Delvalle intenta evitar los enfrentamientos callejeros

El presidente panameño, Eric Delvalle, suspendió el martes por la tarde (madrugada de ayer, hora peninsular) la autorización de toda reunión o manifestación pública, ante el temor de que "el clima de tensión colectiva" que vive Panamá produzca graves enfrentamientos entre bandos opuestos. Para hoy y mañana habían sido convocadas marchas, una contra el Gobierno y otra a favor. En ésta estaba previsto que participara el general Manuel Antonio Noriega, hombre fuerte del país. Hoy debe comparecer ante la Procuraduría de la Nación el coronel retirado Roberto Díaz Herrera.

El martes por la noche, dos caravanas de cientos de automóviles, una a favor y otra en contra del Gobierno, recorrieron las calles de la capital con banderas y pitadas; cuando coincidieron en algunas calles o avenidas se escucharon disparos esporádicos de pistolas y metralletas, pero no se ha informado de que haya habido muertos ni heridos en esos choques. También se produjeron enfrentamientos verbales.En las últimas horas, tanto militantes opositores como gubernamentales formularon acusaciones y contraacusaciones por los disparos efectuados durante las manifestaciones callejeras, principalmente desde las caravanas de automóviles.

Un grupo armado progubernamental amenazó, según testigos, frente a la clausurada Radio Mundial, a Carlos Iván Zúñiga, presidente del opositor partido de Acción Popular (Apo), que salió a la calle y gritó al grupo de hombres que realizaban disparos al aire: "Mátenme, mátenme".

Además de prohibir expresamente las masivas concentraciones programadas para hoy -en una de las cuales debía hablar Noriega- y para mañana -organizada por la opositora Cruzada Civilista-, el presidente Delvalle pidió al Ministerio de Gobierno y Justicia que impida la celebración de manifestaciones en la vía pública.

Delvalle, que formuló el domingo un llamamiento a la conciliación nacional y "una tregua de pasiones", expresó en un comunicado su temor a que "el grave clima de tensión colectiva" desborde las emociones en Panamá y se produzcan peligrosos enfrentamientos entre los manifestantes a favor y en contra del Gobierno.

El llamamiento a la conciliación nacional de Delvalle fue rechazado de inmediato por la oposición política y por la Cruzada Civilista, entidad de organizaciones empresariales y profesionales que pide la destitución del general Noriega (jefe de las Fuerzas de Defensa) y la investigación de graves cargos contra él y el Gobierno: corrupción, abuso de poder y asesinatos. Entre estas acusaciones figura la decapitación, el 13 de septiembre. de 1985, de Hugo Spadafora, ex viceministro de Salud, guerrillero en Nicaragua contra Somoza primero y después contra el Frente Sandinista, y adversario público y acusador del general Manuel Antonio Noriega.

La dignidad nacional

La coalición gubernamental organizaba desde hace siete días una masiva concentración en la plaza del Cinco de Mayo -contigua al edificio del Parlamento y al área del Canal de Panamá- en defensa de la soberanía y dignidad nacionales, lesionadas por el Senado norteamericano, que aprobó el 25 de junio pasado una resolución no vinculante en la que dicta pautas sobre la judicatura y la política del país.En esa concentración, que tácitamente implicaría un respaldo al Gobierno y a las Fuerzas de Defensa, estaba previsto, según los organizadores, que intervinieran Noriega y altos dirigentes de la coalición gubernamental, entre los que destaca el socialdemócrata Partido Revolucionario Democrático (PRD), fundado en 1978 por el general Omar Torrijos, y el derechista Partido Republicano, del cual es líder el presidente Eric Delvalle.

La Cruzada Civilista y la oposición de derechas han convocado para mañana por la tarde una concentración antigubernamental en los alrededores de la iglesia del Carmen, zona bancaria, y universitaria del centro de la capital. Tanto la Cruzada Civilista como la oposición han subrayado que sólo suspenderán sus protestas -que se manifiestan mediante caravanas, pitadas, ondear de pañuelos y caceroladas- cuando dimita el general Noriega.

[Una fuente oficial norteamericana comentó ayer en Washington que las manifestaciones de la oposición panameña habían debilitado tanto a Noriega como al Gobierno, informa Reuter].

Díaz Herrera, jubilado contra su voluntad el pasado 1 de junio, afirmó que hoy testificará ante la Procuraduría por sus denuncias contra el Gobierno, al que califica de "espurio", al ser producto, a su juicio, de un fraude electoral cometido en 1984, y particularmente contra Noriega, el principal blanco de las acusaciones.

El presidente del opositor Partido Democristiano, Ricardo Arias Calderón, declaró el martes ante la Fiscalía Primera por su supuesta vinculación con el denominado Movimiento Democrático Local (Modelo), que, según denunció la Asamblea legislativa, intentaba derrocar al Gobierno de Delvalle.

Arias Calderón dijo que los motivos que le obligaron a testimoniar ante la justicia entran dentro de "un chisme político de cuarta categoría".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de julio de 1987

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