JOSÉ CELESTINO MUTIS Y EL PRIMER OBSERVATORIO DE AMÉRICA


En la calle 8 con carrera 8 queda el Observatorio Astronómico de Bogotá, el primero erigido en América. Fue José Celestino Mutis quien le pidió al entonces rey, Carlos III, que se incluyeran las tareas astronómicas en el marco de la Expedición Botánica. Después de varios años el rey aceptó la propuesta de Mutis. 

Pero las labores astronómicas necesitaban un edificio adecuado, fue así como, con la anuencia del Virrey Mendinueta, en 1802 se empezó a edificar un observatorio en el patio de la Casa de la Botánica. La construcción, que estuvo a cargo de Fray Domingo de Petrés el mismo que construyó la catedral y la iglesia de Santo Domingo–, duró quince meses. El 20 de agosto de 1803 Santafé tenía observatorio.

Fray Domingo de Petres se inspiró en la primera construcción del observatorio de Greenwich y en una de las torres externas del primer observatorio de París para realizar el de Bogotá. Al observar una imagen del observatorio de París, se observa claramente que cualquiera de sus extremos es prácticamente igual al observatorio de Bogotá.

A pesar de ser una obra modesta, el gran valor del Observatorio radica en que en él se refleja la presencia del pensamiento ilustrado en América y en la Nueva Granada.

El observatorio no solamente fue usado para fines científicos. En su interior tuvieron lugar las reuniones clandestinas en las que Caldas y sus aliados planearon las acciones que desencadenaron el Grito de Independencia de 1810. 

También fue aula. En 1846 el General Tomás Cipriano de Mosquera se empeñó en mejorar el observatorio, que había sufrido muchas averías durante las guerras civiles. Mosquera ordenó comprar nuevos equipos y anexó el observatorio al Colegio Militar. En su interior se dictaron varias clases, entre ellas  la de ingeniería.

Años después, el observatorio sirvió como prisión. Y fue nadie menos y nadie más que Tomás Cipriano de Mosquera quien pagó cárcel en el lugar. Para completar, luego del golpe militar del general  Melo,  en 1854, el observatorio quedó abandonado. Por algún funcionó en el observatorio una bodega de una señora que vendía helados.

Por muchos años el observatorio fue el edificio más alto de la ciudad. Por cuestiones de índole religiosa, su altura no superó la de la catedral.

En 1891, Julio Garavito, acaso el más grande astrónomo colombiano de la historia fue nombrado director del observatorio. Desde la torre, Garavito ideó un método especial para precisar la latitud de un lugar valiéndose de teodolito, además  de determinar el clima de Bogotá y estableció el empleo de la hora oficial. Su rostro adorno actualmente los billetes azules y uno de los cráteres lleva su nombre: el cráter Garavito.

Fragmento de un texto de Francisco José de Caldas, uno de los científicos que más trabajó en el observatorio: “Yo me hallo con mediana salud, sepultado en el observatorio y entregado a la contemplación de los cielos de esa bóveda que publica en todos los momentos la gloria de su autor. Yo soy feliz en esta soledad, nada turba un reposo fundado en unos conocimientos sublimes y virtuosos"

Actualmente el observatorio es manejado por la Universidad Nacional. Cuenta con valiosos instrumentos antiguos y con la biblioteca de astronomía más completa del país.


Bibliografía recomendada:
*El observatorio astronómico de Santafé. Credencial. David Miguel González Bernal. Historia. Edición 6-febrero de 1997
*La astronomía en Colombia. Jorge Arias de Greiff. Editado por la Academia de Ciencias exactas físicas y naturales.

Fuentes:
Jorge Arias de Greiff. Academia de Ciencias y Academia de Historia

 

 


 

 
         
 
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