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PRESIDENTE

 CARLOS PELLEGRINI

Fuente: SABSAY, Fernando; Presidencias y Presidentes constitucionales argentinos. Colección Fin del Milenio

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Ana Virginia Persello - El Partido Radical - Siglo Veintiuno

Gastón Pérez Izquierdo - La Última carta de Pellegrini - Ed. Sudamericana

Delfor Scandizzo - El Gringo Pellegrini - Corregidor

Fernando Sabsay - Los Presidentes Argentinos - El Ateneo

Fernando Devoto - Historia de la Inmigración en la Argentina - Ed. Sudamericana

 

El hombre que llegó a la presidencia de la República tras los sucesos de 1890 es la figura más representativa de la generación del 80 y encarna el arquetipo ejemplar del gobernante por sus méritos, formación cultural, miras y conducta política. La Argentina tradicional en su proceso de cambio pasa a la Argentina del siglo XX por influencia de su política educativa (Domingo Faustino Sarmiento), de la política inmigratoria (Juan Bautista Alberdi) y de la política económica (el acuerdo de los "notables"). Fue Pellegrini el conductor en épocas difíciles, de allí su apodo de "piloto de tormenta". Por su habilidad en la brega electoral se lo llamó "la gran muñeca" y por sus características éticas, "caballero".

El gringo Carlos Pellegrini había nacido el 11 de octubre de 1846 en un hogar extranjero y acriollado en Buenos Aires. Fue su padre el ingeniero saboyano Carlos Enrique Pellegrini, destacado en su labor técnica y, más aún, por su importantísima labor artística en relación con la iconografía valiosísima de Buenos Aires y sus personajes en acuarelas, litografías y dibujos. Fue su madre María Bevans hija del ingeniero inglés Santiago Bevans, quien con su consuegro saboyano formó parte de la comisión del puerto de la ciudad.

Carlos Pellegrini, en un hogar de sólida fortuna inmobiliaria rural y urbana, tuvo una juventud sin tropiezos, doctorándose en Jurisprudencia en 1869. Muy joven fue secretario de la Comisión de Puerto Madero; en 1872, legislador en la legislatura porteña y, dos años más tarde en la Cámara de Diputados de la Nación. Ministro de Guerra de Avellaneda, senador nacional, después, con Roca, primero emisario para conseguir un empréstito en Europa, y, luego, titular de la cartera de Guerra y Marina. Siendo ya figura nacional, integró con Juárez Celman la fórmula presidencial 1886-1982.

El 6 de agosto de 1890, aceptada la renuncia del "único", pasó, al día siguiente, a ocupar la Primera Magistratura. Alto, rubio, trajeado a la inglesa, políglota, culto, viajero incansable a Europa, "bon viveur", sin amaneramientos, campechano y cordial cuando lo imponían las circunstancias, supo alternar el discurso académico con la chusma maliciosa o la palabrota agresiva o liminar. Fue hombre de club y de tapete. Su pensamiento en lo económico, según sus artículos en la Revista del Plata y por la actitud asumida tras la crisis del 74, fue proteccionista y proclive al fomento del desarrollo industrial. Ya se hablaba de su candidatura como sucesor de Luis Sáenz Peña cuando falleció en 1906.

En política interior, su acción fue perfectamente coherente y estuvo orientada al claro objetivo de mantener en el poder al Partido Nacional, buscando para ello el acercamiento de otras fuerzas conservadoras: el mitrismo y el autonomismo disidente, por una parte, y, por otra, evitar el desarrollo de la nueva fuerza opositora nacida en el Jardín Florida en 1889, la Unión Cívica, que amenazaba alterar el panorama político argentino con un nuevo factor: la voluntad popular. Julio A. Roca, el jefe del Partido Nacional, ocupó en su gobierno el ministerio del Interior, volviendo a ser el árbitro de la política nacional.

A pesar del esfuerzo oficial, la oposición, encabezada por Leandro N. Alem (al comienzo fuerza exclusivamente porteña pero que había alcanzado crecer en el interior) logra triunfar en la elección del 15 de mayo de 1891 para elegir senadores por la Capital.

Alem rechaza todo "acuerdo" con el gobierno. Hay impaciencia en el interior. En Córdoba, se conspira, el gobierno nacional reprime la intentona: 23 muertos, 150 heridos y varios centenares de presos políticos. Había actuado el 10 de línea.

En Catamarca los amotinados tienen éxito, se interviene la provincia y se declara el estado de sitio. La guerra civil es inminente. Interviene Bernardo de Irigoyen como mediador. Se reprime con violencia pero la opinión pública gana la calle. El 7 de junio de 1891, en vista de la situación reinante, el Comité Nacional de la Unión Cívica designa una comisión de tres mitristas y tres intransigentes para elaborar un  "acuerdo" con el Partido Nacional. Las autoridades nacionales de la Unión Cívica rechazan lo acordado el 12 de junio. El "acuerdo" está muerto pero, también, la unidad opositora. Los mitristas fundan la Unión Cívica Nacional a fines de junio. Un mes más tarde los antiacuerdistas constituyen la Unión Cívica Radical.

Roca anuncia su alejamiento de la política, no obstante conservar la jefatura del Partido Nacional, y propone la reunión de "una junta de notables ciudadanos conspicuos" para encarar el problema electoral de la sucesión presidencial de 1892 y garantizar la libertad de sufragio. En esta reunión se integra la fórmula oficialista: Luis Sáenz Peña - José Evaristo Uriburu.

El radicalismo, pese al estado de sitio, continúa su prédica en todo el país. su plataforma se sintetiza en cuatro banderas, como las llamó Leandro N. Alem, libertad política, honradez administrativa, impersonalidad de la coalición y sentimiento nacional.

Pellegrini y su ministro de Haciendo, Vicente Fidel López, elaboran la política económica que llamaron de "recuperación nacional". Recordemos que Pellegrini, antes de asumir la presidencia, obtuvo de "los notables" un préstamo, "deuda de honor" del Gobierno, sin convenir intereses ni formas de pago, de 18 millones de pesos, con los que cumplió obligaciones apremiantes con la banca extranjera, recuperando el crédito internacional. En el plan de "recuperación nacional", se anularía la venta de obras sanitarias hechas por Juárez Celman; se crearían impuestos protectores sobre importaciones competitivas para incrementar el desarrollo industrial; medidas todas proteccionistas que no concordaban con la línea liberal. Estas medidas se complementaron con un impuesto a los depósitos en bancos extranjeros, con la elevación de las patentes a las compañías de seguros foráneas y con un gravamen a las ganancias a las empresas no argentinas. Finalmente se produjo la revisión de las garantías a los ferrocarriles, con una comisión presidida por Osvaldo Magnasco que terminó informando que ni remotamente los ferrocarriles habían sido factores propicios al desarrollo económico nacional, todo lo contrario. Todas ellas ocasionaron reacciones negativas en Londres.

Al mismo tiempo nació en el país un movimiento sindical en pro de reformas inmediatas de orden social. En 1890 se festejó por primera vez el 1 de mayo como Día Internacional de los Trabajadores. Se creó el Comité Internacional Obrero. En este período presidencial se realizaron 19 huelgas como consecuencia de las condiciones lamentables de los talleres; jornadas prolongadas, salarios bajos, falta de sistemas de previsión, etc.

Se sancionaron dos importantes leyes en lo económico-financiero: la 2.741 (octubre de 1890), creando la Caja de conversión y la 2.841 (en 1891) creando el Banco de la Nación Argentina.

La Caja de Conversión sería la única entidad autorizada para la emisión de billetes, terminando con el Banco Nacional y los bancos garantidos.

El Banco Nación recién fue banco del Estado en 1904, dinamizando la economía regional, abriendo sucursales y agencias en todas las provincias.

Las cercanas elecciones nacionales trajeron reacciones que alteraron el orden social y llevaron al gobierno a utilizar las fuerzas de línea en Córdoba, Santiago del Estero, Catamarca y Corrientes. En Rosario, grupos políticos se tirotearon con fuerzas del 3º de línea y marinería de la cañonera Bermejo dejando como saldo una docena de muertos.

En pleno proceso electoral los radicales toman el gobierno de Mendoza. Pellegrini, por esta causa, despoja a los gobiernos provinciales del tradicional y constitucional derecho de inscribir a los electores para las elecciones presidenciales y encomienda esa función a los jefes de guarnición, que dependían del Ejecutivo Nacional. Se aplica la compra de votos y de boletas en gran escala, en favor del Partido Nacional.

La Unión cívica Radical no se amilana. Al contrario, está dispuesta a ir a elecciones y ganarlas pese al fraude que empaña los comicios del 7 de febrero de 1892. Las asambleas públicas son cada vez más numerosas y proclaman la fórmula Bernardo de Irigoyen . José María Garro. El fervor cívico despierta con Leandro N. Alem. Las inscripciones son numerosas y el resultado de las próximas, fijadas para el 10 de abril, es dudoso.

Carlos Pellegrini pierde su habitual compostura y el golpe de mano que realiza el 2 de abril, una semana antes de las elecciones no tiene precedentes en la política nacional. Denuncia, en esa fecha, una criminal conspiración subversiva; decreta el estado de sitio en todo el país, y detiene y confina en un buque de guerra a los dirigentes radicales, incluyendo a los candidatos. Bernardo de Irigoyen, por su edad, es vigilado en su casa. Los comités radicales son clausurados, al igual que los diarios de la oposición. La acusación era tremenda, se los acusaba de fraguar los asesinatos de Pellegrini, Mitre y roca y de los generales en actividad con bombas Orsini.

La calumnia era absurda pero fundamentó desusadas medidas de represión, descabezó al radicalismo, que quedó sin dirigentes, sin diarios y sin comités. La Unión Cívica Radical, en el comité nacional, en sesión clandestina, a causa del estado de sitio, declaró la abstención. El estado de sitio se levantó por 24 horas el 10 de abril para permitir los comicios. Salvo en Mendoza, las listas oficiales fueron votadas unánimemente, en todo el país. Luis Sáenz Peña obtuvo 210 votos, Bernardo de Irigoyen 5.

 

HECHOS NOTABLES

La noticia llega de Córdoba: "el dique se viene" (el San Roque) es la alarma que corre y la consigna es desagotarlo.

Todo esto altera el orden. Son maniobras de los medios periodísticos y repetidas en mitines públicos. Este plan había sido urdido por los enemigos de Juárez Celman y del ex gobernador Marcos Paz, que no les perdonaban su actitud. Denuncian que la construcción del dique ha sido un enorme latrocinio: malos materiales, pésima dirección técnica; conclusión: debe ser demolido. Los técnicos Bialet Massé y Cassafonath se defienden. El gobierno de la provincia pone en marcha la justicia del crimen y dicta orden de prisión para ambos.

Un hecho terrible conmueve a Buenos Aires. La cazatorpedos "La Rosales", en julio de 1892, naufraga frente a la costa uruguaya, desapareciendo sus tres oficiales y 80 tripulantes.

Recordemos que en enero de 1882, obreros socialistas alemanes habían fundado el club Vorwarts (Adelante) aunque el verdadero movimiento de lucha contra los empresarios se inicia en 1887 con la huelga de los zapateros y la fundación de la Fraternidad. El 12 de diciembre de 1890 aparece por primera vez el semanario El Obrero y simultáneamente varias entidades gremiales.

Se procura integrar el país con tres elementos: inmigración, educación y transporte. Para ello, la clase gobernante elige en lo económico al sistema liberal; en lo político centraliza el poder, y si bien permite fluidez, en lo social, impide, en cambio, todo ingreso en el minúsculo círculo de las decisiones políticas.

En mayo de 1888 se funda el Museo Histórico Nacional.

Su vocación por el juego, lleva a Pellegrini, a fundar el Jockey Club donde encuentran campo sus inquietudes de "turfman".

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