La innovación tecnológica emerge del garage

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Julio Sánchez Onofre / El Economista

Hace tres años en Guadalajara comenzó a configurarse un espacio de reunión para creadores y desarrolladores de tecnología, bautizado como “Hacker Garage”. Bajo un mismo techo se juntaban programadores, diseñadores y con el tiempo también llegaron administradores, gente de negocios, representantes de grandes empresas y hasta funcionarios del gobierno.

Al principio eran cerca de 30 personas que cada mes se reunían para compartir nuevos conocimientos, discutir tendencias tecnológicas y buscar entre ellos soluciones a problemas específicos que tenían las distintas comunidades tecnológicas. Ahora ya son 300 las personas que asisten a estos encuentros.

“Somos la comunidad para innovar de Guadalajara que cuenta con su propio hacker space y ahorita actualmente tenemos el Maker Space, que es de la comunidad de Maker Guadalajara. Es la casa de las comunidades tecnológicas de Guadalajara”, dice orgulloso el cofundador del Hacker Garage, Luis Alfonso de la Cruz.

Bajo el mismo techo se reúnen varias comunidades, además de Maker Guadalajara, como Social Media Club Guadalajara, enfocado a las redes sociales; Tech Woman Community, que reúne a las mujeres involucradas en la tecnología; GBG Guadalajara que crea soluciones empresariales a partir de las tecnologías de Google; Hackers & Founders, que reune a emprendedores, desarrolladores y talentos de otras disciplinas; o DroneProject, la comunidad de desarrolladores e impulsores de las tecnologías para vehículos aéreos no tripulados, o drones.

“Al principio eran personas que se juntaban con un mismo gusto y formaban una comunidad. Ahora se está formando como un clúster con comunidades, empresas, organismos, ya incluso son Secretarías del gobierno. Vamos viendo cómo jalamos todos para el mismo lado y no estar compitiendo. Queremos generar valor donde no había”, asegura De la Cruz en una entrevista.

La emergencia de estos espacios y las comunidades de tecnología tienen un papel fundamental en el ecosistema innovador al ser motores de cambio de una ideología de negocio basada en la se crecía hacia un paradigma de colaboración y compartir conocimiento.

“Una de las cosas que hacen posible esto es tener una comunidad de tus colegas donde puedes comparar notas, puedes apoyarlos a todos ellos y pueden informarse cada uno. Esto es muy vibrante en Silicon Valley donde todo el mundo se conoce y generan amistad incluso si están compitiendo”, explica David Weekly, director de Producto de Facebook y fundador de Hacker Dojo, un “hacker space” ubicado en Mountain View, California.

Si bien hay encuentros masivos como Campus Party, que se realizó en Guadalajara la semana pasada que promueven la innovación, lo cierto es que este tipo de ferias tecnológicas sólo permiten dar un vistazo a lo que desarrollan otras comunidades e instituciones e incluso Raúl Martín, director del encuentro, dice que es equiparable como un gran festival de música.

“La idea de venir es que las personas conozcan el proyecto, tal vez que se integren y hagamos cosas. Además estamos trabajando y haciendo unas tomas aéreas del evento pues tanto la comunidad como el negocio no estamos peleados”, dijo Edwin Gómez, cofundador de DroneProject, durante una entrevista dentro de Campus Party.
Donde realmente se comienza a cosechar el fruto de las alianzas y el establecimiento de conexiones en distintas comunidades es precisamente en estos espacios de “garage”.

“Es un espacio que está prácticamente todo el año y no sólo una ventana. Campus Party está padre pero las reuniones duran un tiempo muy limitado. Lo que estamos haciendo es ver qué hacemos los 365 días del año y cuando tienes 300 personas cada semana o mes, eso puede tener un gran impacto”, dice De la Cruz, cofundador de Hacker Garage.

El inversionista, emprendedor y directivo de Facebook, David Weekly, es testigo de que la conformación de estos ecosistemas resultan fundamentales para el crecimiento y desarrollo de una industria tecnológica donde los actores busquen crecer el mercado potencial y el volumen de negocio, y no limitarlo con una constante lucha por obtener el control de todo el mercado.

“Nosotros competimos con Google, pero ¿necesitamos que Google muera para que a Facebook le vaya bien? ¿Google necesita que Facebook muera? ¿Y qué hay de Twitter, tenemos que hacer que no existan? No en realidad. No significa que no haya competencia pero todos estamos contando en que esto crezca y crea un interesante y casi intuitivo sentido de cooperación que no se ve en varios ambientes de negocios”, dice.

En la capital mexicana también existen espacios colectivos que van desde la cooperación y desarrollo de startups como The Pool o las mismas oficinas de la aceleradora 500 Mexico City, hasta lugares de encuentro de hackers como Rancho Electrónico que busca reunir en mismo espacio a hacktivistas, usuarios y promotores de software libre así como a cualquier interesado en desarrollar tecnología y compartir conocimientos sin fines de lucro.

Weekly reconoce que este tipo de espacios son los que han roto los paradigmas del desarrollo, donde la clave es la colaboración y asegura que esta dinámica le permitirá a México explotar al máximo su potencial creativo y talento humano, una oportunidad inminente frente a la falta de una reforma migratoria en Estados Unidos que fomente el reclutamiento talento de todo el mundo para impulsar la innovación en sus polos de desarrollo como Silicon Valley.

julio.sanchez@eleconomista.mx

mfh