No es fuerza de voluntad, sino autoestima

Por Robert Sánchez. ¡Sígueme en Twitter!

Definitivamente, la fuerza de voluntad es de lo más absurdo. Personalmente, cada día estoy más convencido de que ésta no existe. El verdadero motor del cambio de hábitos y del bienestar personal es la autoestima. El cambio nace de la emoción, no de la razón.

Mucha gente cree que para llevar a cabo ciertos cambios de costumbres, acciones y conductas que teóricamente mejorarán su vida -y digo teóricamente porque aunque lo diga la teoría, al final siempre vas a tener que experimentarlas para saber si funciona o si eso es lo que quieres- se necesita una gran fuerza de voluntad. Nunca he acabado de entender por qué algo que es bueno para mí necesita de una fuerza misteriosa, es decir, debe ser forzado, mientras que aceptamos que lo que es normal no suele coincidir con lo que nos conviene para ser felices, estar sanos, sentirnos bien, etc. ¿No sería más lógico que fuera al revés?

Probablemente esto tenga mucho que ver con la creencia cristiana de que la vida es sacrificio y que el paraíso llegará en otro momento y otro lugar, cuando la vida aquí se haya acabado. ¿No será que a alguien le interesa que seamos infelices y vivamos permanentemente insatisfechos? Aunque éste es otro debate.

Por eso suelo decir que, aunque parezca que todas esas cosas requieran una gran fuerza de voluntad, más bien es al contrario. Sólo necesitan autoestima.

Tanto en mi vida real como aquí en la virtual, muchas de las personas que están al tanto de los hábitos que propongo -y que no tienen porqué ser los mejores para todo el mundo- a menudo hacen afirmaciones del tipo: “Uff! Pero para eso se necesita mucha fuerza de voluntad. Yo no la tengo…”. A lo que suelo contestar: “Bueno, si eso es lo que crees… Yo tampoco tengo fuerza de voluntad. Simplemente me quiero”.

Con algunos ejemplos se entenderá mejor:

  • ¿Cómo voy a necesitar fuerza de voluntad para levantarme temprano todas las mañanas, dar un paseo hasta la playa y ver todos los días la salida del Sol? Es el mejor inicio de la jornada que puedo tener.
  • ¿Cómo voy a necesitar fuerza de voluntad para hacer ejercicio, caminar una media de 8km, colgarme de cualquier barra a hacer unas cuantas dominadas, subir y bajar escaleras, rebozarme en la arena de la playa, jugar con lo primero que engancho,… todos los días? Eso me hace sentir bien, me hace sentir vivo.
  • ¿Cómo voy a necesitar fuerza de voluntad para comprar y prepararme yo mismo toda mi comida en fiambreras que me acompañan a todas partes, siendo mi dieta rica en fruta, verduras, hortalizas y productos biológicos y prácticamente nula en dulces y lácteos? Es la mejor manera de alimentarme y mantenerme sano.
  • ¿Cómo voy a necesitar fuerza de voluntad para sentarme a escribir todos los días? Es mi forma de expresar parte de mis emociones, como podría ser bailar, pintar o cantar.
  • ¿Cómo voy a necesitar fuerza de voluntad para vivir sin televisor? Sería muy largo de explicar, pero puedo garantizar que es uno de los cambios que más beneficios nos han reportado en casa.
  • ¿Cómo voy a necesitar fuerza de voluntad para irme a dormir a las 22:30 de la noche cada día? Hace rato que el Sol se ha marchado y descansar adecuadamente es otro de los hábitos básicos para gozar de cierto bienestar.

Todos esos hábitos no necesitan ninguna fuerza, ni interna ni externa. Son todo regalos, mimos, cuidados, cariños que me hago a mí mismo.

Y más allá de las razones racionales -valga la redundancia- que parece necesitar mi voluntad, está la emoción de quererme a mí mismo. Es tan sencillo como entender que cada vez que realizo alguna de esas actividades no es por aprovechar más el día, mantenerme sano, ágil y delgado, ser productivo, tener buenas digestiones, conseguir que mucha gente me lea o dormir estrictamente las 8 horas recomendadas por el Dr. X. ¡Qué va! ¡Es más fácil que eso! Lo hago porque me quiero. El resto son sólo consecuencias ;-)

La motivación no es un algo racional, sino emocional. Y la voluntad suele ir acompañada de esas razones, generalmente externas, mientras que la autoestima sólo entiende de eso, de sentimientos y sensaciones, de emoción, de amor hacia uno mismo.

Dime. ¿Cuál es tu motivación? ¿Necesitas fuerza de voluntad para hacer ciertas cosas?

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