El Cascanueces PDF Imprimir E-mail

El Cascanueces

Acto I

Escena I. Cocina del Consejero Stahlbaum

El ballet comienza en la cocina de la casa del Consejero Stahlbaum, donde se están realizando los preparativos para la cena de Navidad. Ante la mirada atónita de las sirvientas aparecen personas salchicha, una sopera humana y una fuente con una cabeza de jabalí sostenida por piernas humanas. Todas estas metamorfosis se disipan cuando estas apariciones resultan ser los cocineros llevando la comida en los hombros. A medida que progresa la escena, la atmósfera de la cocina va adquiriendo un carácter cada vez más hoffmannesco. Un cocinero es sorprendido por un travieso ratón que sale del queso que está intentado cortar. El ratón, asustado, huye entre las piernas del cocinero y se dirige a la cocina, sembrando el pánico entre el personal que, para su horror, se da cuenta de que el ayudante de cocina también es un ratón disfrazado. El Consejero Stahlbaum entra en la cocina con sus hijos Masha y Fritz que quieren comer algo. El favorito, Fritz, recibe un dulce mientras que a Masha la apartan con malos modales. Los miembros del personal y la familia Stahlbaum abandonan la cocina y en ese momento empiezan a aparecer ratones por todos los rincones que se preparan para un banquete. En medio de las celebraciones, aparecen el Cardenal Ratón Kryselieu y Drosselmeyer, el padrino de Masha, acompañado de su sobrino el Cascanueces.

Intermedio El vestidor

El Consejero Stahlbaum y su mujer llegan al vestidor seguidos de sus hijos para prepararse para la fiesta de Navidad. Mientras los sirvientes van sacando vestido tras vestido, los adultos se acicalan frente a sus respectivos espejos; el del Consejero es convexo y el reflejo es más ancho, mientras que el de su mujer es cóncavo y el reflejo es largo y estrecho. Finalmente, no encuentran nada que les complazca y se quedan con las batas que llevan puestas. Al mimado de Fritz le dan un sombrero napoleónico, pero a Masha, a través de cuyos ojos vislumbramos el enorme y oscuro vestido, la apartan de nuevo.

Escena II. La fiesta de Navidad

Los invitados de la familia Stahlbaum se reúnen para la cena de Navidad. Llega Drosselmeyer, el padrino de Masha. Presenta sus muñecas automáticas a los presentes: el Recluta, la Muchacha de la Cantina y dos Cosacos. Drosselmayer obsequia al abuelo Stahlbaum con una enorme pipa y a Fritz con un puente en miniatura para sus soldaditos. Masha se queda con el único juguete que nadie quiere: el Cascanueces. La niña está embelesada por lo bien que funciona el Cascanueces y tiene la sensación de que no es solo un juguete. Los invitados se sientan alrededor de la mesa para comenzar la cena. El abuelo y su amigo bonapartista observan las celebraciones desde sus sillas y, en ese momento, decide iniciar un baile. El baile es muy animado y el abuelo se deja llevar de tal manera que pierde uno de sus zapatos en el proceso.

Intermedio 1. La bodega: Los invitados se van

Al terminar la fiesta, los invitados van saliendo de la bodega. El último en irse es Drosselmeyer, que sostiene un plato con una cabeza de jabalí de la cena, de la que solo quedan los huesos.

Intermedio II. La transformación

Una vez los invitados se han marchado y la familia se ha retirado a descansar, Masha baja al salón a hurtadillas para ver el Cascanueces pero se encuentra con los ratones en trajes de baile. Asustada, se desmaya. Los ratones desaparecen. El reloj del salón marca la media noche. Comienza la transformación.

Escena III. La batalla

Cuando Masha se despierta, se da cuenta de que el salón se ha hecho muy grande, tan grande que ella ahora tiene el tamaño de un juguete. Se escuchan fanfarrias. Drosselmeyer se columpia en el péndulo del reloj del abuelo. Masha observa con horror cómo el ejército de los ratones forma filas delante del Emperador Ratón. El ejército está bajo el mando del Ratón Napoleón, que guarda cierto parecido con su mimado hermano. Aparecen los soldados del Cascanueces y comienza la batalla. El Emperador Ratón se traga su orgullo y deja caer su manto, que según parece, no es otra cosa que un cadáver falso.

Apurado por escapar del peligro, el Emperador abandona el manto real y deja atrás seis de sus aterradoras cabezas para correr a refugiarse junto a la Reina y a sus dos hijos en la peluca de Drosselmeyer. El Príncipe Corona sigue luchando contra el Cascanueces.

La batalla se endurece. Masha está tan perturbada por la lucha que se oculta en uno de los zapatos de su padrino.

El Cascanueces se enfrenta cara a cara con el Príncipe Corona. Aprovechando la altura de la percha, Masha logra asestar un golpe en la cabeza con su zapato al Príncipe Corona.

En medio de la conmoción, el Cascanueces le propina un golpe con su espada. El Príncipe herido acepta su derrota y se despide galantemente de Masha. El Emperador Ratón obsequia a Masha con un manto real. Masha y el Cascanueces, montados en el zapato, ascienden hasta las ramas del árbol.

PANORAMA

Masha y el Cascanueces viajan en el zapato del Padrino a través del cielo nocturno, sobrevolando los tejados de la ciudad que duerme. La única ventana con luz es la tienda de golosinas llamada el Reino de los Dulces.

Escena IV. La tormenta de nieve

La nieve empieza a caer. Masha y el Cascanueces se ven obligados a hacer una parada en su viaje. Se apean en un cementerio abandonado donde extraños capullos cuelgan de los árboles. Unos copos de nieve liderados por su Reina rodean a Masha. Masha baila con ellos. El baile se torna cada vez más rápido hasta convertirse en una auténtica ventisca que podría costarle la vida a Masha. El Cascanueces la rescata y Drosselmeyer detiene la tormenta.

Acto II

Escena I. El Reino de los Dulces. La tienda de golosinas

Masha y el Cascanueces llegan finalmente al Reino de los Dulces, que pueden ver a través de la ventana de una tienda de golosinas. Hay caramelos y pasteles por todas partes y moscas y abejas amantes de los dulces. También hay médicos preparados para sacar dientes picados o curar dolores de estómago. El Hada de Azúcar y las cuatro hermanas del Cascanueces dan la bienvenida a Masha

y al Cascanueces. De repente una Persona-Mosca ataca al Cascanueces, pero éste consigue esquivarla.

Los habitantes del Reino de los Dulces ofrecen a Masha y al Cascanueces sus bailes. Embelesada por el espectáculo, sus emociones afloran y Masha besa al Cascanueces. El beso rompe el hechizo y el Cascanueces se transforma en Príncipe. Comienza el vals nupcial.

Intermedio. Exterior de la tienda

En el exterior del Reino de los Dulces, aguarda un angustiado Drosselmeyer en una calle invernal. La ventana está sellada con tablones y la luz se cuela por las ranuras entre los paneles. Drosselmeyer intenta desesperadamente ver lo que está sucediendo en el interior.