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Terremotos que han remecido Valparaíso
El que está más fresco en la memoria histórica es el del 16 de agosto de 1906, que asoló el Almendral, con una secuela de 3.700 muertos.

 ALFREDO LARRETA LAVÍN

alarreta@mercuriovalpo.cl 

 

Chile es un país con los más altos niveles sismológicos del mundo. Si bien los continuos terremotos y maremotos subsecuentes han ocasionado en otras naciones muchas más víctimas fatales, probablemente por su alta densidad poblacional, en nuestro territorio la mortalidad ha sido menor, pero no así la violencia telúrica, en algunos casos con sismos altamente destructivos.

En este contexto, Valparaíso exhibe un lamentable protagonismo con terremotos de gran entidad, siendo el más recordado el de 1906 por la inmensa destrucción y sus cerca de 3.700 víctimas fatales.

La naturaleza y la mano del hombre han puesto a prueba nuestra ciudad y la zona, en reiteradas ocasiones, enfrentando no sólo las trepidaciones de la tierra sino también temporales, aluviones, incendios, naufragios, explosiones, saqueos a manos de los piratas y hasta un bombardeo leve a una ciudad sin posibilidades de defensa.

Después de cada catástrofe, sin embargo, ha surgido el espíritu de superación ante la adversidad y la ciudad se ha levantado cada vez que ha sido saqueada, bombardeada o destruida, desafiando a su innegable sino trágico.

 

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El barrio El Almendral quedó casi totalmente destruido con el terremoto de 1906.

 

 

LOS TERREMOTOS

 

El primer terremoto del que se tiene constancia es del año 1647, en plena Colonia y cuando Valparaíso sólo era un conjunto de algunas precarias construcciones que cobraba vida con la llegada de las escasas naves que hacían la carrera entre El Callao y este puerto. Según Benjamín Vicuña Mackenna, la destrucción fue casi total. Es probable que antes de aquel año el área fuera sacudida por la naturaleza, pero no se tiene certeza de fechas ni características.

El 8 de julio de 1730, un terremoto con una intensidad de 8,75 grados Richter sacude a Valparaíso, con un fuerte maremoto que arrasó con lo poco que había quedado en pie. Domingo Amunátegui sostiene que no se han recogido muchos detalles de aquel cataclismo, que sembró de ruinas el puerto. Se sabe que se sintieron, el día apuntado, tres fuertes sacudidas de tierra: la primera a la una de la mañana, la segunda a las cuatro tres cuartos y la tercera a las doce del día siguiente. En su Monografía Histórica de Valparaíso 1536-1910, Víctor Domingo Silva apunta que la recordada catástrofe produjo tan honda impresión en los habitantes, que ya nadie quiso construir sus casas en la parte plana, y el barrio del Almendral se replegó a los cerros, como el del Puerto.

El terremoto del 25 de mayo de 1751, añade Silva, que ocasionó la salida del mar en casi todo el litoral de Chile y destruyó la ciudad de Penco, se dejó sentir violentamente, derribando también, como el de 1730, el templo de La Merced, que sus propietarios habían logrado reedificar después de largos y laboriosos esfuerzos. Se asegura que este terremoto se prolongó por seis minutos y que la gente no podía mantenerse en pie.

A las 10.30 de la noche, el 19 de noviembre de 1822, otro violento terremoto sacudió a Valparaíso, ciudad que iniciaba su despegue económico luego de la Independencia y la apertura a otros países fuera de la corona española. El gobernador de Valparaíso, general José Ignacio Zenteno, estimaba en unos 700 los inmuebles destruidos, salvándose sólo aquellos que estaban sobre tierra firme, cerca de los cerros o suelo rocoso. Sobre este destructivo sismo existen diversos testimonios de historiadores y viajeros que se encontraban en el país, como María Graham, Gabriel Lafond de Lurcy y Richard Longeville Vowell. También estaban en Valparaíso el almirante Lord Cochrane y el director supremo Bernardo O‘Higgins, que quedó con una herida en la cabeza.

 

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Maremoto del 20 de febrero de 1837 en bahía Cumberland (Juan Fernández) y erupción cerca de la Punta Bacalao, según Sutcliffe. 

 

 

SUSTO PARLAMENTARIO

 

En el año 1829 hubo un cuasi terremoto en Valparaíso, y la dura experiencia de hacía sólo siete años provocó pánico entre la población, como también entre los parlamentarios que se encontraban sesionando en esta ciudad, quienes rápidamente emigraron a Santiago.

El año anterior había sesionado el Congreso Constituyente en el entonces templo de los Domínicos, en la esquina de calle Santiago Severín con Santo Domingo. Las sesiones, escapando del ambiente enrarecido de la capital, se iniciaron el 6 de agosto y después de dos meses, se sancionaba la nueva Constitución, que establecía un ejecutivo encabezado por un Presidente de la República y un congreso bicameral.

Al año siguiente, ya elegidos los nuevos parlamentarios, se constituyeron nuevamente en el mismo inmueble, iniciando sus sesiones ordinarias el 13 de septiembre. Pero el 26 del mismo mes se produjo el terremoto grado 7 que incluso provocó daños en el propio recinto, provocando la mencionada estampida de los congresales a la capital.

Un manuscrito de la Biblioteca Nacional, citado por Fernando de Montessus de Ballore en su Historia Sísmica de los Andes Meridionales, se hace cargo de esta situación: "El Congreso Nacional ha acordado trasladarse a la capital después del temblor del 26 del que expira, no hallando seguridad en esta ciudad, por los continuos movimientos seguidos a aquel y lo ruinoso de los edificios. Por esto creemos que el supremo gobierno deberá partir también muy pronto. Los temblores han continuado. Tres o cuatro facinerosos montados a caballo, el lunes (día del terremoto de las 14 horas) en la noche han corrido todo el Almendral anunciando que principiaba a salirse la mar por San Juan de Dios (hoy calle Condell). Aquel vecindario atemorizado con el terror de los temblores, dejó, en las más partes, sus casas por tomar asilo en los cerros. Los fruteros, carniceros, etc., que estaban en el cuadro (mercado) abandonaron igualmente sus puestos, dejando a discreción de los ladrones cargas y carnes".

El inmueble de los Domínicos ya no existe. En 1859 fue demolido y se levantó una construcción destinada a uso militar para las Guardias Cívicas. El terremoto de 1906 lo destruyó y en 1909 se levantó un tercer inmueble, que en 1927 pasó a Carabineros. Finalmente, después de quedar abandonado, terminó destruido por un incendio en el 2004. Hoy se proyecta levantar allí un recinto universitario.

 

EL TERREMOTO DE 1906

 

Cuando faltaban sólo dos minutos para las 8 de la noche del 16 de agosto de 1906, se produjo un primer recio sacudón de tierra y otro enseguida. Se trataba de un terremoto con una intensidad de 8.6 grados en la escala de Richter, que dejó más de tres mil muertos y la destrucción casi total del Almendral y otros sectores de la ciudad, fruto del propio movimiento y de los incendios posteriores.

La tragedia, que afectó también gravemente a Viña del Mar y a otras ciudades de la zona y del resto del país, dejó muchas enseñanzas y comenzó a tomarse conciencia de ser un país sísmico y que debían adoptarse medidas a todo nivel. Entre otras resoluciones, se creó el Servicio Sismológico de Chile y se adoptaron exigencias en la construcción de inmuebles, especialmente en sus cimientos.

Los daños se agravaron con los incendios, algunos provocados por saqueadores para dar rienda suelta a sus fechorías, que fueron enérgicamente reprimidas por el jefe de plaza, capitán de navío Luis Gomez Carreño, nombrado por el intendente Enrique Larraín Alcalde. La cifra de muertos alcanzó a unos 3.700, muchos de ellos sin poder ser identificados y unos 20.000 heridos, en una ciudad con 170.000 habitantes.

 

EL TERREMOTO DE 1971

 

Un total de 23 muertos, más de 210 heridos y gravísimos daños dejó el terremoto que sacudió al país el 8 de julio de 1971, a las 23.09 horas, afectando desde Arica a Temuco.

El epicentro se localizó en Illapel, donde alcanzó una intensidad de 10 grados en la escala de Richter. Su duración fue de 10 minutos, aún cuando su período de mayor intensidad duró sólo dos. Las provincias más afectadas fueron Valparaíso, Aconcagua, Santiago y Coquimbo, para las cuales el gobierno decretó zona de emergencia.

En la provincia de Valparaíso hubo trece muertos, varios de ellos se encontraban en la función nocturna del cine Imperio donde mueren aplastados por derrumbes en el interior del recinto.

La ciudad debió enfrentar graves daños estructurales, entre ellos la caída de la cúpula de la Catedral de Valparaíso sobre el altar mayor. La torre del diario La Unión (actual obispado), resultó seriamente dañada y tuvo que ser demolida. El mayor daño ocurrió en el Acueducto de Las Vegas, fuente principal de abastecimiento de Valparaíso y Viña del Mar. Se sumaron los cortes de electricidad y comunicaciones, las cuales tardaron en retornar. El problema del acueducto se solucionó después de 40 días.

 

EL TERREMOTO DE 1985

 

El 3 de marzo de 1985, a las 19.46 horas, se produjo un nuevo terremoto en Valparaíso. Su epicentro se ubicó a 72 grados oeste y 33grados 20 minutos latitud sur en el mar frente a Algarrobo. Afectó a más de mil kilómetros de costa comprendida entre Coquimbo y Valdivia, alcanzando una intensidad de 7,8 en la escala de Richter, con una duración aproximada de 90 segundos.

Científicamente el fenómeno sísmico se explicó como un "enjambre" , es decir, una actividad sismológica de alta frecuencia en corto tiempo y de magnitudes similares. Lo cierto es que entre el 21 al 27 de febrero de ese año ocurrieron más de 350 sismos de mediana y pequeña magnitud con epicentro situado frente a la costa de San Antonio y Valparaíso.

Las cifras oficiales indicaron que hubo 178 muertos; 2.575 heridos; 986.544 personas damnificadas; 85.358 viviendas destruidas; 109.979 viviendas con daños menores; 180 establecimientos de salud con daños graves; 174 escuelas destruidas.

Los recintos portuarios también fueron seriamente afectados, con daños por 5 mil millones de pesos. Una de las situaciones más singulares fue la que se produjo en el edificio de Reñaca "El Faro", recién construido y que inclinado, debió ser dinamitado cinco días después.

El Hospital Deformes quedó con daños irreparables, y al año siguiente fue demolido; años más tarde, fue levantado allí el edificio del Congreso Nacional.

 

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El edificio "El Faro" de Reñaca debió ser dinamitado 5 días después del terremoto de 1985, debido a su peligrosa inclinación.

 

CÉLEBRE PRONÓSTICO

Después del terremoto de 1906 se hizo célebre el pronóstico de la Oficina Metereológica de la Armada de Chile, firmado por el capitán de corbeta Alejandro Middleton, basado en la teoría del capitán Cooper, y que fue publicado por El Mercurio con diez días de anticipación, que anunciaba fenómenos atmosféricos y sísmicos para el día 16 de agosto.

En parte afirmaba que "el día ya señalado habrá conjunción de Júpiter con la Luna y maximun de declinación norte de la Luna. A causa de estas situaciones de los astros, la circunferencia del círculo peligroso pasa por Valparaíso".

El propio Fernando de Montessus de Ballore, en un trabajo publicado en 1915 afirmaba que "creemos que es nuestro deber dejar constancia de que en el año de 1911 el capitán Middleton, fallecido en 1912, nos escribió para retractar todas sus opiniones respecto a la posibilidad de prever los fenómenos sísmicos y meteorológicos por medio del método del capitán Cooper".

 

 

 

 

06/03/2011 - 18:11:45
rpuelma7@hotmail.com
Habida consideración de que el pronóstico de Middleton ha sido un de los más acertados en la historia sísmica de Chile, sería de gran interés conocer en que consiste la teoría del capitán Cooper. Quizá El Mercurio tenga más antecedentes en sus archivos. Es de esperar que en el siglo XXI no tengamos los mismos complejos del oficialismo de la época que hicieron callar para siempre al pobre Middleton...
Firma: ricardo.-
04/03/2011 - 17:09:59
mansanack@gmail.com
Interesante el reportaje de los terremotos acaecidos en nuestro Puerto. Quizás la reconstrucción más efectiva fue la posterior al terremoto de 1906, donde se construyeron hermosos edificios que hasta hoy perduran y una buena remodelación del plan de la ciudad. No sucedió así con los terremotos de los años 1965, 1971 y 1985 que aun existen sitios eriazos por demolición de varios inmuebles y donde no hubo reconstrucción posterior, razón por la cual muchos porteños se radicaron en otras comunas, donde se han construido modernas poblaciones y edificios, dejando a Valparaíso como una ciudad vieja, con inmuebles a punto de derrumbarse tanto en el plan como en los cerros, no siendo tentador para las empresas constructores levantar modernos edificios, salvo algunas excepciones.
Firma: Manuel Sánchez Ackermann.-
03/03/2011 - 17:41:39
elizabethcasanueva366@gmail.cl
Creo que en el reportaje faltó mencionar el terremoto de 1964. Y el número sería nueve.
Firma: elizabeth.-
02/03/2011 - 10:14:14
karina.aravena.caro@hotmail.com
Excelente Reportaje!

Muy educativo. Felicitaciones.

Karina Aravena Caro
Firma: Karina Aravena.-
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