombia se ha detenido la adquisición de predios rurales por parte de narcotraficantes, y mucha gente ha podido volver a sus tierras, a recuperarle a esas tierras capacidad de producción y generación de empleo.

Este pa√≠s en los a√Īos 96 y 97, introdujo la figura de la extinci√≥n del dominio. Y una de las primeras leyes que el Gobierno presento al Congreso, una de las primeras aprobadas por el Congreso a iniciativa de este Gobierno, es una ley que hace m√°s expedita la extinci√≥n del dominio.

Introdujo a esa ley dos reformas. Primera reforma: que la conducta de enriquecimiento ilícito sea autónoma, que no tenga que estar presidida de la condena al sujeto, por un delito.

Segunda reforma: que una vez haya dudas sobre la licitud de los fondos del adquiriente de una propiedad, la justicia, la policía judicial, puedan emprender la investigación y requerir a esa persona, a que demuestre la licitud de sus bienes, el origen de sus bienes.

Por fortuna, esa ley de gran importancia fue declarada exequible por nuestra Corte Constitucional.

Entre 1997 y 2002, hubo cinco sentencias de extinción de dominio en Colombia. Y esto quisiera que se conociera en todo el mundo, en los Estados Unidos, donde hoy hay sectores que tanto nos combaten: mientras entre 1997 y 2002 hubo cinco sentencias de extinción de dominio en Colombia, en este Gobierno se han producido 598 sentencias de primera instancia, 386 de segunda instancia, y ha habido sentencias que involucran, una sola sentencia, más de 400 bienes, en los cuales se ha extinguido el dominio del propietario, quien no pudo demostrar el origen licito de sus recursos.

Y tenemos hoy 1.114 procesos, que la Fiscalía ha trasladado a los jueces, de bienes que tienen una medida cautelar de secuestro, y que al haberse terminado la parte investigativa de la Fiscalía, están a espera de la sentencia que deben dictar los jueces.

Creemos que la Seguridad Democrática, la aplicación de las normas de extinción de dominio, el combate al narcotráfico, y las políticas para impulsar la economía campesina en Colombia, van a frenar y a regresar esta tendencia regresiva de concentración de la tierra.

Me preguntaba la se√Īora Vicepresidente de la Corte: Presidente ¬Ņc√≥mo eval√ļa las extradiciones? Y otro de los magistrados: ¬Ņc√≥mo eval√ļa la pol√≠tica antidroga? Colombia derram√≥ mucha sangre por las extradiciones. La destrucci√≥n de este Palacio y el asesinato de los magistrados, tuvo un origen: la mezcla entre una organizaci√≥n pol√≠tica y el narcotr√°fico, para extraer de aqu√≠ unos expedientes de extradici√≥n.

Y eso terminó en un holocausto a la Justicia. Ministros de Justicia asesinados, jueces de la Republica asesinados.

La Constitución del 91 es muy buena. Tiene aspectos discutibles, uno de ellos es que nunca se hizo claridad de por qué se eliminó, se prohibió en esa Constitución del 91 la extradición.

Después, por muchas razones que los historiadores analizarán, se restableció la extradición. Este Gobierno la ha aplicado sin prejuicios: 674 extradiciones ordenadas por este Gobierno, suspendidas 12, de personas que han participado en el proceso de paz, tomada la decisión política frente a uno a quien se le iría a suspender la extradición, para no suspendérsela, porque el Gobierno tiene una la convicción de que ha violado las condiciones del proceso de paz.

Yo creo que la extradici√≥n ha ayudado a desmontar los viejos carteles de Medell√≠n y de Cali. Creo que la extradici√≥n ha ayudado en el proceso de desmonte de los carteles de nueva generaci√≥n que encontramos hace cinco a√Īos, en el norte del Valle del Cauca y en la costa norte de Colombia.

Creo que la extradición es un elemento importante de la política de seguridad, que disuade criminales. Creo que el resultado para Colombia, después de tanta sangre, ha sido bueno.

El tema de la droga. Si no fuera por la droga, aqu√≠ ya no habr√≠a grupos terroristas. Recuerdo siempre a Joaqu√≠n Villalobos, el ex comandante de la guerrilla salvadore√Īa, con quien tuve la oportunidad de ser compa√Īero 12 meses en la Universidad de Oxford.

Yo acababa de salir de la Gobernaci√≥n de Antioquia. El se√Īalamiento que me hacia la oposici√≥n era de gobernador paramilitar, y √©l proven√≠a de la guerrilla salvadore√Īa, con qu√© suspicacia me mirar√≠a.

Despu√©s de meses de interlocutar y de construir confianza, me dijo: en la guerrilla salvadore√Īa tomamos la decisi√≥n de negociar la paz, cuando nos convencimos que no hab√≠a posibilidad de triunfo militar, y no recibimos en adelante recursos provenientes de (Organizaciones No Gubernamentales) ONG de Europa occidental.

Qu√© sorpresa la m√≠a. Yo pensaba que la financiaci√≥n de esas guerrillas ven√≠a de la antigua ‚ÄėCortina de Hierro‚Äô. Y √©l me dec√≠a: no, esos pa√≠ses ya estaban en muy mala situaci√≥n fiscal, esa financiaci√≥n ven√≠a de ONG de Europa occidental. Importante esto, para estudiarlo en los episodios de Am√©rica Latina y de Colombia.

Haciendo el paralelo, hasta hace cinco a√Īos, la guerrilla colombiana cre√≠a que se pod√≠a quedar con una parte del territorio, e implantar all√≠ su dictadura de mercenarios y de droga. Y en la misma creencia estaban los paramilitares.

Y pienso que el avance de la Seguridad Democr√°tica les demuestra hoy, que no tienen futuro en su actividad armada y criminal.

Pero tienen dinero, porque tienen el narcotráfico, y eso es lo que hace la diferencia con aquellas decisiones que se tomaron en Centroamérica. Mientras allá se tomó la decisión cuando habían perdido la fuente de recursos, aquí todavía no la han tomado porque no han perdido la fuente de recursos. Por eso hay que seguir en esta batalla contra el narcotráfico.

Nosotros este a√Īo fumigamos unas 160 mil hect√°reas, y estamos acerc√°ndonos a final de diciembre, podemos erradicar manualmente 70 mil hect√°reas, o una suma cercana. La erradicaci√≥n manual la introdujo este Gobierno, no se pact√≥ en el Plan Colombia, con los Estados Unidos.

Este es el tercer a√Īo de erradicaci√≥n manual. En el primero erradicamos 31 mil 200 hect√°reas, el a√Īo pasado 43 mil, este a√Īo propusimos una meta inicial de 50 mil, una meta subsiguiente de 70 mil, vamos a ver c√≥mo nos acercamos, con la mayor proximidad posible, a esta segunda meta.

Los Estados Unidos dicen que el a√Īo pasado hab√≠a 156 mil hect√°reas de droga en Colombia, Naciones Unidad dice que eran 79 mil. Se imaginar√°n ustedes el desconcierto para el Gobierno colombiano, al ver la contradicci√≥n, la distancia entre esas dos cifras.

Hemos pedido a los Estados Unidos y a las Naciones Unidas, que se pongan de acuerdo en la metodolog√≠a. Yo le pregunt√© a los Estados Unidos, a los voceros: ¬Ņsi ustedes dicen que tenemos 156 mil hect√°reas, y cuando empez√≥ el Plan Colombia hablan de 180 mil, entonces hemos perdido el tiempo? Me contestan: no, lo que pasa es que en esa √©poca no se midi√≥ todo el territorio, ahora vamos avanzando en la medici√≥n de todo el territorio. ¬ŅEntonces cu√°ntas hab√≠a, por Dios?

Confiamos que este a√Īo se pueda mostrar mejor resultado. Llevamos seis meses de un indicativo que nos da optimismo: los sucesivos estudios de los mismos Estados Unidos, en m√°s de 30 ciudades norteamericanas, muestran en los √ļltimos seis meses una tendencia muy pronunciada al alza, en el precio de la droga en las calles de esas ciudades, y una disminuci√≥n de la pureza.

Y encontramos eficacia en el gobierno mexicano, la tierra del se√Īor Presidente de nuestra Corte Interamericana. Vamos a seguir en esa lucha.

Me preguntaban ustedes: ¬Ņy las alternativas? Y me preguntaban: una persona que va recibir los ingresos de las alternativas que se ofrecen, ¬Ņsi va a desistir de un negocio tan lucrativo?

Nosotros dividimos el pa√≠s, en materia de alternativas, en dos √°reas: en un √°rea donde puede prosperar la actividad econ√≥mica ordinaria, y en otra √°rea donde solamente lo √ļnico que cabe es proteger la selva.

Un gran aporte de Colombia contra el calentamiento global es que este país tiene el 52 por ciento del territorio en selva, 578 mil kilómetros cuadrados. Ha sido una gran ventaja para el terrorismo, un gran aporte de Colombia contra el calentamiento global.

La droga ha destruido cerca de dos millones de hectáreas de selva. Nosotros no podemos estimular la colonización de la selva, hay que preservarla. Por eso hemos creado el programa Familias Guardabosques. Tiene 56 mil familias, pero necesitaríamos 100 mil.

Familias que estaban en la droga, abandonan la droga, se comprometen a mantener un √°rea libre de droga, son supervisados por Naciones Unidas, y el Gobierno -con la previa certificaci√≥n de Naciones Unidas- hace unos pagos bimensuales, que finalmente equivalen a cerca de dos mil d√≥lares al a√Īo. Un programa ejemplar, ha dicho Naciones Unidas.

Y en las zonas donde puede adelantarse la actividad económica ordinaria, con ayuda de Estados Unidos, con alguna ayuda europea y con un gran esfuerzo del presupuesto colombiano, avanzamos inmensamente en tema de palma africana, de caucho, de café orgánico, de piscicultura, de especies animales menores y de otras alternativas.

¬ŅFalta mucho en esa tarea? S√≠ falta. Yo estoy convencido que la mejor alternativa ser√° garantizarle a este pa√≠s, v√≠a Seguridad Democr√°tica y confianza inversionista, una √©poca de largo plazo, de prosperidad de la confianza inversionista en Colombia.

Y me preguntan ustedes: ¬Ņpuede un proyecto alternativo atraer a alguien que ganaba mucho m√°s dinero en el narcotr√°fico? Combinado con la Seguridad Democr√°tica s√≠, porque la Seguridad Democr√°tica causa y trae consigo un elemento de disuasi√≥n.

Pero también ha ocurrido lo siguiente: en todos estos grupos hay una división pronunciada de clases. Unos jerarcas del terrorismo llenos de dinero, y unas bases mercenarias que pueden vivir mucho mejor, inclusive con más estabilidad y más ingreso, en las actividades alternativas que nosotros estamos promoviendo.

Acuerdo humanitario

Esta ma√Īana tuve la oportunidad contarles qu√© piensa el Gobierno del Acuerdo Humanitario.

Hemos hecho todos los esfuerzos posibles. En cada discusi√≥n, debo recordar que primero liberamos 27 personas de las Farc, y despu√©s ordenamos la liberaci√≥n de 150. Que a petici√≥n del Presidente Sarkozy, de Francia, liberamos a Rodrigo Granda. Que hemos autorizado todos los facilitadores. La √ļltima facilitadora, la senadora Piedad C√≥rdoba, bastante cr√≠tica de este Gobierno, quien se ha apoyado en la gesti√≥n del Presidente Hugo Ch√°vez, gesti√≥n que nosotros hemos apoyado.

La √ļnica respuesta que hemos tenido hasta ahora, es dos masacres. Primero, la masacre de las Farc al Gobernador de Antioquia, al ex ministro de Defensa y a unos integrantes de la Fuerza P√ļblica que estaban con ellos en ese secuestro.

Este relato lo o√≠ yo de un sobreviviente: los helic√≥pteros militares volaban esa ma√Īana a la selva, cuando las Farc los percibi√≥ emprendieron la fuga, al ver que no llegaban los soldados, regresaron al campamento y ordenaron el asesinato de los cautivos.

Me contaba el sobreviviente, que el ex ministro Gilberto Echeverri y el ex gobernador de Antioquia, muchas veces intentaron hablar con el jefe de ese grupo de las Farc. Le dijeron: ¬Ņpero c√≥mo nos secuestran a nosotros, si nosotros no somos sus enemigos, nosotros somos sus amigos, nosotros hemos sido los que hemos buscado el di√°logo para la paz? ¬ŅQu√© respuesta le dio las Farc? Ustedes son nuestros enemigos de clase, los idiotas √ļtiles.

Allí hay un problema de narcotráfico, de odio, de ansia criminal, muy complejo. Por eso hay que combatirlo con toda la firmeza. Esos bandidos no van a hacer la paz por amor a la paz, sino por necesidad. Por eso hay que persistir en esta política.

El Gobierno Nacional, salvando unos puntos que consideramos necesarios, convenientes para la vida de la Nación, ha buscado el acuerdo humanitario.

La segunda masacre en respuesta, fue el asesinato de los diputados del Valle del Cauca, con todo el cinismo, buscando toda la mentira, pero afortunadamente la buena fe termina por imponerse.

Durante estos días de su estadía en Colombia, de sus sesiones en Colombia, cuenten con el afecto, el respeto del pueblo colombiano, con todo el respeto y con todo el apoyo del Gobierno Nacional.

Mis compa√Īeros de Gobierno y yo, estaremos atentos para que su estad√≠a en Colombia sea grata, y para que ning√ļn aspecto de la vida nacional se escape del escrutinio de ustedes. En la seguridad que es un pa√≠s con muchos problemas, pero un pa√≠s que ha recuperado la confianza, el √°nimo y que quiere salir adelante.

Los invito a observar algo, en la psicología colectiva de los colombianos. Con el sufrimiento que ha tenido este país, debería ser el país con la población más amargada, y es el país con la población más alegre. Eso que expresa la espontaneidad el pueblo colombiano, es una clave muy importante para un futuro, que lo queremos solamente de felicidad para las nuevas generaciones de colombianos.

Muchas gracias, se√Īor Presidente (de la Corte Interamericana de Derechos Humanos), y distinguidos juezas y jueces, por haber venido a Colombia para realizar este per√≠odo de sesiones‚ÄĚ.