El asno doméstico, un animal para la historia

enero 8, 2014 | publicado en: Blog, Signo Editores | por

¿Cuándo comenzó la domesticación del asno? Pues la respuesta a esta curiosa pregunta la encontramos en el tomo Los medios áridos, de la coleccíón Reino animal, de Signo editores.

El declive del asno doméstico es general en todo el mundo y mucho más acentuado que el del caballo, que aunque ha dejado de ser en gran medida un animal de carga, sigue desempeñando su papel como cabalgadura, aunque sea hoy con fines en su mayor parte deportivos.

A pesar de este notable retroceso, el asno como animal doméstico ha desempeñado un importante papel en la historia de los pueblos del Próximo Oriente y el norte de África, como puede comprobarse en muchos testimonios de la Antigüedad, desde pinturas murales o papiros hasta relatos en la Biblia o el Corán. El asno estuvo presente en muchas grandes migraciones que tuvieron lugar en todas estas regiones. Su presencia es también constante en fábulas y leyendas de todo tipo y aparece, además, en multitud de giros lingüísticos y refranes de los más diversos pueblos del Viejo Mundo.

La domesticación

Se cree que la domesticación se completó hace unos 6.000 años en el antiguo Egipto, siendo el asno de Nubia el antecesor común de la mayoría de las razas, que posteriormente se fueron adaptando a las distintas regiones donde se las introdujo. Las múltiples virtudes de los asnos, desde un punto de vista humano, hicieron de ellos unos excelentes animales domésticos. Rústicos y austeros donde los haya, se contentan con un escaso alimento y son muy resistentes frente a las enfermedades.

Su anatomía los hace más aptos para la carga que para el tiro y fueron durante siglos los principales acompañantes de las caravanas de camellos. A todo esto hay que añadir su mayor longevidad, pues viven hasta 40 años. Por otra parte, la forma de sus pezuñas los hace idóneos para desplazarse por terrenos agrestes y por áreas de montaña, donde el caballo encuentra mayores dificultades.

De este modo, el asno se convirtió en el animal doméstico más extendido y a menudo imprescindible, pues estaba siempre al alcance de los agricultores más pobres, que no podían adquirir otros animales. Su expansión fue paulatina y ya durante el Imperio romano estaba presente, además de en las áreas originales de la especie, en la totalidad de las regiones mediterráneas, llegando por el este hasta China.

El principal factor limitante para su expansión es la temperatura, pues cuando esta es baja, el asno se vuelve más sensible a las enfermedades y su rendimiento es muy inferior al que da en las áreas cálidas. Es, por consiguiente, un animal propio de regiones calurosas y que podemos encontrar también en lugares del planeta muy alejados de sus territorios originales, como son Centroamérica o Australia. Además de servir como animal de carga y de trabajo, en algunos lugares de África se consume también su carne y, de modo más general, se le emplea también para obtener leche, cuyas cualidades son muy similares a las de la humana.

Híbridos: el mulo y el burdégano (o burreño)

Los mulos son el resultado del cruce entre caballos y asnos en general, aunque el término se aplica más propiamente al cruce de asno y yegua, dejando el de burdégano o burreño para designar el fruto del cruce de caballo y burra. En ambos casos, se trata de animales no fértiles, que no pueden cruzarse entre sí ni con las especies originales. Sin embargo, reúnen muchas de las principales características de ambas, por lo que se trata de animales que han tenido una gran importancia económica.


[subir]
Deja una Respuesta