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Columna-Blog: Un mal endémico del fútbol chileno
Columnas
Miércoles, 20 de Julio de 2011 08:05


Los dos goles de Venezuela ante Chile llegaron por fallas de la 'Roja' en el juego aéreo defensivo en pelotas detenidas. Un mal presente en casi toda la historia de nuestro fútbol. Es necesario hacer una revolución total en los fundamentos desde las inferiores.


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Por Andrés Otero Klein
Editor
Twitter | @andoterok
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La eliminación de Chile en Copa América, entre muchas otras cosas que se han debatido, desnudó una vez más un problema que ya parece endémico en el fútbol chileno: el juego aéreo defensivo en pelotas detenidas. Son incontables las veces que han costado goles en contra; no sólo a nivel de selección, sino también en los clubes cuando juegan torneos internacionales. Y en este certamen continental otra vez lo mismo. Ante Venezuela la derrota fue 2-1 y los dos tantos de la 'Vinotinto' fueron a través de ese expediente.

En las redes sociales se han leído muchas falacias al respecto. Que Claudio Borghi no las trabaja, que esto no pasaba con Marcelo Bielsa… hay que buscar un poco de rigor. Esto no es nada nuevo. De hecho, con el rosarino como DT, así caímos 0-3 ante Paraguay en el Estadio Nacional en la famosa noche en que el público cantó "ole" cuando tenían el balón los guaraníes; también lo sufrimos ante Brasil, tanto en las eliminatorias como el Mundial 2010.

Desde el retiro de Elías Figueroa en los '80 que se sufre este problema de forma. Una sola selección se salvaba en algo de este problema: la de la Copa del Mundo Francia 1998. Y ni siquiera era por el trabajo de Nelson Acosta, sino por los exponentes específicos.

En aquel equipo, los centrales eran Javier Margas y Pedro Reyes, dos que siempre respondían en pelotas aéreas; sumar que en los tiros libres o córner recibían el refuerzo de Iván Zamorano, acaso el mejor cabeceador de nuestra historia. Y además contaban con un especialista en el puesto del líbero que manejaba a la perfección el orden táctico, como era Ronald Fuentes. Y aún así, en esa cita planetaria, Brasil nos liquidó a través de ese expediente...

La pregunta es obvia: ¿Qué pasa entonces? En 30 años, sólo una selección respondió –y parcialmente– en ese aspecto clave del juego. Por eso resulta evidente que la falla está en los fundamentos del juego desde la cuna.

Primero, en lo que respecta a lo colectivo. Orden táctico en las pelotas detenidas. Saber tomar a los cabeceadores ofensivos y dónde posicionar las líneas. En eso es vital el trabajo, para que exista coordinación entre el arquero –por la panorámica que tiene es quien debe ordenar–, la línea defensiva y los delanteros que bajen a colaborar.

Y segundo, las individualidades. Para un buen juego aéreo defensivo en pelota detenidas, cuatro son las variables que debe poseer el futbolista: concentración, manejo del tiempo-distancia, cabezazo y estatura. Fácilmente se puede tender a pensar que con buena técnica para cabecear basta; o que la estatura soluciona el problema. No es así. Estas cuatro características son esenciales en su conjunto.

Waldo Ponce, en el gol de Oswaldo Vizcarrondo que significó la apertura de la cuenta para Venezuela, falló en la concentración; lo mismo Claudio Bravo al dejar escapar el balón en el segundo tanto de los llaneros. Pero el caso del central del Cruz Azul sirve para ejemplificar, porque tiene estatura y anticipo, pero se desconcentró tras el llamado de atención del árbitro previo al tiro libre. Demostración de la importancia de ese aspecto. Diego Lugano, en el Uruguay-Argentina, mostró estar 100% metido en el partido y por eso marcó diferencia en los 90 minutos. Y en el segundo tanto de los llaneros, ora vez la falta de concentración incidió al nadie estar listo para tomar la segunda pelota, tan importante como la primera en los balones detenidos.

Sobre la mezcla tiempo-distancia, estatura y cabezazo, quizás la menos importante es esta última. A diferencia del delantero, acá la prioridad es despejar y no direccionar el frentazo. Para eso basta con el buen manejo del timming para llegar al balón con velocidad al momento del impacto, lo que generará un buen rechazo y el balón se alejará de la zona de peligro. Una falla en el tiempo-distancia puede provocar ser anticipado o llegar mal a la pelota y dejarla picando en el área, con los peligros que eso implica.

Y bueno, el porte y la envergadura es cada vez más importante, salvo que se tenga buen rechazo con las piernas, como sí lo tienen Gary Medel y Arturo Vidal, dos que siempre han respondido como stoppers. Pero en Europa, por ejemplo, sólo existen zagueros de al menos un metro 85 de estatura. Una ventaja con la que hay que intentar competir a la par.

Se debe trabajar el tema. Tanto en lo colectivo como en lo individual, pero por sobre todo en este último aspecto y desde las inferiores. Que desde chicos los jugadores manejen todas las variables. Después el DT de turno hará funcionar el orden y la estrategia para ubicar las piezas. Pero deben ser los jugadores los que con buena ubicación sepan sacar diferencias.

Claudio Borghi nominó ahora a Bruno Romo, Lucas Domínguez y Enzo Andía, dos jugadores altos y de buen anticipo aéreo. Y jóvenes. Muy bien el 'Bichi en eso. Quizás los tres no estén para ser titulares de la selección en los primeros partidos de las eliminatorias. Sin embargo, es importantísimo trabajarlos. Cumplen con el biotipo físico y tienen condiciones para progresar en la técnica. Marcelo Bielsa lo estaba haciendo con Carlos Labrín, demostrando que había leído este déficit del balompié nacional.

Lo cierto es que es un problema claro cuya genésis está en las bases; en la cuna; en divisiones inferiores. Es ahí donde se forman los futbolistas. Hay que hacer una revolución para acabar con este mal endémico del fútbol chileno, que ya tantas penas ha dado a nivel de selección y clubes.

 

 

 
 


DRAMÁTICO TÍTULO PARA BÁRBARA RIVEROS EN SUIZA

La triatleta chilena Bárbara Riveros logró su primer título del año en la sexta fecha del campeonato mundial de la especialidad en Lausana, Suiza, tras conseguir un registro de 58 minutos y 35 segundos.

La nacional arremetió en la prueba final para saltar de la quinta posición y ganar de forma ajustada a la australiana Emma Jackson. Así Riveros se confirma como la mejor exponente mundial en distancias cortas.

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