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Casi medio siglo después del estreno de ‘The birds’ (Los pájaros), el ‘thriller’ dirigido por Alfred Hitchcock y basado en un hecho real, los científicos resolvieron el enigma que cautivó al cineasta y le llevó a rodar su filme: las aves tomaron una toxina que las hizo actuar de forma extraña.

En 1961, dos años antes del lanzamiento de este clásico del cine de terror, miles de gaviotas desorientadas, volando en actitud amenazadora sobre las casas ubicadas en la Bahía de Monterrey, fueron misteriosamente a morir en la costa de California.

La película de Hitchcock está basada en un relato de Daphne du Maurier que lleva el mismo título del filme y que se inspiró en este extraño fenómeno ocurrido en la costa oeste.

Biólogos marinos de la Louisiana State University efectuaron este año la autopsia de algunas de aquellas aves marinas y llegaron a la conclusión de que los pájaros murieron a causa de un envenenamiento de la cadena alimentaria, reportó la cadena internacional televisiva Abcnews.

Los investigadores explicaron haber examinado el contenido del estómago de unas aves recolectadas durante ese período y descubrieron cantidades inusuales de un tipo de toxina, ácido domoico, que daña directamente el sistema nervioso.

El ácido, proveniente de calamares que formaban parte de la dieta de los gavilanes, puede provocar daños cerebrales y en los casos extremos, como el ocurrido en los años 60, crea estados de confusión y puede llevar finalmente a la muerte del animal.

Otros episodios de muerte masivas de aves se registraron en la misma zona en los años 80 y 90 y ácido domoico fue encontrado en la alimentación de varias personas muertas en Canadá, en la Prince Edward Island, en 1987.

La investigadora Sibel Bargu, de la Universidad de Louisiana, quien trabajó en el estudio, afirmó haber estado fascinada durante mucho tiempo con la historia de ‘Los pájaros’.

“Cuando era pequeña, pasaron la película en televisión y mis padres no me dejaron verla, pero cuando ellos la veían yo vi algo por el agujero de la cerradura y lo que vi fue tan estremecedor”, recordó la especialista.

Bargu y su equipo encontraron una conexión entre el alga consumida por las víctimas de los eventos de 1991 y 1987, llevándose a confirmar que también fue responsable del incidente inicial acaecido en 1961.

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