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Una vida dedicada a la lucha por la liberación del pueblo, Mario Roberto Santucho   |   A 16 años de la muerte de Raúl Sendic, Víctor Carrato
Tupamaros, estrategia y acción (Revista Siete Días, 1969)   |  Entrevista al "Negro Alejandro", Comandante de Tupamaros (2005)
Por Raúl Sendic, Carlos Revello   |  Sendic, Carlos Fazio  |  La larga marcha de los Tupamaros, Alberto Lapolla

Críticas a la autocrítica de Firmenich (1995)   |  Tupamaros, la lucha continúa  |  Carta de Jorge Zabalza a E.Fernández Huidobro


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Entrevista a Jorge Zabalza sobre su libro Un cero a la izquierda  |  Carta abierta a Eleuterio Fernández Huidobro, por Daniel De Santis
 

 

El Bebe nunca se rindió

Raúl Sendic, el fundador y líder histórico del MLN Tupamaros

La vida de Raúl Sendic simboliza cabalmente la suerte corrida por el MLN Tupamaros: de la derrota militar al renacimiento político de su antigua militancia.

Por Alberto Elizalde Leal
internacional@miradasalsur.com

El grito retumbó en el pasillo de la vieja casa de la calle Sarandí casi con la misma contundencia con que sonaban los disparos de una patrulla de Fusileros Navales de la Marina uruguaya: “no voy a salir, todavía tengo unos tiritos”. Era el 1 de septiembre de 1972 y Raúl Bebe Sendic resistía a los tiros su detención hasta que una bala le destrozó la mandíbula y lo dejó desangrándose inconsciente. Su captura, junto a su compañera Xenia y a Jorge Ramada fue el tiro de gracia para el MLN Tupamaros que hacia finales de 1972 estaba asediado por la intensa represión desatada por el gobierno del presidente Bordaberry, y golpeado por la caída de la totalidad de sus cuadros dirigentes y la pérdida de sus refugios y estructuras logísticas.

Raúl Sendic había nacido en 1925 en un pueblo del interior del Uruguay y desde muy joven se definió política e ideológicamente por el socialismo. Incansable lector de Marx, Lenin y Rosa Luxemburgo no se quedó en la especulación teórica y comenzó a participar activamente en actividades antifascistas y de solidaridad con las movilizaciones de los trabajadores rurales del norte del país, sometidos a condiciones cuasi feudales de sometimiento y explotación. Miembro del Partido Socialista, formó parte de su renovación programática a mediados de los ’50 y –luego de recibirse de Procurador– se radicó en la zona rural del norte donde participó de las luchas de los cañeros –los peludos, como se los conocía– impulsando y concretando la formación del primer sindicato de la actividad, la Unión de Trabajadores del Azúcar de Artigas. La arraigada intransigencia patronal y la complicidad estatal con la explotación reinante llevó rápidamente a la radicalización de dirigentes, activistas y trabajadores bajo la forma de acciones de autodefensa de masas y escarmiento de represores y rompehuelgas. En 1965, integrantes de varias organizaciones políticas acordaron en Parque del Plata, la conformación de una organización armada y clandestina que se definía como “brazo armado del movimiento popular”. Si bien la organización comenzó a realizar pequeñas operaciones de propaganda armada, no es sino hasta 1966, luego de un fracasado asalto a las oficinas de Funsa, que se firma en un comunicado con el nombre de MLN Tupamaros.

Al año siguiente los tupas elaboraron un informe conocido como Documento 1 que Sendic llevaría a Cuba. En sus ocho capítulos se explicitaban claramente los puntos centrales de la estrategia tupamara: la concepción de la lucha de liberación nacional como una lucha necesariamente continental, la guerrilla urbana como método principal de acción y el carácter prolongado de la misma. El texto, en consonancia con los planteos de otros grupos revolucionarios latinoamericanos, no se privaba de vapulear a la Urss por su ambigüedad política y su apoyo a regímenes represivos.

El desarrollo de las acciones tupamaras fue vertiginoso: desde los fusiles –que nunca se pudieron usar por falta de percutores– recuperados del Club de Tiro Suizo en agosto de 1963, pasando por el secuestro del Presidente de UTE (la Edenor oriental) Ulises Pereyra Reverbell como apoyo a la huelga general de los trabajadores estatales, la toma de la ciudad de Pando en 1969 y el secuestro y ejecución de Dan Mitrione, agente de la CIA que entrenaba a las fuerzas represivas uruguayas en técnicas de tortura en julio de 1970 y la fuga de 111 tupamaros de la cárcel de Punta Carretas en 1972, los comandos del MLN realizaron más de 100 acciones importantes en dos años, sin contar innumerables hechos pequeños de pertrechamiento, propaganda armada, sabotajes, etc. Pese a su eficacia operativa, destacada incluso por la prensa que al inicio los llamó los Robin Hood orientales y a la simpatía que despertaron entre amplios sectores de la población, los tupamaros no lograron hacer pie organizadamente en el movimiento de masas. Sus numerosos contactos con algunos gremios, la captación de algunos dirigentes sindicales y aún la participación en la conducción de otros, no se tradujo en influencia y dirección política real, obstáculo insalvable para construir una retaguardia donde replegarse cuando arreciara la represión a partir de 1971, con la participación abierta de las FF. AA. y el uso masivo de la tortura minando inexorablemente la estructura y la capacidad combativa de la organización hasta su derrota y dispersión. La detención de Sendic y su posterior reclusión por años en condiciones infrahumanas junto a ocho de los viejos fundadores no quebrantaron su voluntad militante y –tras su liberación en 1985– se dedicó a recorrer los barrios, hablando con la gente, organizando mateadas que fueron verdaderos foros de discusión y formación política de masas en torno a nuevos ejes políticos y nuevas prácticas militantes. La cuestión agraria, la lucha contra la pobreza, la deuda externa y la Reforma Constitucional pasaron a ser el centro de la reflexión política que generó algunas de las formulaciones programáticas plasmadas en las coincidencias de los integrantes del Frente Amplio. En 1985, pocos días después de ser liberado, el Bebe Sendic, en una entrevista periodística, afirmó que “no supimos organizar al pueblo”, conclusión que las nuevas generaciones de militancia popular deberán tener en cuenta en los umbrales de la asunción de un histórico tupamaro como presidente de Uruguay.

Miradas al Sur, 28 de febrero 2010


En recuerdo de Raúl Sendic (1926-1989)

Retrato de un guerrillero
La República en la Red, edición 28/04/99

[Raúl Sendic habla en un acto del MLN luego de su liberación, atrás quedaban 12 años de prisión, en condición de rehén de la dictadura; eran tiempos de replantear el tema de la tierra y el Frente Grande]

Raúl Sendic falleció el 28 de abril de 1989 en la clínica Edouard Rist de París a causa de una crisis cardíaca provocada por una dolencia neurológica denominada motoneurona.

El líder tupamaro había nacido un 16 de marzo, 64 años antes, en el paraje Chamangá (Flores). Era el quinto de seis hijos y hasta los diez años no conoció ningún pueblo. Estudió en escuelas rurales hasta la secundaria, que cursó en Trinidad aunque seguía viviendo en el campo. Allí fundó la Asociación de Estudiantes Trinitarios y escribió en un periódico estudiantil denominado "Rebeldía" junto a su hermano Alberto y Carlos María Gutiérrez.

A los 18 años comenzó a estudiar en la Facultad de Derecho, llegando a recibirse de procurador en 1951. En esa época militaba en la juventud del Partido Socialista (PS) y en el Centro de Estudiantes de Derecho, integrando durante cuatro años el ejecutivo de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas. A fines de la década del 50 abandonó su cargo en el Comité Ejecutivo del PS y se radicó en Paysandú, donde trabajó asesorando gremios. En 1956 participó en la marcha hacia Montevideo organizada por los trabajadores arroceros de La Charqueada y en 1958 en la movilización de los remolacheros sanduceros. La primera vez que lo encarcelan fue en San Javier por ocupar las plantaciones junto a un grupo de trabajadores rurales.

Emisión del programa radial Atrapados en libertad por AM 530, La Voz de las Madres

En 1959 funda la Unión de Regadores y Destajistas de El Espinillar (URDE), que agrupa a cañeros de Salto y dos años después funda en Bella Unión la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas (UTAA). Cuando el gobierno declara las Medidas Prontas de Seguridad, Sendic y sus compañeros son encarcelados en Paysandú.

En 1962 crea en La Teja el MLN y en 1963 invade el Tiro Suizo de Colonia para llevarse algunos fusiles. En ese momento ingresa en la clandestinidad y continúa militando dentro del país hasta octubre de 1970, cuando es apresado en la calle Almería, en Malvín, junto a toda la cúpula del MLN. Nueve meses después se fugó con otros 110 prisioneros del penal de Punta Carretas hasta que en setiembre de 1972 cae en una casa de la Ciudad Vieja. Desde entonces permaneció 14 años en calidad de rehén, aislado en distintos cuarteles de las Fuerzas Armadas hasta 1984, cuando es trasladado al Penal de Libertad, desde donde lo liberaron en marzo de 1985.

Cuatro años después, los especialistas que lo trataron en Francia no descartaron que el orígen de la enfermedad que lo llevó a la muerte radicara en los 14 años de torturas y cautiverio en las cárceles de la dictadura.


Entrevista a Raúl Sendic (1987)

Un uruguayo que marcó el fin del Siglo XX    

"Vivía solo en Montevideo, después vino mi hermano. y se murió porque, justamente, éramos canarios y no sabíamos bien qué hacer. A él le vino una apendicitis nada más... y no supimos dónde llevarlo"

Revista Guambia, entrevista de setiembre de 1987 realizada por Antonio Dabezies, Nelson Caula, Alberto Silva, Pilar Domingo y Pedro Silva - caricatura de Daniel Jardim

-¿Cuándo naciste?
-El 16 de marzo de 1925.
-¿Dónde?
-En Chamangá, una zona al sur del departamento de Flores.
-Hay varios Sendic por ahí, ¿no? ¿Es una familia de la zona?
-Sí, nosotros nacimos en Flores. Pero después mis hermanos fueron a Artigas, y en general se dispersó un poco la familia, al punto de que ahora mismo creo que no quedan más Sendic en Flores.

-¿Y tu niñez la pasaste en Flores? ¿A qué edad fueron a Artigas?
-No, no. Yo viví hasta los 10 años en esa zona, ni siquiera conocía un pueblo. Después me mudé cerca de Trinidad y ahí fui a la escuela y al liceo, que me quedaba a una legua más o menos de allá donde vivía. Hasta los 18 años viví en el campo.
-¿Qué hacía tu familia?
-Bueno, mi padre arrendaba un campo ahí en Chamangá, y después entró de mayordomo en un campo, que era el trabajo anterior de él. Después siguió de mayordomo y nosotros arrendamos unas vacas en la chacra ésa, y vendíamos la leche.
-¿Qué de las tareas del campo le gustaba de chico?
-Y... todas las tareas propias de una persona que vive en el campo. andar a caballo. No puedo decir que me gustara ordeñar, pero lo hice durante ocho años. Eso implica levantarse a las cuatro de la mañana, porque después tenía que ir a la escuela.
-¿Tuviste caballo propio?
-Sí, desde luego.
-¿Cómo se llamaba?
-Ah, no me acuerdo (se ríe). Iba al pueblo en él, y fui a la escuela en él, y después iba en bicicleta: ¡me modernicé! (risas)
-¿Cuando ibas a caballo, nunca se te desató a la salida del colegio?
-Sí, sí, ¡y me dio alguna patada también!!
-¿Iba solo en el caballo, o iban varios juntos?
-No, no. Como en toda escuela rural: la de Chamangá era una escuela rural e íbamos en sulky y a caballo. Y después, en esa zona de chacras que les contaba, íbamos siempre en grupo todos los muchachos que vivíamos en esa zona. La escuela estaba bastante lejos. Yo fui a una escuela agrícola también, en Porongos, donde te enseñaban a hacer quinta, a plantar.
-¿Empezaste la escuela a los seis años?
-Sí, pero la escuela rural tenía hasta tercer año. Al pasar al pueblo perdí años ahí porque las escuelas urbanas estaban concebidas de otra forma: había hasta sexto año.

Trinidad o "Porongos" y su "democracia"


Revista Los Libros Nº 24, enero de 1972, dedicado a los Tupamaros. Clic para descargar en pdf.

-Por lo que decís conociste a Trinidad como «Porongos».
-Bueno, siempre se llamó a Trinidad-Porongos. Pero nosotros le llamábamos Trinidad. Era una época de muchas convulsiones estudiantiles, porque era la época de la guerra. Había grandes manifestaciones contra el fascismo. Uruguay no estaba definido todavía a favor de los Aliados.
-¿Ahí empezaste a preocuparte por la política, o eso ya venía de tu casa?
-Sí, verdaderamente. En el liceo fundamos una asociación de estudiantes que se llamaba «Asociación de Estudiantes Trinitarios», y sacamos un periódico que se llamaba «Rebeldía» e hicimos una campaña bastante fuerte ahí; hicimos huelgas, hicimos movilizaciones, hicimos manifestaciones, e hicimos lo que se llamaba una «democracia», algo como una asonada popular en que se rompieron vidrieras y esas cosas.
-¡En Trinidad!!!
-(En medio de risas) ¡Sí, en Trinidad!
-Habrá sido un escándalo: todo el pueblo con los pelos de punta... Primera vez en la historia.¿no?
-Sí, por primera vez... y última, creo. Y fueron creciendo las manifestaciones estudiantiles, entonces en determinado momento fue como la chispa que encendió a la bomba, porque una noche se unió la gente de los barrios, y saqueó todos los comercios. Yo a esa hora siempre me iba para la chacra, y me perdí la famosa «democracia» de Flores. que al final quedó como sinónimo de «democracia» un saqueo de comercios, rotura de vidrieras. Llevaban barricas de yerba rodando por las calles y gritaban «¡Viva la democracia!!». De ahí que le quedara ese nombre...
-¿En qué año fue eso, Raúl?
-Fue más o menos por el 42. Y después fuimos a Durazno, yo iba en un techo de un ómnibus, y rompimos cuatro o cinco vidrieras. Era la época en que los nazis, sobre todo los fascistas, porque había mucho italiano, tenían puestos comercios importantes en ambos pueblos.
-¿Fueron a Durazno el mismo día de lo de Flores?
-No, no. Fuimos dos o tres días después.
-¿Quién influyó políticamente, de esa barra, en usted?
-Teníamos algunos profesores muy progresistas, muy formados, como el Dr. Atilio Grezzi, que era profesor de historia y de filosofía. El nos formó. digo «nos» porque fue toda una generación donde estaba mi hermano Alberto, donde estaba Carlos María Gutiérrez; con esos compañeros fue que sacamos ese periódico «Rebeldía».
-¿El Negro Gutiérrez también era de Flores?
-Sí, sí.
-¿Y cómo sintió el cambio de Flores a Montevideo?
-Y bueno, no fue fácil, ya que estaba muy habituado a la vida en el campo y nunca había vivido ni siquiera en un pueblo como Trinidad. Viví siempre en campaña. Te choca un poco el cambio; la gente un poco agresiva. Te choca si vos venís directamente de campaña, para el que hace una transición por los pueblos no es tan difícil.
-¿Te trataban como «canario»?
-No, realmente yo no tenía amigos en esa época. Estuve mucho tiempo. porque en realidad yo vine a trabajar y a estudiar ¿no? Vivía solo acá, después vino mi hermano y mi hermano se murió porque, justamente, éramos canarios y no sabíamos bien qué hacer. A él le vino una apendicitis nada más, no sabíamos dónde llevarlo. Y mientras pregunté a un canillita y fuimos a un sanatorio, nos demoraron y se murió. Entonces quedé solo de vuelta.


La noticia de la muerte de Sendic en Clarín. Clic para agrandar.

-¿Vivían en una pensión?
-No. Vivíamos en un garaje que nos prestaba un familiar.
-¿De esa época joven te quedó alguna otra amistad?
-De toda aquella generación que hicimos la lista de la Federación de Estudiantes, en cierto modo nos seguimos viendo, pero esporádicamente.
-Yo voy más atrás: a la época de Flores.
-Sí, yo no recuerdo una amistad permanente porque nosotros nos «expatriamos» ahí, y nos fuimos a Montevideo solos. Y salvo algunas esporádicas visitas que nos hacíamos con Carlos María Gutiérrez, que también se vino para acá, no hubo nadie ni de mi zona primitiva ni de mi zona de chacras posterior que se viniera para Montevideo. Entonces, no puedo hablar más que de mis hermanos.
-¿Hubo novias en esa época?
-Sí, hubo novias (mira con cierto desconcierto). Algunas.
-¿Es cierto que la vida del campo es dura?
-Bueno, según cómo estés ubicado dentro de los estratos sociales del campo ¿no? O sea, si hoy hay tanta gente que emigra no es porque no les guste el campo, sino porque del campo los expele la miseria que pasan, las dificultades, la ausencia de oportunidades, pero. toda la gente que ha vivido y estado allá en el campo, clama para volver. Sólo que.
-Estoy pensando también en Bella Unión y los cañeros.
-Sí, en cierto modo después de transitar por una militancia política y estudiantil acá, yo volví al trabajo con la gente del campo. Antes que con los cañeros, estuve con los arroceros de Treinta y Tres.
-¿Y te sigue agobiando la ciudad?
-Bueno, no.
-Si pudieras elegir: ¿adónde irías a vivir?
-Al campo ¿no? ¡Eso es inevitable! Tengo un hermano que trabajó en París 20 años como obrero en la Renault, y al jubilarse se fue al campo allá. Y mis hermanos mayores también se fueron, acá mismo, se consiguieron una chacra y se fueron de vuelta. O sea que la gente que se ha criado en el campo.
-¿Así que esperás volver al campo?
-Sí, espero.


Cristianismo y Revolución Nº 15, 1969. Clic para descargar. Ver en Scribd

Bella Unión y los comienzo políticos

-¿Estuvo últimamente en Bella Unión?
-Sí, hace poco una tarde, nomás.
-¿Muy cambiado?
-Sí, lo que se ve. Es una zona de prosperidad, de mucha producción en distintos rubros. Y eso hizo como un polo de magnetismo que atrajo gente. Entonces hay demasiada gente, y más miseria que antes. Se fue demasiada gente ilusionada con la posibilidad de trabajo de Bella Unión. Y es una zona del país que ha crecido tanto económicamente como en población, pero no se refleja en la vida del sector más bajo de la población. Hay un tremendo rancherío que ha ensanchado el cinturón de Bella Unión.
-¿Por qué fue tu familia a Artigas?
-Bueno, en realidad se fueron mis hermanos, a trabajar en el campo.
-¿Ya era una zona progresista que prometía desde el punto de vista económico?
-No, no: al contrario. Para mi familia, que trabajaba en ganadería, era una zona atrasada. Entonces, fueron justamente llevando una serie de innovaciones sobre cría de ovejas y demás, que era la especialidad de la familia. Y bueno, estuvieron tratando de salir adelante en el trabajo ganadero, pero no lo consiguieron. Pero eso es independiente de la ida mía, que fue por cuestiones gremiales.
-Así que fuiste exclusivamente por cuestiones gremiales.
-Sí.
-Hoy no me contestaste: ¿qué eran, políticamente, tus padres?
-Eran nacionalistas. Digo, mi padre era blanco y mi madre colorada. Mi padre y mis tíos pelearon en la revolución de 1904. Y bueno, cuando yo ya vivía, mi padre dio armas para el levantamiento del 34, aquel que se hizo contra la dictadura de Terra.
-Pero no era herrerista...
-No, no: era blanco independiente.
-¿Cuáles fueron tus primeras lecturas políticas?
-Bueno, toda esa literatura que había en aquella época, y que es un poco diferente a la actual ¿no?
-¿Tus primeras lecturas fueron políticas, o tuviste otras lecturas antes?
-Bueno, tenía toda la literatura tradicional. A esas zonas rurales llegan revistas de la época con novelas de Alejandro Dumas, de Víctor Hugo, de Dostoiewski. Y justamente por el hecho de estar tan alejado de todo centro poblado, esas lecturas, más que leídas, son devoradas. Y por las noches nuestra madre nos leía a los seis hermanos «Tabaré»... y lo leía durante varias noches: cuando terminaba lo empezaba de vuelta (risas). Terminábamos todos llorando... y entonces empezaba de vuelta y esperábamos que terminara distinto... pero no.
-¿Tuviste la suerte de llorar con «Tabaré» y no con «Caperucita Roja»?
-Sí, en aquella época por lo menos nos inciábamos con «Tabaré».

La juventud antes, y la de ahora

-¿Qué diferencia encontrás entre la juventud de esa época y la de ahora?
-Bueno, en realidad aquella era una juventud bastante combativa, bastante radicalizada. Hicimos grandes manifestaciones estudiantiles. También ahí yo estuve preso, en algunas de ellas. Eran manifestaciones un poco violentas, digámoslo así, de mucho choque con la policía. Y yo mismo fui escrachado en «El Día» por haber lastimado un policía. Y en realidad yo estaba luchando con él, y otra persona le pegó un fierrazo en la cabeza. Entonces me llevaron a mí, y el policía sangrando y hasta el Ministro del Interior dijo de todo. Ahí soltaron a la mayoría; a mí me procesaron, y después me escracharon como que había traído un fierro entre las ropas y lo había lastimado. Ese fue el primer procesamiento que tuve.
-¿Y fue la primera vez que estuviste preso?
-Sí, que estuve preso y que fui procesado. Pero al final el que lo lastimó fue otra persona, era un profesor, no me acuerdo ahora. profesor de historia. no recuerdo ahora el nombre.
-Mejor no diga nada que lo quema.
-¡No, no!
-¿Y cómo ve la juventud de ahora?
-Un poco desconcertada, porque no tienen una perspectiva promisoria como la de aquella época, más segura. Sigue estudiando, pero no con el mismo entusiasmo, porque sabe que se reciba de lo que se reciba, no tiene inserción, porque aunque llegue como profesional -como abogado, como ingeniero, como escribano, como arquitecto- no hay perspectivas.
-¿Cuándo se acabó el Uruguay de las vacas gordas?
-Bueno, estadísticamente fue por el 57 cuando empezó el declive.
-¿De quién fue la culpa? ¿De Luis Batlle?
-No, al contrario: Luis Batlle fue el que usufructuó el período de auge. Todo eso pasa independientemente del gobierno que haya. Si después de la guerra hay un plan Marshall para Europa, y Europa a su vez deriva los dólares para productos del Uruguay y Argentina, Batlle puede hacer una política populista, y Perón puede hacer lo mismo. Pero cuando no hay exportaciones tan voluminosas como existieron en esa época, cuando no hay tantas ventajas económicas en el comercio exterior, los gobiernos declinan. Eso lo demostró Perón al volver en épocas que ya eran bravas, cuando no tenía nada que repartir. Ya no dejó la imagen del hombre que llegaba y repartía prosperidad.

Un médico frustrado

-¿Siempre te interesó el tema económico?
-Sí, en realidad la economía explica un poco las actitudes políticas. Por eso yo también evito tratar a Perón o a Evita independientemente de la situación económica imperante en la época.
-¿Por qué eligió la carrera de Abogacía, siendo tan buen economista?
-Bueno, no fui nunca un buen economista y menos cuando elegí la carrera de Abogacía. Yo no tenía otra alternativa, porque como trabajaba todo el día, no podía hacer mi carrera predilecta, que podía haber sido Medicina, porque me coincidían los horarios de clases. La únca carrera que podía hacer compatible con el trabajo en el día, era Abogacía. No había otra que uno pudiera hacer sin concurrir a la Facultad. De manera que no hubo elección.
-¿Realmente hubiera sido Medicina tu carrera preferida?
-Sí, pienso que sí. Pero veía también en la Abogacía un instrumento para llevar adelante la lucha social.
-¿Te interesaba más como carrera o como militancia, la actividad en Abogacía?
-Sí, la vi como una palanca para el trabajo social.
-Por aquella época estudió con mucha gente notoria y conocida hoy en lo político.
-Sí, pero no tuve contacto, salvo con Flores Mora, con el que estuve haciendo la práctica forense. Al no ir a Facultad no pude alternar con mucha gente que fue contemporánea mía.
-¿Qué le pareció la contratapa de Flores Mora donde hablaba de usted cuando todavía era un rehén? Hablaba de usted cuando nadie lo nombraba, o recién empezaban a hablar, y lo hacía de manera muy afectuosa.
-Bueno, justamente, pienso que compartimos un período de grandes luchas estudiantiles, como la que les contaba recién de 1951, por la autonomía de la Universidad. Al haber transitado una parte de la lucha social juntos, haber compartido alguna clase de práctica forense en la Facultad de Derecho, se sintió solidario en un período donde todos nos agraviaban. El quebró una lanza, lo cual significa que era un hombre muy sensible.
-¿Cuándo deriva tu actividad gremial en la Facultad hacia una actividad gremial más general?
-Bueno, yo tuve una militancia de 10 o 12 años en el Partido Socialista, y después empecé a trabajar en los gremios. Primero se hizo una marcha de los arroceros desde Charqueada a Montevideo, donde yo participé. Después la movilización de los trabajadores de la remolacha en Paysandú. Ahí también estuvimos presos y procesados por entrar en las plantaciones sin autorización del dueño, en San Javier. Y después organizamos a los trabajadores de «El Espinillar» en un sindicato que todavía dura, que es el de «Unión de Regadores y Destajistas de El Espinillar», que ya eran cañeros. Después saltamos a las cañeras del norte de Bella Unión, donde se levantó UTAA. Simultáneamente yo trabajaba ya como procurador en Paysandú, y tenía el escritorio en la sede de los sindicatos de Norteña y Paycueros. Era una especie de asesor de esos sindicatos, y de otros de Paysandú, y de los problemas laborales en general de los trabajadores.
-O sea que en sindicatos capitalinos prácticamente no actuaste.
-Bueno, trabajé un año en el «Sindicato de Almacenes al por Mayor», como funcionario rentado, y antes en la Defensoría de Menores de Montevideo, como subjefe.

El surgimiento del MLN

-¿Cómo le explicarías a las nuevas generaciones por qué surge el Movimiento de Liberación Nacional?
-Bueno, tendría que situarlos en la época. A través de todas esas luchas sindicales fuimos bastante perseguidos: en aquella época se usaba que ante cada conflicto se dictaban Medidas Prontas de Seguridad. Entonces, supongamos que había un conflicto en Montevideo, nosotros estando en Paysandú éramos detenidos. Es decir que figurábamos en una lista de militantes sindicales que eran detenidos automáticamente cada vez que se dictaban las medidas, ¡y a veces ni sabíamos que habían sido decretadas! Era habitual que uno llegara al trabajo y lo llevaran preso.
-¿En qué años era eso?
-Y. en el 60, 61.
-¿Era gobierno colorado?
-No. Era blanco, «chicotacista». El Jefe de Policía de Paysandú era «chicotacista». Era una época en que no se podía decir que no hubiera derechos civiles, sólo que no los había para ciertos sectores: nosotros estábamos supeditados a esas represiones. Todo eso creaba una situación de rebeldía porque ni siquiera te permitían trabajar: yo trabajaba en esa época como procurador e iba todos los días al Juzgado, pero evidentemente nadie confía en un profesional al que cada pocos días lo meten en un calabozo ¿no? Incluso hacía defensas penales y muchas veces me encontraba con mi defendido en un calabozo (risas). Sí, sí, pasaban cosas como ésa, de verme los presos en Paysandú y decirme «Raúl: ¿cuándo nos van a dejar ir?», y yo «voy a ver si salgo yo primero» (carcajadas) porque muchas veces ni se habían dado cuenta que yo llegaba como preso. Por eso es muy difícil explicarle a la juventud cuál era el panorama de la época. Todo eso fue in crescendo; hubo manifestaciones; hubo muertos en las manifestaciones; después hubo prohibición de Partidos: fue una escalada de violencia. Y nosotros mismos, como movimiento cañero, hicimos un conflicto con todas las leyes laborales a favor, porque había violación de todas esas leyes, y no conseguíamos ni siquiera que se aplicaran las leyes sobre salario ni nada.
-Y ahí hicieron una huelga ¿no?
-Entonces tuvimos que ir a un conflicto con la empresa cañera que se llamaba CAINSA. Acampamos frente a ella, la policía nos pidió si podíamos descongestinar la carretera y nos ofreció un monte ahí en Itacumbú. Y bueno estuvimos tres meses a monte con toda la familia, en carpa y demás. Después tuvimos que tomar la fábrica con toda la dirección adentro, y ahí recién conseguimos un convenio para el pago de todo lo que nos debían. Vinimos a Montevideo en camiones, pidiendo la ley de 8 horas para el trabajador rural y la expropiación de un latifundio de Silva y Rosas para dar trabajo a la gente. Bueno, acá fuimos recibidos también con represión: terminamos todos presos en Miguelete, y volvimos allá sin lograr ni la ley de 8 horas (que nunca hubo quorum en el Parlamento para tratarla) ni la expropiación de ese latifundio. Ambas cosas se lograron después: la expropiación del latifundio por Colonización, y se sacó la ley de 8 horas por convenio. Y después por convenio de la OIT, ratificado por ley de país, para ese tipo de plantaciones.
-¿Quién tiene ahora el latifundio? ¿Colonización?
-Lo tomó en aquel momento, en el 70, luego lo tomó la dictadura militar y.
-¿No han hecho nada ahí, no?
-Bueno, gente adicta a la dictadura (sargentos jubilados y gente así) es la que lo tiene.
-Todo verde el campo.
-. y el campo sigue ahí, a medio explotar. Todavía hay fracciones que las ocupa el Ejército, y hay fracciones sin destino. No le dieron una buena colonización. La gente que se movilizó por eso nunca accedió a ningún pedazo de terreno. Es una enorme extensión, está al borde de la arrocera, tiene irrigación del río Uruguay y de los arroyos de la zona, pero permanece prácticamente inexplotado.
-Hablamos de las 8 horas como si fuera una cosa normal... ¿de cuánto era la jornada del trabajador cañero en esa época?
-En época de zafra trabajaba -y trabaja- unas 12 horas. Nosotros pedíamos 8 horas para que les pagaran como horas extras el resto. Lo mismo ocurre en las estancias: todavía no tienen ley de 8 horas. El peón de la estancia tiene un salario bajísimo. Ahora es de 14 mil pesos, y si tuviera las 8 horas, como está más horas en el campo podría tener un aumento en su sueldo. Una ley de 8 horas que al fin y al cabo fue aprobada hace 70 años para industria y comercio, fue aprobada en 1915.

Socialismo a la uruguaya

-¿Seguís siendo socialista, en el viejo sentido de la palabra?
-Bueno, sí. O sea, nosotros tenemos un objetivo socialista. Lo cierto es que nosotros nunca fuimos demasiado esquemáticos y menos ahora que ha habido una serie de experiencias donde las mismas experiencias socialistas se han ido rectificando. Nostros estamos con esas rectificaciones y estamos por un socialismo adaptado a la uruguaya, y siempre luchamos por él.
-¿Podrías definir en pocas palabras qué es «un socialismo a la uruguaya»?
-Bueno, hay una mentalidad en el país. Nosotros no estamos en una sociedad que haya sido zarista como la Unión Soviética, ni en una sociedad presidida por mandarines como China. Tenemos cierta tradición democrática muy arraigada en la mentalidad del pueblo, por libertades y todo eso, y nosotros tenemos que adaptar el socialismo a la realidad uruguaya. Un socialismo que sea compatible con toda esa tradición, digamos libertaria, de todo el pueblo uruguayo.
-¿Existen líderes campesinos?
-Bueno, yo diría que de un campesino a otro campesino hay afinidad, hay una afinidad de una cantidad de gente que estuvimos en la Universidad, con nuestro hábitat anterior. Y a raíz de eso uno entra mejor en el medio rural que en el medio urbano. Por eso pienso que yo ni siquiera creo que haya ayudado mucho a los cañeros, simplemente participé en los campamentos. Pero sí puedo alternar con la gente de campo ¿no?
-Hablando con el senador Ricaldoni, fuera del reportaje, nos decía que la izquierda insiste en la palabra «campesino» que no tiene andamiento popular: ¿tú encontrás otra palabra para sustituir la de «campesino»?
-Sí, sí. Aquí al campesino se le llama «chacrero».
-¿Paisano.?
-Sí, «paisano» se usa en forma más genérica para el peón de estancia, porque.
-¿Pero estás de acuerdo en que «campesino» en Uruguay no es una palabra adecuada?
-No, absolutamente. Yo, por lo menos, no la uso. Acá hay chacreros y después, hay lo que podríamos llamar granjeros: gente con capital, con máquinas. El chacrero es la persona que no tiene más que el terreno y su fuerza de trabajo. El otro ya tiene algún pequeño capital, ya sea ordeñadora si tiene un tambo, o máquinas y tractor, si tiene una granja.
-¿Los cambios que este país reclama pasan por la reforma constitucional?
-No los cambios, pero sí tal vez una manera de destrabar el sistema político de desbloquearlo. Ahora tenemos un panorama político dividido en tercios, algunos de los cuales son mayores que otros, pero sin que se vea a través de las compulsas de opinión que vaya a haber un partido mayoritario. Y eso se ha reflejado en que el sistema está trabado, porque ni el gobierno puede mandar proyectos al Parlamento que puedan ser aprobados, porque no tienen la mayoría necesaria, ni la oposición -que sí la tiene- puede sacar sus proyectos porque se los veta el Ejecutivo. Lo peor es que eso no tiene visos de cambiar, porque puede ser que la minoría mayor cambie de color, pero siempre será una minoría. Entonces yo diría que, por lo menos para que salga un aumento a los jubilados, se impida la extranjerización de la tierra o salga un presupuesto que contemple la enseñanza, la salud y demás, que no considero que sea un cambio porque eso existió antes en el país. Pero sí tal vez fuera imprescindible una reforma constitucional.
-¿No le parece un desatino que la izquierda esté discutiendo eso en este momento, cuando hay temas más importantes?
-No, porque entre los temas importantes que tiene el país está el aumento a los jubilados, que va a ser trabado por un veto, y está una modificación en el presupuesto a favor de los empleados públicos y como la gente sin perjuicio de los cambios profundos que llegarán un día, tiene que vivir hoy.
-Si hay reforma, a los jubilados no les aumentan hoy: con buena suerte les aumentarán de aquí a tres años, porque la reforma se va a aplicar después de las elecciones, no ahora.
-Sí, sí, pero el panorama, si no se hace la reforma, es que tengamos ocho años de empate...
-Además con reforma o sin reforma los colorados dicen que hoy hay financiación, así que.
-Sí, sí. Pero simultáneamente dicen que el país está prosperando y la gente de abajo está cada vez peor. Entonces, en algún lado hay prosperidad como para sacar esa financiación.

El Frente como opción

-Tú decís que hay tres partidos. Yo te haría dos preguntas: la primera si el Frente Amplio es un partido o un conglomerado de partidos. Y la segunda: ¿el MLN es un partido aparte?
-Bueno, yo aludí a tres grandes fuerzas, con el término «partido» en el más amplio sentido. Hay otros partidos, la Unión Cívica y otros menores. Yo diría que, tomando las bancadas parlamentarias como respondiendo a una fuerza cada una, se da esa situación de bloqueo y de impotencia para sacar iniciativas por un lado y por el otro. Entonces hay que procurar que el sistema funcione, porque si el sistema está trabado, el que se beneficia es el que tiene el mango de la sartén. Entonces no podemos decir que no funciona: al contrario, funciona a favor del sector oligárquico.
-De todas maneras te pregunto: ¿para ti el Frente Amplio es un partido o un conglomerado de partidos?
-Bueno, yo diría que el Frente Amplio, por su propia definición, es un conglomerado de partidos, y está lejos de ser algo tan homogéneo como podría ser un partido.
-¿El Partido Colorado y el Nacional son más homogéneos o más heterogéneos?
-Bueno, se llaman «partidos» pero son realmente frentes donde convive gente que apoyó la dictadura, con gente que se opuso a ella.
-O sea que el MLN se va a presentar a las elecciones.
-Bueno, yo no podría vaticinar eso. Lo que sé es que nosotros nunca tuvimos una posición abstencionista, pero no podría decir si se va a presentar una lista a las elecciones o va a apoyar la lista más afín, o va a dejar en libertad de acción a sus militantes para votar a discreción dentro de las fuerzas que les parezcan más afines a nuestras posiciones, como pasó en el 71.
-De todas maneras, esa posición que es electoralista, puede favorecer la entrada al Frente Amplio.
-Sí, sí. Evidentemente los cálculos funcionan en todos lados, y el Frente Amplio perdió la Intendencia de Montevideo por 15.000 votos en la última elección...

"Desde luego que no me gusta hablar de cuando estuve preso. pero supongo que hay que hacerlo porque hay mucha gente que no conoce ese período ¿no?"

Una foto para el recuerdo: la vieja y querida "patota" con el entrevistado, en su casa del Barrio Palermo. De iz1quierda a derecha, Alberto Silva (con su ex look guerrillero) el Dire (con pelo, sin panza y sin canas) Sendic y Pedro Silva. En el espejo, Caula y Pilar. Dos detalles anecdóticos: nos recibió a las 8 de la mañana ¡con una botella de grappa! (él no la probó) y fíjense dónde tenía el enchufe: detrás del espejo, al mejor estilo tatucera... Así eran los tiempos.

Wilson y la reforma agraria

-En la época en que usted estaba en actividad junto a los cañeros, el Ministro de Agricultura era Wilson Ferreira Aldunate. El se jacta de que hizo una buena gestión como Ministro: ¿usted cómo la juzga?
-Bueno, él hizo un proyecto de reforma agraria del cual no hemos tenido noticias en esta nueva edición de su plataforma política.
-¿Era bueno ese proyecto?
-El proyecto era muy progresista respecto a lo que había en la época.
-El análisis que usted hizo de ese proyecto fue el que perdió en la avioneta ¿nunca más lo recuperó?
-Sí, justamente... no recordaba ese incidente. Yo había hecho un análisis de ese proyecto y había hecho un fichero, que siempre estoy haciendo alguno.
-Tenga cuidado con los ficheros.
-¿Cómo?
-Que tenga cuidado con los ficheros (risas).
-(Sonriéndose) Sí, pero éstos son de datos económicos.
-No, si yo no le digo nada.
-Hay ficheros que funcionan contra nosotros , ¿vio?, pero hay otros que funcionan a favor. Sí, al bajar en Melilla intentaron detenernos ahí, y bueno, tuvimos que dejar eso que venía en el equipaje. Nos zafamos justo ahí, nos escapamos en un vehículo que nos había venido a buscar.
-¿Tuvo tiempo de rehacerlo? ¿No apareció más?
-No, no apareció más. Pero continuamente, al hacer lecturas, voy haciendo fichas. Pero también, al final es como la tela de Penélope que se vuelve a tejer continuamente. Y ahora estoy tratando de poner uno en la computadora.
-Eso te iba a preguntar, porque te oí hablar de computadoras: ¿aprendiste a manejarlas?
-Sí, más o menos. Por lo menos tengo un programa de fichero y voy pasando las cosas ahí
-¿No te asustan esas máquinas?
-No, no, no. Soy partidario de todas las ventajas que trae la nueva tecnología.
-¿Te chocó mucho ver por primera vez una computadora?
-No, no. Yo leo muchas revistas científicas, como «Scientific American» en su versión castellana, que se llama «Investigación y Ciencia», y ahí se da un panorama continuo. La estuve leyendo a partir de que se liberarizaron las lecturas en los cuarteles, y desde luego que tenía bastante tiempo para leerlas y repasarlas. Y ahí también hice un fichero (se ríe), entonces más o menos seguí el proceso de las sucesivas generaciones de computadoras.

Dictadura y autocrítica

-Raúl, me parece que todos tenemos el prejuicio de hablar de esa época un poco triste de la dictadura.
-Mmm.
-¿A ti te pasa lo mismo?
-Bueno.
-Me refiero a tu experiencia personal, también.
-Bueno, desde luego que no me gusta hablar; pero supongo que hay que hacerlo porque hay mucha gente que no conoce ese período ¿no? La verdad que no es la mejor conversación para esta etapa, pero entre el referéndum y demás estamos reviviendo los episodios de entonces.
-Cuando llegó la democracia, ustedes -como casi todos los uruguayos-, ¿hicieron las autocríticas respectivas?
-Bueno, nosotros, en una coyuntura muy especial, fuimos receptores de la violencia. Vamos a decir blanco privilegiado de esa violencia. Y en determinado momento reaccionamos, viendo que no había otra perspectiva para el país; después de haber intentado la lucha política y la lucha sindical durante años. Antes de llegar a eso tuvimos por lo menos 20 años de militancia tradicional, sea en partidos de izquierda o en la lucha sindical. Entonces podría decirse que agotamos todas las formas que puedan imaginarse para la lucha en favor de los sectores pauperizados de la población. E iniciamos esa experiencia, y tratamos de hacerlo contemplando la mentalidad uruguaya, buscando la menor violencia posible en un movimiento de ese tipo. Fue entonces que se realizaron todas esas acciones tan festejadas internacionalmente por la imaginación que se ponía para evitar la violencia: la fuga masiva del Penal, las tomas de cuarteles, todo eso.
-Pero también estaban los escuadrones de la muerte.
-Claro. Después nos tomó el Escuadrón de la Muerte, al cual al principio resolvimos, orgánicamente, no contestarle. Pero seguían cobrando víctimas, y en determinado momento entramos en la escalada de violencia, en lo que nosotros siempre llamamos la guatemalización de la guerrilla, que era lo que justamente queríamos evitar. Pero al final nos tomó, y en el último período, cuando ya se dibujaba la dictadura, entró el Ejército... y bueno, ¡ya no nos tiraban con caramelos! Y nosotros menos. Entonces fuimos concientes de que estábamos perdidos, e hicimos una estrategia de pelear hasta el último cartucho sabiendo que estábamos derrotados. Y fue en ese período en que los dirigentes nos comprometimos a no caer ilesos, y felizmente los que habíamos jurado hacer eso, lo cumplimos y caímos todos ese día.
-Ahora, ¿fue error de ustedes, o fueron las circunstancias las que no permitieron que se evitara esa "guatemalización" de la guerrilla?
-Bueno, las estrategias de acá se dibujan quizás en lugares muy remotos. Y ustedes lo ven repetido ahora en Colombia, por ejemplo, donde hay un acuerdo de paz y matan por cientos a los militantes, para obligarlos a volver a la guerrilla. Entonces, acá también, nosotros íbamos creciendo en la opinión pública en aquella época de la Monty, del Casino San Rafael, y de todas aquellas acciones espectaculares. Y en lo que para mí fue una estrategia bien dibujada: se buscó obligarnos a la violencia; tomaban militantes, los destrozaban todos, y los tiraban en una playa. No había interrogatorio, y no había nada, porque a las pocas horas de haberlos apresado los tiraban completamente mutilados en las playas, como pasó con varios compañeros.
-Es cierto.
-Nosotros vimos bien claro cuál era la intención inicial; en esa época todavía estábamos en Punta Carretas, y resolvimos no responder a ese intento de llevar a otro nivel la lucha del Movimiento. Y después salimos en la fuga del Penal y siguieron las muertes por parte del Escuadrón. Entonces se capturó a un miembro del Escuadrón, el cual dio los nombres de los integrantes, cómo se habían hecho los secuestros de los compañeros, quiénes habían intervenido. Ahí ya no estábamos nosotros en la dirección: nosotros estábamos en el interior del país, en los montes, y coincidió que se revió la práctica anterior y se hizo un 14 de abril en que se atacaba a los miembros del Escuadrón de la Muerte (ver pregunta sobre el tema en el recuadro adjunto). Bueno, eso trajo la consiguiente mortandad de compañeros. Y después los sobrevivientes del Escuadrón de la Muerte, como Campos Hermida, como Castiglioni, como todos los que estaban sindicados y marcados en ese volante que largamos el 14 de abril, siguieron matando gente en Orletti y en otros lados. O sea que el Escuadrón de la Muerte siguió funcionando, ahora con el viento a favor de la dictadura.

Los nuevos militantes y la fama

-¿A qué se debe que la mayoría de la militancia del MLN esté formada por jóvenes que ni siquiera los conocieron en el período de su acción principal?
-Y yo pienso que nosotros en este momento tenemos como una especie de examen de autenticidad. Entonces, en un panorama confuso nosotros prosperamos, que es lo que pasa ahora. Tal vez si hubiera una propuesta unánime de la izquierda, las simpatías se desplazarían más.
-Bueno, hay quienes dicen que ustedes también son confusos y que en definitiva no proponen nada...
-Nosotros salimos con una propuesta de no pago de la deuda externa, pasaje de las tierras del Banco Central a Colonización, parar el proceso de extranjerización de la tierra, de medidas drásticas contra la Banca... y todo eso hace dos años. Hace dos años y pico que la formulamos, y en su momento fue criticado por imposible... pero ya hay países que no pagan la deuda externa. Países serios, conservadores, como el gobierno brasilero que no pagó.
-¿Qué es eso de «serio» como sinónimo de «conservador»?
-Bueno, se supone. Nos acusaban de que no era una propuesta seria... Estos tienen patente de serios desde el momento que siguen una tradición de política conservadora.
-Pero el MLN, en el exterior, tiene patente de serio. Y de alguna manera se tomó como modelo de guerrilla urbana.
-Bueno, sí. Hay, digamos, una propaganda, hay una identificación de la gente del exterior que uno no sabe a qué se debe. Yo pienso que un poco ayudaron las películas, y toda la literatura, porque uno va a un país como Francia y encuentra seis, siete libros sobre los Tupamaros. Entonces yo no sé si esa simpatía recae sobre la organización tupamara o sobre una leyenda que se.
-¿Tú pensás que hay una idealización.
-Sí, sí.
-Tú en Uruguay sos una persona polémica, pero en el exterior sos, indudablemente, una persona famosa: ¿te pesa eso? ¿Lo sentís cuando salís al exterior?
-Bueno, desde luego yo no estoy hecho para la vida pública. Pero es un instrumento más para imponer determinadas ideas, para llevar adelante y para que sean oídas determinadas ideas. Porque si no fuera así ustedes no me harían un reportaje, y eso pasa con toda la prensa a nivel mundial. Nosotros hemos estado hablando de todos esos problemas de la deuda en el seno mismo de los países europeos, que son los causantes mismos de este problema, y eso llega al gran público. Entonces te diría que sin ser cómodo es útil.
-¿Por qué «no está hecho para la vida pública»? ¿Por qué tantas timideces para un reportaje? ¿Por qué no quiere hablar por televisión? ¿Por qué se paró duro en el acto del Atenas y leía como un escolar la proclama? ¿Por qué es tan tímido? ¿Por qué.
-... (se pone colorado).
-¡Pará, pará! Dejá que conteste.(risas).
-Estee. (suena el timbre y cruza un compañero de Sendic para atender la puerta). ¡Que conteste él! (risas). Bueno, hay una idiosincrasia marcada por la infancia. Me imagino que habrás leído a Freud... No te lo recomiendo (risas), pero te diría que sí, que las vivencias de la infancia marcan toda una personalidad. No vas a encontrar eso sólo en mí, sino en toda la gente que se ha criado en el campo. En cambio, si esa misma persona se hubiera criado en Buenos Aires donde hay un ambiente competitivo desde la infancia, de repente sería un porteño más: tan insoportable como cualquiera de los que vienen acá (carcajadas). Entonces, yo no te puedo contestar: yo te diría que hay que remitirse a la idiosincrasia de cada uno.
-Pero usted convendrá conmigo que en su caso es mucho más marcado, porque hay otra gente del interior que es Senador, que es Diputado, que no es tan así. Chicotazo hablaba todo el día.
-Bueno, pero.
-En su caso es más acentuado.
-Bueno, pero Chicotazo era un hombre de la ciudad que se alzó, imitó las palabras, se puso un pericón atrás y apareció como hombre del interior.
-Saquemos a Chicotazo y pongamos otro cualquiera, porque los hay.
-Vale aquello de «zapatero a tus zapatos»: cada cual sabe la vocación que tiene. Yo me siento incómodo ante la televisión, como vos decís, y me siento cómodo estudiando economía o haciendo un artículo sobre una situación. Entonces si sigo una cosa, no veo por qué tengo que hacer otra.
-Está claro que no va a ser candidato a Presidente... (risas).
-Hay un Presidente argentino, que ahora no recuerdo el nombre, que nunca habló en público. Un presidente de principios de siglo.
-Pero era a principios de siglo.
-Sí, pero.
-No había televisión.
-Bueno, .
-¿O sea que Sendic puede perfectamente ser Presidente?
-No, pero es perfectamente compatible una personalidad pública con no hablar en público. Y yo te diría que mucha de la gente que sale todos los días en televisión, en vez de ganar popularidad, la pierde.
-¿Eso va por Sanguinetti?
-No, no sé: a Sanguinetti le preparan muy bien sus intervenciones. Yo te diría que.
-¿Va por Seregni, entonces.?
-(no contesta) . que el efecto del medio de difusión es tan lapidario a veces como la ausencia total en el mismo ¿no?

La imagen pública y el futuro

-¿Qué le gustaría que la gente pensara de Raúl Sendic?
-Y bueno, yo pienso que ven una persona a la cual se acercan sin ninguna clase de limitaciones.
-¡Salvo que sean periodistas!
-Salvo que sean periodistas (sonríe). Esto de que uno vaya a una oficina pública y lo reconozcan como uno del montón, digamos... Nunca he visto cortedad en el trato, que era un poco el miedo que yo le tenía al título de «dotor» ¿no? Yo realmente hice hasta la mitad del último año de abogacía, y no me recibí de ex profeso, porque ya automáticamente tendría otra categoría. Un Procurador podía andar en moto, o caminando por los cañaverales, pero no se ve tan natural que eso lo haga un doctor, un abogado.
-¿Le tenés miedo a la televisión? ¿Qué pasaría por ejemplo si te invitara Jolivet, por ejemplo?
-No... yo pienso que hay gente más adecuada. No le tengo miedo al diálogo, he aceptado muchos en la radio. Incluso con llamadas telefónicas bastante agresivas y demás. Pero no me veo actuando frente a una cámara de televisión.
-¿Qué espera Sendic de los años que siguen? Es evidente que los proyectos que Sendic tenía cuando se fue a trabajar con los cañeros, están como distantes. ¿Qué perspectivas hay?
-Bueno, yo creo que esos proyectos los seguimos persiguiendo, porque yo pienso que no están distantes sino que los problemas se han agravado, y hoy día lo que faltan son propuestas. Si no hacés propuestas le estás dando paso a los sectores más retardatarios.
-Pero el MLN en los 70 quería hacer una revolución... y en el 89 quiere hacer una reforma constitucional.
-No, ni el 70 estaba preparado para hacer una revolución.
-Quería dije, quería.
-Sí, sí. Nosotros siempre queremos una revolución social. Ahora, para el 89 nosotros no hemos tomado posición sobre ninguna reforma. Lo que yo le decía era un comentario a las preguntas sobre la reforma, pero de antemano aclaré que yo no pensaba en un cambio a través de una reforma constitucional: no ya en una revolución sino en un cambio. Y dije que simplemente podía servir, que estaba concebida para destrabar el sistema político. Pero nosotros ni hemos estudiado esos proyectos ni hemos participado en ellos, ni hemos tomado posición respecto a ellos. Ustedes saben que nosotros en determinado momento propusimos limitar el pago de la deuda externa a través de una recolecta de firmas, porque no teníamos otra forma: faltaba un proyecto de reforma constitucional que dijera que no se pagan deudas de los gobiernos ilegales. Ahora, eso no es una revolución todavía. Justamente en estos días Carlos Julio Pereyra presentó un proyecto exactamente igual: que no se pagan deudas de los gobiernos de facto. La idea era incorporar eso mismo a la Constitución, lo cual le da otra fuerza que si se pone sólo en una ley: eso logra que se desaliente la financiación generosa que tuvo el gobierno dictatorial ahora en nuestro país y en Argentina, y actualmente en Chile.
-¿Qué opina de lo que dijo hace poco Paulós?
-Sí. Habló algo de transfusiones de sangre, que son ciertas. Lamentablemente no todos los caídos heridos tuvieron tanta asistencia como yo, eso hay que señalarlo ¿no? Pero eso no estaba exento de cálculos políticos, porque a mí el mismo Jefe de la Marina me dijo «Nosotros te salvamos porque no estamos dispuestos a hacer un segundo Che Guevara». En cambio hubo otros que estaban heridos mucho más levemente que yo, y sin embargo murieron sin asistencia. Entonces no puede tomar un caso aislado de los otros.
-¿Y acerca de lo que dijo de que «dejaran de verlos como enemigos»?
-Y sí, yo pienso que yo no siento odio por ellos, no siento odio por ningún oficial. Lo que siento es repudio.
-La derecha sigue amenazando a la opinión pública con que los Tupamaros pueden volver a tomar las armas. ¿Hay alguna respuesta para eso?
-Bueno, nosotros ya hemos respondido con nuestra legalidad y lo estamos cumpliendo. Y la derecha sabe muy bien que lo estamos cumpliendo. Porque sin perjuicio de que hay algunas acciones, la derecha sabe -y sobre todo los encargados del Ministerio del Interior y de Defensa- que no estamos nosotros ahí en la cosa.
-¿Eso quiere decir que de alguna manera la derecha sigue necesitando a los Tupamaros con las armas en la mano?
-Justamente. De la misma manera que largaron el Escuadrón de la Muerte para llevarnos a una etapa más violenta de la lucha, ellos se justifican en sus medidas represivas y de control y no desmantelamiento del aparato golpista, con un peligro que siguen manteniendo.
-De todas maneras ¿te parece que el MLN puede lavar esa imagen ante la opinión pública?
-Bueno, el MLN tiene una imagen bastante lavada.
-¿«Lavada» o «limpia»?
-Lavada. Desde el momento que la opinión pública nunca los vio como enemigos a pesar de haber recibido una dosis de propaganda que podía matar un elefante. Nosotros salimos del período dictatorial, y durante ocho o más años estuvo la prensa escrita y la radio publicando calumnias sobre nosotros, salimos con el mismo contingente de adictos que teníamos antes. A nosotros nunca nos pudieron llevar a una desbandada de apoyo popular como se llevó a otras guerrillas.

Los años largos

-¿Es cierto que le pegó un piñazo al doctor que le estaba sacando una muela sin anestesia?
-No, no, eso fue.
-Su hermana me dijo que era cierto.
-El asunto fue así: me llevaron arrastrando al dentista. Como manera de atenderme me llevaban arrastrando de la celda, encapuchado y arrastrándome . ésa es la manera de llevarte al dentista ¿no? (sonríe con sorna). Entonces vino el oficial, que era un capitán, y me dijo «este hombre no tiene visita, no tiene recreo». Y yo le dije «bueno, sobre todo recreo», porque a mí hacía un año que no me daban recreo. Y entonces dijo «no tiene recreo», y yo «sí, sí, sobre todo recreo». Entonces derechito, como estaba enfrente, le pegué una trompada a través del barrote. Y bueno, me dijo que me iba a denunciar al tribunal, y yo qué sé. Una cosa que no tiene nombre. Nosotros estábamos en una situación tal ahí que no teníamos nada para perder, entonces no hacíamos caso a nada. Nos «limpiaban» la celda y nos dejaban sin nada, entonces no teníamos nada que perder. Llegado un momento no te dan recreo, no te dan nada, ni te dan lectura, no te dan nada, entonces llegaba un momento en que nos tenían que dar algo para poder. Entonces, aunque vivíamos dentro de una celda, vivíamos bastante libres: decíamos lo que se nos antojaba, hacíamos caso a lo que se nos antojaba.
-¿Se hicieron muy largos esos años?
-Y sí, sobre todo en la época en que no teníamos lectura. Se hicieron largos, sí.
-Comentaba hace poco Mauricio Rosencof que se comunicaba con su eventual compañero de cárcel en clave de Morse: ¿ustedes habían aprendido Morse o se las ingeniaron en la cárcel?
-Sí, había gente que hablaba con las manos, y desde luego con los golpes porque se van haciendo las letras con tantos golpes según la colocación de la letra en el alfabeto. Yo pienso que el preso siempre de alguna manera busca comunicarse. Pero también a nosotros nos ponían en calabozos muy lejos y con un guardia permanente paseándose en el corredor.
-Dentro del horror permanente de esa experiencia: ¿deja algo positivo?
-Y bueno, positivo. (hace una pausa). Yo creo que era Goethe que decía que el carácter se forma en la sociabilidad, y que en la soledad se hace más profundo, o algo así. Permite meditar. El talento decía él, pero yo pienso que más bien es la profundización de las ideas. Y bueno, de alguna manera uno ahora echa de menos la posibilidad de meditación y demás. Y si hay algo positivo es en definitiva la ventaja de poder tener tiempo para pensar, para meditar las cosas.
-¿Por qué eligió Palermo para vivir?
-Bueno, esta es la casa de mi abuelo materno.
-Los tiempos de Punta Carretas no fueron tan duros ¿no? Incluso usted fue prisionero estando Otero...
-Cuando yo estuve ahí no estaba Otero, fue posterior. Y en general el régimen era que te soltaban en el patio o al recreo a las ocho de la mañana y te metían a las siete de la tarde. Si queríamos entrar a comer entrábamos, pero podías pasar todo el día en la cancha de fútbol, caminar, lo demás.
-O escribiendo hojillas para fumar.(risas)
-O haciendo mensajes en las hojillas de fumar... Y además alternaba con todos los presos, entonces tenía todos los días una persona distinta para dialogar.
-¿El día de la fuga estabas nervioso, o estabas seguro que salían?
-¡Ah, no! La fuga tuvo muchas postergaciones, así que. Se había hecho un túnel para la casa de enfrente pero la casa estaba más alta de lo que se calculaba, entonces hubo como un metro y medio extra de excavación que significó varias horas. Así que nosotros salimos de las celdas a una celda al final del corredor, supongamos a las 10 de la noche, y a las 12 hubo un relevo y todavía estábamos ahí. Y vimos por un espejito al guardia que relevó que abría las ventanitas, veía los muñecos en las camas, iba cerrando las ventanillas: ¡todo eso lo veíamos más bien con bastante nervio! Y todavía después de eso del relevo, pasó como una hora y pico antes de que pudiéramos salir.
-La leyenda dice que había varios guardias acomodados...
-No, realmente no había porque hubo cantidad de requisas en esos días, inesperadas. Y bueno, un poco de suerte también. Además el plan se había propagado ya entre los presos comunes, porque nosotros tuvimos que recurrir a ellos porque estaban en la planta baja. Entonces aquello realmente no se podía postergar un día más.

El monaguillo Sendic

-Ese compromiso social que se trasunta en toda tu vida; ¿tiene algo que ver con el amor al prójimo de los Evangelios?
-Bueno, le cambian de nombre, pero la solidaridad humana es el amor al prójimo. Y cuando el Evangelio está hablando de amor, está hablando de sentir los problemas ajenos como los propios.
-¿Nunca fuiste creyente?
-Sí, estuve incluso como monaguillo en la Iglesia.
-¿Te tomabas el vino?
-Nunca me tomaba el vino...
-Yo fui monaguillo y me tomaba el vino...
-Bueno, aún dentro de los monaguillos puede haber distintas categorías (risas)
-¿Quién le cocina? ¿Se hace la cama? ¿Qué hace en la casa?
-Todas las tareas propias de la casa.
-¿Y los mandados?
-No, no.
-¿La gente te reconoce por la calle?
-Sí, sí. A partir de que se publicaron cantidad de fotos, sí.
-¿Por eso es que no quiere fotos?
-Seguro, sí.

Raúl Sendic Antonaccio

Nació en la zona rural de Chamangá, al sur del departamento de Flores, el 16 de marzo de 1925. Pasó su niñez en Trinidad, y vivió en el campo hasta los 18 años. Hizo escuela rural, y en el liceo comenzó su militancia gremial, incluyendo unas movilizaciones llamadas "democracias" tanto en Flores como en Durazno. En Montevideo estudió Derecho, pero nunca llegó a "dotor": abandonó faltándole el último examen. En 1956 asitió como representante del Partido Socialista al Congreso Internacional de Roma. Como sus hermanos se habían trasladado a Artigas, él subió a Bella Unión en 1957, donde inició su célebre miltancia con los cañeros y la UTAA. En 1960 viajó a Cuba y en 1963, tras dirigir el asalto al Tiro Suizo, es requerida por primera vez su captura, permaneciendo largos años clandestino. Participó como fundador en el MLN. Fue apresado en 1970, participando de la fuga de Punta Carretas de 1971. En 1972 fue nuevamente detenido, tras un intenso tiroteo que lo dejó gravemente herido. Tras 13 años de detención en condiciones infrahumanas, fue liberado en marzo de 1985, retomando la dirección del MLN hasta que funda el Movimiento por la Tierra. Falleció en París el 28 de abril de 1989, víctima de la extraña y fulminante enfermedad de Charcot. Uno de sus hijos, Raúl, es hoy representante nacional por el Movimiento 26 de Marzo.

Bochando. y arrimando

-¿Jugaba al fútbol?
-Sí.
-¿Era bueno?
-Y. ¡más o menos! (se ríe). Acá mismo en Montevideo, jugué acá en Racing, en Sayago.
-¿Y a la taba o a las bochas?
-A las bochas sí, porque tenía una cancha de bochas en mi casa, pero.
-¿Y era bueno bochando... o arrimando?
-Bueno, va con demasiada segunda intención la pregunta: no tengo por qué contestarla (risas)
-¿Dónde y cómo nació el sobrenombre de «Bebe»?
-Ah, bueno... son seudónimos que se pone uno.
-¿Pero te decían así de chico?
-No, a mí siempre me dijeron Raúl. Son seudónimos.
-Sí, pero podían haber elegido otro.
-Sí, pero tuve varios seudónimos, lo que pasa es que a medida que uno va cayendo .
-«Bebe» es el que más quedó.
-Sí, es el que más quedó.
-¿Qué otros seudónimos tuviste?
-Bueno, tuve uno que no recuerdo ahora; después tuve el de «Rufo» que fue el último que tuve.
"Yo soy Rufo y no me rindo"
-Visto con la perspectiva que da el tiempo, ¿para tí el 14 de abril fue un error?
-Bueno, yo te diría que con la perspectiva que da el tiempo se habrían ahorrado muchas vidas si hubiera habido un exterminio total del Escuadrón de la Muerte. Porque aún cuando yo caí herido en la Marina y vino Campos Hermida, un sobreviviente del Escuadrón, y dijo «Este es Sendic, y hay que matarlo» (estaba mi compañera, que estaba semiinconciente, escuchando) el oficial de la Marina, que se llamaba Campos también, le dijo «No. Yo no tengo orden de matarlo y voy a llamar a la ambulancia». Yo estaba muy desangrado y cuando estaba ya arriba de la ambulancia, Campos Hermida subió y me dijo «Bebe, estás frito, Bebe».
-¿Ya estabas conciente ahí?
-Ahí lo pude reconocer. Es el mismo que está ahora acusado de las muertes en el Complejo Orletti en Buenos Aires, y acusado por compañeros que lo vieron ahí. Entonces, yo diría que la acción contra el Escuadrón de la Muerte, y el compromiso que había hecho público Sanguinetti ante Juan Pablo Terra, de disolver ese Escuadrón, no se cumplió. Y a raíz de eso hubo decenas de muertes que todavía están impunes. Si hubiera que hacer un juicio histórico, creo que habría que meter todo esto. Y habría que ver cuántas muertes se hubieran ahorrado si los que se comprometieron a que ese Escuadrón no iba a ser castigado pero iba a ser dispersado, como dijo Sanguinetti a Juan Pablo Terra, enviando algunos al interior y otros «a navegar» como dijo él sabiendo bien que había integrantes de la Marina. ¡Cuántas muertes se hubieran ahorrado, digo, si eso se hubiera cumplido! Se hubieran ahorrado decenas de muertes que se consumaron después a través de los sobrevivientes del Escuadrón y de otra gente que se unió después en Orletti.
-Aquello de «Yo soy Rufo y no me rindo», ¿fue verdad o leyenda?
-Bueno, ahí pasó que hubo un tiroteo: la Marina rodeó aquella manzana en la Ciudad Vieja y éramos tres personas en un pequeño apartamento dentro de una casa bastante humilde. Entonces ellos empezaron a desmontar la cerradura para entrar, y yo les tiré un tiro a través del vidrio, un vidrio esmerilado, y ellos tiraron también, que no me dieron. Ahí abandonaron el corredor, digamos, el zaguán ¿no? Y yo hice un tiroteo largo de una media hora. Ellos no podían entrar porque tiraban desde el zaguán para adentro, pero no podían entrar al corredor, porque a pesar de que nosotros tirábamos muy esporádicamente, eso bastaba para que no pudieran entrar. Entonces hablaron por los parlantes, y se entregaron los dos que estaban conmigo, que eran mi compañera actual y otro compañero. Y después, para que ellos no tomaran represalias sobre los que se habían entregado, pensando que era una trampa al quedar uno adentro, yo les dije que yo era fulano de tal -y les dije mi nombre real- y que tenía la directiva de no entregarme vivo y que iba a tirar un tiro. Entonces tiré un tiro y siguió el tiroteo. En ese ínterin ellos habían metido gente por atrás, entonces cuando yo fui a asomarme para tirar, me tiraron de atrás y me atravesaron la cara así (hace un gesto indicando el recorrido de la bala que lo hirió).
-¿Te sentiste cerca de la muerte en esos momentos?
-Sí, sí, pero realmente cuando yo llegué al hospital la enfermera dijo que no tenía pulso. Había perdido mucha sangre.
-¿No fue un error para el MLN que Ud. estuviera justo en ese lugar cuando se da esa situación?
-Sí, sí, pero también vivíamos a salto de mata en esa época. Ya habían caído todos los compañeros.
-¿Nunca pensaron salir del país, antes de llegar a eso?
-Sí, pero la estrategia nuestra era de aguantar hasta el último cartucho para salvar la imagen. Ya sabíamos que estábamos derrotados, tratábamos de salvar la imagen, y en eso caí. Y por eso tenemos derecho a este segundo tiempo ¿no?
-¿Tiraste muchos tiros en tu vida?
-Más o menos, no podría contarlos, realmente (risas). En aquella oportunidad nomás debo haber tirado unos veinte, porque fueron dos cargadores de pistola.


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Movimiento Liberacion Nacional Tupamaros

Por Julio Marenales

Para comprender la aparición de una organización clandestina en la década de los sesenta, es necesario describir brevemente el marco histórico en el cual se des-arrolló.
El Uruguay, por mucho tiempo fue categorizado como la "Suiza de América". El fundamento objetivo de esta categorización estaba dado por varias razones.
Era un país con menos de 3 millones de habitantes, con una densidad demográfica de unos 16 habitantes por kilómetro cuadrado, con población integrada en su ma-yor parte por descendientes de inmigrantes europeos. Eso, además, dio de hecho un peso a los elementos culturales europeizantes, los cual marcó una gran dife-rencia con el resto de la América Latina, de fuertes influencias afro-indígenas. En el Uruguay la cuestión indígena fue saldada en el siglo pasado con el exterminio de la población aborigen. Más allá que esa población revistó en los ejércitos artiguis-tas y se mixturó con la población de la campaña, lo que hizo que la influencia de lo indígena en la nacionalidad se expresara de manera poco ostensible pero nada despreciable.
La economía del Uruguay tiene su principal fundamento en el campo. No hay mi-nerales, por lo menos en cantidad explotable, no hay petróleo, que se sepa, por lo tanto la única fuente de riqueza es la tierra. En el Uruguay el principal rubro eco-nómico es la ganadería. Esta se sigue practicando en forma extensiva, con pastu-ras naturales. De esta manera, el máximo de animales que puede soportar el campo uruguayo, es de 9 millones de cabezas de ganado vacuno. La ganadería, desde el tiempo de la colonia hasta alrededor de 1930, tuvo un desarrollo sosteni-do. Pero a partir de esa fecha, cayó en un estancamiento, del cual sólo sería posi-ble salir con un cambio muy profundo en el modo productivo. Pero está demostra-do que cada terrateniente en particular no está dispuesto a encarar ese cambio.
Como indicación muy esquemática podríamos decir lo siguiente: a principios de siglo, cuando el Uruguay tenía 1 millón de habitantes, en números redondos te-níamos 9 millones de cabezas de ganado vacuno. Quiere decir que como poder de compra, teníamos 9 cabezas de ganado vacuno por habitante. Cuando la población se acercó a los 3 millones el poder de compra en el comercio exterior se redujo a la tercera parte. Dado que la redistribución de los ingresos ganaderos es lo que ha sostenido la actividad económica del país, una reducción tan drástica de los ingre-sos relativos, trajo graves consecuencias, en el largo plazo. Las consecuencias económicas del estancamiento productivo no se notaron en lo inmediato, pues la segunda guerra mundial, por un lado permitió vender toda la carne disponible tan-to vacuna como ovina, y por otro lado redujo drásticamente las importaciones de todo tipo, debido a que las potencias centrales volcaron toda su capacidad produc-tiva al esfuerzo de guerra. O sea, que hubo una especie de ahorro forzoso. Pero además, comenzó el desarrollo de una industria de sustitución de importaciones que generó muchos puestos de trabajo y dinamizó el mercado interno.

Hacia la ruptura.

Finalizada la segunda guerra mundial y cuando sus efectos benéficos para el Uruguay comenzaban a mermar, la guerra de Corea trajo un cierto respiro. Pero eso no duró mucho. Se inició entonces una espiral inflacionaria que comenzó a afectar seriamente el poder de compra de los salarios. La clase obrera, que con el relativo desarrollo industrial había crecido y se había fortalecido, se lanzó entonces a la resistencia de las medidas restrictivas en materia salarial, defendiendo el poder adquisitivo de los salarios logrados en años de lucha. Al mismo tiempo pelea por organizarse y por niveles de salarios dignos, al punto de que también en ese aspecto el Uruguay se destacaba del conjunto de la geografía latinoamericana. Las clases dirigentes del país acusaban a los trabajadores organizados de ser los responsables de la inflación, por los continuos aumentos de salarios que reclamaban. Comenzó una escalada represiva contra los trabajadores organizados.
En ese marco económico social, al comienzo de la década de los '60, se organizaron los trabajadores de la caña de azúcar en el Norte del país. Estos trabajadores trabajaban y vivían en condiciones infrahumanas. Organizaron marchas recorriendo el país, caminando, cruzando pueblos y ciudades del Interior informando de su situación. Primero plantearon el cumplimiento de las leyes que existían para los trabajadores rurales, que por cierto eran malas leyes, pero ni esas cumplían las patronales de las plantaciones de caña de azúcar. Luego plantearon la expropiación de un latifundio improductivo, que ni tan siquiera era explotado con los métodos tradicionales. Este latifundio tenía una superficie de 22.000 hectáreas. En un país en el cual se acusaba a los trabajadores de ser responsables de la inflación, los trabajadores cañeros del departamento de Artigas pedían tierras para trabajar. Los cañeros realizaron cuatro marchas hacia la capital, Montevideo. Recibieron apoyo solidario de mucha gente. Un grupo de militantes provenientes de los partidos de izquierda, de los sindicatos y militantes independientes, resolvieron dar un apoyo decidido a los compañeros cañeros. En el proceso de trabajo solidario, se fueron haciendo una serie de constataciones. Una de ellas y muy importante, era que el gobierno, ante las demandas de gente que quería trabajar, contestaba con dura represión, violando una legalidad que él, primero que todos, tenía que respetar. Por otra parte la represión contra los trabajadores era generalizada. Habían comenzado a organizarse bandas fascistas, se atentaba contra los locales de partidos políticos de izquierda, se atentaba contra personas, en algunos casos se les habían tatuado —con elementos cortantes— esvásticas nazis. Incluso fue asaltada la Universidad de la República por bandas fascistas con la complicidad del jefe de Policía de Montevideo. En el ambiente político se manejaba la posibilidad de un golpe militar, al punto que la única central sindical, la Convención Nacional de Trabajadores (CNT), en 1964 aprobaba un Plan de resistencia al golpe de Estado.

El coordinador.

El apoyo militante al movimiento de los trabajadores cañeros se agrupó en un organismo que se denominó Coordinador, que precisamente, coordinaba la acción de las distintas personas que estaban realizando el trabajo solidario. Ante el clima de violencia, y reiteradas violaciones a la legalidad de las bandas fascistas con la complicidad policial muchas veces e incluso violaciones de la propia Policía, los militantes del Coordinador resolvieron actuar, llegando a no respetar las leyes vigentes, y si fuera necesario, utilizando incluso procedimientos violentos. En una de las marchas cañeras hubo violentos incidentes en Montevideo, donde resultó muerta una persona por un disparo efectuado contra los trabajadores por individuos de derecha. Se pretendió inculpar a los trabajadores y a raíz de ese episodio, Raúl Sendic, que era asesor letrado del sindicato de los trabajadores cañeros (UTAA) y al cual se le quiso adjudicar la responsabilidad del hecho, pasó a la clandestinidad. Los militantes del Coordinador cumplieron un proceso de discusión política de varios meses. En esa discusión se analizó la situación de la izquierda, los acontecimientos de la Revolución Argelina, la Revolución Cubana y los procesos de lucha política latinoamericana. Respecto a la izquierda uruguaya, se reconoció su aporte a las luchas sociales del Uruguay, pero se concluyó que había experimentado un proceso de adaptación al sistema, de tal modo que ya no generaba en los sectores populares reales ideas de cambio profundo de un régimen que progresivamente iba extendiendo la pobreza en más amplias capas de la población. Debe tenerse presente que la fuerza más importante de la izquierda era el Partido Comunista, muy supeditado a la geopolítica de la ex Unión Soviética y por lo tanto enfocando su accionar político por las necesidades del enfrentamiento Este-Oeste. En esas discusiones se efectuaron críticas muy duras contra lo polemista de la izquierda y su fragmentación. También se analizó el descreimiento de la gente hacia las políticos, que habían llegado a graves posturas demagógicas. Durante ese proceso de discusión, en el seno del Coordinador se fueron perfilando dos tesis, ambas con el fundamento de la necesidad de comenzar a actuar en política de un modo diferente.

La identidad tupamara.

Una tesis sostenía el planteo clásico del partido político con su aparato armado. La otra tesis, proponía un planteo estratégico defensivo, y la estructuración de una organización político-militar, pues desde siempre, las clases adineradas que han detentado el poder real y el control del Estado con sus aparatos coercitivos, han recurrido a la violencia, cuando la resistencia a su opresión, por parte de los pueblos, se ha vuelto peligrosa para sus intereses y privilegios. Finalmente se arribó a un Congreso, que se denominó Convención en el cual se definió la cuestión.
Se aprobó la tesis político-militar, se estructuró un reglamento, se aprobó una Estrategia Defensiva, pues la correlación de fuerzas era totalmente desfavorable para el movimiento popular. Iba a ser una organización clandestina, cuya primera tarea sería construir las bases materiales para una organización de este tipo. Sus objetivos políticos serían una paciente acumulación de fuerzas, más precisamente, una contribución a la acumulación de fuerzas del campo popular, ya que nunca se pensó que una sola fuerza política sería capaz de resolver los problemas de un país.
La organización se definió como socialista desde el principio. Con esto se quería significar solamente una sociedad en la cual el centro de la actividad humana fuera el hombre y no la ganancia. Esa sociedad se iría conformando en el proceso histórico. El MLN nunca tuvo ni tiene modelo de sociedad. Se entendió —y se sigue pensando así— que cada pueblo con su historia y su idiosincrasia se irá dando las formas sociales necesarias a su desarrollo. Se salió de la Convención sin nombre, que se adoptó meses después. La Convención se efectuó en enero de 1966. La designación de la nueva organización como Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros tiene como fundamento la manera cómo el MLN ha entendido y entiende que se darán los procesos de lucha político- social en nuestros países. Partimos del reconocimiento de nuestra condición de países dependientes. Imposible que un pueblo pueda decidir sobre su destino si no rompe los férreos lazos de dependencia. Entra aquí la cuestión nacional. En esta lucha, para el MLN, es necesario aglutinar todas las fuerzas posibles, aún aquellas que no se planteen un cambio social profundo, pero que sí estén dispuestas a enfrentar al Imperialismo, por ser también sus víctimas. Esta concepción se enfrentó en su momento con la que sostenían los partidos comunistas, que estaban definidos por la confrontación Este-Oeste.
La Organización comenzó a construir las bases materiales que se había propuesto.

El 22 de diciembre.

En diciembre de 1966, en la preparación de una operación de finanzas, hubo un enfrentamiento con la Policía en el cual resultó muerto un compañero. Comenzaron a realizarse detenciones de amigos de ese compañero, entre los cuales lógicamente había integrantes del MLN-T. Su dirección consideró que desde el punto de vista de la seguridad era necesario que varios compañeros y compañeras pasaran a la clandestinidad. Este suceso ocurrió el 22 de diciembre de 1966. A partir de esa fecha en el transcurso de los días, fueron pasando a la clandestinidad unos 22 compañeros. La Policía allanó locales, en uno de los cuales en un enfrentamiento murió otro compañero. Toda la infraestructura montada fue desmantelada. Hay que agregar la pérdida de las casas de los compañeros y compañeras que pasaron a la clandestinidad, que aunque sus familias ignoraban esas actividades, para muchos efectos las casas prestaban utilidad. Fue un momento muy difícil que se pudo superar gracias a la solidaridad de gente que no sabían en realidad qué era esa organización que de pronto aparecía a la luz pública. Antes de este suceso del 22 de diciembre, había operado incluso utilizando el nombre de Tupamaros, pero más bien parecía un grupo que una organización estructurada. La Organización se había venido planteando un crecimiento muy cuidadoso, atendiendo que para ingresar e integrar una organización clandestina, es necesario aprender las reglas de funcionamiento clandestino que son muy estrictas. El acontecimiento de diciembre obligó a un cambio total en el enfoque. Se vio que era necesario un trabajo político y un crecimiento, como única manera de asegurar la continuidad de la Organización. La primera tarea que se hizo necesaria, fue construir nuevamente una infraestructura mínima, ya que no era correcto comenzar un trabajo político desde los locales que nos habían brindado la solidaridad. Se comenzó a construir cabañas en los balnearios pues era la zona donde existían menores dificultades para adquirir terrenos. Además, la construcción de las cabañas proveía la cobertura apropiada para pasar desapercibidos. Comenzó un lento crecimiento tanto en infraestructura como numérico. Se instaló una nueva base en la zona denominada Pajas Blancas. Esa base es la conocida como "Marquetalia". Posteriormente se instaló otra base cerca de la ciudad de Pando.
Mientras se construía esa infraestructura, por un tiempo la Organización se mantuvo sin operar. Había ganado las elecciones el general Gestido, persona con prestigio de honesto y que había despertado esperanzas en mucha gente. Era necesario esperar su desgaste. Pero la espera no fue larga pues este hombre murió y lo sucedió el vicepresidente Pacheco Areco. Pacheco Areco actuó con mano muy dura. Gobernó con medidas permanentes de Pronta Seguridad, es decir, Estado de Sitio. Fue una dictadura disfrazada. Tuvo la habilidad de no disolver el Parlamento, pero lo desconoció por completo y gobernó por decreto.

La toma de Pando.

Ante la nueva situación creada, el MLN, comenzó una escalada operativa que llega al copamiento de la ciudad de Pando. En esa operación se toma el cuartelillo de Bomberos, la central telefónica, dos bancos de los cuales se expropia el dinero y la Comisaría, en donde hay un enfrentamiento con heridos y un muerto por parte de la Policía. La operación, bien ejecutada en su primera parte, por errores cometidos en el repliegue deviene en un fracaso militar. Mueren tres militantes y son apresados una treintena, entre ellos un compañero de dirección. Paradojalmente, con la operación Pando ocurrió un fenómeno que también se dio el 22 de diciembre de 1966. A una derrota en el plano militar sucedió un crecimiento político. Ese crecimiento que tuvo lugar después de Pando, a la larga marcó a la organización y fue uno de los factores que contribuyó a su derrota posterior. El crecimiento tan acelerado no permitió la formación adecuada de los militantes clandestinos. Este no sólo se dio a lo interno, sino también a lo externo. Comenzaron a surgir los CAT (Comités de Apoyo a los Tupamaros). Algunos de esos CAT tenían contacto con la Organización, pero probablemente la mayoría eran "silvestres", que actuaban autónomamente integrándose intuitivamente en los lineamientos estratégicos del MLN.
Estrictamente, el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros nunca fue una guerrilla. Realizaba operaciones de pertrechamiento y de propaganda armada. La guerrilla, en cambio, es una forma de acción militar. Su objetivo es destruir las fuerzas vivas y materiales del enemigo. El MLN se planteaba una estrategia de acumulación política. Se diferenciaba del resto de la izquierda tradicional en su metodología de acción política. Se realizaron muchas operaciones de copamiento para hablar con los trabajadores y hacer planteos políticos. El MLN estaba estructurado en columnas, que integraban alrededor de 100 personas, además de lo que se llamaba" la periferia de apoyo"de cada columna.
El principio organizativo era de círculos concéntricos. Al centro, en el núcleo interior, estaba la organización, hacia fuera los círculos se iban ampliando y su relación era más laxa. La necesidad de un trabajo político cada vez mayor obligó a organizar una columna política. Se le llamó la columna 70. Esta columna, a su vez, era la que tenía el vínculo con un organismo legal que se creó y que fue cofundador de la coalición de izquierda Frente Amplio. Ese organismo se llamó Movimiento de Independientes 26 de Marzo, por la fecha en la que el Frente Amplio salió a la luz pública.

Los caminos del golpe de Estado.

La acción clandestina en territorio dominado por el enemigo es muy costosa y se tienen grandes pérdidas humanas y materiales. Ante la necesidad de rescatar de las cárceles la experiencia acumulada en los militantes que se encontraban en prisión, la dirección resolvió organizar fugas de prisioneros.
El 8 de marzo de 1970, fugaron de la cárcel de mujeres 8 compañeras por el portal de la capilla del establecimiento.Posteriormente, en la noche del 29 al 30 de julio de 1971, 38 militantes fugaron por un túnel realizado desde afuera por sus compañeros. Finalmente, por otro túnel que se excavó desde adentro de la cárcel de Punta Carretas, en la madrugada del 6 al 7 de setiembre de ese mismo año se fugaron 111 militantes. Si bien las dos fugas proporcionaron una militancia experimentada, también es cierto que recargaron a una organización clandestina con integrantes también clandestinos. La organización era clandestina pero sus integrantes en su mayor parte eran personas legales. Ante el intenso accionar de la organización el gobierno, con el apoyo del Parlamento decretó el Estado de Guerra Interno. Junto con esta medida se unificaron las fuerzas represivas. La Policía, que era la que tenía a su cargo la represión, había sido desbordada. Ahora con las fuerzas conjuntas ( el Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea) se integraban a la represión con amplios poderes. Se aplicó la tortura generalizada como medio de obtener información. Hubo graves violaciones a los derechos humanos, capítulo que aún hoy, 1997, permanece sin cerrar. Como se había dicho anteriormente, el crecimiento acelerado que había tenido lugar después de la derrota de Pando no permitió una transmisión adecuada de las normas de funcionamiento clandestino, y por lo tanto la compartimentación, elemento clave de la seguridad, no se mantuvo con rigurosidad. La compartimentación debía mantener a la Organización dividida en compartimientos herméticos separados, de modo que si la represión destruía una parte, las otras no quedaban afectadas. No hubo tiempo de desarrollar en la nueva militancia la actitud, que es lo esencial en la compartimentación, el no querer saber más de lo necesario para funcionar. Con la aplicación generalizada de la tortura, la represión pudo lograr elementos informativos suficientes como para desarticular al MLN. No fueron apresados todos los integrantes y colaboradores pero sí una cantidad tal que el conjunto perdió toda capacidad operativa. La mayor parte de los dirigentes de los distintos niveles fueron apresados o muertos, y se perdió la capacidad de regeneración, pues acto seguido de la derrota se instauró la dictadura militar, que barrió con el conjunto del movimiento popular, partidos políticos de izquierda, sindicatos, etcétera. Mu-chos militantes y simpatizantes del MLN pudieron irse al exilio, contribuyeron de manera importante a la solidaridad, pero no lograron reorganizar al MLN.
Tal vez la consecuencia más dramática de esta desarticulación , en el año 1972 fue que se constituyó en condición necesaria para el golpe de Estado del 27 de junio de 1973. La respuesta del movimiento obrero y popular fue una formidable huelga general con ocupación de los lugares de trabajo que duró quince días. Pero la fuerza del movimiento obrero ya estaba desprovista del apoyo militar que representaba el MLN, por lo que la dictadura cumplió con el diseño estratégico de su ofensiva, que jerarquizó el enfrentamiento con éste en un primer tramo de su avance, para luego caer sobre un movimiento popular inerme y carente de respaldo armado.
Durante todo el primer período de la dictadura, ninguna fuerza política tuvo presencia real -porque no fueron permitidos los partidos políticos, ni tan siquiera los de los representantes de la burguesía, los dos partidos conservadores del país, el Nacional y el Colorado-. La dictadura cívico-militar se fue desgastando, y además dejó de contar con el beneplácito de los Estados Unidos, agregado esto a que comenzó a gestarse, desde el comienzo de la década del ‘80, una resistencia sorda por parte del pueblo, todo lo cual hizo que los militares resolvieran replegarse en orden hacia los cuarteles. Hicieron un pacto con personeros de los partidos políticos y permitieron la realización de elecciones, que llevaron al gobierno nuevamente a uno de los partidos conservadores tradicionales del país, el Partido Colorado.

La reorganización.

Por la presión popular, el nuevo Parlamento aprobó una ley de amnistía, por la cual salieron en libertad todos los presos políticos. Los integrantes del antiguo Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, fueron convocados por los viejos dirigentes para discutir la pertinencia o no de la reorganización del MLN. Se realizaron tres plenarios consultivos que reunieron a unos 500 militantes. Esos plenarios facultaron a estas cabezas dirigentes a constituirse en una dirección provisoria, para convocar a todos los antiguos integrantes y simpatizantes para discutir los nuevos lineamientos políticos y resolver en una nueva Convención. Los presos habían sido liberados en marzo de 1985. Transcurrieron varios meses y en diciembre de ese año se reunió la Tercera Convención Nacional del MLN. En ella se establecieron acuerdos básicos, pero se hizo evidente que sería necesario un largo proceso de discusión y práctica social, para llegar a un conjunto de definiciones que sintetizaran las muy diferentes experiencias vividas por los militantes, en la cárcel, en los diferentes exilios y en el propio Uruguay. La Convención ratificó algunas definiciones establecidas en un encuentro clandestino realizado en 1968, que se le denominó Simposio. Esas definiciones se refieren a la utilización del Materialismo Dialéctico como herramienta científica para el conocimiento y transformación de la sociedad. Funcionamiento en el Centralismo Democrático, esto es, organismos de decisiones colectivas, responsabilidades individuales, supeditación de las minorías a las decisiones de las mayorías, distintos niveles de organismos con responsabilidad de dirección y, como elemento esencial, total democracia y participación en las instancias de toma de decisiones fundamentales y funcionamiento jerarquizado en las instancias de ejecución de tareas.
Se ratificó la concepción de continentalidad de la lucha, entendiendo que la liberación nacional de cada país dependiente será imposible sin una acción de conjunto por parte de los países dependientes. Entre otras resoluciones, también se aprobó un nuevo reglamento para el ordenamiento del funcionamiento político del MLN.
En general, los dirigentes de los partidos conservadores del Uruguay vaticinaron una corta vida a esta nueva aparición del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros. Este comenzó a desarrollar su tarea política. Hacia 1987, se iniciaron conversaciones con distintas personas y organismos políticos para ver si sería posible llegar a algunos acuerdos para un trabajo político conjunto. Esas conversaciones se prolongaron por espacio de más de dos años. Al final se lograron acuerdos que permitieron la conformación de un organismo político que se denominó Movimiento de Participación Popular (MPP), y que se definió como un movimiento de lucha por la liberación y el socialismo. Quiere decir que este movimiento no sería solamente de carácter electoral, sino de lucha política en todos los ámbitos posibles, también incluido el electoral. El Movimiento se presentó en las elecciones de 1989 logrando dos diputados. Actualmente, 1997, cuenta con dos diputados en la Cámara baja y un senador en la Cámara alta.

El M.L.N. hoy

El MLN integra el MPP, como así también la coalición de izquierda Frente Amplio, porque considera que los instrumentos políticos tienen que ser diversos, para poder realizar la acción política en los diferentes ámbitos. El MLN sigue siendo una organización política relativamente cerrada, desde el momento que no se define como una organización de masas sino como una organización de cuadros y militantes. El aspirante a ingresar a ella, aparte de ser conocido y presentado por algunos de los integrantes del MLN, tiene que cumplir un proceso al cabo del cual y realizada una evaluación favorable, se integra como miembro pleno.
El MLN entiende que la lucha por la transformación profunda de la sociedad, esto es, una transformación revolucionaria, lo es no por los métodos utilizados, sino porque esa transformación abarcará todos los aspectos de la estructura social y será un largo proceso.
Esa transformación se irá operando a medida que el desarrollo social vaya conformando un nuevo tejido social, elaborando una nueva escala de valores, todo ello orientado hacia una nueva estructura , que tenga como centro las necesidades humanas de todo orden y en donde no exista la injusticia y la explotación del hombre por el hombre. Si bien se considera que en el fundamento último de la sociedad, está la forma cómo los integrantes de ella producen lo que necesitan para vivir, siendo que esas necesidades son valores de carácter histórico, o sea cambiantes en el tiempo, la transformación no se da de manera automática a medida que el ser humano va acumulando saber y experiencia, sino que hay una interacción permanente entre individuos y marco social.
Por ello, aunque los seres humanos están condicionados por el medio social en el cual han crecido, tienen un importante margen de maniobra, lo cual hace que el desarrollo social no sea lineal, en una sola dirección. Las civilizaciones desaparecidas son elocuente ejemplo de ello. Por lo tanto es necesaria la acción político-social para trabajar en el sentido del cambio social. Muy sintéticamente, eso es lo que fundamenta la actuación política del MLN. Su estrategia política es una estrategia defensiva de acumulación. Esto es así porque la correlación de fuerzas es desfavorable para el movimiento popular. Esa acumulación se entiende en varias direcciones: en aumento numérico de voluntades dispuestas a la lucha, en organización, en experiencia, en avances en el campo de la teoría, etcétera. Esa acumulación además tiene que operarse también en el plano internacional, con otras fuerzas progresistas y revolucionarias de otros países, pues el MLN nunca ha pensado que pueda ser posible el socialismo en un solo país. Se ha definido desde su aparición en la década de los sesenta, por la lucha prolongada. Manteniendo siempre su definición de lucha por los intereses de las clases explotadas, es partidario de todas aquellas alianzas políticas que sin contravenir aquel principio, permitan avances en ese sentido. El MLN no rechaza ningún método de lucha política, entendiendo que la metodología está condicionada por la coyuntura histórica.
No es una organización política electoralista, sin embargo participa en la lucha electoral, pero sin adjudicarle la principal importancia, considerándola un frente más. No considera los sistemas políticos establecidos, aún aquellos en los cuales se realizan elecciones, como verdaderas democracias. Para el MLN no existe la democracia como enunciado general. Han existido en el proceso histórico diferentes tipos de democracia. La democracia como la entiende el MLN, tiene por lo menos tres dimensiones: la política, la económica y la social. Con esto se quiere significar que los pueblos y no ciertas castas dirigentes, tienen que ser los que tomen las decisiones más importantes que afectan sus destinos.
Cuáles mecanismos participativos lo harán posible, será creación que surgirá en el proceso de desarrollo de la práctica social y no una elaboración de laboratorio político. El MLN considera que en el siglo veinte se han realizado importantes experimentos sociales a gran escala, sin embargo aún no se han encontrado fórmulas eficaces de participación social. La división de la sociedades en clases con intereses antagónicos es el escollo principal, por lo tanto es requisito indispensable la eliminación de las clases, que tienen una antigüedad de por lo menos 5.000 años. Es una tarea gigantesca.
Fuente: Editorial Ultimo Recurso, Rosario, Santa Fe


Raúl Sendic, una vida dedicada a la lucha por la liberación del pueblo

Mario Roberto Santucho

A través de una larga tradición de luchas populares que comienzan en el siglo pasado, han surgido -al calor de los conflictos obreros y de los combates armados contra los opresores-, muchos militantes revolucionarios que son ejemplo y bandera para los hombres y mujeres del Uruguay, Raúl Sendic es uno de ellos, seguramente uno de los más altos exponentes. Su vida es un ejemplo de consecuencia revolucionarla al servicio de pueblo, mantenida también desde las cárceles del régimen.
Para el Movimiento de Liberación Nacional -Tupamaros-, su nombre no significa sólo el de uno de sus fundadores y dirigentes más queridos si no que es sinónimo de una práctica revolucionaria y de un estilo de trabajo que es guía para todos los militantes, en el largo y duro camino a recorrer hacia la liberación nacional y el socialismo.
Evocar hoy su figura es levantar ese ejemplo de lucha, pero es también llamar a una solidaridad redoblada para arrancarlo de las inicuas condiciones en que la dictadura lo mantiene como rehén.
Raúl Sendic nació en el departamento de Flores el 16 de marzo de 1926. Cincuenta años de vida que resumen tina rica experiencia de lucha sindical Y política.
Hijo de una familia campesina de modestos recursos, vivió de cerca, desde su adolescencia, las injusticias a que son sometidos los trabajadores rurales. Realizó sus primeros estudios en el interior del país y, cuando su familia se traslada a Montevideo, continúa sus estudios de Derecho al mismo tiempo que trabaja.
Militó desde joven en el Partido Socialista y llegó a ser Secretario de la Juventud y luego miembro del Comité Ejecutivo. Más tarde abandonaría el PS por discrepancias de su línea política.

UNA VIDA DEDICADA A LA LUCHA POR LA LIBERACION DEL PUEBLO

En 1957 se va al interior y comienza a impulsar el trabajo gremial en el departamento de Paysandú, donde los obreros remolacheros estaban en conflicto. Allí promueve la creación de] Sindicato único de Obreros Rurales. Luego se va a Salto, con otros compañeros, y se crea el URDE (Unión de Regadores y Destajistas de El Esponillar) en una planta que pertenecía al Estado.
Ante la organización de los trabajadores se toman represalias y muchos de ellos son despedidos; finalmente el sindicato es reconocido pero sus dirigentes pasan a integrar una lista negra que es difundida por todo el país.
Sendic aparecía como el "asesor jurídico" pero era uno de los impulsores reales de todo ese movimiento, junto con otros dirigentes, Dutra y Severiano Peralta. como Jorgelino como relata un compañero cañero: "Sendic empieza a aparecer como un fantasma para los gringos, como un agitador de la clase obrera. Se empieza a hacer público su nombre. En ese momento también se desatan huelgas en otras fábricas de Paysandú (Paylana y Paycueros) que también lo tienen como asesor' ".
Después se entrega de lleno a organizar a los "peludos" (cañeros) en el departamento de Artigas, limitando con Brasil. En toda la zona del litoral hay varias empresas azucareras, algunas con capitales yanquis, que explotan plantaciones de caña de azúcar y las industrializan. Es decir, que hay un trabajo propiamente "de chacra" (como le llaman los cañeros) que es la plantación y el corte de la caña (trabajo zafra]) y un trabajo de fábrica.
En esa zona, especialmente en Artigas, hay muchos trabajadores provenientes del sur de Brasil, y las condiciones son particularmente duras. Los obreros trabajan más de 10 horas diarias, viven en pequeñas chozas ("aripucas") de techo de paja y cuya parte más alta se encuentra a un metro cincuenta del suelo; son construidas por los propios cañeros. La mayoría de ellos tienen familia numerosa que soportan las mismas condiciones deplorables: los niños carecen de lo más elemental; asisten a la escuela dos o tres años y luego se incorporan al trabajo de la tierra.
En aquella época -fines de la década del '60- los cañeros desconocían todas las normas legales que pudieran protegerlos, y al no estar organizados eran víctimas de una explotación miserable.
En los primeros meses del '61, se comenzó el trabajo de concientización, distribuyéndose los compañeros en varias empresas de al zona. Empieza una labor paciente, hablando con los "peludos"; se les explicaba cuánto debía ganar un peón rural, cómo los gringos se quedaban con gran parte de lo que les pertenecía a ellos; el derecho que tenían de cobrar asignación familiar, a trabajar una jornada de ocho horas, etc. Esta tarea de esclarecimiento se hacía especialmente por la noche, yendo de casa en casa, pues quienes la hacían ya estaban detectados por las empresas, por lo que era necesario trabajar clandestinamente para evitar las represalias y el intento seguro de Impedir toda organización. Les explicaban a los "peludos" que no estaban solos, que había un abogado que los apoyaba, asesorándolos. Y ellos preguntaban por "u home" pues así llamaban a Sendic en un acento semi abrasilerado.
Empezaron a reunirse en pequeñas asambleas y se comenzó a hablar de sindicato: la necesidad de unirse para no seguir siendo explotados por los ,'gringos". En agosto del '61 ya había 500 afiliados al sindicato, y el carnet llevaba el nombre de UTAA (Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas).
El 4 de setiembre de ese año, se funda oficialmente el sindicato; la asamblea tiene lugar en Bella Unión, con la presencia de Sendíc. Así relata un cañero el acontecimiento: "Allí vieron los peludos a un hombre tranquilo y observador. Los peludos observaban constantemente su manera de ser. Esperábamos ver un abogado de traje, cuello duro y corbata; en su lugar vimos un abogado de alpargatas, vestido sencillamente y comiendo el mismo guiso que comíamos nosotros".
El primer triunfo fue la llegada de inspectores de trabajo a controlar a las empresas. Éstas promovieron entonces un sindicato amarillo para crearse un interlocutor, y con él firmaron un convenio aumentando los salarios pero desconociendo la deuda anterior.
Entonces los trabajadores decretaron la huelga en enero del '62 y decidieron acampar con sus familias. Fue una rica experiencia de discusión cotidiana -con amplia participación- sobre los pasos a dar, sobre la distribución de tareas y de víveres que se compartían. Era necesario burlar el cerco policial para buscar alimentos, y para llegar a las plantaciones a convencer a los desocupados de otras regiones que eran traídos especialmente a trabajar, supliendo a los huelguistas.
En abril, y ante el impasse de la situación, se resuelve aplicar otra medida; abandonan por la noche el campamento, y al amanecer ocupan las oficinas de la empresa, un grupo mantiene detenido al administrador yanqui hasta que se obtiene el pago de toda la deuda.
La acción de los trabajadores lograba la aplicación de la ley que no hacían respetar los inspectores de trabajo.
Una forma de lucha se ponía en práctica; Raúl Sendic era su inspirador.
El sindicato cañero siguió creciendo. Su consigna fue entonces la que podía movilizar a todos los trabajadores rurales: la tierra para quienes la trabajan".
Esta lucha se tradujo en tres marchas realizadas sobre Montevideo, en que los cañeros recorrieron a pie buena parte de¡ país, con enorme sacrificio, haciendo conocer sus exigencias, realizando mítines, popularizando su lucha, poniéndose en contacto con otros sectores de trabajadores.
Por la tierra y con Sendic" expresaban sus pancartas, y en esa consigna se resumía claramente el objetivo de la lucha y un liderazgo incuestionable.

DE LA LUCHA SINDICAL A LA PRÁCTICA POLITICA REVOLUCIONARIA

Todo ese trabajo de organización de los trabajadores rurales, de lucha contra el amarillismo sindical, está alimentado por una concepción que lo vertebra: cómo enfrentar la violencia de los explotadores con la violencia revolucionaria. Hay una coherencia total entre esa práctica concreta y la comprensión cabal de cuál era el proceso que vivía el Uruguay, un país que todavía en esa época podía disfrazar la esencia de la dominación de clase con una aparente institucionalidad formal, que cada vez decaía más ostensiblemente en la medida que la crisis avanzaba.
Haber avizorado ese desenlace en un Uruguay que dormía una "siesta feliz", fue la visión certera de Raúl Sendic que, premonitoriamente, escribía en 1961: "El régimen que impera en nuestro país tiene una cara y una careta. La careta es esa apariencia de libertad y democracia que sólo experimenta la gente rica y que se muestra para el exterior. Pero la democracia burguesa en nuestro país, como la democracia burguesa en todos lados, no resiste la prueba de fuego de la lucha de clases. Aquí ha caído por completo la careta y ha quedado al descubierto una cara siniestra, que evoca las macabras faces de¡ fascismo".
El diagnóstico era exacto, las conclusiones de ese análisis suponían la necesidad de organizarse y pasar a la acción, superando prácticas verbalistas y discusiones esterilizantes en que se debatía la izquierda. El MLN-Tupamaros estaba naciendo.
Los cañeros de la UTAA constituirían una de las vertientes fundadoras de la organización, que se sumarían al núcleo inicial de proletarios urbanos y de intelectuales revolucionarios.
En julio de 1963 la expropiación de armas al Club de Tiro Suizo marcaba la iniciación de la lucha armada en Uruguay. Pero, todavía habría de pasar algún tiempo para que los Tupamaros, tras una preparación silenciosa, surgieran a la luz pública.
Raúl Sendic debe pasar a la clandestinidad: durante seis años se moverá de un punto a otro del país, participando, dirigiendo, asumiendo pequeñas y grandes tareas en la Organización. Es dificil discernir el papel jugado concretamente por él en el MLN. Su influencia se confunde con la historia misma de la organización, y es así por lo menos hasta su primera caída en Almería.
Una práctica constante de dirección colectiva en el MLN, unida a las propias características personales de Raúl Sendic -que siempre lo impulsaron a la acción anónima y callada- hace que sea muy dificil separar lo que pertenece a su orientación personal.
Sin embargo, los principios centrales en que se basó su acción y la de los compañeros fundadores, están expuestos claramente y corroborados en la práctica: -La lucha armada como la forma estratégica principal de lucha para alcanzar el poder y comenzar la construcción del socialismo.
-La necesidad de forjar la unidad de los revolucionarios a través de la lucha cotidiana, del propio quehacer.
-El antiimperialismo consecuente, que no es sólo una consigna, sino que se materializa, por ejemplo, en el desenmascaramiento del papel de la CIA en el Uruguay a través de sus agentes.
-La concepción guevarista de la continentalidad de la lucha, expresada en términos muy claros: "Es un derecho y un deber que las organizaciones revolucionarias colaboren con sus máximas posibilidades en la construcción y elaboración de la estrategia continental. El imperialismo se apronta a librar una guerra a muerte por su supervivencia en nuestro continente, es, por tanto, dable esperar una dura y prolongada lucha. Es correcto orquestar una estrategia continental que racionalice la aplicación de fuerzas y recursos en donde mayores rendimientos puedan proporcionar".
En la dirección señalada hay todavía un largo camino a recorrer, pero el MLN apuntaba correctamente ya en 1968 a la idea que más tarde comenzaría a concretarse en la creación de la Junta de Coordinación Revolucionaria.
Raúl Sendic pertenece a la generación de revolucionarios que, alentados por el ejemplo luminoso de la Revolución Cubana y de la figura señera del Comandante Guevara, iniciarían en América Latina una experiencia de lucha guerrillera.
Más allá de los errores que se demostraron en esa práctica, es innegable que esa etapa fue rica en aportes valiosos al desarrollo del proceso revolucionario latinoamericano, el más trascendente fue, sin duda, haber puesto al orden del día la violencia revolucionaria, rescatándola como un elemento esencial de la teoría marxista-leninista.

UN ESTILO REVOLUCIONARIO - UN EJEMPLO DE COMBATIENTE

En la trayectoria militante de Raúl Sendic se destacan algunos rasgos particulares que son siempre señalados por todos los que han militado junto a él. Lo más característico es, sin duda, su humildad para encarar todas las tareas, para pasar desapercibido, como un compañero más. De pocas palabras, observador profundo, conocedor de quienes lo rodean; así expresa un compañero esta característica: "Una cosa grande que tiene Raúl es que sabe definir a los hombres 'al metro' para lo que sirve cada uno. Es una persona que te da confianza. Esté donde esté no te protege, en el sentido de una actitud paternalista, en el sentido de disimular una situación grave, sino que aporta la serenidad necesaria para afrontarla y aprovechar las posibilidades existente?.
Paciente, tenaz en el trabajo, decidido siempre, pronto a asumir él primero las responsabilidades y los riesgos desde sus largos años de clandestinidad, pasando por la histórica fuga del Penal de Punta Carretas, hasta los últimos meses de libertad, el año '72. Cuando la represión arreciaba sobre el MLN y Sendic era buscado en toda la ciudad, él se negó a abandonar el frente de lucha y permaneció en Montevideo.
Hay un constante ejemplo personal en el estilo de vida, en el trato a los compañeros, que le han hecho ganarse el respeto y la admiración de todos; hoy su figura de revolucionario es indiscutida para todo el pueblo.
Cuando en setiembre de 1972, las Fuerzas Armadas -tras desatar un operativo de 20.000 hombres en su búsqueda- lo cercan en una casa de la ciudad vieja en Montevideo y lo intiman a rendirse, Raúl Sendic resiste hasta caer herido, con la cara atravesada por una bala. "Yo soy Rufo y no me entrego", les respondió mientras resistía. No se atrevieron a matarlo, pero luego intentarían sin éxito liquidarlo lentamente en la prisión por medio de un régimen de reclusión de características brutales. Durante varios meses permaneció encerrado en un pozo sin luz (un aljibe), desde donde su único contacto con el exterior era la comida que le bajaban por una cuerda. Hoy está recluido en un cuartel del interior del país, en completo aislamiento.
Desde 1973, la dictadura lo mantiene como rehén, en la misma situación que otros ocho compañeros, dirigentes de la Organización: Julio Marenales, José Mujica, Jorge Zabalza Eleuterio Fernández Huidobro, Adolfo Wassen, Henry Engler y Mauricio Rossencoff.
Torturados bárbaramente, en condiciones verdaderamente inhumanas de detención, se persigue la destrucción física, la locura o la muerte de estos revolucionarios.
La respuesta de Sendic, cuando se les comunicó su calidad de rehenes de régimen, que podrían ser fusilados en cualquier momento, fue terminante "Podrán fusilarnos, pero no podrán detener la lucha del pueblo".
La misma actitud de firmeza inquebrantable ante el enemigo, la misma confianza que siempre mantuvo en las reservas del pueblo, la confianza segura -y más aún el convencimiento- de que nada se opondrá a la marcha victorios de los explotados, porque ese es el sentido en que camina la historia.
Desde la prisión, lo mismo que antes desde su puesto de combate, Raúl Sendic encarna -junto a los miles de patriotas prisioneros- la voluntad de lucha del pueblo oriental y su determinación de vencer.
Fuente: La Fogata


A 16 años de la muerte de Raúl Sendic

La tozudez por descubrir "las cosas que están detrás de las cosas"

POr Víctor Carrato

El próximo 28 de abril se cumplirán 16 años del fallecimiento del líder tupamaro Raúl Sendic. Es difícil que en Uruguay exista alguien que no haya oído hablar de él. Sin embargo, pocos conocen su libro Reflexiones sobre política económica. Apuntes desde la prisión. Muchos de los más estrechos compañeros de Raúl Sendic no recuerdan hoy -a veinte años de publicado- su libro Reflexiones sobre política económica. Apuntes desde la prisión. Consultados por CARASyCARETAS, el senador Eleuterio Fernández Huidobro y el escritor Mauricio Rosencof prefirieron abstenerse de emitir comentarios sobre la obra, a pesar de que reafirmaron el inmenso aprecio que ambos sienten por su compañero de siempre. Ninguno pareció tener muy frescos los contenidos de las reflexiones económicas de Sendic.
En su libro sobre el líder tupamaro, el periodista Samuel Blixen lo describe con una instantánea definición: "Esa cualidad que asombraba -'como un saber de la realidad que no se sabía de dónde lo sacaba'- provenía, quizás, de una vieja costumbre, un entrenamiento de toda la vida, la tozudez por descubrir 'las cosas que están detrás de las cosas'. Sus compañeros, sus conocidos, estaban habituados a esas genialidades, y los desconocidos no tardaban en captarlas". Cuando llevaba diez años como rehén de la dictadura, aislado en las peores condiciones en que un hombre puede ser (mal) tratado, en 1983 Sendic comenzó a escribir los Apuntes. Le bastaron cinco meses, entre culatazos, refriegas, torturas y puertas rotas, para elaborarlos, desde marzo a agosto de 1983.

Acumular conocimientos

Trasladado por diversos cuarteles, de Rocha a Treinta y Tres, a Minas y otra vez a Rocha, Sendic continuaba estudiando y llevaba sus Apuntes. Blixen dice en su libro que el líder guerrillero "ha aplicado a sí mismo lo que recomendaba a sus hijos: 'De lo que se trata es de acumular conocimientos sin detenerse a meditarlos: es incompatible la acumulación monstruosa de datos con una reflexión detenida de cada uno. Después viene el desquite porque podes analizarlos con un panorama total'." Blixen revela corno logró Sendic hacer salir su libro fuera de los cuarteles aun antes de ser trasladado al Penal de Libertad para posteriormente ser liberado el 14 de marzo de 1985, a la edad de sesenta años.
"En algún momento de 1983, cuando todavía su hermano Victoriano deambulaba por los cuarteles con muestras dentales para resolver los problemas de las prótesis, Sendic solicitó autorización para devolver a sus familiares un libro de odontología, relativamente costoso, que le habían prestado. 'Nosotros le llevábamos los dientes, él los marcaba donde le molestaban y nosotros los hacíamos arreglar.
Fue un problema eterno', cuenta su cuñada Elita, que acompañaba a Victoriano a las visitas pero no podía entrar. 'El día que devolvieron el libro, Raúl le insistió a Victoriano para que lo leyera.
'¿Qué tendrá ese libro?, me preguntaba yo'." Victoriano lo sospechó, y en la tapa dura del libro encontró las pequeñas hojitas de fumar donde Sendic había resumido sus apuntes sobre economía.
"Copiamos a máquina aquellos apuntes y se los mandamos a Alberto, con un hermano mío que viajaba a Europa y que no sabía lo que llevaba. Después le pregunté a Raúl cómo había podido pegar tan bien la tapa del libro, y me explicó que lo había pegado con el polvo adhesivo para prótesis dentales", cuenta Elida Menoni
de Sendic.

El vínculo entre lo económico y lo humano

En 1984 se publicó en México una primera versión del libro de Sendic, bajo la supervisión de su hermano Alberto, que vive en Francia. El prólogo, escrito por Mario Benedetti, llama la atención del lector sobre "las peculiares condiciones en que el trabajo fue compuesto, como signo inequívoco de una voluntad indoblegable". Salvando las distancias, Benedetti compara la obra de Sendic con la del "notable historiador belga Henri Pirenne (1862-1935), alguien que durante la Primera Guerra Mundial se enfrentó con coraje a los alemanes". Sin poder consultar ningún texto ni verificar ninguna fecha, Pirenne escribió "a solas con su memoria" su Historia de Europa.
Por eso Benedetti habla del diálogo del preso con su memoria para rescatar lo que, a su juicio, es lo más relevante del trabajo: "la tenaz vinculación de lo económico con lo sencillamente humano, y sobre todo en cierta inesperada transfusión de calidez y comprensión en la fría enunciación de las cifras y porcentajes". Benedetti simplemente se asombra por "el hecho de que un ser humano pueda sobreponerse al resentimiento, a la tentación del odio, a la frustración, al descalabro político, al aislamiento de la familia, al silencio obligatorio, y también a la propia desconexión con los inevitables relevos y transformaciones que, en su teoría y en su práctica, ha experimentado el pensamiento económico en toda una década. Me asombra comprobar cómo ese obligado y nada vocacional anacoreta puede moverse con objetividad, con lucidez y hasta con humor en la compleja urdimbre de la economía".

Reflexiones sobre política económica

Sendic tituló la primera parte de su primer capítulo 'Otra concepción de la economía'. A diferencia de la clásica definición de la economía como la satisfacción de las necesidades mediante la atribución de recursos escasos, Sendic sostenía que los recursos son limitados, las necesidades también, pero el consumo suntuario es ilimitado. Por eso subraya que "el objetivo de la organización económica es la atribución de recursos escasos, estableciendo prioridades entre los posibles usos, para lograr una producción que asegure alimento, salud v máximo desarrollo y bienestar posibles para cada uno de los integrantes de la población, para lo cual hay que buscar una distribución equitativa y el mínimo desperdicio".
Para hacerlo bien claro, recurre al ejemplo de comparar la economía de un país con la de una familia: "los gastos de diversión del hijo mayor no pueden privar de alimentos al hijo menor". Empero reconoce que las cosas no se manejan así a escala de un país, ya que "las prioridades de consumo y producción son desviadas hacia capas privilegiadas. Y es este tipo de sistema que usualmente estudian los tratados de economía". En cambio, para él la economía es como un edificio en el cual, si se desea agregar algo a la fachada, no se puede quitar material a los cimientos. Sendic distingue tres tipos de consumo: el de subsistencia (alimentos y medicamentos), el necesario para el bienestar y el no esencial o suntuario: "Los dos primeros tienen un límite. En cambio, el consumo no esencial crece indefinidamente, pasando de un artículo a otro".

El mercado no es todo

De manera conceptual Sendic distingue dos sectores en la economía, el de la producción comerciable de bienes y servicios, que se autofinancia con sus ventas, y aquél cuya producción final no tiene como destino la comercialización, es decir, la enseñanza, la salud, la defensa, etcétera. "El primer sector puede representar el 80% del total de la producción y una parte de ella se transfiere por vía de impuestos para solventar al segundo sector", afirma. En el mercado están comprendidos ambos sectores. El trabajo también entra en el mercado, tanto para el primero como para el segundo sector. Sin embargo, para Sendic el mercado no lo es todo: "Reducir toda la economía al mercado es menospreciar el factor humano en la producción", subraya.
Lejos del reduccionismo que hace centro en los mercados, pero lejos también de dejar de reconocerlos y de valorar su influencia, Sendic prefiere volver una y otra ve/ sobre el factor humano: "En realidad, con la máxima tecnología actual, la mano de obra para el primer sector puede ser abatida al 50% de la fuerza de trabajo (30% para bienes y 20% para los servicios)". "Es objetivo también de la organización económica el de proveer la alimentación y necesidades básicas de aquéllos que, en el segundo sector, no venden su producto en el mercado", agrega. Comparte con Schultz, premio Nobel de Economía, que los gastos en alimentación, salud y enseñanza son inversiones productivas.

¿Qué inversión, qué consumo y dónde?

Bajo el título 'No al globalismo', el fundador del Movimiento de Liberación Nacional (MLN) se interroga sobre qué inversión, qué consumo y dónde son necesarios. Afirma que "el pensamiento económico tradicional está enfermo de globalismo". Su argumentación refiere a que las "subas de renta per cápita" de ciertos países se basan en los bajos salarios que practican, pero ¿de qué otra forma se distribuye la renta per cápita si no es a través de los salarios? Sendic entiende que existe una inversión deseable, así como un consumo deseable, y que lo contrario son "garrotazos de ciego sobre la economía", aunque "rnuy adecuados al intento de manejarla por decretos".

Los recursos humanos

Uno de los capítulos más disfrutables de Reflexiones sobre política económica es sin duda el tercero, que trata sobre los recursos humanos. Véase con qué sencillez plantea sus ideas: "Dentro de los recursos naturales de un país -clima, agua, suelo, topografía, vegetales, fauna-está el mayor o menor potencial económico humano. Es lo que quedó en Europa después que la Segunda Guerra destruyó todo: gente que sabía poner en marcha una producción de alta tecnología. Por esa razón el Plan Marshall de ayuda tuvo espectacular respuesta allí y no en otros lados. Una inversión en maquinaria tiene diez años de vida: una inversión en la alimentación, la salud y la enseñanza fructifica durante cuarenta años".
"El Bebe sostuvo que el proletariado estaba condenado por el proceso tecnológico, y a los que estábamos en una postura ortodoxa nos pareció herejía", comenta Jorge Zabalza en el libro ya citado de Samuel Blixen. Pero el Bebe, que siempre fue un heterodoxo, iba aún más allá. Retomando el principio socialista de "cada uno según su capacidad", Sendic acota que no se refiere a la capacidad intelectual o adquirida simplemente. Sostiene que se debe respetar la idiosincrasia de la gente "porque el trabajo debe ser lo más voluntario y
deseado posible". Agrega: "Algunas personas funcionan mejor el equipo y otras solas, lo que no quiere decir para sí. Un número creciente tendrá conciencia social del trabajo, pero no se puede asumir que ésta es la motivación de todos, hasta que no se logre que sea así".

Los sacrilegios del Bebe

Insiste con sus 'herejías' cuando, si bien confiesa ser partidario de un Plan General para el Desarrollo Económico, enfatiza, al mismo tiempo, la importancia de la iniciativa individual. Así concluye con una fórmula tan sorprendente corno expresada de manera tan sencilla que asombra: "A la iniciativa individual y al Plan hay que casarlos para evitar el desperdicio y la desigualdad". Quizás inspirado en la lectura del Che Guevara, Sendic se explaya sobre el interés en la producción y la creatividad, a la cual opone la cruel enfermedad de la
burocracia. El incentivo económico no es el único motor de la economía capitalista -sostiene con firmeza-, hay otras motivaciones. A título de ejemplo destaca la realización que se logra al automantenerse.
"Es el hombre siempre persiguiendo sus proyectos y realizándose en sus obras, y es así que muchas personas que han vivido huyéndole al trabajo terminan recibiendo una prescripción de laborterapia en el diván de un psicoanalista. Otros escapan al trabajo físico y terminan en el aerobismo o practicando ejercicios tediosos en un gimnasio." Sendic concluye que entre los proyectos por los cuales el hombre se realiza, existen muchos que están ligados al consumo y pueden ser logrados con un mayor trabajo: "Se debe destruir la mentalidad de lograr ingresos injustos explotando a otros, pero admitir que uno trabaje más que otro para realizar sus proyectos. La buena formulación de la consigna sería, pues: 'a cada uno según sus necesidades básicas; cubiertas éstas, a cada uno según su trabajo'." Atento a la justicia social, enemigo a muerte de lo que considera explotar a un semejante, quien alguna vez también fue monaguillo no promueve un igualitarismo a rajatabla. Otra herejía del Bebe.

Algunas enseñanzas de la historia

Bajo este título Sendic trata de resumir el conocimiento que la testaruda práctica de la tecnología ha aportado a lo largo y ancho del mundo. Así, por ejemplo, sostiene: "La toma del control de toda la industria y de la agricultura en un país con la máxima tecnología actual significaría solamente el control de un cuarto de la economía". Lanza un alerta a despistados candidatos o ingenuos creyentes ortodoxos cuando dice: "Ya hay una respuesta a la pregunta '¿se logra el pleno empleo con la máxima mecanización de la producción?'. Esa respuesta es no. Puede haber un aumento temporal en los países subdesarrollados, o en uno que usurpa una cuota abusiva en el comercio mundial, pero con la tecnología actual se está bajando el porcentaje de empleo en la industria, la agricultura, el transporte, las comunicaciones".

El problema agrario

Desde su juventud, Raúl Sendic se sintió inclinado por los temas agropecuarios.
Nació y se crió en el campo, mantuvo las clásicas características del hombre rural, y la consigna "Por la tierra y con Sendic" se hizo famosa. En el capítulo dedicado a este tema apunta directamente a lo difícil que fue para las revoluciones "socialistas" resolver el problema agrario. Sin embargo, Sendic afirma que mucho más lo fue para el capitalismo: "Su historia está llena de hambrunas rurales, de levantamientos campesinos y-en el mejor de los casos, de emigración masiva de la población". Para el fundador del MLN, "el problema tiene solución distinta para cada país ya que algunos parten de más del 90% de población campesina y otros del 10%". En la época de las primeras marchas de los cañeros de Bella Unión, Wilson Ferreira era el ministro de Agricultura. Ambos líderes conocieron sus sus proyectos de reforma agraria, ambos se vieron frustrados, ambos coincidían en la necesidad de tomar medidas expropiatorias sobre los predios mayores a 2.500 hectáreas y en otras medidas. Wilson defendía su propio proyecto, entre sus compañeros hasta llegó a usar el argumento de que el propio Sendic estaba de acuerdo. Sendic reconoció públicamente el carácter progresista del proyecto de Wilson, el cual había estudiado y cuyos apuntes de análisis perdió al descender de una avioneta en Melilla, perseguido por la policía. Sendic era partidario de un régimen mixto en cuanto a la propiedad de las tierras y en sus Apuntes estableció "pautas para una política agraria".

Volviendo del silencio

Sentado en su mecedora, debajo de la parra, quien fue tratado como un guerrillero jubilado en Cuba siguió estudiando la economía como cuando formaba parte de la juventud del Partido Socialista, o como cuando integró la dirección del MLN. Raúl Sendic vivió lanzando ideas irreverentes, herejías, muchas veces olvidadas como sus Apuntes, o ignoradas por la amenaza que representaban para los privilegiados. El 28 de abril de 1989 murió en París. Sus restos repatriados llegaron el 8 de mayo para ser enterrados en el Cementerio de La Teja, acompañado por una multitud. "Fue el silencio más estruendoso que algunos han sentido en toda su vida", escribe Blixen en su libro. Y agrega: "Sin saber muy bien por qué, la gente intuía que algún día sería necesario dimensionar su ejemplo, como sería ineludible rescatar su ausencia. Entonces, el Bebe volverá del silencio, no del olvido".
Fuente: La Fogata


Tupamaros, estrategia y acción

Revista Siete Días Ilustrados, julio 1969

Publicado en marzo de este año, el libro Tupamaros: estrategia y acción ha batido en sólo tres meses todos los récords de librería en el Uruguay, con 15 mil ejemplares vendidos. A raíz de su publicación, el jefe de Inteligencia y Enlace de la Policía de Montevideo, comisario Alejandro Otero, fue detenido por tres días como castigo por las declaraciones formuladas a los autores del informe y transcriptas en el mismo. En abril, un alto funcionario policial presentó denuncia penal contra los autores del libro, Antonio Mercader y Jorge De Vera, por entender que se le agraviaba en el capítulo Así murió Silveira Regalado. Allí se narran por primera vez las circunstancias reales en que murió el comisario Silveira: a manos de un compañero policía (en el libro no se lo identifica) por un lamentable error. La policía sostenía que Silveira había sido asesinado por los Tupamaros.

Antonio Mercader

Mercader (25 años) nació en Madrid, de padre español y madre francesa. Vive en Uruguay desde 1953 y estudia Derecho. Ingresó al periodismo en 1964 en el diario La Mañana y pocos meses después pasó a ser redactor de El Diario, donde trabaja actualmente. Viajó en misión periodística por varios países de América latina y Europa. Fue a Chile en 1965 gracias a una beca convenida entre el Círculo de Periodistas Chilenos y la Asociación de la Prensa Uruguaya. Tiene en televisión un programa periodístico semanal. También varios cuentos y una novela escritos, sin publicar.

Jorge De Vera

Por su parte, Jorge De Vera (37) nació en Montevideo y actúa en periodismo desde 1955. Trabajó en el matutino El Bien Público y actualmente es cronista policial de El Diario. Comparte esa actividad con su labor en el Museo Histórico Nacional, donde ocupa un alto cargo y gana merecida reputación como investigador. En la actualidad prepara un libro sobre el gaucho, su historia y su interpretación. En el ambiente periodístico uruguayo se lo considera el cronista especializado con mayor experiencia y capacidad.
Mercader y De Vera concluyeron el informe que se edita en estas páginas apenas unos días antes de que el gobierno uruguayo dictara un decreto prohibiendo la difusión de noticias referidas a los Tupamaros (medida que motivó el secuestro de la edición del libro) y antes, también, de que el MLN cometiera los atentados del 7 de julio cuando atacó y desarmó a ocho agentes policiales, matando a uno de ellos (Germán Garay Lamas, 51 años, cinco hijos) que intentó resistirse. En suma, lo que sigue es el trabajo más completo publicado hasta el presente, en la prensa argentina, sobre el más terrible azote terrorista que opera en América. Mercader y De Vera lo escribieron especialmente para SIETE DÍAS.


En la madrugada del 20 de Junio dos policías armados con ametralladoras de mano detuvieron sus motocicletas ante la sede uruguaya de la General Motors, en el barrio suburbano de Sayago, en Montevideo. Su presencia no sorprendió al sereno Andrés Aspiroz (52): se custodiaban empresas norteamericanas en previsión de atentados por la visita al Uruguay de Nelson Rockefeller, comisionado por el presidente Nixon para trazar un relevamiento latinoamericano. Pero los policías no eran tales. En 15 minutos las oficinas de la GM se convirtieron en una enorme pira. El fuego quemó instalaciones, archivos, tanques de combustible, surtidores y cinco coches estacionados en el patio. Las pérdidas alcanzaron fácilmente el millón de dólares. Al día siguiente, los periodistas que acompañaron a Rockefeller en su periplo latinoamericano quedaron estupefactos: la moderna filial de la General Motors era un montón de escombros. Las imágenes -en colores- se vieron en las pantallas de la TV estadounidense, mientras un locutor informaba que todo era obra de los guerrilleros urbanos uruguayos: los Tups.
El Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros había asestado, en efecto, uno de sus más rudos golpes. No el último, porque al día siguiente, cuando el sonriente gobernador de Nueva York se aprestaba a brindar su única conferencia de prensa en el Uruguay, los Tupamaros interfirieron una emisora radial para lanzar una proclama. El contenido de este mensaje, al igual que el de los panfletos dejados en la GM, podía resumirse en dos palabras: "Fuera Rockefeller".
En los últimos siete años los uruguayos han recibido con regularidad mensajes por el estilo, aunque no logren acostumbrarse a ellos. Quizá porque les cuesta convencerse de que en su país actúa un grupo armado clandestino que asestó ya medio centenar de golpes acumuló un nutrido arsenal, obtuvo el apoyo directo de un millar de hombres y recaudó en sus "expropiaciones" el equivalente de unos 200 millones de pesos argentinos. Para una sociedad conservadora que sumió en el olvido la furia desatada por los anarquistas en la década del 30, la violencia sistemática -como forma de protesta política- le resulta extraña e inquietante. Sin embargo, los Tupamaros forman parte ya de la realidad nacional y mal que les pese a los uruguayos la imagen de su país aparece ligada en el exterior, por culpa de los terroristas, con la palabra "guerrilla".

¿ROBÍN HOOD EN EL SIGLO XX?

"Es lamentable que se los presente como modernos Robin Hood", reaccionó el embajador uruguayo en Washington, Héctor Luisi, ante un articulo sobre Tupamaros publicado en el semanario Time. En efecto, ésa es la imagen que los Tupamaros buscaron cultivar en sus acciones desde que se lanzaron a la lucha en 1963. La sutileza y el esmero en los golpes, el "toque humano", el "gran respeto a todas las normas y tradiciones de la gente" que reclamó el Che Guevara, y el afán publicitario, son atributos en la trayectoria del Movimiento que contribuyen a delinear una apariencia única con respecto a otros grupos guerrilleros. En las últimas semanas, sin embargo, dos hechos contribuyeron a desvirtuar la leyenda de capa y espada alimentada desde diversos sectores: 1) El citado incendio de la GM amenazó con liquidar la fuente de trabajo de 150 obreros y puso en peligro a personas y bienes de la zona. La policía informó que el fuego pudo alcanzar el depósito central de combustibles; de haber ocurrido, un par de manzanas de Montevideo hubieran saltado por el aire. 2) Quince días atrás, diez hombres penetraron en la casa del senador Manuel Flores Mora, que se encontraba ausente. Tras amenazar con armas a sus familiares, los Tupamaros revolvieron su escritorio en busca de ciertos documentos. "¡Cobardes! -bramó después Flores Mora desde la televisión-; si tienen algo contra mí díganmelo cara a cara, pero no se metan con mi mujer y mis hijos."

EL HOMBRE: RAÚL SENDIC

El influyente The New York Time sostiene que los Tupamaros abren rumbos con una nueva estrategia de lucha armada en América latina; la guerrilla urbana. Si es así, el proceso no fue voluntario sino forzado. "En países con mayor proporción que el 50 por ciento de la población en las ciudades (Uruguay tiene el 84 por ciento) la lucha revolucionaria no debe ser en montañas y campos, sino guerra urbana, pues donde está la población reside la revolución", señala un documento tupamaro incautado en 1967 por la policía. En sus comienzos, el Movimiento no pensaba de la misma forma. Aunque la piedra de toque se ubica en el fracaso de la Unión Popular (una alianza de los socialistas con otros sectores de izquierda) en las elecciones de 1962, el grupo de jóvenes "ansiosos" de la acción directa que fundó el MLN ensayó sus primeros pasos en el interior del país, no en Montevideo. Miembros del partido Socialista, conjurados con elementos procedentes del anarquismo y del enjambre de grupos que ya merodeaban la violencia, reciben su bautismo de fuego el 31 de julio de 1963, diez años después del asalto al cuartel Moncada, en Cuba. Ese día, el primer comando tupamaro asaltó la Sociedad de Tiro Suizo en el departamento de Colonia (frente a la provincia de Buenos Aires). El botín: 35 armas largas y municiones pero no irían muy lejos . Semanas después la policía los capturó a todos excepto a su conductor: Raúl Sendic Antonaccio.
Calificado por la derecha como "delincuente común", respetado y admirado por la izquierda, Sendic (Bebe para sus cofrades), de 42 años -los 7 últimos en la clandestinidad-, ha sido sindicado hasta hoy como líder absoluto del Movimiento. Los mitómanos hicieron su obra: su modesto origen rural fue rastreado al igual que su fulgurante carrera dentro del partido Socialista y sus estudios en la Facultad de Derecho (dos materias lo separan de una graduación a la que renunció voluntariamente). Estudioso y apasionado, Sendic cobró relieve dentro de su partido.
En 1958, siguiendo instrucciones del PS, moviliza a los remolacheros de Paysandú y a los cañeros de Salto. Hace lo propio en Artigas (departamento limítrofe con Brasil y Argentina), donde se erige en conductor de los cañeros de las empresas norteamericanas Cainsa y Azucarlito. El PS está hilando fino. Con rara visión comprende que sólo en las islas proletarias del desolado campo uruguayo puede germinar la semilla de la subversión. Sendic va más allá de lo previsto. En 1962 lanza a sus hombres en la primera marcha sobre Montevideo, en reclamo de "tierras para trabajar". A raíz de un choque de los cañeros con un grupo gremial opositor, una mujer muere baleada. Sendic es detenido. Semanas después, cuando se abren las puertas de su prisión, tiene decisión tomada. Pero debe aguardar: los hombres capaces de acompañarlo apuestan su suerte en la Unión Popular. Mientras espera, escribe un artículo en el diario Época (clausurado en 1968), que titula: "Esperando al guerrillero".
El posterior fracaso de la UP (1962) confirma su propósito: él será ese guerrillero. Desde el asalto al Tiro Suizo, Sendic permanece en la sombra. Desde entonces, su fantasma recorre el Uruguay. Lo reconocen como autor de varios golpes, es el cerebro, el dirigente supremo del MLN. Sin embargo, hay quienes aseguran que Sendic renunció al liderazgo del Movimiento cuando éste optó, en 1965, por la guerrilla urbana como forma de lucha.

GUERRILLA URBANA, ÚNICA OPCIÓN

Condiciones geográficas por un lado ("no tenemos lugares inexpugnables en el territorio") y, por otro, el descalabro de la guerrilla rural intentada en la Argentina (1964) y Perú (1965), inducen al Movimiento a establecerse en Montevideo ("'un bosque de cemento de 300 kilómetros cuadrados"). La decisión se formaliza en agosto de 1965, cuando el MLN sabotea la planta de los laboratorios Bayer ("por suministrar gases tóxicos a los yanquis en Vietnam") y deja en el lugar, por primera vez, panfletos con la rúbrica "Tupamaros". La organización ha encontrado nombre para sus seguidores. Tupamaros proviene de Túpac-Amaru, el caudillo peruano que en 1780 sublevó a los indios contra los invasores españoles. Tupamaros: sinónimo de criollo, rebelde y patriota por oposición a los godos opresores, según se llamaba a unos y otros en la Banda Oriental a comienzos del siglo XIX.
En 1965 los Tupamaros cortan los últimos lazos con sus grupos de origen. El Movimiento decide abandonar su posición de "brazo armado de la izquierda" y asume la "vanguardia revolucionaria" como grupo independiente. Según el brigadier norteamericano Samuel B. Griffith -experto en contraguerrilla, prologuista de las obras de Mao Tsé-tung publicadas en América-, es el pasaje de la Fase I (organización, consolidación y preservación) a la Fase II (expansión progresiva). Asentado en la ciudad, el MLN afronta a fines de 1966 una dura prueba cuando una camioneta en que viajaba un grupo de adictos es interceptada por la policía. En el tiroteo, en plena calle, muere el primer complotado, Cartos Flores. La opinión pública se conmueve ante el hallazgo de una célula extremista en plena acción; la policía se lanza a la calle y desmantela una tras otra cada base del MLN. Se practican detenciones y allanamientos. En uno de ellos (el 27 de diciembre de 1966, a 30 kilómetros de Montevideo), los tupamaros enfrentan a los agentes y mueren el guerrillero Mario Robaina y el jefe del Comando de Radiopatrulla, Antonio Silveira. Este último a mano de otro policía que dispara su arma por error.
Es un verano trágico para el MLN. La policía incauta ficheros y los primeros tupamaros entran en la clandestinidad. La organización se repliega y aguantaría a pie firme el aluvión policial a lo largo de todo 1967. "Hemos pasado el periodo mas duro , donde son liquidados la mayoría de los movimientos revolucionarios sufriendo muertes y presos, pero sin ser destruidos", explican en la carta dirigida a la revista semanal montevideana Al Rojo Vivo, en marzo último.
En 1968 el MLN se consolida y ejecuta golpe tras golpe. Tras el atentado de julio contra radio Ariel, del doctor Jorge Batlle (líder colorado de la fracción Unidad y Reforma, que apoya al actual gobierno), los tupamaros secuestran el 7 de agosto al presidente de Usínas y Teléfonos del Estado (UTE). UIysses Pereira Reverbel. Cinco mi hombres de la policía y del ejército registran Montevideo inútilmente: los guerrilleros entregarán con vida a Pereirá en el momento oportuno (5 días después) sin dejar el más leve rastro.

¡ABAJO EL CONFORT!

Para un tupamaro, el confort no es buen consejero. "Es más decoroso y menos miserable arriesgarse a vivir fuera de la ley, compartiendo una pobreza que no es sólo nuestra, que dentro de una legalidad enferma de injusticias", declaman. Cuando la gente pregunta adonde van a parar los fondos de las "expropiaciones", los tupamaros son rotundos al contestar que se invierten "en financiar materiales y bases para una lucha de fondo, para cambiar el régimen". En otras épocas no pensaban igual. Por ejemplo, en la Nochebuena de 1963: un comando asaltó un camión de la cadena Manzanares S. A. y repartió su carga -una cena navideña por familia- entre los 'moradores de un cantegril (villa miseria) en los suburbios de Montevideo. Los bosques de Sherwood, dominios de Robin Hood, parecían reverdecer.
De cuando en cuando aparecen excepciones inquietantes. Recientemente fue detenido Heráclito Rodríguez Recalde (José), cuando se dirigía a su rumboso chalet ubicado en la selecta zona residencial de Carrasco. La casa tenía dos pisos y estaba instalada con gran lujo. Pero cabe reconocer que son casos raros, en comparación con el resto de las bases descubiertas. Instaladas por lo general en zonas suburbanas, cuentan con una construcción central, cabaña o rancho. En los alrededores se montan talleres adecuados a la especialidad de cada célula. Tal es el caso dé las bases descubiertas en Sauce, El Pinar, Pando y Pajas Blancas, donde funcionaban talleres mecánicos para la transformación de autos robados y laboratorios para elaboración de explosivos.
Se encontró un hospital de campaña (en Pando), indispensable para una organización clandestina que prohibe la internación de sus militantes en hospitales cuando resultan heridos en acción. Si están fichados, la interdicción es más fuerte: no pueden asistirse en centros públicos ni siquiera por enfermedad. No en vano el MLN cuenta con estudiantes de medicina, como Fernando Bassini Campiglia, quien tiene en su expediente judicial un cargo más que sus compañeros: "ejercicio ilegal de la medicina", por practicar dos intervenciones que, según un médico forense, merecen difundirse -por lo bien realizadas- en las revistas médicas. En modestas construcciones donde un camastro es el único mueble suntuario, conviven los miembros de las bases suburbanas. A medida que se adentran en la ciudad, las condiciones de vida mejoran; se mantiene, en cambio, una firme disciplina que retacea el dinero para cigarrillos y convierte en abstemios a los tupamaros ("Nunca se pudo probar que el dinero o efectos se utilizaran en provecho propio", reconoce el comisario Otero).
La austeridad se impone por dos razones: porque el dinero se emplea en comprar armas, montar bases y otros menesteres; porque el confort ablanda a los soldados y los desvía de objetivos heroicos. Hay mujeres dentro del MLN, inclusive en el grupo de acción directa. Una cartilla incautada registra lo siguiente: "En 18 tiros de pie: Cristina, 12 blancos; Victoria, 13; Mariana, 12. En 9 tiros de rodillas: Cristina, 9 blancos; Mariana y Victoria, 2 cada una. En 18 tiros tendidas: Victoria, 9 blancos; Cristina, 7; Mariana, 6".
La organización prefiere militantes solteros. Sin embargo, hay matrimonios dentro del MLN. En tal caso se les recomienda que no tengan hijos. Recientemente, dos militantes detenidos -Gabino Falero Montes de Oca (Alejandro) y Corita Devina- se casaron en la capilla de la prisión de Punta Carreta. Terminada la ceremonia nupcial, él volvió a su celda, en ese penal, y ella marchó hacia la Cárcel de Mujeres. El MLN había dado su conformidad para el casamiento.

EL BUEN TUPAMARO

El "buen tupamaro" debe respetar estas normas dictadas por la Cartilla del MLN: "1) Disponga las cosas en su casa como si hoy mismo esperara un allanamiento. No guarde nombres ni direcciones sino en clave; de lo contrario será objetivamente un entregador. 2) Si aún no está fichado por las fuerzas represivas, se abstendrá de realizar cualquier militancia pública que permita ese fichaje. Debe tener siempre arreglados los asuntos familiares, de modo que una ausencia repentina no cree un problema insoluble. 3) Hable por teléfono pensando que el aparato puede estar intervenido. Acuerde frases en clave. Adopte un nombre de guerra conocido únicamente por sus allegados. 4) Recuerde que sus peores enemigos serán la jactancia, la falta de discreción y disciplina, el exceso de charla. No pregunte, no cuente, no permita que le cuenten. 5) Para repeler una agresión o impedir su detención deberá cuidar que sus medios de defensa sean iguales o superiores a los de su contrario; será preferible no defenderse a intentar una defensa a medias. 6) Tendrá presente que un impacto será suficiente para detener a un enemigo que huye, pero nunca podrá confiar en que sólo un impacto detenga a un oponente cargando contra uno: dispárele dos veces por lo tanto".

COMO PRESOS, EJEMPLARES

"Ya quisiera yo que todos los reclusos se comportaran igual", se admiraba un funcionario de la prisión de Punta Carreta donde 20 tupamaros esperan la sentencia definitiva. Todos los casos se ventilan en El mismo expediente; el proceso es uno solo y la decisión final será buena o mala para todos. Se adelanta que algunos afrontarán penas de hasta 15 anos de prisión. Los detenidos no están desesperados ni parecen tener prisa por liberarse. El Movimiento les ha marcado un programa de acción en la cárcel que ellos cumplen prolijamente. Los universitarios dictan clases de su especialidad y los expertos en manualidades ofician de maestros artesanos en las escasas oportunidades en que traban contacto con los delincuentes comunes alojados en ese presidio. El ingeniero Manera LIuveras, considerado hasta su detención (marzo de 1969) como cerebro del MLN y que resultó ser un simple reclutador, está terminando -ante la expectativa de la población carcelaria- .un proyecto para aprovechar mejor el espacio de las celdas: al parecer, es inventor de un novedoso y funcional sistema de cuchetas.
Tras los altos muros de Punta Carreta, no muy lejos de sus compañeros uruguayos, un argentino está solo y espera el resultado de dos procesos simultáneos. Se llama José Luis Nell Tacci y tiene 27 años. La policía lo detuvo en julio de 1967, en Montevideo, y su futuro se juega en la causa única del Caso Tupamaros (está acusado de integrar el MLN). Simultáneamente sobre Nell Tacci pesa un proceso de extradición solicitado por la justicia argentina para juzgarlo por el trágico asalto al Policlínico Bancario de Buenos Aires (julio de 1963) de donde miembros del Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara se llevaron 12 millones de pesos, dejando tras de sí dos muertos y varios heridos. Apresados, Nell y sus compañeros se fugaron de un juzgado de Buenos Aires.
Luego de su detención en la residencia de Leonel Martínez Platero (hoy recluido), en mayo de 1968, se pidió su extradición desde la Argentina. Hasta la fecha, la justicia uruguaya no accedió al pedido porque Nell Tacci tiene cuentas pendientes en el Uruguay. Según la policía, el detenido trabajó en equipo con los tupamaros junto a otro ex tacuara, el legendario José 'José' Baxter, un argentino de 28 años nacido en Yugoslavia, quien sería el responsable del brusco giro del grupo Tacuara hacia la Izquierda y su posterior disolución como organización armada. Nell y Baxter "intervinieron en varios asaltos a bancos de Montevideo" -según la policía uruguaya- y preparaban un nuevo golpe cuando en diciembre de 1966, a raíz de dos tiroteos, la policía investigó el MLN por vez primera. El hecho provocó la huida de Baxter, pero Nell Tacci se quedó en Uruguay. Para la policía de Montevideo la presencia de ambos probaría el parentesco entre el MLN y los izquierdistas del antiguo Tacuara.
En enero de este ano, la Policía Federal argentina anunció la presunción de un enlace entre ambos grupos y pidió fotos de las esposas metálicas usadas por los autores del asalto al Casino de San Rafael, en la creencia de que se trataba de las mismas manillas utilizadas por quienes asaltaron la sucursal Escobar del Banco de la Nación. De todas formas, las presuntas conexiones a través del Plata constituyen uno de los puntos más confusos de la investigación policial. Prueba de ello es la presencia en la lista de "tupamaros prófugos" de un militante peronista que en 1967 fue detenido en el Aeropuerto de Carrasco cuando intentaba entrar en el Uruguay con una metralleta PAM y numerosos proyectiles.

LOS QUE DISFRAZARON AL CHE

Otro conspicuo visitante que tomó contacto con los tupamaros fue Ernesto Guevara. Hugo Gambini, en su biografía El Che (Editorial Paidós, Buenos Aires, 1968) señala que "en Uruguay volvieron a cambiarle la fisonomía. Esta vez se convirtió en Adolfo Mena". Con ese nombre, haciéndose pasar como uruguayo contratado por la OEA para estudiar in situ las condiciones de vida de los campesinos bolivianos, Guevara ingresó en el Altiplano en septiembre de 1966. Semanas antes estuvo en Montevideo, donde adquirió su nueva identidad. Para los investigadores el problema está más claro: el MLN acogió en su seno al guerrillero y lo convirtió en un hombre calvo con gruesos lentes, ese que aparece en el pasaporte uruguayo a nombre de Adolfo Mena González. Las copias de este pasaporte fueron enviadas por el gobierno de La Paz a los agentes uruguayos. El fallo de los expertos -conocido poco después que la revista Life aseguró que la foto de Mena era la de Guevara desfigurado- fue contundente: los pasaportes fueron falsificados por especialistas del Movimiento.

Para sustentar tal afirmación se compararon las técnicas y los materiales utilizados en el pasaporte del Che con los encontrados por la policía en los allanamientos a bases tupamaras en octubre de 1968. Ciertos informantes aseguran que el Che vivió en un chalet de Carrasco. Allí habría mantenido contactos con los hombres que están en la cúspide de la pirámide del MLN y esbozado sus planes de futuro, en los cuales Uruguay jugaba, si no un rol preponderante, al menos el de apoyo a la acción guerrillera que Guevara conduciría desde el centro mismo del continente.
Desde ese momento, las vinculaciones del Movimiento en el exterior se orientaron hacia Cuba, "el comando estratégico continental" de la guerrilla latinoamericana. Los Tupamaros estaban incorporados a una lucha que debía generalizarse: "Guevara ha planteado -dice un documento del MLN- que luego de !a revolución cubana ningún otro país de Latinoamérica podrá liberarse; la lucha, pues, deberá ser continental y prolongada". Los Tupamaros se embarcaron en la misma empresa junto a movimientos similares, tal vez con más profundidad de lo que se supone si algún crédito merecen las versiones de que hubo un uruguayo en la guerrilla boliviana. Al respecto es sugestivo el hallazgo de un fusil del ejército boliviano en un departamento de la calle Bonpland, en Montevideo (noviembre de 1968), cuando se buscaba a los asaltantes del Casino de Carrasco. La presencia de esta arma probarla la participación de tupamaros en la guerrilla boliviana o quizá la presencia en Uruguay de hombres que combatieron junto al Che y se desperdigaron por América tras el último combate en Quebrada del Yuro.

TUPAMAROS vs. DEBRAY

A seis años del primer golpe tupamaro, cuando hay tres muertos en el camino y dos decenas de detenidos, resulta oportuno preguntar qué puede hacer el MLN en el futuro. En última instancia esto supone estudiar perspectivas de una guerrilla urbana que golpea de tanto en tanto, sin orden ni concierto, en el seno de un pequeño país que afronta una seria crisis estructural. Los Tupamaros encaran la lucha armada como "un hecho técnico". Técnico debe ser cualquier análisis sobre el problema. Nadie mejor que Regis Debray ha especulado en torno a la guerrilla urbana. Veamos hasta qué punto se aplican sus observaciones al MLN: 1) La guerrilla urbana debe limitarse al hostigamiento, al sabotaje, donde gastará fuerzas desproporcionadas a sus objetivos, sin posibilidad de constituir un ejército guerrillero capaz de asestar el golpe decisivo. Los Tupamaros están desde 1965 en la Fase II de todo movimiento guerrillero: expansión progresiva. Su pasaje a la Fase III ("decisión sobre el enemigo o su destrucción") parece más que remoto. 2) Los pequeños grupos en que debe desarticularse una guerrilla urbana no formarán nunca un núcleo permanente y coordinado: primarán las acciones anárquicas e independientes. La tesis de Debray tiene vigencia: la descoordinación es una constante del MLN. Una estructura que en su periferia admite la espontaneidad cómo forma de acceso, un movimiento que no toma toda la lucha sobre sus hombros sino que "señala el camino insurreccional" a otros grupos, es campo fértil para el desorden. Así lo demuestra la existencia de golpes superpuestos (Financiera Monty y Casino de San Rafael), comandos paralelos con denominación similar (22 de diciembre y Carlos Flores conmemoran el mismo episodio), militantes detenidos que acusan formación y procederes diversos. 3) El aislamiento de los hombres, el empleo de seudónimos dentro del movimiento, la imposibilidad de estrechar relaciones de amistad, la soledad necesaria, la fugacidad de los contactos, el mutismo y el enclaustramiento, "contribuyen a formar un tipo de conducta y espíritu abstractos que pueden llevar al voluntarismo o al subjetivismo".
La cartilla antes reproducida es buena muestra de que esto ocurre en el MLN. Las peores consecuencias también las enumera Debray: "Neurosis de guerra", neurosis maníaco-depresiva, deseos de provocar al enemigo para liberarse de la angustia latente. La apreciación se confirma con los Tupamaros: según la policía, algunos "parecían aliviados" tras su captura.

"YO SERIA TUPAMARO"

"Si yo fuera joven serla tupamaro", confesó Eduardo Víctor Haedo -ex presidente del Consejo de Gobierno durante el anterior sistema colegiado- en un programa de televisión... y se quedó muy campante. Por decir menos que eso, un fiscal pretendió procesar tiempo atrás al Padre Zaffaroni, un cura obrero que declaró no temerle a la violencia. Muchos hablan del MLN en Uruguay, aunque pocos suscriben sus palabras con nombre y apellido. Esto es lo que dice un líder universitario: "Les falta algo: un programa de gobierno, algo concreto que permita entrever qué hará el MLN si se encuentra un día con el poder en las manos". Un experto en ciencias políticas complementa el pensamiento: "Ningún grupo, por más revolucionario que sea, puede basarse en el puro negativismo. La masa no se dinamiza solo porque se le hable de destruir el régimen: quiere saber cuál es el substituto".
Los Tupamaros se dan por aludidos: "En una palabra, eliminación de toda propiedad que pueda servir para especulación. E igualdad absoluta entre gobernantes y gobernados en sacrificios y remuneraciones. Este es nuestro programa. Ahora falta ponerle el ismo. Nosotros, que conformamos un movimiento amplio que engloba desde marxistas hasta católicos, preferimos no hacerlo".
¿Quién le pone el cascabel al gato? ¿Quién le pone un ismo al Movimiento? Es difícil saberlo. El castrismo también es un ismo pero, como se sabe, es más un motor para la acción revolucionaria que para la acción política. "¿Será cuestión de esperar que el gobierno cometa tantos errores que su caída sea irremisible y el triunfo de los revolucionarios se produzca naturalmente?", se preguntaba el líder universitario consultado.
Pereira Reverbel los llamó "paranoicos". El presidente Pacheco Areco los calificó de "delincuentes". En una encuesta realizada por un semanario de Montevideo, una anciana los comparó con "Jesucristo y sus apóstoles". Hay quien dice que se están enriqueciendo; otros indican que son los únicos que hacen algo por el país; otros "que se están poniendo muy políticos". En una cosa todos los uruguayos están de acuerdo: borrarlos de la escena del país demandará muchos esfuerzos. Tal como está asentada la organización, sólo un golpe en el núcleo del MLN podrá terminar con los Tupamaros. Estos ni siquiera reconocen tal posteridad y anuncian su seguridad de que, "aunque caigan dirigentes, cuadros medios o militantes de base, el Movimiento seguirá adelante".
Mientras los gremios se enfrentaban al gobierno y el Parlamento no salía de la encrucijada en que lo colocó el presidente decretando Medidas de Seguridad (instituto similar al estado de sitio), los Tupamaros ofrecieron, hace poco más de un mes, un golpe de frivolidad revolucionaria: desarmaron a la guardia apostada en las puertas de la casa de dos ministros, tomaron las gorras y placas de los agentes y se fueron tranquilos a sus casas, dejando en el lugar docenas de panfletos con su estrella de cinco puntas y una enorme T en el centro.

ANTONIO MERCADER - JORGE DE VERA


Entrevista a Esteban Pereira Mena, "El Negro Alejandro", Comandante de la Columna 15 del MLN Tupamaros

[CX36 Radio Centenario, 2005]

Por primera vez relata los sucesos del 14 de abril de 1972 Desmitifica unos hechos y destaca otros desconocidos hasta ahora de la historia real de los tupamaros uruguayos. Uno de los hombres más comprometidos con la lucha revolucionaria, analiza en una larga entrevista en Mañanas de Radio los acontecimientos que cambiaron la historia del Uruguay.

Efraín Chury Iribarne: Esteban Jorge Pereira Mena, el Negro Alejandro, está con nosotros y le decimos que lo recibimos con muchísimo gusto por aquí y le damos la bienvenida ¿cómo estás?

Pereira Mena: Lo mismo digo. Muchísimas gracias. Estoy muy bien, con mucho deseo de compartir con la audiencia todo esto y antes que nada, en esta fecha tan importante, como son todas las fechas del Movimiento de Liberación Tupamaro armado, revolucionario, socialista.

Lo que me parece más importante y que puede ilustrar y servir a nosotros mismos para poder redondear, o dejar propuestas en el aire para que otro la continúe o pregunte, o rebata, es desde el contexto de iniciación de la organización MLN Tupamaros, revolucionaria. Digo revolucionaria porque hoy no encuentro al MLN revolucionario, encuentro un nombre, pero que no es MLN ni revolucionario. Más bien encuentro con desviaciones burguesas totalmente lamentables, más para recordarla en este momento, 14 de abril.

Yo prefiero empezar por los embriones del Norte. Yo soy salteño, soy de una familia trabajadora, en la construcción, en el destajo, el trabajo en la aceituna, en la naranja, que son los medios que habían en Salto, ese Salto latifundista, ese Salto en un casco de plaza con los estancieros y esa iglesia que no era de pobres, aunque ahí acunó y ahí surgió un pensamiento de contenidos cristianos muy profundos, con sacerdotes que querían seguir el camino de Cristo. Como Edibar que murió luchando por trabajar con los estudiantes; como Belando, un marxista leninista erudito; como Renar, en el Cerro, entre los pobres; como Zaffaroni, un sacerdote que trabajaba en la construcción; como Bidegain, que se plegó a la cortada de caña de URDE, URDE es de Salto: Unión de Redadores Destajistas de Salto, del Espinillar de Salto.

Entonces recordar el embrión de nacimiento, retomar las raíces de nuestra organización revolucionaria, yo creo que es fundamental en esta fecha. Es como para que los familiares de aquellos desaparecidos, de aquellos muertos que viven entre nosotros, de aquellos compañeros que van a marcar camino siempre, vean no una fecha fría, sin explicación de nada, sino que tomen un contenido que para mí hay que tomarlo, en mi hilo conductor, que vine del Norte a la Facultad de medicina a estudiar, que pasé por un liceo nocturno de trabajadores, me parece que ahí podríamos centrar el comienzo de esa ideología.

E. Chury: Precisamente Alejandro yo tenía la intención de preguntarte por esos años y cómo te vinculas y cuando al MLN.

Pereira Mena: Esa pregunta me remonta a la infancia que hay que circunscribirla... Recién empezaba Caputo a apoderarse y a liquidar a los pequeños productores alrededor del Estadio Dickinson. Este Caputo que nació sí con un muy modesto galpón, pero que no dice como dice el ministro Lepra que lo hizo ahorrando; lo hizo explotando, sangrando y liquidando a pequeños productores. Ese Caputo iniciaba sus fauces devoradoras de los pequeños productores en un Salto que esos pequeños productores italianos, alemanes, hasta rusos, eran generosos. Yo recuerdo que cuando niños íbamos a la aguada del arroyo Ceibal repletos de naranjas, atrás del Estadio Dickinson donde trabajó mi padre 45 años como cuidador de vestuario. Íbamos a sustraerle las naranjas, a robarle naranjas. Nos bañábamos, íbamos a robarle naranjas y ellos nos decían «pero no muchachos, pidan, pidan, tienen cantidad, si no les gustan las del suelo, miren que las del suelo en la arena son más jugosas y más dulces, pero no rompan las ramas. ¿Necesitan verdura» Nos daban verdura, nos daban la fruta... Más de uno de ellos después como Bottaro, que vino acá como periodista a Montevideo, se transformó en tupamaro. Y el desenlace era ese: surgían los acopiadores, los mediadores que se enriquecieron hasta llegar a tener una punta de puertos los Caputo, donde la exportación salteña se iba, o volvía a Salto a encarecer la fruta; a vender en Salto la misma fruta.

En ese ambiente, de arroyo, de chanchería, que había una chanchería con todas las aves que te puedas imaginar, ahí crecimos; entre ranchitos de lata, entre ranchos de barro donde nos criamos nosotros. Un rancho de tres por cuatro; ahí, siete hermanos con nuestro viejo. Nuestra madre había tomado el camino de irse con otro compañero, buenísmo el compañero, un peón de campo de Gomensoro, por allá. Yo era chico y el viejo lidió solo con esos siete hijos. Trabajó, en todo: vendedor de diarios, cuidador de autos, en panadería, en carnicería, en confitería, el viejo peleó. Pero nos dio una cosa: la dignidad, la dignidad de no mendigar, la dignidad de tener dignidad en todo, de defender principios, de defender la justicia, a la cual se le sumó mi abuela.

Media curandera y religiosa era. Ella misma tenía sus hijos, ella misma se atendía. De Paloma vino con el abuelo de los pagos de Itapebí, de allá de los últimos charrúas donde este asesino que tenemos por héroe exterminó a esos charrúas. Yo creo que mi abuela algo de eso tenía porque era arrugada, pelo lacio, tejía en telares de caña jergones espectaculares que los cambiaba por una yerbita, un azúcar que le daba un bolichero, vasco Telleira, bastante bandido con eso. Que después Manos del Uruguay también hizo algo de eso: acopiaba el trabajo tremendo, lo exportaba y bueno, vasco Telleira es un Manos del Uruguay primitivo.

Esa abuela, mirándola, aprendías lo que era el trabajo. Pero era cristiana e iba a pedir a los cristianos. Les llevaba un ramo de flores y le daban algo de dinero, algo de comer, pero fundamentalmente le daban libros. Y ahí aprendimos, viéndola leer, devorar a Víctor Hugo, a Zolá, a este francés Balzac, y nosotros tomábamos aquellos inmensos anaqueles de biblioteca y devorábamos aquello. Era mucho de contar cuentos la abuela; mezclaba lo indígena, los yuyos, hablaba a las plantas, tenía una variedad impresionante. Mezclaba la botánica con lo religioso, con las Mil y una noches, con la historia sagrada, y nosotros la rodeábamos. Mi abuela es algo que jamás la voy a olvidar y tiene una imagen... Bueno, esa abuela madre nos aportó todo lo que te puedas imaginar de lo que es socialismo, de lo que es solidaridad, de lo que es compartir...

Angeles: Les dio la matriz

Pereira Mena: Dio toda la matriz. Después mis tíos: uno salió herrero, mecánico, todo por autodidacta. El otro albañil, aprendió algo de dibujo, pero fundamentalmente albañil. Mi hermano tenía nueve años y se va a ampliar el estadio, las graderías, papá habla con Macho Quiroz que era el armador del hierro a ver si no le enseña. Un muchacho espectacular, ¡espectacular! deportista y lo inicia a mi hermano en el trabajo del armado de hierro que nunca más va a dejar. Toda la vida mi hermano fue armador de hierro de la construcción. Y mi otro hermano fallecido mayor, tenía nueve años, empezó a trabajar en la herrería Berocay, trabajó treinta años. Mi hermano Quelo, el mayor, creo que tenía nueve años y era un palito, y lo ponían en la herrería para estirar reja de arado. Marronear, marronear en el yunque mientras Alejo -que después nos hicimos amigos porque treinta años trabajando, íbamos ahí- Alejo le iba dando forma, hasta que él después aprendió a estirar, a soldar y después a lo último se especializó en armado de reja, era un soldador eléctrico de primera. En ese ambiente, de labor, de trabajo y muy religioso, cristiano, pero un cristianismo muy profundo, un cristianismo de Cristo con los pobres, Cristo con los necesitados, Cristo. En el alimento de la comida estaba el espíritu de Cristo. Ese hombre que había dado su vida, había muerto luchando contra un imperio, había sido torturado, a ese Cristo de los pobres. Siempre mi abuela decía "más fácil va a ser que un camello pase por el ojo de la aguja que un rico llegue al reino de los cielos". Y yo me acuerdo que le preguntaba ¿pero abuela entonces ningún rico va? Ah... hay una parte que Cristo le dijo «deja todo y seguíme». Y eso me quedó siempre después en el movimiento obrero estudiantil de la iglesia, quedó eso. Cuando le cuestionaba a los pobres ciervos de la Divina Providencia, una Congregación del Vaticano que vino a Salto, que era potentosa la curia.

Se había cerrado el seminario, era una miseria total económica y esto era ... dos camionetas Willy, varias motos. Eran mecánicos, uno, el hermano Aldo era un exquisito artista, en fin, tenían un poder económico, pero tenían aquel error. En el momento que la curia estaba rebelde, revolucionaria y a la luz de él, de la teología de la liberación, donde todas las iglesias se repartían las torturas que hacían a nuestros hermanos cristianos de Brasil, estos curas un poco iban a adular al rico y me acuerdo que el pensamiento de mi padre de dignidad y el pensamiento de mi abuela, iba y le preguntaba al cura José, un cura del Sur de Italia que nunca aprendió a hablar bien ni el castellano ni el italiano y era una mezcla el cura José extraordinaria, era mi amigo.

Pero le digo ¿por qué somos tan, digamos así, como adulones de los ricos cuando Cristo fue claro, terminante: si quieren seguir el pensamiento dejen esto, vengan con nosotros, sígannos, no miren para atrás. A los fariseos ¿por qué tenemos que adularlos? si quieren ser cristianos que profesen el contenido y el espíritu cristiano, el amor al prójimo, el dar sin que una mano mire la otra. Bueno, y ahí le recitaba las bienaventuranzas cristianas y el cura dudaba, quería la cuestión, pero en realidad todos esos curas después uno de ellos fue perseguido por tupamaro, la mayoría formó un grupo que yo era el derecha de ese grupo, éramos nueve, yo era el derecha para ahí (...) y como todo, empecé a ver la iglesia por dentro, empecé a ver las diferencias sociales, empecé a ver el tratamiento distinto, empecé a ver los ricos, empecé a ver los hipócritas, los sepulcros golpeados, los fariseos que decía Cristo, los veía, los personificaba... Ver cuando estaban a la muerte ceder alguna her encia para ver si se ganaban el cielo. Ver a esa iglesia trabajar con la extremaunción, porque yo era ayudante. Era un negocio imperdonable y cruel desde todo punto de vista y era totalmente contrario al pensamiento cristiano. Y una camada de sacerdotes con una camada de jóvenes. Nosotros en la Parroquia del Este alrededor del naranjal, formamos el Movimiento Obrero Estudiantil.

Bueno, esta experiencia del Movimiento Obrero Estudiantil en un ambiente cristiano tiene una vigencia, pero una vigencia hoy, impresionante. Porque va a lo profundo de la ideología en la práctica, donde cristianos y marxistas leninistas nos fundíamos en una práctica social, una práctica social acuciante donde no hay contradicción.

Un pensamiento cristiano profundo, leyendo la bienaventuranza de Cristo, y la sed, el hambre, a los que sufren y el pensamiento marxista de crear esa sociedad de rosas y panes del socialismo y compartir.

No había en absoluto en Salto -y estamos hablando de Salto, considerado atrasado, latifundista, sin desarrollo industrial, con carencia de trabajo, pero en la práctica social, ahí nos encontrábamos marxistas, leninistas, ahí nos encontrábamos. En ese momento yo era cristiano y profundamente convencido. Formamos un Movimiento Obrero estudiantil. De 100 a 150 nos reuníamos. Eran naranjeros, changadores, trabajadores del comercio. Yo ya había empezado el Liceo nocturno, ya había empezado a trabajar con mi hermano, este hermano que me dio el camino laboral, que me enseñó a trabajar el hierro, que me protegía en todo: de los fríos, del calor. Yo empecé a trabajar, creo que tenía -capaz que estoy mintiendo- 13 años creo que tenía. Terminé la escuela y empecé. Me protegía en todo. Yo me tenía que esconder cuando venía algún visitante porque Cujó temía que lo multara un inspector porque era menor de edad. El hijo de Cujó, Jaime Cujó, casado con Estela. Cuando yo después vengo y veo a este compañero en un local que tenía problema voy y digo ¿dónde me metí? No, me abrazaba, somos compañeros ¡qué me iba a imaginar que el hijo del gringo José Cujó que era terrible, terrible como patrón, terrible como explotador de obreros de la construcción ¡el hijo tupamaro! Yo salí hasta inquieto de ahí pero con una alegría profunda.

Bueno, empecé el liceo nocturno y ahí eran como 45 por clase que nunca llegaban a segundo año. El frío los mataba, el sueño. Mi pensamiento cristiano me llevaba a darles lo que pudiera, pero no alcanzaba; el frío los mataba, el sueño los mataba. Y luchábamos, pero siempre había un problema: el sueldo no daba, tenían que mantener a la madre, a los hermanos, estudiar. Ese liceo nocturno que de acá lo llevo en el alma, el corazón, porque luchó esa dirección que era, debo reconocerlo, del Partido Comunista. Pero del Partido Comunista revolucionario de Salto, el que estaba junto al obrero, el que peleaba, el llamado radicalizado y perseguido en Salto, que defendía a cada uno de los estudiantes, trataba de conseguirles libros, trataba de aportarles todo y tenía un profesorado espectacular en filosofía, en literatura, que encaminaba a aquella muchachada a un pensamiento con contenidos muy profundos. Este movimiento obrero estudiantil que se organizó al Este en la Parroquia Santa Cruz con esa congregación italiana, Pobre Ciervo de la Divina Providencia, un coro espectacular tenían aquellos sacerdotes recordando a Italia, el padre Gino, un bajo, unos tenores que cantaban todas canciones de añoranza italiana y yo no entendía cómo dejaban esta patria estos sacerdotes. Por un pensamiento cristiano auténtico abandonaban todo. El hermano Aldo era de la aristocracia italiana, un artista. Artista en idiomas, que sabía no sé cuántos y artista, pero artista, en carpintería ¡hacía cada cosa!

Angeles: ¿Y ahí les dieron lugar para ese movimiento?

Pereira Mena: Nos dieron lugar. Esa fue la base, pero después vino la represalia. Formamos ese movimiento obrero-estudiantil, compusimos una organización, un poco ecléctica, vamos a ser francos. Eran seis proletas de las changas y eran seis pequeños burgueses, tirando a hijos de estanciero porque allá eran polos tremendamente opuestos: cantegriles salteños rodeando las ciudades y en el centro los que estudiaban magisterio en Salto que eran casi siempre hijos de estancieros. Ahí mi hermana, trabajando para una maestra y un estanciero Silva, pudo desarrollar su primaria, su liceo y venir al Hospital de Clínicas, creo que más o menos en el año 60, donde la agarró la lucha por la ley orgánica que después que se recibe va y aporta ese caudal universitario que yo voy a retomar en el 68.

Entonces ese movimiento obrero estudiantil, seis estudiantes de la pequeña burguesía, seis compañeros laburantes del laburo que había en Salto: changadores, destajistas, explotados a más no poder como eran los naranjeros que a las tres de la mañana rumbeaban para esas quintas con esos árboles llenos de espinas, de barro, con escaleras endebles que se partían, con la tremenda bolsa naranjera encima y esas uñas que tenían que ser hábiles para cortar. Cortaban los cabos, ojo que no tires una naranja, había que cortarla de cabo en esas mañanas salteñas frías, terribles. Bueno, con esos naranjeros conformamos esa organización que empezó a dar unos frutos tremendos, a discutir, desde el plantearnos ¿existe democracia? ¿existe libertad? ¿existe justicia social? ¿hay clases de ricos y pobres? ¿hay explotados? Aquello salía redondo por unanimidad, todos, todos.

Un amor al prójimo y una realidad terrible, que tendría que ser muy obtuso para no ver los latifundios salteños tremendos, donde mi hermana me acuerdo que venía casi llorando, pero, una escuelita, los niños muertos de hambre, los niños con la desnutrición que vos puedas imaginar. Otro que plan de emergencia de mil pesos para levantar eso ¡por favor! eran familias enteras. Que mi hermana iba a exigirle por derecho constitucional del hambre a un estanciero que tenía millones de ovejas, que le diera una oveja para carnear y darle de comer a esos niños y estos hijos de mala madre que a su vez iban los domingos a misa a la Catedral salteña, le decían que no, porque no podían fijar un antecedente de dar porque después venía todo el mundo a pedir.

Entonces con ese verso los gurises se morían de hambre. Mi hermana de cristiana empezó a tomar las posiciones que el viejo Batlle ahí las barajaba: ideas comunistas, ideas tupamaras, porque el viejo había venido, era secretario del Partido Comunista el viejo Batlle Oxandabarat.

Le decíamos el viejo Batlle. Pero había encontrado ese problema en el Partido Comunista, él no lo consideraba revolucionario, más que bolche lo consideraba ubicando a John Read por camino, que hay que leer a John Read, los diez días que conmovieron al mundo. Debe ser la historia más clara que refleja el Uruguay de hoy. Hoy tenemos Kerenki acá, y menches. Faltan los bolches, los bolches no están. Y Batlle Oxandabarat decía: me vine porque son menches, no son leninistas, no aceptan la violencia revolucionaria, no creen en las clases, no creen en la dictadura. Y lo estaba diciendo en el año 60, cuando la revolución cubana había transcurrido, cuando Camilo Torres, cuando Elder Cámara, cuando la lucha de la liberación nacional irrumpió en África, en todo el mundo. Cuando la Unión Soviética era floreciente, formidable, era espejo, que muchos lamentablemente mecanizaron ese espejo y ese espejo se acabó y se vinieron abajo esos partidos, esas organizaciones. Que eso tocó hasta la pr opia Cuba. Yo tuve la oportunidad de ir en el 94 porque tengo una hermana exiliada y estaban pagando carísimo no sólo el bloqueo yanqui por supuesto, ese bloqueo cruel, ese bloqueo inhumano, ese bloqueo satánico de Bush y de toda la vida de todos los imperios y de este imperio en la actualidad.

Y lo quieren endulzar, que tiene esa cara de dictatorial pero más que dictatorial, sangrador a través de ese Fondo Monetario Internacional, de las caras del BID y que lamentablemente hoy nuestro gobierno, que tendría que ser revolucionario, que tendría que ver la sangre latinoamericana explotada, que tendría que ver esos 20 millones que pelearon y murieron por el socialismo; que tendría que ver a este Bush sangriento, el rey del terrorismo, que dice "desármense ustedes", claro, por supuesto y yo quedo poniendo unas bombas que penetran 30 metros y revientan montañas, deshacen pueblos enteros con niños, mujeres, que los entierran vivos, y nosotros, a ese Fondo Monetario hablamos de que está un poco más humano, de que está flexible y está nuestro Ministro de Economía contento, radiante. No sé si aspira a hacer una iglesia, parece que la carrera viene por ahí.

Angeles: ¿Cómo te venís vos para Montevideo? ¿Cómo pegás ese salto de ese Salto donde estaban pensando tanto y haciendo y juntándose?

Pereira Mena: Bueno, primero quisiera darle a esta española que la vengo escuchando, si es la que escucho siempre, un abrazo profundo, si es la que siempre habla. Bueno, quería continuar el hilo del movimiento obrero estudiantil porque de ahí va a nacer el embrión revolucionario del MLN armado, el MLN que quería terminar con el capitalismo, el MLN. Vamos a definirlo, que definía cuando discutía, qué era terminar con el capitalismo: era eso, exterminar el capitalismo y sustituirlo por el socialismo, donde los medios de producción, donde el poder, estuviera en la clase obrera, en los más humildes. Lamentablemente hoy tenemos un Frente que lamentablemente, están primando las capas medias y las burguesías totales. Entonces este movimiento obrero estudiantil entra a hacer fogones en los barrios, que tiene vigencia, donde las señoras aportaban sus plantas, donde los trabajadores aportaban los tablones para el escenario, los tanques; donde enganchábamos un cable y había uno que no e ra muy bueno pero era solidario con su equipo de amplificación. Ahí venían los artistas, los viejos, las viejas, los niños, alguno tocaba un acordeón. Y teníamos un elenco estable que éramos cinco. Cantábamos los cinco, después de a uno, de a dos, de a tres, para más o menos llenar. Era un conjunto que después nos dividíamos. Esos fogones donde nos quedábamos toda la noche, que de tarde hacíamos juegos y campeonato de fútbol, atraía tanta gente y sobre todo de noche... ¡cómo a la gente le gusta un fogón!, el fuego, ahí se abre, ahí cuenta sus cosas, sus penas, sus miserias.

A más de uno pasado de trago pero naranjero al firme que parecía que el alcohol lo abría más, contaba con más corazón sus penurias, sus desgracias y todo eso iba chupando las pequeñas burguesías cristianas salteñas junto con el proletariado incipiente salteño.

Íbamos a los barrios con esos fogones, hacíamos paseos a los montes. Yo tuve un período de boy scout, que recomiendo a todo aquel que pueda ser scout. Conocés el terreno, conocés las noches, conocés los árboles, conocés los ríos, conocés la fauna, aprendés con una soga, aprendés a moverte... Eso te enseña. Y más que un boy scout después era el baqueano tupamaro. Baqueano tupamaro de monte y baqueano tupamaro de ciudad. El ser scout es algo que recomiendo profundamente a los jóvenes, a los jóvenes que se dediquen al monte que es un proceso natural donde ahí con la naturaleza está lo incipiente del pensamiento revolucionario, esa armonía natural. Ahora que hablamos de los transgénicos, bueno, si los boy scout en aquel entonces lo que más combatían era justamente el deterioro ambiental, bueno, ahora nos suicidábamos o matábamos a los que quieren poner los transgénicos.

Bueno, ese movimiento se conforma en paseos a los montes, pero fundamentalmente discutiendo, dialogando. Había baile, había alegría, pero había discusión, había compenetración de clase, que tuvimos el primer problema con la iglesia católica. No eran los naranjeros los que enamoraban a las pequeñas burguesas, eran las pequeñas burguesas que se enamoraban de los naranjeros.

Y acá teníamos un drama existencial: las catequistas viejas no querían entender eso. Yo tenía que ir a argumentar y decir: pero acá el amor, somos cristianos, somos iguales ¿o hay diferencia de piel?

No, no, no querían que la hija del estanciero, maestra, fuera con el naranjero ¿cómo explotaban? O el temor de clase. El primer llamado donde muchos de los cristianos no respondieron a los padres. Sufrieron castigos pero respondieron al pensamiento cristiano de unirse a su hermano, de luchar junto a su hermano, de transformar y lograr ese sitial, ese paraíso en la tierra que empezó a hablar Elder Cámara, que hay que revivirlo. A veces me hablan... o María Auxiliadora, la esposa de nuestro presidente ¡llorando por este Wojtyla, que es lo más fascista, reaccionario, que ayudó, colaboró con Walessa a la cabeza a destruir el socialismo! ¡20 millones murieron por el socialismo compañera, hermana Auxiliadora y usted llora por este que fue uno de los partícipes fundamentales de liquidar el socialismo!

Hay cosas que...hay muchos problemas acá cuando la primer dama incurre en esas definiciones ideológicas tan nocivas para aquellos sacerdotes que fueron perseguidos, torturados, muertos por el Opus Dei que respondía a ese Papa. Cuando tantos cardenales fueron mandados, digamos, a predicar en los desiertos. Entonces ¿de qué país estamos hablando? Yo estoy hablando del cristianismo revolucionario, del paraíso en la tierra, de hoy... hoy el cristiano quiere comer, vivir con dignidad, la tierra es para todos. Aquella reforma agraria fabulosa (...) Tiene que tratar, ya hacemos muchos escalones y mucho recorrido, tenemos que plasmar en una salida económica, si somos un gobierno que fuimos Tupamaros, si fuimos de izquierda, si dijimos que la tierra es para quien la trabaja, la banca es para ayudar a los productores, una banca nacional, ahora ni el secreto bancario nos animamos a levantar.

Cuando tenía un plan de cabotaje baratísimo, cuando queríamos desarrollar todas las vías férreas, cuando planteábamos aquello agroindustrial para fomentar y repoblar los campos, cuando hablábamos de la reforma agraria, la tierra para todos y el fruto para todos y ahí llenar la campaña, pero con dignidad. El fruto de la tierra va a ser repartido para quien la trabaja no para los zánganos, no para los latifundistas que ni conocen, europeos, argentinos y brasileros que se adueñaron de la tierra, que tenemos latifundios y tenemos gente hacinada en Montevideo, en los cantegriles, sin agua, sin luz, recorro pero no hay que irse lejos, en el Euskal Erría usted sigue el arroyo, aquí al lado y ve pobreza, los gurises jugando con los excrementos, como chiche son los excrementos. Ahí hay cualquier miseria.

Angeles: Dejáme leer este programa de gobierno del MLN, qué era lo que se quería. Son hojas escritas a máquina, un viejo documento de marzo de 1971, dice:

"El Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros ha resumido los principales puntos de un programa revolucionario que no puede ser cumplido más que por un gobierno revolucionario inspirado en esta ideología.

El levantamiento de este programa no quiere decir que dejemos de apoyar cualquier otro programa de transición que tienda a los mismos fines como los que han levantado la CNT y otras fuerzas populares. El MLN tupamaros ha levantado una pequeña plataforma de 6 puntos que hubieran podido llevar el país a su normalización pero que fue rechazada por el gobierno. Incluía la restitución de las libertades, descongelación de salarios, reposición de los destituidos por las medidas de seguridad, liberación de los presos políticos, etc. Nuestros principales puntos para la etapa de reconstrucción del país por un gobierno revolucionario son Reforma Agraria.

1) Los grandes establecimientos ganaderos, las grandes plantaciones y los grandes tambos serán expropiados y su explotación será administrada por los trabajadores. 2) En el entendido de que la riqueza principal del país surge del campo se capitalizará y mecanizará su explotación para multiplicar su producción rápidamente. 3) La pequeña empresa rural les será respetada a los que la trabajan, a los trabajadores rurales que hoy tienen derechos precarios sobre la tierra como los arrendatarios, trabajadores y medianeros se les dará un derecho efectivo sobre ella. La tierra para quien la trabaja. 4) Habrá la mejor asistencia técnica para todos los productores rurales así como fertilizantes, semillas, alambres y demás instrumentos para una mejor explotación.

Industria, 1) Las grandes fábricas serán socializadas y pasarán a ser administradas por los trabajadores. 2) Se fomentará y protegerá la industria nacional, especialmente aquella que utiliza materia prima nacional, carne, lana, cue ros, oleaginosos, etc., pero también toda aquella que tenga perspectiva segura en el mercado interno o en el exterior.

Comercio: 1) Las importaciones y exportaciones y el comercio exterior en general pasarán a ser administrados directamente por el gobierno. 2) El comercio mayorista, los grandes supermercados, almacenes, tiendas y mercados de carne, etc., serán socializados y administrados por sus trabajadores.

Crédito: tanto el ahorro como los préstamos serán centralizados por el estado que orientarán las inversiones hacia los sectores productivos o hacia las construcciones y servicios que interesan a la sociedad.

Reforma Urbana 1)Los grandes propietarios de viviendas serán expropiados de las que excedan las necesidades habitacionales de su familia, asegurándoles el techo a los que carecen de vivienda. 2) También serán expropiadas las mansiones de lujo que serán afectadas a fines culturales, educacionales u otros de utilidad pública. 3) Tendrá prioridad en la planificación económica la construcción de viviendas higiénicas para las familias que carecen de ella. Planificación, tanto la tanto la producción como el comercio, el crédito y la economía en general serán planificados minuciosamente de manera de habilitar la producción, de eliminar la competencia y de eliminar completamente la intermediación superflua y la especulación.

Capital Extranjero: Las grandes industrias, comercios y bancos en poder total o parcial del capital extranjero serán expropiados sin indemnización.

Retribución del trabajo: 1) Se aumentará el nivel de vida de todos los trabajadores en base a la distribución equitativa de las riquezas del país y el aumento de la productividad nacional. 2) En la medida en que lo permita el aumento de la producción se instalará la norma distributiva a cada cual según sus necesidades.

Enseñanza: 1) el estado asegurará la total gratuidad de la enseñanza manteniendo y proporcionando materiales a los estudiantes hasta la culminación de sus est udios. La enseñanza se orientará hacia aquellas especializaciones que tienen que ver con una producción altamente tecnificada. 3) Como en otros campos de la actividad nacional se buscará la administración de la enseñanza de la enseñanza por los propios interesados. Salud Pública: Se pondrán los mejores medios técnicos de atención al enfermo al servicio de todo el pueblo sin distinciones, por ejemplo, se expropiarán los sanatorios particulares y los grandes laboratorios de productos farmacéuticos. Vejez e invalidez: Toda persona invalidad para el trabajo será mantenida en todas sus necesidades.

Justicia: 1) Los códigos actuales concebidos para la vigencia de la propiedad privada y del régimen capitalista en general serán sustituidos por otros que tengan en cuenta los valores humanos esenciales. 2) Se procurará la recuperación de los delincuentes por medio de la educación y el trabajo antes y después de su liberación. 3) Las sentencias penales dictadas por la justicia burgu esa sobre personas que hayan incurrido en los llamados delitos comunes serán revisadas en su totalidad, asimismo serán las absoluciones de delitos que han sido cometidos por algunos personajes del régimen. 4) Todas las personas que colaboren en la contrarrevolución como por ejemplo los que hayan cometido asesinatos y otros delitos al servicio del actual régimen o los que valiéndose de los medios de prensa hayan incurrido en calumnias y mentiras contra la causa del pueblo serán penados con cárcel de acuerdo con la gravedad de su delito. Defensa Armada de la Revolución: Tanto el ascenso al poder como el cumplimiento hasta el fin de los objetivos de la Revolución solo se garantizará armando al pueblo para su defensa.

Libertad o Muerte, Movimiento de Liberación Nacional Tupamaro Montevideo, marzo de 1971"

Pereira Mena: Debemos aplaudirlo. Estábamos buscando el embrión ideológico revolucionario de los tupamaros. La CNT salteña –estamos hablando del 60- yo me ubico con 14 años, entro a militar en el gremio del SUNCA, son huelgas terribles, huelgas, que había a veces unos pobres hombres changando y destrozábamos eso porque había que combatir el carnerismo, había que buscar cohesión gremial, había un anticomunismo que todo lo gremial era comunista y teníamos un extraordinario comunista, con todas las letras, Domínguez, que era el pionero, siempre estaba en las listas negras. Pero él educando y sembrando con el ejemplo, él cohesionando al sindicato, él guiándonos. Extraordinario comunista, comunista con todas las letras.

En aquellas huelgas había que defender el trabajo, estábamos buscando la unificación salarial nacional porque había salarios para Montevideo, para Maldonado y para el Norte la miseria, queríamos unificar y esas eran mis primeras armas. Yo ya había dado mi tesis teológica nada menos que a Monseñor Mendiará, había muerto el Obispo Viola y Mendiará ascendió a Obispo Titular Salteño. Dos polos opuestos. Monseñor Viola tirando al fascismo, Mendiará requerido por Tupamaro, pero un cristiano que me contaban cuando estaba preso que en la persecución más cruel del ejército, a los compañeros cristianos –para ti María Auxiliadora- ese obispo arriesgaba su vida como Cristo lo haría, buscándoles refugios, antecediendo a la ideología de los compañeros, iba a sus hermanos a decirles "veníte a la curia", hasta que los milicos intervinieron la curia, se llevaron todo, habían hasta libros viejos del Seminario, arrasaron con todo y quemaron todo, y Mendiará requerido como tupamaro tuvo que irse para la Argentina. Mendiará es algo que hay que rescatarlo porque fue el pensamiento de Elder Cámara en Uruguay, fue el Obispo más claro del pensamiento cristiano y del paraíso en la tierra, acá, hermano, acá no hay metafísica que nos separe, acá somos hermanos de carne y hueso y aquí con esta naturaleza, con esta tierra, todos nos importan y la única manera de no vivir en esta tierra es porque un explotador se apropió del fruto de tantos trabajadores, Mendiará la tenía clarísima, y protegía y veía cuáles eran los cristianos que estaban en la cosa y sin que nadie le preguntara –esto me contaba él mismo como Obispo- "hermano estás perseguido como Cristo". Siempre hizo con aquellos que recolectaba de entre la pobreza, con las prostitutas, con los trabajadores, ese fue el apostolado de Cristo, esos fueron sus apóstoles.

Este Mendiará era un cristiano que era hermano de alma de Elder Cámara, lo que pasaba en el Sur de Brasil se reflejaba en la curia de Monseñor Mendiará y ahí que nosotros decíamos "aleluya" porque además de esa realidad terrible, latifundista, explotadora, expoliadora y cruel que había, teníamos esa riqueza sustancial de un cristiano.

Pero, vamos a hablar también de la parte marxista – leninista pionera, que los combatieron a muerte, como el profesor de literatura Yardin que era poeta, como los Cardozo, profesores de Filosofía, como Carballo, como Odriozola, Director del liceo nocturno, todos del Partido Comunista, como extraordinarias compañeras que en aquel momento eran mujeres vampiresas como Marosa Digiorgio, la Chingola Muñoz, pero en el arte, en la literatura y en la plástica dieron un avance al marxismo – leninismo salteño impresionante y en la curia, en la punta de la curia donde ahí el Manolo Divar trabajaba con la JEC (Juventud Estudiante Católica), los jóvenes cristianos y todos los que estábamos ya en ese rumor de maleza de que algo cambiante venía –y no este cambio para no cambiar, un cambio revolucionario- nos juntábamos a ver los eruditos cristianos que eran Belando, era extraordinario marxista – leninista, era Divar, Renar, Zaffaroni, Bidegain como sacerdote y del otro panel Cardozo, Yardin , y todo el panel del Partido comunista.

Escucharlos polemizar era una belleza porque todo confluía a lograr una práctica social que transformara esa realidad, no aquella charla de café, no aquel pajerismo mental que tenían los socialistas que discutían por discutir, entelequias que no transformaban, no, no. Estos sacerdotes, estos cristianos, junto con la Juventud Cristiana enderezamos a transformar; a los barrios pobres, a los estudiantes, a los changadores, a la construcción y estos jóvenes se veían respaldados por gremialistas que eran estigmatizados, eran los ultra radicales, Sr. Bonomi, usted que tendría que callarse la boca porque de integrante de un grupo de acción es Ministro, tendría que taparse la boca cuando habla de los ultra radicalizados y radicalizarse un poco por su clase porque lo que tanto habló en el Penal, que decía que el movimiento de Liberación Nacional iba al fascismo, decía que era un movimiento pequeño burgués y después se encaramó en el MLN y ahora es Ministro, Sr. Bonomi.

Bueno, estos eran verdaderos cristianos y verdaderos gremialistas que ¿qué sentían en la CNT? Si, la CNT tiene razón, pero es lenta, no responde a la realidad, acá se necesitan cambios urgentes. La gente se muere de hambre, hay latifundio, no hay trabajo, pero esto no es de ahora, estamos hablando del 50, 60.

Surgían los devoradores, los pulpos representados fundamentalmente en estos Caputo y ahí se empezó a trabajar con orden y ahí viene ese viento fresco, esa marea del arrozal, de los remolacheros, de los cañeros y vino la leyenda de Raúl Sendic, del viejo Raúl Sendic, el Bebe, el Rufo.

Ahí apareció con el chasque. No me hablen de fechas del MLN porque el MLN es una conjunción ideológica que viene no sé de qué rastro de la historia, de los indios charrúas, del proceso artiguista, de los primeros anarcos, de los primeros socialistas, de los comunistas que irrumpieron en la lucha armada revolucionaria como definición ideológica del leninismo.

No existe un leninista que no tome como forma de lucha superior la lucha armada y quien reniegue, no es leninista, y ni marxista me atrevería a decir, porque la violencia revolucionaria está instaurada en el proletario del mundo unido y está en todo el análisis de clase que hace Marx de esa centralización y acumulación que va a haber de la riqueza y de esa mayoría de hambrientos que algún día vamos inexorablemente –y en este 14 de abril hay que hablar de eso- con nuestro empuje, con nuestra lucha vamos a lograr el pan y las rosas, no vamos a lograr 1000 pesos para 5 niños hambrientos que les falta todo. Nosotros queremos los medios de producción, queremos la tierra, la industria, nosotros queremos liberarnos de esta dictadura.

Porque dicen "no hay que armarse solamente en la dictadura" y ¿qué es el imperio? ¿qué es el Fondo Monetario Internacional? Es el terrorismo armado mundial que saquea pueblos, ¿qué estamos mirando? ¿que liquide Afganistán? ¿que liquide Irak? ¿que siga liquidando, que venga a Colombia? ¿Qué vamos a hacer?. Tenemos que pegar ese grito que para mí fue lo más bueno que dijo Chávez cuando vino, no hay solución en el capitalismo para los pobres, y hay que unirse, quien ataca a Cuba ataca Venezuela, pero yo diría: quién ataca a Cuba ataca al Uruguay, a toda Latinoamérica, tenemos que romper de seguir siendo esclavos, ¿qué camino vamos a dar a nuestra juventud?, ¿pagar al Fondo? Y tenemos este Ministro que ya le pediría la renuncia y que nunca lo nombraran porque ¡por favor!, lo nombraron en Washington sabiendo todas las claudicaciones que tenía este señor, que recuerde cuando colaboró en el Instituto de Economía con el proceso económico del Uruguay, uno de los textos más importantes sobre el desarrollo productivo del Uruguay donde se hizo un manual más escueto para los trabajadores, para los gremialistas, para que pelearan por sus tierras y sus medios de producción.

Hoy ¿qué té pasa Astori?, ¿Dónde estás?, contento porque el Fondo Monetario le aplaude los mandados que le hace, ¡a lo que hemos llegado!.

Entonces se reúnen y viene la leyenda, ¿por qué digo la leyenda?, porque esos ramalazos que venían desde los arrozales, noticias de que se venían organizando, desde los remolachales, del cañaveral, de la primera marcha cañera a través de Salto, prendió una fogata en Salto.

Los cristianos vieron a Cuba, vieron a Camilo, vieron a Elder Cámara, vieron el paraíso en la tierra en ese latifundio y de ese latifundio, porque aquellos que me dicen que no hay condiciones, ¿qué condiciones había en ese Salto?, había hambre, miseria, latifundio, no había desarrollo industrial y de ahí salieron guerrilleros armados por amor al prójimo a terminar con la miseria.

Ahí fueron sacerdotes masacrados, torturados, ahí fueron obreros presos en el penal, torturados algunos, desaparecidos otros. Ahí viene una figura legendaria como es Bentín, desaparecido, ese cañero que no hablaba, hacía. Ojalá estos Senadores de hoy en vez de hablar tanta pavada que llaman "nabo" y "chorizo" a esto y más chorizo y nabos son ellos, porque están siendo asimilados por el sistema burgués, por el imperialismo y dejan de lado todas las fuerzas motrices de la Revolución y de la historia, la dejan de lado, que se mueran de hambre.

Tendrían que aprender de ese embrión que surge allí. Ahí viene la primera marcha y ahí

Fue un achaque de armas a un coleccionista, lleno de nervios con un cachilo viejo, después atravesando a pie.

Me sirvió mucho de aquello de los scout hasta que enterramos eso que luego, esas armas, más adelante, fueron a servir a la Revolución.

El segundo fue -y acá hay que diferenciar- Salto Uruguay es un club deportivo, pero el Club Uruguay ganadero es la oligarquía más rancia, más asquerosa, más sectaria, más discriminadora y ese fue el segundo operativo. Era con miles de sacrificios, los compañeros llenaban bombas de alquitrán, con los compañeros íbamos en la noche, le enchastrábamos esos mármoles, porque querían ser poderosos al estilo de las mansiones griegas y romanas. Todo era mármol aquello, en un Salto hambriento, en un Salto en la miseria y ahí pintábamos la estrella tupamara. Pero no la pintábamos en papeles satinados, no íbamos a recurrir a Europa que fueron los imperios sucesivos para que nos den esto o lo otro, no, los pintábamos con alquitrán y con el dedo, hacíamos la estrella y a rajar porque se venía toda la represión salteña. Una caída fue teniendo esos 14 años que no los voy a olvidar jamás porque fue mi primer discurso como integrante del SUNCA salteño.

Iban a hablar en la plaza y los obreros eran medios remolones, nadie quería hablar. Ya le habían dado salida a Mendiará, y mi tesis que había propuesto, era que la Iglesia, la Catedral se abandonara y se fuera a los barrios pobres a hacer la Iglesia, que los ricos si querían que dejaran todo y en vez de los pobres venir, ir todos hacia la pobreza. Estaba todo aquel pensamiento riquísimo, dirán romántico, pero no, eran pensamientos cristianos, trabajar con los pobres, en los pobres, vivir entre los pobres y Mendiará me dice con una sapiencia: "mirá bichito, esto que está acá está muy bien pero vos vas a ser mejor laico, mirá que dentro de la estructura todo esto no vas a poder llevarlo a cabo, te van a frenar inmediatamente". Con eso me dio salida de mi tesis. Yo había planteado en el Gremio aquellos discursos que hablaban de que el obrero hacía todo y no tenía un rancho para vivir, entre tanto latifundio no tenían un pedacito. Eran los reyes de los palacios y la miseria.

Ese fue un discurso largo que los obreros, me acuerdo emocionados, me alzaban porque yo era un botijita. Inmediatamente después de eso hubo una huelga, y Lapeira era uno de esos milicos jefes apaleador de borrachos, era lo peor que te podías imaginar, y nosotros veníamos en bicicleta, yo iba a pie, y vino socarrón a que saliéramos de ahí. Los obreros más prudentes, más conscientes se fueron, y yo me paré, "¿usted qué hace ahí?"Me dice. Le digo "la calle es libre", "ah, la calle es libre, bueno, andáte porque... ahí fue mi primera caída, me llevaron en un jeep, al calabozo" y lo bueno es que los obreros después me fueron a buscar.

Angeles: ¿Y te sacaron?...

Pereira Mena: Ahí me sacaron y fuimos al sindicato, fueron las cosas que me quedan como emocionantes.

Hablamos del Bebe, los chasques del Bebe primitivos empezaron a aparecer, no sé si éramos MLN o no porque vuelvo a repetir, el pensamiento revolucionario armado viene de todo ese proceso revolucionario en Uruguay, lo vuelvo a repetir: anarcos, socialistas, cristianos, la gente honesta revolucionaria que quería las transformaciones.

Fue la primera marcha pero el embrión de Salto ya estaba formado, habíamos esperado eso y la última que recuerdo en Salto fue una frustración, venía Onganía. Que viniera Onganía era una cachetada tan grande para nosotros. Entonces se instala en la plaza todo un escenario. Y no sé qué pasó, planificamos con todas las carencias que teníamos, íbamos a dejar sin luz a Salto y le íbamos a prender fuego el escenario, pero un poco también queríamos que viniera y en el momento prenderlo, estaba todo organizado y ¿cuál fue la frustración?, no aparece, que hasta ahora nos estamos preguntando, ¿qué pasó?. No vino. Y quedamos si bien contentos porque no vino, un poco frustrados porque queríamos demostrar ese rechazo salteño a las dictaduras de esos gorilas argentinos.

Y ahí sí paso ya mi experiencia, vengo a la Facultad de Medicina donde me tocó vivir el año de conjunción ideológica más hermoso y brillante que hoy lamentablemente para mí, tenemos un retroceso ideológico muy profundo.

Mi padre ganaba 900 pesos, me becaron, yo tenía buenas notas en el liceo nocturno, me becaron con una buena beca, que parecía yo un magnate.

Vine a la Facultad de Medicina. Siempre primero es más cantidad, éramos como 1005 o 1010 estudiantes de primer año. Y ahí hubo la asamblea inaugural que supuestamente hablaban los de los años superiores. A mí no me gustaba nada eso, porque ya venía con todo el mensaje del norte. Con el viejo Batlle del Espinillar, con los Sacerdotes Revolucionarios, uno cañero, otro obrero de la construcción que te aportaban toda esa ideología, que te daban informes.

Bidegain me acuerdo que hasta el hartazgo grababa casettes, voces campesinas, canto y que él suponía que eran reminiscencias indígenas y siempre andaba con eso, que se ligó una paliza también en el cuartel que casi lo mata. Yo nunca lo volví a ver. Los sacerdotes te aportaban una información riquísima más allá del accionar, más allá del embrión más la marcha cañera primero que había atravesado Salto y había levantado todo el ánimo, ese compañero que ojalá esté escuchando como es el Colacho, Nicolás Estévez, un cañero de toda la vida, le mando un abrazo. Era un pequeño productor, con una maestra, dejaron todo y se fueron al cañaveral. Y hasta ahora hace poco vino la marcha y ahí andaba Colacho.

Angeles: Así que les iban a hablar los estudiantes de los años superiores en la Asamblea Inaugural de la Facultad de Medicina...

Pereira Mena: Y yo no entendía nada por qué los de primero no podían hablar, pero era porque los de primero se sentían cohibidos de llegar del interior, de distintos lados a la Universidad y ahí habían eruditos, me topé con todas las bases, dirigentes del MIR, los pro chinos, de los troscos, de los anarcos de todos los pelos, de los cristianos, de los bolches, pero había bolches que había que sacarse el sombrero, habían otros que estaban para el estudio, para el evolucionismo, el reformismo a largo plazo, prepararnos no sé para cuando.

Nosotros les decíamos que recibirnos de médicos de eso era como ser jueces de sepultura porque sabíamos que se iban a morir de hambre, miseria y desnutrición y para qué queríamos ser médicos si no transformábamos la estructura y la realidad. Entonces no me contuve y empecé a hablar del norte, de la miseria, de ese hospital regional, que acá lo voy a nombrar, dentro de ese CNT estaba mi hermana que había venido de la Universidad, que había estado vacunando en todos los pueblos de la campaña, que venía conmovida, emocionada, llorando de la miseria y del corazón duro de piedra de los latifundistas, el que quiere creer que va a cambiar la oligarquía diciendo "por favor ablanden su corazón" están perdidos.

Por favor, esas oligarquías rancias no te dan nada si no les sacás, si no les quitás, si no te organizás, si no te armás, no te van a dar nada, es como decirle a Bush "aflojá de tirar bombas, te vamos a pagar la deuda externa que vos, metiste a tus gorilas para que nos torturen, nosotros como premio que nos torturaste te pagamos deuda externa".

Es el colmo, eso es ser nabo, eso es ser, pero no es que seamos nabos, es que los dirigentes han perdido el hilo conductor teórico, revolucionario y se han querido jugar con las oligarquías y las oligarquías, el imperio que ya estaba cansado de estos corrompidos blancos y colorados, están usando a esta gente que lamentablemente se está prestando para todo, para lo más recalcitrante que en Salto llamábamos reaccionarios, que no eran medios de producción, dignidad y trabajo sino caer con lo que llamábamos antes la caridad, el repartido de leche en polvo.

Esto que combatíamos, que queríamos transformar a ese obrero que trabajara, con todo su trabajo lo que le correspondía en la distribución de las riquezas.

Vine y resalté que en el Hospital Regional de Salto Norte ¿qué hacían los médicos? todo el material que venía lo sacaban, tenían una farmacia de ellos al lado y lo vendían.

Mi abuelo, pobre abuelo, de Aparicio Saravia, más blanco que hueso de bagual, se vestía de paisano con un cuchillo, estaba tuberculoso e iba al Hospital Regional y lo único que había era polvo bórico.

Le daban polvo bórico al viejo, le golpeaban el lomo y le decían "pero usted está que es un bagual para pelear en las cuchillas", allá venía el pobre viejo como 40 cuadras con el polvo bórico en la mano, para atacar la tuberculosis, que al final murió. Y eso hacían los caudillos blancos y colorados, esos que ahora son tan amigos, los blancos que ahora son tan amigos. Es algo vergonzoso, esos blancos siempre hicieron eso.

E. Chury: Una Asamblea de Facultad...

Pereira Mena: Estábamos en la Asamblea Inaugural de un año extraordinario porque son esas coyunturas que se dan cada tanto.

Entonces me largo a hablar en esa Asamblea Inaugural y entro a largar aquel discurso de los profesionales médicos que utilizando el Hospital regional que es de varios departamentos del norte, usufructuaban los remedios, los vendían en la farmacia y en el Hospital nunca había medicamentos.

El sustituto de los médicos era el hijo, que iba a estudiar y ya le reservaba la continuación en el cargo, entonces teníamos una denuncia a través de medicina de cómo se estaba practicando la salud pública, que era de una corrupción abismal, de una ética médica violatoria de cualquier derecho médico.

Entonces lanzamos todos los planteamientos, económicos, sociales, la militancia, lo que pasaba en los cañaverales y voy a decir lo que dije en ese discurso, que hoy es mala palabra, pero creo que no es mala palabra, creo que a la corta o a la larga nosotros vamos a tener que recurrir a esa metodología ¿qué fue lo que dije?: compañeros, como Camilo, como Cuba, como el Che, como Fidel, como Ho Chi Min que está combatiendo consecutivamente con 4 imperios, tenemos el deber de alzarnos y tomar las armas.

Aquello fue indescriptible, porque yo esperaba con temor, era principiante. Toda la Facultad de Medicina en bloque rompió en aplausos, gritos, era el 68. Yo no había descubierto nada, ni traía nada nuevo, era un Montevideo que ganaba las calles, que ganaba todos los movimientos obreros, los movimientos estudiantiles.

A veces se quiere minimizar diciendo "se luchaba para la rebaja del boleto", no, se luchaba para que en la Universidad de la República tuvieran derecho los hijos de los obreros, ese fue el 68 y esa fue la lucha principal, proletarizar la Universidad que era para doctores corruptos que iban a participar después de partidos Blancos y Colorados corruptos, y la Universidad, el pueblo les pagaba para que después fueran a expoliar como profesionales.

Luchamos a brazo partido, luchamos con la metodología más fuerte que luchan los estudiantes y obreros juntos, porque ojo, era "Obreros y Estudiantes unidos y adelante", y la Facultad de Medicina cuando hacíamos un bloqueo de la calle Agraciada, que venía Agronomía con todos los fardos en carro, cuando la gurisada que rodeaba la Facultad de Medicina conocía: "compañero ¿traemos goma?", "si, goma, goma", inundaba y prendían fuego, las consignas revolucionarias reivindicativas pero no al corto plazo, salarial, no, reivindicativas de profundidad programática, de pedir la tierra para quien la trabaja, de pedir el poder para el trabajador, de hablar de la dictadura del proletariado como único camino y única garantía de que el socialismo se lleva a cabo, las clases oprimidas como dijo Marx, no las clases burguesas.

Tengo que decirlo tristemente así, hoy a nuestras organizaciones las invadieron la burguesía para que de esas masas de los barrios y de los campos vuelvan a ser otro MLN tupamaro revolucionario, con cualquier otro nombre, para a refrescar las burocracias, a refrescar las rémoras que nos dejó la tortura, que nos hizo perder la teoría conductora, que nos hizo perder los valores revolucionarios teóricos que nos va a conducir a una práctica correcta; estamos en un discurso que da lástima, no sabemos qué vamos a hacer.

Llegamos al gobierno y dicen los maestros: "qué tenemos para la enseñanza", bueno, nos vamos a reunir todos para ver qué hacemos.

Salud Pública: proponemos servicio único, ya nos vamos a reunir para verlo. No hermano, estamos en el gobierno, tenemos las mayorías, tenemos el pueblo con nosotros, vamos a meter el bisturí a fondo, vamos a contemplar todas las proposiciones que hacen –un saludo tremendo a los compañeros de AFCASMU donde trabajé 17 años, a todo Mantenimiento del CASMU- a todos los gremios, a los que luchan, a los que están adormilados, a los que no tienen trabajo, a los desocupados, a esos feriantes, que recorro la feria y me encuentro con hijos de tupamaros que fueron ayer profesores de literatura, me encuentro con la hija en una feria, con el bebé colgado, y vendiendo.

Angeles: Hoy 14 de abril estamos viendo lo que pasó antes, cuál era el clima previo, en una cronología del día nomás leemos que: fueron detenidos en una camioneta José Martiniano Zapata Acuña, Carlos Eugenio Furtado Topolansky, Teodoro Anielo Ríos, Leonel Javier Arari Duvinsky, Enrique José Turel Tagliabue, Nélida Raquel Masas Dotti.

Ellos fueron todos detenidos en Rafael Eguren 3307 y en Domingo Torres 4259. Las edades, iban de los 22 a los 33 años que tenía el mayor.

Ese mismo día fueron ejecutados Armando Acosta y Lara en su casa, herida Julieta Martínez Gallinal. Oscar Delega Luzardo en Ponce y Guaná, era sub jefe del Departamento 5 de Información e Inteligencia, Juan Carlos Leites, en Ponce y Guaná, agente, heridos en el episodio con Armando Acosta y Lara los policías Segundo Goñi y Carlos Canelo.

Fue ejecutado el capitán de corveta Ernesto Motto Benvenutto en Las Piedras, fueron fusilados en Pérez Gomar 4392 por el comando Nader, Alberto Jorge Candán Grajales, Gabriel María Shroeder, Horacio Carlos Rovira, Armando Hugo Blanco Katrás, muertos en combate Jorge Nicolás Gropp Carbajal en Nicolás Herrera y Plá y en el mismo lugar Norma Carmen Pagliano Varo, fue herido el sub comisario José Reyes.

Fueron fusilados en Amazonas 1440 un 14 de abril en el 72, Luis Nelson Martirena e Ivette Giménez de Martirena y detenidos en la misma dirección y en la misma casa Eleuterio Fernández Huidobro y David Cámpora Shoeizer. Detenido, Juan Almirati en Félix Laborde y Avellaneda; detenidos Carlos Rovira Placeres y Filomena Grieco de Rovira en Pérez Gomar 4392. El Poder Ejecutivo remitió al Poder Legislativo dos proyectos ese mismo día, la suspensión de las garantías individuales, la declaración de duelo nacional...

E. Chury: muy bien, estábamos hablando de los hechos del 14 de abril pero naturalmente esta entrevista excede todo ese marco de un día y arranca ya en esa década de los 60 y llega naturalmente, hasta este 2005.

Pereira Mena: Quería dar un pantallazo en cuanto a los contenidos obreros estudiantiles. Contaba esas anécdotas en el Palacio Legislativo donde todo era oídos sordos a los reclamos populares, como venían de la Facultad de Agronomía con sus fardos, los niños conseguían gomas, se prendía fuego y a consignas revolucionarias golpeábamos. Venía la represión, nos atacaban con escopetas, con gas y aquel romanticismo ideológico profundo hacía que las mismas granadas que tiraban los milicos se las devolvían con la mano y el gas fuera hacia los milicos, los cuales tenían que salir, digamos, ellos a la disparada. Y nosotros golpeábamos en las columnas de los trolley, aquellos eran cientos y miles golpeando que le producía un pánico que me hace acordar a los árabes cuando ellos producen esos ruidos. Quiero reseñar que cada manifestación estudiantil era cientos y cientos y miles de estudiantes y obreros; era todo el barrio, toda la zona, todos los vecinos que salían a los balcones, que salían a las puertas. Había un levantamiento extraordinario, era un ataque en ese momento a la televisora más reaccionaria que era Canal 4 que al final le tuvo que poner rejas porque los vidrios no daban. El IAVA, las concentraciones que hacíamos en Facultad de Medicina, de Arquitectura, de Bellas Artes, de Agronomía, de Ingeniería, todo, todo, de Veterinaria donde ahí surge el compañero Líber Arce, por acá de la Escuela de la Construcción la Cra. Susana Pintos, y tantos otros que no fueron porque... una vez en la Universidad era tanto los gases, que la gente se desmayaba, nos metíamos de cabeza en las fuentes de agua que había ahí, lo mismo ocurría en el IAVA y las manifestaciones cada vez eran más inmensas, más grandes y era un gritar siempre a cada blanco y colorado que veíamos, "aquí están esos son los que venden la nación". Y a los bancos, estos leoninos que ahora nos arrodillamos, era pedradas y molotov, a todos los bancos.

Eso era el 68 y era el enfrentamiento p orque venía la represión. La metropolitana se renovaba, cambiaba de trucos, de artimaña. Una vez vinieron unos "marcianos" enormes pero sin movimiento que los estudiantes los atacaban de todos lados, y no podían hacer nada, medían como 2 metros diez cada uno, eran una cosa impresionante. La caballería venía y el estudiantado, los obreros ¿qué hacían?, esperaban que pasara la cabeza y le daban a la cola. ¡Y cómo daban vuelta los caballos! Era aquello una cosa de mirar a los pobres policías que los mandaban, obreros, trabajadores renecesitados de la campaña que venían a hacer de represores, reprimir a sus hermanos de clase, salían como despavoridos porque toda la pedrea venía a los caballos de atrás. Aquella lucha era tremenda porque no era solamente estudiantil y obrera, cada gremio lucha, el Frigonal, por ejemplo, en el 68, era todo Facultad, eran todos los gremios, que iban al Frigonal a defender esa industria nuestra, del Cerro, era la vida del Cerro. Ahí íbamos todos.

Pero no era dulce la represión, yo recuerdo que atravesando un alambrado un obrero, un policía de estos que van a ser nuestros colegas ahora -¡por favor si no cambian los quiero del otro lado!- le bajaron un garrotazo a un obrero que la oreja se la sacaron limpita. Todos estábamos en una barricada en la entrada al Frigonal, porque los obreros amenazaban con hacer volar una caldera si invadían, y todos, todos los gremios de estudiantes estábamos todos, en todo ese campo verde de eucaliptos que guardaban los ganados, todos desparramados, nos corrían hasta el agua y se nos ocurrió hacerles una barricada, esa barricada fue mortal, abrieron fuego con metralleta, con todo, irrumpieron a toda velocidad con el autobomba, rompieron la barricada.

Y acá hay algo glorioso, hay algo que recuerdo, así como veo los ramalazos del Norte cañero, del Bebe Sendic como leyenda obrera, organizando, caminando, perdido, matrero, campesino que rememoraba toda la simbología indígena matrera, veía el Cerro. Nunca vi una cosa, tan generalizada esa lucha, había fogones en todas las casas del Cerro. Todas las casas eran compañeros de lucha, pasaban por una casa, salíamos por la del fondo, entrábamos, "compañero, por acá, por allá, todo el Cerro levantado en busca de una industria nacional y todos unidos. Para mí fue - si alguna vez me figuro una insurrección, me la figuro así, así, el Cerro levantado, generalizado, no entraba nadie. Y todos éramos compañeros, todos éramos hermanos, niños, mujeres, hombres, estudiantes, todos en esa lucha, tan hermosa, triste por lo que perdimos, pero hermosa por las luchas imbricadas, interrelacionadas de estudiantes y obreros. Ese Cerro fue un ejemplo que nunca, nunca se va a acabar el pensamiento, lo que hacían esos vecinos del Cerro.

En este conjunto la Facultad de Medicina se tiene que organizar y formamos el grupo llamado "los bravos", digo esto porque luego va a ser la base fundamental dentro del MLN-T revolucionario armado. Ahí, formamos un pequeño grupo que estaba el compañero Mario May (Luis) -si alguno necesitaba la acción más compleja, más dura, más difícil, más arriesgada, ese canario salteño iba con una serenidad increíble-; ahí estaba Antonio Más (el gallego Antonio), ahí estaba el Asdrúbal Pereira, ahí estaba un compañero que el pueblo, el pueblo lo tiene que rescatar: Pablo Rhon, que murió de una muerte... fuimos a hacer un atentado a la oligarquía y a todos los lugares donde la oligarquía y las burguesías se divertían mientras el pueblo se moría de hambre, fuimos a hacerle atentados. Pablo Rhon fue y lamentablemente quedó apretado entre los escombros, calcinado. Lo rodearon los milicos, lo rodearon de tal forma que un grupo queríamos ir. Vida o muerte, vamos; pero la dirigencia vio que íba mos al matadero, nos estaban esperando y el compañero, gritando en los escombros consignas contra el imperio, contra la oligarquía y por la revolución armada. Si hoy Pablo Rhon con esa muerte que lo dejaron calcinar en los escombros, ve lo que está pasando en este Frente y en este MLN y las consecutores, ¡pobre Pablo Rhon! es matarlo otra vez o varias veces más.

Antonio Más, el Gallego que estuvo en todos los operativos, que tenía un problema, un problema muy delicado y el escarnio de estas Logias de Artigas que hoy las quieren ver como salvadoras, como que se ensuciaron la camiseta por la patria, eran los torturadores más sanguinarios que aprovecharon la enfermedad que tenía el gallego Más Más, para quemarle las neuronas, enloquecerlo y exterminarlo al pobre Gallego, que era un compañero lúcido, tierno, hermoso, con toda la ideología revolucionaria, pero tenía el problema que se le quemaban las neuronas, se estaba quedando sin tejido nervioso, irrecuperable. Dio la lucha, lo quisieron utilizar en el penal y fue hasta lo último un ejemplo, un ejemplo extraordinario.

Podíamos seguir citando, este era el grupo de "los Bravos" de Medicina, en este grupo estaban estudiantes superiores como Engler que lamentablemente hoy se define, como mormón cuando él era uno de los pioneros que decía que los mormones eran integrantes de la CIA porque en Salto, tenían una base que hete aquí la coincidencia, los tupamaros andábamos por los montes buscando hacer las futuras tatuceras, y los mormones andaban con teodolitos, midiendo, tomando muestras del suelo, hicimos la denuncia y fue el compañero Zelmar Michelini que hizo la denuncia y los acusó de agentes de la CIA, ahora lamentablemente este compañero que atravesó esa locura estando de rehén, se define como mormón, pero eso no aplaca nada lo que "el viejo Octavio" - así se llama- de tantas acciones militares, tanta alegría porque él andaba siempre risueño, en las más bravas, en todos los operativos militares ese compañero dio una semblanza de ejemplo, de teoría y de práctica, estando en la dirección o no estando. El sí, él sí Sr. Huidobro no se rindió en forma incondicional, él estuvo en varias acciones militares, como el negro Nepo. El negro Nepo era ejecutivo pero iba subordinado a las acciones militares como chofer, ¡y qué chofer!

La policía estaba casi derrotada, había que darle el golpe de gracia. Ya no era la policía que nos buscaba a nosotros, la policía se escondía de nosotros y recriminaba a las autoridades que los mandaba desarmados a (enfrentar) a una organización fuerte, organizada, templada y bien armada. Nosotros tendíamos a hacerles emboscadas y a perseguir a las combis que ellos tenían llenas de milicos que eran represivos, y así como íbamos, hicimos el grupo al que pertenecía yo, el grupo de los maestros y los mejicanos hicimos como 60 allanes que creo que fuimos los únicos que lo hicimos, fuimos a todos los locales de la metropolitana que nos moríamos, nos moríamos de dolor, porque vivían en cada sucucho de cantegriles con lonas y cartones y nosotros íbamos armados a decirles "hermano no mates a tu hermano, no mates a tu estudiante, no mates porque vamos a tener que tomar cuentas, vos tenés que estar con nosotros", pero volvíamos y hacíamos reuniones autocríticas y decíamos: Pero esta gente es de la campaña, vive en los cantegriles más miserables, y es la más represora, pero no es que sea la más represora, los utilizaban como aparato para reprimir, porque esa misma gente eran los peones del campo, eran los peones que tenemos en la campaña.
Fuente: http://usuarios.lycos.es/cedema/


Por Raúl Sendic (que algunos llaman "el Bebe")
 
Carlos Revello

¿Cómo ubicar a Raúl Sendic, en el fárrago de los acontecimientos actuales? ¿Cómo ubicar su voz, su mensaje, su acción, en este nuevo siglo y milenio?
Decir que su figura de gigante del alma, sonreirá a los tiempos que corren con sonrisa ancha, de misión cumplida sería -un poco- un lugar común. ¿Y, no sería más apropiado decir que el gigante del alma, era antes que nada un gigante del corazón, un hombre con "soronca"* grandote?
-Creemos que sí. Rotundamente sí.
Para el público iniciado Raúl Sendic está asociado al nombre de los tupamaros uruguayos. Era uno de los jefes entre una pléyade de otros jefes. Pero para las masas uruguayas, y particularmente para la militancia, era el Jefe con mayúsculas. Al final de su vida, captó esa dimensión que le habían dado las masas, pero, perdido en esa modestia que fue su drama, no quiso o no supo utilizarla plenamente. Dejó siempre su mensaje trunco. Marcaba rumbos, señalaba picadas, advertía de riesgos y peligros, más bien como baqueano. Pero no adoptaba la posición de conductor, ésa que exige en ciertos momentos dividir aguas, tajantemente, quedarse solo y obligar a los demás –reacios, oportunistas, arrepentidos, vivillos y vivancos- a acomodarse en la huella. Para Sendic mantener la unidad de la organización era central y por eso toleraba caranchos y comadrejas y no poco "sabandija" del monte.
Hace un año atrás señalamos que tan grande como profeta armado, fue Raúl como profeta desarmado y en ocaso. (ver En memoria de Raúl Sendic)
La vida política, que rehace después de la liberación de las prisiones. Es el primero que marca que la "democracia" en la que la izquierda toda se lanzaba con gritos de aleluya, era meramente una "primavera democrática".
Fue el primero también que señaló que era necesario un frente más amplio que el Frente Amplio.
Cualquiera de estos señalamientos, levantó entonces, polvaredas. Gestos torcidos. Sus críticos de entonces, han comprobado, que Sendic –también se le llamaba internamente "el águila"- veía más lejos que ellos. Era nomás primavera democrática que había que afianzar. Y los hechos lo siguen demostrando.
Era simplemente necesario un frente más amplio que el Frente Amplio, porque había voluntades que ganar a lo largo y a lo ancho de todo el Uruguay, inclusive dentro de las formaciones políticas burguesas que concitaban voto popular, de los explotados.
¿Y quedó ahí su mensaje?
-De ninguna manera.
Planteó que la crisis que dejaba en manos del Estado, recursos enormes, debía utilizarce para repartir la tierra que iba a la quiebra y que había que utilizar el ahorro nacional (los bancos se caían y había que implementar los "salvatajes") para dar crédito barato a los productores. La medida implicaba además, cerrarse, enfrentar las imposiciones del FMI. La burguesía uruguaya y la clase política en cambio estaban por el "neoliberalismo", la apertura a la libre circulación de los capitales buitres.
Entre nuestra izquierda timorata y la burguesía nacional, las fuerzas sociales conjugadas, le hicieron una pinza.
Lo pusieron en el brete. Para colmo, dentro de filas, más de uno había cambiado la pisada. Empezó con los desgraciados que hicieron la conferencia de prensa en el Bar La Reina, siguió con otros debates que se dieron a puertas cerradas. Todo esto lo aguantó su inmenso corazón. Aún hoy, recordar tanta infamia, hace que uno rechine los dientes de rabia, cómo sería para él, un gigante trabado por un puñado de enanos!!!
Y sin embargo, y ahí viene la grandeza de Raúl Sendic, su dimensión moral, no salió nunca de su boca la diatriba o el insulto (le dio un "chirlo" a alguien que hoy es florista y parlamentario cuando lo sacaron de las casillas). Paciente, humilde, siguió en la tarea. Viajaba porque su figura concitaba reconocimiento y atenciones, viajaba también porque le ofrecían tratamientos a su cuerpo enfermo y tenía además, la lesión que le ocasionó la bala mutilante que le atravesó la boca cuando -arma en mano- seguía gritando: "Yo soy Rufo y no me entrego".
¿Han leído la colección de artículos que publicó en ese período?
-Háganlo!!! Es una búsqueda de caminos cuando se derrumbaba el "socialismo real" y más de uno cambiaba de chaqueta o caía en la desesperación y el arrepentimiento. En cambio Don Raúl, siempre en la huella!!!
Ni una concesión a los achaques, a las carencias físicas, mente abierta al futuro, ojo atento para interrogarlo, buscando siempre el rumbo, la picada, que le abrevie los padecimientos a los humildes, a los trabajadores, a los suyos.
Es, para colmo de los colmos, una transformación inédita, insospechada. Sendic el "guerrillero" era también un intelectual!!
En medio de todo esto, se produce en Argentina, del otro lado del "charco" el episodio de La Tablada.
Es necesario recordarlo. Es necesario recordarlo, porque en estos episodios (los presos de La Tablada siguen presos) es que se retrata un momento, los hombres de un momento, las actitudes que después los protagonistas quieren que se olviden. Que nadie les recuerde sus "agachadas".
Que hizo toda la izquierda uruguaya entonces. La uruguaya y la argentina. Qué hicieron los prohombres, los aspirantes a oráculos. Todos tomaron distancia de los que habían asaltado el cuartel. Todos señalaron que con esos métodos no. Todos abominaron de la lucha armada. Ahí están las crónicas periodísticas, los comunicados, las cartas, las tomas de posición. Y en medio de aquella verdadera pornografía política, en medio de tanto renunciamiento, de tanta cobardía, de tanto cuidar el pellejo y la "pilcha"… sale un suelto cortito, muy cortito, que puso las cosas en su lugar. Ni lo firmó, porque así fue siempre. Pero no hubo como equivocarse. La gente, su gente, supo quién era la pluma, el cerebro, la voluntad. Y tan grande era su prédica moral, que los arrepentidos, se llamaron, como por encanto al silencio. De un plumazo Raul puso las cosas en su lugar!!!

***
La lucha de siempre, por una América más justa, donde los recursos inmensos sirvan para hacer pueblos felices. Esa modestísima aspiración de justicia social elemental, se paga en América –y en el mundo- con la vida. Tanta es la codicia del imperio y tanta es la miseria moral y espiritual de los gobiernos y de las clases poseedoras!!! A Allende lo derrumbaron por querer darle medio litro de leche a los niños chilenos. A Chávez le hacen un golpe de estado porque quiere que los impuestos del petróleo venezolano le den tres comidas a los niños venezolanos, cuando la pobreza nacional es el 70% o el 80%. A Cuba la siguen atacando porque no le da democracia a su pueblo. (¿Dónde ha abierto cauces democráticos la oposición que decía que gemía, tanto en la Europa del Este o en Rusia, para no hablar de América Latina?)
Raúl Sendic dejó su vida, como consecuencia de esa lucha. Le acortó, esa lucha, el proceso vital. Ya hemos hablado en otra oportunidad de sus últimos momentos. Hoy queremos hablar de la línea que su prédica y su acción marcan y marcaron. Próspero, el viejo maestro que simbolizaba a Sócrates, en la parábola de Rodó, convidaba a sus fieles alumnos en su última hora. Se despedía a la manera clásica, de un mundo que fue. La muerte no estaba, entonces, teñida del contenido que le dió el cristianismo. De angustia. Próspero, decíamos, los convidaba a sus alumnos a seguir el camino de la razón y del convencimiento. Aunque ese camino llevara a la muerte. Y se despedía de ellos con un brindis: "Por el que me venza, con honor, en vosotros".
Nos pareció entonces, y nos sigue pareciendo ahora, que el símil es válido. Sendic si viviera estaría comprobando que su voluntad terca de lucha, el camino, la huella, la picada, siguen abiertos. Que otros transitan por ella. En Uruguay en estos días han llegado desde todo el país los productores. Hasta de "a caballo", con sus tractores y se han unido a los asalariados. Ahí está "el frente más amplio" por que el que clamó. En Venezuela, el pobrerío baja de los cerros e incendia la capital corrompida, reclamando lo que le quieren estafar unos poquitos. Raúl, si lo contemplara se sentiría satisfecho. Por ahí va la cosa, muchachos…

*soronca = corazón en la jerga de los presos.
Fuente: Rodelu, La Fogata


Sendic

Por Carlos Fazio

Hace unos cuantos abriles, allá por 68, surgió en Uruguay una organización campesina, el Movimiento Nacional de Lucha por la Tierra (MNLT), que tenía como instrumento de concientización para el medio rural un mensuario que salía cuando podía.
Se llamaba Tierra y Libertad.
Debajo del nombre un subtítulo rezaba: "Tierra para quien la trabaja". ¡La consigna zapatista! Circulaba en las zonas cañeras, remolacheras y arroceras del interior del país y en los círculos de obreros y estudiantes urbanos. En los prolegómenos del golpe de Estado de 1973, cuando los militares iniciaban su irresistible ascenso hacia el poder, el ministro de Cultura de la dictadura, Julio María Sanguinetti (luego dos veces presidente de Uruguay) llegó a exhibir en el Parlamento ejemplares de Tierra y Libertad como símbolo de la "subversión". Y tenía razón: aquel periodiquito que exhibía a la "rosca uruguaya" y desnudaba contubernios entre oligarcas, terratenientes, banqueros y políticos de entonces subvertía la conciencia del peón, del trabajador agrícola, del tambero, de los explotados y oprimidos del campo y de la ciudad.

El MNLT ponía el acento en la estructura de la propiedad agraria, bajo predominio del latifundio, y formaba parte de un puñado de organizaciones políticas, sociales y sindicales que habían crecido al amparo de una nueva forma de hacer política, original, contestataria, revolucionaria. La "corriente combativa", como se la identificó a finales de los años 60, había sido impulsada por un pelotón de los asalariados más explotados del Uruguay: los cortadores de caña de Bella Unión, en el norteño departamento de Artigas. Los peludos, sinónimo coloquial de los cañeros, estaban agrupados en el sindicato UTAA (Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas), liderado por un casi abogado de aspecto desaliñado y parco hablar. Su nombre, Raúl Sendic.

El Bebe Sendic, o Rufo, como se le conocería después, tenía un vicio: olfatear lejos. Le gustaba definir la esencia de los fenómenos y sus causas determinantes; descubrir "las cosas detrás de las cosas". Heterodoxo militante del Partido Socialista, partidario de "un socialismo revolucionario de estirpe libertaria", cometía la irreverencia de anteponer Rosa Luxemburgo a Lenin, y descubrió temprano en el peruano José Carlos Mariátegui los rudimentos de un marxismo latinoamericano, que inevitablemente lo llevaría hasta las fuentes artiguistas de una unidad continental por la suma de ligas federales. Luxemburgo, Mariátegui, Artigas, era un collage para nada disparatado, que permitía una síntesis adecuada a las condiciones concretas de los escenarios posibles de una revolución y de los papeles protagónicos que deberían asumir, al decir de Artigas, "los pueblos soberanos", "reunidos y armados" en cabildos, de las cuales debían emanar las autoridades delegadas. Antecedente lejano, si lo hay, de los actuales caracoles autonómicos zapatistas de México.

Reacio a las maratónicas discusiones ideológicas de la izquierda, Sendic era un agitador, un luchador social, un político, un dirigente partidario y un organizador sindical. Pero, ante todo, un hombre de acción. Para ciertas cosas, en aquel Uruguay que tenía una cara y una careta, no discutía: hacía.
En los años 50, como litigante se especializó en demandas y defensas laborales y comprobó que en la Suiza de América la democracia terminaba en los ejidos; que la ley cesaba en el portón de los arrozales y de las remolacheras, donde se aplicaba la ley del patrón, inflexible y de mano dura, con el apoyo, siempre, de la policía y el ejército. Fue entonces cuando llegó a la conclusión: se necesitaba modificar el sistema de propiedad y de producción de la tierra por la vía de una reforma agraria radical.

Cuando a comienzos de los 60 llegó a Bella Unión, la última frontera, el lugar más olvidado del Uruguay, Sendic tenía como objetivo organizar a los peludos de Azucarera Artigas y de la American Factory, propiedad de unos gringos corridos de Cuba al triunfo de la revolución. Signo de los tiempos, en agosto de 1961 el Che Guevara había pasado por Montevideo y poco después llegaba Francisco Juliao, dirigente de las "ligas campesinas" en el nordeste brasileño.
Pronto la consigna zapatista de "tierra para quien la trabaja" encontró oídos receptivos en UTAA, sindicato de nuevo tipo que impulsaba la expropiación de latifundios improductivos y ensayaba algunas formas de acción directa, como la "ocupación" de un ingenio a cargo de un tal mister Henry. En 1962, con su paso a la clandestinidad, el seudónimo Bebe dio origen a la leyenda.
Poco después Uruguay cobijaría a la primera marcha cañera, que atravesaría el país y atronaría la capital con su grito de guerra "UTAA, UTAA, por la tierra y con Sendic".
Y allí mismo, en el seno de los peludos, no tardaría en germinar el Movimiento de Liberación Nacional, Tupamaros, guerrilla urbana que aportó algunos elementos originales a la lucha revolucionaria mundial.

Después vinieron las ejecuciones de los escuadrones de la muerte, la represión militar, la tortura como método y aquella frase que dio la vuelta al mundo: "Yo soy Rufo y no me rindo", pronunciada por el jefe tupamaro una madrugada de 1972 antes de caer abatido por un disparo que le destrozó la cara. Sendic y sus compañeros pasaron 13 años en prisión. Igual que en la Alemania nazi, él y ocho más fueron considerados rehenes de la dictadura. Pero no los pudieron quebrar.

En 1985, cuando la movilización popular rescató de las cárceles a los últimos presos de la dictadura, Sendic volvió a su obsesión: la lucha por la tierra. El MLN definió transitar en la legalidad. Aprovechar para crecer en el pueblo, crear empresas cooperativas y ejercer otras formas de poder popular. Vivas las experiencias de Nicaragua y El Salvador, apostaron por crear un Frente Grande que revitalizara al Frente Amplio.

En 1987, en una convención del MLN, Sendic planteó que el método guerrillero seguía siendo válido en la lucha por la liberación de los pueblos: "Que ahora no lo usemos aquí, no quiere decir que no sea válido en otro avance del fascismo".

Un año después, un 28 de abril, lo que no pudieron los milicos lo hizo el mal de Charcot: el Bebe Sendic moría en París víctima de una enfermedad devastadora. El mal le doblegó su cuerpo, pero no su pensamiento. Este miércoles se cumplen 15 años. En Chiapas, estoy seguro, habrá quien lo recuerde. Como en todo México.
Fuente: La Jornada


La larga marcha de los Tupamaros

A la memoria de Raúl Sendic, el Gran jefe del Sur.

Alberto J. Lapolla*

Los Tupamaros Belgrano, Moreno y Castelli....
Cuando en los próximos días el nuevo gobierno popular oriental termine de instalarse, se habrán cerrado casi cuarenta años desde que el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (MNL-T) se lanzara al combate, allí por los maravillosos años sesenta. Tal vez entonces la ausencia de su fundador Raúl Sendic -el gran Jefe del Sur- duela a sus compañeros mucho más que el recuerdo de las atroces torturas y los padecimientos increíbles de la larga e ignominiosa prisión a que los sometiera el poder colonial uruguayo.
Tupamaros al igual que Montoneros en la Argentina, decidieron tomar su nombre de las raíces profundas de la lucha de nuestro pueblo americano, facilitando de esa manera -por lo que contiene de significado el nombre- la rápida comprensión de las razones de su lucha. Tupamaros eran los partidarios de José Gabriel Condorcanqui, el Inca Túpac Amaru que entre 1780 y 1784 se sublevara con cien mil indios peruanos, altoperuanos y del Norte argentino contra la brutal dominación española, abriendo, pese a su brutal derrota la lucha liberadora de los pueblos americanos. Fue Túpac en su atroz martirio quien desnudó y denunció para siempre el brutal saqueo y martirio a que era sometido el pueblo americano por el bárbaro ladrón español. Tupamaros llamaron los españoles a los revolucionarios americanos que nos dieron la Patria. No otra cosa eran para ellos Belgrano, Moreno, Castelli, Montegaudo, Bolívar, San Martín o el propio Miranda. Así los llamaban la prensa española, los documentos reales y el servicio secreto imperial con el agregado del calificativo de ‘subversivos’. El mismo calificativo que un siglo y medio más tarde recibirían los revolucionarios americanos que se lanzaron a cambiar la realidad de opresión y coloniaje, de nuestras patrias chicas, que reclamaba la lucha por la Segunda Independencia y la construcción de una vez y para siempre de la Patria Grande Americana.

No sólo es cuestión de nombre

Si Montoneros usó el nombre que caracterizara la forma de lucha espontánea y efectiva de las masas rurales en el Cono Sur de América durante la Guerra de la Independencia y luego durante la larga guerra civil contra la política centralista, hambreadora y probritánica de la élite porteña, no tuvo sin embargo mayor conexión con sus compañeros del siglo XIX que la de sus primeros años de lucha. Pronto la leninización forzada de los primeros años setenta que soplaban desde algunos círculos de la Habana y desde la estupidez del dogmatismo simplificador, arrasaron con su espontánea y latinoamericana cosmovisión, que los lanzara a la lucha. El centralismo y la militarización destruyeron a la espontaneidad combativa que era la razón de la existencia del fenómeno montonero desde el momento de su máximo esplendor: la Guerra de la Independencia del Alto Perú comandanda por los 105 jefes indios y gauchos montoneros con Juana Azurduy y Manuel Ascencio Padilla a la cabeza. O con el mismo Güemes de este lado del Río Grande. Gracias al PHPC -Proceso de Homegeneización Política Compulsiva- y sus similares, Montoneros terminó siendo una organización militar ‘equiparable a un arma’ según la expresión de su extraño máximo jefe sobreviviente, Mario Firmenich. El comportamineto de su organización en los campos de exterminio de la dictadura y su desfachatada colaboración con el gobierno cipayo de Carlos Saúl I, mostraron su degeneración de los objetivos dados por su nombre original.
No fue así con Tupamaros. Sendic y sus compañeros fueron la única o casi la única organización guerrillera no leninista del continente. Insistió y persistió en el carácter nacionalista y americanista de su lucha. Su sentirse heredero de las luchas del último caudillo federal oriental Aparicio Saravia, que enfrentó al atroz terrorismo ‘civilizado’ del mitrismo y sus representantes orientales frente a la agresión al pueblo paraguayo, con astucia, entereza y dignidad. Su identificación por sobre todo con la obra, el pensamiento y la figura de Artigas y su visión republicana, federal, libertaria. En particular con la concepción artiguista de la Patria Grande y la distribución democrática de la tierra hacían que Tupamaros hundiera sus raíces en la historia profunda del pueblo oriental -como parte del pueblo americano- y estuviera consustanciado con él. Esta visión nacional y americana, profundamente popular, unida a un uso estrictamente político de la violencia, permitió el enorme prestigio y perdurabilidad del MLN-T. Para el MLN-T la violencia era parte de la política y debía estar sometida a ella -y no al revés como nos pasó en la Argentina en la trágica experiencia del PRT-ERP y de Montoneros. Estos rasgos permitieron al MNL-T sobrevivir al exterminio. Su implacable nacionalismo le permitió a Sendic intentar llegar a un acuerdo con los militares torturadores antes que todo se perdiera. Siendo el hombre más buscado del Uruguay tuvo la visión de estadista, para reunirse con los militares en el propio cuartel Central de Montevideo para ver la posibilidad de un acuerdo en el momento de mayor enfrentamiento militar entre los Tupas y los milicos. En una situación similar Firmenich se negó a reunirse con Lorenzo Miguel -por pedido del líder metalúrgico- en diciembre de 1975 para evitar el golpe inminente, porque según palabras del jefe montonero ‘el golpe de Estado era parte de la lucha interna del movimiento peronista’.

La Patria también es el futuro

Fue también la increíble templanza y solidez argumental y moral de la lucha de los militantes Tupas la que produjo otra desgracia de este lado del Plata. Según palabras del asesino general Albano Harguindeguy -uno de los estrategas del genocidio- ‘no se puede pensar en mantener detenidos a los guerrilleros en la Argentina, porque nos va a pasar como en Uruguay donde los jefes guerrilleros detenidos convencen a los carceleros de sus ideas. Lo peor es que si los juzgamos y condenamos a veinte o treinta años de prisión, después cuando esos dirigentes salgan en libertad serán diputados, senadores o ministros. No eso no lo podemos permitir para el futuro argentino...’ Palabras más, palabras menos, expresadas por la gran sabiduría oligárquica de Albano Harguindeguy, quien hacía honor a su prosapia de aristocracia con ‘olor a bosta de vaca’. Él retomaba la vieja máxima mitrista expresada por Sarmiento con su brutalidad habitual: ‘el mejor montonero, es el montonero muerto’. Este pensamiento unido a la acción irracional y suicida de las fuerzas guerrilleras principales durante el Tercer gobierno Peronista, hizo que la Argentina tuviera 30.000 desaparecidos. Treinta mil dirigentes que, a no dudarlo, de estar vivos hoy, pudieran haber ayudado a escribir otro presente para nuestra gloriosa nación, hoy sumida en la ignominia del retorno al coloniaje.
No hay otra experiencia en la historia americana -si se prescinde de San Martín y de Belgrano- que los fundadores y jefes naturales de la organización revolucionaria prefirieran volver abajo al trabajo de base luego de escapar del penal de Punta Carretas en su célebre fuga. Ese desprecio por el poder personal y al mismo tiempo, el mostrar el camino del proyecto revolucionario colectivo, solo puede ser rastreado en las actitudes de los próceres fundantes de nuestra Patria Americana, en particular en los dos ya nombrados, en Artigas, en Moreno y en Dorrego. Fue esa actitud sin igual de Sendic, de Marenales, del Ñato Fernández Huidobro, del Pepe Mugica la que -pese a su debilidad momentánea- hizo inmortal a Tupamaros y lo llevó finalmente a la victoria. El pueblo supo que podía confiar en esos hombres, que ellos eran el pueblo hecho política y que más temprano que tarde llegaría con ellos al triunfo para construir un nuevo país. Ese momento ha llegado y honra la militancia sin par de los patriotas uruguayos todos, pero en particular de los héroes resistentes y combatientes del MLN-Tupamaros. Como el Cid Campeador, Sendic sigue ganando batallas desde la enorme estatura de su dignidad americana y popular, unido a la conducta inclaudicable de sus compañeros. El triunfo del Frente Amplio uruguayo, conducido hoy por los gloriosos Tupamaros, agrega un nuevo elemento a esta nueva hora americana donde la idea de la unidad continental vuelve a sonar fuerte en otra oleada antiimperialista diferente de la de los ‘70, pero continuadora de la marcha iniciada hace ya tanto tiempo por el inmortal Inca José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru.

Sendic

"La descentralización está en el centro del pensamiento de Sendic, se puede rastrear en sus iniciales y juveniles prevenciones contra el concepto leninista de organización y que en el mano a mano, lejos de la frase elaborada, se resumía en: "Hay que dejar a la gente hacer" una fórmula que reiteraba sin cesar. En este aspecto Sendic también se apartaba del clásico esquema de la fórmula guerrillera. Así como no advertía una oposición frontal entre guerrilla rural y guerrilla urbana, y no concebía un antagonismo entre lucha armada y lucha de masas, tampoco adhería al principio totalizador del centralismo inherente a la jefatura guerrillera. La propuesta de centralismo estratégico y autonomía táctica se tradujo inmediatamente después del simposio de setiembre de 1968 en la creación de siete columnas. La columna era 'concebida como unidad orgánica político militar que reúne en sí misma las posibilidades (todas) de autonomía (servicios, grupos de acción, agitadores, infraestructura, periferia, etc).' Cada columna debe estar en condiciones de 'mantener la lucha en nombre del MLN, aun cuando el resto de la organización haya sido destruida. Y contar con los medios internos como para reconstruir lo destruido.(.) Contra la opinión de algunos, en el sentido de que quienes habían brindado información en la tortura eran objetivamente traidores, Sendic opinaba que "el que cantó es objetivamente flojo. Lo que tenemos que averiguar es porque es flojo y porque aflojó, y apoyarlo para que se afirme." La represión adquiere un ritmo de vértigo pero Sendic se les escapa. El Bebe no tiene hada madrina, ni estrella buena, ni amuleto de la suerte. A veces esquiva el zarpazo por segundos, a veces toma decisiones arbitrarias, aparentemente irracionales y por supuesto inconsultas, que lo colocan siempre unos metros por delante de la represión(..) Buena parte de su 'suerte' debe adjudicarse a sus propios criterios de funcionamiento y otra buena parte, a su costumbre de alternar el uso de la estructura del MLN con su propia e intransferible red de apoyo. "Raúl solía buscar su propia red para dormir y 'recular'. El mantenía contactos con una serie de mujeres ancianas o de edad madura. Tenía una gran capacidad para reclutar gente mayor de los partidos tradicionales. Había un viejito que decía ser gente de Aparicio (Saravia) que vivía por Peñarol y para quien era un honor tener a Sendic en su casa", cuenta Graciela Jorge. "Se movía por fuera. Lograba adhesiones incondicionales de gente que provenía de los partidos tradicionales, porque tenía una forma muy atractiva de plantear la idea de que él Sendic, no concebía separarse de un blanco o un colorado por cuestiones electorales".(..) Zabalza sabe que Sendic pernocta a veces en un apartamento de la calle Colonia, donde vive una enfermera(..) y sólo Bentín conoce la casa de Yenny Itté, hermana de Xenia(..) Sendic se ha quedado a dormir a pesar de que Yenny comparte su casa con otras estudiantes universitarias. "Lo conocí cuando tenía veintiún años. En 1970 cuando quedé embarazada, pasamos a vivir juntos, primero en la calle Santa Rosa y después en un local de Colonia Nicolich. Estaba con él el día que leyó en el diario el aviso fúnebre anunciando la muerte de su madre", cuenta Yenny. "No nos veíamos todos los días pero pasamos juntos el día que cumplió 45 años; le hice una torta en forma de estrella de cinco puntas". Yenny hacía de correo: "Me daba contactos en cualquier lugar, el Cerro, camino Maldonado, el centro, la costa, conocía Montevideo al dedillo. Al principio los contactos eran un pretexto para verme. Cuando pasaba una 'chanchita' (camioneta de la policía..) me abrazaba, como cobertura y yo le decía 'mirá que ya pasó el peligro.(..) El Bebe tenía sus propias tatuceras (cuevas en la tierra. AJL) en Montevideo, a veces dormíamos en la playa en verano, pero en tatuceras. Yo daba cobertura en los locales, hice un esfuerzo por mantenerme legal, pero él igual, vivía unos dos meses en un local y después se los dejaba a otros compañeros." (..) En el patio de recreo (del penal. AJL) Sendic debía hacer sociabilidad con los llamados presos comunes, que querían conversar con el 'caudillo', siempre accedía a los 'trillos' (caminatas alrededor de las canchas) y se lo veía caminando con su tranco desgarbado, las manos a la espalda, mirando hacia abajo y escuchando; conversaba particularmente con viejos presos del interior, gente humilde de campo que soportaba largas condenas por 'duelos criollos' o represalias en 'cuestiones de honor' y que los diferenciaba de los delincuentes profesionales. También jugaba al fútbol, en un equipo, el Cristóbal Colón de la divisional C de la liga de la cárcel. "Jugaba de defensa y tenía la costumbre de despejar, en el área chica, de taquito. La hinchada aullaba." (1) Raúl Sendic murió en París el 28 de abril de 1989.

1.- Sendic - Samuel Blixen -Ediciones Trilce -Montevideo
* Autor de Kronos. Una Historia de las luchas y las Organizaciones Revolucioanrias de los años Setenta. Tomo I. El Cielo Por Asalto.
Fuente: La Fogata


Críticas a la presentación televisiva del líder montonero Mario Firmenich (1995)

En un documento leído en el homenaje al extinto fundador del Movimiento de Liberación Nacional- Tupamaros (MNL-T), Raul Sendic, los tupamaros señalaron que "no se arrepentiran jamás de su glorioso pasado".

"Desde la Argentina, ciertos elementos lamentables se han apresurado a realizar declaraciones vergonzosas", dijo el histórico dirigente tupamaro, Julio Marenales. Añadió que las autocriticas montoneras fueron hechas por
"falsos y lastimosos" ex lideres revolucionarios que "si bien cometieron errores, como los cometimos todos, fueron las organizaciones y no ellos, los miles de militantes, no ellos, el ejemplo de heroísmo y herencia que
pertenece a todos los latinoamericanos".

En el homenaje a Raúl Sendic (fallecido en 1989), los tupamaros sostuvieron que "al recurso de la lucha armada" no puede renunciarse "cuando a los pueblos no les queda otra alternativa". Reiteraron que su extinto
líder "no se arrepintió nunca y nosotros tampoco". Y añadieron que "es ante esas inmoralidades que este acto cobra su dimensión por oposicion contradictoria y ejemplarizante".

La mayoria de los líderes tupamaros permanecieron en prisión durante la dictadura que gobernó el Uruguay entre los años 1973 y 1984. En la actualidad el MNL-T integra el Frente Amplio, una coalición de izquierda.

-VER NOTA SECCION MONTONEROS-
[Clarin 03/05/95 y La Nacion 07/05/95]


Tupamaros "La lucha continúa"

Por Luis Soria

Eleuterio El Ñato Fernandez Huidobro fue, junto al legendario cañero Raúl Sendic, uno de los fundadores del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros. Actualmente es miembro de su dirección. De sus 55 años de vida, 15 los pasó en la cárcel. En esta nota su testimonio.

"Creamos Tupamaros a mediados de la década del 60 como una organización guerrillera, revolucionaria, que nació de grupos de autodefensa que tenían los sindicatos y los partidos políticos de izquierda para defenderse de las bandas fascistas", dice Fernández Huidobro, al tiempo que explica el surgimiento de los tupas "en el alza de masas que vivíamos aquí, al igual que en el resto de América Latina".

El veterano dirigente resalta "la fuerte composición obrera y campesina del MLN, además de una militancia que cargaba en sus espaldas las frustaciones de la izquierda tradicional."

--¿El surgimiento de los Tupamaros cambió radicalmente la situación política de Uruguay?

--Sí. Hasta la derecha lo admite a través de sus principales ideológos. Pero no puedo dejar de confesar que me queda grande decirlo, porque nacimos simultáneamente con la Central Unica de Trabajadores y con un nuevo movimiento estudiantil y cultural en todos los órdenes. La resistencia popular adquirió formas inéditas en las aulas, en las fábricas, en el campo, en las calles. Por lo tanto, somos parte de un proceso mucho más vasto. El surgimiento y expansión del MLN no puede explicarse fuera de ese marco de masas.

--¿En qué momento las clases dominantes advierten que el MLN está minando su poder?

--Cuando nos fugamos de la cárcel de Punta Carretas el 8 de setiembre de 1971. Creo que lo venían visualizando desde antes, pero ése fue el hecho detonante. El gobierno lo admite en un decreto que reconoce que los aparatos policiales han sido derrotados por la guerrilla y que establece que las Fuerzas Armadas se encarguen de la represión, dos meses antes de las elecciones.

--¿Cómo se planta el MLN ante esa situación?

--Mal. Y ese es uno de nuestros errores. Nosotros no nos dimos cuenta del calibre de esa decisión estratégica que habían tomado las clases dominantes y el imperialismo. No nos preparamos adecuadamente y a tiempo para una ofensiva de aniquilamiento que se había ordenado realizar a sangre y fuego. No nos readaptamos para los combates por venir.

--Vista desde la Argentina, la recomposición de la izquierda uruguaya resulta muy peculiar...

--En Uruguay se reconstruyó hasta el ultimo partidito de izquierda. Cada uno armó nuevamente sus siglas, con todos sus dolores y alegrías. Y acá estamos. En Uruguay hubo gran trabajo de reivindicación histórica. Nadie renunció a su pasado. Todos lo levantamos con orgullo. Fue uno de los combates más hermoso que protagonizamos, inserto ahora en las formas democráticas. La lucha continúa. No nos pudieron borrar de la realidad uruguaya, ya que pretendieron que seamos objeto de estudio. Pero acá estamos, con nuestras historias, con nuestras banderas, con nuestras pintadas. Peleando todos los días codo a codo con nuestros hermanos de clase. Con la alegría de siempre, la de toda la vida.

--¿Cómo fueron procesando Uds. el pasado en todos estos años?

--En la dureza del exilio, de la cárcel, la clandestinidad, en las pintadas y las pequeñas reuniones de la época de la dictadura seguimos alimentando nuestra decisión de estar siempre junto a nuestro pueblo. Y, después, en los comienzos de la década del 80, esta convicción se reafirmó. No sólo nosotros: son los pueblos los que, más tarde o más temprano, sienten la necesidad de recuperar la memoria histórica, más fuerte cuanto más hayan querido sepultarla sus enemigos, como respuesta a la monopolización del relato histórico que todo lo tergiversa para abolir la memoria de las experiencias de lucha popular. En este sentido, la apertura democrática favorece esta recuperación, que no está saldada todavía. Al contrario, falta mucho por hacer.

Hay que destacar que la lucha contra la impunidad de los militares se hizo a lo largo y ancho del Uruguay con tribunales populares. Una acción colectiva consistente en la que cada uno aportó su granito de arena a la reconstrucción de la memoria histórica, que es también memoria política y, por lo tanto, presente.

--¿Esto forma parte de la lucha democrática.

--Así es compañero. Todas las formaciones de izquierda, muchas de las cuales habían practicado la lucha armada, en el proceso de salida de la dictadura asumimos los nuevos estadios que depara la lucha de clases. Con la gente, en la calle, junto a los trabajadores, asumiendo unánimemente la inserción en la lucha política democrática. Fue un momento importante, crucial, porque desde la ultra derecha se alertaba sobre el peligro de aceptarnos, ya que decían que en cualquier momento volvíamos a empuñar las armas.


¿Pa’ qué diablos sobrevivimos, Ñato?

Carta de Jorge Zabalza a E. Fernández Huidobro

Decía el Che Guevara que en una revolución, cuando es verdadera, se triunfa o se muere. ¡Y vaya si la tupamara fue verdadera! ¡Vaya si se daba la vida entera! Pero nosotros ni triunfamos ni morimos, sobrevivimos a gatas y eso, en algunos casos, ha sido una lástima, porque se podía haber quedado como recuerdo entrañable y en cambio, al seguir viviendo, siempre se está a tiempo de mandarse alguna gran macana.

Hay viejos tupas, ustedes entre ellos, que ya no hacen política tupamara, esto es, política con un horizonte insurreccional, como el que alumbraron los soles de los 60, pero también las lunas primaverales a la salida de la dictadura.
Clandestina o en la legalidad, con armas o sin ellas, en los 70 o en los 90, juntos hicimos política en serio, política para transformarnos en mujeres y hombres con valores e ideas revolucionarias, para transformar la sociedad actual en otra, sin clases y sin Estado.

Después, al perder el horizonte revolucionario, ustedes se han vuelto "operadores políticos". Hacen política sin horizonte transformador, política para medrar en el sistema. Aceptan como algo inevitable –"es lo que hay, Valor"– la dominación de clases y la explotación capitalista. Aceptan vergonzosamente, la dependencia del imperio en lo económico y militar. Anoche mismo ¡Votaron la operación UNITAS y el refuerzo de las tropas en Haití! ¿Votarán ahora el Tratado Bilateral de Inversiones?

¿Para qué sobrevivimos, entonces? ¿Para hacer política virtual en la televisión? Política mediática que ni siquiera roza la estructura del poder económico. Es la política de "como te digo una cosa, te digo la otra". Como aseguro en un 99,99 por ciento que es cierto que los restos de María Claudia están en el 14, a los pocos días afirmo que esos informes, a cuya veracidad me jugué, no son los definitivos y me vuelco, iracundo, contra los informantes, a quienes debía haber supuesto mentirosos.

Mentían cuando negaban que en Uruguay hubiera presos políticos y desaparecidos. Mintieron en el asesinato del chileno Berríos. Mienten y siguen impunes los asesinos de Morroni y Facal. Mintieron en la Comisión para la Paz y mientras sigan encontrando crédulos bobalicones... ¿por qué habrían de dejar de mentir ahora?

Política virtual y mediática donde viejos revolucionarios tupamaros aparecen como garantía de las viejas instituciones del sistema sin percibir que, al ser incapaz, no digo de eliminar, sino al menos achicar, la brecha de desigualdad e injusticia sociales, esta democracia se va agotando por sí misma. De puro inoperante, nomás.

Y ustedes le están saliendo de garantía a eso, a una democracia chueca, sin contenido de pueblo asalariado, que sólo es instrumento para profundizar la dependencia de los organismos financieros internacionales.

El FMI y los acreedores definen la política económica, el presupuesto nacional y, en definitiva, hasta el proyecto de país que lleva adelante el gobierno progresista. El mismo modelo que todo un pueblo rechazó el 31 de octubre de 2004. No sólo en el tema del agua están desconociendo la voluntad popular. ¿Qué clase de democracia es ésta?

¿Soberanía nacional? ¿Uruguay productivo? ¿Por qué no han tenido voluntad suficiente para impulsar el proyecto de independencia económica y política? Por lo menos algo parecido a lo de Venezuela. Déjense de prometer cosas que no van a cumplir y de hacer demagogia al peor estilo del Uruguay Batllista del siglo XX. Están haciendo exactamente lo mismo que hacían aquellos políticos burgueses, los que despertaron la indignación de Raúl Sendic y los tupamaros primigenios.

En materia de derechos humanos, los tantos van quedando claros y también el papel tuyo en la jugada. El Pepe se abraza con el botón que lo baleó, y eso es grave, pero es peor aún lo tuyo y lo del Ratón Rosadilla al abrir los brazos a cuanto uniforme se les cruza, se están abrazando, seguramente, con algunos de los asesinos de compañeros y compañeras.

En lugar de avanzar hacia la justicia se dan pasos que consolidan la impunidad. Se votan ascensos, como el de Dalmao, que no se consentían antes, cuando se era oposición parlamentaria. Se mantiene en los mandos policiales a gente como Rolán y Navas. Se soporta que Moller, un fiscal comprometido con la impunidad, frene impunemente las investigaciones en marcha. Hay que destituirlo, como a Bonelli del comando de la fuerza aérea, confeso culpable de ser copiloto en el primer vuelo de Orletti y sospechoso de haber piloteado algún otro vuelo de la muerte.

Hay que anular la ley de caducidad para que la investigación se realice de forma independiente, bajo control de las organizaciones que luchan por los derechos humanos o, por la vía de los hechos se está consintiendo la instalación de una nueva mentira, que "sobrevuela o subyace" al jueguito de la mosqueta que la gente está siguiendo por la televisión.
Mientras se continúe investigando en el marco de la ley de impunidad y en base a las mentiras de los criminales, descubrir la verdad sería otra que un milagro. La confianza en que los culpables contribuirán en el proceso de investigación... sólo puede ser producto de una ingenuidad mayúscula o de una maldad imperdonable. No es cuestión de perdonar, Ñato. ¿Quién puede ser tan temerario de arrogarse la potestad de perdonar desapariciones forzosas, violaciones y torturas?

Tampoco es cuestión de desligarse de toda responsabilidad y hacer caer sobre las endebles espaldas de los familiares de desaparecidos el peso de la lucha por verdad y justicia. Hay que ser muy caradura para pasarles a los familiares semejante tarea. Caradura y tener el corazón ganado por la impunidad. Caradura y tener la voluntad quebrada por el temor. Sería la salida más pragmática y facilonga para dejar todo como está.

Simplemente es cuestión de justicia. Y nada más que justicia. Cada día más, mentira a mentira, crece la necesidad de castigo. Claro que inválido, castrado y amarillo, el Poder Judicial administra la impunidad de los militares en lugar de hacer justicia. Pero vos bien sabés, Ñato, que los pueblos oprimidos no olvidan ni perdonan. Que la historia enseña como, a la corta o a larga, habrá justicia para todos, sea de la manera que fuere, porque no hay punto final en una sociedad de clases y la página que se quiere cerrar, más tarde o más temprano, siempre volverá a abrirse.

Consintiendo la impunidad... ¿en qué filosofía política están educando a la juventud?, ¿En creer que la mentira es un ingrediente natural de la vida política y social?, ¿en la lógica de la existencia de dos justicias, una para la guardia pretoriana y otra para los plebeyos? Dejar a hijos y nietos un Uruguay santuario de criminales, es traspasarles la responsabilidad de dar la batalla que no estás dando y es, además, una cobardía mayúscula que reniega de la historia heroica de las compañeras y compañeros. Es peor que la maldición de Malinche.

Además, vos sabés que el obvio objetivo que sustenta la Impunidad, es mantener el brazo armado en condiciones de amedrentar y disuadir. Al consentirlo hay viejos guerrilleros que están contribuyendo a crear esa subjetividad de temores que abre las puertas a la tutela, nuevos desmanes militares y la dictadura.

No olvidar que, ayer como hoy, la doctrina de guerra de las FFAA no es la defensa del territorio nacional a las órdenes del presidente de la república. Su verdadero comandante en jefe es el Pentágono, que las emplea para la estrategia de dominación mundial, destinándolas al Congo y Haití para liberar los "marines" que necesita en Afganistán e Irak.

A no equivocarse. A no repetir la película de Salvador Allende pidiendo apoyo a Pinochet para derrotar el golpe de Estado. Las Fuerzas Armadas aquí, y donde sea, siguen siendo la columna vertebral del poder económico y político de los dueños del capital y del imperialismo. Son tan ajenas al pueblo asalariado como lo fueron en los años setenta, cuando secuestraban niños y desaparecían gente.

¡Cómo quebraste la vieja fraternidad, Ñato!... Pensar que en aquellos años no fuiste tan pragmático como en los actuales, que sabías de concepciones y estrategias revolucionarias; que, vos y los otros viejos nos convocaron a dar vuelta la tortilla, no a esta miseria política que hoy protagonizás. ¿Te acordás cómo te escribiste los documentos históricos del MLN, los que inflamaban corazones e impulsaban a emprender grandes hazañas? ¿Te acordás cuando hiciste el Plan Cacao? ¿Y el Satán? ¡Cuántos estábamos dispuestos a dar la vida para preservar la tuya y la de los viejos!

¿Se dan cuenta del montón de los convocados, que tomaron los fierros para ofrendar la vida? ¿Olvidaron a Carlitos Rodríguez Ducós?, ¿al Percherón Clavijo?, ¿y al Hugo Candán y al Caudillo Lerena? ¿y a los caídos en Pando? ¿Ustedes creen que se jugaron para que el pueblo uruguayo recibiera los mendrugos que quedan después de pagar los servicios de la Deuda Externa?

Podrán convencer a los televidentes de la política que este Uruguay progresista tiene algo que ver con aquella patria para todos o para nadie de los tupamaros. Pero a nosotros, no. Los viejos testigos de los años tupamaros, los que no perdimos el horizonte insurreccional, seguimos sintiendo la responsabilidad de continuar aquella lucha por un poder revolucionario del pueblo, por una producción gestionada por los productores libremente asociados y un país independiente de toda dependencia. Algún día, estoy seguro compañeros, ¡habrá patria para todos o para nadie!
Tambero

8 de octubre de 2005

Adhirieron a esta carta:
Yessie Macchi
Washington Rodríguez Belletti
Carlos Casares
Carmen Améndola
Marx Menéndez
Jorge Beca Tessa
Gravert Lezama
Pascual Quartiani
Gabriel Carvajales
Roberto Sasiaín
Julio Dewaily
Washington Muniz
Francisco Quito Martínez
Eliberto Perdomo
Cristina Carreras
Aníbal Varela
Analía Ferrara
María Postiglioni
Cecilia Duffau
Freddy González
Fabio Luzardo
Néstor Luzardo
Luis Bettone
Norma Morroni
Rita Cultelli
Andrés Delgado Cultelli
Oscar Delgado
Sergio Estévez
Casimiro Alonso
Raúl "Pulpa" Rodríguez
Perlita Ferreira
Juan C Berrutti
Vasco Acheritogaray
Nelson Gadea
Alejandro "Tito" Barboza
Ana María Furtado
Jorge Aguilar
Hugo Leyton
Irma Leites
Juan C Hornos
Andrés Olivetti
Héber Mejías Collazo
Sandra Corio
Héctor Lacuesta
Omar Menoni
Alejandro Píriz
Ruben Hornos
Miguel Marzol
Wilfredo Fagúndez
Margarita Gómez
Ruben Aquino
Nieves Cancela

Fuente: www.argentina.indymedia.org

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