En Ecuador solo se conoce el estado de 200 especies de aves

Las aves inician su canto ni bien amanece. Un profesor y sus estudiantes de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad San Francisco de Quito esperaban con expectativa este momento durante un sábado de noviembre pasado.

Ellos se internaron en el bosque nublado de Nono y Mindo, sobre la estribación de los Andes, al noroccidente de Pichincha, para perseguir el cantar de estas aves; y con sus binoculares apuntaron hacia las ramas para intentar observarlas.

Desde las 06:00 hasta que oscureció contabilizaron unas 90 especies.

Pero el biólogo Diego Cisneros, quien guió a sus estudiantes en este periplo, cuenta que para actualizar el Libro Rojo nacional de aves que data del 2002 y en el que se evaluó solo a las especies de las que se tenía información hasta ese entonces, se requiere algo más que observarlas.

Expertos en aves consultados por este Diario coinciden en que urge actualizar la lista roja para este grupo de vertebrados, ya que en casi diez años se ha incrementado la información sobre el estado de conservación, aunque también haría falta realizar más estudios para calcular el número de individuos de algunas especies, evaluar la pérdida de hábitat y establecer las amenazas de nuevas especies endémicas.

Un ejemplo es lo que ocurre con aves marinas como el albatros y el petrel de Galápagos, incluidas en el Libro Rojo del 2002 dentro de las categorías de ‘Vulnerable’ y ‘En Peligro’, en su orden, según un cuadro publicado en la página web del Ministerio del Ambiente.

Según Cisneros, ambas especies deberían subir un escalafón en orden ascendente en relación con su mayor riesgo de extinción, según los parámetros de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) porque enfrentan un mayor nivel de amenaza por el incremento de la pesca. “Al albatros se lo consideraba vulnerable porque en ese entonces se conocía que solo se reproducía en Galápagos y en la isla de la Plata (Manabí), pero se ha comprobado que cuando no se reproducen viven en mar abierto, migran hasta Perú y Chile y quedan atrapadas en las redes de pesca. Esta información no se tenía en el 2001”, advierte Cisneros.

Mientras que a otra especie, el colibrí (eriocnemis godini), incluida en la categoría de ‘Crítica’, lo que implica al borde de la extinción en estado silvestre, no se la ha visto en el valle del Guayllabamba, su hábitat, en los últimos 60 años, dice Cisneros, quien es miembro del directorio de la organización Aves y Conservación, socio de Birdlife International.

David Díaz, director ejecutivo de Aves y Conservación, recomienda que un libro rojo debería ser actualizado al menos cada cinco años para que las políticas de conservación sean adecuadas a estas nuevas realidades. “Pero no es algo fácil de hacer, hay que aglutinar la información y analizarla en talleres para llegar a un consenso”, opina Díaz.

El listado de aves nativas que maneja el Ministerio del Ambiente incluye a 1.592 especies, entre endémicas y migratorias. De estas, solo 200 tienen alguna categoría determinada en el Libro Rojo del 2002, lo que representa un 13% del total, según un cuadro publicado en la página web de este Ministerio.

Esas doscientas especies se clasificaron bajo las categorías de ‘Al Margen de Riesgo’ (84); ‘Vulnerable’ (62); ‘Datos Insuficientes’ (25); ‘En Peligro’ (15); ‘Crítica’ (10) y ‘Extinta’ (4). De otras 293 especies de aves, en su mayoría migratorias, se tiene una clasificación de conservación en este cuadro por disposición de organismos internacionales de los que Ecuador es miembro, como la Convención Mundial sobre Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS, por sus siglas en inglés) y la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites por sus siglas en inglés).

El cóndor, considerado como ‘En Peligro’, debería ascender a la categoría de ‘Crítica’ o ‘En Peligro Crítico’ (como lo llama la UICN), según Ximena Pazmiño, secretaria del Grupo Nacional formado para salvar a esta especie. “Hace una década se sabía que existían más de cien cóndores en estado silvestre, ahora sabemos que hay cincuenta”, señala Pazmiño.

Lo mismo ocurre con el águila harpía considerada en 2002 como ‘Vulnerable’ y que ahora debería estar en la categoría de ‘En Peligro’, según refiere Paúl Tufiño, director del Simbioe, quien agrega que el dato de 1.592 especies también está desactualizado, ya que, conforme dice, habría 1.616 en el país.

El papagayo de Guayaquil, una especie endémica de Guayas y Manabí, también requiere una nueva categoría, de acuerdo con Julio Baquerizo, director de la Fundación Ecológica Rescate Jambelí. “Hace unos veinte años se calculaba que había unos noventa individuos, ahora, según resultados preliminares de un nuevo estudio, sabemos que hay menos de la mitad de esa cantidad en estado silvestre”, recalca Baquerizo.

Suscríbete y recibe más noticias directamente en tu correo
Correo: