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Como iglesia nacional, formamos parte de una familia a nivel mundial; llamada Comunión Anglicana.

Asumimos el Credo de los Apóstoles, como símbolo Bautismal, y el Credo Niceno, como declaración suficiente de la Fe cristiana.

Somos una IGLESIA SANTA porque el Espíritu Santo mora en ella animándola, guiándola y sosteniéndola.

Somos una IGLESIA CATÓLICA porque seguimos la tradición Católica en nuestro culto, que hemos heredado desde tiempos de nuestros Padres Apostólicos y porque nuestra Iglesia es Universal e incluyente, que proclama toda la fe a todos los pueblos, hasta el fin de los tiempos. Cristianos de todas las razas, lenguas, culturas, países e ideas son anglicanos.

Somos una IGLESIA APOSTÓLICA que ha guardado en la ordenación de sus ministros la Sucesión Apostólica desde Jesucristo y ha mantenido la Doctrina y Culto desde la Iglesia Primitiva


ESTRUCTURA

La autoridad máxima de la Iglesia Anglicana de México es el Sínodo General, presidido por el Obispo Primado, y formado por todos los Obispos en servicio activo y por delegados clérigos y laicos que representan a todas las diócesis.

Existe un Consejo Ejecutivo Nacional integrado por representantes de las cinco diócesis, y cada una de ellas, a su vez, celebra anualmente un Sínodo Diocesano para establecer la política y la acción de la Iglesia en dicha jurisdicción.

DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA

Diócesis de México: Comprende la ciudad de México y los estados de Hidalgo, México, Puebla, Michoacán, Querétaro y Guanajuato.

Diócesis del Norte: Comprende los estados del Noreste del país

Diócesis de Occidente: Comprende los estados de Jalisco, Aguascalientes, Colima y los del Pacífico Norte.

Diócesis de Cuernavaca: Comprende los estados de Morelos y Guerrero

Diócesis del Sureste: Comprende los estados de Veracruz, Oaxaca y todos los del sureste del país.

NUESTRA HISTORIA

La llegada de la Iglesia Anglicana a México se remonta a mediados del siglo XIX cuando ciudadanos británicos y norteamericanos que habían venido para trabajar en la industria minera y ferrocarrilera, solicitaron la celebración de servicios anglicanos en inglés.

El primero de éstos se celebró en la Ciudad de México el día 25 de diciembre de 1869, y en 1982 se organizó "Christ Church", la primera parroquia anglicana en la capital y en toda la República Mexicana. A partir de 1884 se fundaron iglesias de habla inglesa en otras ciudades y en 1904 todas fueron reunidas en el Distrito Misionero de México, posteriormente conocido como Diócesis de México establecido en ese mismo año y que abarcaba todo el territorio nacional.

Es importante señalar que nuestra iglesia no vino a México para combatir a la Iglesia Católica Romana, ni para hacer proselitismo entre sus miembros; sino para atender a sus propios feligreses que se encontraban totalmente aislados y desprovistos de toda ministración pastoral y sacramental.

Por otra parte, al promulgarse las Leyes de Reforma y la Constitución Política de 1857 que entre otras cosas, establecían la libertad religiosa y la total separación entre la Iglesia y el Estado, un pequeño grupo de sacerdotes mexicanos pertenecientes a la Iglesia Católica Romana, que posteriormente serían conocidos como los "Padres Constitucionalistas" decidieron apoyar y defender públicamente dichas leyes, lo que causó su excomunión y condujo al establecimiento de una iglesia independiente de la Sede de Roma. Esta fue organizada a partir de 1861, y en 1872 tomó el nombre de "Iglesia de Jesús" y posteriormente el de "Iglesia Episcopal Mexicana" Desde sus inicios, esta iglesia entró en contacto con el Anglicanismo a través de la Iglesia en los Estados Unidos de América, y en 1875 se estableció una relación formal de intercomunión y colaboración entre ambas. Esto propició el que la iglesia mexicana, entonces independiente y aislada, conociera más de cerca la tradición Anglicana, y que posteriormente decidiera integrarse plenamente a ella.

Esta integración se realizó en 1906, cuando los sacerdotes y los feligreses mexicanos fueron recibidos como parte del Distrito Misionero de México, por el Revdmo. Hendy D. Aves, primer Obispo del mismo. Esto trajo como resultado el que nuestra Iglesia llegara a ser mayoritariamente mexicana e hispanoparlante como lo es hasta hoy.
En 1931 fue consagrado el Revdmo. Efraín Salinas y Velasco, quien fuera el primer Obispo mexicano y el primero de habla española en toda la Comunión Anglicana.
Con la consagración del Revdmo. José G. Saucedo en 1958, se inició una etapa de expansión y consolidación del trabajo de la Diócesis, lo que conduciría en 1972 a la decisión de dividirla en tres: Centro y Sur, con sede en la Ciudad de México; Norte con sede en Monterrey, y Occidente con sede en Guadalajara. En 1989 la Diócesis del Centro y Sur fue subdividida y de ella se crearon las diócesis de Cuernavaca y del Sureste, ésta última con sede en Jalapa.

La Diócesis madre, con sede en la capital mexicana, ha reformado su nombre original de Diócesis de México.

La Reforma Constitucional de 1992 otorgó personalidad jurídica a las iglesias y a otras religiones, por lo que nuestra iglesia tiene ahora el estatuto legal de "Asociación Religiosa", lo que le permite mayor libertad de acción y le ofrece nuevas posibilidades de misión, testimonio y servicio.

A partir del 1 de Enero de 1995, las cinco diócesis mexicanas se convirtieron en una Provincia Autónoma dentro de la Comunión Anglicana. Esto implica la plena autoridad para regir su vida interna dentro del marco teológico, litúrgico y práctico del Anglicanismo.
Como resultado de su nueva situación jurídica ante el Estado Mexicano, y de su nueva situación canónica ante la Comunión Anglicana, nuestra iglesia ha adoptado oficialmente el nombre de "Iglesia Anglicana de México".

Su autoridad máxima es el Sínodo General, presidido por el Obispo Primado, y formado por todos los Obispos en servicio activo y por delegados clérigos y laicos que representan a todas las diócesis.

Existe un Consejo Ejecutivo Nacional integrado por representantes de las cinco diócesis, y cada una de ellas, a su vez, celebra anualmente un Sínodo Diocesano para establecer la política y la acción de la Iglesia en dicha jurisdicción.

La actual Iglesia Anglicana de México representa la unión de las dos fuentes que le dieron origen. Esta realidad demuestra que aunque nuestra iglesia, al igual que la Iglesia Romana en el siglo XVI, llegó desde otra parte del mundo, no es de ninguna manera una iglesia extranjera y ajena a la mentalidad mexicana, sino todo lo contrario. Una iglesia con la que nuestro pueblo es capaz de identificarse plenamente, sin tener que renunciar a sus raíces históricas y culturales

¿EN QUÉ CREEMOS?

Creemos en la fe cristiana tal como se encuentra en los libros canónicos de las Sagradas Escrituras y resumida en los Credos Católicos o Ecuménicos, que fueron aceptados por toda la cristiandad, es decir, El Credo de los Apóstoles, El Credo Niceno y el Credo de San Atanasio.

En una forma muy resumida creemos en:

  • Creemos en un Dios Trino; Dios Padre todo poderoso y en su único Hijo Jesucristo nuestro Señor y en el Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo y que con ellos recibe la misma adoración y gloria. Y no son tres Dioses sino uno Solo.
  • Creemos en el perdón de nuestros pecados y la reconciliación con nuestro Señor, quien nos espera amorosamente que retornemos a Él.
  • Creemos en la Iglesia que es Una, Santa, Católica y Apostólica.
  • Creemos que es nuestro deber proclamar con el ejemplo y la palabra las Buenas Nuevas de Dios en Cristo nuestro Señor y en buscarlo y servirlo en todas las personas, amando a nuestro prójimo como a nosotros mismos, por lo que nos declaramos en favor de la paz y la justicia entre todos los pueblos y el respeto a la dignidad de todo ser humano.
  • Creemos por tanto en la igualdad plena de hombres y mujeres, por lo que no encontramos argumentos que impidan la ordenación de mujeres al sacerdocio. Por ello nuestros clérigos son mujeres u hombres comprometidos con su misión pastoral.
  • Creemos que en la continuación del Sacramento de la Eucaristía o Santa Comunión, todos somos invitados si nos acercamos con un corazón sincero y dispuesto. Y la celebramos compartiendo el pan y el vino, es decir, cada persona que pasa a comulgar, come la hostia o pan y bebe el vino, el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, 
    creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor. 
    Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
        y nació de la Virgen María. 
    Padeció bajo el poder de Poncio Pilato. 
    Fue crucificado, muerto y sepultado. 
    Descendió a los infiernos. 
    Al tercer día resucitó de entre los muertos.
    Subió a los cielos, 
        y está sentado a la diestra de Dios Padre.
    Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. 
Creo en el Espíritu Santo,
    la santa Iglesia católica, 
    la comunión de los santos, 
    el perdón de los pecados, 
    la resurrección de los muertos, 
    y la vida eterna. Amén.

(Libro de Oración Común, pp. 59-60).

Credo Niceno

Creemos en un solo Dios, 
    Padre todopoderoso, 
   Creador de cielo y tierra, 
    de todo lo visible e invisible.

Creemos en un solo Señor, Jesucristo, 
    Hijo único de Dios, 
    nacido del Padre antes de todos los siglos: 

Dios de Dios, Luz de Luz, 
    Dios verdadero de Dios verdadero, 
    engendrado, no creado, 
    de la misma naturaleza que el Padre, 
    por quien todo fue hecho; 
    que por nosotros
    y por nuestra salvación 
    bajó del cielo: 
    por obra del Espíritu Santo 
    se encarnó de María, la Virgen, 
    y se hizo hombre.
    Por nuestra causa fue crucificado 
    en tiempos de Poncio Pilato: 
    padeció y fue sepultado. 
    Resucitó al tercer día, según las Escrituras, 
    subió al cielo
    y está sentado a la derecha del Padre. 
    De nuevo vendrá con gloria 
    para juzgar a vivos y muertos, 
    y su reino no tendrá fin.

Creemos en el Espíritu Santo, 
    Señor y dador de vida, 
    que procede del Padre y del Hijo, 
    que con el Padre y el Hijo 
    recibe una misma adoración y gloria, 
    y que habló por los profetas. 
    Creemos en la Iglesia, 
    que es una, santa, católica y apostólica. 
    Reconocemos un solo Bautismo 
    para el perdón de los pecados. 
    Esperamos la resurrección de los muertos 
    y la vida del mundo futuro. Amén.
(Libro de Oración Común, pp. 280-281).


Conoce Los Sacramentos


NUESTRO ESCUDO

El logo oficial de nuestra Iglesia está formado por un escudo que tiene un marco verde como color litúrgico de la Trinidad Divina y que también simboliza la esperanza. Al centro se encuentra la cruz de San Jorge en rojo que nos recuerda en primer lugar nuestro origen Cristiano y nuestra misión y ministerio, pero además nos recuerda nuestro origen Anglicano, pues la misma cruz se encuentra en el centro del escudo de la Comunión Anglicana

Además estos colores, el verde, blanco y rojo, son los colores Patrios que nos dan una identidad mexicana, de tal modo que en su conjunto nuestro escudo representa a una Iglesia Mexicana y Anglicana.

Nuestro logo es parecido al de la Iglesia Episcopal de Estados Unidos (ECUSA por sus siglas en inglés), a la que pertenecimos en el siglo pasado como parte de su IX Provincia.

En la esquina izquierda se encuentran cinco cruces que representan las cinco Diócesis que tenemos en nuestro país.

 

 

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