Archivo

Archivos de la categoria ‘2. La arquitectura de la colonización’

2. La arquitectura de la colonización

Domingo, 28 de Agosto de 2011

Los procesos migratorios antioqueños hacia el viejo Caldas y el norte del Valle y su relación con el cultivo del café han sido ampliamente estudiados en Colombia por diversos historiadores. Relacionados con la arquitectura hay dos trabajos recientes: “La Arquitectura regional de Antioquia y el Viejo Caldas”, de un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Medellín, realizado en 1982 y aún no publicado, y “El legado arquitectónico de la colonización antioqueña”, de Néstor Tobón Botero, realizado en la Universidad Nacional de Bogotá y cuyos dos primeros tomos fueron publicado en 1985 y 19869. Dada la existencia de estos trabajos, en los siguientes párrafos nos referiremos sólo a procesos muy globales, intentando precisar ciertos aspectos propiamente arquitectónicos.

La agreste topografía de la cordillera y la escasez de población indígena había impedido en Antioquia la formación de grandes encomiendas y haciendas. La economía antioqueña colonial fue fundamentalmente minera y dependió por largo tiempo del sustento agrícola de otras regiones. El crecimiento poblacional y la expectativa de adquisición de terrenos hizo que se realizara en el siglo XIX un viejo sueño colonial: la ocupación paulatina de las selvas del Quindío y Caldas, hasta el

_____________

7. “El Capitolio y Tomás Reed”, Pedro M. Ibáñez. Revista Nacional de Colombia.

8. “Las ruinas del Castillo de Salgar”, Rafael Tovar Ariza, en: revista El Gráfico No. 1278, Mayo 9 de 1936.

9. “La arquitectura de la colonización antioqueña”, Néstor Tobón Botero. -Antioquia- Ed. Fondo Cafetero, 1985 y el tomo II -Caldas- Ed. Banco Cen­tral Hipotecario, 1986. Resta por publicar otros tomos referentes a Quindío, Risaralda, Tolima y Valle.

Pág.111

___________________________________________________________________________________________

182. CASA EN SEVILLA, VALLE. Planta levantada por Beatriz García M. para el estudio "Vivienda y Familia en Sevilla, Valle". Vivienda urbana antigua. La casa conserva muchas de sus características originales, aunque se le han Integrado los servicios sanitarios.

183. PORTÓN DE COMEDOR, SALAMINA, CALDAS. Del trabajo: "El legado de la colonización antioqueña" de Néstor Tobón Botero.

_____________________________________________________________________________________________________

184. CORREDOR Y PORTÓN DE COMEDOR, PEREIRA, RISARALDA. Del trabajo: "El legado de la colonización antioqueña" de Néstor Tobón Botero. El corredor es un sitio en sí mismo. Al fondo, el portón del comedor, punto central de la casa de la colonización antioqueña.

_____________________________________________________________________________________________________

185. PORTONES Y CONTRAPORTONES. El zaguán, limitado por el portón y el contra-portón, forma un colchón que matiza el paso de la calle al interior de la vivienda.

185a. Portón, Montenegro.

185b. Portón, Pereira

_____________________________________________________________________________________________________

185c. Contra-portón, Pacora.

185d. Contra-portón, El Jardín.

_____________________________________________________________________________________________________

Fotos: Olga Lucía Jordán y Carlos García Tobón, del trabajo “El legado de la colonización antioqueña” de Néstor Tobón Botero.

Pág.112

___________________________________________________________________________________________

186. CORREDORES Y ESCALERAS. Muchas casas se desarrollaron en dos pisos. Además de salón informal, el corredor en estos casos sirve como balcón sobre el paisaje.

a. Escalera interior, Calarcá.

b. Finca "La Mariela", Armenia.

_____________________________________________________________________________________________________

Fotos: Olga Lucía Jordán y Carlos García Tobón, del trabajo “El legado de la colonización antioqueña”, de Néstor Tobón Botero.

_____________________________________________________________________________________________________

187. CANCEL DE PORTÓN DE COMEDOR, EL JARDÍN. ANTIOQUIA. La adaptación de distintas influencias formales a la madera es el toque distintivo de la arquitectura de la colonización antioqueña.

188. IGLESIA DEL JARDÍN, ANTIOOUIA. Contra la piedra de los muros, se destaca la hermosa escalera para subir al coro y el cielo raso, ambos en madera.

_____________________________________________________________________________________________________

norte del Valle, en un proceso de colonización de tierras baldías tumbando selvas y monte. El cultivo de café basado en minifundios y sobre todo la agilización de su comercialización para la exportación a finales del siglo XIX y comienzos del XX permitió un desarrollo económico de toda la población y cana­lizó un esfuerzo considerable en la construcción de líneas fe­rroviarias, carreteras y puentes.

Aunque la explotación agrícola a partir de campesinos ais­lados también se produjo, lo característico de la colonización antioqueña fue la ocupación territorial basada en la fundación de pueblos, algunos de los cuales se convirtieron en ciudades pasados los años. Las poblaciones fundadas en la accidentada topografía de las montañas mantuvieron tercamente el rigor geométrico de los trazados cartesianos coloniales; es más, en la reproducción del gesto fundador de los primeros conquista­dores, la plaza será el centro gravitacional de la población y la iglesia su representación metonímica.

Es importante comprender que la colonización antioqueña no fue un acto histórico concentrado sino un proceso paulati­no de consolidación urbana y arquitectónica. En términos de la distribución interna de la vivienda este proceso se inicia en los sistemas convencionales rurales que se irán transformando hasta adquirir características similares a las viviendas del país urbano que les era contemporáneo. Es muy probable que las primeras casas estuvieran constituidas por una serie interconectada de cuartos sin especialización funcional, como lo eran las casas de los campos colombianos. Pero en la medida en que las poblaciones crecen y se consolidan, las viviendas se fueron “privatizando” introduciendo diferencias entre los espacios sociales y los familiares; cada cuarto se fue independizando de los demás para comunicarse -a través de puertas separadas-con el espacio “neutro” del patio, a la vez que fueron haciendo su aparición el salón y el comedor como lugares discernibles y preeminentes.

Pág.113

___________________________________________________________________________________________

189. HOSPITAL, SANTA MARTA. Dentro del campamento de la United Fruit co., los norteamericanos construyeron una arquitectura en madera, similar a la de todo el Caribe.

190. CASAS EN TURBACO, BOLÍVAR. Arquitectura popular con influencia árabe.

_____________________________________________________________________________________________________

191. IGLESIA PARROQUIAL, MONTERÍA. Construida hacia 1910 por el general Prisciliano Cabrales, denuncia la influencia cultural de los migrantes extranjeros.

192. PLAZA DE MERCADO, LORICA, CÓRDOBA.

_____________________________________________________________________________________________________

193. CASA DE RAFAEL NUÑEZ EN EL CABRERO, CARTAGENA Casona en madera tradicional en Cartagena a finales del siglo XIX.

_____________________________________________________________________________________________________

El hecho es que ya en las primeras décadas del siglo la tipo­logía distributiva de las viviendas de los pueblos antioqueños y del Viejo Caldas será idéntica a la que se construye en el país urbano en las mismas fechas y que sintetiza dos tradiciones: la de las viviendas urbanas del siglo XVIII y la de las grandes ha­ciendas del siglo XIX. Su distribución interna es la misma que se encuentra por ejemplo en Bogotá, desde finales del siglo pasado hasta aproximadamente 1930, y se puede describir de la siguiente manera: la configuración general contempla dos patios diferenciados, uno principal de carácter “ornamental”, con flores y plantas en macetas, y otro de servicio. Alrededor del patio principal se desenvuelve la vivienda propiamente dicha, con tres tipos de espacios: el salón, el comedor y los cuartos. El comedor será el punto central de la casa. Ya había­mos visto cómo el comedor se introduce en las haciendas a me­diados del siglo XIX e irá en un proceso de importancia cre­ciente. A comienzos de siglo el comedor está ya en el eje visual de la entrada y articula, enlaza y relaciona los dos patios. Al

Pág.114

___________________________________________________________________________________________

fondo, hacia el patio de servicio, estará la cocina y, en las casas más ricas, las alcobas para las empleadas del servicio domésti­co.

En la vivienda específica de la colonización antioqueña se introducirán algunos matices a esta tipología general. El co­rredor, por ejemplo, es mucho más que una circulación: es un sitio en sí mismo que sirve para la conversación cotidiana e informal. El salón adquiere así un tono formal y esporádico. Por la topografía en pendiente muchos corredores serán a la vez balcones para divisar y controlar el paisaje y los sembrados circundantes.10 Por otro lado, la relación con la calle es gra­dual. El zaguán de entrada es un punto neutro de transición enmarcado entre dos límites: el portón a la calle, que perma­necía abierto durante el día y el contraportón, cerrado, que marcaba la entrada definitiva a la vivienda, a través del patio o de un vestíbulo. Esta misma sutileza y gradación en la relación entre el espacio interior y el exterior se manifiesta en los dise­ños de ventanas que pueden abrirse total o parcialmente, con un sistema de postigos que permiten distintas posibilidades de aperturas. Otro aspecto interesante y relativamente peculiar se encuentra en las construcciones de dos pisos; cuando esto ocurre, el segundo piso es invariablemente la vivienda y el pri­mer piso generalmente se destina a graneros y depósitos. La persistencia de esta tradición colonial se explica por la depen­dencia de la producción agrícola de sus habitantes, por la cer­canía a las parcelas de cultivo y por las características del pro­cesamiento del café. En las casas “altas” o de dos pisos que se hicieron en esta época en otras partes del país, el primer piso se destinaba generalmente a comercios, estableciéndose con ello una relación diferente con la calle.

El aspecto central que le brinda gran peculiaridad a esta ar­quitectura es el de los materiales utilizados. Es una arquitectu­ra básicamente de madera y bahareque, la alternativa cons­tructiva más rápida y económica que brinda la región. La ex­tensa utilización de madera en los terminados-puertas, venta­nas, canceles, barandas, cielos rasos, etc.- obligó a la adapta­ción de las distintas influencias formales dentro de las posibili­dades de este material. Un ejercicio posible es el de seguir los  “estilos” de referencia a través de la ornamentación: el mudéjar, el neoclásico, el gótico, el “art nouveau” y el “art decó”, en sucesión cronológica, dejaron lejanos ecos, siempre reinterpretados por una riquísima imaginación popular. Los mo­delos originales de estos estilos fueron generalmente pensa­dos en piedra o en hierro y su volcamiento a la madera pintada de distintos colores produce un singularísimo lenguaje expre­sivo muy propio de las expectativas a la vez conservadoras y aventureras de unos colonizadores en trance de urbanización. Es en este repertorio ornamental, en este lenguaje superpues­to a una tipología base, donde reside lo más valioso de esta ar­quitectura. Portones y contra-portones, ventanas, cielos rasos y sobre todo canceles y puertas de comedor, todos en madera, son un interesante espectáculo socio-arquitectónico dispuesto a ser descubierto por un ojo avizor11.

Si bien es en la vivienda donde la arquitectura de madera presenta su repertorio más extenso, no debe dejar de mencio­narse el efecto que tal material produjo en la construcción de las iglesias. Pensadas como edificios monumentales pero con la restricción constructiva de la madera, que es un material poco durable, en comparación con la piedra, el ladrillo o el adobe, en estas iglesias se concentró la habilidad e ingeniosi­dad de la decoración. Las “jaulas” de las escaleras al coro, el tratamiento de los cielos rasos y los canceles de algunas igle­sias, enriquecidos con diferentes colores donde sobresale el dorado, llevan la madera a un preciosismo que no se logró con el hierro y el yeso en ninguna otra parte del país.

Los procesos migratorios en la Costa Atlántica a finales del siglo XIX y comienzos del XX han sido muy poco estudiados. Un trabajo pionero en este sentido12 señala una inmigración cuantitativamente escasa pero cualitativamente muy impor­tante de alemanes, ingleses y jamaiquinos hacia las costas atlánticas colombianas y sobre todo a Barraquilla en la segun­da mitad del siglo pasado y posteriormente de sirios y libaneses en las primeras décadas del siglo XX. Los primeros migran­tes se asimilaron a los sectores más selectos de la población. La migración sirio-libanesa, de comerciantes menos encum­brados, alcanzó sin embargo una descollante posición social y económica no sólo en las ciudades costeras, sino en las regio­nes cordobesas en expansión. Aunque este proceso migrato­rio no alcanzó los niveles masivos de la colonización antioque­ña, la influencia cultural ejercida por estos grupos se reflejará en la arquitectura de estas regiones, en sus edificaciones más importantes y también en ciertos rasgos ornamentales de la ar­quitectura popular.

Falta por hacer un estudio específico sobre la arquitectura costeña de estas épocas, pero un rápido recorrido por pobla­ciones que conservan estos rasgos -como Lorica, Montería o Ciénaga- revelan un lenguaje arquitectónico muy peculiar e interesante de lejano sabor árabe. De la Guajira a Panamá la tradición arquitectónica que se instala es también en madera con referencias formales cercanas a las de todo el Caribe. La casa de Rafael Núñez en El Cabrero (Cartagena) es un ejem­plo de la base tipológica sobre la que se aplica el lenguaje for­mal de distintas procedencias. La superposición de diversas influencias en las expresiones arquitectónicas costeñas bien merece una aproximación más detallada por parte de nuestros investigadores.

10.  Para ampliación de las características socio-formales de este tipo de arquitectura ver: “Vivienda y familia en Sevilla, Valle”, por Beatriz García Mo­la».

11. El inventario fotográfico más exhaustivo y de excelente calidad se en­cuentra en “La arquitectura de la colonización antioqueña”, de Néstor Tobón B. Op. cit.

12. Investigación sobre “Migraciones extranjeras a la Costa Atlántica”, de Manuel Rodríguez, en la Universidad de los Andes. Presentada en el ciclo “El Contexto Histórico de la Arquitectura en Colombia”, Facultad de Artes. Universidad Nacional. Octubre de 1985.

2. La arquitectura de la colonización