Kiko Veneno explica ‘Sensación térmica’: su disco más experimental desde 1977

El cantante desgrana su arriesgado nuevo álbum que se publica el próximo 19 de marzo.
Por - 18 de febrero de 2013
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La primera sorpresa llega rápido. Babú, la segunda canción del nuevo disco de Kiko Veneno, arranca con una base electrónica inédita en su discografía. Un sampler que se mezcla con una mandolina y un sintetizador Moog. Kiko, de 60 años, medio rapea una frase tan dura como premonitoria: “Ayer comí y eso se acabó”.

No se asusten. En Sensación térmica, que se publica el próximo 19 de marzo, encontraremos al Kiko Veneno de siempre (ingenio surrealista, instantáneas de la realidad más dura, soñador positivista). Pero distinto: un sonido con nuevas texturas y rebeldía ante el encasillamiento. Éste es su disco más experimental y arriesgado desde 1977, cuando junto a Raimundo y Rafael Amador, publicó Veneno.

En esta ocasión es el productor Raül Fernández Refree quien tiene parte de culpa. El catalán de 36 años, le ha ayudado a dar un interesante giro a música. A jugar con la “electrónica friki”, en sus palabras. “En él he encontrado un gran aliado para sorprender”, cuenta Kiko.

Mira el super difraz de Kiko Veneno en los pasados Carnavales de Cádiz

Segunda sorpresa. En Sensación Térmica no hay dos canciones iguales. Sin perder su identidad, Kiko juega con el pop espacial (en Los Planetas), la rumba deconstruída (Sabes o no), una malagueña flamenca en lo fi (Malagueña de San Juan de la Cruz) o rock and roll contemporáneo (Mala suerte).  “Es por culpa de los Beatles, que son la libertad en el pop”, ha reconocido Kiko hoy, 19 de febrero, frente a un grupo de periodistas a los que ha enseñado su disco en el teatro Lara de Madrid. “Ellos podían hacer un rock, luego un vals y pasar a una canción pop. Todo lo contrario que los grupos de ahora, mas encorsetados, que tras encontrar la fórmula del éxito se ponen unas orejeras y siguen su camino sin mirar a los lados”.

No ha sido ese el camino elegido por Kiko en 2013, que justo mañana, 20 de febrero, viaja a Uruguay para presentar su también nuevo disco El Pimiento Indomable, grabado con Martin Buscaglia. Ni se ha puesto una venda ante los nuevos sonidos ni ante la realidad social: “Ahora para abrirte una cuenta en un banco tienes que llevar tú media vajilla”, ha bromeado. “Intentamos poner un poco de humor, aunque poco vale en esta miseria”.

Si de pronto aparece el “buen rollito” en No cal patir (título en catalán), donde canta (en castellano) cosas como “No hay vino en jerez, no hay flores en Florencia. Es mejor así, para qué sufrir”, después emerge un zarpazo de “mal rollo” en Mala suerte, donde mira de frente a los culpables de la crisis.

“Este disco tiene una actitud punk que entronca con Veneno, aunque tenga un sonido muy diferente”, ha explicado su escudero ocasional Refree. “Lo hemos pasado muy bien metiendo los dedos en los samplers”, reconoce Kiko. “He hecho canciones raras que la gente nunca habría pensado que habría hecho, pero a mí lo que me gusta es la libertad. Está feo que yo lo diga, pero doy por buena mi experimentación”.

El autor de Volando Voy ha explicado también el por qué del título y su relación con el disco. “Es una expresión nueva, inventada hace no más de diez o quince años por los meteorólogos. Así se llama la última canción del disco. La intención: dejarte una temperatura más agradable de la que realmente hace”.

Aquí puedes ver el making of de Sensación térmica.

 

Y así suena La vida es dulce, el primer single del disco.

 

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