Los cuentos de Beatrix Potter PDF Imprimir E-mail

Los cuentos de Beatrix Potter

Sir Frederick. Ashton / Lanchbery (ballet infantil)

El Royal Ballet en la Royal Opera House de Covent Garden

Dirección de orquesta: Paul Murphy

Música: John Lanchbery

(Canciones cedidas mediante contrato con EMI y Theatre Music Ltd)

Coreografía: Frederick Ashton

Producción: Anthony Dowell

Diseños: Christine Edzard

Máscaras: Rostislav Doboujinsky

Diseño de iluminación: Mark Jonathan

Escenografía: Christopher Carr y Grant Coyle

Bailarín principal: Gary Avis

Un magnífico espectáculo para niños de todas las edades y para todos los que se sienten niños. El Royal Ballet de Londres da vida a los personajes de los famosos cuentos de Beatrix Potter.

En 1971, Frederick Ashton creó la coreografía para la versión cinematográfica de los Cuentos de Beatrix Potter. Dos décadas después, Anthony Dowell puso en escena la coreografía de Ashton con el Royal Ballet y se ha convertido en una de las piezas con más encanto del repertorio de la compañía. El uso ingenioso de la escala en esta producción al diseñar los decorados, así como un vestuario y unas máscaras espectaculares, transportan al público al maravilloso mundo de Pedro, el conejo travieso, Jeremías Peces y la oca Carlota.

Únicamente en los Cuentos de Beatrix Potter del Royal Ballet se pueden contemplar bailes de ratones traviesos, ver un maravilloso pas de deux del cerdito Amable y el cerdito Peluca, presenciar los brincos de la ardilla Nogalina en el escenario y disfrutar de la gloriosa pieza final donde todos los personajes danzan alegres.

“Cautivador. Si quieres reencontrarte con el niño que llevas dentro o, mejor aún, si tienes un niño al que llevar, éste es el espectáculo apropiado. ¿Quién puede resistirse? -- Debra Craine, The Times

Grabado en alta definición en la Royal Opera House de Covent Garden

Duración 70 minutos (+ 20 minutos de intermedio)

El cuento de Juanito ratón de ciudad

‘Avanzó medio paso y apareció en el centro de la cena organizada por un ratón, rompiendo tres vasos.

“¿Quién diantres es?”, preguntó Juanito ratón de ciudad. Sin embargo, tras la exclamación de sorpresa enseguida recuperó sus modales. La cena constaba de ocho platos. No había mucho de nada, pero era muy elegante.’

El Cuento de la señora Bigarrilla

‘Y entonces empezó a colgar prendas de todos los tipos y tamaños: pequeños abrigos marrones de ratón, una chaqueta aterciopelada de piel de topo, un abrigo de cola, pero sin cola dentro, que pertenecía a la ardilla Nogalina, una chaqueta azul encogida que pertenecía a Pedro el conejo, unas enaguas sin nombre que se habían perdido en la colada y, por fin, vació la cesta de la ropa.’

El cuento de la oca Carlota

‘Ella prefería un tocón entre las hierbas altas. Se sorprendió al ver que en el tocón, estaba sentado un caballero muy elegantemente vestido leyendo el periódico. Tenía unas orejas negras puntiagudas y unos bigotes de color arena. “¿Cuac?”, dijo la oca Carlota, inclinando la cabeza y la gorra hacia un lado – “¿Cuac?”. El caballero levantó los ojos por encima de su periódico y miró a Carlota con curiosidad – “Señora, ¿se ha perdido?”, dijo él. Tenía una cola frondosa sobre la que se había sentado ya que el tocón estaba húmedo. Carlota pensó que era muy civilizado y apuesto. Ella le explicó que no se había perdido, sino que estaba intentando encontrar un lugar seco para anidar.’

El cuento de los dos malvados ratones

Hunca Munca probó todas las cucharas de metal; el pez estaba pegado al plato. Entonces Tom Thumb perdió el temple. Colocó el jamón en el suelo y lo golpeó con las pinzas y la pala, ¡bang, bang! El jamón saltó en pedazos ya que bajo la pintura brillante, estaba hecho de escayola.

El cuento del cerdito Amable

El sol salió mientras cruzaban el páramo, era un destello de luz sobre las cumbres de las colinas. La luz del sol se deslizó por las laderas hasta los mansos valles verdes, donde se podían ver casitas blancas entre los jardines y los árboles frutales. “Eso es Westmorland”, dijo Pig-wig. Entonces soltó la mano de Pingling y empezó a cantar y a bailar: Tom, Tom, el hijo del gaitero, robó un cerdo y se escapó. Pero la única canción que podía tocar era “Lejos en las montañas”.

El cuento del señor Jeremías Peces

Había una vez una rana llamada Jeremías Peces. Vivía en una pequeña charca entre los renacuajos al borde del estanque. El agua estaba bastante sucia en la despensa y en la parte trasera. Pero al señor Jeremías le gustaba mojarse los pies. Nunca le habían regañado y jamás había cogido un resfriado. Se puso muy contento cuando miró hacia afuera y vio que caían grandes gotas de lluvia sobre el estanque.

El cuento de Pedro, el conejo travieso

Pedro, que era un conejo muy travieso, corrió directamente hacia el jardín del señor McGregor y se coló por debajo de la verja. Primero comió un poco de lechuga y unas judías verdes; luego comió unos rábanos; y entonces, como se sentía un poco enfermo, se fue a buscar un poco de perejil.

El cuento de la ardilla Nogalina

“Un otoño, cuando las nueces estaban maduras y las hojas de los nogales eran de color dorado y verde, Nutkin y Twinkleberry y el resto de las ardillas salieron del bosque para dirigirse al lago. Construyeron balsas pequeñas con palitos y remaron hasta Owl Island para recolectar nueces. Cada ardilla tenía un pequeño saco y un remo grande y extendía la cola en forma de vela.

Beatrix Potter (28 de julio de 1866 – 22 de diciembre de 1943) fue una escritora e ilustradora, micóloga y defensora de la naturaleza inglesa, más conocida por sus cuentos infantiles en los que los personajes son siempre animales. Nacida en el seno de una familia privilegiada, Potter fue educada por una institutriz y creció lejos del contacto de otros niños. Siempre tuvo muchas mascotas y, durante sus vacaciones en Escocia y en el Distrito de los Lagos, desarrolló su pasión por los paisajes, la flora y la fauna que observaba detenidamente y luego pintaba. Cuando era joven, sus padres la disuadieron para que no persiguiera su desarrollo intelectual, pero sus estudios y pinturas de hongos la llevaron a convertirse en una experta muy respetada en el campo de la micología. Pasados los treinta años, Potter publicó con gran éxito el Cuento de Pedro, el conejo travieso, y se comprometió en secreto con su editor, Norman Warne, lo que provocó un enfrentamiento con sus padres que no aceptaban su estatus social. Warne murió antes de que pudiera celebrarse la boda.

Potter publicó un total de 23 libros infantiles y, una vez adquirió independencia económica de sus padres, pudo comprar una granja en el Distrito de los Lagos, que fue ampliando con otras compras a lo largo de los años. A la edad de 47 años, contrajo matrimonio con el abogado William Heelis. Se convirtió en criadora de ovejas y granjera, al tiempo que continuó escribiendo e ilustrando libros para niños. Potter murió en 1943 y legó casi todas sus propiedades al National Trust para que se preservara la belleza del Distrito de los Lagos tal y como ella lo conoció. Los libros de Potter siguen vendiéndose en todo el mundo y han sido traducidos a varios idiomas. Sus historias se han contado en diferentes formatos, incluidos ballet, películas y animaciones.